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«Sapere aude» (atreverse a saber) — en tiempos de dioses borrachos

Gala, Dalí, Breton, Hugo, ca. 1925, Cadavre exquis,  Fuente: https://www.pinterest.com/sothebys/

«Sapere aude» (atreverse a saber) — en tiempos de dioses borrachos

José Pérez de Lama

Pruebo un género de post nuevo, que puede ser entre un dibujo de esos que se hacen uniendo puntos o un cadáver exquisito surrealista o un jeroglífico cuya solución no se… o algo del estilo…

Son cosas que me han ido llamando la atención últimamente y que creo que están relacionadas entre sí, pero que aún no se exactamente cómo conectar …

[1] Atreverse a saber…

Lo primero es lo del sapere aude de Kant (y antes de Horacio, según he ido recordando – con la ayuda de la gran Wikipedia). Sapere aude, latín, significa «atrévete a saber» – aude como en audaz. Lo usó Kant en un célebre artículo en que explicaba qué era para él la Ilustración – en alemán Aufklärung – algo más parecido al inglés, Enlightenment.

Pues parece ser que Kant decía que esta Aufklärung tenía que ver con el atreverse a pensar, a usar la razón por uno mismo – no dejando a la Iglesia o el rey o la autoridad o la tradición de turno que lo hiciera por nosotros. «¡Ten el valor de servirte de tu propia razón!: he ahí el lema de la Ilustración». —- En alemán (ver enlaces) dice Verstandes, que se parece más a entendimiento que a razón.

Aunque la cosa nos recuerde en primera instancia a la pastilla roja y la pastilla azul de Matrix, lo cierto es que Kant hace numerosas e interesantes matizaciones al asunto – algunos de las cuales hoy nos resultan bastante curiosas.

En realidad, como dice Foucault, Kant dedica sus principales obras, las Críticas, a matizar esto del atreverse a saber, tratando de responder a tres grandes preguntas: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? y ¿Qué puedo esperar? _ ¡nada más y nada menos!

[2] I prefer to think that God is not dead, just drunk.

Estos días parece que fue el aniversario del nacimiento de John Huston, y alguna tuitera (@meganeabbott) contaba que en algún momento el director de cine había dicho esto.

Por alguna razón, lo relacionaba con el atreverse a saber. No se exactamente, si porque en algún momento se pensaba que estudiando, a través de la ciencia,  sabiendo podíamos llegar a conocer el orden del mundo – pero que hoy quizás sólo podamos descubrir lo que decía Huston: el cambio climático, los migrantes naufragando en el Mediterráneo, el absurdo de la financiarización de la economía y esas cosas…

[3] Atreverse a saber & saber (cómo) atreverse

Me informa  Alberto Corsín – también en Tuiter – acerca de un texto de Isabelle Stengers que manejaba este juego de palabras (tendría aún que leer), que yo también había leído a Negri y Hardt – en Commonwealth (2009, pp. 16 y sigs.).

Tendría que ver de nuevo, creo, con las preguntas de Kant: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar?

No vale con la pastilla roja de Matrix – ¿o era la azul? – eso es sólo el empezar – podríamos decir que hacen faltan muchas más pastillas. Atreverse a saber… pero a ¿saber qué? Esta segunda parte creo que es la más difícil ahora… Porque claramente “lo de toda la vida,” ya sea de las universidades o de los movimientos sociales, parece que no sirve o que no es suficiente…

[4] Después de 45 años de investigar y estudiar… el mejor consejo que puedo dar es que seáis un poco más amables con los demás

Otro tuit más, con cita ahora atribuida a Aldous Huxley, a quien tengo en alta estima, aunque fuera sólo por su Mundo feliz / Brave New World — donde tan bien vio cómo sería nuestro presente:

It’s a little bit embarrassing that after 45 years of research & study the best advice i can give to people is to be a little kinder to each other.” Esto es, «Da un poco de vergüenza que después de 45 años de investigación y de estudio el mejor consejo que puedo dar a la gente es que sea un poco más amable con los demás».

Al final (de la Ilustración), se me ocurre que Huxley – nieto e hijo de eminentes científicos  – nos devuelve de la razón al terreno de la literatura, la filosofía o la religión. Se parece a la odiosa hipótesis populista,— pero quizás con la diferencia, quiero pensar, de que se intuye modestia y fraternidad/sororidad, más que ambición y cálculo.

Uno quiere ser ilustrado, racionalista… pero… a ver cómo se hace… El saber atreverse…

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#referencias

Immanuel Kant, 1784, Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?, disponible traducción al español en: https://geografiaunal.files.wordpress.com/2013/01/kant_ilustracion.pdf

Dos versiones en inglés: http://www.columbia.edu/acis/ets/CCREAD/etscc/kant.html  | http://cnweb.cn.edu/kwheeler/documents/What_is_Enlightenment.pdf

El original en alemán: https://www.rosalux.de/fileadmin/rls_uploads/pdfs/Utopie_kreativ/159/159_kant.pdf

El comentario de Foucault (1984), traducción al español e introducción de Antonio Campillo, 1993, Universidad de Murcia: https://revistas.um.es/daimon/article/view/13201/12741

 

 

 

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Elogio de Epicuro (y de Maite Larrauri)

Estancia exterior de la casa de Bernard Rudofsky en Frigiliana, Málaga; años 60-70. Diapositiva quizás del propio arquitecto, que procede de los trabajos de investigación de Mar Loren.

Elogio de Epicuro —- y de Maite Larrauri

José Pérez de Lama

Eat, drink, and be merry, for tomorrow we die. ____ @Kurt_Vonnegut

Sumergió sus dedos en el desierto / y con el agua del espejismo / escribió un poema. ____ Diván de poetisas/poetas árabes contemporáneas; de alguna ocasión en Twitter de la que no tomé nota detallada…

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Empiezo por el elogio de Maite Larrauri. Releía en su librito, La amistad según Epicuro, que las comunidades epicúreas de la Antigüedad se reunían los días 20 de cada mes para filosofar – y que podemos imaginar que lo harían en un jardín y en torno a una comida. (Librito por la extensión y el tamaño que no por su valor). Se me ocurrió comentarlo a Salas Mendoza y Sergio Rodríguez, mis amigos de Nomad Garden, – andábamos buscando desde hacía algún tiempo un pretexto para reunirnos de vez en cuando -, y surgió hacer nuestro primer encuentro epicúreo hace un par de días. El encuentro, al que asistieron bastante improvisadamente otros cuatro «activistas-artistas-epicúreos», fue al atardecer, entre el parque de las Delicias y el de María Luisa, – Sevilla, sí -, y entre dos terraza clásicas de bonitos nombres, el Líbano y Bilindo.

Me llevé dos libros de mi biblioteca epicúrea, uno de ellos el de Larrauri, y me sorprendió que los amigos no conocieran la maravillosa colección. Mucho la recomiendo: es una serie de textos breves, que tiene su origen en charlas de introducción a la filosofía para un grupo de mujeres del barrio de esta profesora de filosofía – acompañados en cada ocasión por los dibujos de Max. Y siendo sencillos de leer diría que no por eso renuncian a la profundidad. La profundidad no está reñida con la accesibilidad – esa sería una de las consecuencias que yo saco de esta colección. Mis dos preferidos son los de Spinoza y Deleuze, pero éste de Epicuro también es muy bonito. La colección, piensa uno, denota una cierta aproximación a la filosofía: que tiene muy presente el cuerpo, podría calificarla ahora de un materialismo o naturalismo sensual. Y que como en el caso muy específico de Epicuro, considera que el objeto principal de la filosofía – recordemos que filósofo/a era el/la amante del saber o de la sabiduría – es contribuir mediante el pensamiento a una vida mejor; —- la filosofía que parece interesar a Larrauri, al menos en esta serie, es la que se identifica con una sabiduría de la vida. Gracias, entonces, a Maite Larrauri por esta maravillosa serie de libros, – que sin duda alguna cuento entre mis preferidos. ¡Os la recomiendo a tod8s!

Pequeña nota fastidiosa: Si alguna pega tuviera que ponerle a estos libritos, es que echo de menos algunas referencias para ayudar a los lectores a profundizar en los temas propuestos. La idea deleuziana-guattariana de que un libro es una máquina de conectarnos con otras cosas. Cuando escribe, por ejemplo, que «dice Lucrecio tal y tal» – a uno le gustaría poder ir a la fuente y leerlo allí, contrastarlo, ampliarlo, etc. Supongo que encontrar el equilibrio entre la ligereza y suavidad de la lectura que aquí se pretende y un aparato de notas más convencional que nos ayude a seguir aprendiendo, pues no es fácil.

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Ahora, el elogio de Epicuro. Para presentarlo, reproduzco la mayor parte del capítulo primero del volumen de Larrauri, que a mi me enamoró de esto del epicureísmo,—- y luego hago algún comentario.

Maite Larrauri & Max, 2007, La amistad según Epicuro, Tándem, Valencia; pp. 9-14

[…] Las comunidades epicúreas se multiplicaron por ciudades griegas y romanas, desde la primera fundada por Epicuro en el s. III a.C.; pero además su popularidad se extendió hasta alcanzar muchas casas particulares, en las que no faltaba un vaso o un anillo con la efigie de Epicuro.

Se dice que, después de su muerte, sus seguidores se reunían para filosofar juntos el 20 de cada mes. No hace falta desarrollar mucho la imaginación para saber que ese rito se organizaba en torno a una comida, como a la que invitaba en su casa del Quirinale, en Roma, Tito Pomponio Ático en el siglo I d.C. y del que se sabe que aprendió tan bien la doctrina de Epicuro que la utilizaba no como motivo para alardear de su saber sino como norma de vida. Al igual que este ilustre romano, todos aquellos que siguieron las enseñanzas de Epicuro quisieron distinguirse de sus conciudadanos por un modo de vida sin ostentación, generoso y afable. Es, sin duda, un gran objetivo querer superar la ambición, el miedo y la envidia presentes en las sociedades humanas, y muy difícil de alcanzar.

[…] Epicuro ha seguido teniendo multitud de admiradores. Algunos grandes filósofos lo han hecho explícito: Montaigne, Bruno, Spinoza, Marx, Nietsche. A veces te sorprendes de que alguien como Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos de América, que introdujo en la Constitución Americana la idea de que toda persona tiene derecho a la felicidad, afirmara: «también yo soy epicúreo».

[…] lo que dejó escrito Epicuro, a saber, que a la felicidad se llega por la vía del placer corporal. Sin duda, esta afirmación es materialista, pero también es una apuesta a favor de la simplicidad, en la medida en que Epicuro no está proponiendo que la vida esté ordenada a partir de los placeres, sino que el placer es la energía vital bien comprendida.

Por eso, ser epicúreo y ser moderado no están reñidos. […] ¡qué festín se puede organizar alrededor de un poco de queso, unos cuantos higos y algunos amigos! Sólo la vulgaridad puede concluir que una comida así no vale la pena.

Y eso nos conduce a la polémica acerca de la buena vida, una discusión que ya está planteada en el famoso diálogo de Platón, La República. Allí Sócrates y Glaucón discuten acerca del mejor Estado. Sócrates le expone su idea a Glaucón: una vida simple, con casas y muebles naturales y utilitarios –camas hechas de hojas de mirto, panes servidos sobre juncos–, una comida a base de queso, olivas, higos y habas, regada moderadamente de vino. Con esa vida saludable, concluye Sócrates, desnudos en verano y abrigados en invierno, los humanos serán pacíficos y bondadosos. Glaucón no puede contenerse y le reprocha que esa vida es la más parecida a la vida que llevan los cerdos. Él cree que la vida humana tiene que tener otras comodidades y otros lujos, que hay que tener muebles dentro de las casas y tapices y telas bordadas, y los humanos deben adornarse con joyas, perfumarse y disfrutar con dulces y golosinas. Sócrates acepta entonces el reto de imaginarse cómo habría que gobernar una sociedad de tales características e inventa el ordenamiento justo que puede velar por superar los defectos implícitos del Estado enfermo que le propone Glaucón: la conocida propuesta de un Estado de castas, formado por trabajadores, guardianes y gobernantes, es una solución a los problemas de gobierno de un Estado enfermo, pero no perdamos de vista que previamente Sócrates y Glaucón ya habían optado por alejarse de la simplicidad del Estado sano. Horacio conocía sin duda este diálogo de Platón y por eso afirmó que él se consideraba un cerdo de la piara de Epicuro.

Quienes ven la propuesta de vida sencilla como una vida de cerdos nunca entenderán la elegancia de quienes saben vivir. […] Epicuro renace en todos aquellos que piensan […] que la vida se mueve a lo largo del vector del placer, que la felicidad es de este mundo y que se consigue aprendiendo a saborear los placeres de una buena vida en compañía de los amigos.

Lucrecio, el gran epicúreo latino del siglo I d.C., nos invita a que cambiemos nuestras mentes y nuestros modos de vida y nos presenta, para convencernos, un cuadro idílico, una especie de dejeuner sur l’herbe: comer con unos amigos sentados sobre la hierba, a la sombra de un árbol frondoso, un día floreciente de primavera. ¿No es este, acaso, un placer que no pueden superar los tapices de una casa, ni el artesonado dorado, ni los candelabros de plata? ¡Qué poco hace falta para alejar el dolor del cuerpo, qué poco pide la naturaleza para ser feliz! Pero ¡qué lejos estamos a veces de esa felicidad! Es paradójico, pero conseguir lo más simple requiere un gran esfuerzo.

El que lo logra puede decir que él también está en la idílica Arcadia, un lugar feliz cantado por los poetas. […] la belleza se revela cuando aprendemos a disfrutar del presente sin la espera que introduce el pensamiento de un futuro en el que obtendríamos lo que anhelamos y sin recordar con nostalgia un pasado en el que poseíamos lo que ahora no tenemos. Vivir así es una conquista. Creo que por ese motivo Nietsche se refiere al modo de filosofar de Epicuro no sólo como una propuesta idílica sino también heroica.

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Hace algunos días conté a mi padre que andaba estudiando cosas de Epicuro, a lo que me respondió – le había regalado el año pasado las Meditaciones de Marco Aurelio para que repasara – que le gustaban los estoicos, pero que no le gustaban nada los epicúreos. La anécdota sirve para mostrar la percepción habitual de tema. Y ya se ve que el epicureísmo, su propuesta de vida, – pues en eso consiste más que en la construcción de una artefacto intelectual más o menos quimérico -, choca tanto con la ética protestante del trabajo, como con la ética católica del sacrificio, como con la ética capitalista del consumo, como con lo que me gusta llamar la ética nietscheana del poder…

Su interés para mí, que siempre ando a la contra  – y no se por qué – a lo mejor será entonces por eso. Y conviene matizar: según entiende uno leyendo, —- al menos a los autores que yo he leído: los propios escritos epicúreos, Larrauri, Lledó, Garcia Gual, Hadot, incluso a lo mejor también, Foucault —-, la propuesta epicúrea con lo que se explica mejor es con la idea de aurea mediocritas de Horacio, recogida posteriormente por Fray Luis de León —- de él, en el colegio, es de lo que yo recordaba la expresión —- algunas cosas que sí que se aprenden… De muchacho, aquello de mediocritas me sonaba tremendamente aburrido y un poco cutre… pero ya se ve que con la edad uno va cambiando sus intereses e inclinaciones… El aurea mediocritas horaciana es una moderación tranquila, en la que no hay dolor del alma o la mente (la famosa ataraxia), ni tampoco del cuerpo (aponia).

Y sería algo que ocurre, según los epicúreos, no por azar, sino por una cierta disciplina, meditación, disposición activa de cada cual. Al menos en una cierta medida.

Tiene que ver con disfrutar de los placeres sencillos que nos ofrece la vida. Y con moderar nuestras necesidades y deseos. Con escuchar al cuerpo, más que a la mente – o al super-yo que diríamos después de Freud: las expectativas sociales, familiares, etc. Con renunciar a la fama, el poder o la riqueza, especialmente como fines en sí mismos.

Larrauri explica que Epicuro atribuía la infelicidad humana más a la desorientación de la mente – por ejemplo, a los deseos desordenados, las falsas necesidades o los miedos poco fundados -, que a los impulsos o inclinaciones del cuerpo, como había propuesto Platón e hicieron sus herederos, entre otros el Cristianismo,

Y aunque creo que el libro de Larrauri tal vez debiera haberse titulado El placer según Epicuro en lugar de la amistad –  la propuesta de felicidad epicúrea  también se funda en buena medida en la amistad, una comunidad que interpreto, no tanto según el modelo romántico, como el de las pequeñas comunidades de afines. Desde este tema de la amistad es desde el que se piensa la participación de los epicúreos en la vida pública; le sugiere a uno la idea de la fraternidad – la hermana más discreta de la tríada revolucionaria – hoy unida a la sororidad, claro. Una amistad que parece que se declinaba en el Helenismo como un cosmopolitismo humanista.

Melones en verano y naranjas en invierno, parece ser que era otro de los aforismos epicúreos. Tomando este hilo, hoy podemos pensar que el epicureísmo tiene mucho que ver con las posibles soluciones a la crisis ambiental y la emergencia climática, que parece demandarnos otras formas de vida orientadas a la sencillez, a un mayor reposo, al decrecimiento.

El escenario de las comunidades epicúreas, como decía al principio es un jardíin-huerto – kiposκῆπος – en griego: y esta idea de cuidar, cultivar… de adaptarnos discretamente a los ciclos naturales, es uno de los modelos más atractivos de las nuevas formas de habitar y hacer mundo. La casa de Rudofsky, aunque no estoy seguro de que él evocara a Epicuro – su última exposición se tituló Esparta y Síbaris – representa bien, diría uno, esta manera de estar y de hacer mundo.

«Nadie que siga las opiniones sociales se considerará a sí mismo rico», – siempre anhelará lo que no posee; y, al contrario, «el que sigue la naturaleza nunca es pobre», reza otra máxima epicúrea.

Vale. ¡A disfrutar del verano!

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#referencias

Maite Larrauri & Max, 2007, La amistad según Epicuro, Tándem, Valencia

Epicuro, Carlos García Gual, Emilio Lledó, Pierre Hadot, 2016, Filosofía para la felicidad. Epicuro, Errata Naturae, Madrid

El libro tercero de las Meditaciones de Marco Aurelio __ (notas para una máquina estoica)

Imagen: Etienne Du Perac, La Colonna di Marco Aurelio e il Tempio di Adriano, 1557. Fuente: http://romarcheomania.blogspot.com

Notas para una Máquina estoica [*]

Introducción y notas de José Pérez de Lama

Transcribo el libro tercero de las famosas Meditaciones de Marco Aurelio – el emperador romano del siglo II que también fue filósofo (estoico) ____ aunque esto de ser filósofo entonces tenía matices diferentes de los que hoy le atribuimos: era más un estilo de vida de acuerdo con la razón, la moderación y un cierta idea de ser parte de la sociedad y del mundo – y no tanto ser licenciado en Filosofía, ni siquiera dedicarse a escribir y a crear un sistema filosófico más o menos propio.

La referencia exacta del texto que reproduzco – salvo alguna pequeña modificación – es: Marco Aurelio, 2014 , traducción de Antonio Guzmán Guerra, Meditaciones (o soliloquios), Alianza Editorial, Madrid.

Sobre el título, según la Wikipedia en inglés: el original, de cuando “(re)aparece” el manuscrito, en griego medieval, era: Τὰ εἰς ἑαυτόν, romanizado: Ta eis heauton, literalmente “things to one’s self” o “cosas para uno mismo.” Se identifica fácilmente el auton, o avton, como en el prefijo nuestras actuales palabras automático y automóvil… 🙂

Según se suele interpretar, las Meditaciones son una serie de “libros” o cuadernos escritos por Marco Aurelio en los que anotaba reflexiones que usaba como ejercicios de meditación. En la tradición estoica estos ejercicios ayudaban a saber cómo comportarse; eran como un entrenamiento para estar preparado para cuando se presentaran las ocasiones reales – eso cuenta Maite Larrauri; eso cuenta también Foucault, quien sitúa estas cuestiones en un marco que llama tecnologías del yo; __ un concepto que me gusta bastante: éstas serían el conjunto de técnicas, propias de cada época, mediante las que se produce/producía quienes somos, a nosotrxs mismos en tanto que sujetos. ___ (Aunque sea algo “lateral”, esta aproximación que plantea las subjetividades como producción se contrapone a la de los que insisten en  “el ADN” de un grupo o una formación social, que sugiere identidades que no son una creación más o menos nueva sino que están ya de alguna manera en un código pre-existente,- expresión tan de moda últimamente, que se ha convertido en lugar común y frase hecha bastante filistea a la que tengo mucha manía).

La educación, por supuesto, sería el concepto más amplio e institucionalizado relacionado con las tecnologías de la producción de subjetividad, pero hoy en día tenemos claro que hay muchas otras instancias de producción de subjetividad, como puedan ser los medios de comunicación, etcétera – eso es todo un mundo en sí mismo, claro.

Foucault, por supuesto, trata de hilar mucho más fino en ese campo. Y durante una época estudia esta cuestión de los ejercicios en el mundo estoico. Hypomnémata, o pequeñas notas o recordatorios o preceptos, llama Foucault a las breves reflexiones con las que se van componiendo los ejercicios – bueno, así se llamaban originalmente. Otros autores lo llama dogmata (plural de dogma, pero que originalmente significaba preceptos, ideas, creencias).

Los hypomnémata no serían pensamientos filosóficos en el sentido convencional de argumentaciones racionales, sino más bien recordatorios o notas. En las Meditaciones Marco Aurelio no justifica o argumenta las ideas acerca de la conducta que se propone a sí mismo, o lo hace muy poco. Pero el tipo de comportamiento que propone es lo que Larrauri nos explica, como decía antes, que se entendía en su tiempo por una vida filosófica: una vida conducida por la razón y que busca una cierta serenidad y armonía con el mundo. Y, en efecto, del conjunto de las notas y libros se deduce una cierta filosofía de la vida y del mundo.

La cosa se parece mucho, sin duda, a los hoy muy denostados libros de auto-ayuda. También a los catecismos. Es de suponer que la diferencia radica en el tipo de vida que propone. Y en la manera en que se propone…

Por otra parte, la ética que se expone en las Meditaciones, siendo su autor nada y más y nada menos que emperador de Roma, y en una etapa bastante gloriosa, no puede sino tener sus limitaciones a la hora de ser asumida por personas más normales y de hoy en día. Me ha hecho pensar en las ideas sobre educación de Montaigne, otro personaje que escribe desde una posición de significativo privilegio. Montaigne piensa en educar hombres libres, autónomos, orgullosos… que no se van a quejar ni a doblar ante las circunstancias. En principio, parece más fácil ser estoico y también más apropiado proponérselo si estás en una posición más bien privilegiada. Este modelo de autonomía también contrasta con nuestras preocupación e interés actual por la interdependencia.

En el caso de Marco Aurelio, una temática importante es la de adaptarse a la naturaleza que se entiende como buena, justa, etc., prácticamente como equivalente a la divinidad. Hoy, quizás, en los tiempos del Antropoceno, los ecosistemas en desequilibrio y el cambio climático la naturaleza quizás ya no sea una referencia tan segura.

Aún así, me interesan cosas del estoicismo según nos lo presentan MA:

__ la mayor autonomía respecto de las opiniones y los sucesos del mundo – respecto de las opiniones, el vocerío de las RRSS y los medios de comunicación; también de lo que en la tradición freudiana se llamaría el super-ego… las expectativas de la familia, la academia, la sociedad… el éxito, la fama.

__ la idea de la virtud (la verdad, la justicia, la bondad…) como objetivo y como recompensa en sí misma…

__ el proyecto de una vida más racional, más filosófica… de nuevo, no tanto como medio, sino como recompensa en sí misma…

__ una mayor conformidad con el mundo tal como es – sin que esto signifique renunciar a tratar de cambiarlo…

__ la serenidad, el no temer nada y no esperar nada… frente al dominio de la velocidad, la competición…

__ vivir el presente, sin preocuparse por el pasado, ni tampoco en exceso por el futuro…

__ la propia idea de las meditaciones en este sentido de ejercicio.

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Sobre el proyecto de Máquina estoica

Lo que llamaba Máquina estoica en el título, es un proyecto algo vago – lo haré o no, ya veremos – de un dispositivo digital que permita darle algunos parámetros y que te ofrezca con una cierta aleatoriedad algún hypomnema para empezar el día; ____ a la manera que se usaba el I Ching, o a la manera que los renacentistas que usaban  la Eneida… La idea es también deudora de una máquina digital para componer poemas de un colega al que tengo mucho cariño y admiración, Eugenio Tisselli. (Por supuesto, una vez que se me ocurrió el nombre me di cuenta el nombre máquina estoica ya existe en Internet – quizás sólo en inglés… pero es muy difícil que algo así no exista – y seguro que será algo diferente…)

Una de las dificultades, al menos para mí, de la lectura de las Meditaciones es el cierto desorden de los libros, y del contenido de los propios libros; bastante repetitivo, de los que no es fácil sacar unas conclusiones así demasiado claras tras una lectura – o varias lecturas – así sin más.

Para poder utilizar – ¿fea palabra? – algunas de estas notas en mi propio libro de ejercicios, empecé por poner algunas etiquetas que me ayuden a ordenarlas… En primera instancia, un poco pedantemente las llamé ars vivendi, ars senecesendi y ars moriendi – artes de vivir, envejecer y morir… Luego a la del arte de vivir le fui añadiendo varias sub-etiquetas: self (uno mismo), otros y mundo; y finalmente, a cada entrada le he puesto varias etiquetas de tercer orden más descriptivas. Tendré que ir viendo como usar estas etiquetas en la máquina

En fin, sigue la transcripción. La traducción como decía es la de Alianza – revisada recientemente, aunque la nota introductoria no me pareció demasiado entusiasta, tal vez ¿más cínica que estoica? ___  En lo que sigue he añadido en cursiva antes de cada nota, que van ordenadas con números romanos según la edición de Alianza, las etiquetas arriba mencionadas, clasificando y describiendo someramente el contenido inmediatamente a continuación.

¿Por qué el libro tercero? Pues porque tras un par de lecturas es uno de mis preferidos.

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Marco Aurelio. Meditaciones. Libro III

Ars vivendi: sobre la vida efímera, ars senescendi

III.1. DEBEMOS PENSAR QUE LA VIDA NO SÓLO SE NOS VA CONSUMIENDO DÍA A DÍA y que la parte que nos queda es cada vez más breve, sin también que, aunque lleguemos a vivir mucho tiempo, no es probable que conservemos siempre la misma claridad de mente a la hora de afrontar las diversas situaciones y de comprender las cosas divinas y humanas. Pues cuando nuestras facultades comienzan a debilitarse, no dejamos de respirar, ni de alimentarnos, ni de imaginar, ni de desear, ni de nada; pero antes se extingue la capacidad de vivir por nuestros propios medios, de calcular con precisión cuántos son nuestros deberes, de analizar qué son las apariencias de las cosas, de meditar sobre si uno debe ya abandonar la vida y cuanto requiere un entendimiento que ha estado activo toda la vida. De modo que hemos de darnos prisa, no sólo porque cada vez estamos más cerca de la muerte, sino porque antes de que nos alcance, se nos limita nuestra capacidad de entender y de relacionarnos con las cosas.

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Ars vivendi: sobre la imperfección, sobre la belleza de los procesos naturales; ars senescendi: sobre la belleza de la vejez

III.2. TAMBIÉN DEBEMOS ESTAR PRECAVIDOS ANTE LOS CAMBIOS que suelen acompañar a las obras de la naturaleza que poseen cierto encanto y seducción. Por ejemplo, al cocerse el pan se producen grietas, y esos surcos que se le abren parece que no son del gusto del panadero, y sin embargo dan al pan un aspecto muy agradable y más apetitoso. También los higos estallan cuando maduran; y en las aceitunas que quedan maduras en los olivos, ese estadio previo a la putrefacción les confiere una belleza particular. De manera similar ocurre con las espigas de trigo cuando se inclinan, con la melena del león, con la espuma que brota de las fauces del jabalí y con otras muchas cosas que, aunque no parezcan hermosas si las consideras aisladamente, cobran un aspecto bello y resultan atractivas porque son consecuencia de un proceso natural. De modo que a quien tenga sensibilidad y sepa comprender las cosas que suceden en el universo, dejarán de parecerle desagradables estos fenómenos que resultan como consecuencia de un proceso natural. Ni siquiera las fauces reales de una fiera le parecerán menos gratas que las imágenes que de ellas reproducen un pintor o un escultor. De igual modo, en una anciana o en un viejo sólo verá la madurez; y en los jóvenes sólo verá un tierno encanto, si los mira con ojos libres de lascivia. Hay muchas otras cosas que no atraerán a todo el mundo, sino sólo a quien esté profundamente familiarizado con las obras de la naturaleza.

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Ars moriendi: sobre lo inevitable de la muerte; sobre el apego a la vida; vanitas

III.3. EL MISMO HIPÓCRATES, DESPUÉS DE HABER CURADO A MUCHOS ENFERMOS, enfermó y murió. También a los caldeos, que habían vaticinado la muerte de muchos hombres, los alcanzó el destino. De igual manera encontraron la muerte Alejandro Magno, Pompeyo y Julio César, que tantas veces habían arrasado hasta los cimientos ciudades enteras y habían aniquilado por miles infantes y jinetes en diversas batallas. El propio Heráclito que había llevado a cabo una investigación sobre la deflagración del universo, murió aquejado de hidropesía y cubierto de excrementos.[ver nota de A. Guzmán] A Demócrito lo mataron los piojos, como a Sócrates, si bien de otra variante. Y así, ¿qué se deduce de todo esto? Subiste al barco, navegaste, volviste al puerto; desembarca, pues, ahora. Si llegas a otra vida, verás que tampoco está vacía de dioses; si has ido a parar a un lugar donde no hay sensaciones, no conocerás placeres ni dolores, ni te verás sometido a esta envoltura corporal que es muy inferior. Pues de un lado está la razón y nuestro genio interior; del otro, tierra y sangre mezclada con polvo.

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Ars vivendi: sobre nuestra relación con el mundo y los otros; sobre la autonomía personal; sobre el objeto de nuestro pensamiento, sobre la virtud personal – un hombre al que situaríamos entre los mejores; sobre todas las criaturas racionales del mundo que están emparentadas; sobre las opiniones de los otros a (no) tener en consideración

Comentario [05/2019]: estos hipmnemata son muy interesantes; la redacción, no obstante, es entrecortada… como si fueran efectivamente unas notas poco hiladas, o hiladas de forma poco racional o lógica… En consecuencia en modificado un poco la puntuación y la organización en párrafos.

III.4. NO MALGASTES LO QUE TE QUEDA DE VIDA EN CONJETURAR SOBRE LOS DEMÁS, a no ser que tengas como objetivo el bien común; pues si te dedicas a imaginar qué hace la gente, por qué, qué dice, qué trama y cosas parecidas, dejarás de observar tu propia conciencia interior.

Es conveniente, pues, que en la secuencia de tus ideas evites dar cabida a lo que es fruto del azar y superfluo, y rechazar sobre todo lo que es inútil y perjudicial.

Deberás admitir como tuyas sólo aquellas ideas, sobre las que si alguien te preguntara, “¿En qué estás pensando ahora mismo?”, pudieras contestarle de inmediato y con toda franqueza: “en tal cosa”. [… parecería que falta aquí algo a pesar de la pretendida expresión de conexión del traductor]

De este modo quedaría de manifiesto que eres una persona sencilla, benévola, un ser sociable, a quien no le atraen los placeres, ni se deja cautivar por ideas placenteras; en suma, una criatura que no conoce la codicia, la envidia, que no es recelosa ni esclava de ese tipo de pasiones que provocan rubor sólo de pensarlas. [como se ve, sería mucho deducir las virtudes o la forma de ser recién descritas de la premisa que antecedía su exposición; o quizás simplemente haya algún problema de traducción en la primera parte; en realidad conecta mejor con los dos primeros párrafos que con el tercero…]

Porque un hombre de esas cualidades, a quien situaríamos entre los mejores, se convierte en un auténtico sacerdote y servidor de los dioses, [elogio que hoy nos resulta peculiar] al servicio también de la divinidad que habita en su interior. Todo ello lo inmuniza contra los placeres, lo hace invulnerable al dolor, [evito el leismo en la traducción] ajeno a las insolencias, insensible a la maldad, campeón en los mejores combates – para no ser derrotado por ninguna pasión -, impregnado por completo del sentido de la justicia y ansioso por adherirse plenamente a los acontecimientos que el destino le ha asignado.

Por otra parte, rara vez toma en consideración (a no ser que se trate de una situación de extrema necesidad y con vistas al bien común) lo que piensa, dice o hace otra persona. Sólo pone [el sujeto de esta alocución continuaría siendo ese hombre “a quien situaríamos entre los mejores”; igual debería probar a cambiarlo; o ver alguna otra traducción] en práctica lo que le corresponde y piensa de continuo en lo suyo, porque son cosas que ha sido tejidas por lo comunitario. Así, cumple con sus obligaciones porque piensa que es lo mejor. Porque el destino que a cada uno se nos asigna nos involucra al común destino en el que estamos implicados.

Tiene [sigue el mismo sujeto, aunque quede algo raro] muy presente también que todas las criaturas racionales están emparentadas, y que es propio de la naturaleza humana preocuparse de todos los hombres.

Piensa que no hay que tener en consideración de cualquiera, sino sólo la de quienes viven conforme a la naturaleza. Y en cuanto a quienes no viven así, se plantea quiénes y cómo son, en casa y fuera de ella, de día y de noche, así como quiénes son sus amistades. En conclusión, no da crédito al elogio que hagan [de] ese tipo de personas que no siquiera están satisfechas consigo mismas. [ni las oraciones conectivas no son demasiado finas, ni el final de esta frase tiene demasiado sentido; eliminaría el de que he puesto en cursiva y entre corchetes…]

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Ars vivendi: sobre la autonomía personal; sobre la serenidad; sobre la austeridad y la rectitud

III.5 NO ACTÚES CONTRA TU VOLUNTAD, ni al margen de lo que conviene al común, sin haberlo sometido previamente a examen, ni siquiera por rebeldía.

Que la afectación al hablar ni adorne la expresión de tu pensamiento; no seas gárrulo no acometas simultáneamente muchas tareas.

Aún más: que el dios que habita en tu interior sea el que te gobierne a ti, que eres un hombre maduro, social, romano, un dirigente político que voluntariamente se ha ofrecido como soldado dispuesto a abandonar esta vida a toque de corneta, sin necesidad de mayores juramentos ni testigos.

Mantente siempre sereno y sin necesidad de pedir ayuda externa, no requieras la tranquilidad de espíritu que dan los demás. Hay que mantenerse, pues, recto, y que nadie tenga que enderezarte.

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Ars vivendi; sobre el qué hacer; sobre la autonomía personal y sobre el actuar según la razón; sobre la parte racional; sobre la parte animal (las pasiones)

Comentario: Revisar el libro de Larrauri en que propone una clasificación tripartita del humano: razón, alma y cuerpo… o algo así… Para Larrauri la vida que propone MA es una regida por la razón; lo que sería según otra lecturas la ética aristotélica: las mejores acciones son aquellas que están conducidas por la razón; o aquellas en que ejercemos la razón antes que otras facultades…

III.6 SI EN LA VIDA DE UN HOMBRE ENCUENTRAS ALGO MEJOR que la justicia, la verdad, la prudencia o la valentía, es decir: algo que sea superior a la virtud de un alma autosuficiente, que obra de acuerdo con la razón; si encuentras algo mejor – digo -, dedícate a ello con toda tu alma y disfruta del mejor de los hallazgos.

Pero si no aparece a tus ojos nada mejor que el genio que habita en tu interior, que es quien ordena tus propios deseos, que examina las ideas y que, como decía Sócrates, huye de las sensaciones; que se somete a la voluntad de los dioses y siente un gran amor por los hombres; si comparado con este genio todo lo demás te parece pequeño y rastrero, aléjate; pues en caso contrario, una vez que seas arrastrado y seducido, no podrás entregarte a este bien que te pertenece en lo más íntimo.

Porque no te será lícito permutar ese bien razonable y cívico por ningún otro espurio, como por ejemplo, los elogios que brinda la muchedumbre, los cargos públicos o el disfrute de los placeres. Y es que todas estas cosas, aunque de momento parezca que está de acuerdo con nuestra naturaleza, de pronto nos tiranizan y nos desvían. De modo que – te aconsejo – elige sencilla y libremente lo mejor y persevera en ello.
“Lo mejor es lo que me conviene,” dirás.
Si lo es para ti, en cuanto que eres un ser dotado de razón, adelante! Pero si lo es para tu parte animal, admítelo y mantén humildemente tu opción, para no errar en el juicio.

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Ars vivendi (self y otros): sobre la vida según la razón; sobre no buscar nada ni huir de nada

Comentario: Este “hypomnema” – seguro que estoy usando mal el término, es de mis preferidos. Aunque en realidad, no me parecen filosóficos, en el sentido de argumentaciones que tratan de explicar los por qué, sino que son más exhortaciones – que, a pesar de reconocerse como tales, convencen y animan… [???]

III.7 NO CONSIDERES BENEFICIOSO NADA QUE UN DÍA TE OBLIGUE a transgredir lo pactado, a renunciar al pudor, a odiar a alguien, a sospechar, a despreciar, a convertirte en un falso, o a desear algo que precise de muros o de tupido velo. [En cambio,] quien prefiere seguir su inteligencia, su propio genio interior y los impulsos de su propia virtud no actúa como lo hace un actor de teatro: ni solloza, ni tiene necesidad de estar solo ni de estar acompañado por una muchedumbre. Y lo que aún es mejor: vivirá sin buscar nada y sin huir de nada. No le importa en absoluto si será largo el tiempo en que su alma seguirá unida a su cuerpo o si será breve; pues si ha de partir pronto, le resultará fácil salir; como si tuviera que cumplir con dignidad y decencia cualquier otra obligación. Sólo se preocupa de que su inteligencia nunca se sitúe al margen de lo que es una vida racional y cívica.

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Ars vivendi: sobre vivir sin amargura ni cuentas pendientes; sobre vivir racionalmente al día

III.8 EN EL PENSAMIENTO DE UNA PERSONA QUE HA SABIDO DISCIPLINARSE y purificarse no encontrarás purulencia, ni úlcera ni gangrena. No le sorprenderá el destino antes de haber completado su vida, cosa que ocurre con el actor de tragedias que ha de retirarse antes de que la obra haya concluido. Es más, no hay servilismo, ni afectación, ni dependencia, ni disociación, ni hay rendición de cuentas pendientes, ni escondrijos.

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Ars vivendi (self, mundo): sobre la vida racional, sobre la conformidad con el mundo

III.9 VENERA TU FACULTAD INTELECTIVA. En ella radica todo: de este modo nunca brotará en tu conciencia ninguna opinión contraria a la naturaleza, ni a una vida racional. Será ella la que evite que te precipites, la que te procure familiaridad con los hombres y conformidad con los dioses.

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Ars vivendi (self, otros): sobre vivir el presente; sobre la fama efímera

III.10 RECHAZA, PUES, TODO LO DEMÁS, Y QUÉDATE SÓLO CON UNOS CUANTOS CONSEJOS. Recuerda también que cada uno vive sólo el presente, un instante fugaz: el resto o ya se ha vivido o es incierto. Nuestra vida es insignificante, e insignificante también el cubículo en el que vivimos. Breve es también la más longeva fama, que recordarán sólo unos pocos personajillos, que a su vez irán pronto al encuentro de la muerte; ni siquiera se conocen a sí mismos, ni tampoco al que ya murió hace tiempo.

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Ars vivendi (self, otros, mundo): sobre la representaciones: límites y y perfil; sobre la vida racional; sobre el conocimiento del mundo para actuar amistosa, respetuosa y prudentemente

III.11 A LAS RECOMENDACIONES YA DICHAS, AÑADE LA SIGUIENTE: establece siempre los límites y el perfil de cualquier imagen que se te represente, de modo que puedas mirarla en su esencia, desnuda, en su conjunto y en sus partes, y designarla por su propio nombre y por los nombres de las partes de que se compone y en las que se ha de disolver. Pues no hay nada que pueda agrandar tanto el ánimo como comprobar y verificar con método cada una de las cosas que en la vida nos acontecen; y examinarlas permanentemente, para ver en qué universo encajan y qué beneficio le aportan: cuál es su valor respecto al conjunto del universo y cuál respecto al ser humano, que es el ciudadano de la más excelsa de las ciudades, en relación con la cual las demás ciudades son edificios.

¿Qué es exactamente este objeto que produce ante mí una determinada imagen? ¿De qué elementos se compone y cuánto tiempo debe durar, verosímilmente? ¿Qué virtud necesito poner en práctica ante dicho objeto? ¿La mansedumbre, la valentía, la sinceridad, la fidelidad, la sencillez, la autosuficiencia?

Por eso conviene decir a veces: procede de dios; en cambio, hay otros que se deben al desencadenamiento de una serie de sucesos a partir de una coincidencia fortuita; otros se deben a un conciudadano, a un pariente, a un compañero que desgraciadamente ignora qué le corresponde por naturaleza.

Yo en cambio, que no lo ignoro, trato con las personas de conformidad con lo que exige la ley natural de la comunidad, es decir, amistosa y respetuosamente; y me mantengo en una distancia prudente en los asuntos que así lo merecen.

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Ars vivendi (self), ars senescendi: sobre la virtud, sobre el qué hacer; sobre el no esperar ni temer nada

Comentario: poca teleología… o ninguna… El conformismo… ??? __ (de un emperador… 🙂 ) ___ ésta y la anterior son de las recomendaciones – dogmata – que más me gustan…

III.12 TÚ VIDA SERÁ FELIZ si cumples tu cometido presente con rectitud y según la razón, con decisión, con buena voluntad y con serenidad. Si conservas íntegro tu genio interior, como si tuvieras ya que entregarlo y a ello añades la circunstancia de no esperar ni temer nada, sino mostrarte conforme con tu cometido presente según la propia naturaleza, con auténtica verdad en todo lo que digas. Así nadie será capaz de impedírtelo.

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Ars vivendi (self): sobre las meditaciones como preparación; sobre la relación entre los asuntos divinos y humanos

III.13 AL IGUAL QUE LOS MÉDICOS siempre tienen a mano los aparatos e instrumentos que necesitan ante la eventualidad de una intervención inesperada, debes tú tener siempre preparados los principios necesarios para conocer los asuntos divinos y los humanos; y no olvides que hasta en sus más mínimos detalles ambos planos están firmemente unidos: pues no conducirás a feliz término ningún asunto humano si no lo relacionas con la divinidad y viceversa.

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Ars vivendi (self): sobre no esperar a que pasen ciertas cosas antes de actuar o de ser

III.14 NO LE DES MÁS VUELTAS: no vas a leer el borrador de tus Memorias, ni a consultar las hazañas de los antiguos griegos y romanos, ni la selección de libros que dejaste para cuando fueras mayor. Encamínate, pues, directamente al fin que te propones, y de deja de lado las vacuas esperanzas; acude en auxilio de tu mismo mientras puedas, si es que te importa verdaderamente lo tuyo.

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Ars vivendi (self, otros): sobre la subjetividad y parcialidad de los juicios; sobre lo que no se percibe con la vista sino con la razón

III.15 LA MAYORÍA DE LA GENTE IGNORA qué significan exactamente estas palabras: robar, sembrar, negociar, tener tranquilidad del alma, saber lo que hay que hacer; son acciones todas ellas que no se perciben con la vista, sino con otra clase de mirada.

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Ars vivendi (self, otros): sobre el cuerpo, el alma y la inteligencia; sobre seguir al “genio interior,” sobre la desconfianza de otras personas

Comentario: Aquí, la explicación de Larrauri (que quizás use otros términos??). ¿Cuáles son en griego? … phisis, soma? psique, nous (nomos, daimón, hegemonikon)?? … Otra de mis más preferidos hypomnemata… por la parte de la fidelidad al genio interior; que me recuerda al cuerpo rebelde de D-G…

III.16 CUERPO, ALMA, INTELIGENCIA; del cuerpo proceden las sensaciones; del alma, los impulsos; de la inteligencia, las opiniones. Propio es de los animales formarse una impresión a través de los sentidos, y dejarse arrastrar por los impulsos, como un muñeco. Es lo que conduce a las bestias, [a los débiles,] a Fálaris, a Nerón. Por otra parte está siempre el mantener [a] la inteligencia como guía de lo que parecen ser nuestros deberes; […] también actúan de aquella manera quienes no creen en los dioses, los que traicionan a la patria y quienes obran a su antojo tan pronto cierran la puerta.

Por tanto, si todo lo anteriormente dicho se refiere a esa clase de seres, queda como propio del hombre mejor [el] amar y buscar lo que el destino le ha urdido y deparado. No hay que confundir jamás ni perturbar con mil imágenes al genio que habita en el interior de su pecho; por el contrario debe mantenerse favorable a él, rindiéndole homenaje como a un dios, sin pronunciar jamás una palabra que falte a la verdad, no hace nada que atente contra la justicia. Y si las demás personas desconfían de él, porque lleva una vida modesta, sencilla y feliz, que no se moleste con nadie, ni se desvíe de su camino; pues es el camino que lleva hasta el final, adonde llegará íntegro, tranquilo, libre y armónicamente sometido a su propio destino.

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#referencias

Marco Aurelio, 2014 traducción de Antonio Guzmán Guerra, Meditaciones (o soliloquios), Alianza Editorial, Madrid

Michel Foucault, 1990, introducción de Miguel Morey, Tecnologías del yo y otros textos afines, Paidós, Barcelona

____, La hermenáutica del sujeto. Cursos College de France (1982), Akal, Madrid

____, Hypomnémata: una práctica de sí, en: http://filosofiauda.blogspot.com/2018/04/hypomnemata-una-practica-de-si.html

Maita Larrauri & Max, 2009, El ejercicio según Marco Aurelio, Tándem ediciones, Valencia

Nabokov sobre lo concreto, la bondad y lo bueno


Imagen: Nabokov en 1968 haciendo como que cazaba mariposas, una de sus grandes aficiones, fotografía de Philippe Halsman; fuente: https://bibliotecaignoria.blogspot.com/2014/12/vladimir-nabokov-el-arte-de-la.html

Nabokov sobre lo concreto, la bondad y lo bueno
[notas de El arte de la literatura y el sentido común]

En recuerdo de Ángel Díaz Domínguez, que me metió en el club de los nabokovianos hace ya tanto tiempo…

Notas introductorias y traducción* de José Pérez de Lama

La traducción la he ido contrastando con la de F. Torres Oliver (1984) que puede verse, junto con el original en inglés en las referencias al final del post ___ por supuesto Nabokov es un gran maestro del lenguaje y es lo que deben leer los que se sientan más o menos cómodos con el inglés.

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Veo que el texto que voy a reproducir parcialmente está bastante repetido por Internet. Aún así, me voy a dar el gusto de reproducirlo yo también, y de traducirlo, con la ayuda de las traducciones disponibles – como muchxs sabrán el lenguaje y el estilo de Nabokov son particularmente ricos y complejos. ___ ¿Por qué volví a Nabokov? Pues supongo que por casualidad como ocurre con tantas cosas. Porque asistí a una presentación de un libro de Juan Bonilla y acabamos hablando de Nabokov; porque ando atrancado con un texto mío, que me parece demasiado vulgar y aburrido, y recordé algunas cosas de Nabokov sobre el estilo y pensé que a lo mejor me ayudaban… Lo del estilo lo comentaré quizás más adelante. Lo de ahora corresponde a una charla recogida al final del su libro de Lectures on Literature – un libro que me encanta por otra parte, al que vuelvo de vez en cuando.

Lo que me llamó la atención de los pasajes que voy a reproducir es la conexión que hace aquí Nabokov  entre lo bueno – y la bondad, deja en est una cierta ambigüedad – y el detalle, lo concreto – por oposición a las generalizaciones y abstracciones. Creo que no es lo que suelen destacar los comentaristas… Frente a la tozudez de los hechos que nos muestran un mundo cada vez más horrible, decía Nabokov, lo concreto, el detalle nos permite ver lo contrario: la bondad de las personas, lo bueno del mundo… ___ algo que a mí me hace falta sin duda. La cosa me recordó a una conversación informal con Antonio Lafuente hace un par de años, a quien hablaba de lo devastador de las lecturas de Marx o – justo aquellos días – de Arrighi – de éste último sobre el capitalismo y la historia de sus alianzas con los poderes político-militares a lo largo de la historia. También a algunas conversaciones – con poco acuerdo – sobre la abstracción y lo concreto, en torno a la modernidad, la cultura algorítmica, la percepción y el arte con mi ex-estudiante Victoria del Rosal – a quien creo que gustarán estas ideas de Nabokov.

La conferencia, citada extensivamente, es bastante “divagadora”… La notas son un poco así – ¿contra la “dictadura del signficante” que decían algunos? … Aquí siguen pues.

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[Sobre la derrota del sentido común …] el segundo resultado es que la irracional creencia en la bondad del hombre* (a la que se oponen tan solemnemente esos caracteres ridículos y fraudulentos que llamamos Hechos) se convierte en algo más que la débil base de filosofías idealistas. Se convierte en una verdad sólida y iridiscente. Esto significa que la bondad se convierte en una parte central y tangible de nuestro propio mundo, un mundo que a primera vista parece difícil de identificar con el mundo moderno de los editores de periódicos y otros brillantes pesimistas, que te contarán que, dicho suavemente, es ilógico aplaudir la supremacía del bien en un tiempo [… ] de terror, estupidez y alambre de espino. […]

¿Qué significan exactamente estos irracionales patrones? [los que viene introduciendo el autor] Significan la supremacía del detalle sobre lo general, de la parte que está más viva que la totalidad, de la pequeña cosa que alguien observa y reconoce con un gesto amistoso del espíritu mientras que la muchedumbre a su alrededor es conducida por el sentido común hacia algún objetivo común. […] Recuerdo un chiste en que aparecía un deshollinador cayendo del tejado de un edificio alto mientras se percataba de que un anuncio tenía una palabra mal escrita y se preguntaba en su vuelo cabeza abajo por qué nadie se habría preocupado de corregirlo. En cierto sentido, todos estamos cayendo hacia nuestras muertes desde la alta historia de nuestros nacimientos hasta las planas losas del patio del cementerio, maravillándonos con una inmortal Alicia en el País de las Maravillas por los patrones de la pared que va pasando. Esta capacidad de maravillarse por minucias – olvidando el peligro inminente – estas digresiones del espíritu, estas notas al margen en el volumen de la vida son las más altas formas de consciencia y es en este infantilmente especulativo estado mental, tan diferente del sentido común y su lógica, que sabemos que el mundo es bueno.

[…] la bondad [¿el bien?] es algo irracionalmente concreto.

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#referencias

Vladimir Nabokov, 1980, The Art of Literature and Commonsense, en: VN, Lectures on Literature, Harcourt, San Diego, pp. 371-380

Referencias online:

Nabokov, V. (1984), Lecciones de literatura. Traducción de Francisco Torres Oliver. Bs.As., Emecé, en: https://www.scribd.com/document/52462712/Nabokov-El-arte-de-la-literatura-y-el-sentido-comun

También en: https://bibliotecaignoria.blogspot.com/2014/12/vladimir-nabokov-el-arte-de-la.html

En inglés: https://www.scribd.com/doc/24008084/The-Art-of-Literature-and-Commonsense

Pragmatismo pluralista vs dogmatismos varios: sobre abstenerse o votar


Imagen: @ctxt publicada en Twitter

Pragmatismo pluralista vs dogmatismos varios: sobre abstenerse o votar

José Pérez de Lama

Abstención

Como sabremos casi tod*s, en la últimas elecciones en Esp (las andaluzas de finales de 2018) la abstención fue del 41 y pico por ciento, lo que parece muchísimo. 4 de cada 10 andaluces consideraron que no merecía la pena votar o que preferían activamente no hacerlo. El juicio implícito, con sus múltiples variantes, podría ser que nuestra democracia es una m…. Algo con lo que sin duda es fácil estar de acuerdo, pero que no voy a elaborar aquí. Voy a contar una historieta para tratar de concluir que, aún así, me parece mejor votar.

Pragmatismo: un antidogmatismo

La historieta tratará de presentar algunas ideas el pragmatismo filosófico, y uno de sus aspectos más atractivos para mí, el pluralismo.

El pragmatismo surge en Estados Unidos, y en su primera generación destacan tres pensadores: Charles Sanders Pierce, (1839-1914 – si no me equivoco, pronunciado a la francesa, tipo “Pers”), William James (1842-1910) y John Dewey (1859-1952); – uno de sus representantes actuales sería Richard Sennet (1943 – con quien estarán familiarizados bastantes arquitect*s y makers).

Mi interpretación del origen y contexto histórico del pragmatismo coincide con – o más bien se basa en – la de Louis Menand (El club de los metafísicos. Historia de las ideas en América; un libro estupendo, por cierto), que la relaciona con la Guerra Civil norteamericana, en la que combatieron el Norte y el Sur (1861-65). Según Menand, mientras que la guerra tenía como uno de sus motivos principales la cuestión de la esclavitud en el Sur, en torno a esto se asociaron muchos otros intereses, menos altruistas, típicamente económicos, de poder, de clase, etc., a la vez que el papel de diferentes grupos sociales, – antes, durante y después -, élites políticas y económicas, burguesías, intelectuales… también resultó cuestionable. Después de la guerra, la suerte de los antiguos esclavos, como aún puede verse, tampoco fue la de la igualdad y la liberación radicales. Con la justificación de los grandes valores, muchos jóvenes idealistas perdieron la vida, o volvieron heridos y desencantados por la realidad práctica de lo ocurrido. Sigue leyendo Pragmatismo pluralista vs dogmatismos varios: sobre abstenerse o votar

Un pasaje sobre Bogdanov, ingeniero filósofo y disidente bolchevique, __ de McKenzie Wark

Imagen: Bogdanov & Lenin jugando al ajedrez, en casa de Gorky, en Capri, en la primavera de 1908… La imagen se encuentra en muchos lugares. Aquí se ven otras complementarias que sugieren una situación bastante “romántica”: https://www.marxists.org/archive/lenin/photo/1908/index.htm

Un pasaje sobre Bogdanov, ingeniero, filósofo y disidente bolchevique, __ de McKenzie Wark  en Molecular Red

Traducción y comentario inicial de José Pérez de Lama | versión beta

McKenzie Wark es para mí uno de los pensadores más destacados de la actualidad sobre tecnologías y ecología desde el punto de vista que él mismo llama del trabajo, o de los trabajadores (labor point of view). Es una pena, en mi opinión, que aún no tenga ninguna obra traducida al español o – o eso creo. Una buena parte de su estupendo libro, Molecular Red. The Theory of the Anthropocene (2015), lo dedica a estudiar la figura y la obra de Alexander Bogdanov. Filósofo, ingeniero y autor de ciencia ficción (Estrella roja, 1908), fue inicialmente amigo de Lenin, dirigente bolchevique en los primeros tiempos, para caer más adelante en relativa desgracia política y más tarde en el olvido. Es más o menos célebre – entre cierto público, claro -, su foto pre-revolucionaria jugando al ajedrez con Lenin en presencia de Gorky. Según Wark, sus dos principales creaciones fueron una filosofía, la tektología, que yo calificaría de pragmatismo ruso de la técnica, la organización y la naturaleza, y un movimiento cultural, proletkult, que tenía por objetivo la formación de los trabajadores para la creación de nuevas formas de organización, en el encuentro difícil entre ciencia-cultura, sociedad y naturaleza. Wark propone a Bogdanov como referencia para pensar el presente, y en particular el problema de las tecnologías, las infraestructuras, la ingeniería… en el marco del Antropoceno… Sigue leyendo Un pasaje sobre Bogdanov, ingeniero filósofo y disidente bolchevique, __ de McKenzie Wark

Unas notas sobre el arte de la conversación


Imagen: Gilles Deleuze and Félix Guattari lounging and dozing together, Skyros, Greece, ca. 1980. Photo: Karl Flinker. Fuente: https://www.artforum.com/print/201104/francois-dosse-s-deleuze-guattari-27817

Unas notas sobre el arte de la conversación

José Pérez de Lama, 2018

Dedicadas a Francisco Jarauta (la parte de las buenas conversaciones)

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Reading and sauntering and lounging and dosing, which I call thinking, is my supreme Happiness. [Leer y pasear y reposar y dormitar, a lo que llamo pensar, es mi suprema felicidad.] David Hume

Leí hace poco un bonito libro sobre la amistad del filósofo David Hume y el economista-filósofo Adam Smith que se extendió a lo largo de la mayor parte de sus vidas adultas durante la época que se conoce como la Ilustración escocesa (siglo XVIII). Según el biógrafo, Rasmussen (2017), esta amistad se construyó en gran medida en torno a sus conversaciones, epistolares y verbales. El sauntering (pasear) y lounging (descansar, estar en un salón sin hacer mucho, tal vez después de una cena temprana), creo que a Hume le gustaba hacerlo con sus amigos. (En la foto de arriba diría que Deleuze y Guattari están lounging). En otras ocasiones habla específicamente de las conversaciones como una de las cosas de las que más disfrutaba en la vida. Esto me hizo envidiarlos, y pensar y tomar algunas notas sobre el tema que aquí trato de ordenar un poco (sólo un poco). Me gustaría escribir algo más literario, con algunos ejemplos divertidos de diálogos y situaciones, _ pero eso tendrá que ser más adelante. Van las notas:

La conversación, hablar unos con otros, es una de las varias maneras de relacionarnos con las personas de nuestro entorno más próximo: amigos, familiares y ocasionalmente colegas del trabajo y conocidos. Me gusta pensar que las conversaciones son importantes en la medida en que por medio de éstas nos manifestamos el afecto, nos entretenemos, nos cuidamos mutuamente, nos comunicamos estados de ánimo, resolvemos – o lo intentamos – incertidumbres y conflictos, nos conocemos, compartimos experiencias y anhelos, aprendemos, pensamos proyectos -a veces en común… Con alguna frecuencia, en las conversaciones nos enfadamos; y en otras nos perdonamos. Las conversaciones son una de las formas de hacerse amigos; también de enamorarnos. En ocasiones pueden llegar a ser pequeños acontecimientos singulares y memorables.

Uno de mis calificativos más elogiosos respecto de una persona es decir que es un(a) gran conversador(a). Ser un gran conversador puede tomar muchas formas, por supuesto. Para mí, que tengo inclinación por la lectura y el aprender, me gusta la gente que cuenta buenas historias, la que me enseña cosas que me interesan o me sorprenden, la que me contagia entusiasmo. La que me hace reír y se ríe conmigo. Sigue leyendo Unas notas sobre el arte de la conversación