Todas las entradas por arquitecturacontable

Acerca de arquitecturacontable

Personalidad colectiva compuesta por Teresa Duarte, David Patiño y José Pérez de Lama, amigos, profesores, activistas

Entrevista sobre el Modelo de Financiación de las Universidades Públicas Andaluzas 2017-2021*

dv_a3_v0
Póster para la presentación del proyecto “Aplicaciones de visualización de datos y open data en la gestión de las universidades públicas andaluzas” en el Congreso Territorios Digitales celebrado en Granada en julio 2017.

Teresa Duarte

-En el texto trasladado en diciembre a las universidades por parte de la Consejería de Economía y Conocimiento se alude como punto clave a la necesidad de ”incrementar la autonomía de las universidades”, asegurando para ello una financiación básica estable. De nuevo, se retoma el compromiso de la Junta de aportar unas cantidades que equivalen al 1,05% del PIB (el 0,45% restante, las Universidades con recursos propios o captados).
De lo que no se habla en ningún momento es de una cifra base, tomando las referencias que se acuerden -con criterios objetivos, ya sea por alumno, por profesor, titulaciones, etc-. ¿Sería deseable fijarla? ¿A cuánto ascendería?

En realidad, sí se establece cuál será la cifra de partida, el montante del capítulo I y II del ejercicio inmediatamente anterior, es decir, el coste histórico. Los capítulos I y II contienen aquellas gastos necesarios para la universidad pueda “abrir las puertas cada día”, es decir, que son básicos para su funcionamiento.
Esta cifra tiene la ventaja de que es fácilmente observable pero no creo que sea la más adecuada para asegurar un buen funcionamiento de la universidad por una razón muy sencilla, las universidades públicas han sufrido importantes recortes durante el período de crisis de modo que esa cifra histórica es excepcionalmente baja y, por tanto, insuficientes. A mi juicio, hubiera sido deseable partir de una estimación de costes que asegurara el buen funcionamiento de las universidades públicas y no de una que claramente está por debajo de ese estándar básico.

-¿Qué impacto crees que tendrá la gratuidad de la matrícula a partir del segundo curso, en función de materias aprobadas? Una medida anunciada unilateralmente por la presidenta de la Junta, sin contar con los rectores, que además reduce los ingresos propios de las universidades.

La Junta de Andalucía ha anunciado una bonificación del 99% de las tasas de matrículas del estudiantado que aprueben las asignaturas que cursan, siempre a partir de su segundo año en la universidad. En principio, el Consejero de Economía aclaró que esta medida no afectaría a la financiación de las universidades públicas, siendo la Junta de Andalucía la que financiaría, entendemos que a través de transferencias corrientes, el descenso de la financiación propia de las universidades.

-El MF 2017-2021 se refiere también a la recuperación de derechos perdidos por el PAS, PDI e incluso los estudiantes. Pero como el resto del documento, no concreta nada al respecto.

Para recuperar los derechos perdidos debemos saber cuánto se ha perdido. Primero, es preciso evaluar el modelo anterior (MF 2007-2011). Pero la situación del sistema público de universidad andaluzas no ha sido analizado exhaustivamente tras el último modelo y tampoco los daños que la crisis ha causado en las universidades. Lamentablemente, la Junta de Andalucía no ha hecho un ejercicio de control del logro de objetivos en materia de universidades ni de transparencia (al menos, que se sepa) y, por tanto, desconocemos la situación real de las universidades públicas andaluzas antes y después de la crisis. Partiendo de este escenario desconocido, el nuevo modelo pierde credibilidad porque todos los pasos que intentemos dar serán en falso.

Segundo, la crisis, en las universidades públicas andaluzas, se ha traducido en precarización y paralización de las carreras profesionales de los docentes, investigadores y del personal de administración y servicio, cuando no han sido directamente expulsado. Actualmente y en la mayoría de las universidades, el personal docente e investigador es captado a través de formulas contractuales precarias y temporales. Los profesores y profesoras ven como su eterna carrera discurre a través de al menos 5 modalidades o figuras temporales a las que se accede tras conseguir la necesaria acreditación a dicha figura. Esta acreditación se obtiene tras ser evaluado el currículum del aspirante por una comisión de expertos y expertas externos e independientes, siendo los méritos más valorados las publicaciones en revistas indexadas aunque su relevancia o utilidad social sea muy cuestionable.

-Respecto a la propuesta de incentivar al profesorado. En tu opinión, ¿se debe primar económicamente a unos docentes frente a otros? ¿Cómo se evaluaría a los docentes en ese caso?

En mi opinión, articular un sistema de incentivos para el profesorado es siempre positivo pero también creo que este debe ser equitativo y eficiente, lo que se puede conseguir teniendo en cuenta las diferencias entre áreas científicas y condiciones personales. Por ejemplo, hay grandes diferencias entre la divulgación realizada por los profesores en ciencias y en ciencias sociales… y estas diferencias deben ser introducidas en el sistema porque en caso contrario estaríamos ante un sistema absolutamente injusto porque trataría iguales a los desiguales. También debería tenerse en cuenta, a juicio de muchos, la necesaria diversidad de las carreras académicas que pueden estar más centradas, además de en el perfil científico-empresarial-competitivo del modelo anglo-norteamericano que promueve el actual sistema, en la docencia, en la transformación social, en la experimentación, etc. Igualmente podría considerarse promover a través de sistema de incentivos una Universidad que no esté centrada en el individualismo competitivo inspirado en los mercados, y en su lugar trate de fomentar ecosistemas colaborativos y que promuevan la sostenibilidad de la vida dentro de las comunidades universitarias.

-En tu artículo, eres crítica con el planteamiento referido a la financiación básica de la investigación y de la inversión porque propiciará que cada una de las universidades y la Junta de Andalucía firmen acuerdos bilaterales, independientes del resto. ¿Sería una vía de la Consejería para incentivar la competitividad, que las dividiría de alguna manera en sus exigencias conjuntas?
El modelo actual de hecho provoca anualmente enfrentamientos entre las diez entidades, que deben acordar el reparto entre ellas -este año especialmente difícil, según reconocieron los rectores-.

No, eso no es exactamente lo que queremos decir en nuestro análisis. Nosotros consideramos que la financiación básica operativa no debería estar condicionada y que, si lo está en el futuro, debe estarlo en condiciones de máxima transparencia. Los contratos programas son contratos bilaterales que llevan usándose muchos años tanto en las universidades públicas andaluzas como en el resto del territorio nacional y no solo no son controvertidos per se sino que constituyen un instrumento excepcionalmente adecuado y necesario. Imprescindible diría yo. Pero para que funcionen bien deben basarse en indicadores adecuados y transparentes que no provoquen conflictos lógicos entre las universidades. Y para poder contar con ese tipo de indicadores se necesita implantar, de forma efectiva, un sistema de contabilidad de costes que permita conocer la información requerida.

-En tu análisis, planteas la necesidad de publicar indicadores estándares, es decir, rankings de instituciones. ¿Cuáles deberían ser? ¿Cómo se mide la calidad de las universidades?

No, los indicadores empleados para asignar la financiación condicionada están relacionados con aspectos relativos a la docencia, investigación, transferencia e incluso indicadores sobre la gestión. Ej. Número de egresados, nº de años por término medio que un estudiante necesita para finalizar su carrera, nº de publicaciones en los distintos índices… nada que ver con los rankings nacionales e internacionales a los que haces referencias. Básicamente, creo que los rankings no son los mejores indicadores para evaluar el retorno de las universidades públicas a la sociedad en general y a la región andaluza en particular. Sería necesario un debate público y político para mejorar estos sistemas de evaluación. Si observamos, por ejemplo, los objetivos de la Universidad de Sevilla según se expresan en su Estatuto (1), los rankings sólo hacen referencia, bastante sesgada, a una pequeña parte de éstos, obviando los que para alguno/as son más relevantes, como puedan ser, por ejemplo, “Propiciar la libertad de pensamiento, la participación, la innovación y el espíritu crítico y riguroso” o “ El estímulo y la formación de sus miembros para el ejercicio de la ciudadanía crítica, solidaria y responsable”.

Para terminar, dos cuestiones:

-El incumplimiento reiterado de los compromisos presupuestarios ha sido la tónica, tanto la Junta como las universidades. ¿Existe algún mecanismo que sirviera para blindarlos?

Creo necesario contextualizar la situación. En un escenario donde la profunda crisis económica que hemos sufrido se ha comparado con el Crac del 29 y donde el Gobierno español a través del RDL 14/2012 ha hecho más daño a la educación superior que ningún otro gobierno democrático… no seríamos serios si dijéramos que los compromisos presupuestarios en materia de universidad han sido incumplidos exclusivamente por la Junta de Andalucía. Los gobiernos autonómicos podían articular políticas en materia de educación que atenuaran más o menos los ataques desde el gobierno central pero no neutralizarlos completamente.

Sí, creo que es posible blindar la financiación de universidades públicas a través de un pacto de estado para la educación superior que no estuviera sujeta a los cambios de gobiernos. No tiene sentido que el marco general que regula algo que necesita estabilidad y una larga proyección en el tiempo, como el sistema educativo, se modifique cada cuatro años por el gobierno de ese momento.

-En la negociación, han ido siempre por detrás de lo que marcaba la Junta, que incluso redactó los dos borradores previos unilateralmente. ¿Qué puntos deberían ser irrenunciables por parte de los rectores?

1. La financiación operativa debe estar asegurada y, por tanto, no condicionada. Y debe establecerse un montante básico de partida en función de costes estándares que permitan el funcionamiento de las universidades de forma eficaz y eficientemente.
2. Diseño de un sistema de indicadores que evalúen con total transparencia la financiación condicionada.
3. Las universidades han visto cómo sus ingresos eran insuficientes para mantener la calidad en docencia e investigación, por tanto, es necesario el diseño de un marco estable de financiación, para entornos económicos inciertos, respetando la autonomía universitaria y potenciando la transparencia y rendición de cuentas.

Notas
(*)La entrevista fue realizada por Marta Maldonado, periodista del periódico La Razón, que fue publicada parcialmente (véase http://www.larazon.es/local/andalucia/el-dinero-para-las-universidades-permitira-abrir-las-puertas-pero-sera-insuficiente-FI15595132)

(1) http://www.us.es/downloads/estudios/master/normativa/general/EUS.pdf

Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Sobre el libro de María Puig de la Bellacasa

Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Comentario provisional del libro de María Puig de la Bellacasa

José Pérez de Lama. Para C y M.

Llegué a este libro a través del último de Donna Haraway, Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene, por lo que algun*s ya intuiréis que el pensamiento de la autora sintonizará con lo que se podría denominar el ecofeminismo posthumanista. La etiqueta podría echar para atrás, espero que no, porque de lo que escriben estas autoras es de temas actuales y cotidianos: cómo cuidamos de lo que nos rodea y somos cuidados, de ecología, de nuestra relación con las tecnologías…

Llevo sólo un cuarto del libro de Bellacasa, pero – ya sabéis l*s que me leéis que – me gusta escribir sobre las primeras impresiones. Estoy fascinado, y casi físicamente sobrecogido, por esta nueva lectura. El título Matters of Care; el subtítulo mucho menos bello, Speculative Ethics in More Than Human Worlds.

Matters of care se incorpora a una serie compuesta por matters of fact y matters of concern, que propuso en su día Bruno Latour. Matters of fact sería la expresión en inglés para referirse a los hechos descritos por las ciencias, según la visión tradicional, hechos objetivos, incontrovertibles. O eso pensaban algunos. Latour hace ya tiempo propuso que en realidad esos matters of fact eran en realidad matters of concern, asuntos que nos preocupan y conciernen, y que se transformaban en matters of fact mediante los procedimientos de las ciencias, no tan objetivos como se pensaba, que incluyen los aparatos y laboratorios científicos, las teorías, lo que se decide hacer destacar y lo que se queda invisibilizado… Algo que podría conectarse con la teoría de los paradigmas científicos de Kuhn, por ejemplo. La particularidad de describirlos como matters of concern es que su definición se planteaba como el resultado de un gathering, reunión o composición, de los diferentes actores concernidos por la cuestión o controversia, y de las construcciones que ponen en juego, resultado que de alguna manera sintetiza una solución/definición del problema. Algo parecido veíamos también en Dewey con su idea de conocimiento como consenso provisional, pero en Latour se otorga una mayor relevancia a los propios artefactos-medios científicos. En el campo de la arquitectura, podríamos poner de ejemplo, quizás, el caso de la vivienda moderna; como problema-constructo científico-cultural, más que cuestión-problema puramente objetivo (Latour, 2007).

En diálogo con la definición de matters of concern, Puig de la Bellacasa propone la de matters of care. Care, que habitualmente se viene traduciendo como cuidado, tiene la misma raíz que cura y que cariño, y pienso que se refiere a un espectro de significación más complejo que los cuidados en castellano. I care for You, o I care for the planet, en inglés, efectivamente, combinan el cuidado, la preocupación, el cariño o el afecto… O desde otra perspectiva, I don’t care for that, me trae sin cuidado eso o lo otro – que suena a traducción del inglés, efectivamente.

Bellacasa (2017: 3) usa la definición de care/cuidados de Joan Tronto y Bernice Fischer (1993): “Los cuidados incluyen todo aquello que hacemos para mantener, dar continuidad y reparar nuestro mundo de manera que podamos vivir tan bien como sea posible. Este mundo incluye nuestros cuerpos, nuestros yo-es (selves) y nuestro entorno, todos lo cual tratamos de entrelazar en una red compleja que sostiene de la vida.” [1]

Su aproximación no idealiza, abstrae o simplifica la idea de cuidados. Su carácter conflictivo, controversial, está siempre presente. Suele mencionar su múltiple-triple dimensión: en cuanto que trabajo, afectiva y política. El desarrollo de esta dimensión política es el que me ha resultado más nuevo, y me está dando más que pensar. Además de la más conocida cuestión de la invisibilización de los trabajos de cuidados asociados a la reproducción social o la sostenibilidad de la vida en los ámbitos familiares y sociales, Bellacasa lleva la cuestión hacia preguntas del tipo de qué o quiénes son los que merecen nuestros cuidados – ¿los inmigrantes?, por ejemplo, ¿los cuerpos de las mujeres trabajadoras? ¿los animales, los ríos, la atmósfera?, pero también, ¿las ciudades, las infraestructuras?, ¿el patrimonio, el paisaje? ¿Los desahuciados o la banca?, también podríamos preguntarnos… ¿Por qué? ¿Cómo?

Aunque todas estas cuestiones se nos plantean en la lectura, el objetivo específico del libro de Bellacasa es tratar de reflexionar sobre que sería y que supondría el pensar con cuidado (thinking with care) en los ámbitos científicos e intelectuales, y también qué sería un careful knowledge, un conocimiento cuidadoso – aunque no desde un punto de vista moral-moralista, en el que es fácil caer, sino desde un punto de vista filosófico, de la situación en que nos emplazamos como investigadore/as-pensadore/as, de las relaciones que ponemos en juego, los componentes que reunimos cuando hacemos nuestros constructos (things) científicos, aquellos/as que incluimos y los que no… Este planteamiento me recuerda a mi colega Antonio Saseta, que un poco harto de mi cuando le hacía hace ya algunos años preguntas sobre este tema, me decía, ¿Pues qué pasaría sin en vez de una Plan General de Ordenación Urbana hiciésemos planes de cuidados urbanos? Creo que es una intuición parecida…

Por último, de momento, otro comentario arquitectónico. Heidegger, un personaje más bien antipático, escribió no obstante un texto sobre el habitar al que volvemos una y otra vez los que tratamos de pensar sobre la arquitectura. Habitar para él era la forma ineluctable de ser de los humanos que no podemos sino ser-en-el-espacio; además del tiempo. Siguiendo con su argumentación escribía que este habitar – Wohnen en alemán – se ejercía en la interacción de tres momentos-condiciones, – Bauen-Wohnen-Denken (normalmente traducido como construir, habitar, pensar), y finalmente que el Bauen tenía dos caras, el construir y el cuidar o quizás cultivar – uno de los ejemplos, de memoria en este momento, era el de cuidar una viña, ein Acker Bauen. En las lecturas y glosas más frecuentes como decía, el Bauen se centraba en el construir, dejando en un muy segundo plano su segunda dimensión que hoy prefiero llamar cuidar.

En la actual situación del mundo al límite de la crisis ecológica y en una prolongada crisis social y económica, se le ocurre a uno que habría que darle la vuelta a la tortilla, – recuerdo un memorable trabajo de unos estudiantes – hoy profesores: una máquina para darle la vuelta a la tortilla -, y hacer del cuidar, “del mantener, dar continuidad y reparar nuestro mundo de manera que podamos vivir tan bien como sea posible”, la principal y más valorada actividad, y dejar el edificar, el construir, lo más limitado posible. Algunas lo llaman Chthuluceno y Staying with the Trouble, otros decrecimiento, otros permacultura, otras ecofeminismo… También podemos llamarlo tecnopolíticas del bien común y los cuidados-afectos en unos mundos más-que-humanos…

Vale.

#ps Me ha encantado encontrarme entre las citas, no sólo a los nombres más o menos habituales en este ramo, sino además a algunas pensadoras más sub-contraculturales como mis admiradas Precarias a la Deriva y Silvia L. Gil!

#notas

[1] En el original: For Joan Tronto and Bernice Fischer, [care] includes everything that we do to maintain, continue and repair “our world” so that we can live in it as well as possible. That world includes our bodies, our selves, and our environment, all of which we seek to interweave in a complex, life-sustaining web (Tronto 1993, 103).

#referencias

Donna Haraway, 2016, Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene, Duke University Press, Durham

Bruno Latour, 2007, Reassembling the Social. An Introduction to the Actor-Network Theory, Ofxord University Press, Oxford

María Puig de la Bellacasa, 2017, Matters of Care. Speculative Ethics in More Than Human Worlds, University of Minnesota Press, Indianapolis

Save

Save

Save

Save

Save

Save

K y la Máquina M. Un relato de antropofagia maquínica

Paisaje maquínico a partir de Andrea Branzi/Archizoom, 1969, No Stop City

K y la Máquina M. Una historia de antropofagia maquínica
Un borrador de relato sci-fi más bien oscurillo

José Pérez de Lama

K había leído de joven El castillo y El proceso. Pero ya no se acuerda tan bien. En alguna de aquellas novelas su medio tocayo Josef perdía la vida tratando de litigar, o algo así, contra la burocracia austrohúngara de principios del siglo pasado. Recuerda la frustración y el sufrimiento psicológico de Josef K, la distancia y prepotencia de los funcionarios. Puede que hasta las dos novelas quedaran inconclusas.

La Máquina M, un siglo después, es mucho más abstracta que el castillo o los tribunales de Kafka. Sus funcionarios son incluso simpáticos y próximos, – salvo en momentos excepcionales. Algunos son mujeres amables, atractivas e inteligentes. K recuerda que hasta hace poco le gustaban las mujeres y fantaseaba con el amor. El padecimiento de K no le parece que sea como el de su tocayo Josef – no es tanto dolor psíquico o desesperación, sino que es como un vacío, como una lejanía extraordinaria de sí mismo, de los otros, del mundo.

M alimenta de diferentes maneras a sus simbiontes. Por eso se le acercan inicialmente. Y poco a poco van descubriendo que a cambio exige cosas, muchas, __ la vieja historia de Fausto. En realidad no hay tantas historias nuevas.
Sigue leyendo K y la Máquina M. Un relato de antropofagia maquínica

Sobre aire acondicionado, calor en las aulas y cambio climático


Hassan Fathy, década 1950, sección de edificio con sistema de ventilación natural, enfriamiento evaporativo (agua),  masa térmica y protección solar para el clima árido de Egipto.

Sobre aire acondicionado, calor en las aulas y cambio climático

José Pérez de Lama

Estos días, ante el calor extraordinario que está haciendo en el mes de junio en Sevilla (España), se ha montado una – en principio, bien intencionada – campaña para reivindicar que se tomen medidas para reducir el calor en las aulas de los colegios. Lo malo es, que como dice el refranero, el infierno está lleno de buenas intenciones – y conviene pensar un poco más sobre este asunto – como sobre tantos otros. Y sí, sí, este calor es un poco infernal…

La primera paradoja es que este extraordinario calor de junio podría estar relacionado con el calentamiento global y el cambio climático, y que uno de los principales agentes que lo producen es el C02 derivado del consumo energético basado en energías fósiles, y que el propio aire acondicionado convencional, – el normal, el típico del último tercio del siglo 20 -, supone en torno a un 25 y un 35% de este consumo a nivel global. (En la Universidad de Sevilla, por ejemplo, según hemos estudiado recientemente la climatización supone más del 70% del consumo total de energía – incluso estando casi cerrada durante el mes de agosto, el más caluroso del año; __ y el consumo energético a nivel planetario asociado a la edificación se sitúa en torno al 50-60% del total consumido en el planeta).

Entonces, sí que resulta paradójico y problemático, que usemos un “razonamiento” que recuerda a los de nuestro amado líder Mariano Rajoy: que como hace más calor debido al cambio climático, nos vamos a proteger de este calor poniendo más aire acondicionado, que a su vez hará que haga más calor, y que así tengamos que poner más aire acondicionado… amplificando el círculo nada virtuoso – feedback positivo creo que se llama la cosa – de deterioro del planeta… Homo sapiens que dicen que somos…
Sigue leyendo Sobre aire acondicionado, calor en las aulas y cambio climático

Aproximación a una definición de tecnopolíticas


Imagen: José Pérez de Lama, 2017, diagrama de trabajo, proyecto BarcelonaFutura

La hipótesis tecnopolítica amplia

José Pérez de Lama

Esta reflexión se enmarca en el proyecto BarcelonaFutura. Algoritmos para el Bien Común. Diagramando las ciudades para nuestras nietas, producido por La T Laboratorio de Tecnopolíticas para el Bien Común, Barcelona, y es elaboración de un post precedente del autor.

La hipótesis tecnopolítica amplia consiste en afirmar que aspectos de gran relevancia de las relaciones de poder que caracterizan las sociedades contemporáneas se producen por medio de los sistemas tecnológicos, o más precisamente sociotécnicos. Bajo una pretendida apariencia de eficiencia, neutralidad o necesidad puramente técnica, las tecnologías, y más específicamente las maneras en que son implementadas socialmente, constituyen unas de las principales fuerzas que organizan la vida y la sociedad contemporáneas.

Es precisamente esta pretendida apariencia de necesidad, la interpretación que hacemos de las tecnologías como un proceso de evolución – como en la evolución natural – la que hace que su eficacia organizando sociedades y produciendo subjetividades, sea mayor y más profunda que la de estrategias más tradicionales y obvias del poder, como puedan ser la legislación, la político en su sentido más convencional o las diferentes formas de coerción por medio de las relaciones laborales y económicas.
Sigue leyendo Aproximación a una definición de tecnopolíticas

Canalla, vil, infame y otras “bonitas” palabras


Imagen: Registro gráfico en 2010 del presunto algoritmo financiero “knife” (cuchillo). Fuente: J. Donovan / Nanex vía The Atlantic

José Pérez de Lama

Mi semana, aunque tuvo algún hito positivo y alegre, acabó dominada por la tonalidad sórdida que viene siendo habitual últimamente, – incluso con algún episodio digno de haber sido protagonizado por K, el personaje de El Castillo.

Como uno tiene veleidades culturales, se entretuvoun poco tratando de buscar adjetivos  más o menos bonitos para describir a algunos de los personajes del folletín con algo de arte, o por lo menos precisión. Algo que no es demasiado fácil, porque a estas alturas de las entregas las palabras están ya muy gastadas, y por otra parte, casi todas tienen denotaciones/connotaciones dudosas.

El significado de la propia palabra sórdido, por ejemplo, está fundamentalmente asociado a impureza y pobreza…

Canalla y vil

Canalla, otra palabra que me gusta bastante, viene de can, perro, y significaba originalmente jauría, __ la canaille en francés, término que uno asocia a su uso despectivo para describir al pueblo amotinado, el tumulto o la multitud en la calle, en la Revolución Francesa y es de suponer que también en la Comuna de 1870… Los perros sería, más o menos. Leo que en catalán, y diría que menos, pero también en andaluz, se usa para referirse a un grupo de niños más o menos juguetones y revoltosos, – en andaluz coloquial, la canalla, podría usarse para llamar a una banda de amigos, quizás.

Posteriormente, canalla parece haber derivado hasta designar a un individuo que actúa “sin escrúpulos y con maldad”. También está lo de un hombre que se comporta como un canalla con las mujeres – aunque eso posiblemente se haya quedado un poco antiguo. Igual también, en ciertos ambientes, decir de alguien que es un poco canalla, puede hacerse con una mezcla de admiración y reproche, no del todo peyorativa; muy del mundo de la noche. Un canallita, también lo recuerdo haber oído; _ éste uso sí que lo interpreto como claramente despreciativo.
Sigue leyendo Canalla, vil, infame y otras “bonitas” palabras

Explotación, dominación, sumisión


Imagen: acto de “insumisión” en la Escuela de Arquitectura  de Sevilla en 2012 en el que contamos con la “presencia”, entre otros, de Spinoza, Kafka, Frida Kahlo, Cervantes, Einstein, Ada Lovelace… Rescatada de: http://sevillapara2012.blogspot.com.es/

José Pérez de Lama

La semana pasada acabé muy rebotado, tras tener que participar de mucha burocracia, técnica administrativa, superegos (en el sentido freudiano) y bullshit-jobs, todo mezclado; – también de una huelga de profesores e investigadores precarios contra este sistema – que no se saldó del todo mal, quizás incluso con una posible mini-victoria… El viernes noche, agotado, la palabra insumisión blinkeaba obsesiva y algo rabiosa en mi mente como si fuera un neón en la madrugada losangelina…

Y me acordé de esta tríada, explotación, dominación, insumisión. Creía que lo había leído en una glosa de Foucault, pero ahora no la encuentro. Por ahí estará.

Lo que me sugiere es que el poder de algunos sobre la mayoría, o del sistema – permitidme usar el ambigüo término sobre tod*s, puede interpretarse según un modelo organizado en estos tres aspectos, mesetas o estratos. Desde una interpretación foucaultiana cada una de estas mesetas tendría sus técnicas propias; quizás también tendría sus propios dispositivos, – aunque con interconexiones entre ellos, y cuando funcionan bien- habría que ver para quién – reforzándose mutuamente.
Sigue leyendo Explotación, dominación, sumisión