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Sobre autopoiesis, simpoiesis, bacterias y más cosas, al hilo de “¿Qué es la vida?” de Lynn Margulis

Unas modestas notas por parte de un lector profano acerca del libro What is Life? de Lynn Margulis y Dorion Sagan, en las que se tratan de presentar algunas de las ideas de los autores sobre la simbiosis / simpoiesis (el hacer/producir juntos) en la aparición, la evolución, la actual forma de la Vida, – y quizás el futuro – sobre el planeta Tierra. Conecta muy directamente con El apoyo mutuo. Un factor de evolución de Kropotkin, con Donna Haraway y con el último texto de Bateson aquí reseñado; – entre otras cosas. Desde el punto de vista de la Arquitectura y el medio ambiente, todas estas cosas constituyen en mi opinión una importante referencia para repensar las relaciones entre el mundo que construimos y el medio que contribuye a producir y del que forma parte, en el actual contexto de crisis planetaria; – crisis desde el punto de vista de los humanos, como dice Margulis…

Imagen tomada microscopio de transmisión de electrones mostrando parte de un cloroplasto de una hoja de Anémona Sp.. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Chloroplast_in_leaf_of_Anemone_sp_TEM_85000x.png

Sobre autopoiesis, simpoiesis, bacterias y más cosas, al hilo de “¿Qué es la vida?” de Lynn Margulis

Por José Pérez de Lama; dedicado a Agustín Antúnez, in memoriam

Life is something edible, lovable, and lethal.
La vida es algo que se come, que se ama y que puede matar
James Lovelock, citado por Margulis y Sagan

Selección del glosario final de What is Life?

Autopoiesis: la producción continúa de sí misma por parte de la vida. El comportamiento autopoiético, característico de toda la materia viva, se refiere a las actividades químicas (metabolismo) de los seres orgánicos para mantenerse a sí mismos. Sin éste (comportamiento) no estarían vivos. (Margulis, 1995: 256)

Autótrofos: organismos que producen su propio alimento a partir del dióxido de carbono (del aire) y derivan su propia energía de la luz o de químicos inorgánicos mediante fotosíntesis o quimiosíntesis. (1995: 256)

Heterótrofos: organismos que no son capaces de producir su propio alimento ni de usar la luz o la energía química inorgánica; obtienen su energía, carbono, nitrógeno y otros elementos esenciales a partir de compuestos orgánicos generados por productores primarios (quimiosintetizadores o fotosintetizadores). (1995: 259)

Cianobacterias: bacterias fotosintéticas productoras de oxígeno de pigmentación verdosa (oxigénicas, foto-autotrófas). A veces aún llamadas plantas o “algas azul-verdosas”, no son ninguna de las dos cosas. Aparecieron en el proceso evolutivo cuando sus predecesoras, las bacterias fotosintéticas púrpuras o rojas que ya empleaban el singular sistema clorofílico, mutaron de forma que podían a obtener el hidrógeno a partir del  del agua. Han sido catalogados más de diez mil tipos. Se cree que fueron las que liberaron el oxígeno que transformó la atmósfera de la Tierra. (1995: 257)

Hasta aquí las citas del glosario.( La traducción es del autor de este post).

La vida es un verbo
Estos días leí el libro de Lynn Margulis [1] y (su hijo) Dorion Sagan titulado What is Life? – (¿Qué es la vida?). Desde hace tiempo el nombre Margulis me era familiar. Primero probablemente como co-autor(a) con James Lovelock de la Teoría de Gaia [2] – aunque por aquella época curiosamente pensaba que Margulis era un hombre. Más adelante, por ser mencionada por Agustín Antúnez, amigo malagueño del entorno del grupo Rizoma y la Casa Invisible, fallecido en 2015, cuando proponía con apasionamiento conceptos como el de simbiodiversidad

Finalmente, en un registro parecido al de Agustín, Donna Haraway (Staying With the Trouble. Making Kin in the Chthulucene, 2015) la cita como alguien tras cuya obra se hace necesario pensar – o que nos permite pensar – la vida sobre la Tierra, las relaciones entre humanos, otros seres vivos, tecnologías y biosfera de una manera diferente. Así que tras leer este último libro de Haraway del cual también dejé otra breve reseña en este blog, no tuve más remedio que buscar algo para aproximarme al pensamiento de Margulis, dando con este What is Life? Diría que se trata de un libro divulgativo, aunque tampoco demasiado fácil. No es fácil porque las ideas que plantea son bastante diferentes de los patrones que tenemos habitualmente en nuestras cabezas (al menos yo); no tanto porque sea difícil de entender lo escrito. Sea como fuere, el libro me ha resultado fascinante.

Como siempre, lo mejor será leerlo… pero comento algunas de las cosas que más me han llamado la atención, a ver si así animo a algunos amigos-simbiontes a leerlo, o si ya lo hubieran leído, a comentarlo y pensar juntos. Cuando a uno le encanta un libro, le gustaría que sus amig*s, o cualquiera, también lo leyeran… Aunque también comprendo que para meterse con esto, sin ser biólogo o similar, hay que tener gustos un poco extravagantes… O no.

Intenté hacer una especie de resumen pero me ha sido imposible: el argumento no siendo en exceso complejo si que es rico en detalles y son estos  los que lo hacen convincente, a la vez que se ofrecen como un vasto mundo de (nuevas, para mí) sugerencias para pensar y hacer de otros modos. Van, entonces, algunas cuestiones más o menos sueltas:

Simbiosis, vida, evolución
Probablemente la cuestión principal que hace que Donna Haraway recurra a Margulis es su hipótesis de que es la simbiosis – simbiogénesis, endosimbiosis… –, y no la competencia, el principal factor que impulsa el proceso evolutivo. Simbiosis que sigue siendo, hoy, la que hace posible la vida sobre la Tierra.

El argumento evolutivo desarrollado por Margulis para mí no deja de tener un intenso sabor a ciencia ficción; un sabor que me gusta. Las principales pruebas que Margulis aporta para fundamentar sus hipótesis se encuentran en las formas de la vida contemporánea- aunque también en los fósiles.

En la fisiología celular de los seres vivos actuales se encontrarían la memoria material de los primeros seres vivos, incluso de las condiciones de vida del hipotético mundo primigenio: por ejemplo, los cloroplastos, como desarrolla en algo de detalle, los orgánulos de las células vegetales que llevan a cabo la fotosíntesis, serían una evolución de las bacterias que empezaron a realizar este proceso. Este tipo de procesos por el que un ser vivo previamente autónomo deviene órgano de otro ser más complejo es lo que Margulis llama endosimbiosis [3], y constituye una de sus principales contribuciones reconocidas a la Biología.

A escala media, la de nuestros cuerpos, como se va haciendo cada vez más conocido, nosotros mismos somos bacterias en un 50% de nuestro peso; millones de bacterias simbiotizadas con nuestras propias células, de tal manera que si las bacterias no fueran parte de nosotros mismos no podríamos llevar a cabo el metabolismo que nos mantiene vivos.

Citando de memoria, escriben Margulis y Sagan que en nuestra boca recién cepillada hay tantas bacterias como habitantes en Manhattan, y que esta es la condición saludable de nuestra boca. De entre los múltiples ejemplos expuestos por los autores, me ha llamado la atención el caso de las bacterias cuyo hábitat es la parte final del intestino de las termitas, que son las que les permiten a las termitas digerir la lignina, para poder comer madera, materia que constituye una parte fundamental de su dieta y del modo de vida de ciertas termitas.

En la genealogía de Margulis los seres pluricelulares como los animales (como nosotros mismos) serían resultado de la evolución de las colonias de seres unicelulares habituados a vivir simbióticamente, especializándose en los que devendrían tejidos con funciones diferentes. Esta condición simbiótica habría sido ventajosas para la supervivencia y la autopoiesis: la obtención y gestión de la materia y la energía, la perpetuación, la reproducción. Esta imagen algo descabellada, así sin más argumentos, me hace pensar no obstante en las ciudades, en las que vivimos asociados miles y en ocasiones millones de hombres y mujeres, aceptando múltiples interdependencias a cambio de una mayor facilidad para la supervivencia; llegando a encontrar gozo en esta interdependencia; pensando, incluso, que los beneficios de este vivir en común constituyen una parte fundamental de una buena vida.

A escala macro, finalmente, el mantenimiento de la atmósfera o la producción del suelo sobre el que crecen las plantas de las que a su vez nos alimentamos los animales es el resultado del trabajo metabólico de las bacterias y algas fotosintéticas (en el caso del oxígeno en colaboración con las plantas), y del “trabajo” conjunto de reciclaje de bacterias y sobre todo de los miembros del reino fungi (hongos), que son quienes devuelven a los ciclos de la materia los cuerpos de los seres vivos que mueren, – plantas, animales -, sin lo cual tampoco existiría la biosfera y por tanto la vida sobre la Tierra tal como la conocemos.

Terraformación
En esta línea, efectivamente, la creación de la biosfera, siempre según la hipótesis de Margulis, se debería a las bacterias en múltiples aspectos. El primer de ellos, el de la creación de una atmósfera con un 20% de oxígeno, oxígeno que habría sido producido por las cianobacterias [4] alcanzándose la actual composición hace unos 2.400 millones de años, a partir de la transformación de una atmósfera similar a la de las actuales de nuestros planetas vecinos, Marte y Venus, con un 90% de CO2. En este proceso también contribuían a fijar – y continúan fijando – el carbono (del CO2) de aquella atmósfera, que también sería beneficioso en subsiguientes períodos para la proliferación de la vida. En paralelo a la actividad fotosintética, otras bacterias, en el desarrollo de sus procesos metabólicos, descomponían las rocas primigenias transformándolas en minerales más aptos para la futura vida. Los desechos metabólicos de las cianobacterias, y de otras bacterias, serían pues el origen de la biosfera y la vida tal como la conocemos. La capacidad terraformadora del genio bacteriano, biohistórica y actual, según explica Margulis, sigue siendo incomparablemente superior a la del hombre del Antropoceno.

Una vida sin humanos
Me produce una cierta inquietud humanista, – y aquí este adjetivo funcionaría como algo entre pacato y pequeño-eco-burgués -, la actitud a la que lleva este planteamiento a la autora. Diría que Margulis se muestra más partidaria de la vida, del impulso autopoiético abstracto, y mucho menos de los humanos. La vida continuará, aunque desaparezcan los humanos, y esto no parece entristecerle ni un poco. Nos recuerda que las grandes extinciones de especies se han sucedido a la lo largo de la biohistoria del planeta. “Los humanos no son especiales e independientes sino parte del continuo de vida que rodea y abraza el planeta” (1995: 246). En su visión, imagina uno que perviviríamos como memoria viva, como pervive la memoria de las mitocondrias en nuestras células o como continúan viviendo en nosotros los procesos ontogénicos de nuestros antecesores. No se si eso os satisface o no. Yo me lo estoy pensando.

Staying with the Trouble
En el marco de este pensamiento, entiendo, es en el que Donna Haraway titula su último libro Staying with the Trouble. Frente a los planteamientos apocalípticos como los del Antropoceno o el Capitoloceno, Haraway nos propone seguir habitando las dificultades, seguir sobreviviendo como parte del continuo de la vida, tratando de entenderlo y quizás incluso amarlo, explorando y reforzando las alianzas y parentescos (kin), dice ella, con los otros seres vivos, – bacterias, fungi, plantas, animales…- con los que, juntos, hacemos y somos la biosfera. Simpoiesis, dice Haraway: hacer-producir juntos. La autopoiesis de Gaia, – el devenir organismo vivo de la biosfera que proponían Margulis y Lovelock -, sería simpoiesis de los seres individuales que la componen. La interpelación de los devenires deleuzianos-guattarianos una vez más.

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#notas

[1] La entrada de Margulis en la wikipedia en inglés me parece que está bastante bien: https://en.wikipedia.org/wiki/Lynn_Margulis

[2] La hipótesis de Gaia en wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3tesis_Gaia

[3] Endosimbiosis en wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Endosimbiosis

[4] Cianobacterias, en wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Cyanobacteria

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#referencias

Lynn Margulis & Dorion Sagan, 1995, What is Life?, University of California Press, Berkeley

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Donna Haraway, 2015, Staying With the Trouble. Making Kin in the Chthulucene, Duke University Press, Durham

Piotr Kropotkin, 2016 (ediciones originales de 1902, 1920), El apoyo mutuo. Un factor de evolución, Pepitas de Calabaza, Logroño

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Contribuciones a la construcción de una perspectiva eco-ética-estética de la ciudad: documentos de concurso de profesor Titular de Universidad


Imagen: Tecnologías convivenciales; prototipo portátil de fabricación (impresión 3D) alimentado por energía solar fotovoltaica. Entre otros aspectos de interés, la impresora, una p-minifab, es hardware libre desarrollado y construido por el propio equipo del Fab Lab Sevilla (Miguel A. López). En la foto estoy con Cristina P. estudiante interna que colabora con el Fab Lab desde hace ya unos años.

José Pérez de Lama

Casi como despedida bloguera del año subo aquí enlaces a los documentos que preparé para el concurso de profesor Titular de Universidad en el área de Composición Arquitectónica, en la Universidad de Sevilla, para un perfil centrado en la ciudad, tecnopolíticas, medio ambiente (y fabricación digital), que afortunadamente, como muchos sabréis, pude ganar. [0]

Por si alguien tiene curiosidad, y como posible herramienta para otros futuros concursantes. El documento sigue el guión de la convocatoria, aquí en una versión extendida con diversos apéndices. El guión propone los siguientes documentos:

1/ Proyecto docente e investigador

2/ Programa de docente de la(s) asignatura(s) recogidas en el perfil

3/ Curriculum vitae

Yo añadí en un cuarto apartado (volumen) adicional la bibliografía y las referencias usadas tanto para el proyecto docente e investigador como para los programas.

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Contenidos y no-contenidos

Tras asistir a un par de concursos similares, me quedé algo perplejo con la colonización subjetiva-institucional de la máquina de acreditación. Resumidamente, los compañeros mencionaban ante todo los artículos indexados, proyectos de investigación financiados, etc. etc. sin mencionar sus contenidos salvo los títulos en el mejor de los casos y las presuntas keywords repetidas una y otra vez. Todo esto ilustrado con gráficos cuantitativos, muy bonitos eso sí, en los que se mostraban como habían cumplido meticulosamente con todos los items que los organismos encargados de las acreditaciones exigen para acceder al tipo de plaza en cuestión. Algún amigo multi-archi-sexeniado que me acompañaba exclamaba: “¡Impresionante, qué consistencia, qué carrerón!” o algo similar.

Sobre la autonomía universitaria

Uno esperaba que tras 10, 15, o 19 años en mi caso, de docencia e investigación los candidatos presentaran su pensamiento sobre las cuestiones objeto de la plaza, los trabajos realizados, argumentando su interés y relevancia en sí mismos, y no en virtud del reconocimiento hecho por el ya demasiado conocido dispositivo cuantitativo que nos hemos impuesto o nos han impuesto con la llegada del siglo XXI. Aquello de la autonomía de los universitarios para decidir que es lo relevante en su trabajo, qué problemas o cuestiones eligen tratar, por qué y cómo lo hacen, y que respuestas propias – o como parte de los ecosistemas de pensamiento, docencia e investigación – están tratando de dar. Así como lo que proyectan hacer en los próximos años en el caso de ganar las plazas objeto de concurso…

Eso es más o menos lo que traté de hacer yo, modestamente, y con las dudas de quien tiene todo conocimiento por tentativo y provisional. Empezando por un cierto diagnóstico de la Universidad actual y siguiendo por los problemas y cuestiones a los que me he dedicado y me quiero dedicar, y las cosas realizadas en este marco. Especialmente, considerando el estado de crisis-cambio que vivimos tanto en la Universidad, como en la sociedad y la ciudad – que en concreto era el objeto central del perfil de mi plaza.

Pensar, hacer y volver a pensar sobre lo que se hace

Como resumen algo grosero, lo que planteaba como posible descripción de mi trabajo de estos años y espero que de los que vienen, era la contribución a la construcción de una perspectiva eco-ética-estética [1] de la ciudad, el territorio y las sociedades contemporáneas, en las que las tecnologías (digitales) y el medio ambiente-ecología constituyen dos de sus vectores principales de  transformación y crisis – junto con el estudio del capitalismo contemporáneo, la reproducción social y los feminismos, las nuevas relaciones de poder y cosas así.

Un trabajo teórico en diálogo con el trabajo práctico, que en etapas sucesivas supuso trabajar en proyectos con el Seminario de Arquitectura Bioclimática (posteriormente de Arquitectura y Medio Ambiente) durante los 80 y principios de los 90, vivir en Los Ángeles entre finales de los 90 y principios de los 2000 para estudiar in situ y en primera persona la emergencia de la metrópolis posfordista y digital, los trabajos con hackitectura.net durante la década de 2000, a la vez que participaba activamente en los movimientos anti-globalización de este período, y la creación y trabajo en el Fab Lab Sevilla y la Fab Lab Network entre 2009 y la actualidad. Entre otras cosas.

Os dejo en el enlace a continuación los documentos, por si tuvierais curiosidad por ojearlos. Creo que tiene partes bastantes interesantes, y pocas palabras huecas; aunque así, de principio a fin, quizás no sea una lectura demasiado divertida. Cómo orientación para otros en situaciones similares, tampoco estoy seguro de que sea una buena guía. Posiblemente sea demasiado hteredoxo. No estoy seguro; aquí está en cualquier caso:
https://1984.lsi.us.es/wiki_nam_htca/index.php/Documentos_concurso_TU

¡Salud y buen año 2018!

#notas

[0] El concurso tuvo lugar los pasados días 22 al 24 de noviembre de 2017 y hace sólo unos días; el 21 de diciembre, día del solsticio de invierno por otra parte, tomé posesión formalmente de la nueva plaza. Algún mérito personal creo que tengo para haber ganado esta plaza, pero como en casi todos, o en todos los casos, los méritos suelen ser también y en buena medida sociales, de los ecosistemas-ecologías de los que uno forma parte, – y esa fue una de mis reflexiones en el concurso, que el trabajo de profesor-investigador trata de contribuir a hacer crecer o quizás a hacer más ricas, habitables y alegres – no es tan fácil elegir los adjetivos – las ecologías de las que participamos – y menos, de tratar de ser el más competitivo o más listo o más bad-ass que nadie. Los agradecimientos algo más extensos y detallados se recogen en uno de los documentos enlazados, en el CV, al final. Se atribuye a Newton el haber dicho que si había sido capaz de ver tan lejos era porque había podido subido a hombros de gigantes, refiriéndose a los sabios que le habían precedido. Quizás tendríamos que inventar una nueva versión de este dicho que mencione las ecologías mentales y materiales de las que formamos parte…

[1] Estoy agradecido a Abelardo Gil Fournier que calificó así, como eco-ético-estético, lo que yo estaba proponiendo en el debate tras una conferencia que impartí en Medialab Prado el pasado año, una adjetivación que adopté desde entonces.

Fines, medios, procesos y cerdos asados según John Dewey

El tercer cerdito del cuento de Los tres cerditos construyendo su casa de ladrillo; ilustración de Leslie Brown, s/f; fuente: https://www.cuentosinfantiles.net/los-tres-cerditos-version-original/

Fines, medios, procesos y cerdos asados según John Dewey

José Pérez de Lama

Everyone is busy following the cookbook. Seymour Papert, 1993

En el estupendo libro de Steven Fesmire sobre Dewey, el autor recuerda la siguiente historia, con la que Dewey invitaba a reflexionar sobre la relación entre fines y medios, y la necesidad de pensar con inteligencia sobre la relación entre estos y aquellos, – ¡en cosas así creía Dewey!

“La historia […] es que el asado de cerdo fue disfrutado por primera vez cuando accidentalmente se incendió una casa en la que estaban encerrados unos animales. Buscando entre las ruinas, los dueños de la casa se quemaron los dedos al tocar los cerdos que se habían quemado en el incendio. Cuando impulsivamente se chuparon los dedos para aliviar las quemaduras, descubrieron el nuevo sabor. Habiéndoles gustado, desde entonces, se pusieron a construir casas, a meter cerdos dentro y a quemarlas…” [1]

Según explica Fesmire, Dewey recurre a esta “tonta pero memorable” parábola en su obra Teoría de la valoración (Theory of Valuation, 1939) para reflexionar sobre la relación entre lo que llama ends in view (fines a la vista) y las consecuencias no tan evidentes que suponen el logro de estos fines. “Lo visible se sitúa en medio de lo invisible”, otra de sus citas preferidas por mí; lo visible serían los fines a lograr, mientras que lo invisible las implicaciones y consecuencias menos patentes. Sigue leyendo Fines, medios, procesos y cerdos asados según John Dewey

Internet…en todas las cosas

Fuente: Francisco Farias Jr / Jesucristo del Nuevo Milenio / PublicDomainPictures.net / CC0 Public Domain


David Patiño

 

En 2007 Ray Algar acuñó el término consumo colaborativo[1] creando una etiqueta y un mantra que se emplea en los discursos de cualquier político que se precie y que quiera aportar una nota de modernidad a su discurso. Igualmente se escriben multitud de informes y descripciones que diseccionan el fenómeno y lo abordan desde el punto de vista laboral, fiscal o medioambiental y desde luego desde el punto de vista tecnológico. Nuevas palabras y expresiones se han agregado a nuestro vocabulario cotidiano como tuitear, guglear o prosumidor para etiquetar multitud de fenómenos relacionados con internet o las nuevas tecnologías, expresión que sigue siendo empleada  con generalidad, a pesar de las décadas transcurridas desde la invención de  internet o los ordenadores personales. Este post pretende reflexionar sobre el significado del fenómeno tratando de describir sus principales implicaciones.

Lo primero que se debe destacar es que es un fenómeno ligado al desarrollo de las tecnologías de la información y sobre todo a internet. Estas innovaciones tecnológicas han producido al menos dos novedades: comunicaciones globales en tiempo real, entendiendo globales desde el punto de vista geográfico pero también desde una perspectiva social, y un abaratamiento en dinero pero también en tiempo, del procesado de cantidades de datos que tienden al infinito, lo cual ha propiciado un acceso generalizado al mismo. A esto podemos añadir aspectos concretos relacionados con los anteriores como la geolocalización, la impresión 3D, el internet de las cosas,…. El resultado ha sido un cambio profundo en la sociedad y en la economía  transformándola en la tan cacareada sociedad de la información. Es decir, el elemento clave de nuestro tiempo es una sociedad que únicamente crea e intercambia información a la que únicamente es necesario  añadir una proporción de materia prima para conseguir cualquier cosa. La producción y la transmisión de información lo es todo en nuestro mundo. Pero a la vez está mediatizada por las características peculiares de la información como mercancía intercambiada en mercados en los que existen los denominados “fallos del mercado”.

En esta nueva sociedad destaca el papel que tiene la confianza. La confianza siempre ha hecho que vayamos a comprar a un puesto de verduras en lugar de a otros y se lograba tras un tiempo de actividad productiva, posibilitando el éxito empresarial. En la sociedad de la información el acceso a la confianza es global y es posible acceder a la valoración de muchas más personas. Se ha abierto la puerta a poner en valor elementos que antes casi no eran comercializables. Esto es una realidad en sectores como la vivienda para alquilar, el transporte, las chapuzas, … Pero como Rachel Bootsman indica[2] ya existen foros digitales de profesionales especializados en los que la confianza reportada en internet tiene más valor que los diplomas de instituciones universitarias de élite.

Internet también está poniendo las bases para la creación de una sociedad de servicios que sustituya a nuestra actual sociedad de posesiones, al provocar una relación diferente con los bienes. Si somos propietarios podemos incrementar el uso de nuestros bienes permitiendo que los usen terceras personas durante el tiempo que tradicionalmente los dejábamos ociosos. También lo vendemos de manera general, cuando ya no nos hace falta a través de wallapop. Pero en realidad, alquilar el uso de un bien colectivo en lugar de adquirir su propiedad no es algo que no se hiciera ya. Básicamente es la situación que se produce cuando nos apuntamos a un gimnasio en lugar de comprar máquinas de hacer abdominales. Está por ver si la próxima generación dejará de comprar bienes duraderos, como los coches, de manera similar a como ya se hace en muchas grandes ciudades. Sundararajan apunta a que la novedad está en la extensión de la confianza a otros ámbitos en los que tradicionalmente no se hacía.

El consumo colaborativo abunda en las ciudades porque la gente quiere compartir estos usos[3]. Internet ha posibilitado extender el consumo comunitario a otros bienes. Las antenas de televisión se compartían tradicionalmente, pero se puede extender a generadores de energía eléctrica y a modernas copisterías que permitan el uso de impresoras 3D para hacerse muebles con materiales locales y baratos, principalmente desechos, a través de una serie de diseños colaborativos como hacen ya los fablabs[4]… Rifkin (2016) predice la muerte del capitalismo por su éxito. Según el autor, la base del capitalismo era la explotación de la eficiencia productiva. La actual sociedad ha podido alcanzar la perfecta eficiencia productiva perfecta y en esa situación es imposible conseguir mejoras tecnológicas que permitan reducir costes que es, según el autor, la base del capitalismo. Llegados a este punto se alcanza una situación de coste marginal nulo incompatible con la subsistencia de este sistema económico.

Esto ha propiciado importantes cambios en el resto de sectores que han afectado a las cosas que se hacen y la forma cómo se hacen. Por un lado, el término economía colaborativa se emplea de modo creciente para etiquetar lo que, en otros ámbitos se denomina economía de plataforma. Engloba transacciones, principalmente entre particulares, que se realizan a través de una plataforma digital que pone en contacto a oferentes y demandantes. Este tipo de intercambios ha existido siempre, pero el cambio en el ámbito en el que opera el intermediario ha cambiado de modo radical. La generalización del acceso a internet ha posibilitado que ofertas de particulares lleguen a potenciales interesados de cualquier parte del mundo. La desaparición del límite geográfico ha ampliado al infinito la demanda potencial que ahora sólo está limitada por el alcance de la plataforma.

No obstante, muchas de estas plataformas etiquetan su actuación de intermediación para esconder su verdadera naturaleza de prestadoras de servicios y así eludir la normativa. Tampoco en este caso nos encontramos con algo novedoso que no hayan hecho, por ejemplo, algunas empresas a través de subcontratas para eludir las condiciones establecidas por convenios colectivos o la administración externalizando servicios,  para hacer lo propio con las regulaciones administrativas. Cabify, Uber o Deliveroo representan ejemplos de este tipo de actuaciones y tendrán que ser los juzgados los que establezcan la frontera.

Otro aspecto que se ha destacado de la economía colaborativa ha sido su carácter de altruista y su capacidad para construir  las bases para una nueva forma de organizar la sociedad y la economía. De este modo, se han generalizado plataformas en las que la contraparte del intercambio no se produce en dinero, sino que adopta la forma de amistad o de intercambio cultural. Plataformas como CouchSurfing o las que organizan trueques o donaciones representan buenos ejemplos. Este tipo de plataformas constituyen una forma de voluntariado, similar, por ejemplo, a los tradicionales intercambios para aprender idiomas, pero introduciendo de nuevo, la novedad de la dimensión potencial que permite lograr internet. Si bien, en el ejemplo concreto de CouchSurfing, la dimensión que adquirió les llevó a abandonar la gratuidad, o por lo menos a intentarlo porque el malestar de sus usuarios no se lo está poniendo fácil.

En general, internet ha modificado toda actividad basada en la intermediación al posibilitar un contacto directo entre personas a gran escala. Este contacto directo ha permitido, en muchos casos, eliminar la necesidad de que exista intermediación de ningún tipo. Pero ha introducido también un aspecto novedoso, en el sentido de que ha permitido que ahora todo pueda ser entendido como una relación entre partes que precisa intermediación. Negocios como las agencias de viajes, los bancos de inversión, discográficas o editoriales entran dentro de la primera categoría. El periodismo es el mejor ejemplo para entender la situación llegando a la situación en la que los medios han sido sustituidos por twitter para seguir un acontecimiento en tiempo real a través de la información creada colaborativamente.

El big data es otro de los fenómenos que está modificando radicalmente nuestra sociedad y que también se basa en el desarrollo de las tecnologías de la información, pues constituye la base del resto de fenómenos comentados que descansan en la creación y procesado de unos cuantos miles de millones de datos. Sin embargo, el bigdata tampoco es totalmente nuevo pues las compañías de seguros ya comercializaban los datos de sus clientes en el siglo XIX. Las innovaciones en el procesado de datos han extendido el uso de enormes bases de datos que ahora son accesibles a casi cualquier institución, e incluso a particulares, que además disponen de equipos y software capaz de gestionarlos. No obstante, la posibilidad potencial está limitada en la práctica al acceso a dichos datos. Frente a eso, las corporaciones GAFA[5] acceden a miles de millones de datos de sus usuarios y creando bases inmensas que constituyen su principal activo. El negocio consiste en obtener y explotar datos de nuestro comportamiento que se consiguen a través de diversas y novedosas vías. Estas grandes corporaciones se han aprovechado de economías de red casi ilimitadas y ahora lo dominan todo al proporcionar el marco en el que se produce buena parte de la comunicación actual. El resultado ha sido la elaboración de bases de muy difícil valoración, entre otras cosas por la falta de transparencia que envuelve la actividad de estas enormes corporaciones. El modelo de negocio genera inquietud dada la ausencia de regulación que no clarifica aspectos básicos como la jurisdicción responsable para realizar reclamaciones, la obligación de tributar, las posibilidades de mercadear con nuestros datos, los peligros para la privacidad o la apropiación de ese valor por parte de estas corporaciones. Actualmente se debate sobre los derechos de propiedad de estos datos e incluso Telefónica considerado que los GAFA se están apropiando de valor creado por otros actores y que el propietario de la infraestructura que posibilita el intercambio de información también debería tener participación, lo que recuerda a la necesidad de que tanto transportistas como usuarios de carreteras paguen impuestos para construirlas. La total deslocalización de un producto de masa totalmente inmaterial constituye un fenómeno completamente nuevo y una necesidad imperiosa de calificarlo jurídicamente como paso previo a ser regulado poniendo límites a algunos de los aspectos considerados. Además, el modelo de negocio adquiere una complejidad creciente. Podemos emplear la industria de extracción de petróleo como paralelismo para entenderlo. El petróleo era muy fácil de extraer a principio del siglo XX en Texas. La intensificación de la extracción ha llevado a que actualmente es necesario hacer prospecciones y excavaciones enormes. Del mismo modo, al principio era relativamente fácil adquirir datos de nuestro comportamiento, poco a poco las GAFA fueron acaparando la mayoría de los mismos y se creó la necesidad de buscar otras vías. Se crearon aplicaciones que nos engancharan al móvil el máximo tiempo posible como los Candy crash, las redes sociales,… En la actualidad, Amazon se plantea obtener datos de nuestra vida offline para lo que ha adquirido una cadena de supermercados con la pretensión de obtener nuestros hábitos de compra de todo tipo o los datos que envían sus drones de envío de paquetes[6]. De igual forma, el internet de las cosas que ya es una vía intensiva para generar multitud de datos. El debate está servido porque el poder de estas compañías les está permitiendo modificar los derechos de propiedad para apropiarse de esta información a costa de nuestra privacidad como muestra la polémica de la aspiradora robótica que mapea y vende los datos de la casa de los usuarios.

Internet también ha modificado el papel de los intermediarios es en el ámbito político y social. Ha facilitado la acción política directa y el debate, pero no ha eliminado la democracia representativa que no parece estar debilitada. No obstante, se ha reducido el coste de que los grupos latentes se transformen en grupos políticos activos, en términos de Olson, propiciando la aparición de movimientos de protesta e incluso revoluciones como la primavera árabe o el 15M. Si bien, se han producido dinámicas que no eran predecibles. Por un lado, buena parte de esa fuerte actividad pública y de protesta se ha desarrollado en un ámbito controlado por un actor privado, principalmente twitter, que puede suspender la actividad de sus usuarios o ser fácilmente controlado por la actividad gubernamental secuestrando o controlando, de manera férrea, los contenidos a los que se puede acceder, como hace China.

El proceso también ha propiciado que la política se vuelque, en modo creciente, hacia las redes sociales y está transformando a los medios tradicionales, prensa escrita y sobre todo televisión, en vías de información de sectores de población que no han sido capaces de acceder al mundo tecnológico. Además, se plantean dudas sobre los efectos que está teniendo el cambio en las relaciones sociales, la información y la política. Parece que los algoritmos en los que se basan los buscadores o youtube podrían primar el radicalismo y dirigir a páginas y blogs radicales cualquier tema en solo dos o tres clicks[7]. También tuvo mucha repercusión la rápida evolución de la inteligencia artificial de Microsoft que se volvió nazi y racista en un día[8], a partir de la simulación de los comportamientos humanos aprendidos en la red, o el papel que las RRSS tuvieron en la victoria de Trump, la amplia difusión de información mentirosa, etc.

La mayor innovación del desarrollo de la tecnología de la información es su incremento. Esa ingente creación de información puede ser un bien comunal que por otro lado, no es un bien público porque no es costoso producirla, dado que el proceso de crearla genera utilidad que puede servir de remuneración e incentivo. Es decir, el proceso genera un bien común con pocos costes de acceso y tendencia a que sean nulos. Wikipedia constituye un buen ejemplo de lo que queremos indicar. La satisfacción de aportar representa incentivo y remuneración suficiente. Linux también representa otro ejemplo. En ambos el coste de acceder a la información se limita a poseer los conocimientos suficientes que permitan usar tales recursos, pero incluso éstos, es posible que se reduzcan en el tiempo, a partir de aportaciones colaborativas que los hagan más accesibles y fáciles. Pero también es la información relevante para el buen funcionamiento de los mercados. En la sociedad de la información se dificulta que un restaurante estafe porque hay mucha más información que es aportada de modo voluntario por la gente, que se remunera por la satisfacción de reportar una crítica. De nuevo el límite (y la alarma) las aporta el marco en el que se hagan estas valoraciones que cuando se realizan en TripAdvisor se encuentran dentro un marco controlado por una empresa privada y, hasta ahora, casi sin regulación.

La última relación que quiero destacar son los efectos que la sociedad de la información pueda tener en el funcionamiento de los mercados. Los sectores más liberales creen que internet puede abrir las puertas a la autorregulación de los mercados pero la evolución de los mercados financieros no lleva a compartir este optimismo, pese a que había muchísima información. Es verdad que en estos mercados se intercambiaban productos muy difíciles de entender, pero es cierto también que por muy complicado que fuera el producto, el mercado podría haber generado información más que suficiente y no lo hizo. De hecho, existe literatura que explica por qué no lo ha hecho[9]. Troncoso indica que en realidad, la información no sólo ha generado consumidores más informados sino que ha propiciado que lo sea también la oferta. El uso del bigdata permite que las empresas tiendan a discriminar de manera perfecta los precios, al conocer características personales de los demandantes que les posibilitan dividir el mercado hasta niveles que antes era únicamente posible desde un punto de vista teórico. Sin embargo, puede ser que se esté generalizando una competencia monopolística extrema caracterizada por unos productos adaptados a las preferencias individuales de los demandantes y en la que la variedad de precios recogería estos monopolios individuales. Por último también se ha apuntado la posibilidad de que las empresas empleen algoritmos que les permitan colusionar de manera automática[10]. La UE alarmó sobre la posibilidad de que los algoritmos permitan vincular automáticamente los precios de las empresas a los de los competidores. El resultado serían situaciones en las que los mercados se comportan como monopolios, incluso en los que existiera un número destacado de oferentes.

 

Notas

[1] http://www.oxygen-consulting.co.uk/insights/collaborative-consumption/

[2]https://www.ted.com/talks/rachel_botsman_the_currency_of_the_new_economy_is_trust?language=es

[3] http://www.observatorio-empresas.vodafone.es/articulos/la-economia-colaborativa-tambien-es-util-para-la-administracion-publica/

[4] Imposible no acordarse del fantástico Fablab de la Universidad de Sevilla cuyo director es José Pérez de Lama (http://fablabsevilla.us.es/).

[5] Acrónimo de Google, Apple, Facebook y Amazon.

[6] http://www.eldiario.es/theguardian/Silicon-Valley-informacion-petroleo-llegar_0_679632156.html

[7] http://www.eldiario.es/theguardian/James-Damore-Google-radicalizacion-YouTube_0_675782932.html

[8] http://www.lavanguardia.com/tecnologia/internet/20160325/40672722377/inteligencia-artificial-microsoft-nazi.html

[9] http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=377134

[10] https://www.wsj.com/articles/eus-antitrust-chief-sounds-alarm-over-risk-of-automated-online-price-collusion-1489662298

Referencias

Rifkin, Jeremy (2016), La sociedad de coste marginal cero, Paidós, Barcelona. (Obra original publicada en 2014).

Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Sobre el libro de María Puig de la Bellacasa

Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Comentario provisional del libro de María Puig de la Bellacasa

José Pérez de Lama. Para C y M.

Llegué a este libro a través del último de Donna Haraway, Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene, por lo que algun*s ya intuiréis que el pensamiento de la autora sintonizará con lo que se podría denominar el ecofeminismo posthumanista. La etiqueta podría echar para atrás, espero que no, porque de lo que escriben estas autoras es de temas actuales y cotidianos: cómo cuidamos de lo que nos rodea y somos cuidados, de ecología, de nuestra relación con las tecnologías…

Llevo sólo un cuarto del libro de Bellacasa, pero – ya sabéis l*s que me leéis que – me gusta escribir sobre las primeras impresiones. Estoy fascinado, y casi físicamente sobrecogido, por esta nueva lectura. El título Matters of Care; el subtítulo mucho menos bello, Speculative Ethics in More Than Human Worlds.

Matters of care se incorpora a una serie compuesta por matters of fact y matters of concern, que propuso en su día Bruno Latour. Matters of fact sería la expresión en inglés para referirse a los hechos descritos por las ciencias, según la visión tradicional, hechos objetivos, incontrovertibles. O eso pensaban algunos. Latour hace ya tiempo propuso que en realidad esos matters of fact eran en realidad matters of concern, asuntos que nos preocupan y conciernen, y que se transformaban en matters of fact mediante los procedimientos de las ciencias, no tan objetivos como se pensaba, que incluyen los aparatos y laboratorios científicos, las teorías, lo que se decide hacer destacar y lo que se queda invisibilizado… Algo que podría conectarse con la teoría de los paradigmas científicos de Kuhn, por ejemplo. La particularidad de describirlos como matters of concern es que su definición se planteaba como el resultado de un gathering, reunión o composición, de los diferentes actores concernidos por la cuestión o controversia, y de las construcciones que ponen en juego, resultado que de alguna manera sintetiza una solución/definición del problema. Algo parecido veíamos también en Dewey con su idea de conocimiento como consenso provisional, pero en Latour se otorga una mayor relevancia a los propios artefactos-medios científicos. En el campo de la arquitectura, podríamos poner de ejemplo, quizás, el caso de la vivienda moderna; como problema-constructo científico-cultural, más que cuestión-problema puramente objetivo (Latour, 2007). Sigue leyendo Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Sobre el libro de María Puig de la Bellacasa

K y la Máquina M. Un relato de antropofagia maquínica

Paisaje maquínico a partir de Andrea Branzi/Archizoom, 1969, No Stop City

K y la Máquina M. Una historia de antropofagia maquínica
Un borrador de relato sci-fi más bien oscurillo

José Pérez de Lama

K había leído de joven El castillo y El proceso. Pero ya no se acuerda tan bien. En alguna de aquellas novelas su medio tocayo Josef perdía la vida tratando de litigar, o algo así, contra la burocracia austrohúngara de principios del siglo pasado. Recuerda la frustración y el sufrimiento psicológico de Josef K, la distancia y prepotencia de los funcionarios. Puede que hasta las dos novelas quedaran inconclusas.

La Máquina M, un siglo después, es mucho más abstracta que el castillo o los tribunales de Kafka. Sus funcionarios son incluso simpáticos y próximos, – salvo en momentos excepcionales. Algunos son mujeres amables, atractivas e inteligentes. K recuerda que hasta hace poco le gustaban las mujeres y fantaseaba con el amor. El padecimiento de K no le parece que sea como el de su tocayo Josef – no es tanto dolor psíquico o desesperación, sino que es como un vacío, como una lejanía extraordinaria de sí mismo, de los otros, del mundo.

M alimenta de diferentes maneras a sus simbiontes. Por eso se le acercan inicialmente. Y poco a poco van descubriendo que a cambio exige cosas, muchas, __ la vieja historia de Fausto. En realidad no hay tantas historias nuevas.
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