Octavia Butler: Algunas reglas para predecir el futuro

Imagen: portadas de Parables, novelas de Octavia E. Butler de la década de 1990.
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Notas introductorias

Un ensayo de la autora de ciencia ficción Octavia E. Butler; publicado originalmente en la revista Essence [2000] / y reproducido por los editores de exittheapple.com en abril de 2007. Traducción de (((o))) Acoustic Mirror @espejoacustico  & José Pérez de Lama (2020); el original en inglés, a continuación de la versión en español/castellano.

El texto en inglés procede de la Internet Archive /WayBack machine __ https://web.archive.org/web/20150219020855/http://exittheapple.com/a-few-rules-for-predicting-the-future/ — en arquitecturaContable lo pudimos leer gracias al amigo tuitero @espejoacustico que lo recordaba estos días. Tras intercambiar algunos tuits hemos colaborado con él en esta traducción que sigue a continuación.

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Algunas reglas para predecir el futuro

Octavia E. Butler

 

«ENTONCES, ¿CREE USTED REALMENTE que en el futuro vamos a tener el tipo de problemas sobre los que escribe en sus libros?» — me preguntó un estudiante cuando estaba firmando libros al final de una conferencia. El joven se refería al tipo de problemas que yo había descrito en Parábola del sembrador y en Parable of the Talents, novelas que suceden en un futuro próximo en el que proliferan la adicción a las drogas y el analfabetismo, caracterizado por el éxito de las prisiones y el fracaso de las escuelas públicas, la enorme y creciente separación entre los ricos y todos los demás, y toda la desagradable familia de problemas vinculados al calentamiento global.

«No fui yo la que se inventó estos problemas,» le dije. «Lo que hice fue mirar alrededor y fijarme en los problemas que estamos tratando de dejar a un lado ahora mismo, y darles 30 años para que se conviertan en completos desastres.»

«Okay» — me dijo el muchacho desafiante — «Entonces, ¿cuál es la solución?»

«No hay una solución» — le dije.

«¿No hay solución? ¿Quiere decir que estamos condenados?» – Sonrió como si pensara que aquello pudiera ser una broma.

«No,» — le contesté. — «Lo que quiero decir es que no hay una única respuesta que vaya a resolver todos nuestros problemas futuros. No hay una bala mágica. Lo que hay son miles de respuestas – por lo menos. Tú puedes ser una de estas respuestas si eliges serlo.»

Algunos días después, por correo, recibí una copia del artículo de aquel joven, publicado en el periódico de su universidad. Mencionaba mi charla, listaba algunos de mis libros y los futuros problemas sobre los que trataba. Y después citaba su propia pregunta: «¿Cuál es la solución?» El artículo terminaba con las primeras tres palabras de mi contestación, equívocamente aisladas de lo que había seguido: «No hay solución.»

Resulta triste lo fácil que es subvertir el significado, o más precisamente, contar una mentira, usando una cita exacta pero incompleta. En este caso, era frustrante porque algo que ni yo ni mis principales personajes nunca hacemos es abandonar la esperanza cuando contemplamos el futuro. De hecho, el propio acto de tratar de visualizar el futuro, discernir posibilidades y ofrecer advertencias es en sí mismo un acto de esperanza.

Aprende del pasado
Claro que escribir novelas acerca del futuro no me da ninguna habilidad especial a la hora de predecirlo. Pero sí me anima a usar nuestros comportamientos pasados y presentes como guías para la clase de mundo que parece que estamos creando. Por ejemplo, el pasado está lleno de ciclos repetitivos de fuerza y debilidad, sabiduría y estupidez, imperio y cenizas. Estudiar la Historia es estudiar a la Humanidad. E intentar predecir el futuro sin estudiar la Historia es como intentar aprender a leer sin molestarse en aprender el abecedario.

Cuando me estaba preparando para escribir Parable of the Talents, necesitaba pensar en cómo un país podría caer en el fascismo (algo que Estados Unidos hace en los Talents). Así que releí Auge y caída del Tercer Reich [1] y otros libros sobre la Alemania Nazi. No estaba tan interesada en el combate en la Segunda Guerra Mundial como en la historia de preguerra de cómo cambió Alemania mientras sufría problemas sociales y económicos, mientras Hitler amenazaba y seducía, mientras los alemanes respondían a las amenazas y la seducción y a su propia Historia, y mientras Hitler utilizaba esa Historia para manipularlos. Quería comprender cómo la gente necesita auto-engañarse mientras ve, en silencio o con deleite, cómo sus vecinos son extraídos, secuestrados, asesinados. Diferentes versiones de este horror han tenido lugar una y otra vez a lo largo de la Historia. Siguen ocurriendo en lugares como Ruanda, Bosnia, Kosovo y Timor Oriental, en cuanto un grupo de personas permite que sus líderes le convenzan de que, para su propia protección, para la seguridad de sus familias y de su país, deben atacar a sus enemigos, a estos otros alienígenas que hasta ahora habían sido sus vecinos.

Es relativamente fácil reconocer este horror cuando ocurre en otra parte del mundo o en otro momento en el tiempo. Pero, para reconocerlo aquí, en casa, para reconocerlo antes de que pueda crecer e ir a peor, tenemos que prestar atención a la Historia. Me di cuenta de esto hace algunos años, cuando vivía enfrente de una niña de 15 cuyo abuelo me había pedido que le ayudara con los deberes escolares. La niña estaba haciendo un trabajo sobre un hombre que había huido de Europa en los años 30, porque unas personas llamadas (titubeó y pronunció una palabra claramente desconocida para ella) «¿los natsis?». Tardé un momento en darme cuenta de que se refería a los Nazis, y que no sabía absolutamente nada de ellos. Corremos peligro cuando olvidamos la Historia.

Respeta la Ley de Consecuencias
Hace muy poco me quejé a mi médico de que lo que me prescribía tenía un efecto secundario muy molesto.

«Le puedo dar algo que lo contrarreste», dijo mi médico.

«¿Un medicamento que contrarreste los efectos de otro medicamento?», pregunté.

Asintió. «Le será más cómodo».

Empecé a echarme atrás. Odio tomar medicamentos. «El problema no es para tanto.», dije. «Puedo con ello.»

«No tiene que preocuparse.», dijo mi médico. «Este segundo medicamento funciona y no hay efectos secundarios».

Eso hizo que me detuviera en seco. Me hizo ver, con toda certeza, que no quería este segundo medicamento. Me di cuenta de que no creía en los medicamentos que no tuvieran efectos secundarios. De hecho, no creo que podamos hacer nada sin efectos secundarios — también conocidos como consecuencias no deseadas —. Estas consecuencias pueden ser beneficiosas o dañinas. Pueden ser demasiado leves para tener en cuenta o pueden merecer la pena porque los efectos beneficiosos son fantásticos, pero las consecuencias siempre están ahí. En Parábola del sembrador [2] mi personaje lo explica así:

Todo lo que tocas / lo cambias
Todo lo que cambias / Te cambia
La única verdad duradera / Es el cambio
Dios / Es cambio

Sé consciente de tu perspectiva
¿Cuántas combinaciones de consecuencias no deseadas y reacciones de los humanos ante ellas se necesitan para desviarnos hacia un futuro que parece desafiar cualquier tendencia obvia? No muchas. Por eso es tan difícil predecir el futuro con precisión. De entre los errores más graves de predicción que he visto están los de tipo lineal — son los que ignoran lo inevitable de las consecuencias no deseadas, ignoran nuestras típicamente poco lógicas maneras de responder a ellas, y simplemente dicen: «En el futuro, tendremos más y más de lo que focaliza nuestra atención ahora mismo». Si estamos en un momento de prosperidad, entonces, en el futuro, prosperidad es lo que tendremos. Si estamos en período de recesión, en el futuro estamos condenados a más angustia. Claro que predecir un estado imposible de permanente prosperidad bien podría ser un acto de miedo y de esperanza supersticiosa, más que un acto de pensamiento lineal poco imaginativo. Y predecir una fatalidad en tiempos difíciles bien podría tener más que ver con el dolor y la depresión del momento que con una verdadera comprensión de las posibilidades futuras. La superstición, la depresión y el miedo juegan un papel importante en nuestros intentos de predicción.

También es cierto que dónde nos situamos determina qué podemos ver. Desde luego, el lugar donde yo me situaba cuando empecé a prestar atención a los viajes espaciales influyó mucho en lo que veía. Seguí la carrera espacial de finales de los 50 y los 60 no porque era una carrera, sino porque nos llevaba lejos de la Tierra, lejos de casa, lejos, para poder investigar los misterios del Universo y, pensaba yo, para encontrar un nuevo hogar para la Humanidad ahí fuera. Esto me resultaba atractivo, al menos en parte, porque era una adolescente y empezaba a pensar en dejar la casa de mi madre y en investigar los misterios de mi mayoría de edad.

Apolo 11 alcanzó la Luna en julio de 1969. Para entonces, yo ya me había ido de casa, y creía que también estaba viendo a la Humanidad irse de casa. Asumí que íbamos a establecer colonias lunares y que, en algún momento, enviaríamos humanos a Marte. Probablemente lleguemos a hacer esto algún día, pero nunca imaginé que tardaríamos tanto. Moraleja: la mera ilusión es tan poco útil a la hora de predecir el futuro como el miedo, la superstición o la depresión.

Cuenta con sorpresas
Hace no tanto me encontraba hablando a un grupo de estudiantes universitarios, y mencioné el miedo que en su momento habíamos tenido de una guerra nuclear con la Unión Soviética. Los jóvenes a los que me dirigía habían nacido alrededor de 1980, y una de ellos intervino para decir que nunca había tenido una preocupación por la guerra nuclear. Nunca había creído que algo así pudiera llegar a ocurrir — le parecía que toda esa idea era un disparate.

Ella no podía imaginar que durante los días de la Guerra Fría de los sesenta, los setenta, y los ochenta, nadie se hubiera atrevido a predecir una resolución pacífica en los 90. Yo recordaba las simulaciones de ataque aéreo de cuando estaba en primaria, cómo nos acurrucábamos, con las cabezas apretadas contra las paredes de los pasillos y las manos desnudas aparentemente protegiendo nuestros cuellos despejados, con la esperanza de que, si la guerra nuclear llegase a ocurrir, Los Ángeles se libraría. Pero la amenaza de una guerra nuclear ha desaparecido, al menos por el presente, porque para nuestra sorpresa nuestro principal rival, la Unión Soviética, se disolvió. Da igual cuánto nos esforcemos en ver el futuro, siempre están estas sorpresas. La única predicción segura es que siempre estarán.

Entonces ¿por qué intentar predecir el futuro si es tan difícil, si es casi imposible? Porque hacer predicciones es una manera de aviso cuando nos vemos a la deriva en direcciones peligrosas. Porque la predicción es una forma útil de señalar caminos más seguros, más sabios. Sobre todo, porque nuestro mañana es hija de nuestro hoy. En pensamiento y acto ejercemos una gran influencia sobre esta niña, incluso cuando no podemos controlarla del todo. Pero es mejor pensar en ella. Es mejor intentar darle buena forma. Es mejor hacer esto para cualquier niña.


El pasado enero, cuando la Casa Blanca le pidió a Octavia Butler, de 52 años, escribir una nota para el Presidente en el que trazara su visión del futuro, la autora eligió como tema la educación. «Yo era pobre, negra, la hija de un limpiabotas y una sirvienta,», explica Butler. «Cuando decía que quería ser escritora, en el mejor de los casos, se me trataba con una suave condescendencia. Ahora me gano la vida escribiendo. Sin la excelente y gratuita educación pública que pude aprovechar, hubiese encontrado otras cosas que hacer con mis sueños aplazados y ambiciones trucadas». En lugar de ello, ella llegó a hacerse con los honores más altos de la Ciencia Ficción: los premios Hugo y Nebula.

Butler, nacida en Pasadena, California, es autora de 11 novelas de gran éxito de crítica. Sus seguidores vuelven una y otra vez en títulos como Patternmaster, Imago, Parentesco y, más recientemente, Parábola del sembrador, una inquietante novela de carretera feminista, y su más optimista secuela, Parable of the Talents. Ganadora del MacArthur Fellowship de 1995 por su ficción, Butler ahora trabaja y vive en Seattle.
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Notas

[1] (N. del t.) Se trata de The Rise and Fall of the Third Reich: A History of Nazi Germany de William L. Shirer (Simon & Schuster, 1960). Se ha editado en castellano en dos tomos como Auge y caída del Tercer Reich (Planeta, 2013).

[2] (N. del t.) Octavia E. Butler, «Parábola del sembrador», Overol, Chile, 2019. Edición en castellano de su “Parable of the Sower” (1994).

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Imagen: Octavia E. Butler, outline and handwritten notes for Parable of the Sower (1994). Fuente: @espejoacustico.

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A Few Rules For Predicting The Future

An essay by science-fiction author Octavia E. Butler; originally published in Essence magazine in 2000 [“posted from the editors” at exittheapple.com: Apr 19 2007]

“SO DO YOU REALLY believe that in the future we’re going to have the kind of trouble you write about in your books?” a student asked me as I was signing books after a talk. The young man was referring to the troubles I’d described in Parable of the Sower and Parable of the Talents, novels that take place in a near future of increasing drug addiction and illiteracy, marked by the popularity of prisons and the unpopularity of public schools, the vast and growing gap between the rich and everyone else, and the whole nasty family of problems brought on by global warming.

“I didn’t make up the problems,” I pointed out. ‘All I did was look around at the problems we’re neglecting now and give them about 30 years to grow into full-fledged disasters.’

“Okay,” the young man challenged. “So what’s the answer?”

“There isn’t one,” I told him.

“No answer? You mean we’re just doomed?” He smiled as though he thought this might be a joke.

“No,” I said. “I mean there’s no single answer that will solve all of our future problems. There’s no magic bullet. Instead there are thousands of answers–at least. You can be one of them if you choose to be.”

Several days later, by mail, I received a copy of the young man’s story in his college newspaper. He mentioned my talk, listed some of my books and the future problems they dealt with. Then he quoted his own question: “What’s the answer?” The article ended with the first three words of my reply, wrongly left standing alone: “There isn’t one.”

It’s sadly easy to reverse meaning, in fact, to tell a lie, by offering an accurate but incomplete quote. In this case, it was frustrating because the one thing that I and my main characters never do when contemplating the future is give up hope. In fact, the very act of trying to look ahead to discern possibilities and offer warnings is in itself an act of hope.

Learn From the Past
Of course, writing novels about the future doesn’t give me any special ability to foretell the future. But it does encourage me to use our past and present behaviors as guides to the kind of world we seem to be creating. The past, for example, is filled with repeating cycles of strength and weakness, wisdom and stupidity, empire and ashes. To study history is to study humanity. And to try to foretell the future without studying history is like trying to learn to read without bothering to learn the alphabet.

When I was preparing to write Parable of the Talents, I needed to think about how a country might slide into fascism–something that America does in Talents. So I reread The Rise and Fall of the Third Reich and other books on Nazi Germany. I was less interested in the fighting of World War II than in the prewar story of how Germany changed as it suffered social and economic problems, as Hitler and others bludgeoned and seduced, as the Germans responded to the bludgeoning and the seduction and to their own history, and as Hitler used that history to manipulate them. I wanted to understand the lies that people have to tell themselves when they either quietly or joyfully watch their neighbors mined, spirited away, killed. Different versions of this horror have happened again and again in history. They’re still happening in places like Rwanda, Bosnia, Kosovo and East Timor, wherever one group of people permits its leaders to convince them that for their own protection, for the safety of their families and the security of their country, they must get their enemies, those alien others who until now were their neighbors.

It’s easy enough to spot this horror when it happens elsewhere in the world or elsewhere in time. But if we are to spot it here at home, to spot it before it can grow and do its worst, we must pay more attention to history. This came home to me a few years ago, when I lived across the street from a 15-year-old girl whose grandfather asked me to help her with homework. The girl was doing a report on a man who had fled Europe during the 1930′s because of some people called–she hesitated and then pronounced a word that was clearly unfamiliar to her–”the Nayzees?” It took me a moment to realize that she meant the Nazis, and that she knew absolutely nothing about them. We forget history at our peril.

Respect the Law of Consequences
Just recently I complained to my doctor that the medicine he prescribed had a very annoying side effect.

“I can give you something to counteract that,” my doctor said.

“A medicine to counteract the effects of another medicine?” I asked.

He nodded. “It will be more comfortable for you.”

I began to backpedal. I hate to take medicine. “The problem isn’t that bad.” I said. “I can deal with it.”

“You don’t have to worry,” my doctor said. “This second medication works and there are no side effects.”

That stopped me. It made me absolutely certain that I didn’t want the second medicine. I realized that I didn’t believe there were any medications that had no side effects. In fact, I don’t believe we can do anything at all without side effects–also known as unintended consequences. Those consequences may be beneficial or harmful. They may be too slight to matter or they may be worth the risk because the potential benefits are great, but the consequences are always there. In Parable of the Sower, my character put it this way:

All that you touch / You Change
All that you Change / Changes you
The only lasting truth / Is Change
God / Is Change

Be Aware of Your Perspective
How many combinations of unintended consequences and human reactions to them does it take to detour us into a future that seems to defy any obvious trend? Not many. That’s why predicting the future accurately is so difficult. Some of the most mistaken predictions I’ve seen are of the straight-line variety–that’s the kind that ignores the inevitability of unintended consequences, ignores our often less-than-logical reactions to them, and says simply, “In the future, we will have more and more of whatever’s holding our attention right now.” If we’re in a period of prosperity, then in the future, prosperity it will be. If we’re in a period of recession, we’re doomed to even greater distress. Of course, predicting an impossible state of permanent prosperity may well be an act of fear and superstitious hope rather than an act of unimaginative, straight-line thinking. And predicting doom in difficult times may have more to do with the sorrow and depression of the moment than with any real insight into future possibilities. Superstition, depression and fear play major roles in our efforts at prediction.

It’s also true that where we stand determines what we’re able to see. Where I stood when I began to pay attention to space travel certainly influenced what I saw. I followed the space race of the late 1950′s and the 1960′s not because it was a race, but because it was taking us away from Earth, away from home, away to investigate the mysteries of the universe and, I thought, to find new homes for humanity out there. This appealed to me, at least in part, because I was in my teens and beginning to think of leaving my mother’s house and investigating the mysteries of my own adulthood.

Apollo 11 reached the moon in July 1969. I had already left home by then, and I believed I was watching humanity leave home. I assumed that we would go on to establish lunar colonies and eventually send people to Mars. We probably will do those things someday, but I never imagined that it would take as long as it has. Moral: Wishful thinking is no more help in predicting the future than fear, superstition or depression.

Count On the Surprises
I was speaking to a group of college students not long ago, and I mentioned the fear we’d once had of nuclear war with the Soviet Union. The kids I was talking to were born around 1980, and one of them spoke up to say that she had never worried about nuclear war. She had never believed that such a thing could possibly happen–she thought the whole idea was nonsense.

She could not imagine that during the Cold War days of the sixties, seventies and eighties, no one would have dared to predict a peaceful resolution in the nineties. I remembered air-raid drills when I was in elementary school, how we knelt, heads down against corridor walls with our bare hands supposedly protecting our bare necks, hoping that if nuclear war ever happened, Los Angeles would be spared. But the threat of nuclear war is gone, at least for the present, because to our surprise our main rival, the Soviet Union, dissolved itself. No matter how hard we try to foresee the future, there are always these surprises. The only safe prediction is that there always will be.

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So why try to predict the future at all if it’s so difficult, so nearly impossible? Because making predictions is one way to give warning when we see ourselves drifting in dangerous directions. Because prediction is a useful way of pointing out safer, wiser courses. Because, most of all, our tomorrow is the child of our today. Through thought and deed, we exert a great deal of influence over this child, even though we can’t control it absolutely. Best to think about it, though. Best to try to shape it into something good. Best to do that for any child.

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Last January [2000], when the White House asked Octavia Butler, 52, to write a memorandum to the President outlining her vision of the future, the author chose education as her subject. “I was poor, Black, the daughter of a shoeshine man and a maid,” Butler explains. “At best I was treated with gentle condescension when I said I wanted to be a writer. Now I write for a living. Without the excellent, free public education that I was able to take advantage of, I might have found other things to do with my deferred dreams and stunted ambitions.” Instead she went on to garner science fiction’s highest honors, the Hugo and Nebula awards.

Butler, a native of Pasadena, California, is the author of 11 critically acclaimed novels. Her loyalists return again and again to the worlds created in such titles as Patternmaster, Imago, Kindred and, most recently, Parable of the Sower, a haunting coming-of-age, feminist road novel, and its more hopeful sequel, Parable of the Talents. Winner of a 1995 MacArthur Fellowship for her fiction, Butler now lives and works in the Seattle area.

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Derechos originales: 2000 Essence Communications, Inc. & 2000 Gale Group

Margarita Padilla: Soberanía tecnológica ¿De qué estamos hablando?

Imagen: mujer con telar, grabado de  F. Damé 1898, modificado por teixidora.net. Fuente: https://www.teixidora.net/wiki/Fitxer:Teixidora_R%C4%95zboiul_sa%C5%AD_stativele_1898_COLOR.svg

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Nota presentación: Reproducimos aquí este texto introductorio a la soberanía tecnológica – sobre la que venimos tratando de escribir en el blog, seguramente con poca fortuna hasta la fecha. El texto es de Margarita Padilla, activista del software libre y más cosas desde finales de los 80, en Madrid, además de persona excepcional. La cuestión de la soberanía tecnológica nos parece hoy especialmente importante, ante el nuevo impulso para la digitalización de escuelas y universidades en la situación de pandemia. Creemos que esta importancia, que nosotros también consideramos crítica para el desarrollo y la autonomía cultural y económica, se explica especialmente bien en el texto que sigue.

El texto lo hemos encontrado en un volumen colectivo publicado en 2017 que trata diversos aspectos del asunto (referencia y enlace para descarga al final del post). Estando distribuido con una licencia libre nos hemos animado a reproducirlo. Enhorabuena y muchas gracias a la autora y a las editoras del volumen. Salud & aire. ____ JPL

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Soberanía tecnológica ¿De qué estamos hablando?

Margarita Padilla

Qué es

Querido lector/a, queremos conversar sobre la soberaníatecnológica, un concepto que quizás, todavía, no te diga nada.

Dice la Wikipedia que la «soberanía» es el poder políticosupremo y que es soberano quien tiene el poder de decisión,el poder de dar las leyes sin recibirlas de otro. También diceque es imposible adentrarse en este concepto sin tener en cuen-ta las luchas por el poder. Y que la historia va dibujando el de-venir del sujeto de la soberanía. ¿Quién, en cada momento, es soberano?

Trasladando la cuestión de la soberanía a las tecnologías, lapregunta sobre la que queremos conversar es quién tiene poder de decisión sobre ellas, sobre su desarrollo y su uso, sobre su acceso y su distribución, sobre su oferta y su consumo, so-bre su prestigio y su capacidad de fascinación…

Creo que en asuntos de poder no hay respuestas sencillas.Pero, sí que hay horizontes deseables y deseados. Con esta pu-blicación queremos pararnos a pensar sobre cuál horizonte tecnológico estamos proyectando, para aplicarle un juicio crítico y, sobre todo, para compartirlo.

En conversaciones informales sobre tecnologías, a menudo, las amigas me dicen cosas como «Es que yo de esto no en-tiendo», «Es que yo soy muy torpe con esto»… Entonces, yo intento desplazar un poco la cuestión hacia otro terreno un poco más, político ya que creo firmemente que lo que una persona «suelta» sepa o no, en realidad no es tan significativo en un planteamiento global sobre tecnologías.

Este desplazamiento ya lo estamos aplicando en otros ám-bitos. Por ejemplo, no necesito, yo personalmente, entender de química para «saber» que el aire está contaminado. Y digo «saber» entre comillas porque, en realidad, no lo sé, en el sentido científico de la palabra, pues nunca he hecho un análisis de contaminación atmosférica por mis propios medios. Pero, sí que lo «sé» en términos sociales, pues hay muchas personas y grupos, en los que confío, que me lo han dicho. Para mí, la creencia de que el aire está contaminado es una verdad social.

Algo parecido ocurre con la alimentación ecológica. No necesito ir a cada huerto de cada productor/a ecológico a hacer análisis químicos sobre el valor alimentario de sus productos. Hay una cadena, un circuito de confianza, que hace insignificante lo que yo, personalmente, pueda saber o no saber. Me apoyo en el saber colectivo y en lo que ese saber compartido enuncia como verdades sociales.

De la misma manera, mi horizonte de soberanía tecnológica no está poblado por individualidades autosuficientes quecontrolan hasta el último detalle de sus dispositivos o de sus programas de ordenador o de móvil. No se trata de un individualismo tecnológico (yo entiendo, yo sé, yo, yo, yo…). No creo que el sujeto de la soberanía tecnológica sea el individuo (ya sabes, ese hombre joven, guapo, blanco, inteligente, exitosos… más que nada porque no existe).

Dónde se hace

Como todas las otras, la soberanía tecnológica se hace, sobre todo, en comunidades.

Las comunidades existen. Están por todas partes, haciéndose y rehaciéndose sin parar. El piso compartido, el barrio,las amigas, las compañeras de trabajo, las redes profesionales, la familia extensa… Hay comunidades por todas partes. Como toda construcción simbólica, las comunidades no se pueden ver con los ojos de la cara. Tienen que verse con los ojos de la mente. Y sentir su vínculo con los ojos del corazón.

Esta dificultad hace que en una misma situación una comunidad pueda ser una realidad muy presente y activa para algu-nas personas, y a la vez algo totalmente invisible para otras. Y esto es un verdadero problema porque si no ves por dónde andan las comunidades, corres el riesgo de pisotearlas. Aunque,con frecuencia, a lo que aspira la industria de las tecnologías no es a pisotearlas, sino a controlarlas.

Para las personas que luchamos por la soberanía tecnológica, las comunidades son una realidad palpable. Están ahí, las vemos y las sentimos. Aunque el estereotipo relacione tecnologías con consumismo, elitismo, pijadas, individualismo aislado… Esto es sólo la visión que dibujan la industria y el mercado. Un mercado que quiere consumidores aislados y que ofusca la realidad.

Todas las tecnologías se desarrollan en comunidades, que pueden ser, más o menos, autónomas o pueden estar, más o menos, controladas por las corporaciones. En la lucha por la soberanía, la cosa va de comunidades. Nadie inventa, construye o programa en solitario, sencillamente porque la complejidad de la tarea es tal que eso resultaría imposible.

La premisa de una comunidad que aspira a ser soberana esque el conocimiento debe ser compartido y los desarrollos individuales deben ser devueltos al común. El conocimiento crece con la cooperación. La inteligencia es colectiva y privatizar el conocimiento es matar la comunidad. La comunidad es garante de la libertad, es decir, de la soberanía.

La relación entre comunidades y conocimiento viene de le-jos, no nace con las nuevas tecnologías. Por ejemplo, en una cultura en la que las mujeres sean las encargadas de atender los partos de otras mujeres, conservar y transmitir el conocimiento sobre la asistencia a los partos es fundamental para la reproducción de la vida. Esto hará que, más o menos, formal o informal, haya una comunidad de mujeres asistentas de par-tos o, dicho de otra manera, entre las mujeres que asisten partos se darán relaciones comunitarias que tienen que ver con la preservación de los conocimientos prácticos. Si algún poderse plantea destruir esa comunidad (esa soberanía), una de las maneras de hacerlo es «destruir» el conocimiento que custodia la comunidad, haciendo que de repente aparezca como inservible, ridículo o anticuado. Y esto podrá hacerlo con políticas que «muevan» ese conocimiento a los hospitales y la medicina convencional. Si las parturientas van al hospital y son atendidas por médicos, la comunidad de mujeres se debilita o desaparece (pierde soberanía).

Dicho brevemente: la comunidad, en su versión radical, se autoorganiza y se autorregula con autonomía y es la garante de la soberanía. Si tienes comunidad tendrás libertad y soberanía. O más aún: sólo dentro de las comunidades podemos ser personas libres y soberanas.

Y entonces dirás «Pero yo, pobre de mí, que no tengo tiempo, que no tengo dinero, que de esto no entiendo nada, que ya tengo miles de problemas para salir adelante con mi vida…¿Cómo voy a meterme en una comunidad para hacer tecnologías?».

«Meterse» en una comunidad no significa necesariamente saber programar ni ir a reuniones ni tener responsabilidades. Las comunidades son generosas. Permiten distintos grados de pertenencia y ofrecen distintos tipos de contribución.

Este libro intenta dar pistas sobre cosas que puedes hacer,y más abajo sugeriremos algunas de ellas. Pero, hay una que es la más importante. No requiere tiempo, ni dinero, ni conocimientos. Sólo voluntad.

Puedes colocarte en el ángulo desde el que se contempla todo el valor.

Siguiendo con el ejemplo, destruir la comunidad de mujeres que asisten partos supone que la percepción social sea de que ese conocimiento no tiene valor. El poder que quiera des-articular la comunidad de mujeres deberá hacer propaganda para desvalorizar el conocimiento de la comunidad y valorizar el conocimiento de los doctores del hospital. Y de la percepción social del valor, de lo valioso que es algo, participamos todas. Porque la decisión individual de una partera sobre ir al hospital y ser atendida por un doctor o parir en casa con la asistencia de otra mujer se toma en un contexto social que «juzgará» (valorizará) una u otra decisión como la más «buena».

Estamos hablando no del valor económico, instrumental,empresarial o de marca, sino del valor social. Si contemplas el valor, estás dando y tomando valor.

Por ejemplo, aunque los hombres nunca vayan a parir, su visión sobre el valor de la comunidad de mujeres que se asisten mutuamente es muy importante. Si se colocan en el ángulo desde donde se ve el valor, están haciendo que la comunidad tenga más legitimidad, más soberanía.

Por eso, además de todas las cosas prácticas que puedas hacer, tu visión puede hacer que las comunidades sean más fuertes. Y ya estás contribuyendo.

Por qué es importante

Dice Antonio Rodríguez de las Heras que la tecnología esa la cultura lo que el cuerpo es a la vida.

Al igual que el cuerpo humano protege la vida genética (la «primera» vida), la tecnología protege la cultura, vida cultural que surge con el ser humano (la «segunda» vida).

Si el cuerpo humano, con su maravillosa complejidad, es una impresionante aventura de miles de millones de años que se inicia cuando una pequeña membrana, en la charca primordial, empieza a proteger el mensaje genético en los entornos más cambiantes, de la misma manera la tecnología se desarrolla y complejiza para proteger ese otro mensaje vital que nace con el ser humano: el de la cultura.

La tecnología, desde el fuego o la piedra de sílex hasta las prodigiosas construcciones que usamos, casi sin reparar en ello, por todas partes, es el cuerpo de la cultura. Sin tecnología no habría cultura.

La relación con la tecnología es paradójica. Te permite hacer más cosas (autonomía), pero dependes de ella (dependencia).

Dependes de quienes la desarrollan y distribuyen, de sus planes de negocio o de sus contribuciones al valor social. Y cambias con ella. ¿No está cambiado Whatsapp o Telegram la cultura relacional? ¿No está cambiando Wikipedia la cultura enciclopédica? Y también la cambias a ella.

Por eso, es tan importante sostener abierta la pregunta colectiva sobre qué horizonte tecnológico deseamos y cómo lo estamos construyendo.

Cómo valorarla

En el boom de las crisis financieras y de una cultura del emprendimiento obligatorio, la industria de las tecnologías, a la que no se le escapa la potencia de las comunidades, empieza a utilizar arquitecturas de participación para aprovecharse de la inteligencia colectiva y obtener valor de mercado.

Estas ofertas de mercado están todo el tiempo lidiando con otros estilos de cooperación, en un hervidero de tendencias que marca los episodios de la lucha por la soberanía tecnológica.

La industria de las tecnologías quiere naturalizar tus elecciones. Quiere que te adhieras a sus productos-servicios sin hacerte preguntas.

Así que, para resistir a la sumisión tecnológica te propongo que, en tus elecciones, valores:

Que la comodidad no sea el único criterio. Es más cómodo no separar las basuras. Es más cómodo coger el coche para ira la vuelta de la esquina (siempre que tengas aparcamiento, claro). Es más cómodo comer comida rápida… Pero, no siempre lo hacemos, porque la comodidad no siempre es el mejor criterio. Pues, con las tecnologías, lo mismo.

Que la gratuidad no sea el único coste. Está bien que haya servicios públicos gratuitos, que es una manera de decir que están costeados por todo el mundo, en un fondo común. También, está muy bien intercambiar regalos, gratuitamente, que costeamos como un modo de mostrar agradecimiento y amor. Pero, cuando hablamos de la industria de las tecnologías, la gratuidad es solamente una estrategia para conseguir mayores beneficios por otras vías. Esa gratuidad tiene un altísimo coste no sólo en términos de pérdida de soberanía (ya que nos quedamos al albur de lo que la industria nos quiera «regalar»en cada momento), sino en términos medioambientales y sociales. Guardar una foto en la nube, sin ir más lejos, tiene costes medioambientales y sociales, ya que para guardarla tiene que haber un servidor en marcha todo el tiempo, cuyos «motores» consumen energía eléctrica, etc., etc. Un servidor que quizás pertenezca a una empresa que no paga impuestos en el lugar en donde esa persona subió la foto, y por tanto, extrae valor sin contribuir al común, etc., etc. Todo cuesta algo. Por eso, quizás deberíamos pensar en ese tipo de «gratuidad» como un coste que estallará por otro lado.

Qué puedes hacer

Nadie vive en una soberanía tecnológica absoluta. La soberanía es un camino. Pero, no podemos aceptar eso de que, como no podemos hacerlo todo, no hagamos nada.

Hay muchas cosas que se pueden hacer. Por supuesto, puedes usar más software libre. En esta publicación encontrarás muchas propuestas de programas libres que funcionan perfectamente. También puedes participar activamente en alguna comunidad. Sin embargo, hay muchas más cosas que se pueden hacer:

Si tienes inquietudes respecto a tus prácticas tecnológicas, socialízalas, convérsalas, hazlas circular. Las prácticas tecnológicas no son asuntos individuales. Tienen una dimensión social que debemos problematizar. Las tecnologías tienen que estar en la agenda común, tanto como la salud, el trabajo o la participación política. Hay que hablar de tecnologías.

Si participas en un grupo, no des por hecho que las demás personas están dispuestas a utilizar todos los programas de ordenador o todos los servicios de Internet que tú utilizas. Cuando participo en un grupo y, sin mediar más conversación, alguien propone hacer un Skype o un Hangout, me doy cuenta de que quien propone eso no tiene en consideración que pueda haber personas que no quieren abrir una cuenta en Skype o en Gmail. Es como si quisiéramos obligar a las personas vegetarianas a comer carne, porque para las carnívoras es más cómodo (o más barato, o más algo…) hacer un plato único con los criterios de una mayoría acrítica. Pero, eso sería inaceptable, ¿no? Pues, de la misma manera, alguien puede negarse a usar (o ser usada por) determinados servicios. Está en su derecho. La decisión sobre qué tecnologías usar no es solamente práctica. También es ética.

Si eres educadora, transmite los valores del software libre. ¿Por qué tenemos que piratear lo que las comunidades ya nos ofrecen para compartir libremente? El software libre es el software que practica y defiende los valores de la comunidad. Si nos gusta la escuela pública, porque es la común, ¿no debería gustarnos que en la escuela pública sólo se usen programas de ordenador públicos, sin costes de licencia y sin mecanismo de privatización? Público no es lo mismo que gratis.

Si tienes capacidad de contratación (por ejemplo, la web de tu asociación), busca empresas en la economía social que estén contribuyendo en las comunidades. El dinero que gastas en tecnologías ponlo en circulación dentro de los circuitos sociales comunitarios. En este libro encontrarás un capítulo dedicado a las cooperativas que recombinan la economía social y solidaria con la soberanía tecnológica. Esas cooperativas se agrupan en redes de economía social o en mercados sociales locales. Y esas agrupaciones tienen webs en las que puedes encontrar empresas cooperativas a las que encargar un trabajo.

Si puedes programar actividades (en tu asociación, en elcentro social, en el AMPA…), organiza charlas de sensibilización o talleres de formación sobre soberanía tecnológica. Esto es una tarea sin fin, que debe sostenerse en el tiempo, pues nadie nace enseñada. Si no sabes quién podría encargarse de dar esas charlas o talleres, acude a las empresas cooperativas. Ellas conocerán quien pueda hacerlo. Como hemos dicho antes, hay que hablar de tecnologías.

Si tienes prestigio o influencia, haz que la soberanía tecnológica sea un asunto relevante en las agendas políticas y críticas. Y si no los tienes, ponte al día leyendo las secciones que muchos periódicos ya tienen sobre tecnologías. Comenta con otras personas lo que has leído. Problematiza. Busca una perspectiva crítica y reflexiva. No se trata de perseguir la última tendencia del mercado, sino de estar al día en los debates políticos y sociales sobre soberanía tecnológica, que son muchos y constantes.

Si tienes energía o capacidad de liderazgo, promueve la creación de grupos para cacharrear, intercambiar conocimientos y disfrutar de lo tecnológico en compañía. Las tecnologías también son fuente de alegría y placer. Hay grupos que se reúnen para reparar juguetes electrónicos o pequeños electrodomésticos. Otras se juntan para hacer costura con componentes de hardware libre (electrónica). Otras hacen programación creativa… Las tecnologías no sólo sirven para trabajar duro o para aislar a las personas. Como hemos dicho antes, son el cuerpo de la cultura. Y cultura es mucho más que trabajo.

Si eres mujer, busca a otras para preguntar, en común, cómo la construcción de género nos está separando de una relación activa, creativa y de liderazgo con las tecnologías. La presencia activa de las mujeres en la construcción de soberanía tecnológica es escasa. Ahí hay mucho trabajo por hacer. En este dossier encontrarás algunas referencias, en las mujeres que han escrito algunos de sus capítulos.

Y, si no sabes por dónde tirar, busca ayuda. Además, de toda la gente que conoces personalmente, hoy en día, podemos entrar en comunicación con personas que no conocemos. Si ves un vídeo que te interesa o lees un artículo que quieres profundizar, seguro que puedes enviar un correo a su autor/a.

Aunque no nos conozcamos, nos podemos ayudar.

Hemos editado esta publicación con la intención de indagar en la diversidad, riqueza y situación actual de la soberanía tecnológica alrededor del mundo, para presentar sus potencialidades y dificultades.

Esperamos que te resulte interesante, que te la tomes ensentido crítico, y que nos ayudes a mejorarla y a difundirla.

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El texto es la introducción al libro Soberanía tecnológica Volumen 2, editado por Spideralex con la colaboración de múltiples colegas — calafou.org, 2017.  El libro se  distribuye con licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0). Puede descargarse completo aquí: https://wp.sindominio.net/blog/soberania-tecnologica-volumen-2/

Donna Haraway, Staying with the Trouble: análisis de la introducción


Imagen: the Hyperbolic Crochet Coral Reef — created by Margaret and Christine Wertheim of the Institute For Figuring, 2010; fuente img.: https://ocean.si.edu/human-connections/books-film-arts/hyperbolic-crochet-coral-reef
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Análisis del capítulo de introducción de Donna Haraway, 2016, Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene, Duke University Press, Durham. Traducción al español en proceso (puede verse, por supuesto, la traducción de Helen Torres para Consonni, 2019; aquí copia no comercial de la intro de esta edición: https://www.consonni.org/sites/default/files/Seguir%20con%20el%20problema_Haraway_capi1.pdf ).

José Pérez de Lama, con la colaboración de Jose Sánchez-Laulhé y Pablo DeSoto

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Staying with the trouble. Making Kin in the Chthulucene

Introduction, with comments
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[pg. 1]

Section 1: Trouble, staying with the trouble

Trouble is an interesting word. It derives from a thirteenth-century French verb meaning “to stir up,” “to make cloudy,” “to disturb.” (*)

We – all of us on Terra – live in disturbing times, mixed-up times, troubling and turbid times.

The task is to become capable, with each other in all of our bumptious kinds (**), of response.

Mixed-up times are overflowing with both pain and joy [?] – with vastly unjust patterns of pain and joy, with unnecessary killing of ongoingness but also with necessary resurgence [? hmm].

The task is to make kin in lines of inventive connection as a practice of learning to live and die well with each other in a thick present.

Our task is to make trouble, to stir up potent response to devastating events, as well as to settle troubled waters and rebuild quiet places.

__ The future question

In urgent times, many of us are tempted to address trouble in terms of making and imagined future safe, of stopping something from happening that looms in the future, of clearing away the present and the past in order to make futures for coming generations. (#)

Staying with the trouble does not require such a relationship to times called future.

In fact, staying with the trouble requires learning to be truly present, not as a vanishing pivot between awful or edenic pasts and apocalyptic or salvific futures, but as mortal critters entwined in myriad unfinished configurations of places, times, matters, meanings.

__ notas

* Middle English, from Anglo-French trubler, from Vulgar Latin *turbulare, from *turbulus agitated, alteration of Latin turbulentus — more at turbulent. También en español: turbio, turba (gente como en tumulto). http://etimologias.dechile.net/?turbulencia __ dice aquí, raíz turbo: rápido movimiento circular. La misma raíz que disturbio, perturbar, contubernio…

Me sugiere estos día como una anti-Ilustración – Enlightenment en inglés; Illumination [?] en francés; un poco el típico pun, o broma-provocación, de Haraway…

También algo de brujas…

** Bulliciosas, tumultuosas… incluso sin necesidad de estirarlo emasiado podría decir carnavalescas… el motley crew de Linebaugh… la multitud de los italianos…

# Esto del futuro y el presente… Ella sin embargo recurre con frecuencia a la sci-fi, y aquí termina con las historias de Camille que se proyectan varias generaciones hacia el futuro… Entiendo lo que creo que dice; por ejemplo, evitar los sacrificios presentes, por ideales y promesas de salvaciones futuras – de las religiones y ciertas ideologías…

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[pg. 2]

Section 2: Chthulucene

Chthulucene is a simple word. It is a compound of two Greek roots (khthón and kainos) that together name a kind of timeplace for learning to stay with the trouble of livig and dying in response-ability on a damaged earth.

Kainos means now, a time of beginnings, a time for ongoing, for freshness.

Nothing in kainos must mean conventional pasts, presents or futures.

There is nothing in times of beginning that insists on wiping out what has come before, or, indeed, wiping out what comes after, kainos can be full of inheritances, or remembering, and full of comings, of nurturing what might still be. I hear kainos in the sense of thick, ongoing presence, with hyphae (*) infusing all sorts of temporalities and materialities.

__ notas

* Hyphae: hifas son una red de filamentos cilíndricos que conforman la estructura del cuerpo de los hongos pluricelulares. Están constituidos por una fila de células alargadas y tubulares, envueltas por una pared celular compuesta de quitina. El conjunto de estas hifas se denomina micelio. Podría parecerse a rizoma, pero también forman el cuerpo superior de los hongos…
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[pg. 2; prgf. 2]

Section 3: Chthonic ones

//Significanty contributes to the understanding of the Chthulucene.

Chthonic ones are beings of the earth, both ancient and up-to-the-minute. I imagine chthonic ones as replete of tentacles, feelers, digits, cords, whiptails, spider legs, and very unruly hair.

Chthonic ones romp in multicritter humus but have no truck with sky-gazing Homo.

Chthonic ones are monsters in the best sense; they demonstrate and perform the material meaningfulness of earth processes and critters. They also demonstrate and perform consequences.

Chthonic ones are not safe; they have no truck with ideologues; they belong to no one; they writhe and luxuriate (*) in manyfold forms and manyfold names in all the airs, waters, and places on earth.

They make and unmake, they are made and unmade.

They are who are. [!]

No wonder the world’s great monotheisms in both religious and secular guises have tried again and again to exterminate the chthonic ones. [**]

The scandals of times called the Anthropocene and the Capitalocene are the latest and most dangerous of these exterminations forces. (#)

Living-with and dying-with each other potently [##] in the Chthulucene can be a fierce reply to the dictates of both Anthropos and Capital. (&)

__ notas

* Estas palabras que le gustan a DH; writhe puede significar twist pero también algo así como enlazarse; luxuriate significa entre otras cosas proliferar, grow profusely; Manyfold, significa many times, como en twofold; que significa tanto tener dos partes como duplicarse en número o tamaño.

** Makes one think of course of witch hunts, and feminism.

# Here A&C are intriduced in an interesting, suggestive way.

## Potently sounds like an interesting word here. Of course, it makes me think of Spinoza’s potence.

& This here is quite a powerful, prophet-poet-tongue paragraph… somehow expressing who a new us / nosotros might be… The chthonic ones… Hmmm

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[pg. 2; prgf. 3]

Section 4: Making kin

[parentesco, también: i am very keen on; original tiene que ver con clan y con relación de sangre; se extiende a relacionado, compatible… afín]

Kin is a wild category that all sorts of people do their best to domesticate. Making kin as oddkin (*) rather than, or at least in addition to, godkin (**) and genealogical and biogenetic family troubles important matters, like
_ to whom one is actually responsible.
_ Who lives and who dies,
_ and how, in this kinship rather than that one?
_ What shape is this kinship,
_ where and whom do its lines connect and disconnect,
_ and so what?

__ notas

* ¿Es neologismo de la autora? – no aparece el Merriam Webster, por ejemplo]

** ¿Hmm? – como hermanos / hijos de Dios o algo así, como en la religión cristiana; aunque en el diccionario parece más bien significar divino o algo así como un dios menor: godling.

What must be cut and what must be tied in multispecies if flourishing on earth, including human and other-than-human beings in kinship, are to have chances? (*)

* Problem here with conjugation: flourishing / are __ or otherwise I am reading the sentence wrongly.

[Vivir y morir, y cómo… La historia del conejo blanco de Stephen en la Viña]
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[pg. 2; prgf. 4]

Section 4: SF

An ubiquitous (*) figure in this book is SF (**): science fiction, speculative fabulation, string figures, speculative feminism, science fact, so far. This reiterated list whirls and loops throughout the coming pages, in words and in visual pictures,

braiding me and my readers into beings and patterns at stake (***).

Science fact and speculative fabulation need each other, and both need speculative feminism.

__ notas

* Curious pronunciation, after M-W, as if beginning with a soft Spanish “y”. Hm.

** See in the Stories video, short comment on the use or relevance in hery thinking of science fiction.

*** Clear in English, it is a bit difficult for me to translate into Spanish: en riesgo, en juego, en peligro… comprometido…

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[pg. 3; prgf. 1 – a mitad]

Section 5: String figures, 3 senses (#)

I think of SF and string figures in a triple sense of figuring. (*)

[5.1] First, promiscuously plucking out fibers in clotted and dense events and practices, I try to follow the threads where they lead in order to track them and find their tangles and patterns crucial for staying with the trouble in real and particular places and times. (**)

In this sense, SF is a method of tracing, of following a thread in the dark, in a dangerous true tale of adventure, where who lives and who dies and how might come clearer for the cultivating of multispecies justice.

[5.2] Second, the string figure is not the tracking, but rather the actual thing, the pattern and assembly that solicits response [?], the thing that is not oneself but with which one must go on.

[5.3] Third, string figuring is passing on and receiving, making and unmaking, picking up threads and dropping them. SF is practice and process; it is becoming-with each other in surprising relays; it is a figure for ongoingness (***) in the Chthulucene.

__ notas

# Me resulta interesante que todo esto es muy parecido a nuestro uso del término mapear, hacer mapa, etc. que es a la vez forma de mirar y estudiar el mundo, forma en que éste se organiza, y forma de producirlo. Quizás será interesante ver qué diferencias hay, qué aporta la idea de string figure respecto de la de mapa… Algunas se me ocurren rápido: la implicación de los cuerpos es más evidente, la precariedad, el tener que pasarlo y recibirlo permanentemente de unos a otros… La dimensión del devenir-con aparece como más evidente y precaria…

* Figuring aquí me desconcierta un poco… Igual es sólo algo retórico, de string figures a figuring… Igual pretende subrayar el especto material y espacial-temporal de las composiciones… frente a una aproximación más abstracta del tipo D-G…

** This sounds very Latour, indeed, plucking and following the traces… real and particular places and times…

*** Ongoingness, otra palabra difícil y característica del libro. Sobre ongoing dice el M-W: being actually in process; será por tanto lo que está en proceso, lo que está en proceso de devenir, vivo, haciéndose… Lo heraclitiano, podíamos decir en cierto modo… pero no se ahora mismo si tiene algún énfasis especial. En realidad el término figure aquí tampoco lo comprendo demasiado bien… aunque mirando el M-W se ve que tiene múltiples acepciones: forma, apariencia, pattern o patrón, incluso coreografía

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[pg. 3; prgf. 2&3; pg. 4; prgf. 1&2]

Section 6: Two typical responses to the Anthropocene

The book and the idea of “staying with the trouble” are especially impatient with two responses that I hear all too frequently [responses] to the horrors of the Anthropocene and the Capitalocene (*).

(*) A&C were already mentioned without explanation in section 3.

[6.1] The first is easy to describe, and i think, dismiss, namely, a comic faith in technofixes (*), whether secular or religious: technology will somehow come to the rescue of its naughty but very clever children, or what amount to the same thing, God will come to the rescue of his disobedient but ever hopeful children.

In the face of such touching silliness about technofixes (or techno-apocalypses [?]), sometimes it is hard to remember that it remains important to embrace situated technical projects and their people. They are not the enemy; they can do many important things for staying with the trouble and for making generative oddkin.

* Tecnosolucionismo que critica el amigo Morozov entre otros

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[6.2] The second response, harder to dismiss, is probably even more destructive: namely, a position that the game is over, it’s too late, there’s no sense trying to make anything any better, or at least no sense having any active trust in each other in working and playing for a resurgent world.

Some scientists I know express this kind of bitter cynicism, even as they actually work very hard to make a positive difference for both people and other critters.

Some people who describe themselves as critical cultural theorists or political progressives express these ideas too.

I think the odd coupling of actually working and playing for multispecies flourishing with tenacious energy and skill, while expressing an explicit “game over” attitude than can and does discourage others, including students, is facilitated by various kinds of futurisms. One kind seems to imagine that only if things work do they matter [?] – or, worse, only if what I and my fellow experts do works to fix things does anything matter. More generously, sometimes scientists and others who think, read, study, agitate, and care know too much, and it is too heavy. Or, at least we think we know enough to reach the conclusion that life on [E]arth that include human people in any tolerable way really is over, that the apocalypse really is nigh.

[6.3: Elaboration on the former defeated or too realist attitude; the population issue]

That attitude makes a great deal of sense in the midts of the [E]arth’s sixth great extinction event and in the midst of engulfing wars, extractions [?], and immiserations of billions and other critters for something called “profit” or “power” – or, for that matter, called “God” [?].

A game-over attitude imposes itself in the gale-force winds of feeling, not just knowing, that human numbers are almost certain to reach more than 11 billion people by 2100. The figure represents a 9-billion person increase over 150 years from 1950 to 2100, with vastly unequal consequences for the poor and the rich – not to mention vastly unequal burdens imposed on the earth by the rich compared to the poor – and even worse consequences for non-humans almost everywhere. There are many other examples of dire realities; the Great Accelerations of the post-World War II era gouge their marks in [E]arth’s rocks, waters, airs and critters.

There is a fine line between acknowledging the extent and seriousness of the troubles and succumbing to abstract futurism and its affects of sublime despair and its politics of sublime indifference. (*)

* Interesting, very good — here the use of the term sublime…

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[pg. 4; prgf. 3]

Section 7: The Chthulucene as attitude and way of acting

This book argues and tries to perform that, eschewing futurism, staying with the trouble is both more serious and more lively.

Staying with the trouble requires making oddkin; that is, we require each other in unexpected collaborations and combinations, in hot compost piles.

We become-with each other or not at all.

That kind of material semiotics (*) is always situated, someplace and no place, entangled and worldly.

Alone, in our separate kinds of expertise and experience, we know both too much and too little, and so we succumb to despair or ti hope, and neither is a sensible [prudente] attitude. Neither despair nor hope is tuned to the senses, to mindful matter [?], to material semiotics, to mortal earthlings in thick copresence.

Neither hope nor despair knows how to teach us to “play string figures with companion species,” the title of the first chapter of the book.

* Material semiotics. Provisionalmente podemos pensar en maneras de significar y comunicar sin discurso, mediante la forma física, las configuraciones, la química & bioquímica, las prácticas mismas…

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Imagen:  What happens when you mix math, coral and crochet? It’s mind-blowing. The Hyperbolic Crochet Coral Reef, Margaret and Christine Wertheim of the Institute For Figuring; fuente img: https://ideas.ted.com/gallery-what-happens-when-you-mix-math-coral-and-crochet-its-mind-blowing/
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Part 2 [begins: pg. 4; prgf. 4]: description of the chapter’s contents

Comment: Here, beside describing each of them it continues advancing various ideas and figures. ____ The introduction for the class, however, could stop here.

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Section 2.1: chapter 1, Playing String Figures with Companion Species

Three long chapters open Staying with the Trouble. Each chapter tracks stories and figures for making kin in the Chtulucene in order to cut the bonds of the Anthropocene and the Capitalocene. (*)

Pigeons in all their worldly diversity – from creatures of empire, to working men’s racing birds, to spies in war, to scientific research partners, to collaborators in art activisms on three continents, to urban companions and pests – are the guides in chapter 1.

In their homely histories, …

__ notas

* Wark: Workings of the world untie! There is a win to world!

Section 2.2; chapter 2, Tentacular thinking

[…] pigeons lead into a practice of “tentacular thinking,” the title of the second chapter. (*)

Here I expand the argument that bounded individualism in its many flavors in
__ science
__ politics, and
__ philosophy
has finally become unavailable to think with, truly no longer thinkable, technically or any other way.

Sympoiesis – making with – is a keyword throughout the chapter, as I explore the gifts for needed thinking offered by theorists and storytellers.

My partners in science studies, anthropology, and storytelling – Isabelle Stengers, Bruno Latour, Thom van Dooren, Anna Tsing, Marilyn Strathern, Hannah Arendt, Ursula Le Guin, and others are my companions throughout tentacular thinking.

With their help I introduce the three timescapes of the book: the Anthropocene, the Capitalocene, and the Chthulucene.

Allied with the Pacific day octopus, Medusa, the only mortal Gorgon, figured as the Mistress of the Animals, saves the day and ends the chapter.

__ notas

* Once again one would have to think about similarities an differences between tentacular thinking and rhizomatic thinking. Then, I myself, should think about the differences, the distances, between conventionally so called scientific thinking and writing, and tentacular thinking…

______

Section 2.3: chapter 3, Symbiogenesis and the Lively Arts of Staying with the Trouble

“Symbiogenesis and the Lively Arts of Staying with the Trouble,” chapter 3, spins out the threads of sympoiesis in
__ ecological evolutionary developmental [later called EcoEvoDev] biology and
__ in art/science activisms committed to four iconic troubled places:
__ coral reef holobiomes,
__ Black Mesa coal country in Navajo and Hopy lands and other fossil fuel extraction zones impacting especially ferociously on indigenous people,
__ complex lemur forest habitats in Madagascar, and
__ North American circumpolar lands and seas subject to new and old colonizations in the grip of rapidly melting ice.

This chapter makes string figures with the threads of reciprocating energies of biologies, arts, and activisms for multispecies resurgence.

Navajo-Churro sheep, orchids, extinct bees, lemurs, jellyfish [?], coral polyps, seals [?], and microbes play leading roles with their artists, biologists, and activists throughout the chapter.

Here and throughout the book, the sustaining creativity of people who care and act animates the action. Not surprisingly, contemporary indigenous people and peoples, in conflict and collaboration with many sorts of partners, make a sensible difference.

Biologists, beginning with the incomparable Lynn Margulis, infuse the thinking and playing in this chapter. (*)

__ notas

* For a tight and thorough reading of the book, it would be interesting to compare the contents of chapters 1 and 3; in particular the theory-ideas; the diverse emphasis; as the case-studies are obviously different. While in chapter 1 the emphasis is in string figures, going on then to the family of pigeon case-studies; in chapter three, the emphasis is rather on biological studies, around the sparking bright character of Lynn Margulis. Again, comparing the theory presented in chapters 2 and 2, the idea of simpoiesis seems to be a commons one. While in ch 2, with Stengers, Latour and others the central theme could be about the no-disciplinary boundaries approach, the situated condition… [?]; in ch 3 it might be the biological Margulian model; and then the arts/science approach to simpoetic production… All this is not very clear to me now.

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Section 2.4: chapter 4, Making kin

[pp. 5-6-7]

[“Making kin”, chapter 4, is both a reprise of the timescapes of Anthropocene, Capitalocene, and Chthulucene, and […]

[…] a plea to “Make Kin Not Babies.”

Comment: Now begins a long digression – or not so, about the world-population problem; – that is probably longer than the one which is actually in chapter 4 itself… The issue concerns me too; I really appreciate a discussion about reproductive rights – linking in my opinion to the Marxist idea of social reproduction of labor; in a way that surprised me.

Antiracist, anticolonial, anticapitalist, proqueer feminists of every color and from every people have long been leaders in the movement for sexual and reproductive freedom and rights, with particular to the violence of reproductive and sexual orders for poor and marginalized people. (*)

Feminists have been leaders in arguing that sexual and reproductive freedom means being able to bring children, whether one’s own or those of others, to robust adulthood in health and safety in intact [?] communities.

__ notas

(*) Argument similar to Alicia Puleo’s. Would be interesting to compare in detail. See also Silivia Federici.

Recordando a David Graeber: ¿es la actitud moralista en relación con el trabajo la que está acabando con el planeta?

Imagen: captura de un tuit de David Graeber del pasado mes de julio de 2020
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José Pérez de Lama

*** Modesto homenaje de arquitecturaContable a David Graeber

[1] Trabajo, — ya sabemos –, como casi todos los términos interesantes significa cosas contradictoriamente polisémicas. Por un lado, significa lo que hacemos para transformar el mundo y adaptarlo a nuestras necesidades, para hacerlo más habitable,  para obtener los recursos necesarios para la vida. Por otra, en nuestro sistema social, en tanto que empleo, constituye una forma de sujeción y quizás explotación — desde Marx es difícil abandonar la sospecha de esto último. Casi todos necesitamos tener un trabajo porque constituye la forma en que la mayoría nos ganamos la vida, pero a la vez,  mucho de las cosas que tenemos que hacer en nuestros trabajos, por decirlo sin entrar en excesivas complejidades, no son las que haríamos si pudiéramos elegir libremente.

El mes pasado, con su característica brillantez, David Graeber, que murió pocos días después, ponía un par de tuits divertidos sobre este asunto del trabajo, sobre el que sus seguidores saben perfectamente que venía escribiendo durante los últimos años — muchos sabréis que su último libro publicado se tituló Bullshit jobs. A TheoryBullshit jobs es el nombre que inventó para describir la proliferación durante las últimas décadas de trabajos sin sentido, absurdos y poco útiles.

En este par de tuits que recordaba Graeber nos hacía sonreír con su inteligencia burlona y provocadora, haciéndonos dudar de la virtud del trabajar duro, que por temporadas algunos hemos llegado a considerar algo casi sagrado…

Decía así, entonces, el pasado 14 de julio (captura al principio del post del tuit original):

Serie Propuestas inmodestas en Radio 4: el trabajo está destruyendo el planeta. Para salvarnos a nosotros mism*s podemos empezar por

1. eliminar los trabajos inútiles (bullshit jobs)
2. parar de construir sin sentido (batshit construction)
3. terminar con la obsolescencia planificada.

[twitter.com/davidgraeber/status/1283053313735495692]

Y continuaba en el mismo hilo:

esto es,

la cuestión clave: "no es nuestro hedonismo el que está destruyendo el planeta, es nuestro puritanismo," el hecho de que sintamos que todo el mundo debe estar constantemente trabajando, independientemente de que se necesite que algo sea hecho, para justificar nuestros placeres de consumidores.

Por supuesto Graeber relacionaba esto con el debate sobre los trabajos que estos meses atrás, más que nunca, se habían demostrado como «esenciales» — y por contraste los que se revelaron como menos, o como prescindibles, los quizás bullshit jobs, como muchos de los nuestros que andamos leyendo y escribiendo blogs y tuits y cosas así… 🙂 (véanse las entrevistas enlazadas al final).
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[2] La manera de contarlo me recordó a otro autor querido, Kurt Vonnegut, que decía lo siguiente (Timequake, 1998, pp. 172-3):

«”Estados Unidos”, escribió Kilgore Trout […], “es la interacción de trescientos millones de máquinas de Rube Goldberg inventadas ayer mismo.” […]

»Rube Goldberg fue un dibujante de tiras cómicas durante el último siglo del pasado milenio cristiano. Dibujaba máquinas absurdamente complicadas y poco fiables, empleando ruedas y trampillas y campanas y silbatos, y animales domésticos con arneses y sopletes y carteros y bombillas, y petardos y espejos y radios y gramófonos, y pistolas disparando cartuchos de fogueo, y cosas así, con el objetivo de llevar a cabo alguna tarea simple, tal como bajar una persiana.»

En el inglés original:

“America,” wrote Kilgore Trout […], “is the interplay of three hundred million Rube Glodberg contraptions invented only yesterday.

Rube Goldberg was a newspaper cartoonist during the terminal century of the previous Christian millenium. He drew pictures of absurdly complex and undependable machines, employing treadmills and trapodoors and bells and whistles, and domestic animals in harness and blowtorches and mailmen and light bulbs, and firecrackers and mirros and radios and Victrolas, and pistols firing blank cartridges, and so on, in order ti accomplish some simple task, such as closing a window blind.

Comentario: Ivan Illich fue una de las personas que pensó sobre el tamaño y la complejidad innecesarias de ciertas instituciones, de manera que a partir de un cierto umbral dejan de tener como objetivo real — no su original fin teórico — sino su propia perpetuación… O quizás también de las personas que deben usar o pasar por este tipo de herramientas o máquinas, según las llamaba Illich. No cabe duda de las extraordinarias hazañas que se llevan a cabo por parte o desde ciertas instituciones, el caso reciente de la Sanidad, y en fin, la mayor parte de las instituciones públicas en nuestro país; pero parece que  la cuestión de la proporción no deja de ser importante. Y uno pensaría hoy en la complejidad y el tamaño desproporcionado de las grandes máquinas financieras y digitales-tecnológicas, tan determinantes de las formas de vida actuales, y con la mayor frecuencia tan alejadas de las necesidades reales de la gente.

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[3] Y algunas notas adicionales sobre el tema que fui apuntando estos días en los varios cuadernitos que voy dejando por las varias mesas de mi casa.

Escoger modos de no actuar fue siempre la atención y el escrúpulo de mi vida. Bernardo Soares__ [con Fernando Pessoa] citado por Saramago, epígrafe introductorio del Año de la muerte de Rirardo Reis.

Never is a man more active then when he does nothing. __ Nunca está un hombre más activo que cuando no hace nada __ Hannah Arendt citando mal a Cato, según @Samantharhill, TW 21/08/20

Y el Bartleby, el escribiente del cuento de Melville, que, célebremente, contestaba a su jefe siempre que le pedía que hiciera algo que Bartleby no consideraba parte estricta de su trabajo, o que quizás simplemente no consideraba adecuado:

I would prefer no to. — Preferiría no hacerlo.

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Enlaces

Dos últimas entrevistas con David Graeber, de lo más sugerentes; y el artículo en el que presentó la idea de los bullshit jobs que luego desarrollaría en un par de libros.

Lenart J. Kucic (entrevista), David Graeber on harmful jobs, odious debt, and fascists who believe in global warming,  Disenz 16/05/2020, https://www.disenz.net/en/david-graeber-on-harmful-jobs-odious-debt-and-fascists-who-believe-in-global-warming/ | accedido: 10/09/2020

Alex Steullet edited by Ade Lee and Mina Samejima  (entrevista con David Graeber), Don’t Judge People For Slacking Off―They May Just Have a Bullshit Job, Kintopia 22/07/2020, https://kintopia.kintone.com/articles/005835.html | accedido 10/09/2020

David Graeber, On the Phenomenon of Bullshit Jobs: A Work Rant, Strike! Magazine Issue 3: The Summer Of… On bullshit jobs, hipsters and bitcoin, https://www.strike.coop/bullshit-jobs/ | accedido 10/09/2020

A vueltas con el Impuesto de Patrimonio

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Portada de la 1ª edición de la novela “The Great Gatsby”, escrita per F. Scott Fitzgerald el 1925 y publicada en 1928. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/El_gran_Gatsby

David Patiño Rodríguez

Este post fue publicado originalmente en el  Blog de Fueros y Huevos del Diario Expansión el 11/2/2020

 

El impuesto sobre el patrimonio es controvertido y genera polémica  en torno a su existencia, estructura o efectos que recientemente han sido objeto de estudio por RIFDE. Más allá de los debates domésticos, la tributación sobre el patrimonio ha irrumpido en el debate internacional de los últimos años y está siendo una de las estrellas de la campaña presidencial norteamericana. Este post repasa algunos de los argumentos que basan las actuales propuestas, con la idea de poder extraer enseñanzas útiles para nuestro país.

El trabajo de Saez, Zucman y Piketty es el responsable de esta irrupción, especialmente, tras la publicación, por parte del último, del libro El Capital en el siglo XXI, que incluye la propuesta de crear un impuesto progresivo sobre el patrimonio con capacidad recaudatoria considerable y que sirva de instrumento para luchar contra la concentración de la riqueza. Tal propuesta se consideró osada, en el momento de la publicación del libro, pero generó un intenso debate en el ámbito académico al que siguieron otras propuestas, como la de Posner y Weyl (2019), en este caso buscando mejorar la asignación de los recursos a través de una fuerte tributación personal. La discusión se extendió al resto de la sociedad cuando Warren y Sanders, dos de los candidatos demócratas mejor posicionados, lanzaron sendas propuestas en su campaña a las primarias.

El debate ha puesto la atención en aspectos importantes que, si bien eran conocidos, ahora se analizan en profundidad. En este sentido,destaca la escasa información disponible sobre la distribución de los patrimonios, de los que se carece de estadísticas generalizadas, muchas veces aportada por censos extraoficiales -como la revista Forbes-. Esta situación contrasta con el amplísimo conocimiento sobre distribución de la renta, lo que es llamativo si consideramos que la distribución de la riqueza es mucho más desigual que la de la renta. Los defensores de un impuesto como éste indican que, incluso si se limitara a tasas muy reducidas, posibilitaría la elaboración de registros pormenorizados lo que constituye la base de una fuente de recursos considerable. Si tenemos en cuenta que la relación capital/renta se estima en torno al 500-600% en los países europeos, un impuesto del 1% lograría recaudaciones del 5-6% del PIB lo que representa niveles de ingreso muy apreciables. Sin embargo, las grandes fortunas han crecido a tasas del orden del 6-7% en términos reales en las últimas décadas, por lo que un impuesto progresivo que persiguiera objetivos más ambiciosos como reducir las desigualdades patrimoniales, podría alcanzar tipos del 10% para los multimillonarios, acorde con dichas rentabilidades anual. Por ejemplo, Sanders propone gravar con un máximo del 8%. Según los cálculos de Piketty, y al contrario de lo que machaconamente se indica, limitar la concentración de patrimonios no ha reducido el crecimiento en el pasado e incluso se puede asociar el Golden Age del capitalismo con la intensa reducción de las desigualdades que se produjo tras el periodo de las dos guerras mundiales.

De modo obvio, el principal motivo para introducir un impuesto progresivo sobre el patrimonio es paliar la insuficiencia de recursos necesarios para financiar los Estados Sociales que disponemos. Los candidatos demócratas indican que el impuesto les proporcionará los fondos necesarios para financiar sus ambiciosas propuestas de nuevos servicios públicos. Según Piketty, tal insuficiencia de recursos en Europa ha sido consecuencia de la globalización combinada con una intensa competencia fiscal. Siendo una situación que no habría sido prevista por la socialdemocracia, tradicionalmente más interesada en poseer la propiedad de los medios de producción que en diseñar una fiscalidad adecuada. Por este motivo, el esquema impositivo que se estableció en el siglo XX no incluyó el impuesto a la riqueza lo que no ha permitido gravar las grandes fortunas de manera apreciable. Esto no ha sido consecuencia del fraude o de que los millonarios abrieran cuentas en paraísos fiscales. En realidad, los sistemas tributarios permiten gravar únicamente la parte de los ingresos que los propietarios de las grandes fortunas habrían consumido, lo que representa porcentajes relativamente pequeños. El resto se acumularía en sus holdings personales, con la consiguiente tendencia al crecimiento de los mismos. Incluso reestableciendo los tipos impositivos cuasi-confiscatorios que EEUU o el Reino Unido aplicaron a las rentas elevadas entre el final de la II Guer Mundial y 1980 solo se podrían gravar cantidades reducidas. Los ingresos generados por un patrimonio de, por ejemplo, 83.000 millones de euros al 6% sería de unos 5.000 millones de euros, lo cual debe ser difícil o más bien imposible de consumir, por lo que la mayor parte se acumulará incrementando dicho patrimonio. Datos como el tipo efectivo del 0,003% que Saez y Zucman (2019) han calculado que soportó Warren Buffett en el año 2015 son muy reveladores, en ese sentido.

Las carencias de la tributación basada en la renta no se han compensado con la tributación sobre los activos que se ha limitado a pocas figuras entre las que destaca el gravamen sobre los bienes inmuebles que ha mantenido su estructura desde su creación en el siglo XVIII. Se trata de un impuesto proporcional al que no le afecta la acumulación de propiedades en una misma persona. Frecuentemente, emplea valores catastrales que se alejan de los del mercado y se transforman en azarosos y no considera las deudas, que son más elevadas, proporcionalmente, en los contribuyentes con menor poder adquisitivo. El resultado es fuertemente regresivo. Desde luego, importar modelos aplicados en numerosos estados de los EEUU en los que la tributación se basa en estimaciones de los valores del mercado de las propiedades a partir de regresiones hedónicas, permitiría caminar hacia esquemas de tributación más razonables que los actuales, aunque presumiblemente seguirían siendo insuficientes. Por otro lado, el actual impuesto de patrimonio existente en pocos países grava únicamente a un número reducido de contribuyentes, cuenta con numerosas exenciones y se basa también en valores catastrales y fiscales más o menos arbitrarios.

Un impuesto progresivo sobre el patrimonio ampliaría la tributación a la totalidad de los activos propiedad de los individuos, en especial a los financieros, que conforman la mayor parte de las grandes fortunas pero que sin embargo, actualmente están prácticamente exentos de tributación. Se articularía a través de un borrador, similar al utilizado en el IRPF, que valoraría el conjunto de activos y pasivos del contribuyente, el cual podría modificarlo de modo razonado. Para que la administración tributaria dispusiera de la información necesaria para elaborarlo, habría que obligar a los bancos extranjeros a proporcionar informes completos sobre las cuentas, inversiones e ingresos mantenidos y percibidos por los contribuyentes. EEUU ha avanzado en esta línea con la Ley de cumplimiento tributario de cuentas extranjeras (FATCA en sus siglas en inglés) vigente desde 2013. Esta ley propició que Luxemburgo y Suiza cumplieran las obligaciones establecidas por el gobierno americano para evitar las sanciones previstas, lo cual prueba que la intencionalidad política permite crear las bases necesarias.

El resultado puede ser un impuesto que los ciudadanos, al menos los estadounidenses, parecen apreciar mayoritariamente y que es apoyado incluso por un grupo de millonarios con ilustres apellidos. El debate es apasionante e, independientemente de donde estemos dispuestos a llegar (veremos hasta donde lo hacen los norteamericanos), algunas de las cuestiones que plantea nos pueden permitir reflexionar para mejorar nuestras figuras tributarias actuales, lo que se atoja muy aconsejable.

Tres o cuatro comentarios sobre el tiempo y la vida: Epicuro, Borges, Cavafy…

Sobre el tiempo y la vida

Notas / selección de José Pérez de Lama

Se va uno haciendo mayor, también, claro, los familiares y amigos, y piensa o se fija más en estas cosas del paso del tiempo, la vida y demás.

Leyendo la, para algunos mítica, novela La vida instrucciones de uso de Perec (1978), en contraste con los comentarios y reseñas que leo por ahí, lo que más me ha llamado la atención es la descripción fría de cómo se van sucediendo inquilinos en un inmueble parisino: proyectos de vida, envejecimientos, muertes, muebles y decoraciones. Otro día igual comento lo que casi todos juzgan que es la historia principal del libro, la de los puzzles del Bartlebooth, en la que veo este mismo tema quizás de manera sobresaliente entre todas las otras historias.

Mientras tanto, comparto por aquí  tres o cuatro micro-lecturas sobre estos temas de las que he tomado notas durante los últimos días.

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NACEMOS UNA SOLA VEZ, pues dos veces no es posible, y no podemos vivir eternamente. Tú, sin embargo, aunque no eres dueño de tu mañana, sometes la dicha a dilación. Pero la vida se consume inútilmente en una espera y cada uno de nosotros muere sin haber gozado de la quietud.

Epicuro, Gnomologio vaticano, 14; traducción de Carlos García Gual

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Cuando Alonso Quijano descubre que nunca ha sido Don Quijote, que Don Quijote es una mera ilusión, y que está por morirse, la tristeza nos arrasa, y también a Cervantes.

@BorgesJorgeL, Tw 18/08/2020

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Very seldom

He is an old man. Worn out and stooped,
crippled by the years and by abuses,
walking slowly he crosses the narow street.
But once he goes inside his home to hide
his wretchness and his old age, he ponders
on the share of youth which still belongs to him.

Now, young men recite his own verses.
His visions past before their lively eyes.
Their healthy, sensuous minds,
their elegant, firm bodies,
are stirred by his manifestation of Beauty.

C.P. Cavfy (1863-1933), translation by Evangelos Sachperoglou | fuente: C.P. Cavafy __ @ccavafy Tw 08/07/2018

Traducción «de batalla»:  Raramente

Es un hombre viejo. Cansado y encorvado, / lisiado por los años y por los abusos, / andando despacio cruza la calle estrecha. Pero una vez que entra en su casa para esconder / su desdicha y sus años, pondera / la parte de juventud que aún le pertenece.

Ahora, hombres jóvenes recitan sus propios versos. / Sus visiones pasan por delante de sus ojos llenos de vida. / Sus mentes saludables y sensuales, sus cuerpos elegantes y firmes / son agitados por su manifestación de Belleza.

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Cuando yo era estudiante de Arquitectura, en la década de 1980, entre la gente guai de  la Escuela conocer a Cavafy era un must — ahora supongo que aquellas obligaciones literarias, que también incluían a Nabokov, por ejemplo, eran una mezcla de autores recuperados por la posmodernidad y novedades editoriales. Se mezclan cosas curiosas, por tanto, volviendo a leer en un par de cuentas de Twitter que sigo con gusto.

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La muerte es un viejo truco, y aún así a todo el mundo lo sorprende como algo nuevo.

Turgenev, en Padres e hijos (1862). Bazarov, el héroe un poco malaje de la novela, se lo dice a Anna Odintsova, amor frustrado que lo vela en su agonía __ citado por Nabokov, en su Curso de literatura rusa, (1980, p. 93). En la versión inglesa de Nabokov, mucho mejor que otras que salen en Internet es así: Death is an old trick, yet it strikes everyone as something new.

Epicuro: La amistad baila alrededor del mundo anunciando que despertemos para la felicidad


En la llamada Villa de los Papiros de Herculano, sepultada por la erupción del Vesubio el año 79 dC, se encontró, en el siglo XVIII, una biblioteca de la que laboriosamente se fueron recuperado más de 1.800 papiros [en la imagen un fragmento], que constituye una de las fuentes de los pocos textos epicúreos que nos han llegado desde la Antigüedad. Al menos las primeras de estas excavaciones fueron promovidas por Carlos III de España, quien también era rey de Nápoles. Ver algunos enlaces al respecto al final del post. Fuente de la imagen: Wikipedia.

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Notas de José Pérez de Lama

Este post son unas notas que he ido recogiendo últimamente sobre una máxima epicúrea que he encontrado  en varias situaciones diferentes . La máxima en cuestión, que como dice el título, plantea relaciona la amistad o philía, uno de los grandes principios del epicureísmo, con un despertar a  la felicidad en todo el mundo. Emillio Lledó, en particular, la interpreta como una propuesta de política cosmopolita, de una cosmopolítica que dirán más adelante Kant y mucho más recientemente Stengers, basada en la fraternidad [ver fragmento más abajo].

Tratando de pensar eso que contaba Lledó me encontré con lo que me han parecido algunas curiosidades filológicas que recojo sucintamente a continuación.

La máxima en cuestión procede del llamado Gnomologio Vaticano, documento del siglo XIV redescubierto en 1888 en la biblioteca del Vaticano. En inglés al Gnomologio se lo llama más sencillamente Vatican Sayings.

Con el libro X del Diógenes Laercio [Vida y opiniones de los filósofos eminentes] el Gnomologio constituye  la principal fuente original de texto atribuidos a Epicuro, lo cual es una de las cosas que me parecen interesantes: la práctica inexistencia de textos originales de un filósofo que tiene una extraordinaria influencia en la Modernidad [nota detallada sobre esto en los enlaces sugeridos al final del post]

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La máxima que quiero comentar entonces, que es la número 52 del Gnomologio vaticano:

En griego original [de: http://monadnock.net/epicurus/vatican-sayings.html ]:

ἡ φιλία περιχορεύει τὴν οἰκουμένην κηρύττουσα δὴ πᾶσιν ἡμῖν ἐγείρεσθαι ἐπὶ τὸν μακαρισμόν.

Podemos hacer una aproximación a la traducción de estos  seis términos:

_ philía: amistad, amor, simpatía

_ pericorevi: rodea, [corevi: baila]; se intuye la raíz de coreografía.

_ oikumene: ecumene, mundo habitado, mundo griego, y posteriormente romano… en el que se encuentra la raíz oikos, casa; que también tenemos en español en ecología y en economía… [Alicia García Ruiz @ClaudineLefeble, profesora de Filosofía de la Complutense y amiga de Twitter me sugiere la muy interesante etimología de oikeiôsis: ver enlaces]

_ kiritusá: proclamar, predicar, anunciar como un heraldo

_ egiresthai: tiene que ver con despertarse, levantarse con entusiasmo, levantar un edificio…

_ makarismón: bienaventura, bendición, felicidad

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La versión en inglés que acompaña al texto griego  aquí recogido es la siguiente:

Friendship dances around the world, announcing to each of us that we must awaken to happiness.

Translated by Peter Saint-Andre (2010).

Otras traducción al inglés:

Friendship dances around the world bidding us all to awaken to the recognition of happiness.

Fuente: http://epicurus.net/en/vatican.html

Y otra más:

Friendship dances through the world bidding us all to awaken to the recognition of happiness. [or to awaken and give thanks.]

Fuente: http://epicurism.github.io/epicurism.info/etexts/VS.html

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En español; una versión de Emilio Lledó [Filosofía para la felicidad, 2016, p. 21]:

La amistad sobrevuela el mundo entero convocándonos a todos para que despertemos en la felicidad.

Otra variante de Lledó [El epicureísmo, 1999, p. 136]:

La amistad hace su ronda alrededor del mundo y, como un heraldo, nos convoca a todos a que nos despertemos para colaborar en la mutua felicidad.

La de Carlos García Gual [Filosofía para la felicidad, 2016, pp. 124-5]:

La amistad danza en torno a la tierra y, como un heraldo, anuncia a todos nosotros que despertemos para la felicidad.

La de Maite Larrauri [en La amistad según Epicuro, 2007, pp. 42-44]:

La amistad baila alrededor de la tierra habitada y, como un heraldo, nos anuncia a todos que despertemos para la felicidad.

El contexto en que la cita Larrauri es el siguiente:

La amistad baila alrededor de la tierra habitada — dice Epicuro, y nos anuncia a todos que podemos, gracias a ella, ser felices, como los dioses. La sociedad de los dioses es un modelo para la vida feliz: los dioses carecen de las preocupaciones de los débiles, no sufren por lo que indigna a la multitud, saben procurarse lo que les da placer, son sabios y cultivan una relación de amistad entre ellos que les permite ser felices. El individuo feliz vive “como un dios entre los hombres”.

A continuación se reproduce la cita completa [la que puse antes] acompañada de un dibujo de Max.

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Lledó por su parte la cita en El epicuréismo en el siguiente contexto, relacionada con la idea de fraternidad y cosmopolítica como decía [1999: 135-137]:

Por encima de esa política de la miseria, de se reparto de emblemas huecos, del cultivo de los deseos ni naturales no necesarios y sobre cuya costra, desgraciadamente pegada ya a la vida humana e incluso a la naturaleza que la rodea, construye la indigencia política su discurso de las múltiples semiverdades, la filosofía de Epicuro entrevé otro horizonte distinto de solidaridad. Quizás uno de los fragmentos más interesantes por su belleza y poa la originalidad ecuménico es aquel de la solidaridad universal: «La amistad hace su ronda alrededor del mundo y, como un heraldo, nos convoca a todos a que nos despertemos para colaborar en la mutua felicidad» (G.V. 52; la nota larga que comenta esta máxima y que no reproduzco aquí es bien interesante). Expansión del individuo en el dominio de la alteridad, la teoría del placer no sólo descubría un contraste adecuado en la comunicación [relación a través del lenguaje] y en el encuentro con los otros hombres, sino que era esta necesidad de comunicación la que hacía plenos la vida y el placer.

Pero todo ello requería, como se ha indicado [queda descontextualizado este aviso en nuestro fragmento], el reconocimiento de un decidido «realismo» que liberase a los insolidarios átomos [aquí, individuos aislados], capaces de sentir y de pensar, de todas sus confusiones y, en el mejor de los casos – como ocurre en la filosofía de Platón y Aristóteles –, de todas sus contradicciones. Esas contradicciones eran el resultado de no haber sabido o no haberse atrevido a radicalizar aquello aquello que es única y firme raíz de toda la existencia: la corporeidad, el «venerable cuerpo» – hierón soma. Este principio de realidad adquiere con el fragmento mencionado un espacio universal. Todo cuerpo es sagrado – aunque esté «dormido», gravitando sobre esl estrecho recinto de su egoísmo, de sus intereses, y acentuando el aspecto negativo de su «insociable sociabilidad».

Esa comunidad de hombres «despiertos» que descubren la común tarea de la fraternidad es, efectivamente, un proyecto que entonces debió parecer utópico, pero que después de veinte siglos se confirma como la única posibilidad de pervivencia y sentido […]

También la cita en su contribución al libro Filosofía para la felicidad [p. 21], pero me parece menos relevante para el presente comentario.

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Notas muy al margen

Esta historia, lo del «heraldo» en particular, me hizo acordarme de unas de mis novelas preferidas, de Kurt Vonnegut; — Timequake , — su última novela, de 1997.

Es una historia bastante rocambolesca: ocurre un error cósmico y el tiempo retrocede 10 años, de 2001 a 1991. Y  durante los 10 años siguientes todo se repite exactamente igual, todo el mundo no tiene otro remedio que repetir lo mismo que ya había hecho, incluso los errores que saben que van a cometer,  actuando como autómatas o zombies… Una situación, por otra parte,  no tan extraña en realidad esto último de los zombies, — y esa es parte de la gracia de la historia.

Pero al cabo de 10 años vuelve el tiempo normal, sin avisar, y con él se supone que el «libre albedrío». Y la gente acostumbrada a ir como zombies tiene muchos accidentes, se produce un gran desconcierto y una gran desorientación,  etc.

Juega un papel fundamental en esta retorno a la nromalidad [del tiempo en este caso], un personaje querido de Vonegut, Kilgore Trout, escritor de ciencia ficción y vagabundo. Trout andaba por Nueva York aquellos días y casualmente se convierte en una especie de heraldo o ángel — en el griego de que procede ángel efectivamente significaba mensajero; siendo evángelos el que da una buena nueva, Y Trout, como una especie de ángel pasoliniano, da efectivamente la buena nueva de la vuelta a algunas de las primeras personas que se encuentra por el norte de Manhattan donde se encontraba él en el momento crítico . Y estas palabras que dice, para que entren en razón, a estas primeras personas con que se encuentra, se convierten en las palabras  que se repiten a unos y otros por todo el mundo para invitar a empezar una nueva vida planetaria. Unas palabras que eran [1997: 167]:

You were sick, but now you are well again, and there’s work to do!

Esto es: ¡Estabas enfermo, pero ahora ya estás bien de nuevo, y hay trabajo por hacer!

Vonnegut, un viejo socialista del Medio Oeste [de EEUU] tal como nos cuenta en otras ocasiones, hace coincidir esta historia [1991-2001] con la derechización de EEUU, con el período de Bush padre e hijo, tras el de Reagan, que le causaba tremendo enfado. Como murió en 2007 no sabemos que habría dicho ahora con DT… Pero sin duda habría sido divertido e interesante.

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Por otra parte, la historia de este ángel-mensajero bueno, encarnado en un viejo vagabundo escritor, me recordó también, como si fuera su reverso, la del ángel de la historia de Walter Benjamin y Paul Klee, que también comenté en un post en este blog hace algún tiempo.

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Referencias

Diógenes Laercio, traducción de 1792 de Josef Ortiz y Sánz, en web Universidad de Sevilla [Libro X sobre Epicuro] http://fama2.us.es/fde/losDiezLibrosDeDiogenesLaercioT2.pdf

Epicuro, Gnomologio Vaticano / Vatican Sayings, griego e inglés: http://monadnock.net/epicurus/vatican-sayings.html

Epicuro, [con introducciones de Carlos García Gual, Emilio Lledó & Pierre Hadot] -traducción de Carlos García Gual, 2016 [2013], Errata Naturae. Colección la Muchacha de Dos Cabezas, Madrid

Maite Larrauri & Max, 2007, La amistad según Epicuro, Tándem Edicions. Colección Filosofía para profanos,  Valencia

Emilio Lledó, 1999 [1995], El epicureísmo. Una sabiduría del cuerpo, del gozo y de la amistad, Círculo de Lectores, Barcelona

Kurt Vonnegut, 1998 [1997], Timequake, Vintage, Londres

Enlaces varios

Una explicación bastante clara e interesante sobre las  fuentes originales epicúreas, aquí, en la sección 1. Sources: https://plato.stanford.edu/entries/epicurus/

Oikeiosis: https://en.wikipedia.org/wiki/Oikei%C3%B4sis

Sobre la bastante fascinante historia de los papiros epicúreos de Herculano: https://en.wikipedia.org/wiki/Herculaneum_papyri

Sobre la Villa de los Papiros de Herculano: https://en.wikipedia.org/wiki/Villa_of_the_Papyri

Como curiosidad arquitectónica reproduzco un plano de 1908 de la Villa de los Papiros, en el que además de la planta de villa-domus romana bastante clásica con su secuencia de patios y jardines, se observan también los túneles o grutas que se hicieron para las primeras excavaciones. Los que hayáis estado en Los Ángeles [California] quizás hayáis visitada la reproducción de la villa en Malibú, construida en 1972-74 por J.P. Getty – hoy perteneciente a la Fundación Getty. Yo la visité una vez al menos, probablemente a finales de la década de 1980; —  un sitio extraño. Cuando fui, hace ya tanto tiempo, ignoraba esta historia de los papiros epicúreos. Cabe recordar que el jardín, como el de esta villa, es un lugar epicúreo por excelencia. Fuente de la imagen: https://herculaneum.uk/Maps/Plan%20Herculaneum%201883%20Villa%20Ercolanese%20dei%20Pisoni%20(dei%20Papyri)%20Comparetti%20De%20Petra%20tavXXIV%20in%20Waldstein%20.jpg

Nuevas sugerencias para la segunda digitalización de las universidades en España

Laboratorio de medios independientes montado por los movimientos sociales críticos con motivo de la cumbre WSIS – World Summit for the Information Society 2003 en Ginebra – Suiza, en el que participó el autor del post con diversos colegas.

Nuevas sugerencias sobre la segunda digitalización de las Universidades-Esp

José Pérez de Lama

Como uno no trabaja en el Ministerio de Universidades ni es Rector ni nada parecido, sino un profesor de los que consideran que su tarea principal es estudiar y pensar, ofrezco aquí algunas ideas más especulativas que prácticas para el debate de lo que me gusta llamar la segunda digitalización de las universidades españolas — quizás se llame más formalmente la [nueva] transición digital de las universidades españolas. Porque aparte de hacer cosas y resolver asuntos más o menos urgentes, considera uno, modestamente, que  tendríamos que pensar un poco más sobre cuestiones relativas a la digitalización que vayan un poco más allá de cómo se imparte la docencia el curso que viene.

Aporto a continuación algunas posible líneas de reflexión, precedidas de unas notas introductorias. Va entonces:

Reflexiones introductorias

Podemos considerar que las universidades españolas, las públicas en especial, están ya en un camino sin retorno hacia la irrelevancia y la desaparición, y que ya sólo nos queda poner parches y recurrir a soluciones corporativas más o menos pret-a-porter, para ir vendiendo poco a poco su autonomía, su capacidad de producir nuevos mundos, etc. – Que ya sólo nos queda dejarnos llevar por la corriente de los tiempos y la tónica institucional dominante.

O podríamos, seguramente que con actitud ilusa, mantener ciertas esperanzas, seguir intentando hacer otras cosas que no sea dejarse llevar por la marea, aunque sea en contra de la mayor parte del signo de los tiempos, de las evidencias que tanto gustan…
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«La Escuela no es una preparación para la vida, sino que es la vida misma». Una frase que solía decir mi amigo Antonio Sáseta cuando dábamos clase juntos y que con el tiempo también he leído a John Dewey.

Estudiando a Dewey más recientemente relaciono este enunciado con su idea sobre los medios y los fines y las experiencias de más alta calidad, más valiosas, que asimila a la idea de arte. Estas experiencias de mayor calidad serían aquellas en las que los medios son fines y los fines, en cierto modo también toman el carácter de medios para fines sucesivos, futuros.
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Calidad. Durante un par de años, debido a una especie de canje de prisioneros, a cambio de poder seguir dirigiendo el fab lab de mi Escuela que habíamos fundado con un par de colegas unos años antes, actué como subdirector de varias cosas en el centro de mi Universidad en el que he dado clases durante muchos años. En aquel canje, entre otras cosas, me informaban que iba a ser subdirector de calidad. Así, en primera instancia y no sin ironía, lo que se me ocurrió es que mi función sería ocuparme de mejorar la calidad de vida de profesores y estudiantes en la Escuela. Que así podrían trabajar y rendir mejor, – y ser más felices, o estar más contentos al menos, que nunca está mal. Como podréis imaginar no era exactamente eso lo que se esperaba de mí, sino algo más bien relacionado con indicadores y atravesado por prácticas burocráticas, bienintencionadas pero en última instancia de dudoso efecto en el marco general en que se producía todo aquello.

Dejándome llevar por la asociación de ideas el asunto me hizo acordarme de un importante profesor de MIT con quien tuvimos alguna relación académica durante algún tiempo (con lo de la red global de fab labs, por cierto), que nos explicaba que como jefe de una gran laboratorio – parte del histórico Medialab de aquella institución, su tarea más importante era efectivamente generar los espacios-tiempos adecuados para que la gente que trabajaba allí pudieran centrarse al máximo en sus tareas investigadoras y docentes. Sin duda, la problemática sonará tan familiar como utópico el planteamiento, a cualquiera que trabaje en estos ámbitos en España.

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Sirvan las consideraciones previas para dar una idea del tipo de problemas que me preocupan cuando pienso en la actividad universitaria– y en particular, ahora, ante esta  iniciativa de nueva digitalización.

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Posibles líneas de reflexión

Tratando de plantearlas de manera sucinta y abierta algunas líneas serían las siguientes:

[1] Parche o plan estratégico a medio plazo.Como decía más arriba, ¿se trata de poner un parche por la necesidad de hacer la docencia y otras actividades online debido al COVID – más o menos como se pueda? ¿o nos tendríamos que plantear un plan más ambicioso a 10 o 20 años vista? Uno sin duda sería partidario de lo segundo.

[2]  ¿Cuáles serían los objetivos de esta segunda digitalización? – explicaba en un post anterior de lo segunda porque por supuesto casi todas las actividades universitarias están ya atravesadas por lo digital. ¿Damos por supuesto que los objetivos ya están dados – por el modelo corporate californiano al que habría que incorporarse lo mejor posible – o se trataría de definir unos objetivos propios, alternativos – como podría pensarse que quizás esté haciendo China? ¿O una propuesta mixta entre lo corporate, lo público y lo común?

Uno cree que en realidad aún hay muchos futuros posibles.

Si hablásemos de un plan a 10 o 20 años, la definición de los objetivos tendrían que ser parte muy importante del plan durante los primeros años.

[3] Arquitectura institucional y tecnológica. En un marco que vaya más allá del parcheo coyuntural y el colonialismo algorítmico (la adaptación de las soluciones de GAFAM a nuestro entorno) habría que desarrollar una cierta arquitectura insutitucional e infraestructural para llevar a cabo esta segunda digitalización.

En una primera nivel esta arquitectura debería tener algunas instancias o nodos centrales, que hicieran un papel similar al el CSIC en los años 40-50, y en un segundo nivel una red distribuida que uno imagina formada por medialabs, hacklabs, fablabs, etc en las universidades, según especialidades, etc.

La red serviría de apoyo a profesores y estudiantes en el nuevo proceso de digitalización. aportando conocimiento experto, desarrollos de software y hardware, experimentación, documentación, etc.

Estos medialabs y la arquitectura más en general tendría que estar dotada económicamente, en personal-tiempo, en medios materiales a la altura de los objetivos que se plantean.

Estos medialabs podrían servir tanto de conexión con otras instancias e instituciones locales, como de espacios de incorporación al trabajo universitario de jóvenes y perfiles no convencionalmente académicos.

Por supuesto tendría sentido que esta arqitectura insitutucional conectara con la escala europea…

[4] Los medios materiales-digitales concretos que se vayan a poner a disposición de los universitarios no deberían limitarse a las suites más o menos pret-a-porter que venden las corporaciones especializadas, que pre-formatearían el pensamiento, las maneras de trabajar y colaborar, etc. aparte de los problemas de la privacidad, tratamiento de datos, etc.

En los tres niveles que planteaban por ejemplo Benkler, – físico, lógico (software) y de contenidos (datos) – habría que contemplar la posibilidad de proveer cajas de herramientas flexibles, útiles para múltiples niveles, en general más parecidas a las habitaciones en blanco tipo media-wiki que a las apps de móviles con opciones ultalimitadas. Entre los objetivos de estos sistemas estarían cuestiones como la convivencialidad, la multiplicación de las singularidades, la experimentación, las libertades, la privacidad, la autonomía…

[5] Personas. Nota final: uno puede pensar sin demasiado esfuerzo en una docena de personas de relevancia mundial, españolas y extranjeras, que podrían formar un equipo para impulsar y desarrollar un proyecto de este tipo, de Tim Berners-Lee a David Cuartielles, de Simona Levi a Francesca Bria, de Nuria Robles a Vicente Guallart, de Marcos García (y equipo) a Marta Peirano, de Antonio Lafuente a Susanna Tesconi, de Esteban Romero Frías a Pablo DeSoto, de César García a Juan González Obijuan, de Raúl Oliván a Marga Padilla, de Alberto Corsín a Javier Toret, de Susana Serrano a Jesús Sabariego, de Juan Carlos Pérez Juidías a Jose Pujol, de Carlos Escaño a los zemos98, de los ColaBoraBora a Paco González, de MaríaPtqk a J.L de Vicente,  a la gente del entorno de Ecosistema Urbano, de la red Fab Lab, de aLabs, etc., etc., etc.

* Es difícil si no imposible hacer una lista exhaustiva de gente que sabe cosas relevantes  y tiene experiencias interesantes en este ámbito en Esp… Aquí más que nada, amigues y gente que por una u otra razón a uno le resultan más conocidas… Personalmente, yo es que soy un gestor mediocre y tengo que ocuparme de asuntos familiares, y no estoy muy a favor de la «multiplexación»; — si no, igual también me pondría en la anterior  lista. 🙂

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Vale pues, — ojalá que estas notas sirvieran para que otras personas las retomaran, aunque sólo fueran algunas sugerencias, y pudieran dar lugar a algo de interés…

 

Dewey, 1941, sobre tecnopolíticas — antes de que existiera el término…

Dewey sobre tecnopolíticas – bueno… sobre cultura material, artefactos, herramientas… y los conflictos con los idealismos varios…

Transcripción parcial y traducción de: John Dewey (1941) – Lessons from the War in Philosophy – vídeo-audio: https://youtu.be/cuFbnohnWp4 | accedido 15/07/2020

José Pérez de Lama

Introducción

John Dewey, uno de los grandes filósofos pragmatistas clásicos, habla aquí sobre las ciencias y las técnicas, en el contexto de la guerra, y cómo, no ya sólo en la guerra, sino en general, se habían convertido en el factor más importante de su tiempo transformando las relaciones sociales y las formas de vida. Y cómo los idealismos varios — de la religión puede uno pensar a la llamada «autonomía de la política» impedían comprender y usar estas virtualidades. No puede uno dejar de pensar que alguien tomó nota de las sugerencias de Dewey — o que ese pensamiento estaba ya presente, y que se desarrolló, tanto en los años inmediatos de la guerra como en las décadas siguientes.

En tiempo de Dewey «los malos eran los alemanes», que había comprendido, planteaba, como usar los poderes derivados de las ciencias físicas, pero también de las sociales, para promover su proyecto político de dominio. Hoy, en un contexto diferente, podemos pensar en otros actores que comprenden mucho mejor que los demás el funcionamiento y el poder de lo tecnológico.

El vídeo, que más bien es sólo audio. Leyendo estos días Experience and Nature del autor (1925-29), me resultó emocionante poder oír su voz, con argumentos que se desarrollan en bastante mayor detalle en el texto escrito, a la edad de 81 u 82 años…

Sigue la transcripción. Saludos!

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John Dewey (1941) – Lessons from the War in Philosophy, audio de la conferencia; extracto, mins. 19:24 a 30:30.

[19:24] Ahora, la idea general que acabo de presentar tiene su efecto concreto […] en el hecho de que tanto las ciencias naturales como todas los métodos industriales, el amplio campo que tiene que ver con lo económico, tiene que ver que los antiguos filósofos condenaron llamándolo materia, material – considerándolos, la materia y lo material, como algo inherentemente bajo y pobre en cuanto a su valor comparado con las cosas elevadas que tenían que ver con los ideales y lo espiritual.

Entonces, lo que estoy diciendo viene a ser lo siguiente: que el mundo moderno no ha hecho realidad todo lo que habría podido lograr, para el avance de una vida, una sociedad más justa, más equitativa, más amable y más amistosa, de un desarrollo más rápido, porque no ha aprovechado las posibilidades, los recursos de las ciencias naturales, y de todos nuestras nuevas tecnologías y métodos industriales … porque la filosofía heredada, la filosofía que recibimos del pasado ha hecho lo que llamo desanimar, o por lo menos menospreciar estas cosas como inferiores: son cosas materiales y porque lo material se contrasta con todo lo que yo describo como lo espiritual … y es un gran prestigio el que se asocia a lo espiritual.

Hay un sentimiento muy fuerte en el fondo de la mente de la gente, que es más de lo que pensamos un depósito de filosofías del pasado, que considera que al final las ciencias sociales son importantes de forma puramente material, puramente física, y que no tienen demasiado que hacer con las más serias valores de la vida […]

[22:51] Vi que la oradora de hace dos semanas, hablando desde el punto de vista de lo que la Antropología tenía que aprender de la guerra, dijo que una cosa, una cosa fundamental de esa visión de la situación, era que los países totalitarios habían reconocido el poder del que disponían que las técnicas de las ciencias sociales habían hecho posible. Con el Estado totalitario, por supuesto Alemania es el gran ejemplo con su gran poder de organización, había utilizado todos los recursos de las ciencias sociales para promover y avanzar sus ideas particulares … Y que las otras naciones, que llamamos democráticas, nunca habían puesto lo mejor[?] de sus mentes, su atención sobre la cuestión de qué es lo que las ciencias sociales pueden sugerir para promover las ideas, los objetivos y valores que sostienen los países democráticos.

Pienso que esto no sólo es correcto, sino que podemos ir más allá; – los países totalitarios no sólo se han dado cuenta de que las ciencias sociales sino también de que las ciencias físicas y las técnicas de las ciencias físicas pueden ser utilizadas para hacer avanzar unos objetivos sociales particulares, precisamente, los nacionalistas y raciales de estos países. […] Otras filosofías, nuestras filosofías liberales han tomado una actitud muy de laissez faire, no sólo en el campo de la economía sino también en el de las ciencias. [25:58] No digo con esto que los juicios morales de bueno y malo sean tampoco introducidos en las ciencias físicas o sociales. Lo que sí quiero decir es que a través de inventos y nuevas tecnologías, el control de las energías naturales, la industria tratando con estas cosas que han sido llamadas materiales y materia, [26:05] mientras nuestro nuestro arte mágico [?] es incapaz de usar las fuerzas que de hecho están teniendo mayor influencia social, mayor efecto, mayores consecuencias sobre las relaciones entre seres humanos, entre unos y otros, que ninguna otra cosa en el mundo.
Ahora, sea lo que sea lo que pensemos de los países totalitarios y lo que pensemos de sus políticas, al menos, tiene que haber un reconocimiento: que es posible recurrir a las conclusiones de las ciencias físicas y de las ciencias sociales, para organizarlas y usarlas para un fin social. Y después pienso que tenemos que aprender, si no nos gustan, como presumiblemente no nos gustan, los fines para a los que estos países están organizando y utilizando los resultados de la ciencia, que la filosofía, y cuando digo ahora esta filosofía me refiero a toda la gente inteligente y [?], tiene que considerar algo que tiene el carácter de una revolución. Mi entendimiento de esto es que habiendo producido todo este conocimiento científico, habiéndolo producido mediante el uso de métodos que el mundo antiguo desconocía completamente, ahora tenemos que enfrentarnos a la cuestión de cómo estas cosas van a ser sistemáticamente organizadas y usadas para fines humanos.

Y para hacer esto, tenemos que hacer, como he sugerido, considerables eliminaciones, purgas, purgas críticas de las ideas del pasado que nos han hecho rechazar las conclusiones de las ciencias naturales y los procesos de la industria, simplemente porque trataban con cosas a las que en algún momento se les había dado el nombre de materia, material.

[29:09] Ahora, otro aspecto de la misma cosa estrechamente conectado, el mantenimiento de ideas del pasado debido a hábitos, costumbres, instituciones, tradiciones que también se han mantenido, – me gustaría decir que todo el poder de las cosas que llamamos ideal, ha debilitado [al] hombre sólo porque las cosas llamadas ideales, espirituales se han puesto por encima de todo, en un mundo aislado, y en las mentes de un número indefinido de personas ha sido consideradas como sobrenaturales y con autoridad sobrenatural y situándolas por encima y en contraposición de las cosas naturales y de todas las cosas que podemos aprender de la experiencia. [30:30]

Del abecedario de Deleuze: F como en fidelidad (sobre la amistad, la conversación…)

Captura del vídeo L’Abécédaire de Gilles Deleuze, Sub-til productions, 1988-89; estrenado en 1996, tras la muerte de Deleuze. Producido por Pierre-André Boutang, con Claire Parnet. Desfortunadamente la serie no se encuentra completa en Internet y estos días no es fácil de adquirir.

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Abecedario de Gilles Deleuze. F como en fidelidad (y amistad)

Enlace vídeo: https://youtu.be/sFOgYz2n3pU [accedido 24/06/2020]

Transcripción del francés con subtítulos en inglés de José Pérez de Lama

El original, vídeo en el enlace, es Deleuze y Claire Parnet hablando en francés, con subtitulos en inglés. Grabado en 1988-89; Deleuze tenía 63-64 años; aunque se le ve gastadillo; parece contar que ya se había jubilado — el año anterior, por mala salud, leo. En 1988 había publicado Pericles y Verdi y El Pliegue, del que habla maravillosamente en la serie – en alguna letra anterior, en su célebre historia sobre los surferos. La década de 1980 quizás fuera  que fue la más prolífca y brillante de Deleuze; empezando con el Mil Mesetas, junto con Felix Guattari, en 1980. En 1991 publicaría también con Guattari, ¿Qué es la filosofía? – algunos de cuyos argumentos más conocidos se presentan aquí. En 1993, tras la muerte de Guattari (1992), publicaría Crítica y clínica — una colección de textos breves.

Deleuze, 1925-1995.

Deleuze se mueve un poco entre la idea de amistad en su sentido más tradicional, y la idea de amistad como condición para el pensamiento filosófico… aunque esta parte se desarrolla en mayor detalle en ¿Qué es la filosofía? y no la he transcrito aquí, salvo el principio. La parte final en la que habla de Foucault, y que no recordaba, — quizás no la había visto nunca –, es realmente muy bella.

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Claire Parnet: Bueno, pasamos a la F

Gilles Deleuze: Pasemos a la F, sí

P: Elegí la palabra “fidelidad” … fidelidad para hablar de la amistad, ya que ha sido amigo durante treinta años de Jean-Pierre Bamberger [actor de cine entre otras cosas], no pasa un día sin que se llamen o se vean el uno al otro, es como una pareja. En cualquier caso es usted fiel en la amistad, fiel a Félix Guattari, a Jérôme Lindon… Puedo nombrar a otros: Elie [¿Sambar?], Jean-Paul Manganaro, Pierre Chevalier. Sus amigos son muy importantes para usted… François Châtelet, Michel Foucault, que fueron sus amigos, a los que homenajeó… muy amigos, una gran fidelidad. Entonces, me gustaría preguntarle si esta impresión es correcta, si para usted la fidelidad está necesariamente relacionada con la amistad, o al revés.

D: No es la fidelidad… Ah, es porque estamos en «la F»…

P: Sí es que «la A» ya estaba cogida, se ha hecho un poco arbitrario… Sigue leyendo Del abecedario de Deleuze: F como en fidelidad (sobre la amistad, la conversación…)