Transferencia social e investigación en las universidades

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Rosa Parks en autobús, evocando su acto de desobediencia civil de 1955; fuente: http://www.greatblackheroes.com/civil-rights/rosa-parks

Por José Pérez de Lama

Escribía Félix Guattari en Las tres ecologías:

Así, hacia donde quiera que uno mire encuentra esa misma paradoja dolorosa: por un lado, el desarrollo continuo de medios tecno-científicos, potencialmente capaces de resolver los problemas ecológicos y sociales dominantes sobre la superficie del planeta y, por otro, la incapacidad de las fuerzas sociales organizadas y de las formaciones subjetivas constituidas de ampararse de esos medios para hacerlos operativos. (Guattari, 2000: 14)

Escribiendo a mediados de la década de 1980, Guattari nos recordaba que nuestro desarrollo tecno-científico era ya entonces suficiente para resolver los principales problemas del planeta y sus habitantes, que describía con una doble cara, ecológica y social, – pero que, sin embargo, de lo que carecemos es de la organización social y de la constitución subjetiva – valores, pensamiento, decisión común… – para hacer efectivos estos potenciales. Uno de los corolarios a esta cita que suelo mencionar tiene que ver con la investigación: sus objetivos deberían centrarse, al menos en igual medida que en los aspectos estrictamente tecnocientíficos, en sus implementaciones sociales y en la construcción de otras subjetividades, – de otros imaginarios tecnológicos.

Producción de conocimiento más allá de las universidades

Más adelante Guattari nos explica como buena parte de los avances de nuestra civilización fueron liderados, no por la supuesta vanguardia del conocimiento, los científicos o la academia, sino por los movimientos sociales: los derechos civiles, y en particular los de las minorías – como en el caso de Rosa Parks, en la foto al inicio del post -, los derechos de las mujeres, la preocupación por la ecología…

Más recientemente, numerosos autores como por ejemplo Marina Garcés – cuyo trabajo comentaba recientemente en este blog -, señalan como las universidades, – la inercia de las grandes instituciones, la burocracia… -, cada vez tienen menor capacidad de tratar las cuestiones que realmente preocupan a la sociedad, o de enseñar y promover gran parte de las cosas que afectan de verdad a la gente – que en su lugar recurren a Internet, la autoformación o la investigación-acción militante – podíamos hablar del mundo del dinero y la finanzas, la creación de nuevos espacios sociales, la defensa contra la gentrificación de los barrios, la cuestión de la vivienda o el cambio de modelo energético, por señalar sólo unas pocas a vuelapluma. En todos estos campos, la academia suele ir por detrás, en el mejor de los casos, estudiando a posteriori lo que ha ocurrido, dándole un cierto barniz teórico, o sistematizando lo que se ha producido fuera de ella… El caso del software y el hardware libre, la cultura maker o los usos de las tecnologías de comunicación por parte del del 15M serían tres buenos ejemplos de esto.

El caso de la transferencia social

El pasado curso recibí a una investigadora brasileña, Natacha Rena, que me explicaba como en Brasil, desde los gobiernos de Lula, la “extensión” se convirtió en una más de las funciones de la universidad, como lo son la docencia y la investigación por nuestros lares. La idea de la extensión allí – algo diferente que en nuestras universidades – es la de devolución a la sociedad por parte de estudiantes y académicos de lo que reciben por participar de los beneficios de la educación pública. Se trataría por tanto de una transferencia de conocimientos o de trabajo intelectual de las universidades a la sociedad en general, y no a las empresas como se entiende por aquí. Una transferencia que no se concibe en la forma de patentes o colaboraciones con empresas, sino con un carácter propiamente “social”,  como colaboración con instituciones, organizaciones y movimientos sociales. La profesora Rena matizaba, además, que en muchos casos, esta idea se plantea, no tanto como la donación de conocimiento de los que lo tienen, los académicos, a los que no lo tienen, sino como la generación de procesos de co-producción de conocimientos, prácticas, formas de hacer, etc. que tratan de componer diferentes conocimientos de unos y otros.

Estas prácticas, por tanto, se sitúan, no en un marco asistencial más bien al margen de la actividad académica -, sino que como actividades que, en cuanto co-producción de conocimiento relevante para la sociedad, se consideran equivalentes en su importancia a la investigación en su sentido actual más convencional. En este mismo sentido, me viene a la mente la discusión de Marta Malo de la supuesta objetividad del concepto de I+D+i, que se concibe como la única forma reconocida de producción de conocimiento “científico”.  Frente a este modelo, existe toda una tradición, bastante marginada, que podría describirse con otras siglas paralelas, IAP, y también por el término aún más implicado de investigación militante.

En Brasil existe un Plan Nacional de Extensión, y las actividades desarrolladas en estos ámbitos se consideran tan valiosas en las carreras académicas como las que se valoran hoy en nuestras universidades: los proyectos competitivos en convocatorias científicas competitivas y las publicaciones en revista indexadas. Resulta fácil ver como con esta otra forma de valorar el trabajo universitario se multiplicarían los perfiles del profesorado y de los investigadores y se enriquecería las conexiones entre universidad y sociedad.

La ocasión del VI Plan Propio de Investigación y Transferencia de la US

Desde hace unos meses se viene anunciado el VI Plan Propio de Investigación de la Universidad de Sevilla que entraría en vigor en 2017, siendo previsible que esté dotado con más 7 millones de euros anuales, que podrían alcanzar los 30 millones al cabo de los 4 años de su duración. Entre la novedades que se anuncian está la de que incluirá una serie de acciones para la transferencia de conocimiento. Sería una buena ocasión para incorporar a este plan un capítulo de acciones de “transferencia social”.  No me cabe duda de que no será difícil establecer baremos para este nuevo capítulo tan objetivos como los que actualmente se aplican para otros ámbitos. Se podría dedicar una cantidad simbólica de un 0.7% al nuevo capítulo y así explorar nuevas formas de implicación entre universidades y sociedad, siempre necesarias y deseables.

#referencias

Marina Garcés, 2013, Un mundo común, Bellaterra, Barcelona

Félix Guattari, 2000, Las tres ecologías, Pretextos, Valencia

Marta Malo, 2004, Prólogo, en: Revista Derive Approdi et al, 2004, Nociones comunes. Experiencias y ensayos entre investigación y militancia, Traficantes de Sueños, Madrid; pp. 13-40 | disponible en: https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Nociones%20comunes-TdS.pdf

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Novela negra y transformaciones metropolitanas

Un comentario ligero sobre mis personajes/autores preferidos de novela negra y su lectura para aprender sobre las ciudades contemporáneas y sus procesos de transformación: Pepe Carvalho, Chen Cao, Mario Conde y Arkadi Renko

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Imagen: Guimar Rovira, 1999, el subcomandante Marcos y Manuel Vázquez Montalbán, en la selva Lacandona, examinando las viandas (cuatro kilos de chorizos de Guijuelo) que había llevado de regalo el periodista

Por José Pérez de Lama

La ventaja de tener mala memoria es que te puedes volver a leer las mismas novelas sin recordar qué era exactamente lo que había pasado, quién era el asesino y por qué razón habían matado al empresario de los negocios turbios. Aunque también me gusta “la literatura”, mis lecturas preferidas últimamente son las novelas de detectives, y este verano me releí dos o tres de Pepe Carvalho, el detective barcelonés de Vázquez Montalbán, y durante el año cayeron unas cuantas del habanero Leonardo Padura – y su personaje Mario Conde (sic) -, y del chino-estadounidense Qiu Xialong, y su policía-poeta el inspector shanghainés Chen Cao. Hace tiempo que no leo o releo nada del detective-policía moscovita Arkadi Renko – el personaje de las novelas de Martin Cruz Smith -, otro de mis preferidos. Sigue leyendo Novela negra y transformaciones metropolitanas

Libido burocrática (y universidades)

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Imagen: Orson Wells, 1962, El Proceso. Fuente: http://www.bandejadeplata.com

Por José Pérez de Lama

Hace unos días Kazys Varnelis, uno de los más destacados pensadores actuales sobre la ciudad y los territorios digitales, escribía el siguiente tuit (06/09/2016):

“Module descriptor” instead of “Course syllabus” … Just awful. Time to quit teaching entirely, it’s all a farce.

Más o menos: “Descriptor de módulo en lugar de programa de la asignatura… Simplemente horrible. Es hora de dejar de dar clases para siempre, es todo una farsa.”

Lo de la libido burocrática es de Deleuze y Guattari – creo que en el libro sobre Kafka -, en el que proponen como una pulsión cuasi-sexual, y desde luego relacionada con la dominación, la obsesión por imponer un orden y una supuesta racionalidad burocrática, y el placer más o menos oscuro de dejarse poseer por esta máquina.

David Graeber también publicó el año pasado un estupendo libro sobre la burocracia evocando, aunque no recuerdo si citando expresamente, a Deleuze y Guattari. El libro no es redondo, pero quizás por eso es por lo que resulta emocionante. Es un libro “cabreado”. El título dice mucho del espíritu: The Utopia of Rules: On Technology, Stupidity, and the Secret Joys of Bureaucracy.

Aunque no prestemos suficiente atención, esto de la burocratización de la vida universitaria, – vida que uno suponía que tendría que ver antes que nada con el conocimiento y el aprendizaje -, es para mi el principal medio de ataque a estas instituciones. Y desde luego no es la culpa de los compañeros, generalmente estupendos, del personal de administración y servicios, sino de otra cosa mucho más insidiosa, de cómo todo se va permeando de lo burocrático: los formularios, los procedimientos, las normalizaciones, por supuesto, las acreditaciones, sexenios, revisiones, etc, etc.

Frente a estos procedimientos, siempre he creído y sigo creyendo, que el conocimiento y el aprendizaje sólo suceden plenamente en libertad – como decía Freire -, implicando intensamente la propia vida… la alegría, la experimentación, la colaboración, el hacer, los errores incluso, como decía Dewey.

Sin duda existe una racionalidad convincente  – y seguro que en muchos casos buena intención -, cuando se establecen procedimientos para dar cuentas, para hacer transparentes las instituciones públicas, garantizar la igualdad de oportunidades y el uso racional de los recursos y todo lo demás; – pero el resultado de establecer un protocolo, un formulario, una solicitud, un proceso formal(ista) de programación y luego de evaluación para cada paso que damos, para cada solicitud, tiene como resultado que la vida se apaga y las pasiones universitarias que tendrían que ser alegres, se transforman en pasiones tristes – pasiones tristes que reconocemos porque son aquellas que reducen nuestra potencia, según decía Spinoza.

Y todo esto, sin entrar en otros fines a los que también contribuye toda esta burocratización – sobre los que también hay mucho que hablar.

Algo habrá que hacer.

 

 

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Sobre las supuestas tribulaciones de la clase ociosa

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Imagen: Diego López de Arenas, 1633, Breve compendio de la carpintería de lo blanco, p. 23, razimos amedinados, _ diferentes distribuciones de una decoración de mocárabes para cúpula ochavada

Por Jose Pérez de Lama

J.M. Keynes, en un texto que probablemente ya he comentando en estas páginas, Las posibilidades económicas de nuestros nietos (1930), afirmaba entonces que si la economía y la sociedad hubieran seguido la tendencia de los últimos siglos de desarrollo, sus nietos, – que seríamos nosotros -, habríamos podido gozar de una vida digna sin la necesidad de trabajar en el sentido tradicional, esto es, a cambio de un salario. Resulta curioso, que uno de las cosas que preocupaban a Keynes en la conferencia que da lugar al texto, era si la gente sabríamos vivir sin el trabajo, – que había constituido durante los siglos precedentes – la ética protestante, y luego la ética de la clase trabajadora – uno de los elementos principales para la construcción de la identidad de las personas. A Keynes el ejemplo alternativo de las clases ociosas inglesas de su tiempo, de las que no estaba muy alejado, no le parecía particularmente bueno – y quizás ahí se pueda notar una cierta influencia de Thorstein Veblen. La gente, pensaba Keynes, tendría que aprender a vivir de otra forma, inventar otra forma de vivir – y eso nunca parece ser fácil. Para abordar este problema Keynes planteaba que durante un período de transición se trabajasen 15 horas a la semana, lo que permitiría ir acostumbrándose poco a poco a las nuevas condiciones. Ésta parece ser una preocupación más general, y cuando se habla de la Renta Básica Universal, por ejemplo, una de las críticas que típicamente se plantean es que la gente no sabría qué hacer sin trabajar tener que trabajar por obligación, y que se dedicarían a ver la tele y emborracharse, cuando no a crear conflictos. Sigue leyendo Sobre las supuestas tribulaciones de la clase ociosa

Cálculo de instalación solar fotovoltaica autónoma

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Por José Pérez de Lama

Próximamente, con Miguel Ángel López, desarrollador de la impresora 3D p-minfab, y el equipo del Fab Lab Sevilla, queremos montar una instalación de demostración con paneles fotovoltaicos que generen la energía necesaria para hacer funcionar la impresora de forma más ecológica/renovable.

Sigue un diseño y cálculo más o menos amateur de la la instalación, que de momento pensamos implementar con productos de fácil acceso y fabricación española para que sea sencilla de reproducir. El diseño y cálculo de la instalación  se ha hecho siguiendo las instrucciones publicadas en diversas webs con criterios de open source, cuyas urls se indican al final de este post [nota 0].

El objetivo para fases siguientes erá el de poder fabricar localmente parte de los componentes de la instalación, además de la propia impresora, que se ha montado en el propio fab lab, según el diseño de M.A. López.

Componentes de la instalación

Una instalación de este tipo consta de (1) los paneles fotovoltaicos que captan la energía solar y la transforman en energía eléctrica, (2) un regulador, dispositivo electrónico que modula la energía recibida en los paneles y la envía, bien a una batería para su almacenamiento y posterior utilización, bien a los dispositivos que vayan a consumir la energía directamente, en nuestro caso la p-minifab, (3) la batería para almacenar la energía, por ejemplo, si ésta se capta durante el día y se fuese a usar durante la noche, y (4) un inversor, dispositivo que transforma la corriente continua de 12V o 24V voltaje al que sería producida por una instalación pequeña como ésta, en corriente alterna a 220-230V, si fuera a ser suministrada a dispositivos convencionales. Finalmente, estarían los dispositivos que van a utilizar la energía captada, en nuestro caso, como ya se ha dicho, la impresora 3D. Sigue leyendo Cálculo de instalación solar fotovoltaica autónoma

La Presencia de la Mujer en los Consejos de Administración: Limitados Esfuerzos Políticos y Exiguos Avances*

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Hyuro, 2013, Vienna Austria 2013; for Inoperable Gallery (http://www.hyuro.es/project/vienna-austria-2013/)

Teresa Duarte

En los últimos años, se ha producido una creciente preocupación por fomentar la participación de la mujer en puestos directivos y en la sociedad en general que se ha manifestado mediante la aprobación, por parte de numerosos organismos y gobiernos, de recomendaciones y leyes encaminadas a garantizar la diversidad de género dentro de las organizaciones. En España, por ejemplo, se aprobaron las recomendaciones del Código de Buen Gobierno de la CNMV, la Ley para la Igualdad y la Ley de Sociedades de Capital; y en la Unión Europea, desde 1957 se vienen aprobando recomendaciones y Directivas (1) como la última Directiva del 14 de Noviembre de 2012, que recomienda alcanzar en 2020 una cuota del 40% de los puestos no ejecutivos en los consejos de administración para las empresas europeas cotizadas. Todas estas políticas, ciertamente, han propiciado que la participación femenina en la toma de decisiones dentro de las organizaciones se haya visto incrementada, situándose en el 17,8% en octubre de 2013, frente al 8,5% de 10 años antes, según datos de la Comisión Europea. Un crecimiento demasiado exiguo que no permitirá alcanzar el objetivo fijado para el año 2020.

Según la Comisión (2), el principal obstáculo para lograr el equilibrio entre hombres y mujeres en los puestos directivos de las empresas es la situación desigual existente en la sociedad y las causas que impiden el avance deseado derivan de los roles tradicionales de los géneros, la división del trabajo, las opciones educativas de mujeres y hombres, y la concentración de las mujeres en unos pocos sectores profesionales (el 29% de las mujeres trabajan en 6 de los 130 tipos de categorías profesionales y en sectores de la salud, trabajo social, educativo y el comercio minorista), así como de la falta de ayudas para compaginar familia y trabajo (la tasa de empleo de las mujeres disminuye con el número de hijos, teniendo un efecto negativo en sus carreras profesionales, sus remuneraciones y sus pensiones). Y, aquellas mujeres que han conseguido superar los obstáculos citados y aun estando preparadas para ocupar un puesto en un consejo de administración, se chocan, en última instancia, con trabas para su ascenso a los niveles más altos o lo que se denomina techo de cristal.

La diversidad de género en los consejos en base a principios éticos e igualitarios no están cuestionada. Y, desde un punto de vista económico, en el ámbito académico, existe suficiente evidencia empírica que relaciona positivamente la diversidad de género en los consejos y los rendimientos de la organización (Carter et al., 2003, Erhardt et al., 2003; Bonn et al., 2004; Campbell y Minguez-Vera, 2008; Nielsen y Huse, 2010; Reguera-Alvarado et al., 2015). Aunque podemos encontrar estudios que no corroboran estas conclusiones.

La Comisión no manifiesta dudas acerca de los beneficios económicos de la diversidad de género en los consejos, es más, presenta numerosos argumentos económicos a favor, tales como que la diversidad de género se traduce en ideas innovadoras, una mayor competitividad y rendimiento, en inversiones y crecimiento más sostenible y una mejor dirección de las empresas, considerándose como un signo de apertura a otros puntos de vista, entre otros.

En el ámbito empresarial, y a pesar de todos los esfuerzos políticos, académicos y sociales por avanzar en la diversidad de género, los datos nos indican que el progreso experimentado no ha sido el esperado. Veamos un sucinto análisis de los datos de las compañías cotizadas en el mercado continuo español durante el período 2007-2014.

El número total de empresas cotizadas se ha dividido en aquellas que están indexada en el IBEX35, aquellas que presentan una capitalización de más de 500 millones de euros y aquellas otras con una capitalización menor de 500 millones de euros. Observamos como el número de mujeres consejeras en las empresas cotizadas incrementa desde 2007 a 2014 en un 38% aproximadamente, es decir, que a lo largo de 7 años el número de mujeres consejeras solo ha aumentado en 50, situando este porcentaje para el año 2014 en un 13,5%.

Este crecimiento ha sido constante pero muy lento aunque se aprecia un repunte en 2013 y 2014, en concreto, de 1,6 y 1,5 puntos porcentuales respectivamente.

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A pesar del crecimiento de la presencia de la mujer, estos datos no son nada alentadores si lo comparamos con la media de la UE para 2013 que era de un 17,8%.

En España, nos encontramos 5,8 puntos porcentuales por debajo de la media europea. Si además, tenemos en cuenta que según los objetivos de la UE para 2015 este porcentaje debía de situarse en 30% y en 2020 en un 40%, nuestra posición es significativamente peor en materia de igualdad con respecto a la media europea.

Evolución de los porcentajes de consejeras

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Las empresas del IBEX35 son las que presentan un mayor porcentaje de mujeres (16,7%) aunque aún por debajo de la media europea, dato esperado, ya que estas compañías están sometidas a mayores exigencias normativas y control no solo por órganos reguladores sino también por los grupos de presión o stakeholders (3); estos grupos suelen exigir comportamientos éticos y responsables a las organizaciones y éstas cumplen o intentan cumplir para lograr reputación y legitimidad que les proporcionará, en última instancia, ventaja competitiva.

Analicemos estos datos en número de empresas que presentan mujeres consejeras en sus consejos.

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En 2007 había solo 89 compañías de un total de 173 que tenían alguna mujer consejera y aunque la evolución desde 2007 a 2014 ha sido positiva, la mejora real ha sido ínfima, tan solo un 10%, lo que supone que en 7 años solo 9 compañías más han contratado a mujeres consejeras. Si analizamos estos datos por segmentos, observamos que han sido las compañías del IBEX35 las que han explicado este incremento. Durante el período analizado, 11 empresas más del IBEX35 han contratado a mujeres; solo Gas Natural, Sacyr y Técnicas Reunidas siguen sin presencia de mujeres en sus consejos, no obstante, este incremento ha sido neutralizado parcialmente por el decremento de empresas con mujeres consejeras en los demás segmentos.

Se observa que en aquellos segmentos con empresas de mayor capitalización, la presencia de mujer en sus consejos es significativamente superior. En 2014, para el IBEX35 el 91,4% de compañías presentan alguna mujer en sus consejos de administración, para aquellas empresas con una capitalización mayor de 500 millones la presencia baja hasta el 73,1% y para las que su capitalización es menor de 500 millones el porcentaje de empresas con consejeras desciende hasta el 58,8%.

En 2014, todavía, el 30,4% de empresas cotizadas en el mercado continuo español no tienen presencia de mujeres en sus consejos de administración.

Como hemos observado:

  1. El porcentaje de mujeres consejeras es muy reducido, supone un 13,5% en 2014 frente a la presencia de hombres que es del 86,5%.
  1. El progreso es reducido. Los mayores incrementos se produjeron en 2013 y 2014, en un 1,6 y 1,5 puntos porcentuales, respectivamente. Screenshot from 2016-08-13 19:34:54
  1. Si el progreso medio en nuestro horizonte temporal ha sido de 0,86 puntos porcentuales y suponemos que seguimos la misma tasa de crecimiento medio, en 2020 alcanzaríamos el 18,66% de mujeres en los consejos; si fuéramos muy optimistas y estimáramos que la presencia de la mujer crecerá como en 2013, es decir 1,6 puntos porcentuales cada año, la presencia de la mujer en los consejos se situaría en un 23,1%. En ambos casos estaríamos muy alejados del 40%. Por tanto, parece que, con una alta probabilidad, en 2020 no se alcanzarán los objetivos marcados por la agenda de la Comisión, teniendo en cuenta los datos de partida y el ritmo medio de avance.
  1. A pesar de los esfuerzos por parte de la UE, los acuerdos no vinculantes parecen no tener el efecto esperado y quizás sería necesario plantear un acuerdo vinculante, que como se ha comprobado en países como Noruega y Francia (han introducido leyes formales que requieren la representación femenina en los consejos de administración) son significativamente más efectivos.

 

#NotasyReferencias

(*) Este post está dentro de la línea de investigación en la que estoy trabajando con la profesora Aurora V. Pérez López y bajo el paraguas del proyecto ECO2015-65058-R: Las Mujeres en los Puestos de Toma de Decisiones Empresariales. ¿Símbolos o Poder Efectivo? financiado por el Ministerio. Aunque con nuestra investigación tratamos de testar que la probabilidad de quiebra empresarial se reduce con la presencia de mujeres en los consejos de administración, las teorías de género son básicas para cualquier análisis en esta línea.

(1) La Comisión había emitido directivas anteriores relativas a la discriminación de sexo, a la representación de la mujer en órganos de la propia Comisión pero la primera de mayor repercusión fue la de 2004, seguida por la de 2006 y la comunicación de 2010 y 2012.

(2) Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones. El equilibrio entre hombres y mujeres en la dirección de las empresas: una contribución a un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. (Texto en inglés)Brussels, 14.11.2012 COM(2012) 615 final

(3) Freeman definió stakeholder como cualquier “grupo o individuo que puede afectar o ser afectado por los logros de la organización” (1984: 46).

Bonn, I. Yoshikawa, T. y Phan, P.H., 2004. Effects of board structure on firm performance: A comparison between Japan and Australia. Asian Business & Management, 3, 105-125.

Campbell, K. y Mínguez-Vera, A., 2008. Gender diversity in the boardroom and firm financial Performance. Journal of Business Ethics, 83(3): 435-451.

Carter, D. A., Simkins, B. J. y Simpson, W. G., 2003. Corporate governance, board diversity, and firm value, The Financial Review, 38: 33–53.

Erhardt, N. L., Werbel, J. D. y Shrader, C. B., 2003. Board of director diversity and firm financial performance. Corporate Governance: An International Review, 11(2): 102–111.

European Commission

Propuesta de DIRECTIVA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO destinada a mejorar el equilibrio de género entre los administradores no ejecutivos de las empresas cotizadas y por la que se establecen medidas afines.Bruselas, 14.11.2012 COM(2012) 614 final

European Commission – Directorate General for Justice. “Women in economic decision-making in the EU: Progress report”. March 2012

Comisión Europea: “Compromiso relativo a la presencia de mujeres en los consejos de administración de las empresas europeas”. Marzo 2011

Nielsen, S. y Huse, M., 2010. The Contribution of Women on Boards of Directors: Going Beyond the Surface. Corporate Governance: An International Review, 18: 136-148.

Pelled, L.H. Eisenhardt, K.M. y Xing, K.R. 1999. Exploring the black box: An analysis of work group diversity, conflict, and performance. Administrative Science Quarterly, 44(1):1-28.

Reguera-Alvarado, N, Laffarga, J. y Fuentes, P., 2015. Does Board Gender Diversity Influence Financial Performance? Evidence from Spain. Journal Business Ethics, (publicado online: 01 de Julio de 2015).

 

 

 

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Anna Tsing sobre investigación y academia: las setas al final del mundo

Anna Tsing es una de las investigadoras más destacadas de la actualidad sobre el llamado Antropoceno, que podríamos describir como la era geológica del cambio climático. En uno de sus libros más conocidos escribe unas líneas bastante críticas sobre la investigación en las universidades actuales, que traduzco y comento.

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Clasificación de matsutakes; fuente: http://mushroom-collecting.com/

José Pérez de Lama

Cita de Anna Tsing, 2015, The Mushroom at the End of the World. On the Possibilities of Life in the Capitalist Ruins, Princeton University Press, Princeton y Oxford; pp. 285-286:

Uno de los más extraños proyectos de privatización y mercantilización del principio del siglo 21 ha sido el movimiento para mercantilizar el estudio y la investigación. Dos versiones han resultado sorprendentemente poderosas. En Europa, los administradores imponen prácticas de evaluación que reducen el trabajo de los investigadores a un número, una suma total para una vida de intercambio intelectual. En los Estados Unidos, se pide a los investigadores que se conviertan en emprendedores, produciéndonos a nosotros mismos como marcas, persiguiendo el estrellato desde el principio de nuestros días de estudio, cuando aún no sabemos nada. Ambos proyectos me parecen estrafalarios __ y asfixiantes. Mediante la privatización de lo que es necesariamente un trabajo colaborativo, estos proyectos tienen el objetivo de extraer la vida de la investigación.

Cualquiera que se preocupe por las ideas se ve forzado, entonces, a crear escenarios que escapen a la “profesionalización”, esto es, a las técnicas de control y vigilancia de la privatización. Esto significa diseñar investigaciones que requieran de grupos de juego y clusters colaborativos: no sumas de individuos calculando costes y beneficios, sino más bien investigaciones que emergen a través de su colaboración. Pensar a través de las setas (*), de nuevo, puede ser de ayuda. ¿Qué pasaría si imagináramos la vida intelectual como un bosque rural, (una dehesa diríamos quizás en nuestro entorno, n. del t.), una fuente de muchos productos útiles que emergen de un diseño no intencionado? La imagen invoca a su contrario: En las prácticas de evaluación, la vida intelectual es una plantación; en el emprendimiento investigador, la vida intelectual es puro robo, la apropiación privada de productos comunes. Ninguna de las dos es atractiva. Consideremos, en su lugar, los placeres del bosque. Allí hay muchos productos de utilidad, desde frutos y setas, a leña, vegetales silvestres, hierbas medicinales, incluso madera para carpintería. Un recolector puede elegir qué recoger y puede aprovechar los manchas (parche sería el término técnico, del ámbito de la ecología, usado por Tsing) de bosque de riqueza inesperada. Pero el bosque requiere de un trabajo continuado, no para convertirlo en un jardín, sino más bien para mantenerlo abierto y disponible para una gama diversa de especies. La poda, el ganado pastando y el fuego mantienen esta arquitectura; otras especies se congregan para hacerlo suyo. Para el trabajo intelectual esto parece muy adecuado. El trabajo en común crea las posibilidades para que se den proezas particulares de investigación individual. Estimular el potencial desconocido de los avances en el conocimiento _ como con los tesoros inesperados de un grupo de setas – necesita del mantenimiento del trabajo común del bosque intelectual.

***

Comentario: El libro que Tsing que comento se dedica a estudiar los ecosistemas o ecologías y economías políticas globales en torno a unas curiosas setas llamadas matsutake, especialmente estimadas en la cultura japonesa. Se da la circunstancia de que estas setas crecen sobre todo en bosques arruinados, destruidos por la sobre-explotación capitalista, y que lo hacen como parte de agenciamientos simbióticos con determinados árboles, suelos, paisajes y poblaciones. En torno a ellos ha emergido una economía global, informal, que en determinado momento se conecta con el sistema mercantil capitalista. Tsing la interpreta como una economía del naufragio, un anticipo de las formas en que será posible sobrevivir en las ruinas del capitalismo… Este salvage capitalism, que traduzco como capitalismo del naufragio, es uno de los conceptos propuestos por la autora, y describiría el sistema en el que los capitalistas se especializan en convertir en mercancía los restos producidos autónomamente por comunidades que sobreviven distribuidas por todo el planeta, estableciendo interfaces capaces de traducir entre unos y otros entornos, sin la necesidad de organizar ni controlar los procesos concretos de producción.

El paralelismo con el mundo de la investigación me pareció bastante sugerente; además del duro juicio que hace sobre el actual sistema de investigación hegemónico. Tsing ha recibido recientemente una beca de la universidad de Aarhus, de cinco millones de dólares, para continuar con sus investigaciones.