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Sobre el oficio y el hacer-pensar, “The Craftsman” de Richard Sennet

Imagen: Matthias Pliessnig, actual, banco paramétrico de madera conformada. Fuente: http://www.matthias-studio.com/

Sobre el Craftsman de Richard Sennet

José Pérez de Lama

Mi amigo – y bastante maestro – FJ me recomendaba hace un tiempo leer a Sennet con mayor atención. En particular la trilogía que empieza con el Craftsman, sigue con Together y se cierra con Building and Dwelling – que se acaba de traducir recientemente al esp.
Me puse pues este verano a releer con cierto detenimiento el Craftsman. Luego me enredé con otras cosas y ahora escribo estas notas de memoria.

La primera vez lo leí “porque tocaba,” para estar al día, un poco deprisa, y desde la perspectiva de los makers y fabbers (los que animan y usan los fab labs) porque era en aquel entorno donde se estaba comentando. Me pareció interesante y sugerente pero algo vago (en el sentido de poco concreto). Esta segunda vez, ya no lo hice desde el prejuicio o perspectiva maker, sino desde una perspectiva más general. Y he descubierto muchas cosas interesantes.

Aunque breve, no es un libro fácil de resumir. Desarrolla varios hilos más o menos entretejidos, y no ofrece conclusiones demasiado claras. Aunque creo que entendí que eso es parte de la forma de pensar del autor, pragmatista (filosófico) según se reclama a sí mismo el autor. Según esta perspectiva, las verdades, al menos respecto de lo humano y lo social, son más bien precarias, se construyen socialmente, – en el diálogo entre los expertos y afectados – por ejemplo, cuando aparecen nuevos hechos de los que no pueden dar cuenta, cuando emergen nuevos afectados…

Pandora (y Hefesto): el potencial destructivo de lo tecno-científico

El primer tema que plantea Sennet en The Craftsman es lo que podríamos llamar el dilema o la dualidad Pandora-Hefesto de las tecnologías y las ciencias. Tremendamente actual en mi opinión en los escenarios digitales de control, robotización-automatización, inteligencia artificial, etc. Esto lo desarrolla principalmente en la introducción y en el capítulo final. Una de sus referencias es Hanna Arendt, que fue su profesora hacia los 60, y con respecto de la cual marca algunas diferencias. Pandora representaría el poder de destrucción de las ciencias y las tecnologías: los científicos que terminan construyendo la bomba atómica, – y algunos se arrepienten de haberlo hecho. Hoy, quizás, el caso de los nerds de Silicon Valley fascinados por sus plataformas y capacidad de captar y manipular datos, que están produciendo un mundo bien diferente del que soñaban ciertos pioneros idealistas de los 60. Frente a Pandora, Hefesto representaría al artesano, o al trabajador(a) que conoce bien su oficio, y que produce cosas que la gente necesita, trata de hacerlas bien, y deriva de eso un cierto sentido de la vida y una cierta felicidad. Hefesto, sin embargo, carece de la fascinación de Pandora: en la mitología es cojo y no tiene la gracia o la brillantez de otros dioses.

Para Arendt, al menos según lo explica Sennet, el hacer y el pensar serían dos momentos diferentes, que quizás corresponden a dos instancias sociales diferentes: los científicos inventan, o los técnicos hacen su trabajo y la sociedad en su dimensión política piensa, valora, establece limitaciones. De ahí que pudiera describir lo de Eichmann y los campos de concentración como banalidad del mal.

Sennet, propone sin embargo la figura del craftsman, y más particularmente su forma de trabajo y producción, su condición, craftsmanship, como una manera de ser-estar-hacer en la que acción-producción y pensamiento-juicio no están separados. Los capítulos centrales del libro, efectivamente, están destinados a estudiar el trabajo este personaje que denomina craftsman. La producción lenta del craftsman daría lugar, según Sennet, a un proceso en el que el hacer y el pensar sobre lo que se hace – que decía Dewey –no son momentos claramente diferenciados. También, la práctica del craftsman, al menos en su sentido tradicional, tiene una condición más social: un conocimiento más enraizado en las necesidades concretas y cotidianas, y una producción de este conocimiento más lenta y más colectiva, quizás. Estas circunstancias, en especial la no separación entre hacer materialmente y pensar posibilita para Sennet un juicio más responsable, y así una mayor posibilidad de limitar muchos de los posibles perjuicios derivados de lo producido, no fuera del proceso, en una instancia diferente, sino como parte del propio hacer. Desde luego, estimo que no lo plantea como una solución definitiva, sino casi como una conjetura que, no obstante, considero que resulta interesante.

Sennet caracteriza este fijarse en el hacer, en cómo hacemos las cosas, más que en las ideas como si fueran algo separado, como una perspectiva pragmatista – filosófica. esta mirada otorga entonces importancia a las herramientas que nos damos, infraestructuras, formas de organización, instituciones… Sennet lo explica así: “Escribo como parte de una larga tradición, precisamente la del pragmatismo norteamericano […] El pragmatismo ha tratado de unir la filosofía a las prácticas concretas de las artes y las ciencias, a la economía política […]; su carácter distintivo es el buscar las cuestiones filosóficas embebidas en la vida cotidiana. El estudio del oficio y la técnica es simplemente la continuación lógica de esta historia que se despliega.” (2008: 14)

Una aproximación que, por lo menos a mí, me resuena con lo que muchos venimos llamando perspectiva tecnopolítica.

Craftsman: conocimiento, habilidad, compromiso, placer en el hacer… libertad

El segundo tema, diría, es la caracterización misma del craftsman. En español-castellano se tradujo por artesano. Pero el propio autor, indica que no es una traducción fácil, ofreciendo los casos de los sinónimos francés y alemán que como el español no denotan lo mismo que el inglés. El craftsman (hombre o mujer) sería para Sennet aquel personaje que domina un oficio y que se complace en hacer aquello que produce, se complace en hacerlo bien, contribuyendo este trabajo a dar un cierto sentido a la vida del que lo hace y una cierta felicidad. En este tipo de trabajo existe una cierta dimensión de libertad: algunos de los ejemplos de Sennet son el artesano-artista o el músico. Pero no se limita a estos: puede ser un artesano más o menos tradicional, una científica, un hacker, un viticultor, un cuidador, un médico, un músico, un fabber, una profesora, una arquitecta… En mi vida cotidiana veo a mucha gente que hace su trabajo con oficio y aparente satisfacción, especialmente cuando sienten que son útiles a otros, lo dominan y saben que lo hacen bien: pienso en la última vez que fui a comprarme ropa,  que en principio parecería algo alejado de la idea de artesano. Sennet analiza el personaje en diferentes períodos históricos y expone como existen muchos condicionantes y limitaciones para esta forma de abordar el trabajo: la sumisión a estructuras productivas varias, las prisas, la rentabilidad o el mercado, la organización de su formación… En tiempos más recientes tendríamos incluso otra problemática quizás nueva como es la del uso de lo que Remedios Zafra ha llamado el entusiasmo para precarizar y explotar este trabajo dedicado, vocacional… Por otro lado, lo que Graeber ha llamado la proliferación de bullshit jobs…

(En realidad, un obstáculo fundamental al craftsmanship es el presentado hace ya tanto tiempo por Marx en su análisis de la construcción del proletariado y el papel de las máquinas: trabajadores que cada vez tienen que ser menos expertos artesanos y cada vez más nos convertimos en apéndices de las máquinas más o menos alienados: de la división radical del trabajo de Smith a los chain-workers de la posmodernidad… Lo que hoy también se llama deskilling.)

Sennet dedica algunas de sus mejores páginas en este libro a los procesos de aprendizaje, basados en el hacer, y como decía, en el pensar permanentemente sobre lo que se hace: cómo se hace, cómo puede hacerse mejor, – para quién y para qué se hace, quizás también. Un aprendizaje que se hace cuerpo, podría decirse, como en el caso del violinista, o el deportista, que exige por tanto de tiempo: en torno a las 10.000 horas es un número que se menciona habitualmente para llegar a ser un oficial, un buen músico o carpintero… o arquitecto; los 5-6-7 años que antiguamente había que dedicar a aprender un oficio, y hoy a hacer una carrera hasta el grado actual de máster. Un aprendizaje en el que los ciclos de prueba y error son fundamentales…

Otro tema que me llamó la atención, quizás por motivos personales, es el del papel de la obsesión. Un cierto grado de obsesión caracteriza según Sennet al buen craftsman: el deseo de dominar las técnicas, la pasión por lo que se hace… Pero a al vez la obsesión puede ser un gran enemigo: la pulsión irrefrenable por hacerlo cada vez mejor, por lograr la perfección, la incapacidad de parar… Estas dedicadas a la obsesión son otras páginas muy buenas del libro.

El(la) craftsman(woman) como modelo de ciudadano(a)

El tercer tema, el más complejo para mí, es la del craftsman como modelo de ciudadano. Aquí los argumentos son tal vez mucho menos evidentes. Y tal como lo recuerdo tendrían una doble vertiente. La primera tendría que ver con las facultades medias de la población y la excelencia. La gran mayoría de la población tiene la capacidad de desempeñar su oficio correctamente, como un craftsman, dadas la formación y las condiciones adecuadas; ya seamos profesores, investigadores, empleados de correos, cuidadores, carpinteros o músicos. A partir de la crítica de la idea de los test de IQ (Coeficiente Intelectual de moda en algún momento no demasiado lejano en los EEUU; o tal vez aún), Sennet señala que los que son superdotados en las cosas que mide este coeficiente, como los que son menos dotados, son una minoría muy exigua, – la famosa distribución normal -, y que las capacidades extraordinarias son de aplicación en situaciones muy singulares. Señala además, citando diferentes fuentes, que estas parametrizaciones no miden las capacidades relacionadas con el hacer, las capacidades que caracterizarían al craftsman, el hacer y valorar, entre otras, que construirían el mundo cotidiano, que determinan la experiencia, en mucho mayor grado las más abstractas que mide el IQ. El mundo, – las universidades, por ejemplo – propone se debería plantear entonces más centrado en estas capacidades y en su desarrollo. Para Sennet, el énfasis en la excelencia, al menos en algún aspecto, no sería sino una justificación del elitismo extendido a todos los ámbitos de lo social. En este sentido, la reivindicación del craftsman, del hombre y la mujer que hacen en virtud de la experiencia, sería una reivindicación del hombre y la mujer normales, frente a aquellos que dominan y se centran en el mundo de la inteligencia más abstracta.

En la segunda vertiente es en la que propone más concretamente al craftsman (y craftswoman) como modelo de ciudadano. De partida, argumenta Sennet el hombre (y la mujer) serían hacedores de ellos/as mismos, y este hacerse a uno mismo sería de nuevo una tarea más parecida a la del craftsman que a la del pensamiento abstracto radicalmente separado de la acción.

Extendiendo la idea, Sennet plantea que las instituciones y la convivencia se construirían efectivamente como se hace un producto artesano o como nos hacemos a nosotro/as mismo/as: haciendo y pensando sobre lo que se hace, con lentitud, aprendiendo también despacio, mediante procesos de prueba y error, jugando con (y en lo posible aprovechando de) la resistencia de la materia y los contextos, conjugando tradición e innovación, dialogando,… En breve acometeré la relectura del segundo volumen de la trilogía, Together, que si no he entendido mal se centra en estas cuestiones del hacer juntos y la colaboración.

Sennet lo expresa así: “Argumento, nada más y nada menos, que las capacidades que tienen nuestros cuerpos para dar forma a las cosas son las mismas capacidades que empleamos en nuestras relaciones sociales […] Una de las principales características del movimiento pragmatista ha sido el suponer la existencia de un continuo entre lo orgánico y lo social.  Mientras que algunos sociobiólogos han planteado que la genética dicta el comportamiento, pragmatistas como Hans Joas mantienen que la propia riqueza del propio cuerpo ofrece los materiales para una amplia posibilidad de acción creativa. El craftsmanship muestra el continuo entre lo orgánico y lo social puesto en acción.” (2008: 290). Siendo así, Sennet defiende un la construcción de lo común o político una artesanía o un oficio de la experiencia social, con “sus virtudes de la repetición y la revisiones lentas.” (p. 291)

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¿Qué pienso yo mismo de estos argumentos? Aún no lo se. Como dice mi padre, los he leído con gran interés y efectivamente me han dado que pensar.

La parte que se centra más específicamente en el craftsman, su forma de aprender y de hacer, y de sentir placer por lo que se hace, me resulta la más verosímil y atractiva. La pregunta y el argumento sobre Pandora y Hefesto me parece que aportan interesantes reflexiones, pero no me parece que proponga una solución demasiado clara ni parcticable; – los planteamientos del proyecto digital del ayuntamiento de Barcelona y las propuestas económicas de Mazzucato me interesan en este sentido; se centran, pienso, en un papel activo de lo público hacia las ciencias y tecnologías, pero que no son incompatibles sino todo lo contrario con las hipótesis del craftsman. En cuanto a la identificación craftsman-ciudadano, me parece inspiradora aunque difícil; quizás para experimentar o seguir experimentado con ella en entornos pequeños. Se me ocurre que sugiere una especie de tecnocracia (por lo del hacer y el poner en primer plano ciertas técnicas), filosófica, democrática-dialogante y reflexiva… Pienso que Antonio Lafuente, por ejemplo, plantea cuestiones relacionadas cuando escribe sobre laboratorios ciudadanos en los que intervienen y colaboran expertos, afectados y otros. Se ven también experimentos interesantes en este sentido, aunque estén bastante tapados por el barullo mediático y de las luchas partidistas y las excesivamente marcadas por lo ideológico.

En fin, como siempre, para aquell*s que os interese el tema la lectura del libro será mucho mejor y más provechosa que estas notas.

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#referencias

Richard Sennet, 2008, The Craftsman, Penguin, Londres

____, 2013, Together. The Rituals, Pleasures & Politics of Cooperation, Penguin, Londres

____, 2018, Building and Dwelling. Ethics for the City, Allen Lane Penguin, Londres

Otras:

David Graeber, 2015, The Utopia of Rules. On Technology, STupidity, and the Secrte Joys of Bureaucracy, Melville House, Brooklyn

Antonio Lafuente & Andoni Alonso, 2014, Taller de prototipado. La hospitalidad como cultura y como tecnología, en: J. Pérez de Lama et al (eds.), 2017, Machines Loving Grace. Fabricación digital, arquitectura y buen vivir, Lugadero, Sevilla; pp. 32-37

Mariana Mazzucato, 2018, The Entrepreneurial State. Debunking Public vs Private Sector Myths, Penguin, Londres

Sobre el planteamiento de la Barcelona digital del “cambio”:
Evgeny Morozov & Francesca Bria, 2018, Rethinking the Smart CIty, Rosa Luxemburg Stifftung New York Office, disponible en: http://www.rosalux-nyc.org/wp-content/files_mf/morozovandbria_eng_final55.pdf

Remedios Zafra, 2017, El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital, Anagrama, Barcelona

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Haraway: Cyborg Reload (Staying with the Trouble, 2016)


Captura de vídeo, demo de string games / string figures / cat’s cradle – en esp parece ser que se llaman de diversas maneras, una de ellas, cunitas; fuente: https://youtu.be/HTSxcN9Ih5M

Haraway: Cyborg Reload (2016)

José Pérez de Lama _ dedicado a mi colega y amigo David Patiño Rodríguez

Cyborgs of the World, Untie! There’s a Win to World!

Donna Haraway fue, si no me equivoco, la primera persona que introdujo el concepto de cyborg y quizás también de devenir-cyborg en el pensamiento crítico. En su famoso Cyborg Manfiesto de 1991 (1983), en ocasiones también llamado Manifesto for Cyborgs (Wark, 2015). Aquel texto fue de enorme influencia; se enunciaba desde el feminsimo socialista, y, al menos para mí, conectaba con el mundo de Deleuze-Guattari (devenires, agenciamientos, rostridad…), sin duda que entre otros muchos. Se hacía además en el contexto de la crítica posmoderna a la identidad, la pureza, lo unitario y de los dualismos característicos de la modernidad y los racionalismos: hombre-mujer, blanco-de color, cultura-naturaleza, etc. El cyborg harawayano proponía la capacidad de componernos y recomponernos de múltiples maneras, de forma táctica según las situaciones – anticipando el discurso queer que promovería más tarde P.B. Preciado, el cíber-feminismo… -; dando ocasión a la producción de múltiples singularidades… También era clave en aquel concepto de cyborg la idea de reparación, regeneración, cuidado… de personas y situaciones vulnerables, heridas… en contraposición a las ideas de vuelta al origen, renacimiento y similares.

Para “mi nosotros” de hace quince o veinte años, – hackitectura.net, esta nueva visión de lo cyborg fue de gran importancia en nuestro propio trabajo; tratamos de desarrollar a partir de aquello la idea de una arquitectura cyborg – o cíborg. [0]

Estos días estoy estudiando un libro reciente de Haraway (Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene, 2016), y recojo aquí un párrafo en que la autora re-elabora, -¿significativamente? -, la idea de cyborg. Lo traduzco y comento. Algunas cuestiones previas.

Más que como una exposición tradicionalmente científica, leo a Haraway como una meditación filosófico-literaria. Supongo que esta forma de pensar y hacernos pensar es parte de su planteamiento. Ella habla de SF: speculative fabulation, science fiction, speculative feminism, science facts, string figures, so far[1] Sigue leyendo Haraway: Cyborg Reload (Staying with the Trouble, 2016)

“Sí, nos podemos permitir todo lo que seamos capaces de hacer” – sobre la economía del dinero-bancario según Pettifor & Keynes


Anne Pettifor en conversación con J.M. Keynes, collage. Fuente de las imágenes: AP, https://www.annpettifor.com/ autora: Elena Moses; JMK: http://www.almamagazine.com/john-maynard-keynes-el-padre-de-la-criatura-10145

“Sí, nos podemos permitir todo lo que seamos capaces de hacer” – sobre la economía del dinero-bancario según Pettifor & Keynes

No se si sería hacia 2010 o 2012 en un momento en que la crisis pasaba en Esp por su momentos más duros, cuando me preguntaba – sentado en un bar con un colega – cómo era posible, si éramos las mismas personas, con los mismos conocimientos, incluso existiendo las mismas máquinas y equipos que hacía sólo un par de años, y por otra parte, estando allí la gente que tenía obviamente que comer, vivir, etc., cómo era posible que de pronto hubiésemos pasado de la euforia hiperactiva de la burbuja a estar en una situación en la que parecía que nada se podía hacer, en la que no había trabajo para los jóvenes y no tan jóvenes, las empresas cerraban a porrillo, no ya el futuro, sino que el presente parecía haberse clausurado…

Las explicaciones estaban ahí buscando un poco: la gente no podía o no se atrevía a gastar (aquello de la demanda agregada), las empresas habían dejado de invertir… En el caso del urbanismo y la arquitectura, mi gremio, con lo de la creación de la burbuja inmobiliaria artificiosa, – las hipotecas subprime – y su posterior explosión la cosa era más evidente. Pero ¿y lo demás? Aquello no dejaba de sorprenderme, ¿no seguimos teniendo las mismas manos y las mismas cabezas para trabajar?, ¿por qué de pronto ya no podemos seguir produciendo cosas para luego consumirlas como antes? ¿Por qué la economía no continuaba funcionando más o menos “normalmente”, aunque fuera con un 2 o un 5% menos de volumen/intensidad? Cualquiera puede vivir un 5% menos bien y no le pasa nada… me preguntaba…

Para tratar de comprender aquello estudié muchas cosas, y aprendí mucho – Marx, Harvey, Krugman, Galbraith, Varoufakis, Arrighi, Navarro, Torres, Sassen, Veblen, Lapavitsas… Felber, Bollier, Laval & Dardot, Graber… así como unas cuantas historias de la Economía… Aunque la llamada dismal science – la ciencia lúgubre o deprimente, la economía –, la heterodoxa incluso, lo del aparente poder omnímodo del capitalismo y su vocación de ocupar todos los ámbitos de la vida, no es algo que le haga a uno sentir demasiado bien (a menos, supongo, que tengas vocación de broker, empresario-de-uno-mismo o emprendedor-tiburón ultracompetitivo… – ¡que hay gente para todo!)

Y una década después de pronto me encuentro con Ann Pettifor, que enuncia, citando a Keynes, algo muy parecido a la pregunta aquella que yo me hacía: “Sí, nos podemos permitir, todo aquello que seamos capaces de hacer”. Y además, la argumentación de lo enunciado me parece del mayor interés. Y se centra en algo que diversos autores y personajes – Juan Torres, Christian Felber, Moreno Yagüe… – me habían invitado a sospechar desde hace tiempo: tiene que ver con el dinero como tecnología… Aquello de la tecnopolítica… Paso a tratar de explicarlo. Sigue leyendo “Sí, nos podemos permitir todo lo que seamos capaces de hacer” – sobre la economía del dinero-bancario según Pettifor & Keynes

Tristram Shandy sobre el tiempo y la sucesión de ideas…


Frontispicio de una edición de 1762 de The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman, de Laurence Sterne. Los dos personajes entre el humo de tabaco al fondo de la imagen de Hogarth, son Walter y Toby Shandy en la sala (parlour) de Shandy Hall, donde transcurre la mayor parte de los 3 o 4 primeros libros de la obra… Fuente de la imagen: http://otago.ourheritage.ac.nz/items/show/10700

Unas notas sobre Tristram Shandy, la duración (nuestra percepción del paso tiempo) y la sucesión de ideas. Una curiosidad (¿sólo?) para aficionados

Por José Pérez de Lama

Algún tiempo haciendo filología amateur: leyendo el original de Tristram Shandy, el anticlásico de Laurence Sterne (1760…), una especie de Quijote del Empirismo y y la Ilustración —- y en paralelo la admirable y laboriosa traducción al español del ínclito Javier Marías (Alfaguara, 1978-2014).

El original está en un inglés del XVIII, que sin embargo suena bien contemporáneo, pero que aún así es de gran peculiaridad porque está lleno de pensamientos y diálogos entrecortados de los protagonistas, en los que se mezclan el humor, los dobles sentidos y las excentricidades. Por supuesto, se trata de un libro de culto – en el sentido inglés o  (norte)americano del término. Y para mí es un placer leerlo y releerlo, sin saber del todo bien por qué. Sigue leyendo Tristram Shandy sobre el tiempo y la sucesión de ideas…

Bifo / Futurability (iii): autonomía del General Intellect y universidades; la artista, la ingeniera y la economista

Imagen: “Félix (Guattari) et Bifo, 1978”. Fuente: http://anarquiacoronada.blogspot.com.es/2013/11/de-las-representaciones-las-tramas.

Extracto de Franco Berardi Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York; pp. 210-213 & 218-221

Traducción y comentario de José Pérez de Lama / 14/04/2018

Un tercer fragmento del libro de Bifo, que ya habréis notado que me ha impresionado mucho. Pero ya voy a tener que parar porque en algún momento deberán traducirlo y no es plan… Si os queréis saltar mi pequeño rollo introductorio id directamente el siguiente título en negrita.

Estos pasajes son ya de casi el final del libro y me han gustado particularmente porque plantea finalmente el dilema entre sumisión y autonomía del conocimiento a/de los algoritmos y el código económico-capitalistas.

En la primera parte me gusta especialmente la reflexión sobre la autonomía del general intellect: sin autonomía del conocimiento – que en mi entorno (universitario) se declina como meritocracias, anecas, competición -, para Bifo, no hay más alternativa que la reproducción y ampliación del sistema-maraña actual. (Maraña,tangle en inglés, que no traduce demasiado bien, es el concepto que propone Bifo para describir hoy, lo que otros llamarían sistema, red o máquina). Según este punto de vista, las luchas y resistencias universitarias no son una cuestión menor o gremial sino un territorio clave para la definición del próximo futuro. “En la transformación neoliberal del proceso educativo – se encuentra el peligro definitivo de la desertificación del futuro de la humanidad.” – suena un poco milenarisita, tal vez. Aún así no deja de sorprenderme la mansedumbre con que la mayoría de mis compañeros universitarios se han adaptado a esta nueva ecología distópica… Hay tan pocos insumisos… Creo que aquí Bifo explica bien porque yo intento serlo (insumiso). Aunque creo que nadie me comprende. __ ¡Buaaaa…! Me parezco a alguno al que no me gustaría parecerme…

En la segunda parte, Bifo propone a modo de fábula tres figuras: artista, ingeniero y economista, que considera como las protagonistas en esta lucha por el control del saber colectivo – que como ha desarrollado previamente considera el elemento clave de las fuerzas de producción en lo que el llama semiocapitalismo: lo de ahora. En otros tiempos a estas figuras se las habría llamado “sujetos revolucionarios” – a las dos primeras… Los economistas, mis socios en este blog, salen mal parados en la fábula…
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Bifo / Futurability (ii): “Sick at heart”, automatización del trabajo y conocimiento

Mario Savio, líder del Free Speech Movement, habla a la asamblea de estudiantes en el campus de la Universidad de California en Berkeley, el 7 de diciembre de 1964. (AP Photo / Robert W. Klein) . Fuente: https://www.thenation.com/article/what-might-mario-savio-have-said-about-the-milo-protest-at-berkeley/

Sick at Heart & Work Automation & Knowledge [Enfermo hasta las entrañas & Automatización del trabajo y conocimiento]

Extracto traducido de: Franco Berardi Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York; pp. 204-207

Traducción José Pérez de Lama, 13-14/04/218

Un segundo pasaje del último libro de Bifo, en el que desarrolla su interpretación de la centralidad del conocimiento y las tecnologías en la dominación y las posibilidades de cambio en el mundo actual. Este pasaje corresponde a la tercera parte del libro, “Posibilidad”. Como he comentado anteriormente, desde hace tiempo Bifo viene siendo, – al menos para mí -, uno de los principales pensadores de lo que algunos llamamos tecnopolítica, un término que pretende describir el papel crucial de las tecnologías – y el conocimiento sobre el que se sustentan – en las relaciones de poder y la configuración y devenir del mundo actual, ___ así como la necesidad de actuar en estos ámbitos en hipotéticos proyectos de emancipación / liberación, o al menos, de mejora de la vida actual…

Espero no molestar al autor ni a los editores con la traducción y publicación de estos pasajes largos. Más bien me gustaría pensar que estimularan a las posibles interesadas a leer el libro completo y, por supuesto, otras obras de Bifo… Seguirá a este un tercer post en el que Bifo aporta a mi juicio excelentes argumentos para un análisis de la crisis de la universidad… A partir de aquí, pues, sigue la traducción del texto original en inglés:

Cita introductoria

El conocimiento no trata sobre la verdad, o sobre el descubrimiento y la exposición de la realidad esencial – trata más bien sobre la creación de significado y la invención de interfaces técnicos que proyecten significado sobre la realidad. FBB, 2017: 198

[…]

Sick at Heart

Berkeley, California. 2 de diciembre de 1964. Cinco mil estudiantes reunidos en la plaza del campus para escuchar a Mario Savio (uno de los líderes del Movimiento por la Libre ExpresiónFree Speech Movement) contar una conversación con el director del consejo de gobierno de la universidad (Board of Regents).

Savio dijo lo siguiente [1]:

“La respuesta que recibimos, de parte de un liberal bienintencionado, fue la siguiente: Dijo, “¿Os imaginaríais al gerente de una empresa haciendo una declaración pública en contra de su consejo de dirección?” ¡Esta es la respuesta!”

“Pues bien, os pido que consideréis: Si esto (la Universidad) es una empresa, y si el consejo de gobierno es el consejo de dirección, y si el presidente Kerr es en efecto el gerente; entonces os diré algo. ¡Los profesores son un puñado de empleados y nosotros (los estudiantes) somos la materia prima! Pero somos una materia prima que no estamos dispuestos a serlo – que no estamos dispuestos ser objeto de ningún proceso. No estamos dispuestos ser convertidos en ningún producto. No estamos dispuestos… No estamos dispuestos a acabar siendo comprados por algún cliente de la Universidad, ya sea el gobierno, ya sea la industria, ya sean los sindicatos, ¡ya sea quien sea! ¡Somos seres humanos!” Sigue leyendo Bifo / Futurability (ii): “Sick at heart”, automatización del trabajo y conocimiento

Bifo/ Futurability, tecnopolíticas: ¿qué es un movimiento?


Con Franco Berardi Bifo hace unos años en Barcelona

Nota y traducción de José Pérez de Lama

Futurability, el último libro de Bifo, es el libro sobre política (y tecnologías) más importante que he leído. He seguido a Bifo desde hace años, y tras libros enormemente lúcidos, pero también oscuros, aquí – a pesar del subtítulo La edad de la impotencia y el horizonte de posibilidad – plantea un análisis y un proyecto que me resultan tremendamente convincentes a la vez que estimulantes. En la línea de cosas que vengo pensando y escribiendo, Bifo plantea – de nuevo, pero cada vez mejor – cómo la clave de un cambio radical del mundo está en nuestra relación con las tecnologías, como aspecto fundamental de la organización de la vida y las relaciones sociales y de la producción de subjetividades en la actualidad: la hipótesis tecnopolítica que me gusta llamar.

Estoy leyendo por segunda vez e intentaré hacer una reseña más detallada y reflexiva próximamente, pero avanzo unos pasajes que me han gustado en esta relectura.

Posibilidad, poder, potencia

Quizás convenga introducir algunas ideas generales sobre la estructura del libro para comprender mejor el pasaje sobre los movimientos. El libro se organiza en torno a tres momentos / conceptos: posibilidad, poder y potencia. Muy resumidamente, cada presente tiene inscritas múltiples posibilidades, esto es precisamente lo que Bifo llama futurabilidad. El poder es aquello que hace tanto que una posibilidad sea la que se imponga sobre otras, como la forma, el código que hace que una determinada posibilidad sea vista como necesaria e ineluctable, y las otras sean invisibilizadas. La potencia finalmente, sería aquella capacidad de un cierto cuerpo social para que una cierta posibilidad llegue a ser visible y a hacerse actual.

Paso a citar a Bifo, entonces, (traducido del inglés),  a la espera de desarrollar un comentario más extenso del libro (2017: 61-62)

Movimiento

En este libro sobre la impotencia, quiero hablar sobre mí, mi desesperanza, o más bien, mi visión sin esperanza. En años recientes, he publicado un libro sobre el final del futuro y otro sobre el suicidio en la generación conectiva. Ahora escribo un libro sobre la impotencia. Algunos amigos se preocupan por mí y me sugieren que me tome unas vacaciones porque piensan que estoy deprimido. Sigue leyendo Bifo/ Futurability, tecnopolíticas: ¿qué es un movimiento?