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No le des al Like al leer este artículo – reseña: Peirano, El enemigo conoce el sistema


Imagen: red de cables submarinos de propiedad exclusiva de Google, Amazon, Facebook o Microsoft [0], 2019
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No le des al Like al leer este artículo

José Laulhé

Reseña sobre el libro «El enemigo conoce el sistema. Manipulación de ideas, personas e influencias después de la Economía de la atención» de Marta Peirano (Editorial Debate, 2019).

Cuando publique esta reseña, gracias a la invitación de Arquitectura Contable, mi siguiente paso será publicar un link al post en Facebook. Parece una incongruencia, pero la lógica de publicar en un blog es compartirlo y la vía de que los «internautas» encuentren el post enlazando páginas o blogs amigos, es inconcebible a día de hoy. Solo podría caber la esporádica situación de que alguien, curioseando otro post de este mismo blog, llegara al mío. Sin embargo, la proposición de Peirano va en otra línea. Quizá si le hubiéramos preguntado en 2010, nos hubiera dicho que no compartiéramos en Facebook- ay, N-1 dónde quedaste…-, pero ahora entiende como inevitable que compartir para una mayoría, o para un público que exceda el peer-to-peer, depende de las grandes redes sociales. En lo que incide Marta Peirano en «El enemigo conoce el sistema» es en lo que pasa después de que linkemos: en la ansiedad del autor en ver reconocido su trabajo en la RRSS- actualizando cada 5 minutos, con esa acción aprehendida de arrastrar hacia abajo («push») replicada de las máquinas tragaperras-, pero también en la construcción tribal de esas personas que al dar al Like exponen que este libro y sus lecturas refuerzan su identidad. Es posible que esta reseña no os interese a ninguna. Pero, en caso de que sí, ¿qué os parece si utilizamos el sistema de comentarios del propio blog para el feedback?

«El enemigo conoce el sistema» es una composición actualizada de varias publicaciones que muchas manejamos como referencias: desde Stallman o Foucault hasta Snowden o James C. Scott. En mi opinión también es el intento por desvelar- o, al menos, poner luces sobre- el dispositivo en que se ha convertido el internet actual- internet de plataformas-. A partir de las herramientas que nos proporcionó Deleuze [pág 11, 2012] podemos discernir gracias a Peirano líneas de visibilidad (qué se ve- nuestros perfiles- y qué no- las empresas que analizan y venden nuestros datos-, y sobre todo cómo se decide), líneas de subjetivación (donde la actitud respecto a estas RRSS ha cambiado), líneas de fuerza (como la que se da entre multinacionales y gobiernos, y muchas más),…

Un libro sobre el cambio climático

Dice Marta Peirano que su libro en realidad habla del cambio climático. Y es cierto. Sitúa el foco en el peso de tres grandes corporaciones (Facebook, Google, Amazon) respecto a nuestro día a día. A Amazon le dedica un estudio particular puesto que «ha sido sin duda el más discreto. No tiene eslogan ni lema, no dice que vaya a hacer del mundo un lugar mejor o mejor conectado», pero en sus servidores está alojado aproximadamente un 46% de la red. Y, sobre todo, cada vez sectores más críticos, los primeros los bancos. Como sabemos, las administraciones están valorando- si es que no lo han hecho ya como EEUU- la opción de que Amazon aloje toda la información digital pública de naciones enteras.[1] Se pregunta Snowden en su libro [pág 12, 2019] qué tipo de respeto a las reglas que nos hemos dado (Derechos Humanos, Constituciones,…) podemos esperar de este tipo de plataformas globales.

Amazon es también uno de los principales cooperantes de Palantir. Todo dispositivo conectado a Internet está conectado a Palantir: «sirve para monitorizar a distancia a cualquier sujeto, organización o sistema, tirando de cualquier hilo: un nombre, un lugar, un número de teléfono, una matrícula de coche, una tarjeta». Y todo está alojado en AWS (Amazon Web Services) y utiliza su algoritmo de reconocimiento facial Amazon Rekognition. Y no queda ahí:

«El Programa Mundial de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas, cuya función es distribuir alimentos para refugiados, inmigrantes y víctimas de crisis y desastres naturales, ha cerrado un acuerdo con Palantir para analizar datos. Noventa millones de refugiados que servirán de entrenamiento para predecir y controlar los movimientos de futuros refugiados.»

Pero al final, ¿qué es la nube? La nube es una aglomeración de silicio, cables y metales pesados que se concentra en determinados, y no siempre conocidos, lugares . Y consumo una cantidad extraordinaria de electricidad. En 2008 producía el 2 por ciento de las emisiones globales de CO2, y durante 2020 lo habrá multiplicado- o más, el Coronavirus habrá frenado otros tipos de emisiones, pero no los derivados del uso de servidores-. Por tanto se ubican en territorios de electricidad y mano de obra barata, con fiscalidad amistosa y una flexible política en torno a la gestión de los datos

La cuestión del algoritmo

Hace poco tuvimos la suerte de participar en una publicación bajo el sugerente nombre de Algoritarismos, coordinada por Jesús Sabariego y Augusto Jobim [Sabariego, 2020]. Decía Deleuze que, a diferencia de la sociedad disciplinaria con una superposición de módulos que operaban sobre la sociedad de manera discontinua, en la sociedad control el «ordenador [algoritmo] señala la posición de cada uno, lícita o ilícita, y opera una modulación universal» [Deleuze, 1992]. Estas plataformas ejercen una vigilancia continua sobre nosotros, todo el tiempo y en todo lugar. Es terrible pero, sorprendentemente, aceptado popularmente en la sociedad post 11-S. Actualmente lo vivimos en nuestros encierros cuando el Gobierno nos indica que va a utilizar un sistema de geolocalización con todos los ciudadanos. Nos recuerda Peirano que, a principios del siglo XX, Holanda contaba con un censo con las preferencias religiosas para adecuar recursos al número de fieles. Esa base de datos fue usada por los nazis para afinar su búsqueda y que solo el 10% de judíos holandeses sobreviviese al Holocausto. La cuestión esencial con la geolocalización de las personas durante la crisis del Covid-19 no es la razón puntual por la que se ha hecho, sino la vía a través de la cual se ha hecho- norma- y el tipo de consenso necesario para hacerlo- nada de 2/3 de la Cámara, referéndum o algún tipo de legitimación popular-.

Ya que la vigilancia, en general, no es el único objetivo sino también el control y, sobre todo, la manipulación. Voviendo al libro de Marta Peirano, nos dice que «YouTube presume de que su algoritmo es responsable más del 70 por ciento de los vídeos que se ven en la plataforma». El algoritmo de YouTube se basa en proponer vídeos cada vez más extremos para que multipliques tu tiempo de engagement [2] y, con ello, incrementar tu grado de satisfacción con la app. Su objetivo es únicamente ese: no buscan radicalizarte o generar traumas entre los niños que ven vídeos sin control, toda su inversión se centra en buscar la manera de maximizar tu engagement. En el libro la gama de ejemplos es larga, desde los olores de nuestra idealizada infancia hasta las apps de contactos, o como dice Hammerbacher: «las mejores mentes de mi generación se dedican a pensar cómo hacer que la gente pinche en un banner».

En otra línea de argumentación en torno al algoritmo, habla del papel de las organizaciones gubernamentales y el papel que ciertos dispositivos, como el dinero digital, va a tener en la constitución de estos algoritmos. Nos enseña el modelo chino y su sistema de «crédito social», el cual nos retrotrae a capítulos que querríamos inverosímiles de Black Mirror. Pero nos recuerda que de alguna manera el resto de países están desarrollando su propio sistema de crédito social. La diferencia es que las condiciones del mismo son secretas.

«Un algoritmo es un conjunto de instrucciones diseñadas para resolver un problema concreto. Pero cuando los algoritmos son opacos, ya no sabemos cuál es el problema que intentan resolver.»

Volviendo al caso de las grandes plataformas digitales, las Primaveras árabes, el 15-M, Occupy Wall Street, etc reconfiguraron sus algoritmos. En 2010 las iniciativas populares alcanzan el carácter de acontecimiento en el seno de estas plataformas, produciendo un engagement muy alto tanto por el momento histórico, por el lenguaje (con el suicidio de Mohamed Bouazizi), como por la novedad. Posteriormente el mismo algoritmo, actualizado, era el principal aliado de los nuevos regímenes autoritarios surgidos tras el derrocamiento por parte de las Fuerzas Armadas de algunos líderes elegidos democráticamente o el que alza proyectos populistas en todo el mundo. El dispositivo internet -de plataformas- ya ha incluido en su ser el elemento disruptivo que se da entre 2010 y 2011. Recuperando a Tiqqun, «tras el primer instante de conmoción por la inexorable tarea de la potencia, [el dispositivo] se reforma: SE incluye, desactiva y reterritorializa el acontecimiento, SE le asigna una posibilidad, una posibilidad local» [pág. 114, 2012].

¿Es un libro sobre la pertinencia del uso de Internet?

Aclara en alguna de las entrevistas y charlas que su libro no trata de ser una enmienda a la totalidad a Internet. Dedica un extenso capítulo a lo que denomina la Revolución, incluyendo sus personajes tóxicos como O’Reilly y el papel dudoso de ciertos medios como Wired. Reivindica el espíritu de los hackers de los 70-80, a Perry Barlow- «sacad vuestras sucias manos del ciberespacio»- o el modelo TCP/IP como elementos válidos a partir de los cuales podría plantearse una refundación. La transición del internet freak, heterogéneo, descentralizado (al menos aparentemente) de los primeros 2000s- aunque hubiera voces críticas como Álex Galloway [2007]-, a este modelo de plataforma y con una concentración del poder, quizá sea la parte menos desarrollada o, en mi opinión, peor estructurada.

Frente a eso, nos dibuja de manera mucho más ordenada todo el proceso de gestación de Internet. Explica a través de Yasha Levine, autor de Surveillance Valley, que el primer proto Internet desarrollado para fines militares «parecía una idea progresista, en lugar de bombardear gente, con una cantidad suficiente de datos podías arreglar el mundo sin derramar sangre». Sin embargo esas herramientas nunca se han limitado a su uso primigenio. Es una historia recurrente: tecnologías que se presentan para resolver una coyuntura concreta respecto a un tercero, finalmente son usadas para nuevos modos de control respecto al espacio doméstico. Pese a la ingente superposición de referencias que usa Peirano en su libro, inicia y acaba con la misma cita de Audre Lorde, escritora LGTBI feminista afroamericana:

«Las herramientas del poder nunca servirán para desmantelar el poder».

Una lectura muy recomendable que creo es apta para iniciados y no iniciados en los entresijos de Internet. Para empezar podíais plantearos dónde lo vais a adquirir, ¿de verdad vais a acudir a Amazon? Hoy por hoy nadie es sospechoso/a de nada por leer a Peirano, Snowden o Assange… es así, ¿no? O quizá lo ideal es dudar de dónde va esa información. Y hacer llegar tu petición a alguien de confianza. Podéis llamar a Luis de La Fuga, que él haga la petición como uno más de los libros que la librería adquiere y cuya base de datos por la LOPD no es accesible para terceros. Ahí sí, disfrutad del libro aprovechando que hay iniciativas amigas que interceden y que limitan lo que se sabe de nosotros.

O también podéis, cuando acabe la cuarentena, hacer caso a Tiqqun e intervenir en los dispositivos a través del robo de uno de los ejemplares en una gran superficie.[3] Vuestra es la decisión.
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PD: Teniendo el borrador de la reseña se ha cruzado la noticia sobre la asociación de Google y Apple para preparar una app intrusiva, instalada simplemente mediante la actualización del sistema operativo- entre una y otra compañía copan el 99% del mercado [4]. En el libro de Marta Peirano aparecen suficientes menciones a ambas empresas como para desconfiar. Snowden [pág 248, 2019] nos define el concepto Eliminar en Informática como una herramienta para usuarios para sentir que tenían el control «sobre todo en lo que respectaba a cualquier cosa que hubiesen creado ellos mismos […] sin embargo, lo cierto es que la eliminación nunca ha existido tecnológicamente del modo en que la concebimos». Básicamente nos indica que la eliminación es en realidad una forma de permiso intermedio de escritura: el archivo original queda intacto.

Siendo así con un archivo común producido por nosotros, ¿qué hemos de esperar de una app instalada automáticamente en nuestros dispositivos por compañías que basan un alto porcentaje de sus ingresos en la venta de datos a terceros?

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#notas

[0] International Health Report [2019] Los nuevos inversionistas de cables submarinos: https://internethealthreport.org/2019/los-nuevos-inversionistas-de-cables-submarinos/?lang=es . Información complementaria en relación a la afección climática de la Nube.

[1] Noticia sobre el uso de geolocalización, por supuesto en Twitter: https://twitter.com/sanchezcastejon/status/1189970366761963521?lang=es

[2] Engagement es un término importante en el libro: «En español no hay una palabra exacta para engagement. La traducción literal es «compromiso para el matrimonio», como si abrir una cuenta de usuario implicara una relación íntima entre el usuario y el servidor. Y no es una descripción descabellada porque entre las dos partes se interpone un contrato prenupcial que el usuario debe aceptar como una «novia agradecida», sin modificaciones ni anexos, llamados Términos de Usuario».

[3] Según Tiqqun [Pág. 89. 2010]: «El robo sólo es transgresión desde el punto de vista de la representación: se trata de una operación sobre la presencia, de una reapropiación, de una reconquista del sí mismo como cuerpo en el espacio […] Al robar me desdoblo en presencia aparente, sin espesor, en alguien absolutamente del montón, y en una segunda presencia íntegra, intensa e interna, para la que se anima cada detalle del dispositivo que me rodea…».

[4] Datos sacados del artículo de Jordi Pérez Colomé (2020.04.10) en El País «Apple y Google se alían para facilitar que las apps para rastrear el coronavirus estén en todos los móviles»: https://elpais.com/tecnologia/2020-04-10/apple-y-google-se-alian-para-crear-un-sistema-de-rastreo-del-coronavirus-que-no-necesite-descargar-una-app.html?ssm=TW_CM

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Sobre Marta Peirano he utilizado otras fuentes aparte del libro, como su charla en Fundación Ruiz Funes [https://www.youtube.com/watch?v=LyyPUe9SnAw], la entrevista en eldiario.es [https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/Marta-Peirano-periodista-Internet-manos_0_917958267.html] o sus dos charlas en TEDx Madrid que podéis encontrar también en YouTube.

El concepto dispositivo se basa en Gilles Deleuze [¿Qué es un dispositivo?, 1989] y Tiqqun [Podría surgir una metafísica crítica como ciencia de los dispositivos…, 2010]. Aunque ambos textos fueron recogidos inicialmente en otras publicaciones, la editorial Errata Naturae los combinó en una publicación bajo el título «Contribución a la Guerra en Curso» [Errata Naturae 2012]. Tenéis la oportunidad de rescatar estos textos digitalmente gracias a que la editorial ofrece una serie de sus maravillosas publicaciones gratuitamente en su web [http://erratanaturae.com/8805-2/]. También se cita Posdata sobre las sociedades de control (Deleuze, 1992).

También me ha parecido interesante para esta reseña la entrevista a Álex Galloway realizada por Pau Alsina para la 9ª edición de ZEMOS98 [2007]: http://publicaciones.zemos98.org/entrevista-alex-galloway

Actualmente me puse a leer el libro de Edward Snowden «Vigilancia Permanente» [Editorial Planeta, 2019]. El libro Algoritarismos aún no se ha publicado- estamos deseando-. Para introducir, aportamos este artículo de Jesús Sabariego para El Salto: https://www.elsaltodiario.com/tecnopolitica/algoritarismos-politica-tecnologia-negocio-algoritmo

Pettifor: Green New Deal y finanzas públicas – o cómo vamos a pagar por una transición energética justa

Green New Deal y finanzas públicas
o cómo vamos a pagar por una transición energética justa

Reseña del libro de Ann Pettifor, 2019, The Case for the Green New Deal, Verso, Londres

José Pérez de Lama / versión beta, revisado 15/03/20

Como otras veces, os dejo unas notas más o menos rápidas tras la lectura del libro, con las primeras impresiones; un libro que me gustaría que leyera mucha gente… entre otras cosas para poder comentarlo…

Aunque hice unas cuantas revisiones, me quedé con la sensación de que esta reseña ha resultado una de las más caóticas que he escrito… Le echaremos la culpa al desasosiego ocasionado por el Coronavirus. Jeje.. Queda el post por aquí, en cualquier caso, como unas notas de trabajo … que espero animen a algun*s a leer y comentar el libro … y/o a tratar de profundizar en el tema por otros medios.
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Pettifor: pensando en el asunto desde 2007

El libro de Ann Pettifor, en esta ocasión sobre el Green New Deal, tiene múltiples aspectos de interés. Uno, quizás el primero, es que Pettifor es una de las promotoras iniciales de este idea del Green New Deal: desde 2007; habiendo publicado con su equipo uno de los primeros documentos rigurosos sobre el asunto (The Green New Deal Group, 2008). No es alguien que se haya subido al carro porque se haya puesto recientemente de moda. Es una de las que lo han promovido desde el principio hasta llegar adonde ahora estamos. Sigue leyendo Pettifor: Green New Deal y finanzas públicas – o cómo vamos a pagar por una transición energética justa

Comentario Guilluy: populismos (de derechas), periferias e ideología de la metropolización


Escena bobo con libro.

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Guilluy: populismos (de derechas), periferias e ideología de la metropolización

José Pérez de Lama, versión beta

Comentario de: Christophe Guilluy, 2019, No society. El fin de la clase media occidental, Taurus, Barcelona

Leí estos días No society, el libro de Guilluy, geógrafo (aunque también me parece sociólogo) francés que viene recibiendo una cierta atención en los medios por las tesis o hipótesis que se presentan en este volumen y en otro anterior. Éste, me ha parecido en efecto bastante interesante; aunque más en el análisis que propiamente en las conclusiones y propuestas.

El interés por Guilluy viene de lo que viene planteando para explicar el movimiento de los gilets jaunes en Francia y más en general lo que pueden llamarse populismos de derecha (Le Pen en Francia; que en este nuevo libro extiende a nuevos ámbitos: Trump en EEUU, el Brexit en RU, y algún comentario más puntual sobre Italia, Grecia, España o Cataluña).

Señalaré a continuación tres o cuatro ideas que me llamaron más la atención. Sigue leyendo Comentario Guilluy: populismos (de derechas), periferias e ideología de la metropolización

Comentario a ¿Quién quiso la Guerra Civil? de Ángel Viñas

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Francisco Franco y el general José Sanjurjo en Melilla en 1921. Fuente: El confidencial (21/7/2018), https://www.elconfidencial.com/espana/2018-07-21/sanjurjo-franco-exhumacion-abogados-valle-caidos_1595055/

David Patiño Rodríguez

Leí el último libro de Viñas (2019) que analiza cómo se organizó el complot contra la II República que propició la Guerra Civil y la Dictadura franquista. Aprovechando que se acaban de cumplir 83 años del golpe, he escrito algunos comentarios sobre la obra en los que destaco los aspectos que más me han llamado la atención y vierto algunas reflexiones que me ha sugerido su lectura.

El libro se desarrolla a partir de los famosos contratos que el autor presentó hace unos años en los que los monárquicos adquirían a una empresa italiana un montón de aviones último modelo totalmente equipados y una cantidad ingente de armas, todo ello a un coste desbaratado (que el autor cuantificó en unos 400 millones de euros actuales) y pagado a tocateja, lo cual nos hace una idea de la dimensión y la premeditación del complot.

La principal conclusión que me ha dejado la lectura es que avanza un paso más en el proceso de acabar con los mitos justificadores del franquismo que en mi generación habían adoptado, grosso modo, la siguiente forma: la II República fue un descontrol gestionado por inútiles que, si bien mantenían una apariencia democrática, sea por buenismo exacerbado, o por intereses, produjo el germen del inevitable desastre. Este determinismo del desastre ha gobernado las actuaciones políticas, sobre todo de la izquierda, en la etapa de la Constitución de 1978 alertando contra el ritmo de las reformas y sobre todo estableciendo límites materiales a las mismas (con la Iglesia hemos topado) para no volver a caer en los errores de los años 30.

La tesis de Viñas genera la sensación de que, lejos de ser inevitable, había pocas posibilidades de que la sublevación se produjera y si lo hizo fue, posiblemente, porque Calvo Sotelo, principalmente, trazó una estrategia inteligente y la puso en práctica de forma efectiva. Y llegado a este punto, es imposible no apenarse porque se desplegara tanta inteligencia para organizar el peor acontecimiento de la historia de España.

En los preparativos de la sublevación destacan varios protagonistas, pero también destaca que no se encuentre Franco entre ellos. Esta cuestión es también uno de los temas más llamativos del libro que cuenta, de modo muy efectivo, su aportación y cómo acabó siendo el Caudillo de España por la G. de Dios, proceso en el que el azar tuvo más importancia que sus méritos o arrojo. Los principales protagonistas de la historia fueron los monárquicos que desde el mismo 14 de abril, literalmente, intrigaron para acabar con el régimen republicano. Esta senda de acontecimientos parece indicar que el exrey más que dejar el país para evitar la guerra civil como alegó, en realidad lo hizo porque no contaba con apoyos suficientes para provocarla. No obstante, su entorno, por encargo suyo o por motu proprio, desde ese momento comienza la tarea de organizarla pues los monárquicos no organizaban una asonada decimonónica sino una guerra cruenta. En sus planes no estaba que fuera a durar 3 años, pues nunca imaginaron una resistencia tan fuerte como la que opuso la República, pero sí querían una guerra breve que permitiera eliminar físicamente a sus principales enemigos a la vez que invertía en terror.

Viñas también ha conseguido destapar aspectos desconocidos de la sublevación. Entre ellos, destaca la injerencia de la Italia fascista en una nación soberana extranjera como era la República Española. El hecho ya es suficientemente grave, pero además dicha injerencia fue continuada pues existe un acuerdo explícito para apoyar una revuelta que data de 1934 y que saltó a la luz ya en plena guerra. Viñas pone de manifiesto contactos anteriores incluso. Los acuerdos con los conspiradores se materializaron en diversas acciones como la formación de un grupo de milicianos carlistas, la financiación de Falange y sobre todo los contratos citados que se articularon a través de una empresa para esconder la participación gubernamental. La participación extranjera también es destacada desde la perspectiva española. Los monárquicos que emplean la etiqueta de “nacionales” desde el principio y que justificarán el golpe de estado con los argumentos patrióticos, estaban, ellos sí, vendiendo el país a una potencia extranjera que prestaba su apoyo guiada por sus intereses estratégicos en la forma de la alineación de la Nueva España con ella en el Mediterráneo. Viñas elocuentemente cita, de manera reiterada, la figura psicológica de la proyección para describir las acusaciones al gobierno por parte de los conspiradores, conscientes de que eran ellos los que vendían la patria a los intereses extranjeros.

También destaca la estrategia de los monárquicos, auténticos protagonistas de la conspiración. Viñas describe una estrategia brillante y bien elaborada, que únicamente falló por dos circunstancias extraordinarias que descabezaron la sublevación. Calvo Sotelo esconde su participación en la trama italiana por su condición, desde las elecciones de la primavera del 36, de líder de facto de la derecha parlamentaria, pero no parece que haya dudas de que ideó la estrategia que finalmente derrocó la República aunque no tuviera el final que esperaba. Su propio asesinato, días antes del golpe, y sobre todo el accidente mortal del general Sanjurjo, que era el líder indiscutido de la conspiración, la descabeza y trastoca totalmente los planes monárquicos. Destaca que la estrategia electoral monárquica se limitaba a garantizar la presencia de sus líderes en el Parlamento conscientes de que sus posiciones nunca serían mayoritarias por lo que no tuvieron interés en gastar demasiado. Sin embargo, no faltaron fondos para financiar a los pistoleros de Falange para generar inestabilidad en la calle que luego permitían denunciar la incapacidad del gobierno para mantener su control. El asesinato de Calvo Sotelo se usó extensamente como justificación del golpe, incluso en la actualidad se sigue haciendo. Viñas indica que no modificó absolutamente nada en unas acciones planificadas desde hacía tiempo. La conspiración monárquica habría aguantado esta muerte, pero no pudo aguantar la muerte del bilaureado general que falleció el 20 de julio en un accidente provocado por la ineptitud y el afán de protagonismo del capitán Ansaldo, otro de los protagonistas de la conspiración. Con la documentación que se posee, no están muy claro los objetivos de los conspiradores por aglutinar a diferentes grupos con intereses contrapuestos, pero parece que los planes originales situaban a Sanjurjo como jefe de estado, al menos de forma temporal para reestablecer, en un momento posterior, la monarquía en la figura del exrey o de su hijo Juan. Calvo Sotelo ocuparía la presidencia del Gobierno en un Estado que tendría una estructura organizativa inspirada en la Italia fascista.

El relato del papel que jugó Franco en los preparativos es otra de las cuestiones que tiene mucho interés en el libro. Franco se implicó desde el principio, pero sus aspiraciones se limitaban a ser el gobernador del Protectorado del Norte de África. No hay dudas de que la cabeza de la sublevación era Sanjurjo que encargó su organización a Mola y tampoco las hay de que su autoridad moral fue aceptada por todos los conspiradores, civiles y militares, de manera unánime. La oportunidad para Franco surge con el descabezamiento de la sublevación por los fallecimientos de Calvo Sotelo y de Sanjurjo. Las muertes provocaron el desconcierto en Italia durante algunos días. Los monárquicos se movieron rápido entrevistándose con el propio Mussolini para asegurar que se enviaran los aviones contratados que ahora eran especialmente necesarios para que las tropas africanas pudieran llegar a la Península dado que la armada no se había sublevado. Y efectivamente los aviones llegaron, excepto un par de ellos que se accidentaron. Viñas cuenta la rocambolesca historia de uno de ellos que se acabó estrellando en el África francesa. Las autoridades galas interrogaron al piloto, que era militar, y se produjo el consiguiente escándalo diplomático y periodístico con negativa cínica por parte del gobierno italiano incluida. Por supuesto acabó en nada. A la vez, Franco realiza una afortunada gestión que consigue implicar a Hitler en el apoyo a la rebelión, por la que, a diferencia de Mussolini, nunca había estado interesado y posiblemente ni enterado. El paso de las tropas y las dificultades que encontró Mola en el frente norte encumbraron a Franco a la Jefatura del Gobierno del Estado en septiembre, nombramiento que se traslada a la gaceta en forma de Jefatura de Estado. Durante la guerra la prioridad de los grupos que habían apoyado el golpe fue derrotar al enemigo común y no se cuestionó la jefatura del Nuevo Estado y cuando terminó la contienda ya no fue posible modificar nada. Los monárquicos que habían organizado la sublevación fluctuaron entre las posiciones críticas de Sainz Rodríguez y Ansaldo y la colaboración entusiasta de Goicoechea que abandonó sus posiciones y fue premiado con el cargo de Gobernador del Banco de España. Viñas relata con detalle las vías a través de las que Franco se encargó, posteriormente, de reescribir la historia eliminando a Sanjurjo del relato, minimizando el papel de Mola, del que se encargó de hacer desaparecer sus papeles y encumbrándose como cerebro y jefe de la organización, desde el principio. Sin duda también llama la atención que la documentación de figuras del periodo tan imprescindibles como Alfonso XIII o el propio Franco y de buena parte de la actividad del ejército, hayan desaparecido o estén fuera del escrutinio público 80 años después.

En definitiva, ¿Quién quiso la guerra civil? da un giro importante al acontecimiento más importante de la historia del país de los últimos 200 años y sugiere que aún queda mucho por saber sobre el mismo. La guerra y posterior dictadura cortaron de raíz el progreso y las reformas estructurales que la sociedad española había empezado a acometer a través de un programa que un autor como Fontana ha calificado de moderado pero que a un grupo de aristócratas, financieros y militares les pareció lo suficientemente lesivo contra sus intereses como para iniciar una aventura que, era probable que provocaría una carnicería, como de hecho, sucedió. Como todas las obras de Viñas, llama la atención el celo tomado en la contrastación de cada una de las afirmaciones. Pero posiblemente, lo que más destaco es una afirmación que, a pesar de no ser la primera vez que hace el autor, a mí me llama especialmente la atención: lo que condenó a la II República española fue adelantarse en el tiempo. La democracia española tuvo que enfrentarse al fascismo antes que ninguna otra nación y Reino Unido, Francia y Estados Unidos, que deberían haber acudido a socorrerla, la dejaron a su suerte en una lucha totalmente desigual que no podía ganar. No podremos saber qué habría pasado en un universo paralelo en el que las cosas hubieran sucedido de otro modo, en España y en el resto del mundo, pero da que pensar y también provoca la reflexión visualizar el efecto que tiene el azar en nuestras vidas y en la evolución de los acontecimientos históricos.

Viñas, Ángel (2019), ¿Quién quiso la guerra civil?: Historia de una conspiración, Crítica, Barcelona

Reseña: Mezzadra y Neilson: sobre extracción, logística y finanzas


Imagen: Central de Abastos de la Ciudad de México; fuente: http://turismoculturalcm.blogspot.com/2016/01/hisoria-de-la-central-de-abasto-ciudad.html

Reseña: Mezzadra y Neilson: sobre extracción, logística y finanzas; soberanías, geografía, valor…

Sandro Mezzadra & Brett Neilson, 2019, The Politics of Operations. Excavating Contemporary Capitalism, Duke University Press, Durham & London

Notas de José Pérez de Lama __ 06/2019 >>versión beta

“Es una cuestión de realismo político reconocer que, hoy en día, el estado no es suficientemente poderoso para confrontar las formaciones establecidas y emergentes del capitalismo.” (Mezzardra & Neilson, 2019: 238)

Siguiendo con mi práctica de hacer un comentario de los libros que leo justo al acabarlos, para dejar constancia de la primera impresión que me causan, recojo aquí unas notas provisionales sobre el último de Sandro Mezzadra – con Brett Neilson -, The Politics of Operations (Las políticas de las operaciones. Excavando el capitalismo contemporáneo).

Conozco a Sandro desde hace unos 15 años, como colega de Negri y su grupo de pensadores-activistas que, al menos durante algunos años, se llamaban Universidad Nómada. Sando, más o menos de mi generación, era dentro de aquel grupo la persona que más había pensado sobre migraciones – su libro Derecho de fuga (2005) era una referencia para la mayoría de la gente que formamos parte de Indymedia Estrecho, el proyecto en torno al cual nos conocimos, hacía 2004 o así. Este libro más reciente creo que supone un cierto desplazamiento de los intereses de Mezzadra. Coincidimos este año en Sevilla y después en Málaga, y me contó un poco, y me entraron ganas de leerlo en cuanto saliese. ¡Y aquí estoy con la lectura hecha! __ Trata, al menos en primera instancia, sobre las nuevas geografías del capitalismo – reciente, actual. Y de cómo en la producción de estas geografías encontramos claves importantes para entender qué está pasando en el mundo grande y en nuestros entornos más próximos, __ ya que como sabemos, ambas escalas están cada vez más estrechamente enmarañadas… Tangle (maraña) es un término que Mezzadra y Neilson usan en el libro, – quizás deudores de Bifo (2017) -, en lugar del más habitual redSigue leyendo Reseña: Mezzadra y Neilson: sobre extracción, logística y finanzas

El debate sobre el valor – comentarios sobre el nuevo libro de Mariana Mazzucato

El debate sobre el valor – comentarios al hilo del nuevo libro de Mariana Mazzucato

José Pérez de Lama, versión beta

Reseña de: Mariana Mazzucatto, 2018, The Value of Everything- Making and Taking in the Global Economy, Allen Lane – Penguin Random House

Something is rotten in the theory of value.

Un libro sin duda muy interesante, de una de las grandes economistas globales ¿emergentes?, ¿de moda? -, que como se subraya en su portada recibió el premio Leontieff al Avance de las fronteras del pensamiento económico en su edición de 2018 [1] – es de suponer que por su anterior libro, El estado emprendedor, que también reseñamos en este blog hace unos meses (David Patiño, 2018).

Como sugería la cita introductoria y también el título, el libro trata del valor (económico…) en la economía digital y global actual. La autora da cuerpo a lo largo del libro de forma rigurosa a la sospecha más o menos general de que algo no funciona del todo bien con cómo se considera el valor en nuestras economías. Los ejemplos de la extraña consideración del valor son múltiples, pero citemos para empezar algunos ejemplos: cuando el gasto en arreglar un desastre ecológico se considera como producción de valor (esto es, hace aumentar el PIB, o GDP en inglés); o cuando las actores económicos que obtienen mayores beneficios son, entre otros, los financieros, cuya contribución a la creación de valor – en la crisis, en la burbuja inmobiliaria, o cuando apuestan con sus productos financieros contra la recuperación de un país en crisis, como ocurriera con Grecia o España hace pocos años – resulta bastante inexplicable para la mayoría de la gente – (algo más detallado sobre esto más adelante). Sigue leyendo El debate sobre el valor – comentarios sobre el nuevo libro de Mariana Mazzucato

Sennett: reseña de “Building & Dwelling,” ¿una ética hacker para la ciudad?

Unas notas sobre Building and Dwelling (Construir y habitar) de Richard Sennett

José Pérez de Lama

R. Sennett, 2018, Building and Dwelling. Ethics for the City, Allen Lane Penguin

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Completa este Construir y habitar la trilogía sobre craftsmanship y pragmatismo de Richard Sennet (previamente The Craftsman – El artesano – y Together. The Rituals, Pleasures and Politics of Cooperation). En el plan de la trilogía anunciado en el primer volumen, éste, siempre dedicado a la ciudad, iba a llamarse El extraño o El extranjero: The Stranger.

En su línea pragmatista Sennet continúa desarrollando su idea de construcción del mundo y las sociedades desde una perspectiva práctica, del hacer, aunque siempre acompañado del pensar sobre lo que se va haciendo. También de la construcción de la ciudad – material y social – como algo que se aprende practicándolo – en contraste con las teorías separadas de la realidad ya sean políticas o disciplinares. Sigue leyendo Sennett: reseña de “Building & Dwelling,” ¿una ética hacker para la ciudad?

Sobre el oficio y el hacer-pensar, “The Craftsman” de Richard Sennett

Imagen: Matthias Pliessnig, actual, banco paramétrico de madera conformada. Fuente: http://www.matthias-studio.com/

Sobre el Craftsman de Richard Sennett

José Pérez de Lama

Mi amigo – y bastante maestro – FJ me recomendaba hace un tiempo leer a Sennett con mayor atención. En particular la trilogía que empieza con el Craftsman, sigue con Together y se cierra con Building and Dwelling – que se acaba de traducir recientemente al esp.
Me puse pues este verano a releer con cierto detenimiento el Craftsman. Luego me enredé con otras cosas y ahora escribo estas notas de memoria.

La primera vez lo leí “porque tocaba,” para estar al día, un poco deprisa, y desde la perspectiva de los makers y fabbers (los que animan y usan los fab labs) porque era en aquel entorno donde se estaba comentando. Me pareció interesante y sugerente pero algo vago (en el sentido de poco concreto). Esta segunda vez, ya no lo hice desde el prejuicio o perspectiva maker, sino desde una perspectiva más general. Y he descubierto muchas cosas interesantes.

Aunque breve, no es un libro fácil de resumir. Desarrolla varios hilos más o menos entretejidos, y no ofrece conclusiones demasiado claras. Aunque creo que entendí que eso es parte de la forma de pensar del autor, pragmatista (filosófico) según se reclama a sí mismo el autor. Según esta perspectiva, las verdades, al menos respecto de lo humano y lo social, son más bien precarias, se construyen socialmente, – en el diálogo entre los expertos y afectados – por ejemplo, cuando aparecen nuevos hechos de los que no pueden dar cuenta, cuando emergen nuevos afectados…

Pandora (y Hefesto): el potencial destructivo de lo tecno-científico

El primer tema que plantea Sennett en The Craftsman es lo que podríamos llamar el dilema o la dualidad Pandora-Hefesto de las tecnologías y las ciencias. Tremendamente actual en mi opinión en los escenarios digitales de control, robotización-automatización, inteligencia artificial, etc. Esto lo desarrolla principalmente en la introducción y en el capítulo final. Una de sus referencias es Hanna Arendt, que fue su profesora hacia los 60, y con respecto de la cual marca algunas diferencias. Pandora representaría el poder de destrucción de las ciencias y las tecnologías: los científicos que terminan construyendo la bomba atómica, – y algunos se arrepienten de haberlo hecho. Hoy, quizás, el caso de los nerds de Silicon Valley fascinados por sus plataformas y capacidad de captar y manipular datos, que están produciendo un mundo bien diferente del que soñaban ciertos pioneros idealistas de los 60. Frente a Pandora, Hefesto representaría al artesano, o al trabajador(a) que conoce bien su oficio, y que produce cosas que la gente necesita, trata de hacerlas bien, y deriva de eso un cierto sentido de la vida y una cierta felicidad. Hefesto, sin embargo, carece de la fascinación de Pandora: en la mitología es cojo y no tiene la gracia o la brillantez de otros dioses. Sigue leyendo Sobre el oficio y el hacer-pensar, “The Craftsman” de Richard Sennett

Comentario sobre El Estado Emprendedor de Mariana Mazzucato

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Cartelera original de la película de Charlie Chaplin de 1936 Modern Times. Fuente: DesconocidoMore or Less Bunk website, Dominio público, Enlace

David Patiño

He estado leyendo este libro, uno de los más comentados en los últimos años en el ámbito económico, y sin duda alguna su contenido merece tanta expectación. La tesis de Mazzucato es rompedora, valiente, pero a la vez coherente y documentada, lo cual lo hace de lectura imprescindible. De hecho, Mazzucato aporta ideas destacadas para armar ideológicamente a la izquierda tan huérfana de planteamientos de política económica que sus propuestas han acabado diluyéndose en el liberalismo thatcherista. La evolución de los partidos socialdemócratas les ha llevado a recetar el mismo menú de medidas liberalizadoras, tan crueles como inútiles, con la única diferencia de hacerlo con formas dulcificadas o empleando en ocasiones, expresiones de lamento al admitir su renuncia a controlar al capitalismo. Mazzucato nos enseña que las cosas son radicalmente diferentes y establece directrices para la actuación gubernamental. La fuerza de su planteamiento consiste en dar la vuelta el argumentario convencional superando la visión progresista según la cual el estado debe ser un apoyo para la iniciativa privada. En el Estado Emprendedor, el sector público se transforma en el elemento esencial que dinamiza la economía y es la verdadera fuente de la innovación tecnológica.

Mazzucato rompe en su libro con la mayoría de los estereotipos sobre la génesis de la innovación y la tecnología. En especial, acaba con la idea de que la iniciativa privada es la generadora de la innovación y el estado es una máquina burocrática y pesada que obstaculiza el desarrollo económico. La literatura económica, incluida la progresista, insta al estado a retirarse par favorecer que la iniciativa privada pueda desarrollarse. Según el pensamiento convencional, la iniciativa privada es capaz de conseguir un mayor desarrollo y por consiguiente una mayor prosperidad para todos y su capacidad para conseguirlo será mayor cuanto más libre esté de cortapisas, regulaciones e impuestos. La única función que tiene el estado, según este relato, es la de establecer las bases para que la iniciativa privada pueda desarrollar su actividad e intervenir, exclusivamente, en las situaciones en las que existan fallos de mercado que dificulten la innovación por parte de las empresas.

Frente a ese relato, la conclusión de El Estado Emprendedor es clara: el Estado lejos de ser un lastre para la innovación es su principal motor. Al contrario de lo que nos han publicitado hasta la saciedad, el Estado es el agente que asume los riesgos y el que ha dirigido el desarrollo de las principales tecnologías actuales. Los países que han desarrollado un sector público que ha asumido el papel de líder han conseguido crear las tecnologías que han revolucionado el mundo actual. Paradójicamente, EEUU que es el paladín del liberalismo, es el principal ejemplo de país poseedor de un sector público que ha sido el verdadero emprendedor, innovador y valiente, y ha desarrollado alguna de las principales tecnologías actuales, en concreto las de la información.

La condición para que se creen tecnologías innovadoras pasa por un Estado que adopte un papel activo pues la iniciativa privada no las desarrolla. El capital riesgo, en realidad, no asume riesgos. Las empresas de capital riesgo se limitan a entrar en las industrias cuando han superado las peores etapas, los famosos valles de la muerte, y esto solo es posible con el apoyo decidido y el liderazgo del estado. También se desmonta a los innovadores de garaje descritos como un mero cliché inventado, precisamente, para justificar el papel que adopta el sector privado en el proceso. La ideología del valor del accionista ha extendido la idea de que asumía el riesgo al no tener garantizado un beneficio, dando por hecho que el resto de agentes que participaban en el proceso innovador, contribuyentes y trabajadores, lo tenían garantizado. Paradójicamente, el protagonista de la innovación y del desarrollo de las industrias más productivas ha sido expulsado por la visión extendida de su falta de acierto a la hora de tomar decisiones y de invertir.

Para ilustrar su visión, Mazzucato dedica la mayor parte de su libro a describir el origen y desarrollo de los actuales sectores más dinámicos: tecnología de la información, industria farmacéutica y energías renovables. Todos ellos tienen en común el papel fundamental que ha jugado el estado en su desarrollo (o en la ausencia del mismo). Mazzucato estudia el caso de Apple, y en concreto, del iPhone y cómo todas las tecnologías que emplea fueron desarrolladas por diversas agencias gubernamentales norteamericanas. No se trata de negar el acierto de Apple para ponerlas en común, agruparlas y vender un producto que ha revolucionado el mundo con su diseño. El libro no trata de negar su acierto como empresa, sino mostrar que este producto no se habría realizado sin los desarrollos tecnológicos nacidos de la iniciativa pública. El sector público es el que apostó, de manera revolucionaria, por iniciativas que generaron las pantallas táctiles o la aplicación siri. Aunque no es únicamente Apple, empresas como Google y su famoso algoritmo se desarrollaron originalmente desde lo público que posibilitó su despegue.

Del mismo modo se analiza la industria farmacéutica en la que el sector público es el único agente que desarrolla principios activos innovadores. Por el contrario, la industria se enfoca en el desarrollo de variantes de los fármacos más populares. La experiencia de esta industria permite a Mazzucato explicar que los procesos tecnológicos no son lineales, y no pueden ser explicados únicamente desde la inversión en I+D. El comportamiento de la industria farmacéutica constituye un claro ejemplo de por qué no es así. Lo que habitualmente se contabiliza como gasto en I+D se corresponde, en su mayor parte, en variaciones comercializables de productos ya existentes y comprende gastos en marketing y comercialización, casi en su totalidad. Los procesos tecnológicos exitosos se generan en redes complejas, entramados en los que aparecen múltiples protagonistas, caracterizados generalmente, por estar liderados por el sector público, especialmente en las fases incipientes que no son nunca emprendidas por la iniciativa privadas. La innovación ocurre como parte de un proceso global, no como un proceso individual o incluso organizativo y precisa la construcción de ecosistemas colaborativos. El tipo de gobernanza empresarial lleva a las empresas a invertir desmesuradamente en desarrollos con retornos rápidos, totalmente incompatibles con el desarrollo lento y pausado de tecnologías rompedoras. Por el contrario, las agencias gubernamentales más osadas son las que desarrollan apuestas verdaderamente innovadoras y son capaces, por ejemplo, de poner en funcionamiento a empresas que no habrían tenido la demanda suficiente para desarrollar sus productos si no la hubiera creado el sector público o de crear mercados inexistentes y que no se habrían generado sin su iniciativa.

El Estado Emprendedor también analiza la revolución de la energía verde, eólica y solar, y las razones por las que ha fracasado en algunos países y ha triunfado en otros, sobre todo en Alemania y China. En esta parte aparece fugazmente alguna mención a nuestro país, como ejemplo de los pobres resultados que han generado la política errática acometida de empezar-detener que no ha sido capaz de consolidar su industria. Esta situación también se ha producido en EEUU, país que retiró subsidios a la industria eólica y recortó el presupuesto de I+D, generando un estancamiento de la industria que emigró a Europa, y en especial a Alemania. Alemania y China han optado por realizar una apuesta decidida, a corto y largo plazo, por el sector de la energía solar y eólica y actualmente son los líderes tecnológicos indiscutibles. En concreto, en el caso de China, su banco de inversiones ha regado financieramente a las empresas del sector lo que ha propiciado una verdadera revolución tecnológica en muy pocos años.

El libro termina con una reflexión sobre la distribución de la renta generada por la innovación y cómo está desequilibrada totalmente a favor de las empresas. La situación está propiciada por el desequilibrio que existe entre riesgo y beneficio en la innovación. El riesgo se ha asumido de manera colectiva mientras que los beneficios se han distribuido de manera mucho menos colectiva. Las características del proceso innovador, en el que prima la verdadera incertidumbre, unos costes hundidos inevitables y una elevada intensidad de capital hacen que el sector privado huya de este tipo de actividad. El sector innovador se ha comportado de manera similar al financiero socializando riesgos y privatizando beneficios. Ello ha permitido a empresas como Apple han sido capaces de acaparar una proporción desmesuradamente grande del valor añadido por la tecnología que están explotando. El sector público no recibe buena parte de los frutos que ha propiciado ni de manera directa ni a través del sistema fiscal, diseñado para el capitalismo industrial e incapaz de gravar a las empresas del nuevo sistema productivo. Por tanto, se produce la paradoja de que el verdadero motor de la innovación sea el sector público, que los países que han hecho una verdadera apuesta por la innovación liderada por sus agencias gubernamentales han sido los motores del desarrollo tecnológico, pero a la vez, el conjunto de ideas que constituye la sabiduría convencional dificultan su actuación hasta el extremo de haberla cesado por completo en ocasiones. El resultado es la falta de sostenibilidad de un sistema de innovación que se basa en el gobierno, pero que no permite que éste reciba un sistema de recompensas adecuado. La reducción de la capacidad del estado para recaudar impuestos y para recibir una parte adecuada de los beneficios que propicia dificulta su capacidad para asumir riesgos adicionales.

La sostenibilidad del sistema de innovación precisa del desarrollo de mecanismos que posibiliten la rentabilización del riesgo asumido por el estado y que las empresas que están beneficiándose desmesuradamente de los desarrollos tecnológicos producidos por el sector público retornen una proporción razonable de los ingresos que están obteniendo. Ello implica un cambio radical de las políticas de innovación que no pueden seguir basándose en desgravaciones fiscales al I+D. Las décadas de inversión gubernamental para crear la base científica que ha propiciado el desarrollo de las TIC no ha generado un crecimiento “equitativo”. Es necesario diseñar formas que permitan distribuir los enormes beneficios que está generando este sector. Diseñar instituciones para que todos los agentes que asumen el riesgo del proceso innovador reciban una parte equilibrada del beneficio generado y revertir un sistema actual que es generador de desigualdad. Un primer paso debería ser incrementar la transparencia de la inversión del gobierno propiciando, por ejemplo, una participación privilegiada en las patentes generadas. Los préstamos o ayudas a la innovación deberían ser devueltos, en algún grado. Mazzucato aboga por emplear un esquema similar al de los préstamos a los estudiantes en el que se devuelve una vez que la empresa haya alcanzado un umbral mínimo de ingresos. El gobierno debería mantener la propiedad de parte de las empresas a las que apoya. Los bancos de inversión no se deberían limitar a financiar las inversiones que el sector privado no financia por su aversión al riesgo sino crear oportunidades para los productores. Por ejemplo, el banco de inversión chino financió con 3000 millones de dólares el mayor proyecto de energía eólica en Argentina, que utiliza turbinas chinas. Por último, se debe asegurar que se innova en cosas que necesitamos. En definitiva, estamos ante una guía imprescindible para diseñar un programa de política económica actual desde un enfoque progresista.

Mazzucato, M. (2014), El Estado Emprendedor, Mitos del sector público frente al privado, RBA, Barcelona.

“Sí, nos podemos permitir todo lo que seamos capaces de hacer” – sobre la economía del dinero-bancario según Pettifor & Keynes


Anne Pettifor en conversación con J.M. Keynes, collage. Fuente de las imágenes: AP, https://www.annpettifor.com/ autora: Elena Moses; JMK: http://www.almamagazine.com/john-maynard-keynes-el-padre-de-la-criatura-10145

“Sí, nos podemos permitir todo lo que seamos capaces de hacer” – sobre la economía del dinero-bancario según Pettifor & Keynes

No se si sería hacia 2010 o 2012 en un momento en que la crisis pasaba en Esp por su momentos más duros, cuando me preguntaba – sentado en un bar con un colega – cómo era posible, si éramos las mismas personas, con los mismos conocimientos, incluso existiendo las mismas máquinas y equipos que hacía sólo un par de años, y por otra parte, estando allí la gente que tenía obviamente que comer, vivir, etc., cómo era posible que de pronto hubiésemos pasado de la euforia hiperactiva de la burbuja a estar en una situación en la que parecía que nada se podía hacer, en la que no había trabajo para los jóvenes y no tan jóvenes, las empresas cerraban a porrillo, no ya el futuro, sino que el presente parecía haberse clausurado…

Las explicaciones estaban ahí buscando un poco: la gente no podía o no se atrevía a gastar (aquello de la demanda agregada), las empresas habían dejado de invertir… En el caso del urbanismo y la arquitectura, mi gremio, con lo de la creación de la burbuja inmobiliaria artificiosa, – las hipotecas subprime – y su posterior explosión la cosa era más evidente. Pero ¿y lo demás? Aquello no dejaba de sorprenderme, ¿no seguimos teniendo las mismas manos y las mismas cabezas para trabajar?, ¿por qué de pronto ya no podemos seguir produciendo cosas para luego consumirlas como antes? ¿Por qué la economía no continuaba funcionando más o menos “normalmente”, aunque fuera con un 2 o un 5% menos de volumen/intensidad? Cualquiera puede vivir un 5% menos bien y no le pasa nada… me preguntaba…

Para tratar de comprender aquello estudié muchas cosas, y aprendí mucho – Marx, Harvey, Krugman, Galbraith, Varoufakis, Arrighi, Navarro, Torres, Sassen, Veblen, Lapavitsas… Felber, Bollier, Laval & Dardot, Graber… así como unas cuantas historias de la Economía… Aunque la llamada dismal science – la ciencia lúgubre o deprimente, la economía –, la heterodoxa incluso, lo del aparente poder omnímodo del capitalismo y su vocación de ocupar todos los ámbitos de la vida, no es algo que le haga a uno sentir demasiado bien (a menos, supongo, que tengas vocación de broker, empresario-de-uno-mismo o emprendedor-tiburón ultracompetitivo… – ¡que hay gente para todo!)

Y una década después de pronto me encuentro con Ann Pettifor, que enuncia, citando a Keynes, algo muy parecido a la pregunta aquella que yo me hacía: “Sí, nos podemos permitir, todo aquello que seamos capaces de hacer”. Y además, la argumentación de lo enunciado me parece del mayor interés. Y se centra en algo que diversos autores y personajes – Juan Torres, Christian Felber, Moreno Yagüe… – me habían invitado a sospechar desde hace tiempo: tiene que ver con el dinero como tecnología… Aquello de la tecnopolítica… Paso a tratar de explicarlo. Sigue leyendo “Sí, nos podemos permitir todo lo que seamos capaces de hacer” – sobre la economía del dinero-bancario según Pettifor & Keynes