Archivo de la categoría: Sociedad

You don’t have to be cool: sobre ministros, camisetas y dandismo…

You don’t have to be rich to be my girl
You don’t have to be cool to rule my world
Ain’t no particular sign I’m more compatible with
I just want your extra time and your …

Prince, Kiss, Art of Noise, 1988…

Imagen: Prince, en el Coachella Festival en 2008 (a la edad de 50 años). Foto de Scott Penner; fuente: Wikipedia & https://www.flickr.com/photos/penner/2450784866

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Selección y notas de José Pérez de Lama

Siempre me llamó la atención el estilo o la imagen de las personas, y el debate sobre el look del ministro Castells estos días me hizo pensar un poco sobre si era una cosa mía, una afición, como al que le gustan el Románico o los libros de detectives, o era algo más… Los antropólogos tendrán que decir, en fin, todo el mundo… Otra cosa es que sea más o menos interesante lo que podamos decir unos y otros.

La cosa me hizo acordarme de esto de Foucault que reproduzco más abajo; —- me llamaron la atención hace un tiempo estos párrafos suyos sobre el «dandismo» en un contexto que me resultaba sorprendente y divertido; su célebre – para algunos – comentario al texto de Kant ¿Qué es la Ilustración? — en unos párrafos sobre Baudelaire y la Modernidad. Foucault lo evocaba como una rasgo del ethos de la modernidad: la idea, o su representación, de que podemos hacernos a nosotr*s mism*s… ___ A mí además me hacía echar de menos los años 80-90 que yo recuerdo — en que la gente, al menos la que yo conocía, trataba efectivamente de tener un cierto estilo o una imagen, diferente, personal… Aunque tampoco estoy del todo seguro, e igual no eran los 80-90 sino simplemente que es algo que hacíamos por ser más jóvenes… Pero es que hoy no lo veo en los jóvenes, en la Universidad… o lo veo poco…

En la foto de arriba: Prince – Roger Nelson — como decía, a los 50 años de edad –uno de los iconos del estilo durante mi juventud…

Siguen ya los pasajes de Foucault; espero que no queden demasiado descontextualizados… En cualquier caso la lectura  de los textos, tanto del original de Kant como el de Foucault, es interesante y entretenida (ambos se encuentran en Internet; algunos enlaces al final).

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Foucault:

»Haciendo referencia al texto de Kant, me pregunto si no se puede considerar la modernidad más bien como una actitud que como un período de la historia. Con “actitud” quiero decir un modo de relación con y frente a la actualidad; una elección voluntaria que algunos hacen; en suma, una manera de pensar y de sentir, una manera, también, de actuar y de conducirse que marca una relación de pertenencia y, simultáneamente, se presenta a sí misma como una tarea. Un poco, sin duda, como aquello que los antiguos griegos denominaban un «ethos».  […]

»Para caracterizar brevemente esta actitud de modernidad, me referiré a un ejemplo que resulta casi necesario: se trata de Baudelaire, y ello porque su consciencia de la modernidad es generalmente reconocida como una de las más agudas en el siglo XIX. […]

[Comienza con una enumeración de cuestiones, pero nos quedamos sólo con la tercera.]

»3. No obstante, para Baudelaire la modernidad no es simplemente una forma de relación con el presente; es, también, un modo de relación que hay que establecer consigo mismo. La actitud voluntaria de modernidad está ligada a un ascetismo indispensable. Ser moderno no es aceptarse a sí mismo tal como se es en el flujo de momentos que pasan; es tomarse a sí mismo como objeto de una elaboración ardua y compleja; es lo que Baudelaire llama, según el vocabulario de la época, el «dandismo». No recordaré aquí pasajes bien conocidos y referidos ora a la naturaleza «vulgar, terrenal, inmunda», ora a la rebelión indispensable del hombre contra sí mismo, ora a la «doctrina de la elegancia» que impone «a sus ambiciosos y humildes discípulos» una disciplina más despótica que las más terribles de las religiones; pasajes, en fin, sobre el ascetismo del «dandy» que hace de su cuerpo, de su comportamiento, de sus sentimientos y pasiones, de su existencia, una obra de arte. El hombre moderno, para Baudelaire, no es aquel que se lanza al descubrimiento de sí mismo, de sus secretos y de su verdad escondida; es aquel que intenta inventarse a sí mismo. Esta modernidad no «libera al hombre en su propio ser», lo obliga a la tarea de elaborarse a sí mismo.

[Y algo de conclusión de esta parte del texto.]

»He querido hacer énfasis, por una parte, en el enraizamiento en la Aufklärung de un tipo de interrogación filosófica que problematiza, de modo simultáneo, la relación con el presente, el modo de ser histórico y la constitución de sí mismo como sujeto autónomo.

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Comentario: Por supuesto que esta constitución de sí mismo, no sólo pasará por el dandismo; o de otra manera, el dandismo no sólo puedo imaginarlo como una estética sino que también lo puedo imaginar como algo intelectual, existencial, etc.  Ain’t no particular sign I’m more compatible with…  Pero… en fin, a mí, y se que no es importante, — y aunque vea la parte de resistencia, de rebeldía o de provocación –, no me acaba de convencer este nuevo estilo de ir al Parlamento y lugares similares… You don’t have to be cool… pero si alguien tiene un aspecto así medio cool, sin pasarse, pues tampoco está mal… ¿O qué?

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#referencias

El texto de Foucault (de 1983-84) que reproduzco aquí, de una versión disponble on line; traducción de los editores de la web según me parece entender [con alguna pequeñísima modificación] — ¡muchas gracias!:
* http://www.catedras.fsoc.uba.ar/mari/Archivos/HTML/Foucault_ilustracion.htm

Otra en pdf aquí traducción de Jorge Dávila (Actual, No. 28, 1994 ):
* http://www.saber.ula.ve/bitstream/handle/123456789/15889/davila-que-es-la-ilustracion.pdf;jsessionid=AEBB128363D41D1DDA246C9936452631?sequence=1

La primera vez que lo leí fue en la edición de las Obras esenciales de Foucault en edición y traducción de Ángel Gabilondo (2010; pp.975-990), Barcelona: Paidós.

 

Comentario Guilluy: populismos (de derechas), periferias e ideología de la metropolización


Escena bobo con libro.

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Guilluy: populismos (de derechas), periferias e ideología de la metropolización

José Pérez de Lama, versión beta

Comentario de: Christophe Guilluy, 2019, No society. El fin de la clase media occidental, Taurus, Barcelona

Leí estos días No society, el libro de Guilluy, geógrafo (aunque también me parece sociólogo) francés que viene recibiendo una cierta atención en los medios por las tesis o hipótesis que se presentan en este volumen y en otro anterior. Éste, me ha parecido en efecto bastante interesante; aunque más en el análisis que propiamente en las conclusiones y propuestas.

El interés por Guilluy viene de lo que viene planteando para explicar el movimiento de los gilets jaunes en Francia y más en general lo que pueden llamarse populismos de derecha (Le Pen en Francia; que en este nuevo libro extiende a nuevos ámbitos: Trump en EEUU, el Brexit en RU, y algún comentario más puntual sobre Italia, Grecia, España o Cataluña).

Señalaré a continuación tres o cuatro ideas que me llamaron más la atención. Sigue leyendo Comentario Guilluy: populismos (de derechas), periferias e ideología de la metropolización

Imaginando el futuro tras la catástrofe climática – William Gibson en “Peripheral”

Imagen: ¿No Future? Pegatina / sticker de 1977; diseño de james Reid / Sex Pistols; fuente: https://www.beatbooks.com/pages/books/37921/the-sex-pistols/no-future-maximum-penalty-5-sex-pistols-gummed-sticker-c-january-1977

“Ya le he contado del malestar y la confusión que producen el viajar en el tiempo.” H.G. Wells; epígrafe que encabeza la novela de W. Gibson.

Introducción y traducción de José Pérez de Lama

El próximo viernes 27 de septiembre hay convocatoria global – incluida Sevilla – para llamar la atención sobre el cambio climático. Con ese motivo, y también, porque me ha gustado mucho el libro, traduzco un capítulo de Peripheral, creo que la última novela de William Gibson (2014), en que se presenta un interesante y a mi juicio bastante verosímil escenario de catástrofe climática y de cómo podría ser mundo, más bien distópico, que surgiera después.

La novela, y trato de no hacer spoiler, va de viajes en el tiempo entre unas fechas próximas a las actuales y finales del siglo XXI; la acción se va configurando poco a poco hasta irse centrando en cómo los personajes del futuro tratan e evitar su propio presente… en fin… y más en particular en sus aspectos eco-tecno-sociales… El final… no cuento más, es más interesante que en los armagedones típicos de otras novelas del género…

En la escena que sigue están hablando dos de los personajes principales, por un lado Flynne Fisher, habitante de nuestro presente, más o menos, y Wilf Netherton, nativo del futuro, pero que está tele-tempo-presente en su pasado. Wilf está explicando a Flynne lo que llaman el Jackpot, la catástrofe climática. Jackpot, significa algo así como “cuponazo” o premio gordo de la lotería… típicamente en Gibson sugiere el espíritu de casino que parece qie nos está llevando por el camino del cambio climático.

Quizás sea lioso el tema del tiempo en el texto que traduzco: hay fundamentalmente tres momentos que se deben tener en cuenta: el presente de Flynne, más o menos 2020 o 2025, el presente de Wilf (posterior al Jackpot, hacia 2090 o 2100, y el tiempo del Jackpot, la etapa más crítica de la catástrofe climática, que estimaría sobre 2050-60).

Referencia: William Gibson, 2014, Peripheral, Penguin; pp. 319-22

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El Jackpot

[…] Y entonces empezó a explicarle lo que llamaba el Jackpot.

Y lo primero de todo es que no había sido una sola cosa. Que fue algo multicausal, sin un comienzo en particular y sin un final. Más un clima que un acontecimiento, no como en las típicas historias apocalípticas en las que hay una gran catástrofe, después de la cual todo el mundo sale con armas […] o tras la que son devorados vivos por algo causado por la catástrofe. Nada parecido.

Fue algo androgénico, dijo, y ella sabía de [los programas de] Ciencia Loca y del National Geographic que significaba causado por la gente. No es que hubieran sabido lo que estaban haciendo, que lo hubieran hecho a posta, que hubieran querido crear los problemas, pero los causaron de todas maneras. Y fue en efecto el propio clima, el tiempo, debido a que había demasiado carbono, lo que impulsó muchas de las cosas. El que siempre fuera a peor y nunca a mejor, y que se considerase normal que fuera así, – algo que estaba pasando. Porque la gente en el pasado, que no tenía ni idea de cómo aquello funcionaba, se lo cargó todo, no fueron capaces de organizar cómo hacer algo, incluso cuando ya sabían que estaba pasando, y luego, ya, pues era demasiado tarde. Sigue leyendo Imaginando el futuro tras la catástrofe climática – William Gibson en “Peripheral”

Nietos de Keynes. Buenas y malas noticias sobre la economía de la abundancia

Imagen: J.M. Keynes con la bailarina rusa Lydia Lopokova. Foto: Cortesía de Wiedenfeld & Nicolson. Fuente: Bloomberg Business

 

José Pérez de Lama / publicado en LABlog 01/06/2015

Las buenas noticias

En su último libro, The Zero Marginal Cost Society, Jeremy Rifkin, recuerda un texto escrito por J.M. Keynes en 1930 en el que preveía que, hacia el año 2030, si se daban unas ciertas condiciones en el desarrollo de la civilización, la generación de sus nietos no tendría ya que trabajar. El problema económico se habría acabado, habríamos entrado en lo que se viene llamando una economía de la abundancia; los asuntos económicos serían resuelto de manera profesional y rutinaria como si fuese la tarea de un dentista. El desarrollo técnico o tecnológico sería la clave principal para este logro. A pesar de que el trabajo no sería realmente necesario, Keynes planteaba que la mayoría de la población trabajase 3 horas al día / 15 a la semana para satisfacer la necesidad cultural, acunada durante siglos, de hacer cosas como forma de sentirnos útiles y valiosos – aquello del homo faber; también por las dificultades que imaginaba que tendríamos para saber llenar el tiempo sin el trabajo al que estamos tan acostumbrados.

El planteamiento de Keynes creo que no es demasiado extraño o raro. Paul Lafargue, uno de los yernos de Marx, que por cierto pasó algunos años de su vida en Madrid, ya había escrito un libro sobre este asunto del final del trabajo, publicado en 1880, y titulado El derecho a la pereza. Lo que a mi me resulta llamativo es que fuera Keynes el que lo plantease, probablemente el que fuera el economista más importante del siglo XX, un hombre estrechamente implicado en las realidades políticas y económicas de su tiempo, un hombre sin duda idealista, pero también muy pragmático.

El reciente debate sobre la renta básica universal (RBU) volvió a poner de actualidad este asunto de la relación entre ingresos y trabajo, aunque en la opinión pública el énfasis se situó más en la cuestión de la justicia social y la redistribución de la riqueza, que en la de la innovación tecnológica o el cambio civilizatorio tal como planteaba Keynes. Franco Berardi Bifo, esta misma semana en Sevilla, recordaba también al Rifkin de mediados de los 90 cuando éste empezaba a escribir sobre el final del trabajo (The End of Work, 1995). Para Bifo lo que Rifkin señalaba es que existía y existe la posibilidad de que efectivamente se acabe la necesidad de trabajar para ganarse la vida, para la mayor parte de la población. Aportaba el dato reciente de una entrevista, – 2014 -, con Larry Page y Sergey Brin, los patrones de Google, en la que éstos estimaban que su empresa sería capaz, actualmente, de automatizar el 45% del trabajo global. Bifo señalaba como principal obstáculo, sin embargo, que tenemos grabado en nuestro sistema neurológico, en nuestro firmware, la relación salarial como medio para obtener el dinero para poder vivir. Como sociedad no somos capaces de imaginarnos el que seamos capaces de organizarnos y sobrevivir más allá de la existencia de esta relación. Sigue leyendo Nietos de Keynes. Buenas y malas noticias sobre la economía de la abundancia

La administración del miedo; Virilio, Polanyi


Imagen: Bunker en la costa atlántica francesa, fotografía de Paul Virilio. Fuente: https://www.uberkreative.com/blog/war-architecturebunkers-paul-virilio-monuments-or-icons

José Pérez de Lama

La administración del miedoThe Administration of Fear – es el título de una larga entrevista a Paul Virilio publicada en la mítica – al menos para mí – editorial Semiotext(e). La entrevista, junto con una estupenda introducción, se la hace Bertrand Richard; es tremendamente inquietante a la vez que fascinante, como es propio de Virilio. Trata del miedo, efectivamente, de la guerra, de las tecnologías y la aceleración, algunos de sus temas preferidos. Me centraré aquí en el tema del miedo, de la administración del miedo, que da título al pequeño volumen gris oscuro.

Según cuenta Virilio nada más empezar, el título se lo de debe a Graham Greene y su novelita The Ministry of Fear, que trataba de un grupo de quintacolumnistas, (espías/infiltrados), alemanes en el Londres de la Segunda Guerra Mundial. (Me gusta mucho esa novela a mí también).

Pero antes de tratar de lo que propone Virilio comentaré algo que leí hace unos años en Polanyi, en su célebre The Great Transformation, y de lo que me acuerdo mucho últimamente. Señalaba Polanyi que el gran dilema de las sociedades occidentales modernas habría sido el que se da entre libertad y seguridad. En su día me llamó la atención porque no era el que yo había acostumbrado a pensar, que era el dilema entre libertad e igualdad. Pensando sobre el asunto me di cuenta de que éste último había sido propuesto por (el liberal) Karl Popper, atribuyendo la libertad (individual sobre todo) al liberalismo, y la igualdad – que el autor pensaba como opuesta a la libertad – al socialismo. En virtud de su análisis de esta oposición Popper, – La sociedad abierta… -, concluía que era preferible el liberalismo frente al socialismo.

Polanyi con su oposición “libertad-seguridad” lo ve de otra manera. Asocia “la libertad” al capitalismo – libertades individuales, de propiedad, empresas, etc -, que se opone para él a la seguridad de la población en general, que tendría que ver con la supervivencia, el empleo, la vivienda, el poder tener una vida digna… En estos términos y en nuestras sociedades esta seguridad la podríamos oponer a la precariedad – y a la pobreza – en cuanto inseguridad o incertidumbre vital. Para Polanyi la intervención del estado – con sus leyes, su cierta acción redistributiva, los servicios públicos, etc. – representaría el impulso social hacia la seguridad. Polanyi, que como se suele recordar se consideraba un socialista no marxista, planteaba el estado como el principio que compensaba y moderaba las libertades del capitalismo – que incluía según el autor la dudosa transformación de trabajo, tierra y dinero en mercancías. La seguridad de Polanyi era fundamentalmente contra el avasallamiento de la vida por parte del capitalismo. Quizás como en “seguridad social.” También es bastante conocida la crítica que Polanyi hacía de “las libertades del capitalismo” – las libertades de explotar, de apropiarse de la riqueza producida socialmente, de destruir el medio ambiente, etc. Sigue leyendo La administración del miedo; Virilio, Polanyi

Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades


Imagen: “Stakeholders” del ecosistema de la fabricación digital colaborativa. Pérez de Lama, 2019, revisión de otro diagrama (con Alejandro González) de 2010-2013. Pinchar en la imagen para verla ampliada.

¿Por qué alguien querría hacerse fabber o maker?

José Pérez de Lama

Nota previa: Lo que sigue es un apartado de un capítulo dedicado a la fabricación digital y la economía colaborativa que publiqué recientemente en el libro “Economía colaborativa… ¿De verdad?, editado por David Patiño, Charo Gómez-Álvarez y Juan J. Plaza . Este apartado presentaba una relación de los tipos de subjetividades que estimo se cultivan en los fab labs y maker spaces y que constituyen buena parte de su interés y atractivo. Piensa uno que estos rasgos subjetivos contrastan, aunque no siempre sea así, con los rasgos actualmente dominantes del individualismo, la competitividad, el consumismo, la recepción acrítica de las tecnologías, etc. __ Aprovecho para dedicarlo a mis compañer*s del Fab Lab Sevilla y la red global. __ El artículo original está firmado con César García Sáez, de MakerSpace Madrid, con quien tuve diversas conversaciones durante su preparación, que se sumaron a las que veníamos teniendo desde hace ya bastantes años. __ En el libro el texto va acompañado de imágenes y notas que no se han incorporado aquí. JPL

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Life wastes itself while we are preparing to live. (La vida se pierde mientras nos preparamos para vivir). Ralph Waldo Emerson

Entonces, si decimos que actualmente es más barato, – y lógicamente más cómodo -, comprar un mueble en Ikea que hacérselo uno mismo en el fab lab, ¿cuál es el interés del asunto? ¿Y por qué hay gente que prefiere hacer este tipo de cosas en un fab lab en vez de comprarlas ya hechas y más baratas? Lógicamente, cada uno de los fabbers o makers tendrá sus razones, pero podemos señalar algunas de las más destacadas y comunes, aunque en cada caso particular se tratará probablemente de una trama compleja de intereses diferentes. Ocurriendo, incluso, que los diferentes intereses de unos y otros no estén necesariamente alineados.

El placer de hacer
Una de las principales razones sería la del gusto o el placer de hacer, de hacer cosas materiales, – algo que Richard Sennet, por ejemplo, estudia en su libro The Craftsman (2008). En un mundo en el que el trabajo es cada vez más abstracto y nuestro relación con lo material cada vez más artificiosa la posibilidad de hacer cosas por uno mismo, cosas concretas y físicas, de aprender a hacerlas cada vez mejor, es algo que para muchas personas constituye una fuente de placer. Este es un sentimiento que no será extraño a artistas y artesanos, arquitectos, ingenieros, hackers, bricoleurs, etc. Sigue leyendo Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades

Sennett: reseña de “Building & Dwelling,” ¿una ética hacker para la ciudad?

Unas notas sobre Building and Dwelling (Construir y habitar) de Richard Sennett

José Pérez de Lama

R. Sennett, 2018, Building and Dwelling. Ethics for the City, Allen Lane Penguin

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Completa este Construir y habitar la trilogía sobre craftsmanship y pragmatismo de Richard Sennet (previamente The Craftsman – El artesano – y Together. The Rituals, Pleasures and Politics of Cooperation). En el plan de la trilogía anunciado en el primer volumen, éste, siempre dedicado a la ciudad, iba a llamarse El extraño o El extranjero: The Stranger.

En su línea pragmatista Sennet continúa desarrollando su idea de construcción del mundo y las sociedades desde una perspectiva práctica, del hacer, aunque siempre acompañado del pensar sobre lo que se va haciendo. También de la construcción de la ciudad – material y social – como algo que se aprende practicándolo – en contraste con las teorías separadas de la realidad ya sean políticas o disciplinares. Sigue leyendo Sennett: reseña de “Building & Dwelling,” ¿una ética hacker para la ciudad?