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El tema de las pasiones alegres en los movimientos sociales pre-15M (y alguna cosa más)

Retrato de Baruch Spinoza de autor desconocido, hacia 1665. Fuente: Wikipedia.

 

José Pérez de Lama _ versión beta

Me pide un buen colega y amigo que le recuerde un poco sobre esto de las pasiones alegres. Ésta era una idea frecuente en los movimientos sociales de la primera década del siglo – y sí, aunque algunos no lo sepan, había potentes movimientos en aquellos años, que plantearon o reelaboraron la mayor parte de los temas que hoy son mainstream: de la precariedad a los conflictos de la digitalización, al feminismo al derecho a la ciudad a las migraciones a la globalización… En fin, batallitas aparte, esto de las pasiones alegres, recuerdo y serían quizás más personas, a Javier Toret hablando del asunto, entonces uno de los impulsores del Centro de Iniciativas 1.5 de Málaga, posteriormente Casa Invisible. El concepto o la idea de origen spinoziana, se enunciaba como que era necesario construir el movimiento y nuestras pripias relaciones dentro de éste en torno a pasiones alegres, — y no a pasiones tristes como había llegado a ser propio de los movimientos y sobre todo de las organizaciones activistas y políticas precedentes.

En el discurso spinoziano las pasiones serían el resultado de los encuentros entre dos cuerpos – cuerpos en un sentido muy genérico – que se afectan mutuamente. Cuando esta afección o afecto genera alegría, tenemos pasiones alegres, y su resultado es el aumento de la potencia; potencia que para Spinoza es la capacidad efectiva de hacer cosas. Por el contrario, las pasiones tristes, nos restarían potencia, capacidad de hacer. El miedo, el odio, la ira, la envidia, serían afectos tristes. Un dictum spinoziano relacionado – evoco de memoria, no soy capaz de encontrarlo ahora – era que los gobernantes o los poderosos nos quieren tristes, y así ya derrotados e incapaces de hacer nada salvo dejarnos someter. Si le damos la vuelta, el entusiasmo, el amor, etc. aumentarán nuestra potencia, la capacidad de vivir y de hacer mundo.

«Nada puede salir de la tristeza», parece que decía Spinoza. Las formas de expresión de la protesta que se renovaron durante aquellos años experimentaban y representaban todo aquello: frente a las manifestaciones con sus pancartas, lemas y discursos finales de personajes de aparatos varios de los años precedentes, las marchas con camiones con dj-s, la música, las acciones más o menos sorprendentes, la invención constante de formas de expresión, el uso experimental de la comunicación y la apropiación de las tecnologías, la construcción de situaciones, las columnas de colores – verdes, rosas, negras… – en las marchas contra la globalización… Ayudaba, seguro, que eran años en que pasaban cosas nuevas, incluso de esperanza, de una cierta abundancia en nuestros entornos… La misma idea se intentaba poner en prácticas en las formas de organización y de vida. Luego vendrían las derrotas de la crisis y costó mantener las pasiones alegres en los movimientos… por lo menos a mí sí que me costó… Podría argumentarse que el movimiento en torno a Colau en Barcelona sería uno de los principales herederos de la experimentación de aquellos años – siendo muchos de los personajes aún implicados, – como la propia Ada -, resistentes y continuadores de la época previa. ____ El 15M sería un nuevo (micro)ciclo cuyas continuidades y diferencias con el precedente no me siento capaz de comentar, — y menos aquí.

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Si volvemos a Spinoza, las pasiones, alegres o tristes, serían algo que desde el punto de vista del qué hacer y del conocimiento nos ofrecen tan sólo una primera orientación. Sabemos que cuando comemos una manzana, salimos a hacer ejercicio, leemos un cierto tipo de libro o nos encontramos con tal persona, aquello nos hace sentir bien, aumenta nuestra alegría. A este tipo de conocimiento Spinoza lo llama percepción. Sabemos que ese algo que nos genera una pasión alegre nos conviene, pero no sabemos del todo bien por qué. Aquí es cuando dice que de la tristeza, de una pasión triste, no obtendremos mucho, salvo saber que es mejor tratar de evitar esos encuentros, —- pero una pasión alegre nos sugerirá tratar de descubrir por qué exactamente nos produce esa alegría, ese aumento de potencia.

Spinoza, dice – según mis fuentes secundarias o terciarias – que este afecto no es algo que está en la otra cosa, – en la otra persona si hablásemos de amor o de amistad -, sino que es una cosa que está en la relación entre los dos cuerpos: «de ritmos y de olas, de movimientos coordinados», de composición. «Spinoza llama noción común a eso que vincula dos cuerpos […] sólo podremos formar nociones comunes a partir de una relación de conveniencia, esto es, a partir de la alegría» (Larrauri, 2003, p. 60). Lo de la relación de conveniencia suena mal, pero en el aparato conceptual de Spinoza pretende decir que ambos cuerpos se convienen, esto es, que se hacen sentir bien, se dan alegría mutuamente.

Tras la percepción asociada a afectos y pasiones, el segundo nivel de conocimiento sería el de la razón. La función de la razón sería la de tratar de comprender estas nociones comunes: el por qué exactamente una actividad o un cuerpo nos produce alegría. Ocurre que las pasiones son, como sugiere el término, pasivas, algo que nos pasa y sobre lo que tenemos poco control. También ocurre que por lo común suelen ser excesivas. La razón, entonces, en el sistema de Spinoza trataría de conocer por qué exactamente nos conviene la manzana o nos hace estar contentos compartir un tiempo con una amiga, y a partir de este conocimiento más adecuado poder organizar mejor nuestros encuentros, transformando las pasiones en afectos activos.

Cito a Larrauri de nuevo textualmente: «Spinoza piensa que puede haber una mutación del afecto pasivo en afecto activo, sin cambiar de naturaleza, sin transformarnos en ángeles, sin negarnos a nosotros mismos. Es algo que se puede conseguir si instalamos el conocimiento racional en nuestras vidas, esto es, el conocimiento de las relaciones, de las combinaciones concretas. Y sin duda, esas mutaciones son un anuncio de la felicidad».

El tercer y último modo de conocimiento, siempre para Spinoza, sería el de la intuición. La intuición, algo ya como de jugador súper-avanzado. Muy resumidamente consistiría en la capacidad de convertir cualquier experiencia, no sólo las asociadas a las pasiones alegres, en fuente de felicidad. La cosa suena difícil, pero es que a Spinoza lo que buscaba era poder experimentar el infinito gozo de existir y cosas así. El método que proponía para razón e intuición era el de la meditación, aunque en un sentido, diría uno, más estoico que budista, —- pero eso también tendrá que quedar para otra ocasión. Dominar este tercer nivel del conocimiento sería la sabiduría, que vendría a identificarse para Spinoza con la virtud y con la felicidad.

Spinoza, recuerda Larrauri, concluye así su Ética: «Todo lo que es hermoso es tan difícil como raro». Una afirmación de gran belleza, no cabe duda, pero con la que uno no sabe si estar de acuerdo o, como pensaba por ejemplo Montaigne, todo lo contrario…

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#notaAdicional

Releyendo a Larrauri también me gustó esto que transcribo a continuación [pp. 30-31] — para seguir pensando lo dejo aquí apuntado:

Spinoza […] analiza al ser humano siguiendo tres dimensiones.

En primer lugar, una dimensión cuantitativa o extensiva…

En segundo lugar, una dimensión relacional. Las partes extensivas que componen un cuerpo se organizan según relaciones características. Spinoza dice que son relaciones de movimiento y de reposo, de rapidez y de lentitud. Podríamos entenderlo como un ritmo particular que diferencia a unos individuos de otros…

En tercer lugar una dimensión cualitativa o intensiva. Un cuerpo es una parte de la naturaleza […] porque es una parte de la potencia total de la naturaleza, de ese infinito gozo de existir. Un cuerpo es un grado de esa potencia y en eso consiste la esencia de un individuo. Una esencia que se identifica con un grado de potencia es una esencia dinámica, que se mide por la cantidad de acciones de las que es capaz […] ____

Comentario: Imagina uno, aunque creo que Larrauri no lo explicita, ciertos paralelos entre estas tres dimensiones y los tres grados de conocimiento; en particular, que la parte de la razón y las nociones comunes puedan estar próximas a las dimensión relacional…

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#referencias

Aunque he tenido en mi mesilla de noche durante años la Ética (ordine geometrico demonstrata) de Spinoza – últimamente en un orden caseo la puse en alguna estantería, nunca conseguí leer demasiadas páginas y mis referencias son secundarias o terciarias, —- para lo escrito aquí, el libro de Maite Larrauri de su colección Filosofía para profanos que nunca me cansaré de recomendar:

Maite Larrauri & Max, 2003, La felicidad según Spinoza, Tandem Ediciones, Valencia

Otras lecturas:

Gilles Deleuze, 2009 [1981], Spinoza. Filosofía práctica, Tusquets, Barcelona

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¿Y usted nunca quiso ser catedrático? No, yo siempre fui camarero…

Reseña (más personal que académica, y con algo de guasa, pero espero que con cariño) del libro Arquitectura y crítica, de Josep María Montaner (Gustavo Gili, 2014 — tercera edición revisada; primera edición de 1999).

Por José Pérez de Lama

Chiste viejo: Escena de barra de bar clásico, noche avanzada; ya sólo quedan el barman y un cliente, elegante pero desgastado. El cliente le pregunta al camarero con tono melancólico y confidencial, «Pepe, ¿usted se enamoró alguna vez?» Y Pepe le contesta, «No, don Manuel, yo siempre fui camarero».

El otro medio chiste o broma del que me acordé tras leer el libro, – el libro en cualquier caso me gustó mucho -, es uno, creo que se atribuye a Mark Twain, aunque repetido con variaciones en diversas ocasiones: I have never let my schooling interfere with my education. Una variante de George Bernard Shaw: From a very early age, I’ve had to interrupt my education to go to school. Y la de Einstein, que parece usar educación en el sentido opuesto al usado por Twain y Bernard Shaw: The only thing that interferes with my learning is my education.

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El libro, Arquitectura y crítica, de Josep María Montaner, es estupendo, lo dejo claro para empezar. Es un libro para arquitect*s y relacionados, eso sí; — aunque los comentarios que haré mas adelante serán más generales, sobre los cánones de conocimiento y sobre qué imagino que sea ser catedrático. En fin que como siempre he mezclado un poco varias cosas. Sigue leyendo ¿Y usted nunca quiso ser catedrático? No, yo siempre fui camarero…

Montaigne y la educación de un hombre (quizás demasiado) libre

Imagen: La torre del castillo de Montaigne, —- en la que se refugió del mundo durante diez años para meditar, estudiar y escribir. Foto de Henry Salomé; fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Montaigne%27s_tower#/media/File:St_Michel_de_Montaigne_Tour01.jpg

José Pérez de Lama

Michel de Montaigne, uno de los grandes humanistas franceses, noble de provincias, coetáneo de Cervantes y Shakespeare; —- su gran obra, los Ensayos: una colección de textos bastante personales en los que recoge sus pensamientos sobre muchas y diferentes cosas, entre otras, sobre cómo debería ser la educación de un niño. Los Ensayos, y éste texto de Zweig sobre su autor que cito a continuación, son algunos de mis libros preferidos. Tengo ambos extensamente anotados, pero me limitaré aquí a algún comentario introductorio sucinto.

Sobre la educación (la institution en el original francés). Se trata de la educación de un hombre libre, de un noble o un príncipe. El texto de Montaigne suena por una parte  tremendamente ilustrado y moderno; y por otra me hace preguntarme por esta especie de falacia moderna de pensar que cada persona es señor (o señora) de sí mismo, capaz y responsable de determinar la propia vida, los propios juicios, etc. ___ Al menos desde Foucault, pero seguro que mucho antes, también sabemos que la educación es una forma de producir un determinado tipo de individuos, individuos que son “productivos” para el propio sistema que diría Foucault. Por lo que esta educación que nos propone Montaigne no deja de generarme dudas. A favor de Montaigne cabe decir que esta educación que él propone, basada en el uso de la razón frente a las diversas autoridades tradicionales – también él, un par de siglos antes de Kant, usa el sapere aude horaciano – parece sugerirnos que un hombre que se condujera por la razón se daría cuenta de que forma parte de una sociedad respecto de la que tiene importantes responsabilidades y a la que está comprometido con diversos deberes… Sigue leyendo Montaigne y la educación de un hombre (quizás demasiado) libre

«Sapere aude» (atreverse a saber) — en tiempos de dioses borrachos

Gala, Dalí, Breton, Hugo, ca. 1925, Cadavre exquis,  Fuente: https://www.pinterest.com/sothebys/

«Sapere aude» (atreverse a saber) — en tiempos de dioses borrachos

José Pérez de Lama

Pruebo un género de post nuevo, que puede ser entre un dibujo de esos que se hacen uniendo puntos o un cadáver exquisito surrealista o un jeroglífico cuya solución no se… o algo del estilo…

Son cosas que me han ido llamando la atención últimamente y que creo que están relacionadas entre sí, pero que aún no se exactamente cómo conectar …

[1] Atreverse a saber…

Lo primero es lo del sapere aude de Kant (y antes de Horacio, según he ido recordando – con la ayuda de la gran Wikipedia). Sapere aude, latín, significa «atrévete a saber» – aude como en audaz. Lo usó Kant en un célebre artículo en que explicaba qué era para él la Ilustración – en alemán Aufklärung – algo más parecido al inglés, Enlightenment. Sigue leyendo «Sapere aude» (atreverse a saber) — en tiempos de dioses borrachos

Elogio de Epicuro (y de Maite Larrauri)

Estancia exterior de la casa de Bernard Rudofsky en Frigiliana, Málaga; años 60-70. Diapositiva quizás del propio arquitecto, que procede de los trabajos de investigación de Mar Loren.

Elogio de Epicuro —- y de Maite Larrauri

José Pérez de Lama

Eat, drink, and be merry, for tomorrow we die. ____ @Kurt_Vonnegut

Sumergió sus dedos en el desierto / y con el agua del espejismo / escribió un poema. ____ Diván de poetisas/poetas árabes contemporáneas; de alguna ocasión en Twitter de la que no tomé nota detallada…

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Empiezo por el elogio de Maite Larrauri. Releía en su librito, La amistad según Epicuro, que las comunidades epicúreas de la Antigüedad se reunían los días 20 de cada mes para filosofar – y que podemos imaginar que lo harían en un jardín y en torno a una comida. (Librito por la extensión y el tamaño que no por su valor). Se me ocurrió comentarlo a Salas Mendoza y Sergio Rodríguez, mis amigos de Nomad Garden, – andábamos buscando desde hacía algún tiempo un pretexto para reunirnos de vez en cuando -, y surgió hacer nuestro primer encuentro epicúreo hace un par de días. El encuentro, al que asistieron bastante improvisadamente otros cuatro «activistas-artistas-epicúreos», fue al atardecer, entre el parque de las Delicias y el de María Luisa, – Sevilla, sí -, y entre dos terraza clásicas de bonitos nombres, el Líbano y Bilindo.

Me llevé dos libros de mi biblioteca epicúrea, uno de ellos el de Larrauri, y me sorprendió que los amigos no conocieran la maravillosa colección. Mucho la recomiendo: es una serie de textos breves, que tiene su origen en charlas de introducción a la filosofía para un grupo de mujeres del barrio de esta profesora de filosofía – acompañados en cada ocasión por los dibujos de Max. Y siendo sencillos de leer diría que no por eso renuncian a la profundidad. La profundidad no está reñida con la accesibilidad – esa sería una de las consecuencias que yo saco de esta colección. Mis dos preferidos son los de Spinoza y Deleuze, pero éste de Epicuro también es muy bonito. La colección, piensa uno, denota una cierta aproximación a la filosofía: que tiene muy presente el cuerpo, podría calificarla ahora de un materialismo o naturalismo sensual. Y que como en el caso muy específico de Epicuro, considera que el objeto principal de la filosofía – recordemos que filósofo/a era el/la amante del saber o de la sabiduría – es contribuir mediante el pensamiento a una vida mejor; —- la filosofía que parece interesar a Larrauri, al menos en esta serie, es la que se identifica con una sabiduría de la vida. Gracias, entonces, a Maite Larrauri por esta maravillosa serie de libros, – que sin duda alguna cuento entre mis preferidos. ¡Os la recomiendo a tod8s! Sigue leyendo Elogio de Epicuro (y de Maite Larrauri)

El libro tercero de las Meditaciones de Marco Aurelio __ (notas para una máquina estoica)

Imagen: Etienne Du Perac, La Colonna di Marco Aurelio e il Tempio di Adriano, 1557. Fuente: http://romarcheomania.blogspot.com

Notas para una Máquina estoica [*]

Introducción y notas de José Pérez de Lama

Transcribo el libro tercero de las famosas Meditaciones de Marco Aurelio – el emperador romano del siglo II que también fue filósofo (estoico) ____ aunque esto de ser filósofo entonces tenía matices diferentes de los que hoy le atribuimos: era más un estilo de vida de acuerdo con la razón, la moderación y un cierta idea de ser parte de la sociedad y del mundo – y no tanto ser licenciado en Filosofía, ni siquiera dedicarse a escribir y a crear un sistema filosófico más o menos propio.

La referencia exacta del texto que reproduzco – salvo alguna pequeña modificación – es: Marco Aurelio, 2014 , traducción de Antonio Guzmán Guerra, Meditaciones (o soliloquios), Alianza Editorial, Madrid.

Sobre el título, según la Wikipedia en inglés: el original, de cuando “(re)aparece” el manuscrito, en griego medieval, era: Τὰ εἰς ἑαυτόν, romanizado: Ta eis heauton, literalmente “things to one’s self” o “cosas para uno mismo.” Se identifica fácilmente el auton, o avton, como en el prefijo nuestras actuales palabras automático y automóvil… 🙂

Según se suele interpretar, las Meditaciones son una serie de “libros” o cuadernos escritos por Marco Aurelio en los que anotaba reflexiones que usaba como ejercicios de meditación. En la tradición estoica estos ejercicios ayudaban a saber cómo comportarse; eran como un entrenamiento para estar preparado para cuando se presentaran las ocasiones reales – eso cuenta Maite Larrauri; eso cuenta también Foucault, quien sitúa estas cuestiones en un marco que llama tecnologías del yo; __ un concepto que me gusta bastante: éstas serían el conjunto de técnicas, propias de cada época, mediante las que se produce/producía quienes somos, a nosotrxs mismos en tanto que sujetos. ___ (Aunque sea algo “lateral”, esta aproximación que plantea las subjetividades como producción se contrapone a la de los que insisten en  “el ADN” de un grupo o una formación social, que sugiere identidades que no son una creación más o menos nueva sino que están ya de alguna manera en un código pre-existente,- expresión tan de moda últimamente, que se ha convertido en lugar común y frase hecha bastante filistea a la que tengo mucha manía).

La educación, por supuesto, sería el concepto más amplio e institucionalizado relacionado con las tecnologías de la producción de subjetividad, pero hoy en día tenemos claro que hay muchas otras instancias de producción de subjetividad, como puedan ser los medios de comunicación, etcétera – eso es todo un mundo en sí mismo, claro.

Foucault, por supuesto, trata de hilar mucho más fino en ese campo. Y durante una época estudia esta cuestión de los ejercicios en el mundo estoico. Hypomnémata, o pequeñas notas o recordatorios o preceptos, llama Foucault a las breves reflexiones con las que se van componiendo los ejercicios – bueno, así se llamaban originalmente. Otros autores lo llama dogmata (plural de dogma, pero que originalmente significaba preceptos, ideas, creencias).

Los hypomnémata no serían pensamientos filosóficos en el sentido convencional de argumentaciones racionales, sino más bien recordatorios o notas. En las Meditaciones Marco Aurelio no justifica o argumenta las ideas acerca de la conducta que se propone a sí mismo, o lo hace muy poco. Pero el tipo de comportamiento que propone es lo que Larrauri nos explica, como decía antes, que se entendía en su tiempo por una vida filosófica: una vida conducida por la razón y que busca una cierta serenidad y armonía con el mundo. Y, en efecto, del conjunto de las notas y libros se deduce una cierta filosofía de la vida y del mundo.

La cosa se parece mucho, sin duda, a los hoy muy denostados libros de auto-ayuda. También a los catecismos. Es de suponer que la diferencia radica en el tipo de vida que propone. Y en la manera en que se propone…

Por otra parte, la ética que se expone en las Meditaciones, siendo su autor nada y más y nada menos que emperador de Roma, y en una etapa bastante gloriosa, no puede sino tener sus limitaciones a la hora de ser asumida por personas más normales y de hoy en día. Me ha hecho pensar en las ideas sobre educación de Montaigne, otro personaje que escribe desde una posición de significativo privilegio. Montaigne piensa en educar hombres libres, autónomos, orgullosos… que no se van a quejar ni a doblar ante las circunstancias. En principio, parece más fácil ser estoico y también más apropiado proponérselo si estás en una posición más bien privilegiada. Este modelo de autonomía también contrasta con nuestras preocupación e interés actual por la interdependencia.

En el caso de Marco Aurelio, una temática importante es la de adaptarse a la naturaleza que se entiende como buena, justa, etc., prácticamente como equivalente a la divinidad. Hoy, quizás, en los tiempos del Antropoceno, los ecosistemas en desequilibrio y el cambio climático la naturaleza quizás ya no sea una referencia tan segura.

Aún así, me interesan cosas del estoicismo según nos lo presentan MA:

__ la mayor autonomía respecto de las opiniones y los sucesos del mundo – respecto de las opiniones, el vocerío de las RRSS y los medios de comunicación; también de lo que en la tradición freudiana se llamaría el super-ego… las expectativas de la familia, la academia, la sociedad… el éxito, la fama.

__ la idea de la virtud (la verdad, la justicia, la bondad…) como objetivo y como recompensa en sí misma…

__ el proyecto de una vida más racional, más filosófica… de nuevo, no tanto como medio, sino como recompensa en sí misma…

__ una mayor conformidad con el mundo tal como es – sin que esto signifique renunciar a tratar de cambiarlo…

__ la serenidad, el no temer nada y no esperar nada… frente al dominio de la velocidad, la competición…

__ vivir el presente, sin preocuparse por el pasado, ni tampoco en exceso por el futuro…

__ la propia idea de las meditaciones en este sentido de ejercicio.

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Sobre el proyecto de Máquina estoica

Lo que llamaba Máquina estoica en el título, es un proyecto algo vago – lo haré o no, ya veremos – de un dispositivo digital que permita darle algunos parámetros y que te ofrezca con una cierta aleatoriedad algún hypomnema para empezar el día; ____ a la manera que se usaba el I Ching, o a la manera que los renacentistas que usaban  la Eneida… La idea es también deudora de una máquina digital para componer poemas de un colega al que tengo mucho cariño y admiración, Eugenio Tisselli. (Por supuesto, una vez que se me ocurrió el nombre me di cuenta el nombre máquina estoica ya existe en Internet – quizás sólo en inglés… pero es muy difícil que algo así no exista – y seguro que será algo diferente…)

Una de las dificultades, al menos para mí, de la lectura de las Meditaciones es el cierto desorden de los libros, y del contenido de los propios libros; bastante repetitivo, de los que no es fácil sacar unas conclusiones así demasiado claras tras una lectura – o varias lecturas – así sin más.

Para poder utilizar – ¿fea palabra? – algunas de estas notas en mi propio libro de ejercicios, empecé por poner algunas etiquetas que me ayuden a ordenarlas… En primera instancia, un poco pedantemente las llamé ars vivendi, ars senecesendi y ars moriendi – artes de vivir, envejecer y morir… Luego a la del arte de vivir le fui añadiendo varias sub-etiquetas: self (uno mismo), otros y mundo; y finalmente, a cada entrada le he puesto varias etiquetas de tercer orden más descriptivas. Tendré que ir viendo como usar estas etiquetas en la máquina

En fin, sigue la transcripción. La traducción como decía es la de Alianza – revisada recientemente, aunque la nota introductoria no me pareció demasiado entusiasta, tal vez ¿más cínica que estoica? ___  En lo que sigue he añadido en cursiva antes de cada nota, que van ordenadas con números romanos según la edición de Alianza, las etiquetas arriba mencionadas, clasificando y describiendo someramente el contenido inmediatamente a continuación.

¿Por qué el libro tercero? Pues porque tras un par de lecturas es uno de mis preferidos.

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Marco Aurelio. Meditaciones. Libro III

Ars vivendi: sobre la vida efímera, ars senescendi

III.1. DEBEMOS PENSAR QUE LA VIDA NO SÓLO SE NOS VA CONSUMIENDO DÍA A DÍA y que la parte que nos queda es cada vez más breve, sin también que, aunque lleguemos a vivir mucho tiempo, no es probable que conservemos siempre la misma claridad de mente a la hora de afrontar las diversas situaciones y de comprender las cosas divinas y humanas. Pues cuando nuestras facultades comienzan a debilitarse, no dejamos de respirar, ni de alimentarnos, ni de imaginar, ni de desear, ni de nada; pero antes se extingue la capacidad de vivir por nuestros propios medios, de calcular con precisión cuántos son nuestros deberes, de analizar qué son las apariencias de las cosas, de meditar sobre si uno debe ya abandonar la vida y cuanto requiere un entendimiento que ha estado activo toda la vida. De modo que hemos de darnos prisa, no sólo porque cada vez estamos más cerca de la muerte, sino porque antes de que nos alcance, se nos limita nuestra capacidad de entender y de relacionarnos con las cosas.

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Ars vivendi: sobre la imperfección, sobre la belleza de los procesos naturales; ars senescendi: sobre la belleza de la vejez

III.2. TAMBIÉN DEBEMOS ESTAR PRECAVIDOS ANTE LOS CAMBIOS que suelen acompañar a las obras de la naturaleza que poseen cierto encanto y seducción. Por ejemplo, al cocerse el pan se producen grietas, y esos surcos que se le abren parece que no son del gusto del panadero, y sin embargo dan al pan un aspecto muy agradable y más apetitoso. También los higos estallan cuando maduran; y en las aceitunas que quedan maduras en los olivos, ese estadio previo a la putrefacción les confiere una belleza particular. De manera similar ocurre con las espigas de trigo cuando se inclinan, con la melena del león, con la espuma que brota de las fauces del jabalí y con otras muchas cosas que, aunque no parezcan hermosas si las consideras aisladamente, cobran un aspecto bello y resultan atractivas porque son consecuencia de un proceso natural. De modo que a quien tenga sensibilidad y sepa comprender las cosas que suceden en el universo, dejarán de parecerle desagradables estos fenómenos que resultan como consecuencia de un proceso natural. Ni siquiera las fauces reales de una fiera le parecerán menos gratas que las imágenes que de ellas reproducen un pintor o un escultor. De igual modo, en una anciana o en un viejo sólo verá la madurez; y en los jóvenes sólo verá un tierno encanto, si los mira con ojos libres de lascivia. Hay muchas otras cosas que no atraerán a todo el mundo, sino sólo a quien esté profundamente familiarizado con las obras de la naturaleza.

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Ars moriendi: sobre lo inevitable de la muerte; sobre el apego a la vida; vanitas

III.3. EL MISMO HIPÓCRATES, DESPUÉS DE HABER CURADO A MUCHOS ENFERMOS, enfermó y murió. También a los caldeos, que habían vaticinado la muerte de muchos hombres, los alcanzó el destino. De igual manera encontraron la muerte Alejandro Magno, Pompeyo y Julio César, que tantas veces habían arrasado hasta los cimientos ciudades enteras y habían aniquilado por miles infantes y jinetes en diversas batallas. El propio Heráclito que había llevado a cabo una investigación sobre la deflagración del universo, murió aquejado de hidropesía y cubierto de excrementos.[ver nota de A. Guzmán] A Demócrito lo mataron los piojos, como a Sócrates, si bien de otra variante. Y así, ¿qué se deduce de todo esto? Subiste al barco, navegaste, volviste al puerto; desembarca, pues, ahora. Si llegas a otra vida, verás que tampoco está vacía de dioses; si has ido a parar a un lugar donde no hay sensaciones, no conocerás placeres ni dolores, ni te verás sometido a esta envoltura corporal que es muy inferior. Pues de un lado está la razón y nuestro genio interior; del otro, tierra y sangre mezclada con polvo.

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Ars vivendi: sobre nuestra relación con el mundo y los otros; sobre la autonomía personal; sobre el objeto de nuestro pensamiento, sobre la virtud personal – un hombre al que situaríamos entre los mejores; sobre todas las criaturas racionales del mundo que están emparentadas; sobre las opiniones de los otros a (no) tener en consideración

Comentario [05/2019]: estos hipmnemata son muy interesantes; la redacción, no obstante, es entrecortada… como si fueran efectivamente unas notas poco hiladas, o hiladas de forma poco racional o lógica… En consecuencia en modificado un poco la puntuación y la organización en párrafos.

III.4. NO MALGASTES LO QUE TE QUEDA DE VIDA EN CONJETURAR SOBRE LOS DEMÁS, a no ser que tengas como objetivo el bien común; pues si te dedicas a imaginar qué hace la gente, por qué, qué dice, qué trama y cosas parecidas, dejarás de observar tu propia conciencia interior.

Es conveniente, pues, que en la secuencia de tus ideas evites dar cabida a lo que es fruto del azar y superfluo, y rechazar sobre todo lo que es inútil y perjudicial.

Deberás admitir como tuyas sólo aquellas ideas, sobre las que si alguien te preguntara, “¿En qué estás pensando ahora mismo?”, pudieras contestarle de inmediato y con toda franqueza: “en tal cosa”. [… parecería que falta aquí algo a pesar de la pretendida expresión de conexión del traductor]

De este modo quedaría de manifiesto que eres una persona sencilla, benévola, un ser sociable, a quien no le atraen los placeres, ni se deja cautivar por ideas placenteras; en suma, una criatura que no conoce la codicia, la envidia, que no es recelosa ni esclava de ese tipo de pasiones que provocan rubor sólo de pensarlas. [como se ve, sería mucho deducir las virtudes o la forma de ser recién descritas de la premisa que antecedía su exposición; o quizás simplemente haya algún problema de traducción en la primera parte; en realidad conecta mejor con los dos primeros párrafos que con el tercero…]

Porque un hombre de esas cualidades, a quien situaríamos entre los mejores, se convierte en un auténtico sacerdote y servidor de los dioses, [elogio que hoy nos resulta peculiar] al servicio también de la divinidad que habita en su interior. Todo ello lo inmuniza contra los placeres, lo hace invulnerable al dolor, [evito el leismo en la traducción] ajeno a las insolencias, insensible a la maldad, campeón en los mejores combates – para no ser derrotado por ninguna pasión -, impregnado por completo del sentido de la justicia y ansioso por adherirse plenamente a los acontecimientos que el destino le ha asignado.

Por otra parte, rara vez toma en consideración (a no ser que se trate de una situación de extrema necesidad y con vistas al bien común) lo que piensa, dice o hace otra persona. Sólo pone [el sujeto de esta alocución continuaría siendo ese hombre “a quien situaríamos entre los mejores”; igual debería probar a cambiarlo; o ver alguna otra traducción] en práctica lo que le corresponde y piensa de continuo en lo suyo, porque son cosas que ha sido tejidas por lo comunitario. Así, cumple con sus obligaciones porque piensa que es lo mejor. Porque el destino que a cada uno se nos asigna nos involucra al común destino en el que estamos implicados.

Tiene [sigue el mismo sujeto, aunque quede algo raro] muy presente también que todas las criaturas racionales están emparentadas, y que es propio de la naturaleza humana preocuparse de todos los hombres.

Piensa que no hay que tener en consideración de cualquiera, sino sólo la de quienes viven conforme a la naturaleza. Y en cuanto a quienes no viven así, se plantea quiénes y cómo son, en casa y fuera de ella, de día y de noche, así como quiénes son sus amistades. En conclusión, no da crédito al elogio que hagan [de] ese tipo de personas que no siquiera están satisfechas consigo mismas. [ni las oraciones conectivas no son demasiado finas, ni el final de esta frase tiene demasiado sentido; eliminaría el de que he puesto en cursiva y entre corchetes…]

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Ars vivendi: sobre la autonomía personal; sobre la serenidad; sobre la austeridad y la rectitud

III.5 NO ACTÚES CONTRA TU VOLUNTAD, ni al margen de lo que conviene al común, sin haberlo sometido previamente a examen, ni siquiera por rebeldía.

Que la afectación al hablar ni adorne la expresión de tu pensamiento; no seas gárrulo no acometas simultáneamente muchas tareas.

Aún más: que el dios que habita en tu interior sea el que te gobierne a ti, que eres un hombre maduro, social, romano, un dirigente político que voluntariamente se ha ofrecido como soldado dispuesto a abandonar esta vida a toque de corneta, sin necesidad de mayores juramentos ni testigos.

Mantente siempre sereno y sin necesidad de pedir ayuda externa, no requieras la tranquilidad de espíritu que dan los demás. Hay que mantenerse, pues, recto, y que nadie tenga que enderezarte.

*

Ars vivendi; sobre el qué hacer; sobre la autonomía personal y sobre el actuar según la razón; sobre la parte racional; sobre la parte animal (las pasiones)

Comentario: Revisar el libro de Larrauri en que propone una clasificación tripartita del humano: razón, alma y cuerpo… o algo así… Para Larrauri la vida que propone MA es una regida por la razón; lo que sería según otra lecturas la ética aristotélica: las mejores acciones son aquellas que están conducidas por la razón; o aquellas en que ejercemos la razón antes que otras facultades…

III.6 SI EN LA VIDA DE UN HOMBRE ENCUENTRAS ALGO MEJOR que la justicia, la verdad, la prudencia o la valentía, es decir: algo que sea superior a la virtud de un alma autosuficiente, que obra de acuerdo con la razón; si encuentras algo mejor – digo -, dedícate a ello con toda tu alma y disfruta del mejor de los hallazgos.

Pero si no aparece a tus ojos nada mejor que el genio que habita en tu interior, que es quien ordena tus propios deseos, que examina las ideas y que, como decía Sócrates, huye de las sensaciones; que se somete a la voluntad de los dioses y siente un gran amor por los hombres; si comparado con este genio todo lo demás te parece pequeño y rastrero, aléjate; pues en caso contrario, una vez que seas arrastrado y seducido, no podrás entregarte a este bien que te pertenece en lo más íntimo.

Porque no te será lícito permutar ese bien razonable y cívico por ningún otro espurio, como por ejemplo, los elogios que brinda la muchedumbre, los cargos públicos o el disfrute de los placeres. Y es que todas estas cosas, aunque de momento parezca que está de acuerdo con nuestra naturaleza, de pronto nos tiranizan y nos desvían. De modo que – te aconsejo – elige sencilla y libremente lo mejor y persevera en ello.
“Lo mejor es lo que me conviene,” dirás.
Si lo es para ti, en cuanto que eres un ser dotado de razón, adelante! Pero si lo es para tu parte animal, admítelo y mantén humildemente tu opción, para no errar en el juicio.

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Ars vivendi (self y otros): sobre la vida según la razón; sobre no buscar nada ni huir de nada

Comentario: Este “hypomnema” – seguro que estoy usando mal el término, es de mis preferidos. Aunque en realidad, no me parecen filosóficos, en el sentido de argumentaciones que tratan de explicar los por qué, sino que son más exhortaciones – que, a pesar de reconocerse como tales, convencen y animan… [???]

III.7 NO CONSIDERES BENEFICIOSO NADA QUE UN DÍA TE OBLIGUE a transgredir lo pactado, a renunciar al pudor, a odiar a alguien, a sospechar, a despreciar, a convertirte en un falso, o a desear algo que precise de muros o de tupido velo. [En cambio,] quien prefiere seguir su inteligencia, su propio genio interior y los impulsos de su propia virtud no actúa como lo hace un actor de teatro: ni solloza, ni tiene necesidad de estar solo ni de estar acompañado por una muchedumbre. Y lo que aún es mejor: vivirá sin buscar nada y sin huir de nada. No le importa en absoluto si será largo el tiempo en que su alma seguirá unida a su cuerpo o si será breve; pues si ha de partir pronto, le resultará fácil salir; como si tuviera que cumplir con dignidad y decencia cualquier otra obligación. Sólo se preocupa de que su inteligencia nunca se sitúe al margen de lo que es una vida racional y cívica.

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Ars vivendi: sobre vivir sin amargura ni cuentas pendientes; sobre vivir racionalmente al día

III.8 EN EL PENSAMIENTO DE UNA PERSONA QUE HA SABIDO DISCIPLINARSE y purificarse no encontrarás purulencia, ni úlcera ni gangrena. No le sorprenderá el destino antes de haber completado su vida, cosa que ocurre con el actor de tragedias que ha de retirarse antes de que la obra haya concluido. Es más, no hay servilismo, ni afectación, ni dependencia, ni disociación, ni hay rendición de cuentas pendientes, ni escondrijos.

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Ars vivendi (self, mundo): sobre la vida racional, sobre la conformidad con el mundo

III.9 VENERA TU FACULTAD INTELECTIVA. En ella radica todo: de este modo nunca brotará en tu conciencia ninguna opinión contraria a la naturaleza, ni a una vida racional. Será ella la que evite que te precipites, la que te procure familiaridad con los hombres y conformidad con los dioses.

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Ars vivendi (self, otros): sobre vivir el presente; sobre la fama efímera

III.10 RECHAZA, PUES, TODO LO DEMÁS, Y QUÉDATE SÓLO CON UNOS CUANTOS CONSEJOS. Recuerda también que cada uno vive sólo el presente, un instante fugaz: el resto o ya se ha vivido o es incierto. Nuestra vida es insignificante, e insignificante también el cubículo en el que vivimos. Breve es también la más longeva fama, que recordarán sólo unos pocos personajillos, que a su vez irán pronto al encuentro de la muerte; ni siquiera se conocen a sí mismos, ni tampoco al que ya murió hace tiempo.

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Ars vivendi (self, otros, mundo): sobre la representaciones: límites y y perfil; sobre la vida racional; sobre el conocimiento del mundo para actuar amistosa, respetuosa y prudentemente

III.11 A LAS RECOMENDACIONES YA DICHAS, AÑADE LA SIGUIENTE: establece siempre los límites y el perfil de cualquier imagen que se te represente, de modo que puedas mirarla en su esencia, desnuda, en su conjunto y en sus partes, y designarla por su propio nombre y por los nombres de las partes de que se compone y en las que se ha de disolver. Pues no hay nada que pueda agrandar tanto el ánimo como comprobar y verificar con método cada una de las cosas que en la vida nos acontecen; y examinarlas permanentemente, para ver en qué universo encajan y qué beneficio le aportan: cuál es su valor respecto al conjunto del universo y cuál respecto al ser humano, que es el ciudadano de la más excelsa de las ciudades, en relación con la cual las demás ciudades son edificios.

¿Qué es exactamente este objeto que produce ante mí una determinada imagen? ¿De qué elementos se compone y cuánto tiempo debe durar, verosímilmente? ¿Qué virtud necesito poner en práctica ante dicho objeto? ¿La mansedumbre, la valentía, la sinceridad, la fidelidad, la sencillez, la autosuficiencia?

Por eso conviene decir a veces: procede de dios; en cambio, hay otros que se deben al desencadenamiento de una serie de sucesos a partir de una coincidencia fortuita; otros se deben a un conciudadano, a un pariente, a un compañero que desgraciadamente ignora qué le corresponde por naturaleza.

Yo en cambio, que no lo ignoro, trato con las personas de conformidad con lo que exige la ley natural de la comunidad, es decir, amistosa y respetuosamente; y me mantengo en una distancia prudente en los asuntos que así lo merecen.

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Ars vivendi (self), ars senescendi: sobre la virtud, sobre el qué hacer; sobre el no esperar ni temer nada

Comentario: poca teleología… o ninguna… El conformismo… ??? __ (de un emperador… 🙂 ) ___ ésta y la anterior son de las recomendaciones – dogmata – que más me gustan…

III.12 TÚ VIDA SERÁ FELIZ si cumples tu cometido presente con rectitud y según la razón, con decisión, con buena voluntad y con serenidad. Si conservas íntegro tu genio interior, como si tuvieras ya que entregarlo y a ello añades la circunstancia de no esperar ni temer nada, sino mostrarte conforme con tu cometido presente según la propia naturaleza, con auténtica verdad en todo lo que digas. Así nadie será capaz de impedírtelo.

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Ars vivendi (self): sobre las meditaciones como preparación; sobre la relación entre los asuntos divinos y humanos

III.13 AL IGUAL QUE LOS MÉDICOS siempre tienen a mano los aparatos e instrumentos que necesitan ante la eventualidad de una intervención inesperada, debes tú tener siempre preparados los principios necesarios para conocer los asuntos divinos y los humanos; y no olvides que hasta en sus más mínimos detalles ambos planos están firmemente unidos: pues no conducirás a feliz término ningún asunto humano si no lo relacionas con la divinidad y viceversa.

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Ars vivendi (self): sobre no esperar a que pasen ciertas cosas antes de actuar o de ser

III.14 NO LE DES MÁS VUELTAS: no vas a leer el borrador de tus Memorias, ni a consultar las hazañas de los antiguos griegos y romanos, ni la selección de libros que dejaste para cuando fueras mayor. Encamínate, pues, directamente al fin que te propones, y de deja de lado las vacuas esperanzas; acude en auxilio de tu mismo mientras puedas, si es que te importa verdaderamente lo tuyo.

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Ars vivendi (self, otros): sobre la subjetividad y parcialidad de los juicios; sobre lo que no se percibe con la vista sino con la razón

III.15 LA MAYORÍA DE LA GENTE IGNORA qué significan exactamente estas palabras: robar, sembrar, negociar, tener tranquilidad del alma, saber lo que hay que hacer; son acciones todas ellas que no se perciben con la vista, sino con otra clase de mirada.

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Ars vivendi (self, otros): sobre el cuerpo, el alma y la inteligencia; sobre seguir al “genio interior,” sobre la desconfianza de otras personas

Comentario: Aquí, la explicación de Larrauri (que quizás use otros términos??). ¿Cuáles son en griego? … phisis, soma? psique, nous (nomos, daimón, hegemonikon)?? … Otra de mis más preferidos hypomnemata… por la parte de la fidelidad al genio interior; que me recuerda al cuerpo rebelde de D-G…

III.16 CUERPO, ALMA, INTELIGENCIA; del cuerpo proceden las sensaciones; del alma, los impulsos; de la inteligencia, las opiniones. Propio es de los animales formarse una impresión a través de los sentidos, y dejarse arrastrar por los impulsos, como un muñeco. Es lo que conduce a las bestias, [a los débiles,] a Fálaris, a Nerón. Por otra parte está siempre el mantener [a] la inteligencia como guía de lo que parecen ser nuestros deberes; […] también actúan de aquella manera quienes no creen en los dioses, los que traicionan a la patria y quienes obran a su antojo tan pronto cierran la puerta.

Por tanto, si todo lo anteriormente dicho se refiere a esa clase de seres, queda como propio del hombre mejor [el] amar y buscar lo que el destino le ha urdido y deparado. No hay que confundir jamás ni perturbar con mil imágenes al genio que habita en el interior de su pecho; por el contrario debe mantenerse favorable a él, rindiéndole homenaje como a un dios, sin pronunciar jamás una palabra que falte a la verdad, no hace nada que atente contra la justicia. Y si las demás personas desconfían de él, porque lleva una vida modesta, sencilla y feliz, que no se moleste con nadie, ni se desvíe de su camino; pues es el camino que lleva hasta el final, adonde llegará íntegro, tranquilo, libre y armónicamente sometido a su propio destino.

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#referencias

Marco Aurelio, 2014 traducción de Antonio Guzmán Guerra, Meditaciones (o soliloquios), Alianza Editorial, Madrid

Michel Foucault, 1990, introducción de Miguel Morey, Tecnologías del yo y otros textos afines, Paidós, Barcelona

____, La hermenáutica del sujeto. Cursos College de France (1982), Akal, Madrid

____, Hypomnémata: una práctica de sí, en: http://filosofiauda.blogspot.com/2018/04/hypomnemata-una-practica-de-si.html

Maita Larrauri & Max, 2009, El ejercicio según Marco Aurelio, Tándem ediciones, Valencia

Nabokov sobre lo concreto, la bondad y lo bueno


Imagen: Nabokov en 1968 haciendo como que cazaba mariposas, una de sus grandes aficiones, fotografía de Philippe Halsman; fuente: https://bibliotecaignoria.blogspot.com/2014/12/vladimir-nabokov-el-arte-de-la.html

Nabokov sobre lo concreto, la bondad y lo bueno
[notas de El arte de la literatura y el sentido común]

En recuerdo de Ángel Díaz Domínguez, que me metió en el club de los nabokovianos hace ya tanto tiempo…

Notas introductorias y traducción* de José Pérez de Lama

La traducción la he ido contrastando con la de F. Torres Oliver (1984) que puede verse, junto con el original en inglés en las referencias al final del post ___ por supuesto Nabokov es un gran maestro del lenguaje y es lo que deben leer los que se sientan más o menos cómodos con el inglés.

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Veo que el texto que voy a reproducir parcialmente está bastante repetido por Internet. Aún así, me voy a dar el gusto de reproducirlo yo también, y de traducirlo, con la ayuda de las traducciones disponibles – como muchxs sabrán el lenguaje y el estilo de Nabokov son particularmente ricos y complejos. ___ ¿Por qué volví a Nabokov? Pues supongo que por casualidad como ocurre con tantas cosas. Porque asistí a una presentación de un libro de Juan Bonilla y acabamos hablando de Nabokov; porque ando atrancado con un texto mío, que me parece demasiado vulgar y aburrido, y recordé algunas cosas de Nabokov sobre el estilo y pensé que a lo mejor me ayudaban… Lo del estilo lo comentaré quizás más adelante. Lo de ahora corresponde a una charla recogida al final del su libro de Lectures on Literature – un libro que me encanta por otra parte, al que vuelvo de vez en cuando.

Lo que me llamó la atención de los pasajes que voy a reproducir es la conexión que hace aquí Nabokov  entre lo bueno – y la bondad, deja en est una cierta ambigüedad – y el detalle, lo concreto – por oposición a las generalizaciones y abstracciones. Creo que no es lo que suelen destacar los comentaristas… Frente a la tozudez de los hechos que nos muestran un mundo cada vez más horrible, decía Nabokov, lo concreto, el detalle nos permite ver lo contrario: la bondad de las personas, lo bueno del mundo… ___ algo que a mí me hace falta sin duda. La cosa me recordó a una conversación informal con Antonio Lafuente hace un par de años, a quien hablaba de lo devastador de las lecturas de Marx o – justo aquellos días – de Arrighi – de éste último sobre el capitalismo y la historia de sus alianzas con los poderes político-militares a lo largo de la historia. También a algunas conversaciones – con poco acuerdo – sobre la abstracción y lo concreto, en torno a la modernidad, la cultura algorítmica, la percepción y el arte con mi ex-estudiante Victoria del Rosal – a quien creo que gustarán estas ideas de Nabokov.

La conferencia, citada extensivamente, es bastante “divagadora”… La notas son un poco así – ¿contra la “dictadura del signficante” que decían algunos? … Aquí siguen pues.

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[Sobre la derrota del sentido común …] el segundo resultado es que la irracional creencia en la bondad del hombre* (a la que se oponen tan solemnemente esos caracteres ridículos y fraudulentos que llamamos Hechos) se convierte en algo más que la débil base de filosofías idealistas. Se convierte en una verdad sólida y iridiscente. Esto significa que la bondad se convierte en una parte central y tangible de nuestro propio mundo, un mundo que a primera vista parece difícil de identificar con el mundo moderno de los editores de periódicos y otros brillantes pesimistas, que te contarán que, dicho suavemente, es ilógico aplaudir la supremacía del bien en un tiempo [… ] de terror, estupidez y alambre de espino. […]

¿Qué significan exactamente estos irracionales patrones? [los que viene introduciendo el autor] Significan la supremacía del detalle sobre lo general, de la parte que está más viva que la totalidad, de la pequeña cosa que alguien observa y reconoce con un gesto amistoso del espíritu mientras que la muchedumbre a su alrededor es conducida por el sentido común hacia algún objetivo común. […] Recuerdo un chiste en que aparecía un deshollinador cayendo del tejado de un edificio alto mientras se percataba de que un anuncio tenía una palabra mal escrita y se preguntaba en su vuelo cabeza abajo por qué nadie se habría preocupado de corregirlo. En cierto sentido, todos estamos cayendo hacia nuestras muertes desde la alta historia de nuestros nacimientos hasta las planas losas del patio del cementerio, maravillándonos con una inmortal Alicia en el País de las Maravillas por los patrones de la pared que va pasando. Esta capacidad de maravillarse por minucias – olvidando el peligro inminente – estas digresiones del espíritu, estas notas al margen en el volumen de la vida son las más altas formas de consciencia y es en este infantilmente especulativo estado mental, tan diferente del sentido común y su lógica, que sabemos que el mundo es bueno.

[…] la bondad [¿el bien?] es algo irracionalmente concreto.

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#referencias

Vladimir Nabokov, 1980, The Art of Literature and Commonsense, en: VN, Lectures on Literature, Harcourt, San Diego, pp. 371-380

Referencias online:

Nabokov, V. (1984), Lecciones de literatura. Traducción de Francisco Torres Oliver. Bs.As., Emecé, en: https://www.scribd.com/document/52462712/Nabokov-El-arte-de-la-literatura-y-el-sentido-comun

También en: https://bibliotecaignoria.blogspot.com/2014/12/vladimir-nabokov-el-arte-de-la.html

En inglés: https://www.scribd.com/doc/24008084/The-Art-of-Literature-and-Commonsense