Elogio de Epicuro (y de Maite Larrauri)

Estancia exterior de la casa de Bernard Rudofsky en Frigiliana, Málaga; años 60-70. Diapositiva quizás del propio arquitecto, que procede de los trabajos de investigación de Mar Loren.

Elogio de Epicuro —- y de Maite Larrauri

José Pérez de Lama

Eat, drink, and be merry, for tomorrow we die. ____ @Kurt_Vonnegut

Sumergió sus dedos en el desierto / y con el agua del espejismo / escribió un poema. ____ Diván de poetisas/poetas árabes contemporáneas; de alguna ocasión en Twitter de la que no tomé nota detallada…

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Empiezo por el elogio de Maite Larrauri. Releía en su librito, La amistad según Epicuro, que las comunidades epicúreas de la Antigüedad se reunían los días 20 de cada mes para filosofar – y que podemos imaginar que lo harían en un jardín y en torno a una comida. (Librito por la extensión y el tamaño que no por su valor). Se me ocurrió comentarlo a Salas Mendoza y Sergio Rodríguez, mis amigos de Nomad Garden, – andábamos buscando desde hacía algún tiempo un pretexto para reunirnos de vez en cuando -, y surgió hacer nuestro primer encuentro epicúreo hace un par de días. El encuentro, al que asistieron bastante improvisadamente otros cuatro «activistas-artistas-epicúreos», fue al atardecer, entre el parque de las Delicias y el de María Luisa, – Sevilla, sí -, y entre dos terraza clásicas de bonitos nombres, el Líbano y Bilindo.

Me llevé dos libros de mi biblioteca epicúrea, uno de ellos el de Larrauri, y me sorprendió que los amigos no conocieran la maravillosa colección. Mucho la recomiendo: es una serie de textos breves, que tiene su origen en charlas de introducción a la filosofía para un grupo de mujeres del barrio de esta profesora de filosofía – acompañados en cada ocasión por los dibujos de Max. Y siendo sencillos de leer diría que no por eso renuncian a la profundidad. La profundidad no está reñida con la accesibilidad – esa sería una de las consecuencias que yo saco de esta colección. Mis dos preferidos son los de Spinoza y Deleuze, pero éste de Epicuro también es muy bonito. La colección, piensa uno, denota una cierta aproximación a la filosofía: que tiene muy presente el cuerpo, podría calificarla ahora de un materialismo o naturalismo sensual. Y que como en el caso muy específico de Epicuro, considera que el objeto principal de la filosofía – recordemos que filósofo/a era el/la amante del saber o de la sabiduría – es contribuir mediante el pensamiento a una vida mejor; —- la filosofía que parece interesar a Larrauri, al menos en esta serie, es la que se identifica con una sabiduría de la vida. Gracias, entonces, a Maite Larrauri por esta maravillosa serie de libros, – que sin duda alguna cuento entre mis preferidos. ¡Os la recomiendo a tod8s! Sigue leyendo Elogio de Epicuro (y de Maite Larrauri)

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Comentario a ¿Quién quiso la Guerra Civil? de Ángel Viñas

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Francisco Franco y el general José Sanjurjo en Melilla en 1921. Fuente: El confidencial (21/7/2018), https://www.elconfidencial.com/espana/2018-07-21/sanjurjo-franco-exhumacion-abogados-valle-caidos_1595055/

David Patiño Rodríguez

Leí el último libro de Viñas (2019) que analiza cómo se organizó el complot contra la II República que propició la Guerra Civil y la Dictadura franquista. Aprovechando que se acaban de cumplir 83 años del golpe, he escrito algunos comentarios sobre la obra en los que destaco los aspectos que más me han llamado la atención y vierto algunas reflexiones que me ha sugerido su lectura.

El libro se desarrolla a partir de los famosos contratos que el autor presentó hace unos años en los que los monárquicos adquirían a una empresa italiana un montón de aviones último modelo totalmente equipados y una cantidad ingente de armas, todo ello a un coste desbaratado (que el autor cuantificó en unos 400 millones de euros actuales) y pagado a tocateja, lo cual nos hace una idea de la dimensión y la premeditación del complot.

La principal conclusión que me ha dejado la lectura es que avanza un paso más en el proceso de acabar con los mitos justificadores del franquismo que en mi generación habían adoptado, grosso modo, la siguiente forma: la II República fue un descontrol gestionado por inútiles que, si bien mantenían una apariencia democrática, sea por buenismo exacerbado, o por intereses, produjo el germen del inevitable desastre. Este determinismo del desastre ha gobernado las actuaciones políticas, sobre todo de la izquierda, en la etapa de la Constitución de 1978 alertando contra el ritmo de las reformas y sobre todo estableciendo límites materiales a las mismas (con la Iglesia hemos topado) para no volver a caer en los errores de los años 30.

La tesis de Viñas genera la sensación de que, lejos de ser inevitable, había pocas posibilidades de que la sublevación se produjera y si lo hizo fue, posiblemente, porque Calvo Sotelo, principalmente, trazó una estrategia inteligente y la puso en práctica de forma efectiva. Y llegado a este punto, es imposible no apenarse porque se desplegara tanta inteligencia para organizar el peor acontecimiento de la historia de España.

En los preparativos de la sublevación destacan varios protagonistas, pero también destaca que no se encuentre Franco entre ellos. Esta cuestión es también uno de los temas más llamativos del libro que cuenta, de modo muy efectivo, su aportación y cómo acabó siendo el Caudillo de España por la G. de Dios, proceso en el que el azar tuvo más importancia que sus méritos o arrojo. Los principales protagonistas de la historia fueron los monárquicos que desde el mismo 14 de abril, literalmente, intrigaron para acabar con el régimen republicano. Esta senda de acontecimientos parece indicar que el exrey más que dejar el país para evitar la guerra civil como alegó, en realidad lo hizo porque no contaba con apoyos suficientes para provocarla. No obstante, su entorno, por encargo suyo o por motu proprio, desde ese momento comienza la tarea de organizarla pues los monárquicos no organizaban una asonada decimonónica sino una guerra cruenta. En sus planes no estaba que fuera a durar 3 años, pues nunca imaginaron una resistencia tan fuerte como la que opuso la República, pero sí querían una guerra breve que permitiera eliminar físicamente a sus principales enemigos a la vez que invertía en terror.

Viñas también ha conseguido destapar aspectos desconocidos de la sublevación. Entre ellos, destaca la injerencia de la Italia fascista en una nación soberana extranjera como era la República Española. El hecho ya es suficientemente grave, pero además dicha injerencia fue continuada pues existe un acuerdo explícito para apoyar una revuelta que data de 1934 y que saltó a la luz ya en plena guerra. Viñas pone de manifiesto contactos anteriores incluso. Los acuerdos con los conspiradores se materializaron en diversas acciones como la formación de un grupo de milicianos carlistas, la financiación de Falange y sobre todo los contratos citados que se articularon a través de una empresa para esconder la participación gubernamental. La participación extranjera también es destacada desde la perspectiva española. Los monárquicos que emplean la etiqueta de “nacionales” desde el principio y que justificarán el golpe de estado con los argumentos patrióticos, estaban, ellos sí, vendiendo el país a una potencia extranjera que prestaba su apoyo guiada por sus intereses estratégicos en la forma de la alineación de la Nueva España con ella en el Mediterráneo. Viñas elocuentemente cita, de manera reiterada, la figura psicológica de la proyección para describir las acusaciones al gobierno por parte de los conspiradores, conscientes de que eran ellos los que vendían la patria a los intereses extranjeros.

También destaca la estrategia de los monárquicos, auténticos protagonistas de la conspiración. Viñas describe una estrategia brillante y bien elaborada, que únicamente falló por dos circunstancias extraordinarias que descabezaron la sublevación. Calvo Sotelo esconde su participación en la trama italiana por su condición, desde las elecciones de la primavera del 36, de líder de facto de la derecha parlamentaria, pero no parece que haya dudas de que ideó la estrategia que finalmente derrocó la República aunque no tuviera el final que esperaba. Su propio asesinato, días antes del golpe, y sobre todo el accidente mortal del general Sanjurjo, que era el líder indiscutido de la conspiración, la descabeza y trastoca totalmente los planes monárquicos. Destaca que la estrategia electoral monárquica se limitaba a garantizar la presencia de sus líderes en el Parlamento conscientes de que sus posiciones nunca serían mayoritarias por lo que no tuvieron interés en gastar demasiado. Sin embargo, no faltaron fondos para financiar a los pistoleros de Falange para generar inestabilidad en la calle que luego permitían denunciar la incapacidad del gobierno para mantener su control. El asesinato de Calvo Sotelo se usó extensamente como justificación del golpe, incluso en la actualidad se sigue haciendo. Viñas indica que no modificó absolutamente nada en unas acciones planificadas desde hacía tiempo. La conspiración monárquica habría aguantado esta muerte, pero no pudo aguantar la muerte del bilaureado general que falleció el 20 de julio en un accidente provocado por la ineptitud y el afán de protagonismo del capitán Ansaldo, otro de los protagonistas de la conspiración. Con la documentación que se posee, no están muy claro los objetivos de los conspiradores por aglutinar a diferentes grupos con intereses contrapuestos, pero parece que los planes originales situaban a Sanjurjo como jefe de estado, al menos de forma temporal para reestablecer, en un momento posterior, la monarquía en la figura del exrey o de su hijo Juan. Calvo Sotelo ocuparía la presidencia del Gobierno en un Estado que tendría una estructura organizativa inspirada en la Italia fascista.

El relato del papel que jugó Franco en los preparativos es otra de las cuestiones que tiene mucho interés en el libro. Franco se implicó desde el principio, pero sus aspiraciones se limitaban a ser el gobernador del Protectorado del Norte de África. No hay dudas de que la cabeza de la sublevación era Sanjurjo que encargó su organización a Mola y tampoco las hay de que su autoridad moral fue aceptada por todos los conspiradores, civiles y militares, de manera unánime. La oportunidad para Franco surge con el descabezamiento de la sublevación por los fallecimientos de Calvo Sotelo y de Sanjurjo. Las muertes provocaron el desconcierto en Italia durante algunos días. Los monárquicos se movieron rápido entrevistándose con el propio Mussolini para asegurar que se enviaran los aviones contratados que ahora eran especialmente necesarios para que las tropas africanas pudieran llegar a la Península dado que la armada no se había sublevado. Y efectivamente los aviones llegaron, excepto un par de ellos que se accidentaron. Viñas cuenta la rocambolesca historia de uno de ellos que se acabó estrellando en el África francesa. Las autoridades galas interrogaron al piloto, que era militar, y se produjo el consiguiente escándalo diplomático y periodístico con negativa cínica por parte del gobierno italiano incluida. Por supuesto acabó en nada. A la vez, Franco realiza una afortunada gestión que consigue implicar a Hitler en el apoyo a la rebelión, por la que, a diferencia de Mussolini, nunca había estado interesado y posiblemente ni enterado. El paso de las tropas y las dificultades que encontró Mola en el frente norte encumbraron a Franco a la Jefatura del Gobierno del Estado en septiembre, nombramiento que se traslada a la gaceta en forma de Jefatura de Estado. Durante la guerra la prioridad de los grupos que habían apoyado el golpe fue derrotar al enemigo común y no se cuestionó la jefatura del Nuevo Estado y cuando terminó la contienda ya no fue posible modificar nada. Los monárquicos que habían organizado la sublevación fluctuaron entre las posiciones críticas de Sainz Rodríguez y Ansaldo y la colaboración entusiasta de Goicoechea que abandonó sus posiciones y fue premiado con el cargo de Gobernador del Banco de España. Viñas relata con detalle las vías a través de las que Franco se encargó, posteriormente, de reescribir la historia eliminando a Sanjurjo del relato, minimizando el papel de Mola, del que se encargó de hacer desaparecer sus papeles y encumbrándose como cerebro y jefe de la organización, desde el principio. Sin duda también llama la atención que la documentación de figuras del periodo tan imprescindibles como Alfonso XIII o el propio Franco y de buena parte de la actividad del ejército, hayan desaparecido o estén fuera del escrutinio público 80 años después.

En definitiva, ¿Quién quiso la guerra civil? da un giro importante al acontecimiento más importante de la historia del país de los últimos 200 años y sugiere que aún queda mucho por saber sobre el mismo. La guerra y posterior dictadura cortaron de raíz el progreso y las reformas estructurales que la sociedad española había empezado a acometer a través de un programa que un autor como Fontana ha calificado de moderado pero que a un grupo de aristócratas, financieros y militares les pareció lo suficientemente lesivo contra sus intereses como para iniciar una aventura que, era probable que provocaría una carnicería, como de hecho, sucedió. Como todas las obras de Viñas, llama la atención el celo tomado en la contrastación de cada una de las afirmaciones. Pero posiblemente, lo que más destaco es una afirmación que, a pesar de no ser la primera vez que hace el autor, a mí me llama especialmente la atención: lo que condenó a la II República española fue adelantarse en el tiempo. La democracia española tuvo que enfrentarse al fascismo antes que ninguna otra nación y Reino Unido, Francia y Estados Unidos, que deberían haber acudido a socorrerla, la dejaron a su suerte en una lucha totalmente desigual que no podía ganar. No podremos saber qué habría pasado en un universo paralelo en el que las cosas hubieran sucedido de otro modo, en España y en el resto del mundo, pero da que pensar y también provoca la reflexión visualizar el efecto que tiene el azar en nuestras vidas y en la evolución de los acontecimientos históricos.

Viñas, Ángel (2019), ¿Quién quiso la guerra civil?: Historia de una conspiración, Crítica, Barcelona

Una práctica de inglés avanzado: “Like all other writers, he met with disappointments” – un comentario sobre la Tristra-paedia de Walter Shandy

Imagen: John de la Casse, arzobispo de Benevento, héroe y modelo de Walter Shandy; pintura de Jacopo Pontormo, s XVI (fragmento). Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Giovanni_della_Casa

Like all other writers, he met with disappointments…

José Pérez de Lama

Estos días andaba recordando este capítulo del Tristram Shandy – en el que se introduce uno de mis temas preferidos de uno de mis libros preferidos: tras morir su primogénito, el padre de Tristram decide ponerse a escribir una Tristra-paedia – emulando a Jenofonte con el hijo de Ciro, por cierto – un compendio para dirigir la educación de Tristram, su segundo hijo y el único que le queda;—- siendo ya un hombre mayor: es su última oportunidad, piensa…

Ocurre que el padre tarda tanto con el asunto, «Como todos los escritores, se encontró con decepciones»—-y aquí aparece la historia de John de la Casse / Giovanni della Casa, (el de la imagen que me hizo gracia y me gustó), un sabio-humanista italiano que tardó 40 años en escribir una obra que finalmente resultó ser un pequeño librito—- tarda tanto el hidalgo Shandy, que su hijo va creciendo y superando las sucesivas edades a las que imaginamos que se dedican los episodios de la Tristra-paedia

Tras tres años y pico de trabajo Walter Shandy no ha llegado ni a la mitad de su obra, y mientras tanto tiene a su hijo lo ha tenido completamente olvidado – en lo concreto y material, claro. La suerte para el padre, y para Tristram, – hasta cierto punto -, es que un acontecimiento inesperado y que parecerrá de mayor importancia trastoca la vida familiar y Shandy padre se ve en la obligación de abandonar su gran proyecto literario… Pero eso ya es en el siguiente capítulo.

La historia tiene bastante guasa, también por supuesto la manera en que la cuenta Sterne,—- y esto del autor que no avanza con su libro, un libro que trata del mundo pero que escribe refugiado en su casa, resultará a algunos tremendamente familiar… :-/ Sigue leyendo Una práctica de inglés avanzado: “Like all other writers, he met with disappointments” – un comentario sobre la Tristra-paedia de Walter Shandy

Economía y Felicidad: ¿Un Vínculo Olvidado?

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Fuente: Economía y Felicidad: La Paradoja de la Felicidad lavozdegalicia.es

 

 

Franciso Gómez García

Departamento de Economía e Historia Económica

Universidad de Sevilla

 

“El objetivo manifiesto de la investigación del Dr. Adam Smith es la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones. Sin embargo, hay otra investigación, quizás aún más interesante y que ocasionalmente se confunde con ésta; me refiero a la investigación de las causas que afectan la felicidad de las naciones”.

Malthus (1798)

El interés por investigar las causas que afectan a la felicidad, que se desprende de la cita de Malthus, ha sido y sigue siendo, hoy en día, motivo de estudio para numerosos científicos sociales en todo el mundo. Podría advertirse cierto grado de reproche hacia Adam Smith por haber indagado poco en el asunto de cómo y en qué condiciones se transforma la riqueza en felicidad. Sin embargo, como argumenta Pasinetti (2005), el propio Malthus y los demás economistas clásicos tuvieron que enfrentarse a la tarea de construir los fundamentos de una nueva ciencia; tarea que no habría podido llevarse a cabo de no haberse centrado en una variable como la riqueza, una materia más restringida que la felicidad pero susceptible de ser definida objetivamente.

Esta visión cambió en la segunda mitad del siglo XIX con los primeros economistas neoclásicos que, influenciados por el utilitarismo de Bentham, dejaron de ocuparse de un concepto objetivo como la riqueza para pasar a ocuparse de un concepto subjetivo como la felicidad, término que para los primeros neoclásicos cardinalistas era sinónimo de utilidad, bienestar o satisfacción. En la investigación actual, en Economía de la Felicidad, los términos anteriores (a los que habría que sumar el bienestar subjetivo y la satisfacción con la vida) suelen utilizarse como intercambiables (Bruni, 2007).

En definitiva, el advenimiento del análisis marginalista supuso que la ciencia económica pasara de ocuparse de la riqueza (un concepto objetivo), a ocuparse de la felicidad (un concepto subjetivo, de connotaciones psicológicas, conectado con la idea de la satisfacción de necesidades humanas). La Psicología había entrado de lleno en el análisis económico, aunque con el cambio de siglo (análisis ordinal de la utilidad de Pareto y lógica de la elección racional) sería de nuevo expulsada del ámbito económico –véase Edwards (2009)-. Habría que esperar hasta los años setenta del siglo XX para rescatarla.

La tardía incorporación de la ciencia económica en el ámbito de la felicidad, puede ser explicada por el rechazo de los economistas en lo referente al uso de variables subjetivas, o por la creencia de que la felicidad es imposible de medir.

El primer gran referente de lo que actualmente conocemos como Economía de la Felicidad, lo encontramos en un trabajo realizado por psicólogos, y no por economistas. Nos referimos al estudio de Brickman y Campbell (1971) acerca de la felicidad individual y colectiva, en el que llegan a la conclusión de que las mejoras en los ingresos y en la riqueza individual, no se traducen necesariamente en mejoras reales en el bienestar de las personas.

Estos resultados llamaron la atención del economista Richard Easterlin (1974). En su trabajo seminal encontró que en Estados Unidos el ingreso per cápita se había duplicado entre los años 1946 y 1970, mientras que la felicidad apenas había aumentado en dicho período. Además, dicho autor considera 19 países, tanto desarrollados como menos desarrollados, utilizando datos que provienen de 30 investigaciones diferentes.

Los hallazgos del estudio de Easterlin pueden resumirse en tres puntos:

  1. Cuando se trata de un país y un período dado en el tiempo, se encuentra una asociación clara (y positiva) entre la renta y la felicidad. Así, aquellos individuos que pertenecen a los estatus más altos son más felices, por término medio, que aquéllos que pertenecen a los estatus más bajos.
  2. Cuando se hacen comparaciones entre países, no está claro que los países más ricos en promedio sean, como cabría esperar, los países más felices en promedio.
  3. Al estudiar series temporales para el caso de los EE.UU., el autor encuentra (como acabamos de apuntar) que no está claro que los aumentos de renta en el tiempo se hayan correspondido con aumentos de la felicidad subjetiva.

Los resultados 2º y 3º pueden considerarse como contradictorios con el 1º. Esta contradicción es lo que en la literatura se conoce como Paradoja de Easterlin. Se había “redescubierto” la Economía de la Felicidad, como disciplina que estudia la felicidad con los instrumentos propios del análisis económico.

El interés por la medición de la felicidad y sus causas no se agotó con la finalización del siglo XX. Por el contrario, en las últimas décadas se ha redoblado dicho interés, tanto en el ámbito académico como en el político. A modo de ejemplo podemos hacer referencia a la publicación en septiembre de 2009 del Report by the Comisión on the Measurement of Economic Performance and Social Progress[1], documento que se conoce como informe Stiglitz. En su elaboración cooperaron 25 científicos sociales (cinco premios Nobel de Economía, entre ellos), cuya misión era elaborar datos estadísticos e indicadores capaces de medir adecuadamente el progreso económico y social (Stiglitz et al., 2009).

Los autores del informe sostienen que “las mediciones del bienestar, tanto objetivo como subjetivo (satisfacción con la vida) proporcionan informaciones esenciales sobre la calidad de vida” y, por lo tanto, “los institutos estadísticos deberían integrar en sus encuestas preguntas cuyo objetivo sea conocer la evaluación que cada uno hace de su vida, de sus experiencias y de sus prioridades” (Stiglitz et al., 2009: 15).

En definitiva, el conocimiento de las causas que promueven el bienestar subjetivo de los ciudadanos resulta de interés tanto a nivel individual como institucional. La Economía de la Felicidad, apoyándose en las respuestas que dan los individuos en las encuestas cuando se les pregunta acerca de su grado de satisfacción con la vida, buscan correlaciones y tratan de cuantificar la influencia que ejercen variables como la renta, el empleo, la salud, la educación, etc., en el bienestar subjetivo que declaran los ciudadanos. Por tanto, estamos ante una disciplina basada en la evidencia.

Así, en el Análisis Económico se ha retomado el estudio científico de la Felicidad. Estos estudios se centran en el concepto de Satisfacción con la Vida (se mide de 0 –completamente insatisfecho- a 10 –completamente satisfecho-). La pregunta concreta a la que se responde en las encuestas es la siguiente: “En general, ¿está usted satisfecho con su vida?”. Dicho término, como ya hemos comentado, es intercambiable con otros como Bienestar Subjetivo, Utilidad y la propia Felicidad. Evidentemente, hay matices diferenciadores cuyo análisis exceden el propósito de este post.

En este contexto de interacción entre ideas y hechos económicos, ha surgido con fuerza (viene para quedarse) la Economía de la Felicidad. Según esta subdisciplina (revolucionaria) del Análisis Económico: 1) La economía debe estar al servicio de las personas; 2) El dinero es un medio (nunca un fin); 3) La Economía puede aprender mucho de la Psicología y 4) Los datos de bienestar subjetivo son un complemento necesario a los datos objetivos. En este contexto, por ejemplo, se ha demostrado empíricamente que existe un umbral de la felicidad (aproximadamente 60.000 euros anuales por familia, según los Nobel de Economía D. Kahneman y A. Deaton); a partir del cual más dinero no da más felicidad (aunque es cierto que hay personas que no hartan ni con…). Contestando a la pregunta inicial planteada en este post, lo que los Nóbeles han unido que no lo separe el hombre.

 

Referencias

 Brickman, P., y Campbell, D. T. (1971): Hedonic relativism and planning the good society. En Adaptation-level theory, pp. 287-305.

  • Bruni, L. (2007): The “technology of happiness” and the tradition of economic science. En Handbook on the Economics of Happiness [Bruni y Porta (eds), 2007], cap. 2, pp. 24-52.
  • Easterlin, R.A. (1974). Does economic growth improve the human lot? Some empirical evidence. In P.A. Davis, M.W. Reder, (Eds.): Nations and households in economic growth (pp. 89-125) New York, Academic Press
  • Edwards, J.M. (2009): Joyful economists: remarks on the history of economics and psychology from the happiness studies perspective. Université Panthéon-Sorbonne, Paris.
  • Malthus, T.R. (1798): An Essay on the Principle of Population. Oxford: Oxford University
  • Pasinetti, L. (2005): Paradoxes of Happiness in Economics, en L. Bruni, P.L. Porta (comp.). Economics & Happiness. Oxford University
  • Stiglitz, J; Sen, A; Fitoussi, J.P. (2009). Report by the Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress. stiglitz-sen-fitoussi.fr.

 

[1] En febrero de 2008, Nicolas Sarkozy solicitó a Joseph Stiglitz (Presidente), Amartya Sen (Consejero) y Jean Paul Fitoussi (Coordinador) que establecieran una comisión, que adoptó el nombre de Comisión sobre la Medición del Desarrollo Económico y del Progreso Social. Su misión era “determinar los límites del PIB como indicador de los resultados económicos y del progreso social, reexaminar los problemas relativos a la medición, identificar datos adicionales que podrían ser necesarios para obtener indicadores del progreso social más pertinentes, evaluar la viabilidad de nuevos instrumentos de medición y debatir sobre una presentación adecuada de datos estadísticos” (Stiglitz et al., 2009).

El libro tercero de las Meditaciones de Marco Aurelio __ (notas para una máquina estoica)

Imagen: Etienne Du Perac, La Colonna di Marco Aurelio e il Tempio di Adriano, 1557. Fuente: http://romarcheomania.blogspot.com

Notas para una Máquina estoica [*]

Introducción y notas de José Pérez de Lama

Transcribo el libro tercero de las famosas Meditaciones de Marco Aurelio – el emperador romano del siglo II que también fue filósofo (estoico) ____ aunque esto de ser filósofo entonces tenía matices diferentes de los que hoy le atribuimos: era más un estilo de vida de acuerdo con la razón, la moderación y un cierta idea de ser parte de la sociedad y del mundo – y no tanto ser licenciado en Filosofía, ni siquiera dedicarse a escribir y a crear un sistema filosófico más o menos propio.

La referencia exacta del texto que reproduzco – salvo alguna pequeña modificación – es: Marco Aurelio, 2014 , traducción de Antonio Guzmán Guerra, Meditaciones (o soliloquios), Alianza Editorial, Madrid.

Sobre el título, según la Wikipedia en inglés: el original, de cuando “(re)aparece” el manuscrito, en griego medieval, era: Τὰ εἰς ἑαυτόν, romanizado: Ta eis heauton, literalmente “things to one’s self” o “cosas para uno mismo.” Se identifica fácilmente el auton, o avton, como en el prefijo nuestras actuales palabras automático y automóvil… 🙂

Según se suele interpretar, las Meditaciones son una serie de “libros” o cuadernos escritos por Marco Aurelio en los que anotaba reflexiones que usaba como ejercicios de meditación. En la tradición estoica estos ejercicios ayudaban a saber cómo comportarse; eran como un entrenamiento para estar preparado para cuando se presentaran las ocasiones reales – eso cuenta Maite Larrauri; eso cuenta también Foucault, quien sitúa estas cuestiones en un marco que llama tecnologías del yo; __ un concepto que me gusta bastante: éstas serían el conjunto de técnicas, propias de cada época, mediante las que se produce/producía quienes somos, a nosotrxs mismos en tanto que sujetos. ___ (Aunque sea algo “lateral”, esta aproximación que plantea las subjetividades como producción se contrapone a la de los que insisten en  “el ADN” de un grupo o una formación social, que sugiere identidades que no son una creación más o menos nueva sino que están ya de alguna manera en un código pre-existente,- expresión tan de moda últimamente, que se ha convertido en lugar común y frase hecha bastante filistea a la que tengo mucha manía).

La educación, por supuesto, sería el concepto más amplio e institucionalizado relacionado con las tecnologías de la producción de subjetividad, pero hoy en día tenemos claro que hay muchas otras instancias de producción de subjetividad, como puedan ser los medios de comunicación, etcétera – eso es todo un mundo en sí mismo, claro.

Foucault, por supuesto, trata de hilar mucho más fino en ese campo. Y durante una época estudia esta cuestión de los ejercicios en el mundo estoico. Hypomnémata, o pequeñas notas o recordatorios o preceptos, llama Foucault a las breves reflexiones con las que se van componiendo los ejercicios – bueno, así se llamaban originalmente. Otros autores lo llama dogmata (plural de dogma, pero que originalmente significaba preceptos, ideas, creencias).

Los hypomnémata no serían pensamientos filosóficos en el sentido convencional de argumentaciones racionales, sino más bien recordatorios o notas. En las Meditaciones Marco Aurelio no justifica o argumenta las ideas acerca de la conducta que se propone a sí mismo, o lo hace muy poco. Pero el tipo de comportamiento que propone es lo que Larrauri nos explica, como decía antes, que se entendía en su tiempo por una vida filosófica: una vida conducida por la razón y que busca una cierta serenidad y armonía con el mundo. Y, en efecto, del conjunto de las notas y libros se deduce una cierta filosofía de la vida y del mundo.

La cosa se parece mucho, sin duda, a los hoy muy denostados libros de auto-ayuda. También a los catecismos. Es de suponer que la diferencia radica en el tipo de vida que propone. Y en la manera en que se propone…

Por otra parte, la ética que se expone en las Meditaciones, siendo su autor nada y más y nada menos que emperador de Roma, y en una etapa bastante gloriosa, no puede sino tener sus limitaciones a la hora de ser asumida por personas más normales y de hoy en día. Me ha hecho pensar en las ideas sobre educación de Montaigne, otro personaje que escribe desde una posición de significativo privilegio. Montaigne piensa en educar hombres libres, autónomos, orgullosos… que no se van a quejar ni a doblar ante las circunstancias. En principio, parece más fácil ser estoico y también más apropiado proponérselo si estás en una posición más bien privilegiada. Este modelo de autonomía también contrasta con nuestras preocupación e interés actual por la interdependencia.

En el caso de Marco Aurelio, una temática importante es la de adaptarse a la naturaleza que se entiende como buena, justa, etc., prácticamente como equivalente a la divinidad. Hoy, quizás, en los tiempos del Antropoceno, los ecosistemas en desequilibrio y el cambio climático la naturaleza quizás ya no sea una referencia tan segura.

Aún así, me interesan cosas del estoicismo según nos lo presentan MA:

__ la mayor autonomía respecto de las opiniones y los sucesos del mundo – respecto de las opiniones, el vocerío de las RRSS y los medios de comunicación; también de lo que en la tradición freudiana se llamaría el super-ego… las expectativas de la familia, la academia, la sociedad… el éxito, la fama.

__ la idea de la virtud (la verdad, la justicia, la bondad…) como objetivo y como recompensa en sí misma…

__ el proyecto de una vida más racional, más filosófica… de nuevo, no tanto como medio, sino como recompensa en sí misma…

__ una mayor conformidad con el mundo tal como es – sin que esto signifique renunciar a tratar de cambiarlo…

__ la serenidad, el no temer nada y no esperar nada… frente al dominio de la velocidad, la competición…

__ vivir el presente, sin preocuparse por el pasado, ni tampoco en exceso por el futuro…

__ la propia idea de las meditaciones en este sentido de ejercicio.

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Sobre el proyecto de Máquina estoica

Lo que llamaba Máquina estoica en el título, es un proyecto algo vago – lo haré o no, ya veremos – de un dispositivo digital que permita darle algunos parámetros y que te ofrezca con una cierta aleatoriedad algún hypomnema para empezar el día; ____ a la manera que se usaba el I Ching, o a la manera que los renacentistas que usaban  la Eneida… La idea es también deudora de una máquina digital para componer poemas de un colega al que tengo mucho cariño y admiración, Eugenio Tisselli. (Por supuesto, una vez que se me ocurrió el nombre me di cuenta el nombre máquina estoica ya existe en Internet – quizás sólo en inglés… pero es muy difícil que algo así no exista – y seguro que será algo diferente…)

Una de las dificultades, al menos para mí, de la lectura de las Meditaciones es el cierto desorden de los libros, y del contenido de los propios libros; bastante repetitivo, de los que no es fácil sacar unas conclusiones así demasiado claras tras una lectura – o varias lecturas – así sin más.

Para poder utilizar – ¿fea palabra? – algunas de estas notas en mi propio libro de ejercicios, empecé por poner algunas etiquetas que me ayuden a ordenarlas… En primera instancia, un poco pedantemente las llamé ars vivendi, ars senecesendi y ars moriendi – artes de vivir, envejecer y morir… Luego a la del arte de vivir le fui añadiendo varias sub-etiquetas: self (uno mismo), otros y mundo; y finalmente, a cada entrada le he puesto varias etiquetas de tercer orden más descriptivas. Tendré que ir viendo como usar estas etiquetas en la máquina

En fin, sigue la transcripción. La traducción como decía es la de Alianza – revisada recientemente, aunque la nota introductoria no me pareció demasiado entusiasta, tal vez ¿más cínica que estoica? ___  En lo que sigue he añadido en cursiva antes de cada nota, que van ordenadas con números romanos según la edición de Alianza, las etiquetas arriba mencionadas, clasificando y describiendo someramente el contenido inmediatamente a continuación.

¿Por qué el libro tercero? Pues porque tras un par de lecturas es uno de mis preferidos.

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Marco Aurelio. Meditaciones. Libro III

Ars vivendi: sobre la vida efímera, ars senescendi

III.1. DEBEMOS PENSAR QUE LA VIDA NO SÓLO SE NOS VA CONSUMIENDO DÍA A DÍA y que la parte que nos queda es cada vez más breve, sin también que, aunque lleguemos a vivir mucho tiempo, no es probable que conservemos siempre la misma claridad de mente a la hora de afrontar las diversas situaciones y de comprender las cosas divinas y humanas. Pues cuando nuestras facultades comienzan a debilitarse, no dejamos de respirar, ni de alimentarnos, ni de imaginar, ni de desear, ni de nada; pero antes se extingue la capacidad de vivir por nuestros propios medios, de calcular con precisión cuántos son nuestros deberes, de analizar qué son las apariencias de las cosas, de meditar sobre si uno debe ya abandonar la vida y cuanto requiere un entendimiento que ha estado activo toda la vida. De modo que hemos de darnos prisa, no sólo porque cada vez estamos más cerca de la muerte, sino porque antes de que nos alcance, se nos limita nuestra capacidad de entender y de relacionarnos con las cosas.

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Ars vivendi: sobre la imperfección, sobre la belleza de los procesos naturales; ars senescendi: sobre la belleza de la vejez

III.2. TAMBIÉN DEBEMOS ESTAR PRECAVIDOS ANTE LOS CAMBIOS que suelen acompañar a las obras de la naturaleza que poseen cierto encanto y seducción. Por ejemplo, al cocerse el pan se producen grietas, y esos surcos que se le abren parece que no son del gusto del panadero, y sin embargo dan al pan un aspecto muy agradable y más apetitoso. También los higos estallan cuando maduran; y en las aceitunas que quedan maduras en los olivos, ese estadio previo a la putrefacción les confiere una belleza particular. De manera similar ocurre con las espigas de trigo cuando se inclinan, con la melena del león, con la espuma que brota de las fauces del jabalí y con otras muchas cosas que, aunque no parezcan hermosas si las consideras aisladamente, cobran un aspecto bello y resultan atractivas porque son consecuencia de un proceso natural. De modo que a quien tenga sensibilidad y sepa comprender las cosas que suceden en el universo, dejarán de parecerle desagradables estos fenómenos que resultan como consecuencia de un proceso natural. Ni siquiera las fauces reales de una fiera le parecerán menos gratas que las imágenes que de ellas reproducen un pintor o un escultor. De igual modo, en una anciana o en un viejo sólo verá la madurez; y en los jóvenes sólo verá un tierno encanto, si los mira con ojos libres de lascivia. Hay muchas otras cosas que no atraerán a todo el mundo, sino sólo a quien esté profundamente familiarizado con las obras de la naturaleza.

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Ars moriendi: sobre lo inevitable de la muerte; sobre el apego a la vida; vanitas

III.3. EL MISMO HIPÓCRATES, DESPUÉS DE HABER CURADO A MUCHOS ENFERMOS, enfermó y murió. También a los caldeos, que habían vaticinado la muerte de muchos hombres, los alcanzó el destino. De igual manera encontraron la muerte Alejandro Magno, Pompeyo y Julio César, que tantas veces habían arrasado hasta los cimientos ciudades enteras y habían aniquilado por miles infantes y jinetes en diversas batallas. El propio Heráclito que había llevado a cabo una investigación sobre la deflagración del universo, murió aquejado de hidropesía y cubierto de excrementos.[ver nota de A. Guzmán] A Demócrito lo mataron los piojos, como a Sócrates, si bien de otra variante. Y así, ¿qué se deduce de todo esto? Subiste al barco, navegaste, volviste al puerto; desembarca, pues, ahora. Si llegas a otra vida, verás que tampoco está vacía de dioses; si has ido a parar a un lugar donde no hay sensaciones, no conocerás placeres ni dolores, ni te verás sometido a esta envoltura corporal que es muy inferior. Pues de un lado está la razón y nuestro genio interior; del otro, tierra y sangre mezclada con polvo.

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Ars vivendi: sobre nuestra relación con el mundo y los otros; sobre la autonomía personal; sobre el objeto de nuestro pensamiento, sobre la virtud personal – un hombre al que situaríamos entre los mejores; sobre todas las criaturas racionales del mundo que están emparentadas; sobre las opiniones de los otros a (no) tener en consideración

Comentario [05/2019]: estos hipmnemata son muy interesantes; la redacción, no obstante, es entrecortada… como si fueran efectivamente unas notas poco hiladas, o hiladas de forma poco racional o lógica… En consecuencia en modificado un poco la puntuación y la organización en párrafos.

III.4. NO MALGASTES LO QUE TE QUEDA DE VIDA EN CONJETURAR SOBRE LOS DEMÁS, a no ser que tengas como objetivo el bien común; pues si te dedicas a imaginar qué hace la gente, por qué, qué dice, qué trama y cosas parecidas, dejarás de observar tu propia conciencia interior.

Es conveniente, pues, que en la secuencia de tus ideas evites dar cabida a lo que es fruto del azar y superfluo, y rechazar sobre todo lo que es inútil y perjudicial.

Deberás admitir como tuyas sólo aquellas ideas, sobre las que si alguien te preguntara, “¿En qué estás pensando ahora mismo?”, pudieras contestarle de inmediato y con toda franqueza: “en tal cosa”. [… parecería que falta aquí algo a pesar de la pretendida expresión de conexión del traductor]

De este modo quedaría de manifiesto que eres una persona sencilla, benévola, un ser sociable, a quien no le atraen los placeres, ni se deja cautivar por ideas placenteras; en suma, una criatura que no conoce la codicia, la envidia, que no es recelosa ni esclava de ese tipo de pasiones que provocan rubor sólo de pensarlas. [como se ve, sería mucho deducir las virtudes o la forma de ser recién descritas de la premisa que antecedía su exposición; o quizás simplemente haya algún problema de traducción en la primera parte; en realidad conecta mejor con los dos primeros párrafos que con el tercero…]

Porque un hombre de esas cualidades, a quien situaríamos entre los mejores, se convierte en un auténtico sacerdote y servidor de los dioses, [elogio que hoy nos resulta peculiar] al servicio también de la divinidad que habita en su interior. Todo ello lo inmuniza contra los placeres, lo hace invulnerable al dolor, [evito el leismo en la traducción] ajeno a las insolencias, insensible a la maldad, campeón en los mejores combates – para no ser derrotado por ninguna pasión -, impregnado por completo del sentido de la justicia y ansioso por adherirse plenamente a los acontecimientos que el destino le ha asignado.

Por otra parte, rara vez toma en consideración (a no ser que se trate de una situación de extrema necesidad y con vistas al bien común) lo que piensa, dice o hace otra persona. Sólo pone [el sujeto de esta alocución continuaría siendo ese hombre “a quien situaríamos entre los mejores”; igual debería probar a cambiarlo; o ver alguna otra traducción] en práctica lo que le corresponde y piensa de continuo en lo suyo, porque son cosas que ha sido tejidas por lo comunitario. Así, cumple con sus obligaciones porque piensa que es lo mejor. Porque el destino que a cada uno se nos asigna nos involucra al común destino en el que estamos implicados.

Tiene [sigue el mismo sujeto, aunque quede algo raro] muy presente también que todas las criaturas racionales están emparentadas, y que es propio de la naturaleza humana preocuparse de todos los hombres.

Piensa que no hay que tener en consideración de cualquiera, sino sólo la de quienes viven conforme a la naturaleza. Y en cuanto a quienes no viven así, se plantea quiénes y cómo son, en casa y fuera de ella, de día y de noche, así como quiénes son sus amistades. En conclusión, no da crédito al elogio que hagan [de] ese tipo de personas que no siquiera están satisfechas consigo mismas. [ni las oraciones conectivas no son demasiado finas, ni el final de esta frase tiene demasiado sentido; eliminaría el de que he puesto en cursiva y entre corchetes…]

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Ars vivendi: sobre la autonomía personal; sobre la serenidad; sobre la austeridad y la rectitud

III.5 NO ACTÚES CONTRA TU VOLUNTAD, ni al margen de lo que conviene al común, sin haberlo sometido previamente a examen, ni siquiera por rebeldía.

Que la afectación al hablar ni adorne la expresión de tu pensamiento; no seas gárrulo no acometas simultáneamente muchas tareas.

Aún más: que el dios que habita en tu interior sea el que te gobierne a ti, que eres un hombre maduro, social, romano, un dirigente político que voluntariamente se ha ofrecido como soldado dispuesto a abandonar esta vida a toque de corneta, sin necesidad de mayores juramentos ni testigos.

Mantente siempre sereno y sin necesidad de pedir ayuda externa, no requieras la tranquilidad de espíritu que dan los demás. Hay que mantenerse, pues, recto, y que nadie tenga que enderezarte.

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Ars vivendi; sobre el qué hacer; sobre la autonomía personal y sobre el actuar según la razón; sobre la parte racional; sobre la parte animal (las pasiones)

Comentario: Revisar el libro de Larrauri en que propone una clasificación tripartita del humano: razón, alma y cuerpo… o algo así… Para Larrauri la vida que propone MA es una regida por la razón; lo que sería según otra lecturas la ética aristotélica: las mejores acciones son aquellas que están conducidas por la razón; o aquellas en que ejercemos la razón antes que otras facultades…

III.6 SI EN LA VIDA DE UN HOMBRE ENCUENTRAS ALGO MEJOR que la justicia, la verdad, la prudencia o la valentía, es decir: algo que sea superior a la virtud de un alma autosuficiente, que obra de acuerdo con la razón; si encuentras algo mejor – digo -, dedícate a ello con toda tu alma y disfruta del mejor de los hallazgos.

Pero si no aparece a tus ojos nada mejor que el genio que habita en tu interior, que es quien ordena tus propios deseos, que examina las ideas y que, como decía Sócrates, huye de las sensaciones; que se somete a la voluntad de los dioses y siente un gran amor por los hombres; si comparado con este genio todo lo demás te parece pequeño y rastrero, aléjate; pues en caso contrario, una vez que seas arrastrado y seducido, no podrás entregarte a este bien que te pertenece en lo más íntimo.

Porque no te será lícito permutar ese bien razonable y cívico por ningún otro espurio, como por ejemplo, los elogios que brinda la muchedumbre, los cargos públicos o el disfrute de los placeres. Y es que todas estas cosas, aunque de momento parezca que está de acuerdo con nuestra naturaleza, de pronto nos tiranizan y nos desvían. De modo que – te aconsejo – elige sencilla y libremente lo mejor y persevera en ello.
“Lo mejor es lo que me conviene,” dirás.
Si lo es para ti, en cuanto que eres un ser dotado de razón, adelante! Pero si lo es para tu parte animal, admítelo y mantén humildemente tu opción, para no errar en el juicio.

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Ars vivendi (self y otros): sobre la vida según la razón; sobre no buscar nada ni huir de nada

Comentario: Este “hypomnema” – seguro que estoy usando mal el término, es de mis preferidos. Aunque en realidad, no me parecen filosóficos, en el sentido de argumentaciones que tratan de explicar los por qué, sino que son más exhortaciones – que, a pesar de reconocerse como tales, convencen y animan… [???]

III.7 NO CONSIDERES BENEFICIOSO NADA QUE UN DÍA TE OBLIGUE a transgredir lo pactado, a renunciar al pudor, a odiar a alguien, a sospechar, a despreciar, a convertirte en un falso, o a desear algo que precise de muros o de tupido velo. [En cambio,] quien prefiere seguir su inteligencia, su propio genio interior y los impulsos de su propia virtud no actúa como lo hace un actor de teatro: ni solloza, ni tiene necesidad de estar solo ni de estar acompañado por una muchedumbre. Y lo que aún es mejor: vivirá sin buscar nada y sin huir de nada. No le importa en absoluto si será largo el tiempo en que su alma seguirá unida a su cuerpo o si será breve; pues si ha de partir pronto, le resultará fácil salir; como si tuviera que cumplir con dignidad y decencia cualquier otra obligación. Sólo se preocupa de que su inteligencia nunca se sitúe al margen de lo que es una vida racional y cívica.

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Ars vivendi: sobre vivir sin amargura ni cuentas pendientes; sobre vivir racionalmente al día

III.8 EN EL PENSAMIENTO DE UNA PERSONA QUE HA SABIDO DISCIPLINARSE y purificarse no encontrarás purulencia, ni úlcera ni gangrena. No le sorprenderá el destino antes de haber completado su vida, cosa que ocurre con el actor de tragedias que ha de retirarse antes de que la obra haya concluido. Es más, no hay servilismo, ni afectación, ni dependencia, ni disociación, ni hay rendición de cuentas pendientes, ni escondrijos.

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Ars vivendi (self, mundo): sobre la vida racional, sobre la conformidad con el mundo

III.9 VENERA TU FACULTAD INTELECTIVA. En ella radica todo: de este modo nunca brotará en tu conciencia ninguna opinión contraria a la naturaleza, ni a una vida racional. Será ella la que evite que te precipites, la que te procure familiaridad con los hombres y conformidad con los dioses.

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Ars vivendi (self, otros): sobre vivir el presente; sobre la fama efímera

III.10 RECHAZA, PUES, TODO LO DEMÁS, Y QUÉDATE SÓLO CON UNOS CUANTOS CONSEJOS. Recuerda también que cada uno vive sólo el presente, un instante fugaz: el resto o ya se ha vivido o es incierto. Nuestra vida es insignificante, e insignificante también el cubículo en el que vivimos. Breve es también la más longeva fama, que recordarán sólo unos pocos personajillos, que a su vez irán pronto al encuentro de la muerte; ni siquiera se conocen a sí mismos, ni tampoco al que ya murió hace tiempo.

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Ars vivendi (self, otros, mundo): sobre la representaciones: límites y y perfil; sobre la vida racional; sobre el conocimiento del mundo para actuar amistosa, respetuosa y prudentemente

III.11 A LAS RECOMENDACIONES YA DICHAS, AÑADE LA SIGUIENTE: establece siempre los límites y el perfil de cualquier imagen que se te represente, de modo que puedas mirarla en su esencia, desnuda, en su conjunto y en sus partes, y designarla por su propio nombre y por los nombres de las partes de que se compone y en las que se ha de disolver. Pues no hay nada que pueda agrandar tanto el ánimo como comprobar y verificar con método cada una de las cosas que en la vida nos acontecen; y examinarlas permanentemente, para ver en qué universo encajan y qué beneficio le aportan: cuál es su valor respecto al conjunto del universo y cuál respecto al ser humano, que es el ciudadano de la más excelsa de las ciudades, en relación con la cual las demás ciudades son edificios.

¿Qué es exactamente este objeto que produce ante mí una determinada imagen? ¿De qué elementos se compone y cuánto tiempo debe durar, verosímilmente? ¿Qué virtud necesito poner en práctica ante dicho objeto? ¿La mansedumbre, la valentía, la sinceridad, la fidelidad, la sencillez, la autosuficiencia?

Por eso conviene decir a veces: procede de dios; en cambio, hay otros que se deben al desencadenamiento de una serie de sucesos a partir de una coincidencia fortuita; otros se deben a un conciudadano, a un pariente, a un compañero que desgraciadamente ignora qué le corresponde por naturaleza.

Yo en cambio, que no lo ignoro, trato con las personas de conformidad con lo que exige la ley natural de la comunidad, es decir, amistosa y respetuosamente; y me mantengo en una distancia prudente en los asuntos que así lo merecen.

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Ars vivendi (self), ars senescendi: sobre la virtud, sobre el qué hacer; sobre el no esperar ni temer nada

Comentario: poca teleología… o ninguna… El conformismo… ??? __ (de un emperador… 🙂 ) ___ ésta y la anterior son de las recomendaciones – dogmata – que más me gustan…

III.12 TÚ VIDA SERÁ FELIZ si cumples tu cometido presente con rectitud y según la razón, con decisión, con buena voluntad y con serenidad. Si conservas íntegro tu genio interior, como si tuvieras ya que entregarlo y a ello añades la circunstancia de no esperar ni temer nada, sino mostrarte conforme con tu cometido presente según la propia naturaleza, con auténtica verdad en todo lo que digas. Así nadie será capaz de impedírtelo.

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Ars vivendi (self): sobre las meditaciones como preparación; sobre la relación entre los asuntos divinos y humanos

III.13 AL IGUAL QUE LOS MÉDICOS siempre tienen a mano los aparatos e instrumentos que necesitan ante la eventualidad de una intervención inesperada, debes tú tener siempre preparados los principios necesarios para conocer los asuntos divinos y los humanos; y no olvides que hasta en sus más mínimos detalles ambos planos están firmemente unidos: pues no conducirás a feliz término ningún asunto humano si no lo relacionas con la divinidad y viceversa.

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Ars vivendi (self): sobre no esperar a que pasen ciertas cosas antes de actuar o de ser

III.14 NO LE DES MÁS VUELTAS: no vas a leer el borrador de tus Memorias, ni a consultar las hazañas de los antiguos griegos y romanos, ni la selección de libros que dejaste para cuando fueras mayor. Encamínate, pues, directamente al fin que te propones, y de deja de lado las vacuas esperanzas; acude en auxilio de tu mismo mientras puedas, si es que te importa verdaderamente lo tuyo.

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Ars vivendi (self, otros): sobre la subjetividad y parcialidad de los juicios; sobre lo que no se percibe con la vista sino con la razón

III.15 LA MAYORÍA DE LA GENTE IGNORA qué significan exactamente estas palabras: robar, sembrar, negociar, tener tranquilidad del alma, saber lo que hay que hacer; son acciones todas ellas que no se perciben con la vista, sino con otra clase de mirada.

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Ars vivendi (self, otros): sobre el cuerpo, el alma y la inteligencia; sobre seguir al “genio interior,” sobre la desconfianza de otras personas

Comentario: Aquí, la explicación de Larrauri (que quizás use otros términos??). ¿Cuáles son en griego? … phisis, soma? psique, nous (nomos, daimón, hegemonikon)?? … Otra de mis más preferidos hypomnemata… por la parte de la fidelidad al genio interior; que me recuerda al cuerpo rebelde de D-G…

III.16 CUERPO, ALMA, INTELIGENCIA; del cuerpo proceden las sensaciones; del alma, los impulsos; de la inteligencia, las opiniones. Propio es de los animales formarse una impresión a través de los sentidos, y dejarse arrastrar por los impulsos, como un muñeco. Es lo que conduce a las bestias, [a los débiles,] a Fálaris, a Nerón. Por otra parte está siempre el mantener [a] la inteligencia como guía de lo que parecen ser nuestros deberes; […] también actúan de aquella manera quienes no creen en los dioses, los que traicionan a la patria y quienes obran a su antojo tan pronto cierran la puerta.

Por tanto, si todo lo anteriormente dicho se refiere a esa clase de seres, queda como propio del hombre mejor [el] amar y buscar lo que el destino le ha urdido y deparado. No hay que confundir jamás ni perturbar con mil imágenes al genio que habita en el interior de su pecho; por el contrario debe mantenerse favorable a él, rindiéndole homenaje como a un dios, sin pronunciar jamás una palabra que falte a la verdad, no hace nada que atente contra la justicia. Y si las demás personas desconfían de él, porque lleva una vida modesta, sencilla y feliz, que no se moleste con nadie, ni se desvíe de su camino; pues es el camino que lleva hasta el final, adonde llegará íntegro, tranquilo, libre y armónicamente sometido a su propio destino.

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#referencias

Marco Aurelio, 2014 traducción de Antonio Guzmán Guerra, Meditaciones (o soliloquios), Alianza Editorial, Madrid

Michel Foucault, 1990, introducción de Miguel Morey, Tecnologías del yo y otros textos afines, Paidós, Barcelona

____, La hermenáutica del sujeto. Cursos College de France (1982), Akal, Madrid

____, Hypomnémata: una práctica de sí, en: http://filosofiauda.blogspot.com/2018/04/hypomnemata-una-practica-de-si.html

Maita Larrauri & Max, 2009, El ejercicio según Marco Aurelio, Tándem ediciones, Valencia

Reseña: Mezzadra y Neilson: sobre extracción, logística y finanzas


Imagen: Central de Abastos de la Ciudad de México; fuente: http://turismoculturalcm.blogspot.com/2016/01/hisoria-de-la-central-de-abasto-ciudad.html

Reseña: Mezzadra y Neilson: sobre extracción, logística y finanzas; soberanías, geografía, valor…

Sandro Mezzadra & Brett Neilson, 2019, The Politics of Operations. Excavating Contemporary Capitalism, Duke University Press, Durham & London

Notas de José Pérez de Lama __ 06/2019 >>versión beta

“Es una cuestión de realismo político reconocer que, hoy en día, el estado no es suficientemente poderoso para confrontar las formaciones establecidas y emergentes del capitalismo.” (Mezzardra & Neilson, 2019: 238)

Siguiendo con mi práctica de hacer un comentario de los libros que leo justo al acabarlos, para dejar constancia de la primera impresión que me causan, recojo aquí unas notas provisionales sobre el último de Sandro Mezzadra – con Brett Neilson -, The Politics of Operations (Las políticas de las operaciones. Excavando el capitalismo contemporáneo).

Conozco a Sandro desde hace unos 15 años, como colega de Negri y su grupo de pensadores-activistas que, al menos durante algunos años, se llamaban Universidad Nómada. Sando, más o menos de mi generación, era dentro de aquel grupo la persona que más había pensado sobre migraciones – su libro Derecho de fuga (2005) era una referencia para la mayoría de la gente que formamos parte de Indymedia Estrecho, el proyecto en torno al cual nos conocimos, hacía 2004 o así. Este libro más reciente creo que supone un cierto desplazamiento de los intereses de Mezzadra. Coincidimos este año en Sevilla y después en Málaga, y me contó un poco, y me entraron ganas de leerlo en cuanto saliese. ¡Y aquí estoy con la lectura hecha! __ Trata, al menos en primera instancia, sobre las nuevas geografías del capitalismo – reciente, actual. Y de cómo en la producción de estas geografías encontramos claves importantes para entender qué está pasando en el mundo grande y en nuestros entornos más próximos, __ ya que como sabemos, ambas escalas están cada vez más estrechamente enmarañadas… Tangle (maraña) es un término que Mezzadra y Neilson usan en el libro, – quizás deudores de Bifo (2017) -, en lugar del más habitual redSigue leyendo Reseña: Mezzadra y Neilson: sobre extracción, logística y finanzas

Nabokov sobre lo concreto, la bondad y lo bueno


Imagen: Nabokov en 1968 haciendo como que cazaba mariposas, una de sus grandes aficiones, fotografía de Philippe Halsman; fuente: https://bibliotecaignoria.blogspot.com/2014/12/vladimir-nabokov-el-arte-de-la.html

Nabokov sobre lo concreto, la bondad y lo bueno
[notas de El arte de la literatura y el sentido común]

En recuerdo de Ángel Díaz Domínguez, que me metió en el club de los nabokovianos hace ya tanto tiempo…

Notas introductorias y traducción* de José Pérez de Lama

La traducción la he ido contrastando con la de F. Torres Oliver (1984) que puede verse, junto con el original en inglés en las referencias al final del post ___ por supuesto Nabokov es un gran maestro del lenguaje y es lo que deben leer los que se sientan más o menos cómodos con el inglés.

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Veo que el texto que voy a reproducir parcialmente está bastante repetido por Internet. Aún así, me voy a dar el gusto de reproducirlo yo también, y de traducirlo, con la ayuda de las traducciones disponibles – como muchxs sabrán el lenguaje y el estilo de Nabokov son particularmente ricos y complejos. ___ ¿Por qué volví a Nabokov? Pues supongo que por casualidad como ocurre con tantas cosas. Porque asistí a una presentación de un libro de Juan Bonilla y acabamos hablando de Nabokov; porque ando atrancado con un texto mío, que me parece demasiado vulgar y aburrido, y recordé algunas cosas de Nabokov sobre el estilo y pensé que a lo mejor me ayudaban… Lo del estilo lo comentaré quizás más adelante. Lo de ahora corresponde a una charla recogida al final del su libro de Lectures on Literature – un libro que me encanta por otra parte, al que vuelvo de vez en cuando.

Lo que me llamó la atención de los pasajes que voy a reproducir es la conexión que hace aquí Nabokov  entre lo bueno – y la bondad, deja en est una cierta ambigüedad – y el detalle, lo concreto – por oposición a las generalizaciones y abstracciones. Creo que no es lo que suelen destacar los comentaristas… Frente a la tozudez de los hechos que nos muestran un mundo cada vez más horrible, decía Nabokov, lo concreto, el detalle nos permite ver lo contrario: la bondad de las personas, lo bueno del mundo… ___ algo que a mí me hace falta sin duda. La cosa me recordó a una conversación informal con Antonio Lafuente hace un par de años, a quien hablaba de lo devastador de las lecturas de Marx o – justo aquellos días – de Arrighi – de éste último sobre el capitalismo y la historia de sus alianzas con los poderes político-militares a lo largo de la historia. También a algunas conversaciones – con poco acuerdo – sobre la abstracción y lo concreto, en torno a la modernidad, la cultura algorítmica, la percepción y el arte con mi ex-estudiante Victoria del Rosal – a quien creo que gustarán estas ideas de Nabokov.

La conferencia, citada extensivamente, es bastante “divagadora”… La notas son un poco así – ¿contra la “dictadura del signficante” que decían algunos? … Aquí siguen pues.

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[Sobre la derrota del sentido común …] el segundo resultado es que la irracional creencia en la bondad del hombre* (a la que se oponen tan solemnemente esos caracteres ridículos y fraudulentos que llamamos Hechos) se convierte en algo más que la débil base de filosofías idealistas. Se convierte en una verdad sólida y iridiscente. Esto significa que la bondad se convierte en una parte central y tangible de nuestro propio mundo, un mundo que a primera vista parece difícil de identificar con el mundo moderno de los editores de periódicos y otros brillantes pesimistas, que te contarán que, dicho suavemente, es ilógico aplaudir la supremacía del bien en un tiempo [… ] de terror, estupidez y alambre de espino. […]

¿Qué significan exactamente estos irracionales patrones? [los que viene introduciendo el autor] Significan la supremacía del detalle sobre lo general, de la parte que está más viva que la totalidad, de la pequeña cosa que alguien observa y reconoce con un gesto amistoso del espíritu mientras que la muchedumbre a su alrededor es conducida por el sentido común hacia algún objetivo común. […] Recuerdo un chiste en que aparecía un deshollinador cayendo del tejado de un edificio alto mientras se percataba de que un anuncio tenía una palabra mal escrita y se preguntaba en su vuelo cabeza abajo por qué nadie se habría preocupado de corregirlo. En cierto sentido, todos estamos cayendo hacia nuestras muertes desde la alta historia de nuestros nacimientos hasta las planas losas del patio del cementerio, maravillándonos con una inmortal Alicia en el País de las Maravillas por los patrones de la pared que va pasando. Esta capacidad de maravillarse por minucias – olvidando el peligro inminente – estas digresiones del espíritu, estas notas al margen en el volumen de la vida son las más altas formas de consciencia y es en este infantilmente especulativo estado mental, tan diferente del sentido común y su lógica, que sabemos que el mundo es bueno.

[…] la bondad [¿el bien?] es algo irracionalmente concreto.

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#referencias

Vladimir Nabokov, 1980, The Art of Literature and Commonsense, en: VN, Lectures on Literature, Harcourt, San Diego, pp. 371-380

Referencias online:

Nabokov, V. (1984), Lecciones de literatura. Traducción de Francisco Torres Oliver. Bs.As., Emecé, en: https://www.scribd.com/document/52462712/Nabokov-El-arte-de-la-literatura-y-el-sentido-comun

También en: https://bibliotecaignoria.blogspot.com/2014/12/vladimir-nabokov-el-arte-de-la.html

En inglés: https://www.scribd.com/doc/24008084/The-Art-of-Literature-and-Commonsense