La escritura como ejercicio espiritual, según Hadot

Imagen: Brazo robótico que escribe reproduciendo a distancia el movimiento exacto de un instrumento sobre una tablet – usado en 2021 por Isabel Allende para firmar ejemplares en una feria del libro desde su casa en California, según se daba cuenta en ctxt.es; fuente de la imagen: Abacus [ver referencias al final].

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La escritura como ejercicio espiritual, según Pierre Hadot

Selección y comentario de José Pérez de Lama

De las mejores lecturas e este año, el libro La ciudadela interior, de Pierre Hadot, en el que propone una lectura de enorme interés sobre las Meditaciones de Marco Aurelio, y más en general sobre nuestras relaciones con la literatura clásica. Es además una buena introducción a mi juicio sobre el estoicismo, incluyendo comentarios de interés sobre su posible actualidad. Hadot, lo descubri, vía un comentario algo oblicuo de Amador Fernández. Luego lo encontré en un libro sobre Epicuro, que también recomiendo,  Y finalmente, con esta idea de los ejercicios espirituales tan central en la interpretación de la filosofía clásica que hace Hadot, y que me sonaba tanto a Foucault, me animé a leer un par de libros suyos…

Desde hace tiempo quería escribir un comentario sobre estos libros que me han afectado tanto, pero de momento, más bien como una anécdota, adelanto estas notas sobre la escritura como ejercicio espiritual, que, por contraste, me recordó la imagen que acompaña la entrada del brazo robótico escribiendo. Y es que no cabe duda de que hay muchas «escrituras».

Va entonces la cita en que se presenta esta idea de «la escritura como ejercicio espiritual» [del prólogo de A.L. Davidson, pp. 16-17]:

La escritura como ejercicio espiritual explica las «incansables repeticiones» que se encuentran en las Meditaciones de Marco Aurelio y nos permite comprender su necesidad, a través de la escritura para sí mismo, de «reactualizar, de reavivar, de despertar sin cesar» un estado interior, un discurso interior que de otro modo correría el riesgo «de adormecerse y de apagarse». Y Hadot describe con brillantez el poder espiritual de este tipo de escritura:

Los dogmas [en este contexto: principios filosóficos o morales] no son reglas recibidas de una vez por todas y aplicadas mecánicamente. Se tienen que convertir, en cierto sentido, en tomas de conciencia, en intuiciones, emociones y experiencias morales que tiene la intensidad de una experiencia mística, de una visión. Pero esta intensidad espiritual y afectiva se disipa enseguida. Para despertarla no basta con releer lo que ya está escrito. Las páginas escritas están muertas. Las Meditaciones no están escritas para releerse. Lo que cuenta es formular de nuevo, el acto de escribir, de hablarse a sí mismo [uno de los diversos títulos con que a lo largo de la historia se conoció la obra es: Τὰ εἰς ἑαυτόν, romanizado: Ta eis he’auton, lit. inglés: things to one’s self], en el instante preciso en que tenemos necesidad de escribir; es también el acto de componer con el mayor cuidado, de buscar la versión que, en el momento, producirá el mayor efecto, esperando marchitarse casi instantáneamente, apenas escrita. Los caracteres trazados sobre un soporte no fijan nada. Todo está en la acción de escribir.

Hadot insiste a menudo en que todo «ejercicio espiritual» es dialógico en la medida en que supone un auténtico ejercicio de presencia, tanto ante uno mismo como ante los otros».

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Comentario: Uno no está por completo de acuerdo con todo esto, pero sin duda hay cosas muy sugerentes. Hoy me llamaba la atención el contraste entre la lectura y el conocimiento que derivaríamos de ésta, y esta escritura que trata de que ese conocimiento relativamente abstracto «se haga cuerpo».  También me llama la atención, cómo ese visión del mundo que se hace cuerpo, tiene que ser renovada permanentemente. Piensa uno, que en otros sentidos, es lo que hacen los anuncios, las televisión, etc.  — seguramente la educación, con el pensamiento dominante – quizás. Aunque ahí más que el esfuerzo personal del pensamiento-escritura se pongan en juego otras técnicas, otras «tecnologías –de producción– del yo» que diría Foucault. Foucault fue, por cierto, fue quien recomendó a Hadot para que fuera profesor del prestigioso College de France. Antes había sido un profesor relativamente poco conocido.

Esto de los «ejercicios espirituales» que suena tan raro por sus connotaciones religiosas… para mi tiene que ver con la idea de que tendremos que cambiarnos a nosotros mismos para transformar el mundo, para hacer posible otras formas de vida: ¡cambiar la vida y transformar el mundo, esa pareja! El yo, el nosotros… como el gran campo de batalla…

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Una segunda nota [que en el texto que cito precede inmediatamente a la primera; pp. 15-16]:

Si, como nos recuerda Hadot, la vida filosófica estoica consiste, en esencia, «en el dominio del discurso interior», podemos concluir que «Todo en la vida del individuo depende de cómo se representa las cosas, es decir, de cómo se las dice a sí mismo». Así como la meta de las lecciones filosóficas de Epicteto era «modificar el discurso interior de los que le escuchan», así también podemos ver que:

A esta terapéutica de la palabra que se ejerce de diversas maneras, gracias a fórmulas impresionantes y conmovedoras, con ayuda de razonamientos lógicos y técnicos, pero también de imágenes seductoras y persuasivas, responderá, pues, una terapéutica de la escritura que para Marco Aurelio, dirigiéndose a sí mismo, consistirá en retomar los dogmas y las reglas de acción, tal como fueron enunciadas por Epicteto, para asimilarlos, para que se convirtieran en los principios de su discurso interior.

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El discurso interior, lo que nos decimos a nosotros mismos, del mundo, de los acontecimientos; cómo lo interpretamos, como la valoramos… Una «disciplina del juicio», lo llama Hadot o Marco Aurelio en otros lugares; que complementa, en el sistema estoico a la «disciplina del deseo», y la «disciplina de la acción». Pero de esto, quizás hable otro día. Lo dejo de momento aquí.

Como despedida, reproduzco lo que leo que sería un saludo latino en torno a la expresión siglos después coloquializada, «vale». «Si vales, bene est; valeo» — esto es, «Si estás bien de salud, es algo bueno; yo estoy bien».

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Referencias

Pierre Hadot [prólogo de Arnold L. Davidson; traducción de María Cucurella], 2013 [1992] La ciudadela interior, Alpha Decay, Barcelona

Pierre Hadot [traducción de María Cucurella Miquel], 2009, La filosofía como forma de vida. Conversaciones con Jeannie Carlier y Arnold I. Davidson, Alpha Decay. Barcelona

Epicuro, [con introducciones de Carlos García Gual, Emilio Lledó & Pierre Hadot] -traducción de Carlos García Gual, 2016 [2013], Errata Naturae. Colección la Muchacha de Dos Cabezas, Madrid

La mención de Amador Fernández Savater a Hadot (2018, eldiario.es): https://www.eldiario.es/interferencias/don-juan-castaneda-brujeria-filosofia_132_1859967.html

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Sobre el brazo robótico escritor:

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Sobre el «vale» latino:

A.N. Whitehead: sobre la noción de ley científica

Imagen: «Regularidades y diferencias» — hojas de helechos en Muir Woods, California; fotografía de Sanjay ach; fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sa-fern.jpg

Un fragmento de: A.N. Whitehead, 1967 [1933], Adventures of Ideas. Part II: Cosmologies. Chapter: Laws of Nature, The Free Press, Nueva York

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Comentario y traducción de José Pérez de Lama

Nota previa: En Aventures of Ideas A.N. Whitehead trata de pensar en qué consiste una civilización; y a partir de ahí trata de pensar ciertas nociones o ideas que a su juicio caracterizan la civilización occidental. Como había prometido a algunos colegas un comentario sobre esta lectura, de momento avanzo esto

El fragmento reproducido más abajo, forma parte de la segunda parte, relativa a las ideas del mundo, las cosmologías. Aquí n particular está tratando la cuestión de las ciencias, el estudio [scholarship] y la especulación. Ya se ha vio en la primera parte que un tema que le interesa especialmente es el de la relación de las ideas de carácter muy general, y sus declinaciones de maneras particulares, que en ocasiones denomina «especializaciones». Y cómo estas especializaciones son de tanta importancia, para entender cada época, o cada sociedad o grupo, como puedan serlo las ideas generales.

En el párrafo siguiente comenta sobre la noción de Ley [como en ley de la naturaleza o ley científica] que sería una idea general.

El párrafo me gustó especialmente, aunque algunos matices no me resulten perfectamente claros. Me gustó como ejemplo de su prosa y su tipo de construcción en cuanto a las ideas y argumentos. Me gustó también por la idea de regularidad, recurrencia, repetición que expresa – y los opuestos que se sugieren: las diferencias, lo que se sale de las regularidades.

Sigue el fragmento en inglés y luego la traducción de trabajo en español/castellano. En el original es un único párrafo.
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Laws of Nature. Section IV [p. 109]

The notion of Law, that is to say, of some measure of regularity or of persistence or of recurrence, is an essential element in the urge towards technology, methodology, scholarship, and speculation.

Apart from a certain smoothness in the nature of things, there can be no knowledge, no useful method, no intelligent purpose.

Lacking an element of Law, there remains a mere welter of details with no foothold for comparison with any other such welter, in the past, in the future, or circumambient in the present.

But the expression of this notion of Law with due accuracy, and with due regard to what in fact is presupposed in human purpose, is a matter of extreme difficulty.

Analogously to the histories of all the more general ideas, the notion of Law has entered into the explicit consciousness of various epochs under every variety of specialization, arising from its coalescence with other components in the popular cosmology.

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Traducción provisional

Leyes de la naturaleza. Sección IV

La noción de Ley [como en ley de la naturaleza o ley científica], esto es, de alguna medida de regularidad o de persistencia o de recurrencia, es esencial en el impulso [urge towards] hacia la tecnología, la metodología, el estudio [scholarship] y la especulación.

Si no fuese por la existencia de una cierta continuidad [smoothness] en la naturaleza de las cosas, no serían posible conocimiento alguno ni método útil ni propósito inteligente.

Faltando un elemento de Ley, quedaría una mera mezcla confusa de detalles sin asidero posible para la comparación con otra mezcla confusa similar, en el pasado, en el futuro, o en otro lugar en el presente.

Pero la expresión de esta noción de Ley con la debida precisión, y teniendo debidamente en cuenta lo que de hecho se presuponga en el propósito humano, es un asunto de extrema dificultad.

Posible alternativa aclaradora; o no: y teniendo debidamente en cuenta lo que de hecho sea el propósito -humano- de su formulación, …

Análogamente a las historias de las ideas más generales, la noción de Ley ha entrado en la consciencia explícita de varias épocas asumiendo una amplia variedad de especializaciones, que surgen de su unión con otros componentes de la cosmología dominante.

 

No creas todo lo que piensas… Hm¿!

Imagen: «Meme» que vengo viendo desde hace tiempo en Internet, cuyo autor o autora aún no pude averiguar — 2021.

No creas todo lo que piensas…

Notas de José Pérez de Lama / 2021
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Estas notas, me gustaría pensar que «ligeras», van dedicadas a mi padre, a quien siempre le preocupó la verdad – y que quizás por la sinceridad de aquella preocupación siempre se planteó la búsqueda con bastante humildad. Van para seis meses de su muerte y lo echo de menos. De muchas de las cosas que escribo aquí habría hablado con él. __ Siendo yo muy pequeño ya me dijo que los anuncios de la televisión no debía uno creéselos… En eso seguimos, lo que pasa es que cada vez me creo menos cosas… Ya se sabe, nunca es fácil dar con «la justa medida» – otro tema que interesaba a mi buen padre 🙂

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¿Quién osaría pretender aún hoy que su cólera sea verdaderamente suya,
cuando tantos se atreven a decirle cómo se siente, sabiéndolo mejor que él mismo?

~ Robert Musil, El hombre sin atributos, citado por Maurizio Lazzarato, 2010, «La máquina», en Brumaria núm 7. Arte, máquinas, trabajo inmaterial, 2006, pp. 91-06.

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La imagen que acompaña el texto, con el lema que le da título – «No creas todo lo que piensas» – reaparece por las redes cada cierto tiempo, como si fuera la gripe o algo así. Me llama poderosamente la atención. Porque uno, cada vez más, duda de lo que piensa, siente, desea… No acaba de saber si es suyo-suyo, o como sugiere Lazzarato, es un extraño y secreto injerto o contagio o algo así…
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De diferentes maneras esta idea, esta preocupación sobre el carácter «verdadero» de lo que pensamos, sentimos, deseamos, etc. está presente en el pensamiento, desde siempre – o al menos desde los orígenes de la Filosofía — orígenes que tendrían que ver con esto probablemente: cómo distinguimos lo verdadero de lo no verdadero… Se nos presenta con diferentes formulaciones: que las apariencias (fenómena) y la opinión (doxa) pueden ser engañosas. O que la verdadero, sea lo que sea, no es evidente. O que lo que debamos pensar y hacer es algo que hay que descubrir y que no podemos limitarnos a las intuiciones inmediatas, los saberes convencionales, o lo que nos cuentan los poderosos o los que quieren influir en nuestras acciones.
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Quizás lo singular de la contemporaneidad sea que no sólo los fenómenos y la opinión, externos a nosotros sean considerados susceptibles de ser engañosos, sino que lo que sentimos en el interior de nosotrxs mismxs, lo que en otros tiempos habríamos pensando como lo más íntimo del yo, podría también ser equívoco, falso, una especie de trampa o engaño: «No creas todo lo que piensas». La sospecha, incluso, de que lo que – como si fuéramos artistas románticos – percibimos como más auténtico en nosotros, nuestra «esencia» que dirán algunos, sea una especie de sucedáneo… nuestras inclinaciones, nuestros gustos, nuestros deseos… La sospecha de que no podemos confiar ni en nosotros mismos… ¿En qué o en quién podríamos entonces confiar? Oh my dog!
______ Sigue leyendo No creas todo lo que piensas… Hm¿!

«Rastros de carmín»: Greil Marcus (1989): reseña

Portada del Boletín de información del grupo francés de la Internacional Letrista núm. 5, de 20 de julio de 1954, con el artículo «Los cátaros tenían razón». Fuente: https://monoskop.org/images/0/0c/Potlatch_5_20_Jul_1954.jpg.

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«Rastros de carmín»: Greil Marcus (1989

Una reseña de José Sánchez-Laulhé — arquitecto, activista urbano e investigador en la Universidad de Córdoba

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Ciertamente somos bárbaros, ya que existe una cierta forma de civilización que nos disgusta… Es categórico que necesitamos la libertad, pero una libertad basada en nuestros más profundos requerimientos espirituales, en los deseos más severos y humanos de nuestra carne… Los gestos, actos y mentiras estereotipados de Europa han dado lugar a un círculo de insatisfechos. Spinoza, Kant, Hegel, Schelling, Proudhon, Marx, Stirner, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Nietzsche…, esta lista es sólo el principio de tu ruina.

Lefebvre en «¡Revolución, lo primero y para siempre!», 1925. Cita recogida en Lipstick Traces, de Greil Marcus

El principio de nuestra ruina puede ser una buena forma de comenzar un artículo. Es habitual comentar con amigas y amigos si nuestras lecturas, y las inquietudes que surgen a partir de ellas, nos prometen un camino hacia la felicidad o nos condenan a una existencia de frustraciones. Seguramente a esa estirpe de insatisfechos que nombra Lefebvre añadiríamos otros nombres un siglo después: Foucault, Deleuze, Guattari, Hardt, Negri,… y, claro, muchas insatisfechas: Arendt, Haraway, Stengers, Hayden, Preciado… Una de estas estirpes malditas es la que nos presenta Greil Marcus con su Lipstick Traces: A Secret History of the 20th Century (1989 – aunque yo me leí la versión traducida por Damián Alou en 1993 para Anagrama bajo el título de Rastros de Carmín). Llega a decir Marcus en algún punto del libro que no es un estudio exhaustivo -¿cuándo lo es? – de los movimientos que centran su atención: el dadaísmo, el situacionismo y el punk. De hecho deja a un lado los momentos más significativos y se centra en el antes y el después de que surjan. Y a través de esos momentos traza puentes, sinergias y espíritus compartidos entre distintos episodios de la historia. De esas historias secretas.

Marcus como «palabrero de los muertos»
El papel de Marcus es muy similar al que Haraway propone para los «Speakers of the Dead» [«Palabreros de los Muertos» en la bonita traducción de Helen Torres], cuya misión es «traer los muertos al presente y así hacer posibles una vida y una muerte más respons-hábiles en tiempos por venir». [i] Frente a una visión secuencial de la historia, Marcus nos recuerda que hay muchas otras maneras de leerla. Y que alguna de ellas puede interpelarnos más que la que nos es presentada convencionalmente. En su caso parece que lo que inicialmente se pregunta podría ser: ¿existe y es posible reconstruir una genealogía del punk?

El que uno pudiera dirigirse a un hecho social mediante un acorde equivocado produjo una música; y de este modo cambiaba la idea que uno tenía del hecho social: podía ser destruido. En el rock’n’roll de los años cincuenta no había sensación de fin del mundo; ésta fue la novedad.
En los mejores singles punks existe la sensación de que lo que haya que decir debe decirse muy rápidamente, porque la energía necesaria para decir lo que hay que decir, y la voluntad de decirlo, no puede sostenerse. Esa energía va a desaparecer, a destrozarse; la idea volverá al suelo, el público se levantará, se pondrá el abrigo y se irá a casa. (Marcus, 1993, pág 91)

En lugar de tomar como referencia una historia de la música del siglo XX, Marcus nos propone, a partir de ese primer impacto del punk, una cartografía de acontecimientos secretos u ocultos: los lollardos, los situacionistas, el Cabaret Voltaire, Karl Marx, Michel Mourre, la Hermandad del Espíritu Libre, la Internacional Letrista… [ii]  se superponen y se hacen inteligibles entre ellos. O no. Pero da igual. Lo importante para Marcus no es defender ninguna de estas iniciativas de manera individual ni mitificar a ninguno de sus protagonistas. Lo que él pretende es entender cómo todos estos movimientos hacían de contrapeso contra las formas de gobierno que le eran coetáneas y que definían los límites de lo posible y lo imposible: desde la religión hasta el liberalismo que, según Foucault, sería el marco general de nuestra contemporaneidad: «La palabra ‘liberalismo’ se justifica por el papel desempeñado por la libertad en el arte liberal de gobernar: libertad garantizada, sin duda, pero también producida por este último, que necesita, para alcanzar sus fines, suscitarla, promoverla y enmarcarla de manera permanente». [Senallart, en Foucault, 2009, pág 321].

Las libertades descubiertas durante la guerra fueron arrancadas de las palabras y de las imágenes; los días más intensos y plenos que muchos hablan vivido, en su país y en el frente, se convirtieron en una anomalía, y aquellos que no podían superarlo ni, según las nuevas reglas, hablar de ello eran estudiados como si fuesen una desviación. (Marcus, 1993, pág 277)

El intercambio de una garantía de morir de aburrimiento por la garantía de no morir de hambre era un buen negocio: el único juego en la ciudad. (pág 59)

En la sociedad moderna, el ocio (¿qué quiero hacer hoy?) era reemplazado por el entretenimiento (¿qué hay para ver hoy?). El hecho potencial de todas las posibles libertades era reemplazado por una ficción de falsa libertad: tengo suficiente tiempo y dinero para ver cualquier cosa que haya que ver, para ver cualquier cosa que hagan los demás. Puesto que esa libertad era falsa, resultaba insatisfactoria, aburrida. Debido a que era aburrida, dejaba insatisfecho a todo el mundo a la hora de contemplar su propia incapacidad para responder a lo que, después de todo, era un espectáculo de éxito. (pág 63)

¿New European Dadaism o New European Babylon? [iii]
Lanzar una mirada hacia la Historia del Arte implica tomar postura en torno a las preguntas a las que cada una de las tendencias enfrentó. No eran las mismas preguntas las que se hizo la Bauhaus que los Dadaístas del Cabaret Voltaire. Si no llegamos a esas preguntas, como intentó hacer Marcus, pensar que una Bauhaus de escala europea es una buena idea parece bastante atrevido. Y si llegamos a esas preguntas, ¿el modelo de la Bauhaus responde a las necesidades de un periodo de inevitable decrecimiento [iv] sin profundizar en las grandes desigualdades sociales? Cada una de las iniciativas que se nos presentan en Lipstick Tracess fue protagonista, desde sus diferentes acercamientos, de un destrozo sistemático de esos límites de lo posible y lo imposible. Y , probablemente por eso, quedaron como historias ocultas.

Fue un período de duda, caos, cólera, vacilación, confusión, y finalmente no hay otra palabra para definirlo, júbilo. Tu propia historia yacía en el suelo hecha añicos, y tenías la oportunidad de recoger los pedazos o ignorarlos. Nada era trivial, nada incidental. Todo estaba relacionado con una totalidad, y la totalidad era cómo querías vivir, si como sujeto o como objeto de la historia. (pág 470)

Cuando las historias pudieran contarse, podrían vivirse; puesto que una historia era una narración del mundo, un mundo nuevo podía ser creado. Y puesto que Isou no hablaba sólo de la historia de la poesía, sino de la poesía de la historia -de la conciencia, que, al igual que la memoria, es del tiempo, pero no está dentro de él-, esta absoluta transformación podía suceder de modo instantáneo.

Los deseos no satisfechos se transmitían de manera insondable a través de los años y en la superficie no quedaban más que fragmentos del discurso simbólico, mudo para con sus fuentes y ciego para con sus objetos […] Todo lo que queda son deseos sin lenguaje, historia jamás hecha, es decir, la posibilidad de poesía. Cuando se hace poesía, el lenguaje recobra y encuentra su objetivo: la historia que sí se ha hecho. (pág 328)

En una época de emergencias constantes de artículos y libros, con esa sensación de nunca ser capaces de estar al día, es posible que las mejores soluciones se encuentren en libros como este escrito en 1989. Y traer al presente ciertas memorias que a muchas nos hacen encontrar un espacio en el mundo. Saber que no estamos solas. En una de las varias aventuras en las que estamos envueltos venimos hablando con el maestro y amigo Antonio Sáseta, con el objeto de juntarnos, recordar, recoger algo y compartirlo . En una de esas charlas nos comentaba que si no mirábamos al pasado y nuestro futuro se presenta tan cerrado como actualmente parece – con el cambio climático, las pandemias,… – parecíamos condenados a vivir como animales sin conciencia y nos proponía: «La memoria hoy …  Sería un buen programa para un partido de minorías. Pero un partido radical de verdad. El partido de la memoria. Sería un interesante programa político. Nos vamos a dedicar a la memoria. A recordar. Nosotros somos los recordadores. Seríamos perseguidos a muerte. Seguro que nos ilegalizaban rápido. La memoria …» ( Antonio Sáseta. Conversaciones con Antonio (I). Abecedario Sáseta).

Los cátaros tenían razón. [v]

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Referencias
MARCUS, Greil (1993), Rastros de Carmín: Una historia secreta del siglo XX. Barcelona: Anagrama (original, 1989)
HARAWAY, Donna J (2019), Seguir con el Problema. Vivir y morir en el Chthluceno. Bilbao: Consonni. Traducción de Helen Torres (original, 2016)
FOUCAULT, Michel (2009), Nacimiento de la Biopolítica. Curso del Collège de France (1978-79). Madrid: Akal. Traducción de Horacio Pons (original, 2004).
CARD, Orson Scott (2009), La Voz de los Muertos. Madrid: B de Bolsillo. Traducción de Rafael Marín (original, 1986).
PÉREZ DE LAMA, José et al (editores) (2021), Conversaciones con Antonio (I). Abecedario Sáseta [Título Provisional]. Málaga: Recolectores Urbanos – en preparación

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Notas

[i] Sobre este libro de Haraway ya se han presentado en este blog algunas entradas por lo que no veo necesario ahondar en las bondades del ensayo: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2020/09/15/donna-haraway-staying-with-the-trouble-analisis-de-la-introduccion/ ó https://arquitecturacontable.wordpress.com/2020/05/28/comentarios-sobre-staying-with-the-trouble-donna-haraway/

[ii] Para un primer acercamiento puede ser útil ver la web de Monoskop, donde están las principales publicaciones Letristas, Situacionistas o Dadaístas: https://monoskop.org/Monoskop . Incluso se puede encontrar una copia de Rastros de Carmín en pdf.

[iii] El proyecto de la New European Bauhaus, sobre el que planteamos ciertas dudas en este texto, también fue abordado en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2021/02/25/unas-notas-sobre-la-iniciativa-de-la-new-european-bauhaus/

[iv] Sobre lo inevitable del decrecimiento me convenció bastante esta conferencia de Yayo Herrero: https://www.youtube.com/watch?v=B3vuAYET4PU

[v] «Les cathares avaient raison». Fue un artículo del número 5 de Potlatch coordinado por la Internacional Letrista: https://www.cddc.vt.edu/sionline/presitu/potlatch5.html y https://monoskop.org/images/0/0c/Potlatch_5_20_Jul_1954.jpg

 

Reseña de «Attack Surface» de Cory Doctorow


Imagen: pequeña colección de hardcovers de Doctorows

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Reseña: «Attack Surface» de Cory Doctorow – ¡Sería tan buena lectura para lxs fanboys y gals de la TransiDigital!

Por José Pérez de Lama

Advertencia: Quizás alguien pueda considerar que se produce algo spoiler… Creo que no demasiado…

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Breve intro al trabajo de Cory Doctorow

Estos días leí con mucho interés la nueva de Cory Doctorow, Attack Surface (2020). Tardé en encargarla porque no quería hacerlo a través del monopolio, y me dio pereza pedir un solo libro desde EEUU al «artefacto» que había montado Doctorow para poder encargar la novela directamente. Tras un para de intentos, finalmente di con los viejos amigos de Traficantes de Sueños que están estudiando organizar este servicio de manera un poco sistemática: funcionó muy bien, tengo que decir, con un pequeño pack de libros no demasiado raros, de temas entre el pensamiento y la ciencia ficción.

No soy un lector desde el inicio de Doctorow — aún no leí la mítica Little Brother –, sino que empecé a leerlo en 2009 cuando publicó una de las primeras novelas sobre fabricación digital tras la emergencia de los fab labs y el movimiento maker. Había novelas anteriores, — The Diamond Age de Neal Stephenson (1995) unas de mis preferidas –, pero esta era muy realista; se titulaba precisamente Makers. Interesante, pero no llegó a apasionarme. Luego leí Walkaway (2017), que tiene partes muy interesantes sobre arquitectura y fabricación digital y repositorios tipo software libre y general intellect y cooperación de software-hardware-redes-comunidades humanas. Este año la íbamos a usar en clase, pero me atranqué un poco traduciendo y no llegamos a hacerlo. Espero que el año que viene pueda ser.

Finalmente, me hice seguidor de Doctorow en Tuiter, donde sin demasiadas estridencia tiene una presencia interesante, curiosamente con cosas bastante peculiares sobre arquitectura de finales del XIX y principios del siglo XX algo al margen de la Modernidad. Un texto suyo sobre economía política de lo digital de este año pandémico – How to Destroy Surveillance Capitalism (2021) – me ha parecido lo más destacado en la pugna intelectual [?] por entender y explicar de qué va la economía digital, en la que creo que ha aventajado a otros como Zuboff o Morozov, de alguna manera, desmitificando la diferencia y novedad histórica de la dimensión económica de lo digital… Pero comentar bien eso sería otro texto que tal vez haga en algún momento. Este último tarbajo  es el que quizás me convenció que hay que leer con mucha atención a Doctorow.

Attack Surface: cíber-guerra y resistencia ciudadana

Attack Surface, entonces. La leí en tres o cuatro tardes-noches, 370 páginas de letra más bien pequeñita; para mí quiere decir que tiene buen ritmo y es de fácil lectura – con la virtud de que no adquiere el ritmo adictivo de ciertas novelas negras o similares que me obligan a dejar de dormir y acabarlas en una sola noche.

La llamaría una novela de tesis, en la que el autor o sus personajes, nos cuentan, o en ocasiones lo hacen hablando entre sí, cosas sobre cíber-seguridad, cíber-espionaje y cíber-guerra y sobre las tecnopolíticas de la ciudadanía, o más bien de los movimientos sociales, tratando actuar en este mundo  y de defenderse en lo posible — un campo, el segundo, en el que me he movido muy activamente y he estudiado durante algún tiempo, y en el que comparto algunas de las experiencias que se describen.

Dedicada a Chelsea Manning, Edward Snowden…

El personaje principal, es Masha Maximow, una hacker que ha trabajado durante unas dos década para cyberwar contractors, empresas contratistas mercenarias que trabajan bien para el gobierno o el ejército norteamericano, por ejemplo, en la Guerra de Irak, o para otros gobiernos desarrollando e implementando herramientas digitales de espionaje y de guerra digital,  por ejemplo, en revoluciones naranjas, o finalmente, para las policías varias, para controlar a la propia ciudadanía no sumisa, por ejemplo, en casos como el del movimiento BLM (Black Lives Matter) en los Estados Unidos – o sus descendientes en la ficción que aparecen en Sufrace Attack. Masha es un trasunto de Edward Snowden o Chelsea Manning – otros personajes en la novela nos pueden recordar a Julian Assange. La novela está efectivamente dedicada a Manning, Snowden y otros héroes digitales recientes que no conocía, así como a la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, asesinada, según parece, por su trabajo de investigación sobre la corrupción y los llamados Papeles de Panamá.

La historia de Masha, como decía, se extiende desde los primeros años de siglo. Empieza cuando es una preadolescente de origen ruso — como Doctorow — inadaptada pero con un talento especial con lo ordenadores que es fichada por una agencia del gobierno estadounidenses para luchar contra el terrorismo tras un atentado similar al de las Torres Gemelas pero en San Francisco — todo esto es lo que ocurre en la primera novela de la serie, Little Brother, donde parece ser que Masha está del lado de los espías — como decía aún no la leí — pero se rememora en Surface Attack.

Not such smooth operators

A continuación pasa, ya con un contratista privado – war contractor – a la guerra de Irak – su jefa en la agencia del gobierno, también pasó con ella a la nueva empresa, lo que les permite hacer las cosas que como parte del gobierno eran difíciles de hacer por los controles y garantías propios de una administración pública – además de ganar extraordinariamente más dinero. Allí se dedican ya directamente a la cíber-guerra – el trabajo específico de Masha tiene más que ver con entender las redes enemigas a través de la infiltración en sus sistemas de comunicación de todo tipo, de manera destacada las redes telefónicas. Aunque Masha no está directamente implicada en cosas como las ejecuciones selectivas, uno no deja de recordar los vídeos de WikiLeaks con los drones manejados remotamente por soldados o quizás war-contractors disparando a los civiles en algún pueblo polvoriento de Irak, «ratatatata, ratatata…» la ametralladora del dron cargándose a irakíes que trataban de huir sin saber del todo de dónde venían los disparos. La primera vez que vi uno de estos vídeos — que se siguen encontrando en Youtube buscando sólo un poco –, el ritornelo del «ratata» me persiguió durante días, el horror en que se había convertido el mundo lo digital que con tanto entusiasmo había abrazado durante unos pocos años… El final del episodio de Irak: Masha es ascendida por su discreción en relación con algunos descubrimientos del funcionamiento de los militares estadounidense en la guerra. La descripción de la semana de vacaciones en la Green Zone de Baghdad, la zona prohibida de la capital de Irak controlada por Estados Unidos durante la guerra es de lo mejor de la novela — aunque son unas pocas páginas. Me dieron ganas de releer las que le dedica Naomi Klein en su Shock Doctrine para comparar. Habría sin duda una novela ballardiana que escribir sobre esta ciudad temporal.

En siguiente episodio de la historia, en México, Masha se convierte, por alguna razón que no queda demasiado clara, en receptora de paquetes de información ultra-confidencial de personajes varios que empiezan a horrorizarse de las cosas que están haciendo en esta nueva forma de guerra. No está muy claro, la verdad, por qué es Masha la persona a la que algunos confían esta información. Pero ella la acepta, porque sintoniza con sus propios sentimientos ambivalentes y a la vez, le da una cierta protección contra sus jefes. La jefas directas, por cierto, siempre son mujeres – que para ciertos lectores – como el que suscribe – aparecen como psicópatas, que no habrían sido particularmente enfermas o perversas. quizás, en otras posiciones laborales, pero que en las «empresas» en que están sí que se son peligrosas para la gente que no es sumisa con los que las contratan: ya sean rebeldes irakíes, ya activistas de los considerados «antisistema». Narrativamente, México tiene poca entidad: más aislamiento de la vida de la gente normal, las burbujas globales, las fiestas para descomprimir… Más Ballard, aunque tan sólo apuntado…

Saboteando «revoluciones naranja»

El tercer momento es, ya con otra empresa de la competencia, en Slovstakia, un país imaginario del entorno post-soviético, en el que está sucediendo una «revolución naranja», en la que Masha trabaja para el gobierno autoritario, montando dispositivos y redes para espiar y atacar digitalmente los movimientos ciudadanos, pero a la vez, se ha hecho amiga de un grupo de jóvenes que forman parte del movimiento y a los que trata de ayudar discretamente con estrategias de seguridad digital para protegerlos con la mano izquierda, podría decirse, de lo que está haciendo para el gobierno con su mano derecha. Su nueva jefa es una antigua agente de la Stasi, convertida en ejecutiva del capitalismo de la vigilancia — que algo maliciosamente nos hace recordar a la señora Merkel. La relación condescendiente de los war contractors y la protagonista-hacker-tech-sis con el gobierno del país poco desarrollado, nos sugiere situaciones de colonialismo tecnológico por desgracia demasiado familiares. Hm.

Lo de trabajar para el gobierno autoritario y a la vez ser amiga de los más entrañables rebeldes, previsiblemente, le genera contradicciones, — o más bien, intensifica las contradicciones que venía arrastrando, y que sólo la autofascinación por el virtuosismo con el software, las máquinas y los datos, la híperactividad, la vaga idea de estar con los buenos – tal vez en el lado bueno de la historia como se dice últimamente – y, por supuesto, estar inundada de pasta,  habían hecho hasta entonces que no prestara  suficiente atención a esos conflictos, para poder seguir. Una situación tan familiar, que no hace falta ser war-contractor para entenderla… Me hizo recordar a un amigo profesor de ingeniería informática, un tech bro, lo llamaría quizás Doctorow,  a quien una vez le conté que había leído un libro estupendo sobre ética e ingeniería informática y que me gustaría mucho que lo leyera, a lo que me contestó, «¡ah, es que no tengo tiempo para leer ese tipo de cosas!» — El libro, por cierto, lo sigo recomendando, una muy buena intro a la ética en general y a estas cosas más en particular: Ermann & Schauf, 2003. Y mi amigo seguro que habrá leído cosas pertinentes — ¡pero me regaló la anecdota!

Espiando y manipulando, finalmente, a vecinos y colegas…

El episodio final, sucede de vuelta en la Bahía de San Francisco, donde sus dos empresas – unas pseudo Palantir [Waldman et al 2018s]– compiten por un mega-contrato de los departamentos de policía locales – Oakland Y SF),  para aplicar «en casa» las tecnologías desarrolladas en Irak y países «poco civilizados» como Slovstakia. Y resulta que los que se oponen, una composición de post BLM y hackitivistas varios, son los amigos de la infancia y pre-adolescencia de Masha, por lo que el conflicto final está servido. Lo dejaremos en estas descripciones  generales para no hacer excesivo spoiler.

Del Internet «guai» a la era e la vídeo-vigilancia y la mercantilización

El recorrido es interesante, desde los primeros 2000 a la actualidad, o quizás algunos, muy pocos, años en el futuro, porque refleja la experiencia del propio Doctorow, de gente de mi edad que hemos estado implicado en Internet y movimientos sociales durante este período. Doctorow es nacido en 1971, yo soy un poco más viejo, — pero como decía tal vez Rheingold, ¿o era Sterling? –, el futuro no aterriza en todas partes al mismo tiempo. – [nota: sugeriría si alguien estuviera interesado en mi versión del asunto, mi propio texto: xxxx] Del entusiasmo hackitivista por la autonomía tecnológica, y de la esperanaza en las nuevas oportunidades y libertades que iban a hacer posible Internet y los ordenadores personales, al relativo pesimismo de la actual dominación de los entornos digitales por los grandes monopolios y la cíberguerra. [nota: Google, Amazon & Masha…]…

Me gusta, y es sin duda una muestra del buen oficio literario del autor, cómo los tres o cuatro momentos en que sucede la historia, – a través de los cuales Masha, la protagonista, va descubriendo cosas del mundo y de si misma, se va haciendo preguntas, se va transformando –, no se presentan sucesivamente, sino que se va saltando de uno a otro, de un párrafo al siguiente, sin dejar de funcionar muy bien para el lector, generando el efecto, al menos eso me pareció a mí, de que estas diferentes Mashas estuvieran conversando una con otra: la madura y más experimentada con las otras más jóvenes, pero también la calculadora y fascinada por su trabajo y orgullosa de su autonomía, con la que duda, con la que ve cosas que también le fascinan en sus amigas activistas, generosas, dotadas de otros talentos que ella, sólo poco a poco, empieza a descubrir y valorrar.

Los conflictos que nos presenta Surface Attack

El conflicto central, o eso me pareció, sería el de por qué estos hackers se ponen del lado de los «malos» – en este caso del espionaje y la guerra – más o menos «sorda» – en guerra contra otros países como Irak, contar el «terrorismo», y luego ya para cualquier cosa, para derrocar gobiernos poco convenientes a los intereses de los que pueden pagar las tecnologías, para luchar contra la propia ciudadanía organizada… Sólo menciona de pasada Doctorow al otro gran sector de ex-hackers, a los que llama tech bros, los ingenieros supuestamente superinteligentes y talentosos que dedican todo ese talento e inteligencia a «aumentar los clicks y tratar de vender anuncios».

El conflicto que Haraway ya a finales de los 80, Bifo o McKenzie Wark, quizás también Stallman, Bowyer, y seguro que otros muchos, — teórica y prácticamente –, ya enunciaron o pusieron a prueba: el del poder de los trabajadores – ingenieros, programadores… – de las redes en nuestra sociedad-economía contemporánea, y su toma de partido mayoritaria , tras los primeros años de una cierta incertidumbre, por el ultra-capitalismo… En este sentido, puede verse, por ejemplo, lo que Bifo llama la «fábula del ingeniero, el economista y el artista»: ¿usamos lo digital para construir nuevos mundos más habitables, más ecológicos, más soro-fraternales, o lo usamos para la explotación y el control y la destrucción del planeta? – disculpad si acaso el esquematismo. ¿Cuáles serían las alianzas para los mundos más habitables y más sostenibles?

Movimientos sociales y tecnologías digitales

El segundo conflicto, sería el de los propios movimientos sociales y su relación con las tecnologías y más específicamente con la seguridad – y quizás también la desinformación. Una de las tesis de Doctorow, que presenta a través de Masha, es que es posible con un conocimiento no demasiado exagerado y un trabajo sólido y constante de grupo, – una red será tan vulnerable como lo sea el más vulnerable – descuidado – de sus nodos –, que es posible tener una seguridad razonable ante la amenaza general en las redes: los intentos de entrada random, phishings varios… Pero que cuando alguien o algún grupo se convierte en objetivo de un gobierno o, peor aún, de algún contratista, es casi imposible en el corto-medio plazo no cometer algún error, y siempre se acabará siendo vulnerable a todo tipo de riesgos y «daños digitales». No hay demasiada alternativa.

¿Qué hacer? — con esto de las tecnologías digitales.

En la interesante Nota del autor al final del libro Doctorow reitera lo que ya argumenta previamente, otro de los personajes de la novela, la maravillosa Ange Carvelli,  que vuelve de Little Brother, habiendo madurado durante los 15 o 20 años siguientes y habiéndose convertido en la principal pensadora y estratega del grupo: Las tecnologías – la seguridad en este caso — deben ser suficientemente buenas, pero debe ser la política la que establezca sus límites, sus usos, sus condiciones de transparencia, etc. El símil con la guerra es interesante: los movimientos sociales, o la sociedades en general, no luchan contra la guerra, principalmente, armándose más, sino estableciendo instituciones, políticas de colaboración, democracias, quizás…

Ange recupera un lema del autor, aquel que decía: «La información no quiere ser libre, — contradiciendo el information wants to be free de los movimientos digitales de los 90 –, es la gente la que quiere ser libre». Las tecnologías, – las familias o fila tecnológicos quizás que dirían algunos — dice Doctorow no definen con un carácter determinista cómo es la sociedad y cómo es el mundo, sino que, más bien, son las tecnologías adecuadas, usadas adecuadamente, las que tendrían que darnos la capacidad, y el tiempo, para que sean las propias sociedades las que decidan y lo hagan usándolas como medios… Más o menos…

Doctorow: optimismo realista

Dice en las mencionadas Author’s notes que cuando empezó a trabajar en el campo de las tecnologías era un optimista tecnológico… Y que hoy, en 2021, sigue siendo un optimista tecnológico, — aunque ahora es un optimista realista…

Esta, entonces, me parece que sería la propuesta del autor para la solución o al menos el abordaje de los conflictos expuestos: es engañosa y/o debemos evitar la percepción de un mundo dominado opresivamente, sin posible alternativa, por lo digital-tecnológico. La vida está en otras partes. Y esas otras partes, o aspectos de la vida, o lo que sean o pudieran ser, son las que tendríamos que tratar de imponer a las tecnologías y sus agentes varios.

Me viene a la mente una sentencia latina citada por Montaigne: «Que las cosas no nos sometan; que seamos nosotros los que las sometamos». Aunque ocurre, claro, en esto que tratamos: no son exactamente las cosas las que nos someten… Esa tal vez sea otra de las claves.

Y también me trajo al «magín» — ¡ah, cómo me gusta esa palabra que había olvidado durante tanto tiempo! — algo de Isak Dinesen, “Without hope and without despair” — Sin esperanza y sin desesperar. Estos días uno tal vez sea menos optimista que Doctorow…

Sí que seguiré leyendo todo lo que vaya publicando: por la información, por el pensamiento, por el entretenimiento, por el optimismo realista.

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#referencias

Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York

____, en este mismo blog sobre Bifo, el general intellect y la «fábula del ingeniero, el economista y el artista»: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2018/04/17/bifo-futurability-universidades-artista_ingeniera-economista/

Doctorow, 2021, How to Destroy Surveillance Capitalism, disponible en:  https://onezero.medium.com/how-to-destroy-surveillance-capitalism-8135e6744d59 | accedido 02/04/2021

____, 2017, Walkaway

____, 2009, Makers

____, 2008, Little Brother

M. David Ermann & Michele S. Schauf (eds.), 2003 [1990], Computers, Ethics and Society, Oxford University Press, Nueva York

Donna Haraway, 1991, A Cyborg Manifesto

Evgeny Morozov, 2019, Capitalism’s New Clothes -Shoshana Zuboff’s new book on “surveillance capitalism” emphasizes the former at the expense of the latter -, en: https://thebaffler.com/latest/capitalisms-new-clothes-morozov

Richard M. Stallman, 2004 [2002], Software libre para una sociedad libre, Traficantes de Sueños, Madrid; disponible en: https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Software%20libre-TdSs.pdf | accedido 02/04/2021

Neal Stephenson, 1995, The Diamond Age

Peter Waldman, Lizette Chapman, and Jordan Robertson, 2018, Palantir Knows Everything About You: https://www.bloomberg.com/features/2018-palantir-peter-thiel/

McKenzie Wark, 2004, A Hacker Manifesto, Harvard University Press, Cambridge

Shoshana Zuboff, 2019, The Age of Surveillance Capitalism. The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power, Profile Books, Nueva York

Emprende pocas cosas si quieres gozar de tranquilidad de ánimo

«EMPRENDE POCAS COSAS – dijo el filósofo – si quieres gozar de tranquilidad de ánimo».

Y ¿no sería mejor hacer lo necesario y hacerlo como prescribe la razón del ser cívico que somos? Pues esto aporta no sólo la tranquilidad de ánimo que permite obrar bien, sino además la que se deriva de no estar demasiado ocupado.

Lo cierto es que la mayor parte de las cosas que decimos y hacemos, al no ser imprescindibles, las podríamos suprimir, con lo que conseguiríamos mayor tiempo para el ocio y la tranquilidad. De modo que debes reflexionar sobre estas cosas: ¿no será innecesario lo que hago?

Y no sólo hay que prescindir de lo que es innecesario, sino también de sus representaciones, pues de este modo dejarán de acompañar a las actividades que conllevan.

Marco Aurelio, Meditaciones, libro IV, 24 [traducción de Antonio Guzmán Guerra, 2014, Alianza Editorial)

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La meditación anterior de Marco Aurelio, la trato de tener presente en mi vida diaria desde hace un tiempo — con mayor o menos éxito. Me la recordó estos días un tuit de María Mercromina recomendando un libro recientemente traducido al Esp: Jenny Odell, 2019, How to do nothing. Lo estuve curioseando un poco — las reseñas. El subtítulo dice algo así como, «cómo sustraerse de la economía de la atención».

Del texto de Marco Aurelio tanto como la primera parte me llama la atención el último parrafo: no sólo deberíamos retirarnos de hacer tantas cosas innecesarias o poco necesarias, como también de sus «representaciones» — la traducción es algo confusa, pero así la interpreto, creo que correctamente.  Leía estos días, una vez más, el De solitude de Montaigne — uno de sus ensayos (Libro I, capítulo XXXVIII), donde se presenta un argumento similar. Insiste allí  también en lo que Marco Aurelio llama las «representaciones» — un término del sistema estoico por otra parte (otro día escribiré sobre Pierre Hadot que lo explica tan bien). Podemos retirarnos, pero es nuestra alma — o nuestra mente (animus en el latín original) — donde está «la culpa» o «el mal» — por lo que es necesario hacer algo con ésta. Como «el mal» reside ahí, se ha hecho fuerte ahí, «tiene al alma» creo que dice literalmente la cita latina,  ésta no puede huir de sí misma. Eso dice Montaigne citando a Horacio;

In culpa est animus, qui se non effugit unquam. Horacio, Epístolas, I, xiv, 13

A Jenny Odell la veo en una foto en Internet, de apariencia bastante joven, bebiendo de una taza grabada con la célebre frase melvilliana, “I would prefer no to.” Me recordó también que desde hace unos años en mis cv-s universitarios suelo poner, cuando me preguntan por el número de «sexenios» reconocidos: «Hasta la fecha he preferido no solicitarlos». Lo hago más que nada para fastidiar a los compañeros que me piden el cv — y también para una cierta autojustificación… No todos los días está uno igual de seguro de sí mismo y de las propias decisiones…

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Para los profanos en esas cuestiones: «sexenio» por supuesto nada tiene que ver con sexo, sino que designa en el argot administrativo un período de seis años con investigación de calidad reconocida — reconocida según una agencia cuyos baremos son los del conocimientos hegemónico, el capitalismo cognitivo, etc. Si tienes sexenios reconocidos te pagan más, y puedes acceder a más cosas — tener más poder universitario — con las que puedes seguir avanzando por ese camino del prestigio y los ingresos — es un tema largo y complejo y sin blancos y negros como corresponde a toda «práctica biopolítica», por supuesto. Lo de «preferiría no hacerlo», es probablemente un lugar común entre estudiosos de la literatura y freaks relacionados. Cuenta la historia de un escribiente, Bartleby, que se empecinaba en decir a su jefe «preferiría no hacerlo» cuando éste le encargaba, sin pensarlo demasiado, pequeñas tareas que Bartleby consideraba que no debía hacer o que simplemente no quería hacer. Acabó pobre y en la cárcel. Hay algún libro de eruditos hablando sobre el asunto que he visto citado numerosas veces, pero que no leí. Si leí el Bartleby que me impactó notablemente.

Esto del «emprende pocas cosas» me parece un pensamiento contrario al de «la potencia spinoziana» que he defendido en otras ocasiones. Pienso también frecuentemente sobre eso.

Vale.

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#referencias

Marco Aurelio, s II, c. 170-180 dC, Meditaciones

Michel de Montaigne, c. 1580, Ensayos

Hermann Melville, 1853, Bartleby, the Scribner

Jenny Odell, 2019, How to Do Nothing

Ciudades para nuestras nietas: «El parque», relato sci-fi

 

Texto de Alejandro Jiménez Gómez – con la colaboración de Juan Manuel Cordero García, Pedro A. Guillén Fernández & Saúl Moguer Ayala. La imagen-collage digital también del mismo equipo.

Los autores escriben el relato como parte de su trabajo durante un curso en la Escuela de Arquitectura de Sevilla, 2021, el segundo año de la pandemia. El título del curso era «Ciudades para nuestras nietas». La imagen de arriba, en el que se ponen en relación materiales de Foucault-Deleuze con la famosa pintura de Edawar Hopper, formaba también parte del trabajo de curso de los autores. Quizás no tenga tanta relación con el relato… ¿Quién sabe? El afuera, las soledades, la relaciones de saber-poder, la noche…

El equipo docente del curso lo formamos José Pérez de Lama con Jose Sánchez-Laulhé como asistente honorario. En el curso, como su titulo quizás sugiera, nos dedicamos a pensar y estudiar bastante colectivamente sobre las ciudades del futuro, tratando de componer cuestiones medioambientales, de cuidados, tecnopolíticas… No es la primera vez que ocurre, pero los estudiantes obtuvieron en su gran mayoría la calificación de sobresaliente. No fue un año fácil, pero nos pareció que entre todos habíamos logrado generar un espacio de pensamiento y encuentro que nos pareció de bastante valor. Nota introductoria de José Pérez de Lama

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Volvió a pasar la vista por el parque frente a él

El viejo Diamantino, que tantos recuerdos le había dejado. Atrás quedaban ya los vidrios rotos y el olor a gasoil. Él venía de un mundo distinto, donde la humanidad, el concepto que entonces tuvieran de tecnología y progreso, enfrentaba constantemente a la naturaleza, donde la economía era un incendio que todo lo devoraba.

Y, sin embargo, siempre habían estado allí las plantas y las aves, las mismas que aún cantaban. También había niños, claro, aunque su juego era algo distinto.
Uno de los chiquillos pasó a su lado, casi lo golpeó en la carrera. Saltó entre los neumáticos del tobogán y pasó rápidamente al tiovivo, donde otros dos le esperaban. La primera vuelta emitió un bostezo metálico, mientras el rotor iba convirtiendo ese entusiasmo en energía.

Se encendió una pequeña bombilla a su derecha, una mera verificación de que el sistema funcionaba. No era como si hiciese falta, en cualquier caso: aquel día hacía un sol radiante, y los árboles fotovoltaicos bastaban para suplir las necesidades de la ciudad. Y si no, siempre estaba el pavimento.

Eso sí que se le antojaba imposible. Los suyos eran tiempos del coche y el sedentarismo. Del encierro. De pronto no sólo se promovía la actividad física, sino que eran esos mismos pasos los que alimentaban las ciudades. Esos juegos. Esa vida.

Incluso decían que podían extraer energía de las bacterias de la tierra, de limpiar el aire, aunque él no comprendía más allá del viento. Eran unos tiempos extraños los que le había tocado vivir.

Sí, todo era nuevo, diferente y, sin embargo, no cambiaría nada de aquello. Porque allí seguían estando su parque y sus aves, porque habían solucionado las crisis. Le sonrió a su nieta, mientras daba otra vuelta más.

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Sobre los formatos clásicos de libros y su origen en el plegado de los pergaminos

Imagen: plegados clásicos, in medio (folio), in cuarto e in octavo; adaptación de imagen de codicologia.atspace.cc
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Notas de José Pérez de Lama

Tengo que mirar una y otra vez esto del folio, cuarto, octavo… y voy a dejar aquí unas notas que tomé hoy para recordarlo mejor — y como reúno un par de fuentes igual a alguien le viene también bien.

Según veo en  IberLibro los tamaños con los que se denominan los libros vienen del típico tamaño de los pliegos — el papel de tinta – con que se hacía históricamente, 32 x 44 cm. Luego veremos en otra fuente que tiene otro origen anterior. Se usa el término formato.

Entonces si el pliego base se doblaba en dos, para dar lugar a un cuadernillo de 2 hojas,  4 páginas, el tamaño se llamaba «folio», si se doblaba dos veces, — y ahí ya había que cortar las hojas luego, como se ve en la imagen de arriba — se llamaba cuarto: de un pliego salía un cuadernillo de 4 hojas, 8 páginas; si se doblaba una tercera vez se llamaba octavo: de un pliego salía un cuadernillo de 8 hojas, 16 páginas. Y así algunos pasos más. Sigue leyendo Sobre los formatos clásicos de libros y su origen en el plegado de los pergaminos

Instalar certificado digital y AutoFirma en Linux Mint 20 y Firefox

Tutorial / notas de José Pérez de Lama

Cambié de ordenador y tenía que volver a instalar el certificado digital y la aplicación AutoFirma. Por alguna razón — por probar y porque leí que era una distribución de carácter comunitario — decidí instalar (GNU)-Linux-Mint en lugar de Ubuntu-GNU-Linux que usaba desde hace años, y que en cualquier caso es muy recomendable.

La cosa ha ido bastante bien, aunque aún hay algún detalle por afinar.

La configuración que tengo es:

  • Linux Mint 20 Cinnamon | Cinammon version 4.6.7
  • Firefox 86.0 (64-bit)

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Unas notas sobre la iniciativa de la New European Bauhaus

Imagen de cabecera de la web de la New European Bauhaus, 2021/02/25. Fuente: https://europa.eu/new-european-bauhaus/index_en

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Unas notas sobre la iniciativa de la New European Bauhaus — con algunos antecedentes que quizás ayuden a entender escepticismos

José Pérez de Lama

Un poco de desahogo – aunque también hay algunas sugerencias. Espero que pueda ser una aportación a un debate que se dice se quiere pluralista.

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Se está hablando desde hace unos meses de esta iniciativa, una nueva escuela o red de escuelas de arquitectura europea o algo similar, relacionado con el Green Deal. La iniciativa viene directamente de la presidencia de la Comisión Europea. Aquí el mejor resumen reciente que he encontrado: https://europa.eu/new-european-bauhaus/about-initiative_en

En otras instancias se ha dicho que inicialmente habrá 5 primeros nodos del proyecto en Europa. Y en ciertos «mentideros» o «rumoródromos» se ha podido oír que quizás uno vaya a estar en Sevilla, España. Ya hubo al menos un acto en Sevilla sobre el proyecto, con la participación del alcalde Espadas.

Estas noticias me han generado, como creo que a la mayoría de los amigxs que vienen estando en estos ámbitos, desde la investigación, el trabajo o el activismo, sentimientos encontrados; los mixed feelings as they say in English, expresión que hoy me suena mejor tratándose de un proyecto europeo… Sigue leyendo Unas notas sobre la iniciativa de la New European Bauhaus