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«Sapere aude» (atreverse a saber) — en tiempos de dioses borrachos

Gala, Dalí, Breton, Hugo, ca. 1925, Cadavre exquis,  Fuente: https://www.pinterest.com/sothebys/

«Sapere aude» (atreverse a saber) — en tiempos de dioses borrachos

José Pérez de Lama

Pruebo un género de post nuevo, que puede ser entre un dibujo de esos que se hacen uniendo puntos o un cadáver exquisito surrealista o un jeroglífico cuya solución no se… o algo del estilo…

Son cosas que me han ido llamando la atención últimamente y que creo que están relacionadas entre sí, pero que aún no se exactamente cómo conectar …

[1] Atreverse a saber…

Lo primero es lo del sapere aude de Kant (y antes de Horacio, según he ido recordando – con la ayuda de la gran Wikipedia). Sapere aude, latín, significa «atrévete a saber» – aude como en audaz. Lo usó Kant en un célebre artículo en que explicaba qué era para él la Ilustración – en alemán Aufklärung – algo más parecido al inglés, Enlightenment.

Pues parece ser que Kant decía que esta Aufklärung tenía que ver con el atreverse a pensar, a usar la razón por uno mismo – no dejando a la Iglesia o el rey o la autoridad o la tradición de turno que lo hiciera por nosotros. «¡Ten el valor de servirte de tu propia razón!: he ahí el lema de la Ilustración». —- En alemán (ver enlaces) dice Verstandes, que se parece más a entendimiento que a razón.

Aunque la cosa nos recuerde en primera instancia a la pastilla roja y la pastilla azul de Matrix, lo cierto es que Kant hace numerosas e interesantes matizaciones al asunto – algunos de las cuales hoy nos resultan bastante curiosas.

En realidad, como dice Foucault, Kant dedica sus principales obras, las Críticas, a matizar esto del atreverse a saber, tratando de responder a tres grandes preguntas: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? y ¿Qué puedo esperar? _ ¡nada más y nada menos!

[2] I prefer to think that God is not dead, just drunk.

Estos días parece que fue el aniversario del nacimiento de John Huston, y alguna tuitera (@meganeabbott) contaba que en algún momento el director de cine había dicho esto.

Por alguna razón, lo relacionaba con el atreverse a saber. No se exactamente, si porque en algún momento se pensaba que estudiando, a través de la ciencia,  sabiendo podíamos llegar a conocer el orden del mundo – pero que hoy quizás sólo podamos descubrir lo que decía Huston: el cambio climático, los migrantes naufragando en el Mediterráneo, el absurdo de la financiarización de la economía y esas cosas…

[3] Atreverse a saber & saber (cómo) atreverse

Me informa  Alberto Corsín – también en Tuiter – acerca de un texto de Isabelle Stengers que manejaba este juego de palabras (tendría aún que leer), que yo también había leído a Negri y Hardt – en Commonwealth (2009, pp. 16 y sigs.).

Tendría que ver de nuevo, creo, con las preguntas de Kant: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar?

No vale con la pastilla roja de Matrix – ¿o era la azul? – eso es sólo el empezar – podríamos decir que hacen faltan muchas más pastillas. Atreverse a saber… pero a ¿saber qué? Esta segunda parte creo que es la más difícil ahora… Porque claramente “lo de toda la vida,” ya sea de las universidades o de los movimientos sociales, parece que no sirve o que no es suficiente…

[4] Después de 45 años de investigar y estudiar… el mejor consejo que puedo dar es que seáis un poco más amables con los demás

Otro tuit más, con cita ahora atribuida a Aldous Huxley, a quien tengo en alta estima, aunque fuera sólo por su Mundo feliz / Brave New World — donde tan bien vio cómo sería nuestro presente:

It’s a little bit embarrassing that after 45 years of research & study the best advice i can give to people is to be a little kinder to each other.” Esto es, «Da un poco de vergüenza que después de 45 años de investigación y de estudio el mejor consejo que puedo dar a la gente es que sea un poco más amable con los demás».

Al final (de la Ilustración), se me ocurre que Huxley – nieto e hijo de eminentes científicos  – nos devuelve de la razón al terreno de la literatura, la filosofía o la religión. Se parece a la odiosa hipótesis populista,— pero quizás con la diferencia, quiero pensar, de que se intuye modestia y fraternidad/sororidad, más que ambición y cálculo.

Uno quiere ser ilustrado, racionalista… pero… a ver cómo se hace… El saber atreverse…

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#referencias

Immanuel Kant, 1784, Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?, disponible traducción al español en: https://geografiaunal.files.wordpress.com/2013/01/kant_ilustracion.pdf

Dos versiones en inglés: http://www.columbia.edu/acis/ets/CCREAD/etscc/kant.html  | http://cnweb.cn.edu/kwheeler/documents/What_is_Enlightenment.pdf

El original en alemán: https://www.rosalux.de/fileadmin/rls_uploads/pdfs/Utopie_kreativ/159/159_kant.pdf

El comentario de Foucault (1984), traducción al español e introducción de Antonio Campillo, 1993, Universidad de Murcia: https://revistas.um.es/daimon/article/view/13201/12741

 

 

 

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Elogio de Epicuro (y de Maite Larrauri)

Estancia exterior de la casa de Bernard Rudofsky en Frigiliana, Málaga; años 60-70. Diapositiva quizás del propio arquitecto, que procede de los trabajos de investigación de Mar Loren.

Elogio de Epicuro —- y de Maite Larrauri

José Pérez de Lama

Eat, drink, and be merry, for tomorrow we die. ____ @Kurt_Vonnegut

Sumergió sus dedos en el desierto / y con el agua del espejismo / escribió un poema. ____ Diván de poetisas/poetas árabes contemporáneas; de alguna ocasión en Twitter de la que no tomé nota detallada…

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Empiezo por el elogio de Maite Larrauri. Releía en su librito, La amistad según Epicuro, que las comunidades epicúreas de la Antigüedad se reunían los días 20 de cada mes para filosofar – y que podemos imaginar que lo harían en un jardín y en torno a una comida. (Librito por la extensión y el tamaño que no por su valor). Se me ocurrió comentarlo a Salas Mendoza y Sergio Rodríguez, mis amigos de Nomad Garden, – andábamos buscando desde hacía algún tiempo un pretexto para reunirnos de vez en cuando -, y surgió hacer nuestro primer encuentro epicúreo hace un par de días. El encuentro, al que asistieron bastante improvisadamente otros cuatro «activistas-artistas-epicúreos», fue al atardecer, entre el parque de las Delicias y el de María Luisa, – Sevilla, sí -, y entre dos terraza clásicas de bonitos nombres, el Líbano y Bilindo.

Me llevé dos libros de mi biblioteca epicúrea, uno de ellos el de Larrauri, y me sorprendió que los amigos no conocieran la maravillosa colección. Mucho la recomiendo: es una serie de textos breves, que tiene su origen en charlas de introducción a la filosofía para un grupo de mujeres del barrio de esta profesora de filosofía – acompañados en cada ocasión por los dibujos de Max. Y siendo sencillos de leer diría que no por eso renuncian a la profundidad. La profundidad no está reñida con la accesibilidad – esa sería una de las consecuencias que yo saco de esta colección. Mis dos preferidos son los de Spinoza y Deleuze, pero éste de Epicuro también es muy bonito. La colección, piensa uno, denota una cierta aproximación a la filosofía: que tiene muy presente el cuerpo, podría calificarla ahora de un materialismo o naturalismo sensual. Y que como en el caso muy específico de Epicuro, considera que el objeto principal de la filosofía – recordemos que filósofo/a era el/la amante del saber o de la sabiduría – es contribuir mediante el pensamiento a una vida mejor; —- la filosofía que parece interesar a Larrauri, al menos en esta serie, es la que se identifica con una sabiduría de la vida. Gracias, entonces, a Maite Larrauri por esta maravillosa serie de libros, – que sin duda alguna cuento entre mis preferidos. ¡Os la recomiendo a tod8s!

Pequeña nota fastidiosa: Si alguna pega tuviera que ponerle a estos libritos, es que echo de menos algunas referencias para ayudar a los lectores a profundizar en los temas propuestos. La idea deleuziana-guattariana de que un libro es una máquina de conectarnos con otras cosas. Cuando escribe, por ejemplo, que «dice Lucrecio tal y tal» – a uno le gustaría poder ir a la fuente y leerlo allí, contrastarlo, ampliarlo, etc. Supongo que encontrar el equilibrio entre la ligereza y suavidad de la lectura que aquí se pretende y un aparato de notas más convencional que nos ayude a seguir aprendiendo, pues no es fácil.

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Ahora, el elogio de Epicuro. Para presentarlo, reproduzco la mayor parte del capítulo primero del volumen de Larrauri, que a mi me enamoró de esto del epicureísmo,—- y luego hago algún comentario.

Maite Larrauri & Max, 2007, La amistad según Epicuro, Tándem, Valencia; pp. 9-14

[…] Las comunidades epicúreas se multiplicaron por ciudades griegas y romanas, desde la primera fundada por Epicuro en el s. III a.C.; pero además su popularidad se extendió hasta alcanzar muchas casas particulares, en las que no faltaba un vaso o un anillo con la efigie de Epicuro.

Se dice que, después de su muerte, sus seguidores se reunían para filosofar juntos el 20 de cada mes. No hace falta desarrollar mucho la imaginación para saber que ese rito se organizaba en torno a una comida, como a la que invitaba en su casa del Quirinale, en Roma, Tito Pomponio Ático en el siglo I d.C. y del que se sabe que aprendió tan bien la doctrina de Epicuro que la utilizaba no como motivo para alardear de su saber sino como norma de vida. Al igual que este ilustre romano, todos aquellos que siguieron las enseñanzas de Epicuro quisieron distinguirse de sus conciudadanos por un modo de vida sin ostentación, generoso y afable. Es, sin duda, un gran objetivo querer superar la ambición, el miedo y la envidia presentes en las sociedades humanas, y muy difícil de alcanzar.

[…] Epicuro ha seguido teniendo multitud de admiradores. Algunos grandes filósofos lo han hecho explícito: Montaigne, Bruno, Spinoza, Marx, Nietsche. A veces te sorprendes de que alguien como Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos de América, que introdujo en la Constitución Americana la idea de que toda persona tiene derecho a la felicidad, afirmara: «también yo soy epicúreo».

[…] lo que dejó escrito Epicuro, a saber, que a la felicidad se llega por la vía del placer corporal. Sin duda, esta afirmación es materialista, pero también es una apuesta a favor de la simplicidad, en la medida en que Epicuro no está proponiendo que la vida esté ordenada a partir de los placeres, sino que el placer es la energía vital bien comprendida.

Por eso, ser epicúreo y ser moderado no están reñidos. […] ¡qué festín se puede organizar alrededor de un poco de queso, unos cuantos higos y algunos amigos! Sólo la vulgaridad puede concluir que una comida así no vale la pena.

Y eso nos conduce a la polémica acerca de la buena vida, una discusión que ya está planteada en el famoso diálogo de Platón, La República. Allí Sócrates y Glaucón discuten acerca del mejor Estado. Sócrates le expone su idea a Glaucón: una vida simple, con casas y muebles naturales y utilitarios –camas hechas de hojas de mirto, panes servidos sobre juncos–, una comida a base de queso, olivas, higos y habas, regada moderadamente de vino. Con esa vida saludable, concluye Sócrates, desnudos en verano y abrigados en invierno, los humanos serán pacíficos y bondadosos. Glaucón no puede contenerse y le reprocha que esa vida es la más parecida a la vida que llevan los cerdos. Él cree que la vida humana tiene que tener otras comodidades y otros lujos, que hay que tener muebles dentro de las casas y tapices y telas bordadas, y los humanos deben adornarse con joyas, perfumarse y disfrutar con dulces y golosinas. Sócrates acepta entonces el reto de imaginarse cómo habría que gobernar una sociedad de tales características e inventa el ordenamiento justo que puede velar por superar los defectos implícitos del Estado enfermo que le propone Glaucón: la conocida propuesta de un Estado de castas, formado por trabajadores, guardianes y gobernantes, es una solución a los problemas de gobierno de un Estado enfermo, pero no perdamos de vista que previamente Sócrates y Glaucón ya habían optado por alejarse de la simplicidad del Estado sano. Horacio conocía sin duda este diálogo de Platón y por eso afirmó que él se consideraba un cerdo de la piara de Epicuro.

Quienes ven la propuesta de vida sencilla como una vida de cerdos nunca entenderán la elegancia de quienes saben vivir. […] Epicuro renace en todos aquellos que piensan […] que la vida se mueve a lo largo del vector del placer, que la felicidad es de este mundo y que se consigue aprendiendo a saborear los placeres de una buena vida en compañía de los amigos.

Lucrecio, el gran epicúreo latino del siglo I d.C., nos invita a que cambiemos nuestras mentes y nuestros modos de vida y nos presenta, para convencernos, un cuadro idílico, una especie de dejeuner sur l’herbe: comer con unos amigos sentados sobre la hierba, a la sombra de un árbol frondoso, un día floreciente de primavera. ¿No es este, acaso, un placer que no pueden superar los tapices de una casa, ni el artesonado dorado, ni los candelabros de plata? ¡Qué poco hace falta para alejar el dolor del cuerpo, qué poco pide la naturaleza para ser feliz! Pero ¡qué lejos estamos a veces de esa felicidad! Es paradójico, pero conseguir lo más simple requiere un gran esfuerzo.

El que lo logra puede decir que él también está en la idílica Arcadia, un lugar feliz cantado por los poetas. […] la belleza se revela cuando aprendemos a disfrutar del presente sin la espera que introduce el pensamiento de un futuro en el que obtendríamos lo que anhelamos y sin recordar con nostalgia un pasado en el que poseíamos lo que ahora no tenemos. Vivir así es una conquista. Creo que por ese motivo Nietsche se refiere al modo de filosofar de Epicuro no sólo como una propuesta idílica sino también heroica.

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Hace algunos días conté a mi padre que andaba estudiando cosas de Epicuro, a lo que me respondió – le había regalado el año pasado las Meditaciones de Marco Aurelio para que repasara – que le gustaban los estoicos, pero que no le gustaban nada los epicúreos. La anécdota sirve para mostrar la percepción habitual de tema. Y ya se ve que el epicureísmo, su propuesta de vida, – pues en eso consiste más que en la construcción de una artefacto intelectual más o menos quimérico -, choca tanto con la ética protestante del trabajo, como con la ética católica del sacrificio, como con la ética capitalista del consumo, como con lo que me gusta llamar la ética nietscheana del poder…

Su interés para mí, que siempre ando a la contra  – y no se por qué – a lo mejor será entonces por eso. Y conviene matizar: según entiende uno leyendo, —- al menos a los autores que yo he leído: los propios escritos epicúreos, Larrauri, Lledó, Garcia Gual, Hadot, incluso a lo mejor también, Foucault —-, la propuesta epicúrea con lo que se explica mejor es con la idea de aurea mediocritas de Horacio, recogida posteriormente por Fray Luis de León —- de él, en el colegio, es de lo que yo recordaba la expresión —- algunas cosas que sí que se aprenden… De muchacho, aquello de mediocritas me sonaba tremendamente aburrido y un poco cutre… pero ya se ve que con la edad uno va cambiando sus intereses e inclinaciones… El aurea mediocritas horaciana es una moderación tranquila, en la que no hay dolor del alma o la mente (la famosa ataraxia), ni tampoco del cuerpo (aponia).

Y sería algo que ocurre, según los epicúreos, no por azar, sino por una cierta disciplina, meditación, disposición activa de cada cual. Al menos en una cierta medida.

Tiene que ver con disfrutar de los placeres sencillos que nos ofrece la vida. Y con moderar nuestras necesidades y deseos. Con escuchar al cuerpo, más que a la mente – o al super-yo que diríamos después de Freud: las expectativas sociales, familiares, etc. Con renunciar a la fama, el poder o la riqueza, especialmente como fines en sí mismos.

Larrauri explica que Epicuro atribuía la infelicidad humana más a la desorientación de la mente – por ejemplo, a los deseos desordenados, las falsas necesidades o los miedos poco fundados -, que a los impulsos o inclinaciones del cuerpo, como había propuesto Platón e hicieron sus herederos, entre otros el Cristianismo,

Y aunque creo que el libro de Larrauri tal vez debiera haberse titulado El placer según Epicuro en lugar de la amistad –  la propuesta de felicidad epicúrea  también se funda en buena medida en la amistad, una comunidad que interpreto, no tanto según el modelo romántico, como el de las pequeñas comunidades de afines. Desde este tema de la amistad es desde el que se piensa la participación de los epicúreos en la vida pública; le sugiere a uno la idea de la fraternidad – la hermana más discreta de la tríada revolucionaria – hoy unida a la sororidad, claro. Una amistad que parece que se declinaba en el Helenismo como un cosmopolitismo humanista.

Melones en verano y naranjas en invierno, parece ser que era otro de los aforismos epicúreos. Tomando este hilo, hoy podemos pensar que el epicureísmo tiene mucho que ver con las posibles soluciones a la crisis ambiental y la emergencia climática, que parece demandarnos otras formas de vida orientadas a la sencillez, a un mayor reposo, al decrecimiento.

El escenario de las comunidades epicúreas, como decía al principio es un jardíin-huerto – kiposκῆπος – en griego: y esta idea de cuidar, cultivar… de adaptarnos discretamente a los ciclos naturales, es uno de los modelos más atractivos de las nuevas formas de habitar y hacer mundo. La casa de Rudofsky, aunque no estoy seguro de que él evocara a Epicuro – su última exposición se tituló Esparta y Síbaris – representa bien, diría uno, esta manera de estar y de hacer mundo.

«Nadie que siga las opiniones sociales se considerará a sí mismo rico», – siempre anhelará lo que no posee; y, al contrario, «el que sigue la naturaleza nunca es pobre», reza otra máxima epicúrea.

Vale. ¡A disfrutar del verano!

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#referencias

Maite Larrauri & Max, 2007, La amistad según Epicuro, Tándem, Valencia

Epicuro, Carlos García Gual, Emilio Lledó, Pierre Hadot, 2016, Filosofía para la felicidad. Epicuro, Errata Naturae, Madrid

Una práctica de inglés avanzado: “Like all other writers, he met with disappointments” – un comentario sobre la Tristra-paedia de Walter Shandy

Imagen: John de la Casse, arzobispo de Benevento, héroe y modelo de Walter Shandy; pintura de Jacopo Pontormo, s XVI (fragmento). Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Giovanni_della_Casa

Like all other writers, he met with disappointments…

José Pérez de Lama

Estos días andaba recordando este capítulo del Tristram Shandy – en el que se introduce uno de mis temas preferidos de uno de mis libros preferidos: tras morir su primogénito, el padre de Tristram decide ponerse a escribir una Tristra-paedia – emulando a Jenofonte con el hijo de Ciro, por cierto – un compendio para dirigir la educación de Tristram, su segundo hijo y el único que le queda;—- siendo ya un hombre mayor: es su última oportunidad, piensa…

Ocurre que el padre tarda tanto con el asunto, «Como todos los escritores, se encontró con decepciones»—-y aquí aparece la historia de John de la Casse / Giovanni della Casa, (el de la imagen que me hizo gracia y me gustó), un sabio-humanista italiano que tardó 40 años en escribir una obra que finalmente resultó ser un pequeño librito—- tarda tanto el hidalgo Shandy, que su hijo va creciendo y superando las sucesivas edades a las que imaginamos que se dedican los episodios de la Tristra-paedia

Tras tres años y pico de trabajo Walter Shandy no ha llegado ni a la mitad de su obra, y mientras tanto tiene a su hijo lo ha tenido completamente olvidado – en lo concreto y material, claro. La suerte para el padre, y para Tristram, – hasta cierto punto -, es que un acontecimiento inesperado y que parecerrá de mayor importancia trastoca la vida familiar y Shandy padre se ve en la obligación de abandonar su gran proyecto literario… Pero eso ya es en el siguiente capítulo.

La historia tiene bastante guasa, también por supuesto la manera en que la cuenta Sterne,—- y esto del autor que no avanza con su libro, un libro que trata del mundo pero que escribe refugiado en su casa, resultará a algunos tremendamente familiar… :-/

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Sobre la traducción. El Tristram Shandy, escrito hacia 1750-60, es bastante complicado de leer, un auténtico tour de force, porque el inglés lógicamente es algo “antiguo” – para nosotros, seguramente era muy moderno en su momento -, porque el estilo es extraordinariamente peculiar, porque está lleno de sobrentendidos, dobles sentidos, cosas que se dicen a medias, porque salta de un diálogo a una descripción a contar una anécdota sin mucho aviso para el lector, etc.

Pero esto también es lo que lo hace divertido de leer, por lo que a mi me resulta divertido leerlo y tratar de entenderlo, —-y todo hay que decirlo, no siempre lo logro. Leyéndolo como no-nativo funciona bastante, pensaba estos días, la teoría de la importancia de la redundancia en la comunicación de Shannon: aunque uno no entienda todas y cada una de las palabras sí que se puede seguir el sentido de las cosas, intuir las guasas, e ir aprendiendo del modo de pensar-escribir del autor, haciéndose con sus patrones mentales… Este no poder entender todo, tener que imaginar, hacer elucubraciones es, lo decía el propio Sterne, parte de lo que él cree que hace interesante el leer; si el escritor lo da todo hecho, es más aburrido; eso era lo que pensaba — por ahí creo que tenía un post sobre eso.

Para mi versión de la traducción, he usado en ciertos pasajes, tanto para comparar como en ocasiones para tratar de aclarar cosas que no entiendo, la excelente (titánica) traducción de Javier Marías (siento que haya alguna amiga que le tenga manía por sus artículos y persona pública, pero éste es un muy buen trabajo). No obstante, he intentado aportar cosas diferentes; también con un estilo que me parece menos explicativo-didáctico para el lector en español, y más próximo al del propio Sterne: entrecortado, fragmentario, con frases que parecen estar sin formular completamente o que están sin acabar… este estilo es otra parte de la diversión de su lectura original, creo.

Reproduzco el texto original en la edición de Penguin, 2012, (en azul) y mi  traducción en párrafos que se van alternando. Espero que os guste; salud.

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Vida y opiniones de Tristram Shandy, Gentleman. Volumen V (Laurence Sterne, 1761)

Capítulo 16

The first thing that entered my father’s head, after affairs were a little settled in the family, and Susannah had got possession of my mother’s green sattin [sic] night-gown, —- was to sit down coolly, after the example of Xenophon, and write a TRISTRA-paedia, or system of education for me; collecting first for that purpose his own scattered thoughts, counsels and notions; and binding them together, so as to form an INSTITUTE for the government of my childhood and adolescence. It was my father’s last stake —- he had lost my brother Bobby entirely,—-he had lost, by his own computation, full three fourths of me—-that is, he had been unfortunate in his three great casts for me—-my geniture, nose, and name,—-there was but this one left; and accordingly my father gave himself up to it with as much devotion as ever my uncle Toby had done to his doctrine of projectils.—-The difference between them was, that my uncle Toby drew his whole knowledge of projectils from Nicholas Tartaglia—-My father spun his, every thread of it, out of his own brain,—-or reeled and cross-twisted what all other spinners and spinsters had spun before him, that ‘twas pretty near the same torture to him.

Lo primero que le vino a mi padre a la cabeza, una vez que se hubieron asentado un poco los acontecimientos familiares, y Susana hubiera tomado posesión del camisón de satén verde de mi madre –– fue sentarse templadamente, según el ejemplo de Jenofonte, y escribir una TRISTRA-paedia, o sistema de educación para mí; reuniendo primero a este efecto sus propios pensamientos, consejos y nociones sueltos; y juntándolos, para formar así un INSTITUTO para el gobierno de mi infancia y mi adolescencia. Era la última apuesta de mi padre –– había perdido del todo a mi hermano Bobby, –– había perdido, según su propio cálculo, tres cuartas partes de mí – esto es, había sido desafortunado en sus tres primeras tiradas de dados por mí – ni nacimiento, ni nariz y mi nombre, – ya sólo le quedaba ésta; y en consecuencia mi padre se dedicó a ella con tanta devoción o más que la que mi tío Toby había puesto en su doctrina de los proyectiles. – Siendo la diferencia entre ambos, que mi tío Toby sacaba todo su conocimiento de los proyectiles de Nicholas Tartaglia – Mi padre tejió el suyo, cada uno de sus hilos, sacándolos de su propio cerebro – o tejió y entrelazó lo que todos los otros hilanderos y enredadoras habían tejido antes que él, lo que le supuso casi la misma tortura.

In about three years, or something more, my father had got advanced almost into the middle of his work.—-Like all other writers, he met with disappointments.—-He imagined he should be able to bring whatever he had to say, into so small a compass, that when it was finished and bound, it might be rolled up in my mother’s hussive.—-Matter grows under our hands.—-Let’s no man say,—-‘Come—-I’ll write a duodecimo.’

Al cabo de tres años, o un poco más, mi padre había logrado avanzar casi hasta la mitad de su obra. – Como todos los otros escritores, se encontró con decepciones. – Imaginó que sería capaz de llevar aquello que tuviera que decir a un espacio tan pequeño, que cuando hubiese estado acabado y encuadernado, hubiera podido guardarse en el costurero de mi madre. – La materia crece en nuestras manos. – Que nadie diga, – «Vamos – escribiré un duodecimo».

My father gave himself up to it, however, with the most painful diligence, proceeding step by step in every line, with the same kind of caution and circumspection (though i cannot say upon quite so religious a principle) as was used by John de la Casse, the lord archbishop of Benevento, in compassing his Galatea; in which his Grace of Benevento spent near forty years of his life; and when the thing came out, it was not of above half the size or the thickness of a Rider’s Almanack.—-How the holy man managed the affair, unless he spent the greatest parte of his time in combing his whiskers, or playing at primero with his chaplain,—-would pose any mortal not let into the true secret;—-and therefore ‘tis worth explaining to the world, was it only for the encouragemnt of those few in it, who write not so much to be fed—-as to be famous.

Mi padre se entregó a ello, sin embargo, con la más dolorosa diligencia, procediendo paso a paso en cada línea, con el mismo tipo de cautela y circunspección (aunque no pueda decir que con unos principios tan religiosos) que usara John de la Casse, el señor arzobispo de Benevento, acompasando su Galatea; en la que su Gracia de Benevento gastó casi cuarenta años de su vida; y cuando la cosa fue terminada, no tenía la mitad del tamaño o el grosor de un Rider’s Almanack.––¿Cómo se las arregló el santo varón, a menos que se hubiese pasado la mayor parte del tiempo mesándose el bigote, o jugando al primero con su capellán?, – dejaría confuso a cualquier mortal que no estuviera al tanto de la verdad del secreto; – y por tanto merece la pena explicarlo al mundo, aunque sea para dar ánimo a aquellos pocos, que escriben no tanto para poder comer – como para ser famosos.

I own had John de la Casse, the archbishop of Benevento, for whose memory (notwithstanding his Galatea) I retain the highest veneration,—-had he been, Sir, a slender clerck—-of dull wit—-slow parts—-constive head, and so forth,—-he and his Galatea might have jogged on together to the age of Methusalah for me,—-the phaenomenon had not been worth a parenthesis.—-

Reconozco que si John de la Casse, el arzobispo de Benevento, por cuya memoria (a pesar de su Galatea) tengo la mayor veneración,—-hubiera sido, Sir, un clérigo canijo—-de pobre ingenio—-torpes partes—-estreñida cabeza, y así,—-por mí, él y su Galatea podrían haber seguido tropezando juntos hasta la edad de Matusalén,—-el fenómeno no habría merecido ni un paréntesis.—-

But the reverse of this was the truth: John de la Casse was a genius of fine parts and fertile fancy; and yet with all these great advantages of nature, which should have pricked him forwards with his Galatea, he lay under an impuissance at the same time of advancing above a line and a half in the compass of a whole summer’s day: this dissability in his Grace arose from an opinion he was afflicted with,—-which opinion was this,—-viz. that whenever a Christian was writing a book (not for his private amusement, but) where his intent and purpose was bona fide, to print and publish it to the world, his first thoughts were always the temptations of the evil one.—-This was the state of ordinary writers: but when a personage of venerable character and high station, either in church or state, once turned author,—-he maintained, that form the very moment he took pen in hand—-all the devils in hell broke out if their holes to cajole him.—-‘Twas Term-time with them,—-every thought, first and last, was captious;—-how specious and good soever,—-‘twas all one;—-in whatever form or colour it presented itself to the imagination,—-‘twas still a stroke of one or other of ‘em levelled at him, and was to be fenced off.—-So that the life of a writer, whatever he might fancy to the contrary, was not so much a state of composition, as a state of warfare; and his probation in it, precisely that of any other man militant upon earth,—-both depending alike, not half so much upon degrees of his WIT—-as his RESISTANCE.

Pero la verdad es justo la contraria: John de la Casse fue un genio de finas partes y fértil imaginación; y aún así con una naturaleza con todas estas ventajas, que deberían haberle espoleado hacia adelante con su Galatea, se veía bajo una impotencia cuando tenía que avanzar más allá de una línea y media en el espacio de toda una tarde de verano: esta incapacidad de su Gracia crecía de una opinión por la que era afligido,—-opinión que era ésta,—-viz: que cuando quiera que un cristiano estaba escribiendo un libro (no para su entretenimiento privado) que su intención y propósito fuera bona fide, la de imprimirlo y publicarlo al mundo, sus primeros pensamientos eran siempre las tentaciones del maligno.—-Este era el estado de los escritores ordinarios: pero cuando un personaje de venerable carácter y alta posición, bien en la iglesia, bien en el estado, se convertía en autor,—-sostenía, que desde el mismo momento en que cogía la pluma—-todos los demonios del infierno salían de sus cuevas para seducirlo.—-Era como su temporada,—-cada pensamiento, del primero al último, era capcioso;—-por muy especiosos o buenos que fuera,—-era todo lo mismo;—-en cualquier color o forma en que se presentara a la imaginación,—-todo seguía siendo un ataque de uno u otro tipo lanzado contra él, que tenía que ser rechazado.—-De manera que la vida del escritor, por mucha que quiera hacerse otra ilusión, no era tanto un estado de composición, como un estado de guerra; y la superación de la prueba en este estado, precisamente como la de cualquier otro hombre militante sobre la Tierra,—-ambos dependientes, más de la mitad, no tanto de su grado de INGENIO—-como de su RESISTENCIA.

My father was hugely pleased with this theory of John de la Casse, archbishop of Benevento; and (had it not cramped him a little in his creed) I believe would have given ten of the best acres in the Shandy estate, to have been the broacher of it.—-How far my father actually believed in the devil, will be seen, when I come to speak of my father’s religious notions, in the progress of this work; ‘tis enough to say here, as he could not have the honour of it, in the literal sense of the doctrine—-he took up with the allegory of it;—-and would often say, especially when his pen was a little retrograde, there was as much good meaning, truth, and knowledge, couched under the veil of John de la Casse’s parabolical representation,—-as was to be found in any poetic fiction, or mystick record of antiquity.—-Prejudice of education, he would say, is the devil,—-and the multitudes of them which we suck in our mother’s milk—-are the devil and all.——We are haunted with them, brother Toby, in all our lucubrations and researches; and was a man fool enough to submit tamely to what they obtruded upon him,—-what would his book be? Nothing,—-he would add, throwing his pen away with a vengeance,—-nothing but a farrago of the clack of nurses, and of the nonsense of the old women (of both sexes) throughout the kingdom.

A mi padre le satisfacía enormemente esta teoría de John de la Casse, arzobispo de Benevento; y (si no hubiera desajustado un poco su credo) creo que habría dado diez de los mejores acres del patrimonio de los Shandy, por haber sido su creador.—-Hasta qué punto creía mi padre en el diablo, se verá, cuando llegue a hablar de las nociones religiosas de mi padre, en el progreso de esta obra; es suficiente decir aquí, ya que no podía tener el honor, en el sentido literal de la doctrina—-que lo tomó en cuanto que alegoría;—-y que diría con frecuencia, especialmente cuando su pluma estaba un poco retrógrada, que había tanta buena intención, verdad y conocimiento, acomodado bajo el velo de la representación parabólica de John de la Casse,—-como pudiera encontrarse en cualquier ficción poética, o documento místico de la antigüedad.—-El prejuicio de la educación, decía, es el diablo.—-y las multitudes de éstos que mamamos en la leche materna—-son el demonio y todo.——Estos prejuicios nos tienen embrujados, hermano Toby, en todas nuestras elucubraciones e investigaciones; y si un hombre fuera tan tonto como para someterse mansamente a lo que le introdujeron,—-¿cómo sería su libro? Nada,—-añadía, tirando su pluma con rabia,—-nada salvo un fárrago de chismes de nodrizas, y de las tonterías de las viejas (de ambos sexos) de todo el reino.

This is the best account I am determined to give of the slow progress my father made in his Tristra-paedia; at which (as I said) he was three years and something more, indefatigably at work, and at last, had had scarce completed by his own reckoning, one half of his undertaking: the misfortune was, that I was all that time totally neglected and abandoned to my mother; and what was almost as bad, by the very delay, the first part of the work, upon which my father had spent the most of his pains, was rendered useless,——every day a page or two became of no consequence.

Estoy decidido a que estas sean las mejores cuentas que voy a dar del lento avance de mi padre con su Tristra-paedia; con la que pasó (como he dicho) tres años o algo más, trabajando infatigable, y al final, había escasamente completado según propio reconocimiento, la mitad de su proyecto; la desgracia fue, que yo fui quedé todo el tiempo olvidado y abandonado a mi madre; y lo que fue casi peor, por el propio retraso, la primera parte del trabajo, en la que mi padre había empeñado la mayor parte de su sufrimiento, se iba quedando inútil,——cada día una o dos páginas dejaban de servir.

—— Certainly it was ordained as a scourge upon the pride of human wisdom, That the wisest of us all, should thus outwit ourselves, and eternally forego our purposes in the intemperate act of pursuing them.

Sin duda, aquello era ordenado como un castigo al orgullo de la sabiduría humana, que los más sabios entre nosotros, fuéramos superados por nuestra propio ingenio, y que nuestros propósitos se quedaran eternamente atrás en el acto intemperado de perseguirlos.

In short, my father was so long in all his acts of resistance,—-or in other words,—-he advanced so very slow with his work, and I began to live and get forwards at such a rate, that if an event had not happened,—-which, when we get to it, if it can be told with decency, shall not be concealed a moment from the reader—-I verily believe, I had put by my father, and left him drawing a sun-dial, for no better purpose than to be buried under the ground.

En resumen, mi padre pasó tanto tiempo con todos sus actos de resistencia,—-o en otras palabras,—-avanzó tan tremendamente despacio con su trabajo, y yo empecé a vivir y crecer a un ritmo tal, que si un cierto acontecimiento no hubiera sucedido,—-que, cuando lleguemos a él, si puede ser contado con decencia, no será escondido al lector ni un solo momento—-creo sinceramente, que tendría que haber dejado de prestar demasiada atención a mi padre, y dejarlo dibujando relojes de sol sin un propósito mejor que el de ser enterrados bajo la tierra.

Unas notas sobre el arte de la conversación


Imagen: Gilles Deleuze and Félix Guattari lounging and dozing together, Skyros, Greece, ca. 1980. Photo: Karl Flinker. Fuente: https://www.artforum.com/print/201104/francois-dosse-s-deleuze-guattari-27817

Unas notas sobre el arte de la conversación

José Pérez de Lama, 2018

Dedicadas a Francisco Jarauta (la parte de las buenas conversaciones)

* * *

Reading and sauntering and lounging and dosing, which I call thinking, is my supreme Happiness. [Leer y pasear y reposar y dormitar, a lo que llamo pensar, es mi suprema felicidad.] David Hume

Leí hace poco un bonito libro sobre la amistad del filósofo David Hume y el economista-filósofo Adam Smith que se extendió a lo largo de la mayor parte de sus vidas adultas durante la época que se conoce como la Ilustración escocesa (siglo XVIII). Según el biógrafo, Rasmussen (2017), esta amistad se construyó en gran medida en torno a sus conversaciones, epistolares y verbales. El sauntering (pasear) y lounging (descansar, estar en un salón sin hacer mucho, tal vez después de una cena temprana), creo que a Hume le gustaba hacerlo con sus amigos. (En la foto de arriba diría que Deleuze y Guattari están lounging). En otras ocasiones habla específicamente de las conversaciones como una de las cosas de las que más disfrutaba en la vida. Esto me hizo envidiarlos, y pensar y tomar algunas notas sobre el tema que aquí trato de ordenar un poco (sólo un poco). Me gustaría escribir algo más literario, con algunos ejemplos divertidos de diálogos y situaciones, _ pero eso tendrá que ser más adelante. Van las notas:

La conversación, hablar unos con otros, es una de las varias maneras de relacionarnos con las personas de nuestro entorno más próximo: amigos, familiares y ocasionalmente colegas del trabajo y conocidos. Me gusta pensar que las conversaciones son importantes en la medida en que por medio de éstas nos manifestamos el afecto, nos entretenemos, nos cuidamos mutuamente, nos comunicamos estados de ánimo, resolvemos – o lo intentamos – incertidumbres y conflictos, nos conocemos, compartimos experiencias y anhelos, aprendemos, pensamos proyectos -a veces en común… Con alguna frecuencia, en las conversaciones nos enfadamos; y en otras nos perdonamos. Las conversaciones son una de las formas de hacerse amigos; también de enamorarnos. En ocasiones pueden llegar a ser pequeños acontecimientos singulares y memorables.

Uno de mis calificativos más elogiosos respecto de una persona es decir que es un(a) gran conversador(a). Ser un gran conversador puede tomar muchas formas, por supuesto. Para mí, que tengo inclinación por la lectura y el aprender, me gusta la gente que cuenta buenas historias, la que me enseña cosas que me interesan o me sorprenden, la que me contagia entusiasmo. La que me hace reír y se ríe conmigo. Sigue leyendo Unas notas sobre el arte de la conversación

Can’t get no satisfaction: notas sobre el “burnout”

Imagen: Victor Vasarely, 1970, Kroa A. Fuente: https://www.masterworksfineart.com/artists/victor-vasarely/sculpture/kroa-a-1970/id/w-2053

Unas notas sobre el burnout

José Pérez de Lama

El texto que sigue se basa en varios artículos de Internet (gracias a los autores, ver referencias en el texto y al final), así como en algunas experiencias personales. Las citas largas (traducidas) aparecen en azul.

Aunque la memoria de aquel período de mi vida es muy borroso, recuerdo con claridad el momento en que supe que había algo que estaba profundamente mal – que no me quedaba motivación ninguna para el trabajo, y que todo estaba fuera de control.  https://kierantie.com/burnout/

¿Qué es el burnout?

De la Wikipedia (en: https://en.wikipedia.org/wiki/Occupational_burnout):

Se considera que el burnout ocupacional (profesional a veces en español-castellano) resulta del estrés laboral vivido a largo plazo y no resoluble. En 1974, Herbert Freudenberger se convirtió en el primer investigador en usar el término burnout en un artículo publicado en un revista relacionada con la Psicología. El artículo se basaba en su observación del equipo de trabajadores voluntarios (incluido él mismo) de una clínica de drogadicción. Freudenberger caracterizó el burnout con una serie de síntomas que incluían el agotamiento resultante de las demandas excesivas del trabajo así como síntomas físicos tales como dolor de cabeza e insomnio, irritabilidad y obsesión (closed thinking). Observó que el trabajador quemado (burned-out worker) “tiene aspecto de, actúa y parece deprimido.” […] la expresión ‘burn-out’ había sido parte del título de una novela de 1961 de Graham Greene, A Burn-Out Case, que trataba de un médico que trabajaba en el Congo Belga con pacientes leprosos […] Sigue leyendo Can’t get no satisfaction: notas sobre el “burnout”

Sobre el oficio y el hacer-pensar, “The Craftsman” de Richard Sennett

Imagen: Matthias Pliessnig, actual, banco paramétrico de madera conformada. Fuente: http://www.matthias-studio.com/

Sobre el Craftsman de Richard Sennett

José Pérez de Lama

Mi amigo – y bastante maestro – FJ me recomendaba hace un tiempo leer a Sennett con mayor atención. En particular la trilogía que empieza con el Craftsman, sigue con Together y se cierra con Building and Dwelling – que se acaba de traducir recientemente al esp.
Me puse pues este verano a releer con cierto detenimiento el Craftsman. Luego me enredé con otras cosas y ahora escribo estas notas de memoria.

La primera vez lo leí “porque tocaba,” para estar al día, un poco deprisa, y desde la perspectiva de los makers y fabbers (los que animan y usan los fab labs) porque era en aquel entorno donde se estaba comentando. Me pareció interesante y sugerente pero algo vago (en el sentido de poco concreto). Esta segunda vez, ya no lo hice desde el prejuicio o perspectiva maker, sino desde una perspectiva más general. Y he descubierto muchas cosas interesantes.

Aunque breve, no es un libro fácil de resumir. Desarrolla varios hilos más o menos entretejidos, y no ofrece conclusiones demasiado claras. Aunque creo que entendí que eso es parte de la forma de pensar del autor, pragmatista (filosófico) según se reclama a sí mismo el autor. Según esta perspectiva, las verdades, al menos respecto de lo humano y lo social, son más bien precarias, se construyen socialmente, – en el diálogo entre los expertos y afectados – por ejemplo, cuando aparecen nuevos hechos de los que no pueden dar cuenta, cuando emergen nuevos afectados…

Pandora (y Hefesto): el potencial destructivo de lo tecno-científico

El primer tema que plantea Sennett en The Craftsman es lo que podríamos llamar el dilema o la dualidad Pandora-Hefesto de las tecnologías y las ciencias. Tremendamente actual en mi opinión en los escenarios digitales de control, robotización-automatización, inteligencia artificial, etc. Esto lo desarrolla principalmente en la introducción y en el capítulo final. Una de sus referencias es Hanna Arendt, que fue su profesora hacia los 60, y con respecto de la cual marca algunas diferencias. Pandora representaría el poder de destrucción de las ciencias y las tecnologías: los científicos que terminan construyendo la bomba atómica, – y algunos se arrepienten de haberlo hecho. Hoy, quizás, el caso de los nerds de Silicon Valley fascinados por sus plataformas y capacidad de captar y manipular datos, que están produciendo un mundo bien diferente del que soñaban ciertos pioneros idealistas de los 60. Frente a Pandora, Hefesto representaría al artesano, o al trabajador(a) que conoce bien su oficio, y que produce cosas que la gente necesita, trata de hacerlas bien, y deriva de eso un cierto sentido de la vida y una cierta felicidad. Hefesto, sin embargo, carece de la fascinación de Pandora: en la mitología es cojo y no tiene la gracia o la brillantez de otros dioses. Sigue leyendo Sobre el oficio y el hacer-pensar, “The Craftsman” de Richard Sennett

Sobre autopoiesis, simpoiesis, bacterias y más cosas, al hilo de “¿Qué es la vida?” de Lynn Margulis

Unas modestas notas por parte de un lector profano acerca del libro What is Life? de Lynn Margulis y Dorion Sagan, en las que se tratan de presentar algunas de las ideas de los autores sobre la simbiosis / simpoiesis (el hacer/producir juntos) en la aparición, la evolución, la actual forma de la Vida, – y quizás el futuro – sobre el planeta Tierra. Conecta muy directamente con El apoyo mutuo. Un factor de evolución de Kropotkin, con Donna Haraway y con el último texto de Bateson aquí reseñado; – entre otras cosas. Desde el punto de vista de la Arquitectura y el medio ambiente, todas estas cosas constituyen en mi opinión una importante referencia para repensar las relaciones entre el mundo que construimos y el medio que contribuye a producir y del que forma parte, en el actual contexto de crisis planetaria; – crisis desde el punto de vista de los humanos, como dice Margulis…

Imagen tomada microscopio de transmisión de electrones mostrando parte de un cloroplasto de una hoja de Anémona Sp.. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Chloroplast_in_leaf_of_Anemone_sp_TEM_85000x.png

Sobre autopoiesis, simpoiesis, bacterias y más cosas, al hilo de “¿Qué es la vida?” de Lynn Margulis

Por José Pérez de Lama; dedicado a Agustín Antúnez, in memoriam

Life is something edible, lovable, and lethal.
La vida es algo que se come, que se ama y que puede matar
James Lovelock, citado por Margulis y Sagan

Selección del glosario final de What is Life?

Autopoiesis: la producción continúa de sí misma por parte de la vida. El comportamiento autopoiético, característico de toda la materia viva, se refiere a las actividades químicas (metabolismo) de los seres orgánicos para mantenerse a sí mismos. Sin éste (comportamiento) no estarían vivos. (Margulis, 1995: 256)

Autótrofos: organismos que producen su propio alimento a partir del dióxido de carbono (del aire) y derivan su propia energía de la luz o de químicos inorgánicos mediante fotosíntesis o quimiosíntesis. (1995: 256)

Heterótrofos: organismos que no son capaces de producir su propio alimento ni de usar la luz o la energía química inorgánica; obtienen su energía, carbono, nitrógeno y otros elementos esenciales a partir de compuestos orgánicos generados por productores primarios (quimiosintetizadores o fotosintetizadores). (1995: 259)

Cianobacterias: bacterias fotosintéticas productoras de oxígeno de pigmentación verdosa (oxigénicas, foto-autotrófas). A veces aún llamadas plantas o “algas azul-verdosas”, no son ninguna de las dos cosas. Aparecieron en el proceso evolutivo cuando sus predecesoras, las bacterias fotosintéticas púrpuras o rojas que ya empleaban el singular sistema clorofílico, mutaron de forma que podían a obtener el hidrógeno a partir del  del agua. Han sido catalogados más de diez mil tipos. Se cree que fueron las que liberaron el oxígeno que transformó la atmósfera de la Tierra. (1995: 257)

Hasta aquí las citas del glosario.( La traducción es del autor de este post). Sigue leyendo Sobre autopoiesis, simpoiesis, bacterias y más cosas, al hilo de “¿Qué es la vida?” de Lynn Margulis