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Personalidad colectiva compuesta por Teresa Duarte, David Patiño y José Pérez de Lama, amigos, profesores, activistas

Ishiguro: sobre lo fácil que es desperdiciar la propia vida

2 de las múltiples portadas de The Remains of the Day (Kazuo Ishiguro, 1989)

José Pérez de Lama

Leí en tuiter, – o quizás lo soñé porque ahora no lo encuentro – , una declaración de Kazúo Ishiguro con motivo de su premio Nobel en que decía algo así como que había escrito sobre lo fácil que es desperdiciar la propia vida. Y en parte intrigado por aquel tuit me releí su libro creo que más conocido, The Remains of the Day, que en mi primera lectura, hace un par de años, me había gustado, incluso conmovido.

Como muchos sabrán, la novela, más bien breve, tratar de un mayordomo de una gran casa inglesa en el período previo y posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este buen señor, Mr Stevens, – creo que no se llega a conocer su nombre de pila -, recuerda su vida a lo largo de un viaje en coche durante los años 50. Ya es mayor y reflexiona, sin que sea algo completamente explícito por su parte, sobre si tuvo una buena vida o no. El nudo de la reflexión para mí son sus cavilaciones sobre la dignidad, que, para él, sería la principal característica que definiría a un buen mayordomo; – como tal que es como se entiende a sí mismo. Lo del mayordomo, la primera vez que empecé a leerlo, me echó un poco para atrás, pero poco a poco se puede ir entendiendo que se trata de una persona como otra cualquiera, o como muchas otras: una persona que se identifica con su trabajo, un trabajo que supone ocupar una posición subalterna dentro de una empresa o institución que lo trasciende, y que quiere hacer este trabajo lo mejor posible, cumplir con esa responsabilidad dentro de la sociedad, que consagra su vida a eso. Como el que dice, soy arquitecto, soy profesor o soy militante de esto o lo otro. Todo esto se cuenta a través de descripciones de la vida cotidiana, de sus relaciones con los diferentes personas de este entorno, de sus conversaciones y sentimientos, y de las reflexiones retrospectivas sobro todo aquello. Se nos presenta como una vida, y eso posiblemente sea el valor literario de la obra. The Remains of the Day, lo que quedaba del día, era lo que hacía tras cumplir con su deber. ¿Por desgracia? eso sí que creo que lo conocemos much*s.

Su idea de dignidad en el cumplimiento de los deberes de su trabajo le supone renunciar a muchas cosas a las que mujeres y hombres suelen dar importancia: el amor, la expresión de los sentimientos, el tiempo libre, el tener unos fines personales propios más allá de los que se asuman como parte del papel de cada cual en la sociedad. El virtuosismo, discreto, en el ejercicio de su trabajo es también parte fundamental de la idea de dignidad Mr Stevens. Y aunque a veces duda de cosas que ocurren en la casa y de formas de hacer de su empleador, su relación con su Lord Darlington es ante todo de confianza, quizás no tanto en él mismo como persona, sino sobre todo en cuanto que encarnación de un cierto orden social y unos valores (eso sí, conservadores). Y en las ocasiones en que piensa que Darlington se equivoca o que sus cálculos a pesar de la buena voluntad no salieron bien, sus sentimientos siguen siendo de lealtad, una cierta indulgencia – cuasi-filial – y compasión. Una compasión que se va revelando también como compasión por sí mismo.

Posiblemente, todos estos sentimientos y emociones así imaginadas nos resulten hoy muy ajenos: desde la dignidad, a la confianza o la indulgencia. Y sin embargo, a la vez, la pregunta sobre qué significaría desperdiciar la vida que nos pueden sugerir, no deja de ser actual. Al menos a mí, me interpela de manera poderosa: tratar de hacer bien tu trabajo, participar con lealtad de las formaciones sociales e instituciones que nos habitan y habitamos, tratar de vivir con dignidad, – experimentando sobre qué pudiera esto significar -, encontrar equilibrios entre la existencia social y la existencia personal, llegar a saber si somos mayordomos o señores… o qué somos. Todo un arte tratar de responder a estas cosas; el arte de vivir.

Quizás… de momento convenga pensar, no ya, si uno está desperdiciando la vida, sino si está desperdiciando algo tan modesto como este sábado de otoño.

Vale.

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Dolores Hayden: feministas materiales; tomar el poder sobre la reproducción social: casa, barrio, ciudad

Carta de Melusina Fay Peirce, 1876, una de las más destacadas material feminists; la carta me llamó la atención como caligrama; fuente: http://www.unav.es/gep/Richmond25.06.1876.html

Traducción beta de: Dolores Hayden, 1982, The Grand Domestic Revolution: A History of Feminist Designs for American Homes, Neighborhoods, and Cities, The MIT Press, Cambridge; pp. 3-6

Materiales para mis clases. Piensa uno que se lee poco a Dolores Hayden. Aquí introduce su libro The Grand Domestic Revolution donde cuenta la historia perdida – al menos hasta que ella la reescribe – de las que llama material feminists, un amplio movimiento que se despliega entre 1860 y 1930 en los Estados Unidos en el que las mujeres se aplicaron a tratar de tomar el poder sobre su propio trabajo y sus propios espacios: casa, barrio, ciudades… Y expresado de otra manera a tratar de tomar el control y hacer valorar el trabajo de reproducción social.

Traducción de José Pérez de Lama. Para TD y PD

Una tradición feminista perdida

Hacer la comida, cuidar a los niños y limpiar la casa, tareas pensadas a veces como “trabajo de mujeres”, que se hacen sin recibir dinero a cambio, en entornos domésticos, han sido siempre una parte principal del trabajo necesario que se hace en todo el mundo. Sin embargo, ninguna sociedad industrial ha resuelto nunca el problema que la división sexual de este trabajo crea a las mujeres. Tampoco ninguna sociedad ha superado los problemas que crea la localización doméstica de estos trabajos, para las amas de casa y para las mujeres empleadas que vuelven de las fábricas y oficinas a un segundo trabajo en la casa. Este libro trata sobre las primeras feministas [1] en los Estados Unidos que identificaron la explotación económica del trabajo doméstico por parte de los hombres como la causa más básica de la desigualdad de las mujeres. Las llamo feministas materiales porque se atrevieron a definir una gran revolución doméstica de las condiciones materiales de las mujeres. Exigieron remuneración económica por el trabajo doméstico no pagado. Sigue leyendo Dolores Hayden: feministas materiales; tomar el poder sobre la reproducción social: casa, barrio, ciudad

Internet…en todas las cosas


Fuente: Francisco Farias Jr / Jesucristo del Nuevo Milenio / PublicDomainPictures.net / CC0 Public Domain


David Patiño

 

En 2007 Ray Algar acuñó el término consumo colaborativo[1] creando una etiqueta y un mantra que se emplea en los discursos de cualquier político que se precie y que quiera aportar una nota de modernidad a su discurso. Igualmente se escriben multitud de informes y descripciones que diseccionan el fenómeno y lo abordan desde el punto de vista laboral, fiscal o medioambiental y desde luego desde el punto de vista tecnológico. Nuevas palabras y expresiones se han agregado a nuestro vocabulario cotidiano como tuitear, guglear o prosumidor para etiquetar multitud de fenómenos relacionados con internet o las nuevas tecnologías, expresión que sigue siendo empleada  con generalidad, a pesar de las décadas transcurridas desde la invención de  internet o los ordenadores personales. Este post pretende reflexionar sobre el significado del fenómeno tratando de describir sus principales implicaciones.

Lo primero que se debe destacar es que es un fenómeno ligado al desarrollo de las tecnologías de la información y sobre todo a internet. Estas innovaciones tecnológicas han producido al menos dos novedades: comunicaciones globales en tiempo real, entendiendo globales desde el punto de vista geográfico pero también desde una perspectiva social, y un abaratamiento en dinero pero también en tiempo, del procesado de cantidades de datos que tienden al infinito, lo cual ha propiciado un acceso generalizado al mismo. A esto podemos añadir aspectos concretos relacionados con los anteriores como la geolocalización, la impresión 3D, el internet de las cosas,…. El resultado ha sido un cambio profundo en la sociedad y en la economía  transformándola en la tan cacareada sociedad de la información. Es decir, el elemento clave de nuestro tiempo es una sociedad que únicamente crea e intercambia información a la que únicamente es necesario  añadir una proporción de materia prima para conseguir cualquier cosa. La producción y la transmisión de información lo es todo en nuestro mundo. Pero a la vez está mediatizada por las características peculiares de la información como mercancía intercambiada en mercados en los que existen los denominados “fallos del mercado”.

En esta nueva sociedad destaca el papel que tiene la confianza. La confianza siempre ha hecho que vayamos a comprar a un puesto de verduras en lugar de a otros y se lograba tras un tiempo de actividad productiva, posibilitando el éxito empresarial. En la sociedad de la información el acceso a la confianza es global y es posible acceder a la valoración de muchas más personas. Se ha abierto la puerta a poner en valor elementos que antes casi no eran comercializables. Esto es una realidad en sectores como la vivienda para alquilar, el transporte, las chapuzas, … Pero como Rachel Bootsman indica[2] ya existen foros digitales de profesionales especializados en los que la confianza reportada en internet tiene más valor que los diplomas de instituciones universitarias de élite.

Internet también está poniendo las bases para la creación de una sociedad de servicios que sustituya a nuestra actual sociedad de posesiones, al provocar una relación diferente con los bienes. Si somos propietarios podemos incrementar el uso de nuestros bienes permitiendo que los usen terceras personas durante el tiempo que tradicionalmente los dejábamos ociosos. También lo vendemos de manera general, cuando ya no nos hace falta a través de wallapop. Pero en realidad, alquilar el uso de un bien colectivo en lugar de adquirir su propiedad no es algo que no se hiciera ya. Básicamente es la situación que se produce cuando nos apuntamos a un gimnasio en lugar de comprar máquinas de hacer abdominales. Está por ver si la próxima generación dejará de comprar bienes duraderos, como los coches, de manera similar a como ya se hace en muchas grandes ciudades. Sundararajan apunta a que la novedad está en la extensión de la confianza a otros ámbitos en los que tradicionalmente no se hacía.

El consumo colaborativo abunda en las ciudades porque la gente quiere compartir estos usos[3]. Internet ha posibilitado extender el consumo comunitario a otros bienes. Las antenas de televisión se compartían tradicionalmente, pero se puede extender a generadores de energía eléctrica y a modernas copisterías que permitan el uso de impresoras 3D para hacerse muebles con materiales locales y baratos, principalmente desechos, a través de una serie de diseños colaborativos como hacen ya los fablabs[4]… Rifkin (2016) predice la muerte del capitalismo por su éxito. Según el autor, la base del capitalismo era la explotación de la eficiencia productiva. La actual sociedad ha podido alcanzar la perfecta eficiencia productiva perfecta y en esa situación es imposible conseguir mejoras tecnológicas que permitan reducir costes que es, según el autor, la base del capitalismo. Llegados a este punto se alcanza una situación de coste marginal nulo incompatible con la subsistencia de este sistema económico.

Esto ha propiciado importantes cambios en el resto de sectores que han afectado a las cosas que se hacen y la forma cómo se hacen. Por un lado, el término economía colaborativa se emplea de modo creciente para etiquetar lo que, en otros ámbitos se denomina economía de plataforma. Engloba transacciones, principalmente entre particulares, que se realizan a través de una plataforma digital que pone en contacto a oferentes y demandantes. Este tipo de intercambios ha existido siempre, pero el cambio en el ámbito en el que opera el intermediario ha cambiado de modo radical. La generalización del acceso a internet ha posibilitado que ofertas de particulares lleguen a potenciales interesados de cualquier parte del mundo. La desaparición del límite geográfico ha ampliado al infinito la demanda potencial que ahora sólo está limitada por el alcance de la plataforma.

No obstante, muchas de estas plataformas etiquetan su actuación de intermediación para esconder su verdadera naturaleza de prestadoras de servicios y así eludir la normativa. Tampoco en este caso nos encontramos con algo novedoso que no hayan hecho, por ejemplo, algunas empresas a través de subcontratas para eludir las condiciones establecidas por convenios colectivos o la administración externalizando servicios,  para hacer lo propio con las regulaciones administrativas. Cabify, Uber o Deliveroo representan ejemplos de este tipo de actuaciones y tendrán que ser los juzgados los que establezcan la frontera.

Otro aspecto que se ha destacado de la economía colaborativa ha sido su carácter de altruista y su capacidad para construir  las bases para una nueva forma de organizar la sociedad y la economía. De este modo, se han generalizado plataformas en las que la contraparte del intercambio no se produce en dinero, sino que adopta la forma de amistad o de intercambio cultural. Plataformas como CouchSurfing o las que organizan trueques o donaciones representan buenos ejemplos. Este tipo de plataformas constituyen una forma de voluntariado, similar, por ejemplo, a los tradicionales intercambios para aprender idiomas, pero introduciendo de nuevo, la novedad de la dimensión potencial que permite lograr internet. Si bien, en el ejemplo concreto de CouchSurfing, la dimensión que adquirió les llevó a abandonar la gratuidad, o por lo menos a intentarlo porque el malestar de sus usuarios no se lo está poniendo fácil.

En general, internet ha modificado toda actividad basada en la intermediación al posibilitar un contacto directo entre personas a gran escala. Este contacto directo ha permitido, en muchos casos, eliminar la necesidad de que exista intermediación de ningún tipo. Pero ha introducido también un aspecto novedoso, en el sentido de que ha permitido que ahora todo pueda ser entendido como una relación entre partes que precisa intermediación. Negocios como las agencias de viajes, los bancos de inversión, discográficas o editoriales entran dentro de la primera categoría. El periodismo es el mejor ejemplo para entender la situación llegando a la situación en la que los medios han sido sustituidos por twitter para seguir un acontecimiento en tiempo real a través de la información creada colaborativamente.

El big data es otro de los fenómenos que está modificando radicalmente nuestra sociedad y que también se basa en el desarrollo de las tecnologías de la información, pues constituye la base del resto de fenómenos comentados que descansan en la creación y procesado de unos cuantos miles de millones de datos. Sin embargo, el bigdata tampoco es totalmente nuevo pues las compañías de seguros ya comercializaban los datos de sus clientes en el siglo XIX. Las innovaciones en el procesado de datos han extendido el uso de enormes bases de datos que ahora son accesibles a casi cualquier institución, e incluso a particulares, que además disponen de equipos y software capaz de gestionarlos. No obstante, la posibilidad potencial está limitada en la práctica al acceso a dichos datos. Frente a eso, las corporaciones GAFA[5] acceden a miles de millones de datos de sus usuarios y creando bases inmensas que constituyen su principal activo. El negocio consiste en obtener y explotar datos de nuestro comportamiento que se consiguen a través de diversas y novedosas vías. Estas grandes corporaciones se han aprovechado de economías de red casi ilimitadas y ahora lo dominan todo al proporcionar el marco en el que se produce buena parte de la comunicación actual. El resultado ha sido la elaboración de bases de muy difícil valoración, entre otras cosas por la falta de transparencia que envuelve la actividad de estas enormes corporaciones. El modelo de negocio genera inquietud dada la ausencia de regulación que no clarifica aspectos básicos como la jurisdicción responsable para realizar reclamaciones, la obligación de tributar, las posibilidades de mercadear con nuestros datos, los peligros para la privacidad o la apropiación de ese valor por parte de estas corporaciones. Actualmente se debate sobre los derechos de propiedad de estos datos e incluso Telefónica considerado que los GAFA se están apropiando de valor creado por otros actores y que el propietario de la infraestructura que posibilita el intercambio de información también debería tener participación, lo que recuerda a la necesidad de que tanto transportistas como usuarios de carreteras paguen impuestos para construirlas. La total deslocalización de un producto de masa totalmente inmaterial constituye un fenómeno completamente nuevo y una necesidad imperiosa de calificarlo jurídicamente como paso previo a ser regulado poniendo límites a algunos de los aspectos considerados. Además, el modelo de negocio adquiere una complejidad creciente. Podemos emplear la industria de extracción de petróleo como paralelismo para entenderlo. El petróleo era muy fácil de extraer a principio del siglo XX en Texas. La intensificación de la extracción ha llevado a que actualmente es necesario hacer prospecciones y excavaciones enormes. Del mismo modo, al principio era relativamente fácil adquirir datos de nuestro comportamiento, poco a poco las GAFA fueron acaparando la mayoría de los mismos y se creó la necesidad de buscar otras vías. Se crearon aplicaciones que nos engancharan al móvil el máximo tiempo posible como los Candy crash, las redes sociales,… En la actualidad, Amazon se plantea obtener datos de nuestra vida offline para lo que ha adquirido una cadena de supermercados con la pretensión de obtener nuestros hábitos de compra de todo tipo o los datos que envían sus drones de envío de paquetes[6]. De igual forma, el internet de las cosas que ya es una vía intensiva para generar multitud de datos. El debate está servido porque el poder de estas compañías les está permitiendo modificar los derechos de propiedad para apropiarse de esta información a costa de nuestra privacidad como muestra la polémica de la aspiradora robótica que mapea y vende los datos de la casa de los usuarios.

Internet también ha modificado el papel de los intermediarios es en el ámbito político y social. Ha facilitado la acción política directa y el debate, pero no ha eliminado la democracia representativa que no parece estar debilitada. No obstante, se ha reducido el coste de que los grupos latentes se transformen en grupos políticos activos, en términos de Olson, propiciando la aparición de movimientos de protesta e incluso revoluciones como la primavera árabe o el 15M. Si bien, se han producido dinámicas que no eran predecibles. Por un lado, buena parte de esa fuerte actividad pública y de protesta se ha desarrollado en un ámbito controlado por un actor privado, principalmente twitter, que puede suspender la actividad de sus usuarios o ser fácilmente controlado por la actividad gubernamental secuestrando o controlando, de manera férrea, los contenidos a los que se puede acceder, como hace China.

El proceso también ha propiciado que la política se vuelque, en modo creciente, hacia las redes sociales y está transformando a los medios tradicionales, prensa escrita y sobre todo televisión, en vías de información de sectores de población que no han sido capaces de acceder al mundo tecnológico. Además, se plantean dudas sobre los efectos que está teniendo el cambio en las relaciones sociales, la información y la política. Parece que los algoritmos en los que se basan los buscadores o youtube podrían primar el radicalismo y dirigir a páginas y blogs radicales cualquier tema en solo dos o tres clicks[7]. También tuvo mucha repercusión la rápida evolución de la inteligencia artificial de Microsoft que se volvió nazi y racista en un día[8], a partir de la simulación de los comportamientos humanos aprendidos en la red, o el papel que las RRSS tuvieron en la victoria de Trump, la amplia difusión de información mentirosa, etc.

La mayor innovación del desarrollo de la tecnología de la información es su incremento. Esa ingente creación de información puede ser un bien comunal que por otro lado, no es un bien público porque no es costoso producirla, dado que el proceso de crearla genera utilidad que puede servir de remuneración e incentivo. Es decir, el proceso genera un bien común con pocos costes de acceso y tendencia a que sean nulos. Wikipedia constituye un buen ejemplo de lo que queremos indicar. La satisfacción de aportar representa incentivo y remuneración suficiente. Linux también representa otro ejemplo. En ambos el coste de acceder a la información se limita a poseer los conocimientos suficientes que permitan usar tales recursos, pero incluso éstos, es posible que se reduzcan en el tiempo, a partir de aportaciones colaborativas que los hagan más accesibles y fáciles. Pero también es la información relevante para el buen funcionamiento de los mercados. En la sociedad de la información se dificulta que un restaurante estafe porque hay mucha más información que es aportada de modo voluntario por la gente, que se remunera por la satisfacción de reportar una crítica. De nuevo el límite (y la alarma) las aporta el marco en el que se hagan estas valoraciones que cuando se realizan en TripAdvisor se encuentran dentro un marco controlado por una empresa privada y, hasta ahora, casi sin regulación.

La última relación que quiero destacar son los efectos que la sociedad de la información pueda tener en el funcionamiento de los mercados. Los sectores más liberales creen que internet puede abrir las puertas a la autorregulación de los mercados pero la evolución de los mercados financieros no lleva a compartir este optimismo, pese a que había muchísima información. Es verdad que en estos mercados se intercambiaban productos muy difíciles de entender, pero es cierto también que por muy complicado que fuera el producto, el mercado podría haber generado información más que suficiente y no lo hizo. De hecho, existe literatura que explica por qué no lo ha hecho[9]. Troncoso indica que en realidad, la información no sólo ha generado consumidores más informados sino que ha propiciado que lo sea también la oferta. El uso del bigdata permite que las empresas tiendan a discriminar de manera perfecta los precios, al conocer características personales de los demandantes que les posibilitan dividir el mercado hasta niveles que antes era únicamente posible desde un punto de vista teórico. Sin embargo, puede ser que se esté generalizando una competencia monopolística extrema caracterizada por unos productos adaptados a las preferencias individuales de los demandantes y en la que la variedad de precios recogería estos monopolios individuales. Por último también se ha apuntado la posibilidad de que las empresas empleen algoritmos que les permitan colusionar de manera automática[10]. La UE alarmó sobre la posibilidad de que los algoritmos permitan vincular automáticamente los precios de las empresas a los de los competidores. El resultado serían situaciones en las que los mercados se comportan como monopolios, incluso en los que existiera un número destacado de oferentes.

 

Notas

[1] http://www.oxygen-consulting.co.uk/insights/collaborative-consumption/

[2]https://www.ted.com/talks/rachel_botsman_the_currency_of_the_new_economy_is_trust?language=es

[3] http://www.observatorio-empresas.vodafone.es/articulos/la-economia-colaborativa-tambien-es-util-para-la-administracion-publica/

[4] Imposible no acordarse del fantástico Fablab de la Universidad de Sevilla cuyo director es José Pérez de Lama (http://fablabsevilla.us.es/).

[5] Acrónimo de Google, Apple, Facebook y Amazon.

[6] http://www.eldiario.es/theguardian/Silicon-Valley-informacion-petroleo-llegar_0_679632156.html

[7] http://www.eldiario.es/theguardian/James-Damore-Google-radicalizacion-YouTube_0_675782932.html

[8] http://www.lavanguardia.com/tecnologia/internet/20160325/40672722377/inteligencia-artificial-microsoft-nazi.html

[9] http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=377134

[10] https://www.wsj.com/articles/eus-antitrust-chief-sounds-alarm-over-risk-of-automated-online-price-collusion-1489662298

Referencias

Rifkin, Jeremy (2016), La sociedad de coste marginal cero, Paidós, Barcelona. (Obra original publicada en 2014).

Un discurso de Lincoln recogido por Kurt Vonnegut & Kilgore Trout


Imagen: Lápida, dibujo de Kurt Vonnegut, quizás de Breafast for Champions, aunque ahora no lo encuentro…

José Pérez de Lama

Estos días leí otra novela más de Kurt Vonnegut, Timequake, que se ha convertido en una de mis preferidas. Vonnegut es/fue, además de literato extraordinario, socialista norteamericano del Mid West (el prólogo de su novela Jailbird, en el que cuenta la masacre de Cuyahoga, la historia de una huelga en Cleveland en 1894, es uno de los textos políticos que más me hayan impresionado nunca). Nacido en los años 20 y muerto en 2007, siempre implicado críticamente, a la vez que con compasión, en lo que ocurría a su alrededor y en el mundo. En Timequake, ya septuagenario hace una especie de balance de su vida, muy bonito. En otra de sus rocambolescas tramas, una de las historias de Timequake es la de su encuentro con su alterego, – heterónimo diríamos si fuera Pessoa -, Kilgore Trout – un escritor (ficticio) de culto para los vonnegutianos. Trout es un desastre de hombre íntegro a la vez que algo furibundo, que escribe sobre todo ciencia ficción, en la onda pulp, cuando no tira a la basura sus escritos recién acabados… Timequake termina con una obra de teatro de Trout, en la que aparecen, entre los teatreros y el público, muchos de los personajes de la vida literaria de Vonnegut… Bastante curioso, como si fuera el sueño de un moribundo a quien vienen a la mente las principales personas e historias de su vida tratándolas de ordenar de alguna manera – aunque como imaginarán los aficionados a Vonnegut, por supuesto, con bastante guasa…

En la obra de teatro aparece Abraham Lincoln, el histórico, otro demócrata del Mid West, dando un discurso que efectivamente dio en su momento, que es el que aquí traduzco. Supongo que Vonnegut lo vería relevante para el año 97-98 que es cuando publica Timequake, y a mi me parece hoy igual de oportuno – y, por otro parte, bello y elocuente como señala Trout, o quizás fuera Vonnegut. Es el discurso de Lincoln cuando sale de Illinois para asumir la presidencia de los EU para la que acaba de ser elegido por primera vez. 1861, por tanto. Dice así:

Nadie que no esté en mi propia situación podrá apreciar mis sentimientos de tristeza en esta despedida. A este lugar, y a la amabilidad de ustedes, lo debo todo. He vivido aquí durante un cuarto de siglo, y he pasado de joven a hombre viejo. Aquí han nacido mis hijos y uno de ellos está aquí enterrado. Me voy ahora, sin saber cuándo o si alguna vez volveré.

He sido llamado a asumir la Presidencia en un tiempo en el que once de nuestros estados soberanos han anunciado su intención de separarse de la Unión, en el que las amenazas de guerra aumentan cada día su ferocidad.

Es un grave deber al que ahora me enfrento. Para prepararme, he tratado de preguntar: ¿qué gran principio o ideal es el que ha mantenido esta Unión durante tanto tiempo? Y creo que no sólo fue una cuestión de la separación de las colonias de la metrópoli, sino aquel sentimiento en la Declaración de Independencia que dio libertad al pueblo de este país y esperanza al mundo. Este sentimiento fue la satisfacción de un antiguo sueño, que los hombres han sostenido a través del tiempo: que algún día podrían sacudirse sus cadenas y encontrar la libertad en la hermandad de la vida. Ganamos la democracia, y ahora está la cuestión de si tendrá la capacidad de sobrevivir.

Tal vez haya llegado el terrible día del despertar, y el sueño se haya terminado. Si fuera así, me temo que se habrá terminado para siempre. No puedo creer que los hombres vayan a tener otra vez la oportunidad que nosotros hemos tenido. Tal vez lo debamos admitir, y conceder que nuestros ideales de libertad e igualdad están en decadencia y condenados. He oído de un monarca del Este que encargó una vez a sus hombres sabios que le inventaran una frase que fuera cierta y apropiada en todo tiempo y situación. Le presentaron las palabras, “Y todo esto también habrá de pasar”.

Este es un pensamiento consolador en tiempos de aflicción – “Y todo esto también habrá de pasar”. Y sin embargo – ¡creamos que no es cierto! Vivamos para probar que podemos cultivar el mundo natural que nos rodea, y el mundo intelectual y moral dentro de nosotros, de forma que podamos asegurar la prosperidad individual, social y política, cuyo curso vaya adelante, y que, mientras que la tierra perdure, no termine nunca… […]

Adiós, mis amigos y vecinos.

Hasta aquí; Kurt Vonnegut, 1998, Timequake, Vintage, Londres, pp. 201-202

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Sobre dar clases en la Universidad – las clases de Deleuze según Maite Larrauri


Imagen: Deleuze en clase años 70 (*)

José Pérez de Lama

Dedicado a Wenceslao Machado de Oliveira Júnior y colegas, que me invitaron hace algunos años a hablar sobre Deleuze y Guattari, cartografías y arte. También a Antonio Sáseta, nuestro Sócrates-Deleuze particular.

Preparando estos días un concurso para la promoción en la Universidad tengo que escribir entre otras cosas un documento con mi Proyecto docente; y entre los contenidos más o menos formales (que a veces están en el límite de hacerse burocráticos en el sentido peyorativo del término), por suerte, uno se pone a recordar cosas como ésta que aquí reproduzco. No es que me crea Deleuze ni mucho menos, pero sí que es este mundo que evoca Maite Larrauri (más abajo) el que hizo que uno sintiera deseos de ser profesor, de dedicarse a la vida universitaria… Supongo que tienes que conocer y te tienen que gustar este tipo de emociones para pensar la universidad de una cierta manera. No es que la vida universitaria sea así cada día, pero sí está bien que algo de este orden sea uno de los horizontes a los que se aspira… supongo que conociéndose también a uno mismo y sus propias circunstancias y limitaciones, y el lugar en que está dentro del mundo más general del conocimiento y la historia…

La colección de libros de Maite Larrauri y Max, Filosofía para profanos, por otra parte, una maravilla, – una de mis preferidas de siempre. Entre otras cosas por su uso de un lenguaje sencillo, y unas ideas que se exponen con claridad, y nos invitan a profundizar en los autores que ella introduce, o quien sabe, a algunos locos a enamorarse de esos libros e historias… Sigue leyendo Sobre dar clases en la Universidad – las clases de Deleuze según Maite Larrauri

Entrevista sobre el Modelo de Financiación de las Universidades Públicas Andaluzas 2017-2021*

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Póster para la presentación del proyecto “Aplicaciones de visualización de datos y open data en la gestión de las universidades públicas andaluzas” en el Congreso Territorios Digitales celebrado en Granada en julio 2017.

Teresa Duarte

-En el texto trasladado en diciembre a las universidades por parte de la Consejería de Economía y Conocimiento se alude como punto clave a la necesidad de ”incrementar la autonomía de las universidades”, asegurando para ello una financiación básica estable. De nuevo, se retoma el compromiso de la Junta de aportar unas cantidades que equivalen al 1,05% del PIB (el 0,45% restante, las Universidades con recursos propios o captados).
De lo que no se habla en ningún momento es de una cifra base, tomando las referencias que se acuerden -con criterios objetivos, ya sea por alumno, por profesor, titulaciones, etc-. ¿Sería deseable fijarla? ¿A cuánto ascendería?

En realidad, sí se establece cuál será la cifra de partida, el montante del capítulo I y II del ejercicio inmediatamente anterior, es decir, el coste histórico. Los capítulos I y II contienen aquellas gastos necesarios para la universidad pueda “abrir las puertas cada día”, es decir, que son básicos para su funcionamiento.
Esta cifra tiene la ventaja de que es fácilmente observable pero no creo que sea la más adecuada para asegurar un buen funcionamiento de la universidad por una razón muy sencilla, las universidades públicas han sufrido importantes recortes durante el período de crisis de modo que esa cifra histórica es excepcionalmente baja y, por tanto, insuficientes. A mi juicio, hubiera sido deseable partir de una estimación de costes que asegurara el buen funcionamiento de las universidades públicas y no de una que claramente está por debajo de ese estándar básico. Sigue leyendo Entrevista sobre el Modelo de Financiación de las Universidades Públicas Andaluzas 2017-2021*

Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Sobre el libro de María Puig de la Bellacasa

Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Comentario provisional del libro de María Puig de la Bellacasa

José Pérez de Lama. Para C y M.

Llegué a este libro a través del último de Donna Haraway, Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene, por lo que algun*s ya intuiréis que el pensamiento de la autora sintonizará con lo que se podría denominar el ecofeminismo posthumanista. La etiqueta podría echar para atrás, espero que no, porque de lo que escriben estas autoras es de temas actuales y cotidianos: cómo cuidamos de lo que nos rodea y somos cuidados, de ecología, de nuestra relación con las tecnologías…

Llevo sólo un cuarto del libro de Bellacasa, pero – ya sabéis l*s que me leéis que – me gusta escribir sobre las primeras impresiones. Estoy fascinado, y casi físicamente sobrecogido, por esta nueva lectura. El título Matters of Care; el subtítulo mucho menos bello, Speculative Ethics in More Than Human Worlds.

Matters of care se incorpora a una serie compuesta por matters of fact y matters of concern, que propuso en su día Bruno Latour. Matters of fact sería la expresión en inglés para referirse a los hechos descritos por las ciencias, según la visión tradicional, hechos objetivos, incontrovertibles. O eso pensaban algunos. Latour hace ya tiempo propuso que en realidad esos matters of fact eran en realidad matters of concern, asuntos que nos preocupan y conciernen, y que se transformaban en matters of fact mediante los procedimientos de las ciencias, no tan objetivos como se pensaba, que incluyen los aparatos y laboratorios científicos, las teorías, lo que se decide hacer destacar y lo que se queda invisibilizado… Algo que podría conectarse con la teoría de los paradigmas científicos de Kuhn, por ejemplo. La particularidad de describirlos como matters of concern es que su definición se planteaba como el resultado de un gathering, reunión o composición, de los diferentes actores concernidos por la cuestión o controversia, y de las construcciones que ponen en juego, resultado que de alguna manera sintetiza una solución/definición del problema. Algo parecido veíamos también en Dewey con su idea de conocimiento como consenso provisional, pero en Latour se otorga una mayor relevancia a los propios artefactos-medios científicos. En el campo de la arquitectura, podríamos poner de ejemplo, quizás, el caso de la vivienda moderna; como problema-constructo científico-cultural, más que cuestión-problema puramente objetivo (Latour, 2007). Sigue leyendo Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Sobre el libro de María Puig de la Bellacasa