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Personalidad colectiva compuesta por Teresa Duarte, David Patiño y José Pérez de Lama, amigos, profesores, activistas

«Sapere aude» (atreverse a saber) — en tiempos de dioses borrachos

Gala, Dalí, Breton, Hugo, ca. 1925, Cadavre exquis,  Fuente: https://www.pinterest.com/sothebys/

«Sapere aude» (atreverse a saber) — en tiempos de dioses borrachos

José Pérez de Lama

Pruebo un género de post nuevo, que puede ser entre un dibujo de esos que se hacen uniendo puntos o un cadáver exquisito surrealista o un jeroglífico cuya solución no se… o algo del estilo…

Son cosas que me han ido llamando la atención últimamente y que creo que están relacionadas entre sí, pero que aún no se exactamente cómo conectar …

[1] Atreverse a saber…

Lo primero es lo del sapere aude de Kant (y antes de Horacio, según he ido recordando – con la ayuda de la gran Wikipedia). Sapere aude, latín, significa «atrévete a saber» – aude como en audaz. Lo usó Kant en un célebre artículo en que explicaba qué era para él la Ilustración – en alemán Aufklärung – algo más parecido al inglés, Enlightenment.

Pues parece ser que Kant decía que esta Aufklärung tenía que ver con el atreverse a pensar, a usar la razón por uno mismo – no dejando a la Iglesia o el rey o la autoridad o la tradición de turno que lo hiciera por nosotros. «¡Ten el valor de servirte de tu propia razón!: he ahí el lema de la Ilustración». —- En alemán (ver enlaces) dice Verstandes, que se parece más a entendimiento que a razón.

Aunque la cosa nos recuerde en primera instancia a la pastilla roja y la pastilla azul de Matrix, lo cierto es que Kant hace numerosas e interesantes matizaciones al asunto – algunos de las cuales hoy nos resultan bastante curiosas.

En realidad, como dice Foucault, Kant dedica sus principales obras, las Críticas, a matizar esto del atreverse a saber, tratando de responder a tres grandes preguntas: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? y ¿Qué puedo esperar? _ ¡nada más y nada menos!

[2] I prefer to think that God is not dead, just drunk.

Estos días parece que fue el aniversario del nacimiento de John Huston, y alguna tuitera (@meganeabbott) contaba que en algún momento el director de cine había dicho esto.

Por alguna razón, lo relacionaba con el atreverse a saber. No se exactamente, si porque en algún momento se pensaba que estudiando, a través de la ciencia,  sabiendo podíamos llegar a conocer el orden del mundo – pero que hoy quizás sólo podamos descubrir lo que decía Huston: el cambio climático, los migrantes naufragando en el Mediterráneo, el absurdo de la financiarización de la economía y esas cosas…

[3] Atreverse a saber & saber (cómo) atreverse

Me informa  Alberto Corsín – también en Tuiter – acerca de un texto de Isabelle Stengers que manejaba este juego de palabras (tendría aún que leer), que yo también había leído a Negri y Hardt – en Commonwealth (2009, pp. 16 y sigs.).

Tendría que ver de nuevo, creo, con las preguntas de Kant: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar?

No vale con la pastilla roja de Matrix – ¿o era la azul? – eso es sólo el empezar – podríamos decir que hacen faltan muchas más pastillas. Atreverse a saber… pero a ¿saber qué? Esta segunda parte creo que es la más difícil ahora… Porque claramente “lo de toda la vida,” ya sea de las universidades o de los movimientos sociales, parece que no sirve o que no es suficiente…

[4] Después de 45 años de investigar y estudiar… el mejor consejo que puedo dar es que seáis un poco más amables con los demás

Otro tuit más, con cita ahora atribuida a Aldous Huxley, a quien tengo en alta estima, aunque fuera sólo por su Mundo feliz / Brave New World — donde tan bien vio cómo sería nuestro presente:

It’s a little bit embarrassing that after 45 years of research & study the best advice i can give to people is to be a little kinder to each other.” Esto es, «Da un poco de vergüenza que después de 45 años de investigación y de estudio el mejor consejo que puedo dar a la gente es que sea un poco más amable con los demás».

Al final (de la Ilustración), se me ocurre que Huxley – nieto e hijo de eminentes científicos  – nos devuelve de la razón al terreno de la literatura, la filosofía o la religión. Se parece a la odiosa hipótesis populista,— pero quizás con la diferencia, quiero pensar, de que se intuye modestia y fraternidad/sororidad, más que ambición y cálculo.

Uno quiere ser ilustrado, racionalista… pero… a ver cómo se hace… El saber atreverse…

///////

#referencias

Immanuel Kant, 1784, Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?, disponible traducción al español en: https://geografiaunal.files.wordpress.com/2013/01/kant_ilustracion.pdf

Dos versiones en inglés: http://www.columbia.edu/acis/ets/CCREAD/etscc/kant.html  | http://cnweb.cn.edu/kwheeler/documents/What_is_Enlightenment.pdf

El original en alemán: https://www.rosalux.de/fileadmin/rls_uploads/pdfs/Utopie_kreativ/159/159_kant.pdf

El comentario de Foucault (1984), traducción al español e introducción de Antonio Campillo, 1993, Universidad de Murcia: https://revistas.um.es/daimon/article/view/13201/12741

 

 

 

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Datos comparativos «economía financiera» y «economía real»

Imagen: Comparación entre «activos financieros» y PIB, 1980-2010; fuente: Sahil Jai Dutta & Frances Thomson, 2018, Financierización: guía básica.

José Pérez de Lama

Tiene uno la idea de que en los últimos años la «economía financiera» se ha hecho mucho mayor que la «economía real». Pero luego cuando se trata de cuantificar esto nunca soy capaz de recordar el dato exacto. Estuve repasando y comparando algunas referencias, y como no se encuentra tan fácil y las comparaciones no resultan al final tan evidentes, pues me animé a dejar aquí las notas que tomé por si fueran de utilidad a alguien más.

Fuentes de referencia:

Sahil Jai Dutta & Frances Thomson, 2018, Financierización: guía básica, Fuhem Ecosocial, ATTAC España & TNI, disponible en: https://www.attac.es/wp-content/uploads/2019/06/Financierizacion-guia-basica.pdf | visitado 06/07/2019

Mariana Mazzucato, 2018, The Value of Everything. The Value of Everything- Making and Taking in the Global Economy, Allen Lane – Penguin Random House

Juan Torres López, 2013, ITF: Un impuesto imprescindible, en: http://www.juantorreslopez.com/itf-un-impuesto-imprescindible/ | visitado 06/07/2019

La cosa, y que me corrijan mis amigos más expertos, es que las comparaciones resultan siempre ser más orientativas que exactas. Raramente se comparan cosas iguales. Mientras que el PIB sería, teóricamente, la medición de la producción de valor de un cierto ámbito económico, los datos relativos a la economía financiera son por lo general de otro tipo. La combinación de varios de estos datos, no obstante, creo que sí que dan una buena idea de las dimensiones relativas de la «economía financiera» y la «normal»… Para empezar, lógicamente, habría también que tratar de definir mejor una y otra, algo que tampoco, me parece, se suele hacer, al menos en fuentes de consulta relativamente rápidas. Por ejemplo, según explica Mazzucato en The Value of Everything, desde los años 80-90, una parte de la economía financiera sí que se incluye en el PIB, por lo que se ve que las comparaciones son algo peculiares.

Los datos que he recopilado, entonces, siguen a continuación.

[*] Téngase en cuenta que los billones expresados a continuación son siempre billones europeos: 10 elevado a 12, equivalentes a trillones en la literatura estadounidense.

[1] Volumen global de los activos financieros en relación con el PIB

Dutta & Thomson, p. 2; gráfico 1 (reproducido al principio de este post).

En 2010 el volumen de los activos financieros (financial sector assets) a escala global era un 316% del volumen del PIB global; es decir era del orden de tres veces mayor.

En activos financieros Mazzucato (2018: 101) explica que se incluirían: crédito bancario (bankloans), acciones (equity), bonos y derivados.

En el gráfico en cuestión se muestra además el crecimiento del volumen total y relativo al PIB de los activos financieros entre 1980 y 2010.

[2] Volumen de las transacciones del mercado de divisas global en relación con las transacciones en bienes de servicios y PIB

Dutta & Thomson, pp. 4-5 & gráfico 3, p. 12; Torres López 2013

En 2017 el volumen total anual del comercio global de bienes y servicios ascendía a 17.88 billones de dólares USA, mientras que el volumen diario de las transacciones de divisas (una fracción de las transacciones fianancieras) era de 5.1 billones de dólares diarios.

En el gráfico 3 de la página de 12 de Dutta & Thomson estos datos se estiman de manera ligeramente diferente:

El volumen medio diario de las transacciones en el mercado de divisas en abril de 2013 ascendió a 5.3 billones de dólares USA, mientras que el volumen del comercio internacional en bienes y servicios (exportaciones) ascendió a 58.900 millones de dólares USA / día. La diferencia sin más datos puede estimarse del orden de 100 veces.

Juan Torres por su parte citando un informe del Banco Internacional de Pagos de 2013 daba los siguientes datos bastante coincidentes con los anteriores: “en el mercado de divisas circulaban diariamente en abril de 2013 unos cuatro billones de euros. Si aceptamos que hay unos 250 días al año en que se hacen estas operaciones resulta que su valor total anual sería de unos 1.000 billones de euros, es decir, 16,6 veces más que el PIB mundial.” El PIB mundial habría sido de 60,24 billones de euros.

[3] Volumen de la banca en la sombra (Over-the-Counter banking)

La banca en la sombra sería la banca que opera al margen de la regulación oficial del mercado.

Dutta & Thomson, pp. 4-5:

En 2018, los activos financieros de la banca en la sombra se estimaban en 160 billones de dólares USA, de un total estimado de activos financieros globales de 340 billones de dólares USA. Los activos over the counter supondrían por tanto cerca de un 50% del total estimado de los activos financieros globales.

Mazzucato, 2018: 135

En 2014, el volumen del sector crediticio informal (informal lending sector) se estimaba en 80 billones de dólares USA, cantidad que se considera en torno a la cuarta parte del volumen de los activos del sistema financiero global; estimaciónésta del total que coincide a grandes rasgos con la anterior.

[4] Volumen de la deuda en relación al PIB

Dutta & Thomson, pp. 4-5:

En 2014 el volumen de la deuda global (supongo que pública + privada) ascendía a 199 billones de dólares USA, un 287% del PIB mundial (PIB según estos datos: 69.33 billones de dólares USA).

[5] Activos objeto de gestión financiera en relación al PIB (Assets under Financial Management) en EEUU y RU

Mazzucato, 2018: 143:

En 2015, en EEUU, 17 billones de dólares USA; en RU 5.7 billones de dólares USA, 3 veces el volumen del PIB de éste país.

 

Elogio de Epicuro (y de Maite Larrauri)

Estancia exterior de la casa de Bernard Rudofsky en Frigiliana, Málaga; años 60-70. Diapositiva quizás del propio arquitecto, que procede de los trabajos de investigación de Mar Loren.

Elogio de Epicuro —- y de Maite Larrauri

José Pérez de Lama

Eat, drink, and be merry, for tomorrow we die. ____ @Kurt_Vonnegut

Sumergió sus dedos en el desierto / y con el agua del espejismo / escribió un poema. ____ Diván de poetisas/poetas árabes contemporáneas; de alguna ocasión en Twitter de la que no tomé nota detallada…

*

Empiezo por el elogio de Maite Larrauri. Releía en su librito, La amistad según Epicuro, que las comunidades epicúreas de la Antigüedad se reunían los días 20 de cada mes para filosofar – y que podemos imaginar que lo harían en un jardín y en torno a una comida. (Librito por la extensión y el tamaño que no por su valor). Se me ocurrió comentarlo a Salas Mendoza y Sergio Rodríguez, mis amigos de Nomad Garden, – andábamos buscando desde hacía algún tiempo un pretexto para reunirnos de vez en cuando -, y surgió hacer nuestro primer encuentro epicúreo hace un par de días. El encuentro, al que asistieron bastante improvisadamente otros cuatro «activistas-artistas-epicúreos», fue al atardecer, entre el parque de las Delicias y el de María Luisa, – Sevilla, sí -, y entre dos terraza clásicas de bonitos nombres, el Líbano y Bilindo.

Me llevé dos libros de mi biblioteca epicúrea, uno de ellos el de Larrauri, y me sorprendió que los amigos no conocieran la maravillosa colección. Mucho la recomiendo: es una serie de textos breves, que tiene su origen en charlas de introducción a la filosofía para un grupo de mujeres del barrio de esta profesora de filosofía – acompañados en cada ocasión por los dibujos de Max. Y siendo sencillos de leer diría que no por eso renuncian a la profundidad. La profundidad no está reñida con la accesibilidad – esa sería una de las consecuencias que yo saco de esta colección. Mis dos preferidos son los de Spinoza y Deleuze, pero éste de Epicuro también es muy bonito. La colección, piensa uno, denota una cierta aproximación a la filosofía: que tiene muy presente el cuerpo, podría calificarla ahora de un materialismo o naturalismo sensual. Y que como en el caso muy específico de Epicuro, considera que el objeto principal de la filosofía – recordemos que filósofo/a era el/la amante del saber o de la sabiduría – es contribuir mediante el pensamiento a una vida mejor; —- la filosofía que parece interesar a Larrauri, al menos en esta serie, es la que se identifica con una sabiduría de la vida. Gracias, entonces, a Maite Larrauri por esta maravillosa serie de libros, – que sin duda alguna cuento entre mis preferidos. ¡Os la recomiendo a tod8s!

Pequeña nota fastidiosa: Si alguna pega tuviera que ponerle a estos libritos, es que echo de menos algunas referencias para ayudar a los lectores a profundizar en los temas propuestos. La idea deleuziana-guattariana de que un libro es una máquina de conectarnos con otras cosas. Cuando escribe, por ejemplo, que «dice Lucrecio tal y tal» – a uno le gustaría poder ir a la fuente y leerlo allí, contrastarlo, ampliarlo, etc. Supongo que encontrar el equilibrio entre la ligereza y suavidad de la lectura que aquí se pretende y un aparato de notas más convencional que nos ayude a seguir aprendiendo, pues no es fácil.

*

Ahora, el elogio de Epicuro. Para presentarlo, reproduzco la mayor parte del capítulo primero del volumen de Larrauri, que a mi me enamoró de esto del epicureísmo,—- y luego hago algún comentario.

Maite Larrauri & Max, 2007, La amistad según Epicuro, Tándem, Valencia; pp. 9-14

[…] Las comunidades epicúreas se multiplicaron por ciudades griegas y romanas, desde la primera fundada por Epicuro en el s. III a.C.; pero además su popularidad se extendió hasta alcanzar muchas casas particulares, en las que no faltaba un vaso o un anillo con la efigie de Epicuro.

Se dice que, después de su muerte, sus seguidores se reunían para filosofar juntos el 20 de cada mes. No hace falta desarrollar mucho la imaginación para saber que ese rito se organizaba en torno a una comida, como a la que invitaba en su casa del Quirinale, en Roma, Tito Pomponio Ático en el siglo I d.C. y del que se sabe que aprendió tan bien la doctrina de Epicuro que la utilizaba no como motivo para alardear de su saber sino como norma de vida. Al igual que este ilustre romano, todos aquellos que siguieron las enseñanzas de Epicuro quisieron distinguirse de sus conciudadanos por un modo de vida sin ostentación, generoso y afable. Es, sin duda, un gran objetivo querer superar la ambición, el miedo y la envidia presentes en las sociedades humanas, y muy difícil de alcanzar.

[…] Epicuro ha seguido teniendo multitud de admiradores. Algunos grandes filósofos lo han hecho explícito: Montaigne, Bruno, Spinoza, Marx, Nietsche. A veces te sorprendes de que alguien como Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos de América, que introdujo en la Constitución Americana la idea de que toda persona tiene derecho a la felicidad, afirmara: «también yo soy epicúreo».

[…] lo que dejó escrito Epicuro, a saber, que a la felicidad se llega por la vía del placer corporal. Sin duda, esta afirmación es materialista, pero también es una apuesta a favor de la simplicidad, en la medida en que Epicuro no está proponiendo que la vida esté ordenada a partir de los placeres, sino que el placer es la energía vital bien comprendida.

Por eso, ser epicúreo y ser moderado no están reñidos. […] ¡qué festín se puede organizar alrededor de un poco de queso, unos cuantos higos y algunos amigos! Sólo la vulgaridad puede concluir que una comida así no vale la pena.

Y eso nos conduce a la polémica acerca de la buena vida, una discusión que ya está planteada en el famoso diálogo de Platón, La República. Allí Sócrates y Glaucón discuten acerca del mejor Estado. Sócrates le expone su idea a Glaucón: una vida simple, con casas y muebles naturales y utilitarios –camas hechas de hojas de mirto, panes servidos sobre juncos–, una comida a base de queso, olivas, higos y habas, regada moderadamente de vino. Con esa vida saludable, concluye Sócrates, desnudos en verano y abrigados en invierno, los humanos serán pacíficos y bondadosos. Glaucón no puede contenerse y le reprocha que esa vida es la más parecida a la vida que llevan los cerdos. Él cree que la vida humana tiene que tener otras comodidades y otros lujos, que hay que tener muebles dentro de las casas y tapices y telas bordadas, y los humanos deben adornarse con joyas, perfumarse y disfrutar con dulces y golosinas. Sócrates acepta entonces el reto de imaginarse cómo habría que gobernar una sociedad de tales características e inventa el ordenamiento justo que puede velar por superar los defectos implícitos del Estado enfermo que le propone Glaucón: la conocida propuesta de un Estado de castas, formado por trabajadores, guardianes y gobernantes, es una solución a los problemas de gobierno de un Estado enfermo, pero no perdamos de vista que previamente Sócrates y Glaucón ya habían optado por alejarse de la simplicidad del Estado sano. Horacio conocía sin duda este diálogo de Platón y por eso afirmó que él se consideraba un cerdo de la piara de Epicuro.

Quienes ven la propuesta de vida sencilla como una vida de cerdos nunca entenderán la elegancia de quienes saben vivir. […] Epicuro renace en todos aquellos que piensan […] que la vida se mueve a lo largo del vector del placer, que la felicidad es de este mundo y que se consigue aprendiendo a saborear los placeres de una buena vida en compañía de los amigos.

Lucrecio, el gran epicúreo latino del siglo I d.C., nos invita a que cambiemos nuestras mentes y nuestros modos de vida y nos presenta, para convencernos, un cuadro idílico, una especie de dejeuner sur l’herbe: comer con unos amigos sentados sobre la hierba, a la sombra de un árbol frondoso, un día floreciente de primavera. ¿No es este, acaso, un placer que no pueden superar los tapices de una casa, ni el artesonado dorado, ni los candelabros de plata? ¡Qué poco hace falta para alejar el dolor del cuerpo, qué poco pide la naturaleza para ser feliz! Pero ¡qué lejos estamos a veces de esa felicidad! Es paradójico, pero conseguir lo más simple requiere un gran esfuerzo.

El que lo logra puede decir que él también está en la idílica Arcadia, un lugar feliz cantado por los poetas. […] la belleza se revela cuando aprendemos a disfrutar del presente sin la espera que introduce el pensamiento de un futuro en el que obtendríamos lo que anhelamos y sin recordar con nostalgia un pasado en el que poseíamos lo que ahora no tenemos. Vivir así es una conquista. Creo que por ese motivo Nietsche se refiere al modo de filosofar de Epicuro no sólo como una propuesta idílica sino también heroica.

*

Hace algunos días conté a mi padre que andaba estudiando cosas de Epicuro, a lo que me respondió – le había regalado el año pasado las Meditaciones de Marco Aurelio para que repasara – que le gustaban los estoicos, pero que no le gustaban nada los epicúreos. La anécdota sirve para mostrar la percepción habitual de tema. Y ya se ve que el epicureísmo, su propuesta de vida, – pues en eso consiste más que en la construcción de una artefacto intelectual más o menos quimérico -, choca tanto con la ética protestante del trabajo, como con la ética católica del sacrificio, como con la ética capitalista del consumo, como con lo que me gusta llamar la ética nietscheana del poder…

Su interés para mí, que siempre ando a la contra  – y no se por qué – a lo mejor será entonces por eso. Y conviene matizar: según entiende uno leyendo, —- al menos a los autores que yo he leído: los propios escritos epicúreos, Larrauri, Lledó, Garcia Gual, Hadot, incluso a lo mejor también, Foucault —-, la propuesta epicúrea con lo que se explica mejor es con la idea de aurea mediocritas de Horacio, recogida posteriormente por Fray Luis de León —- de él, en el colegio, es de lo que yo recordaba la expresión —- algunas cosas que sí que se aprenden… De muchacho, aquello de mediocritas me sonaba tremendamente aburrido y un poco cutre… pero ya se ve que con la edad uno va cambiando sus intereses e inclinaciones… El aurea mediocritas horaciana es una moderación tranquila, en la que no hay dolor del alma o la mente (la famosa ataraxia), ni tampoco del cuerpo (aponia).

Y sería algo que ocurre, según los epicúreos, no por azar, sino por una cierta disciplina, meditación, disposición activa de cada cual. Al menos en una cierta medida.

Tiene que ver con disfrutar de los placeres sencillos que nos ofrece la vida. Y con moderar nuestras necesidades y deseos. Con escuchar al cuerpo, más que a la mente – o al super-yo que diríamos después de Freud: las expectativas sociales, familiares, etc. Con renunciar a la fama, el poder o la riqueza, especialmente como fines en sí mismos.

Larrauri explica que Epicuro atribuía la infelicidad humana más a la desorientación de la mente – por ejemplo, a los deseos desordenados, las falsas necesidades o los miedos poco fundados -, que a los impulsos o inclinaciones del cuerpo, como había propuesto Platón e hicieron sus herederos, entre otros el Cristianismo,

Y aunque creo que el libro de Larrauri tal vez debiera haberse titulado El placer según Epicuro en lugar de la amistad –  la propuesta de felicidad epicúrea  también se funda en buena medida en la amistad, una comunidad que interpreto, no tanto según el modelo romántico, como el de las pequeñas comunidades de afines. Desde este tema de la amistad es desde el que se piensa la participación de los epicúreos en la vida pública; le sugiere a uno la idea de la fraternidad – la hermana más discreta de la tríada revolucionaria – hoy unida a la sororidad, claro. Una amistad que parece que se declinaba en el Helenismo como un cosmopolitismo humanista.

Melones en verano y naranjas en invierno, parece ser que era otro de los aforismos epicúreos. Tomando este hilo, hoy podemos pensar que el epicureísmo tiene mucho que ver con las posibles soluciones a la crisis ambiental y la emergencia climática, que parece demandarnos otras formas de vida orientadas a la sencillez, a un mayor reposo, al decrecimiento.

El escenario de las comunidades epicúreas, como decía al principio es un jardíin-huerto – kiposκῆπος – en griego: y esta idea de cuidar, cultivar… de adaptarnos discretamente a los ciclos naturales, es uno de los modelos más atractivos de las nuevas formas de habitar y hacer mundo. La casa de Rudofsky, aunque no estoy seguro de que él evocara a Epicuro – su última exposición se tituló Esparta y Síbaris – representa bien, diría uno, esta manera de estar y de hacer mundo.

«Nadie que siga las opiniones sociales se considerará a sí mismo rico», – siempre anhelará lo que no posee; y, al contrario, «el que sigue la naturaleza nunca es pobre», reza otra máxima epicúrea.

Vale. ¡A disfrutar del verano!

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#referencias

Maite Larrauri & Max, 2007, La amistad según Epicuro, Tándem, Valencia

Epicuro, Carlos García Gual, Emilio Lledó, Pierre Hadot, 2016, Filosofía para la felicidad. Epicuro, Errata Naturae, Madrid

Comentario a ¿Quién quiso la Guerra Civil? de Ángel Viñas

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Francisco Franco y el general José Sanjurjo en Melilla en 1921. Fuente: El confidencial (21/7/2018), https://www.elconfidencial.com/espana/2018-07-21/sanjurjo-franco-exhumacion-abogados-valle-caidos_1595055/

David Patiño Rodríguez

Leí el último libro de Viñas (2019) que analiza cómo se organizó el complot contra la II República que propició la Guerra Civil y la Dictadura franquista. Aprovechando que se acaban de cumplir 83 años del golpe, he escrito algunos comentarios sobre la obra en los que destaco los aspectos que más me han llamado la atención y vierto algunas reflexiones que me ha sugerido su lectura.

El libro se desarrolla a partir de los famosos contratos que el autor presentó hace unos años en los que los monárquicos adquirían a una empresa italiana un montón de aviones último modelo totalmente equipados y una cantidad ingente de armas, todo ello a un coste desbaratado (que el autor cuantificó en unos 400 millones de euros actuales) y pagado a tocateja, lo cual nos hace una idea de la dimensión y la premeditación del complot.

La principal conclusión que me ha dejado la lectura es que avanza un paso más en el proceso de acabar con los mitos justificadores del franquismo que en mi generación habían adoptado, grosso modo, la siguiente forma: la II República fue un descontrol gestionado por inútiles que, si bien mantenían una apariencia democrática, sea por buenismo exacerbado, o por intereses, produjo el germen del inevitable desastre. Este determinismo del desastre ha gobernado las actuaciones políticas, sobre todo de la izquierda, en la etapa de la Constitución de 1978 alertando contra el ritmo de las reformas y sobre todo estableciendo límites materiales a las mismas (con la Iglesia hemos topado) para no volver a caer en los errores de los años 30.

La tesis de Viñas genera la sensación de que, lejos de ser inevitable, había pocas posibilidades de que la sublevación se produjera y si lo hizo fue, posiblemente, porque Calvo Sotelo, principalmente, trazó una estrategia inteligente y la puso en práctica de forma efectiva. Y llegado a este punto, es imposible no apenarse porque se desplegara tanta inteligencia para organizar el peor acontecimiento de la historia de España.

En los preparativos de la sublevación destacan varios protagonistas, pero también destaca que no se encuentre Franco entre ellos. Esta cuestión es también uno de los temas más llamativos del libro que cuenta, de modo muy efectivo, su aportación y cómo acabó siendo el Caudillo de España por la G. de Dios, proceso en el que el azar tuvo más importancia que sus méritos o arrojo. Los principales protagonistas de la historia fueron los monárquicos que desde el mismo 14 de abril, literalmente, intrigaron para acabar con el régimen republicano. Esta senda de acontecimientos parece indicar que el exrey más que dejar el país para evitar la guerra civil como alegó, en realidad lo hizo porque no contaba con apoyos suficientes para provocarla. No obstante, su entorno, por encargo suyo o por motu proprio, desde ese momento comienza la tarea de organizarla pues los monárquicos no organizaban una asonada decimonónica sino una guerra cruenta. En sus planes no estaba que fuera a durar 3 años, pues nunca imaginaron una resistencia tan fuerte como la que opuso la República, pero sí querían una guerra breve que permitiera eliminar físicamente a sus principales enemigos a la vez que invertía en terror.

Viñas también ha conseguido destapar aspectos desconocidos de la sublevación. Entre ellos, destaca la injerencia de la Italia fascista en una nación soberana extranjera como era la República Española. El hecho ya es suficientemente grave, pero además dicha injerencia fue continuada pues existe un acuerdo explícito para apoyar una revuelta que data de 1934 y que saltó a la luz ya en plena guerra. Viñas pone de manifiesto contactos anteriores incluso. Los acuerdos con los conspiradores se materializaron en diversas acciones como la formación de un grupo de milicianos carlistas, la financiación de Falange y sobre todo los contratos citados que se articularon a través de una empresa para esconder la participación gubernamental. La participación extranjera también es destacada desde la perspectiva española. Los monárquicos que emplean la etiqueta de “nacionales” desde el principio y que justificarán el golpe de estado con los argumentos patrióticos, estaban, ellos sí, vendiendo el país a una potencia extranjera que prestaba su apoyo guiada por sus intereses estratégicos en la forma de la alineación de la Nueva España con ella en el Mediterráneo. Viñas elocuentemente cita, de manera reiterada, la figura psicológica de la proyección para describir las acusaciones al gobierno por parte de los conspiradores, conscientes de que eran ellos los que vendían la patria a los intereses extranjeros.

También destaca la estrategia de los monárquicos, auténticos protagonistas de la conspiración. Viñas describe una estrategia brillante y bien elaborada, que únicamente falló por dos circunstancias extraordinarias que descabezaron la sublevación. Calvo Sotelo esconde su participación en la trama italiana por su condición, desde las elecciones de la primavera del 36, de líder de facto de la derecha parlamentaria, pero no parece que haya dudas de que ideó la estrategia que finalmente derrocó la República aunque no tuviera el final que esperaba. Su propio asesinato, días antes del golpe, y sobre todo el accidente mortal del general Sanjurjo, que era el líder indiscutido de la conspiración, la descabeza y trastoca totalmente los planes monárquicos. Destaca que la estrategia electoral monárquica se limitaba a garantizar la presencia de sus líderes en el Parlamento conscientes de que sus posiciones nunca serían mayoritarias por lo que no tuvieron interés en gastar demasiado. Sin embargo, no faltaron fondos para financiar a los pistoleros de Falange para generar inestabilidad en la calle que luego permitían denunciar la incapacidad del gobierno para mantener su control. El asesinato de Calvo Sotelo se usó extensamente como justificación del golpe, incluso en la actualidad se sigue haciendo. Viñas indica que no modificó absolutamente nada en unas acciones planificadas desde hacía tiempo. La conspiración monárquica habría aguantado esta muerte, pero no pudo aguantar la muerte del bilaureado general que falleció el 20 de julio en un accidente provocado por la ineptitud y el afán de protagonismo del capitán Ansaldo, otro de los protagonistas de la conspiración. Con la documentación que se posee, no están muy claro los objetivos de los conspiradores por aglutinar a diferentes grupos con intereses contrapuestos, pero parece que los planes originales situaban a Sanjurjo como jefe de estado, al menos de forma temporal para reestablecer, en un momento posterior, la monarquía en la figura del exrey o de su hijo Juan. Calvo Sotelo ocuparía la presidencia del Gobierno en un Estado que tendría una estructura organizativa inspirada en la Italia fascista.

El relato del papel que jugó Franco en los preparativos es otra de las cuestiones que tiene mucho interés en el libro. Franco se implicó desde el principio, pero sus aspiraciones se limitaban a ser el gobernador del Protectorado del Norte de África. No hay dudas de que la cabeza de la sublevación era Sanjurjo que encargó su organización a Mola y tampoco las hay de que su autoridad moral fue aceptada por todos los conspiradores, civiles y militares, de manera unánime. La oportunidad para Franco surge con el descabezamiento de la sublevación por los fallecimientos de Calvo Sotelo y de Sanjurjo. Las muertes provocaron el desconcierto en Italia durante algunos días. Los monárquicos se movieron rápido entrevistándose con el propio Mussolini para asegurar que se enviaran los aviones contratados que ahora eran especialmente necesarios para que las tropas africanas pudieran llegar a la Península dado que la armada no se había sublevado. Y efectivamente los aviones llegaron, excepto un par de ellos que se accidentaron. Viñas cuenta la rocambolesca historia de uno de ellos que se acabó estrellando en el África francesa. Las autoridades galas interrogaron al piloto, que era militar, y se produjo el consiguiente escándalo diplomático y periodístico con negativa cínica por parte del gobierno italiano incluida. Por supuesto acabó en nada. A la vez, Franco realiza una afortunada gestión que consigue implicar a Hitler en el apoyo a la rebelión, por la que, a diferencia de Mussolini, nunca había estado interesado y posiblemente ni enterado. El paso de las tropas y las dificultades que encontró Mola en el frente norte encumbraron a Franco a la Jefatura del Gobierno del Estado en septiembre, nombramiento que se traslada a la gaceta en forma de Jefatura de Estado. Durante la guerra la prioridad de los grupos que habían apoyado el golpe fue derrotar al enemigo común y no se cuestionó la jefatura del Nuevo Estado y cuando terminó la contienda ya no fue posible modificar nada. Los monárquicos que habían organizado la sublevación fluctuaron entre las posiciones críticas de Sainz Rodríguez y Ansaldo y la colaboración entusiasta de Goicoechea que abandonó sus posiciones y fue premiado con el cargo de Gobernador del Banco de España. Viñas relata con detalle las vías a través de las que Franco se encargó, posteriormente, de reescribir la historia eliminando a Sanjurjo del relato, minimizando el papel de Mola, del que se encargó de hacer desaparecer sus papeles y encumbrándose como cerebro y jefe de la organización, desde el principio. Sin duda también llama la atención que la documentación de figuras del periodo tan imprescindibles como Alfonso XIII o el propio Franco y de buena parte de la actividad del ejército, hayan desaparecido o estén fuera del escrutinio público 80 años después.

En definitiva, ¿Quién quiso la guerra civil? da un giro importante al acontecimiento más importante de la historia del país de los últimos 200 años y sugiere que aún queda mucho por saber sobre el mismo. La guerra y posterior dictadura cortaron de raíz el progreso y las reformas estructurales que la sociedad española había empezado a acometer a través de un programa que un autor como Fontana ha calificado de moderado pero que a un grupo de aristócratas, financieros y militares les pareció lo suficientemente lesivo contra sus intereses como para iniciar una aventura que, era probable que provocaría una carnicería, como de hecho, sucedió. Como todas las obras de Viñas, llama la atención el celo tomado en la contrastación de cada una de las afirmaciones. Pero posiblemente, lo que más destaco es una afirmación que, a pesar de no ser la primera vez que hace el autor, a mí me llama especialmente la atención: lo que condenó a la II República española fue adelantarse en el tiempo. La democracia española tuvo que enfrentarse al fascismo antes que ninguna otra nación y Reino Unido, Francia y Estados Unidos, que deberían haber acudido a socorrerla, la dejaron a su suerte en una lucha totalmente desigual que no podía ganar. No podremos saber qué habría pasado en un universo paralelo en el que las cosas hubieran sucedido de otro modo, en España y en el resto del mundo, pero da que pensar y también provoca la reflexión visualizar el efecto que tiene el azar en nuestras vidas y en la evolución de los acontecimientos históricos.

Viñas, Ángel (2019), ¿Quién quiso la guerra civil?: Historia de una conspiración, Crítica, Barcelona

Una práctica de inglés avanzado: “Like all other writers, he met with disappointments” – un comentario sobre la Tristra-paedia de Walter Shandy

Imagen: John de la Casse, arzobispo de Benevento, héroe y modelo de Walter Shandy; pintura de Jacopo Pontormo, s XVI (fragmento). Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Giovanni_della_Casa

Like all other writers, he met with disappointments…

José Pérez de Lama

Estos días andaba recordando este capítulo del Tristram Shandy – en el que se introduce uno de mis temas preferidos de uno de mis libros preferidos: tras morir su primogénito, el padre de Tristram decide ponerse a escribir una Tristra-paedia – emulando a Jenofonte con el hijo de Ciro, por cierto – un compendio para dirigir la educación de Tristram, su segundo hijo y el único que le queda;—- siendo ya un hombre mayor: es su última oportunidad, piensa…

Ocurre que el padre tarda tanto con el asunto, «Como todos los escritores, se encontró con decepciones»—-y aquí aparece la historia de John de la Casse / Giovanni della Casa, (el de la imagen que me hizo gracia y me gustó), un sabio-humanista italiano que tardó 40 años en escribir una obra que finalmente resultó ser un pequeño librito—- tarda tanto el hidalgo Shandy, que su hijo va creciendo y superando las sucesivas edades a las que imaginamos que se dedican los episodios de la Tristra-paedia

Tras tres años y pico de trabajo Walter Shandy no ha llegado ni a la mitad de su obra, y mientras tanto tiene a su hijo lo ha tenido completamente olvidado – en lo concreto y material, claro. La suerte para el padre, y para Tristram, – hasta cierto punto -, es que un acontecimiento inesperado y que parecerrá de mayor importancia trastoca la vida familiar y Shandy padre se ve en la obligación de abandonar su gran proyecto literario… Pero eso ya es en el siguiente capítulo.

La historia tiene bastante guasa, también por supuesto la manera en que la cuenta Sterne,—- y esto del autor que no avanza con su libro, un libro que trata del mundo pero que escribe refugiado en su casa, resultará a algunos tremendamente familiar… :-/

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Sobre la traducción. El Tristram Shandy, escrito hacia 1750-60, es bastante complicado de leer, un auténtico tour de force, porque el inglés lógicamente es algo “antiguo” – para nosotros, seguramente era muy moderno en su momento -, porque el estilo es extraordinariamente peculiar, porque está lleno de sobrentendidos, dobles sentidos, cosas que se dicen a medias, porque salta de un diálogo a una descripción a contar una anécdota sin mucho aviso para el lector, etc.

Pero esto también es lo que lo hace divertido de leer, por lo que a mi me resulta divertido leerlo y tratar de entenderlo, —-y todo hay que decirlo, no siempre lo logro. Leyéndolo como no-nativo funciona bastante, pensaba estos días, la teoría de la importancia de la redundancia en la comunicación de Shannon: aunque uno no entienda todas y cada una de las palabras sí que se puede seguir el sentido de las cosas, intuir las guasas, e ir aprendiendo del modo de pensar-escribir del autor, haciéndose con sus patrones mentales… Este no poder entender todo, tener que imaginar, hacer elucubraciones es, lo decía el propio Sterne, parte de lo que él cree que hace interesante el leer; si el escritor lo da todo hecho, es más aburrido; eso era lo que pensaba — por ahí creo que tenía un post sobre eso.

Para mi versión de la traducción, he usado en ciertos pasajes, tanto para comparar como en ocasiones para tratar de aclarar cosas que no entiendo, la excelente (titánica) traducción de Javier Marías (siento que haya alguna amiga que le tenga manía por sus artículos y persona pública, pero éste es un muy buen trabajo). No obstante, he intentado aportar cosas diferentes; también con un estilo que me parece menos explicativo-didáctico para el lector en español, y más próximo al del propio Sterne: entrecortado, fragmentario, con frases que parecen estar sin formular completamente o que están sin acabar… este estilo es otra parte de la diversión de su lectura original, creo.

Reproduzco el texto original en la edición de Penguin, 2012, (en azul) y mi  traducción en párrafos que se van alternando. Espero que os guste; salud.

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Vida y opiniones de Tristram Shandy, Gentleman. Volumen V (Laurence Sterne, 1761)

Capítulo 16

The first thing that entered my father’s head, after affairs were a little settled in the family, and Susannah had got possession of my mother’s green sattin [sic] night-gown, —- was to sit down coolly, after the example of Xenophon, and write a TRISTRA-paedia, or system of education for me; collecting first for that purpose his own scattered thoughts, counsels and notions; and binding them together, so as to form an INSTITUTE for the government of my childhood and adolescence. It was my father’s last stake —- he had lost my brother Bobby entirely,—-he had lost, by his own computation, full three fourths of me—-that is, he had been unfortunate in his three great casts for me—-my geniture, nose, and name,—-there was but this one left; and accordingly my father gave himself up to it with as much devotion as ever my uncle Toby had done to his doctrine of projectils.—-The difference between them was, that my uncle Toby drew his whole knowledge of projectils from Nicholas Tartaglia—-My father spun his, every thread of it, out of his own brain,—-or reeled and cross-twisted what all other spinners and spinsters had spun before him, that ‘twas pretty near the same torture to him.

Lo primero que le vino a mi padre a la cabeza, una vez que se hubieron asentado un poco los acontecimientos familiares, y Susana hubiera tomado posesión del camisón de satén verde de mi madre –– fue sentarse templadamente, según el ejemplo de Jenofonte, y escribir una TRISTRA-paedia, o sistema de educación para mí; reuniendo primero a este efecto sus propios pensamientos, consejos y nociones sueltos; y juntándolos, para formar así un INSTITUTO para el gobierno de mi infancia y mi adolescencia. Era la última apuesta de mi padre –– había perdido del todo a mi hermano Bobby, –– había perdido, según su propio cálculo, tres cuartas partes de mí – esto es, había sido desafortunado en sus tres primeras tiradas de dados por mí – ni nacimiento, ni nariz y mi nombre, – ya sólo le quedaba ésta; y en consecuencia mi padre se dedicó a ella con tanta devoción o más que la que mi tío Toby había puesto en su doctrina de los proyectiles. – Siendo la diferencia entre ambos, que mi tío Toby sacaba todo su conocimiento de los proyectiles de Nicholas Tartaglia – Mi padre tejió el suyo, cada uno de sus hilos, sacándolos de su propio cerebro – o tejió y entrelazó lo que todos los otros hilanderos y enredadoras habían tejido antes que él, lo que le supuso casi la misma tortura.

In about three years, or something more, my father had got advanced almost into the middle of his work.—-Like all other writers, he met with disappointments.—-He imagined he should be able to bring whatever he had to say, into so small a compass, that when it was finished and bound, it might be rolled up in my mother’s hussive.—-Matter grows under our hands.—-Let’s no man say,—-‘Come—-I’ll write a duodecimo.’

Al cabo de tres años, o un poco más, mi padre había logrado avanzar casi hasta la mitad de su obra. – Como todos los otros escritores, se encontró con decepciones. – Imaginó que sería capaz de llevar aquello que tuviera que decir a un espacio tan pequeño, que cuando hubiese estado acabado y encuadernado, hubiera podido guardarse en el costurero de mi madre. – La materia crece en nuestras manos. – Que nadie diga, – «Vamos – escribiré un duodecimo».

My father gave himself up to it, however, with the most painful diligence, proceeding step by step in every line, with the same kind of caution and circumspection (though i cannot say upon quite so religious a principle) as was used by John de la Casse, the lord archbishop of Benevento, in compassing his Galatea; in which his Grace of Benevento spent near forty years of his life; and when the thing came out, it was not of above half the size or the thickness of a Rider’s Almanack.—-How the holy man managed the affair, unless he spent the greatest parte of his time in combing his whiskers, or playing at primero with his chaplain,—-would pose any mortal not let into the true secret;—-and therefore ‘tis worth explaining to the world, was it only for the encouragemnt of those few in it, who write not so much to be fed—-as to be famous.

Mi padre se entregó a ello, sin embargo, con la más dolorosa diligencia, procediendo paso a paso en cada línea, con el mismo tipo de cautela y circunspección (aunque no pueda decir que con unos principios tan religiosos) que usara John de la Casse, el señor arzobispo de Benevento, acompasando su Galatea; en la que su Gracia de Benevento gastó casi cuarenta años de su vida; y cuando la cosa fue terminada, no tenía la mitad del tamaño o el grosor de un Rider’s Almanack.––¿Cómo se las arregló el santo varón, a menos que se hubiese pasado la mayor parte del tiempo mesándose el bigote, o jugando al primero con su capellán?, – dejaría confuso a cualquier mortal que no estuviera al tanto de la verdad del secreto; – y por tanto merece la pena explicarlo al mundo, aunque sea para dar ánimo a aquellos pocos, que escriben no tanto para poder comer – como para ser famosos.

I own had John de la Casse, the archbishop of Benevento, for whose memory (notwithstanding his Galatea) I retain the highest veneration,—-had he been, Sir, a slender clerck—-of dull wit—-slow parts—-constive head, and so forth,—-he and his Galatea might have jogged on together to the age of Methusalah for me,—-the phaenomenon had not been worth a parenthesis.—-

Reconozco que si John de la Casse, el arzobispo de Benevento, por cuya memoria (a pesar de su Galatea) tengo la mayor veneración,—-hubiera sido, Sir, un clérigo canijo—-de pobre ingenio—-torpes partes—-estreñida cabeza, y así,—-por mí, él y su Galatea podrían haber seguido tropezando juntos hasta la edad de Matusalén,—-el fenómeno no habría merecido ni un paréntesis.—-

But the reverse of this was the truth: John de la Casse was a genius of fine parts and fertile fancy; and yet with all these great advantages of nature, which should have pricked him forwards with his Galatea, he lay under an impuissance at the same time of advancing above a line and a half in the compass of a whole summer’s day: this dissability in his Grace arose from an opinion he was afflicted with,—-which opinion was this,—-viz. that whenever a Christian was writing a book (not for his private amusement, but) where his intent and purpose was bona fide, to print and publish it to the world, his first thoughts were always the temptations of the evil one.—-This was the state of ordinary writers: but when a personage of venerable character and high station, either in church or state, once turned author,—-he maintained, that form the very moment he took pen in hand—-all the devils in hell broke out if their holes to cajole him.—-‘Twas Term-time with them,—-every thought, first and last, was captious;—-how specious and good soever,—-‘twas all one;—-in whatever form or colour it presented itself to the imagination,—-‘twas still a stroke of one or other of ‘em levelled at him, and was to be fenced off.—-So that the life of a writer, whatever he might fancy to the contrary, was not so much a state of composition, as a state of warfare; and his probation in it, precisely that of any other man militant upon earth,—-both depending alike, not half so much upon degrees of his WIT—-as his RESISTANCE.

Pero la verdad es justo la contraria: John de la Casse fue un genio de finas partes y fértil imaginación; y aún así con una naturaleza con todas estas ventajas, que deberían haberle espoleado hacia adelante con su Galatea, se veía bajo una impotencia cuando tenía que avanzar más allá de una línea y media en el espacio de toda una tarde de verano: esta incapacidad de su Gracia crecía de una opinión por la que era afligido,—-opinión que era ésta,—-viz: que cuando quiera que un cristiano estaba escribiendo un libro (no para su entretenimiento privado) que su intención y propósito fuera bona fide, la de imprimirlo y publicarlo al mundo, sus primeros pensamientos eran siempre las tentaciones del maligno.—-Este era el estado de los escritores ordinarios: pero cuando un personaje de venerable carácter y alta posición, bien en la iglesia, bien en el estado, se convertía en autor,—-sostenía, que desde el mismo momento en que cogía la pluma—-todos los demonios del infierno salían de sus cuevas para seducirlo.—-Era como su temporada,—-cada pensamiento, del primero al último, era capcioso;—-por muy especiosos o buenos que fuera,—-era todo lo mismo;—-en cualquier color o forma en que se presentara a la imaginación,—-todo seguía siendo un ataque de uno u otro tipo lanzado contra él, que tenía que ser rechazado.—-De manera que la vida del escritor, por mucha que quiera hacerse otra ilusión, no era tanto un estado de composición, como un estado de guerra; y la superación de la prueba en este estado, precisamente como la de cualquier otro hombre militante sobre la Tierra,—-ambos dependientes, más de la mitad, no tanto de su grado de INGENIO—-como de su RESISTENCIA.

My father was hugely pleased with this theory of John de la Casse, archbishop of Benevento; and (had it not cramped him a little in his creed) I believe would have given ten of the best acres in the Shandy estate, to have been the broacher of it.—-How far my father actually believed in the devil, will be seen, when I come to speak of my father’s religious notions, in the progress of this work; ‘tis enough to say here, as he could not have the honour of it, in the literal sense of the doctrine—-he took up with the allegory of it;—-and would often say, especially when his pen was a little retrograde, there was as much good meaning, truth, and knowledge, couched under the veil of John de la Casse’s parabolical representation,—-as was to be found in any poetic fiction, or mystick record of antiquity.—-Prejudice of education, he would say, is the devil,—-and the multitudes of them which we suck in our mother’s milk—-are the devil and all.——We are haunted with them, brother Toby, in all our lucubrations and researches; and was a man fool enough to submit tamely to what they obtruded upon him,—-what would his book be? Nothing,—-he would add, throwing his pen away with a vengeance,—-nothing but a farrago of the clack of nurses, and of the nonsense of the old women (of both sexes) throughout the kingdom.

A mi padre le satisfacía enormemente esta teoría de John de la Casse, arzobispo de Benevento; y (si no hubiera desajustado un poco su credo) creo que habría dado diez de los mejores acres del patrimonio de los Shandy, por haber sido su creador.—-Hasta qué punto creía mi padre en el diablo, se verá, cuando llegue a hablar de las nociones religiosas de mi padre, en el progreso de esta obra; es suficiente decir aquí, ya que no podía tener el honor, en el sentido literal de la doctrina—-que lo tomó en cuanto que alegoría;—-y que diría con frecuencia, especialmente cuando su pluma estaba un poco retrógrada, que había tanta buena intención, verdad y conocimiento, acomodado bajo el velo de la representación parabólica de John de la Casse,—-como pudiera encontrarse en cualquier ficción poética, o documento místico de la antigüedad.—-El prejuicio de la educación, decía, es el diablo.—-y las multitudes de éstos que mamamos en la leche materna—-son el demonio y todo.——Estos prejuicios nos tienen embrujados, hermano Toby, en todas nuestras elucubraciones e investigaciones; y si un hombre fuera tan tonto como para someterse mansamente a lo que le introdujeron,—-¿cómo sería su libro? Nada,—-añadía, tirando su pluma con rabia,—-nada salvo un fárrago de chismes de nodrizas, y de las tonterías de las viejas (de ambos sexos) de todo el reino.

This is the best account I am determined to give of the slow progress my father made in his Tristra-paedia; at which (as I said) he was three years and something more, indefatigably at work, and at last, had had scarce completed by his own reckoning, one half of his undertaking: the misfortune was, that I was all that time totally neglected and abandoned to my mother; and what was almost as bad, by the very delay, the first part of the work, upon which my father had spent the most of his pains, was rendered useless,——every day a page or two became of no consequence.

Estoy decidido a que estas sean las mejores cuentas que voy a dar del lento avance de mi padre con su Tristra-paedia; con la que pasó (como he dicho) tres años o algo más, trabajando infatigable, y al final, había escasamente completado según propio reconocimiento, la mitad de su proyecto; la desgracia fue, que yo fui quedé todo el tiempo olvidado y abandonado a mi madre; y lo que fue casi peor, por el propio retraso, la primera parte del trabajo, en la que mi padre había empeñado la mayor parte de su sufrimiento, se iba quedando inútil,——cada día una o dos páginas dejaban de servir.

—— Certainly it was ordained as a scourge upon the pride of human wisdom, That the wisest of us all, should thus outwit ourselves, and eternally forego our purposes in the intemperate act of pursuing them.

Sin duda, aquello era ordenado como un castigo al orgullo de la sabiduría humana, que los más sabios entre nosotros, fuéramos superados por nuestra propio ingenio, y que nuestros propósitos se quedaran eternamente atrás en el acto intemperado de perseguirlos.

In short, my father was so long in all his acts of resistance,—-or in other words,—-he advanced so very slow with his work, and I began to live and get forwards at such a rate, that if an event had not happened,—-which, when we get to it, if it can be told with decency, shall not be concealed a moment from the reader—-I verily believe, I had put by my father, and left him drawing a sun-dial, for no better purpose than to be buried under the ground.

En resumen, mi padre pasó tanto tiempo con todos sus actos de resistencia,—-o en otras palabras,—-avanzó tan tremendamente despacio con su trabajo, y yo empecé a vivir y crecer a un ritmo tal, que si un cierto acontecimiento no hubiera sucedido,—-que, cuando lleguemos a él, si puede ser contado con decencia, no será escondido al lector ni un solo momento—-creo sinceramente, que tendría que haber dejado de prestar demasiada atención a mi padre, y dejarlo dibujando relojes de sol sin un propósito mejor que el de ser enterrados bajo la tierra.

Economía y Felicidad: ¿Un Vínculo Olvidado?

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Fuente: Economía y Felicidad: La Paradoja de la Felicidad lavozdegalicia.es

 

 

Franciso Gómez García

Departamento de Economía e Historia Económica

Universidad de Sevilla

 

“El objetivo manifiesto de la investigación del Dr. Adam Smith es la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones. Sin embargo, hay otra investigación, quizás aún más interesante y que ocasionalmente se confunde con ésta; me refiero a la investigación de las causas que afectan la felicidad de las naciones”.

Malthus (1798)

El interés por investigar las causas que afectan a la felicidad, que se desprende de la cita de Malthus, ha sido y sigue siendo, hoy en día, motivo de estudio para numerosos científicos sociales en todo el mundo. Podría advertirse cierto grado de reproche hacia Adam Smith por haber indagado poco en el asunto de cómo y en qué condiciones se transforma la riqueza en felicidad. Sin embargo, como argumenta Pasinetti (2005), el propio Malthus y los demás economistas clásicos tuvieron que enfrentarse a la tarea de construir los fundamentos de una nueva ciencia; tarea que no habría podido llevarse a cabo de no haberse centrado en una variable como la riqueza, una materia más restringida que la felicidad pero susceptible de ser definida objetivamente.

Esta visión cambió en la segunda mitad del siglo XIX con los primeros economistas neoclásicos que, influenciados por el utilitarismo de Bentham, dejaron de ocuparse de un concepto objetivo como la riqueza para pasar a ocuparse de un concepto subjetivo como la felicidad, término que para los primeros neoclásicos cardinalistas era sinónimo de utilidad, bienestar o satisfacción. En la investigación actual, en Economía de la Felicidad, los términos anteriores (a los que habría que sumar el bienestar subjetivo y la satisfacción con la vida) suelen utilizarse como intercambiables (Bruni, 2007).

En definitiva, el advenimiento del análisis marginalista supuso que la ciencia económica pasara de ocuparse de la riqueza (un concepto objetivo), a ocuparse de la felicidad (un concepto subjetivo, de connotaciones psicológicas, conectado con la idea de la satisfacción de necesidades humanas). La Psicología había entrado de lleno en el análisis económico, aunque con el cambio de siglo (análisis ordinal de la utilidad de Pareto y lógica de la elección racional) sería de nuevo expulsada del ámbito económico –véase Edwards (2009)-. Habría que esperar hasta los años setenta del siglo XX para rescatarla.

La tardía incorporación de la ciencia económica en el ámbito de la felicidad, puede ser explicada por el rechazo de los economistas en lo referente al uso de variables subjetivas, o por la creencia de que la felicidad es imposible de medir.

El primer gran referente de lo que actualmente conocemos como Economía de la Felicidad, lo encontramos en un trabajo realizado por psicólogos, y no por economistas. Nos referimos al estudio de Brickman y Campbell (1971) acerca de la felicidad individual y colectiva, en el que llegan a la conclusión de que las mejoras en los ingresos y en la riqueza individual, no se traducen necesariamente en mejoras reales en el bienestar de las personas.

Estos resultados llamaron la atención del economista Richard Easterlin (1974). En su trabajo seminal encontró que en Estados Unidos el ingreso per cápita se había duplicado entre los años 1946 y 1970, mientras que la felicidad apenas había aumentado en dicho período. Además, dicho autor considera 19 países, tanto desarrollados como menos desarrollados, utilizando datos que provienen de 30 investigaciones diferentes.

Los hallazgos del estudio de Easterlin pueden resumirse en tres puntos:

  1. Cuando se trata de un país y un período dado en el tiempo, se encuentra una asociación clara (y positiva) entre la renta y la felicidad. Así, aquellos individuos que pertenecen a los estatus más altos son más felices, por término medio, que aquéllos que pertenecen a los estatus más bajos.
  2. Cuando se hacen comparaciones entre países, no está claro que los países más ricos en promedio sean, como cabría esperar, los países más felices en promedio.
  3. Al estudiar series temporales para el caso de los EE.UU., el autor encuentra (como acabamos de apuntar) que no está claro que los aumentos de renta en el tiempo se hayan correspondido con aumentos de la felicidad subjetiva.

Los resultados 2º y 3º pueden considerarse como contradictorios con el 1º. Esta contradicción es lo que en la literatura se conoce como Paradoja de Easterlin. Se había “redescubierto” la Economía de la Felicidad, como disciplina que estudia la felicidad con los instrumentos propios del análisis económico.

El interés por la medición de la felicidad y sus causas no se agotó con la finalización del siglo XX. Por el contrario, en las últimas décadas se ha redoblado dicho interés, tanto en el ámbito académico como en el político. A modo de ejemplo podemos hacer referencia a la publicación en septiembre de 2009 del Report by the Comisión on the Measurement of Economic Performance and Social Progress[1], documento que se conoce como informe Stiglitz. En su elaboración cooperaron 25 científicos sociales (cinco premios Nobel de Economía, entre ellos), cuya misión era elaborar datos estadísticos e indicadores capaces de medir adecuadamente el progreso económico y social (Stiglitz et al., 2009).

Los autores del informe sostienen que “las mediciones del bienestar, tanto objetivo como subjetivo (satisfacción con la vida) proporcionan informaciones esenciales sobre la calidad de vida” y, por lo tanto, “los institutos estadísticos deberían integrar en sus encuestas preguntas cuyo objetivo sea conocer la evaluación que cada uno hace de su vida, de sus experiencias y de sus prioridades” (Stiglitz et al., 2009: 15).

En definitiva, el conocimiento de las causas que promueven el bienestar subjetivo de los ciudadanos resulta de interés tanto a nivel individual como institucional. La Economía de la Felicidad, apoyándose en las respuestas que dan los individuos en las encuestas cuando se les pregunta acerca de su grado de satisfacción con la vida, buscan correlaciones y tratan de cuantificar la influencia que ejercen variables como la renta, el empleo, la salud, la educación, etc., en el bienestar subjetivo que declaran los ciudadanos. Por tanto, estamos ante una disciplina basada en la evidencia.

Así, en el Análisis Económico se ha retomado el estudio científico de la Felicidad. Estos estudios se centran en el concepto de Satisfacción con la Vida (se mide de 0 –completamente insatisfecho- a 10 –completamente satisfecho-). La pregunta concreta a la que se responde en las encuestas es la siguiente: “En general, ¿está usted satisfecho con su vida?”. Dicho término, como ya hemos comentado, es intercambiable con otros como Bienestar Subjetivo, Utilidad y la propia Felicidad. Evidentemente, hay matices diferenciadores cuyo análisis exceden el propósito de este post.

En este contexto de interacción entre ideas y hechos económicos, ha surgido con fuerza (viene para quedarse) la Economía de la Felicidad. Según esta subdisciplina (revolucionaria) del Análisis Económico: 1) La economía debe estar al servicio de las personas; 2) El dinero es un medio (nunca un fin); 3) La Economía puede aprender mucho de la Psicología y 4) Los datos de bienestar subjetivo son un complemento necesario a los datos objetivos. En este contexto, por ejemplo, se ha demostrado empíricamente que existe un umbral de la felicidad (aproximadamente 60.000 euros anuales por familia, según los Nobel de Economía D. Kahneman y A. Deaton); a partir del cual más dinero no da más felicidad (aunque es cierto que hay personas que no hartan ni con…). Contestando a la pregunta inicial planteada en este post, lo que los Nóbeles han unido que no lo separe el hombre.

 

Referencias

 Brickman, P., y Campbell, D. T. (1971): Hedonic relativism and planning the good society. En Adaptation-level theory, pp. 287-305.

  • Bruni, L. (2007): The “technology of happiness” and the tradition of economic science. En Handbook on the Economics of Happiness [Bruni y Porta (eds), 2007], cap. 2, pp. 24-52.
  • Easterlin, R.A. (1974). Does economic growth improve the human lot? Some empirical evidence. In P.A. Davis, M.W. Reder, (Eds.): Nations and households in economic growth (pp. 89-125) New York, Academic Press
  • Edwards, J.M. (2009): Joyful economists: remarks on the history of economics and psychology from the happiness studies perspective. Université Panthéon-Sorbonne, Paris.
  • Malthus, T.R. (1798): An Essay on the Principle of Population. Oxford: Oxford University
  • Pasinetti, L. (2005): Paradoxes of Happiness in Economics, en L. Bruni, P.L. Porta (comp.). Economics & Happiness. Oxford University
  • Stiglitz, J; Sen, A; Fitoussi, J.P. (2009). Report by the Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress. stiglitz-sen-fitoussi.fr.

 

[1] En febrero de 2008, Nicolas Sarkozy solicitó a Joseph Stiglitz (Presidente), Amartya Sen (Consejero) y Jean Paul Fitoussi (Coordinador) que establecieran una comisión, que adoptó el nombre de Comisión sobre la Medición del Desarrollo Económico y del Progreso Social. Su misión era “determinar los límites del PIB como indicador de los resultados económicos y del progreso social, reexaminar los problemas relativos a la medición, identificar datos adicionales que podrían ser necesarios para obtener indicadores del progreso social más pertinentes, evaluar la viabilidad de nuevos instrumentos de medición y debatir sobre una presentación adecuada de datos estadísticos” (Stiglitz et al., 2009).

El libro tercero de las Meditaciones de Marco Aurelio __ (notas para una máquina estoica)

Imagen: Etienne Du Perac, La Colonna di Marco Aurelio e il Tempio di Adriano, 1557. Fuente: http://romarcheomania.blogspot.com

Notas para una Máquina estoica [*]

Introducción y notas de José Pérez de Lama

Transcribo el libro tercero de las famosas Meditaciones de Marco Aurelio – el emperador romano del siglo II que también fue filósofo (estoico) ____ aunque esto de ser filósofo entonces tenía matices diferentes de los que hoy le atribuimos: era más un estilo de vida de acuerdo con la razón, la moderación y un cierta idea de ser parte de la sociedad y del mundo – y no tanto ser licenciado en Filosofía, ni siquiera dedicarse a escribir y a crear un sistema filosófico más o menos propio.

La referencia exacta del texto que reproduzco – salvo alguna pequeña modificación – es: Marco Aurelio, 2014 , traducción de Antonio Guzmán Guerra, Meditaciones (o soliloquios), Alianza Editorial, Madrid.

Sobre el título, según la Wikipedia en inglés: el original, de cuando “(re)aparece” el manuscrito, en griego medieval, era: Τὰ εἰς ἑαυτόν, romanizado: Ta eis heauton, literalmente “things to one’s self” o “cosas para uno mismo.” Se identifica fácilmente el auton, o avton, como en el prefijo nuestras actuales palabras automático y automóvil… 🙂

Según se suele interpretar, las Meditaciones son una serie de “libros” o cuadernos escritos por Marco Aurelio en los que anotaba reflexiones que usaba como ejercicios de meditación. En la tradición estoica estos ejercicios ayudaban a saber cómo comportarse; eran como un entrenamiento para estar preparado para cuando se presentaran las ocasiones reales – eso cuenta Maite Larrauri; eso cuenta también Foucault, quien sitúa estas cuestiones en un marco que llama tecnologías del yo; __ un concepto que me gusta bastante: éstas serían el conjunto de técnicas, propias de cada época, mediante las que se produce/producía quienes somos, a nosotrxs mismos en tanto que sujetos. ___ (Aunque sea algo “lateral”, esta aproximación que plantea las subjetividades como producción se contrapone a la de los que insisten en  “el ADN” de un grupo o una formación social, que sugiere identidades que no son una creación más o menos nueva sino que están ya de alguna manera en un código pre-existente,- expresión tan de moda últimamente, que se ha convertido en lugar común y frase hecha bastante filistea a la que tengo mucha manía).

La educación, por supuesto, sería el concepto más amplio e institucionalizado relacionado con las tecnologías de la producción de subjetividad, pero hoy en día tenemos claro que hay muchas otras instancias de producción de subjetividad, como puedan ser los medios de comunicación, etcétera – eso es todo un mundo en sí mismo, claro.

Foucault, por supuesto, trata de hilar mucho más fino en ese campo. Y durante una época estudia esta cuestión de los ejercicios en el mundo estoico. Hypomnémata, o pequeñas notas o recordatorios o preceptos, llama Foucault a las breves reflexiones con las que se van componiendo los ejercicios – bueno, así se llamaban originalmente. Otros autores lo llama dogmata (plural de dogma, pero que originalmente significaba preceptos, ideas, creencias).

Los hypomnémata no serían pensamientos filosóficos en el sentido convencional de argumentaciones racionales, sino más bien recordatorios o notas. En las Meditaciones Marco Aurelio no justifica o argumenta las ideas acerca de la conducta que se propone a sí mismo, o lo hace muy poco. Pero el tipo de comportamiento que propone es lo que Larrauri nos explica, como decía antes, que se entendía en su tiempo por una vida filosófica: una vida conducida por la razón y que busca una cierta serenidad y armonía con el mundo. Y, en efecto, del conjunto de las notas y libros se deduce una cierta filosofía de la vida y del mundo.

La cosa se parece mucho, sin duda, a los hoy muy denostados libros de auto-ayuda. También a los catecismos. Es de suponer que la diferencia radica en el tipo de vida que propone. Y en la manera en que se propone…

Por otra parte, la ética que se expone en las Meditaciones, siendo su autor nada y más y nada menos que emperador de Roma, y en una etapa bastante gloriosa, no puede sino tener sus limitaciones a la hora de ser asumida por personas más normales y de hoy en día. Me ha hecho pensar en las ideas sobre educación de Montaigne, otro personaje que escribe desde una posición de significativo privilegio. Montaigne piensa en educar hombres libres, autónomos, orgullosos… que no se van a quejar ni a doblar ante las circunstancias. En principio, parece más fácil ser estoico y también más apropiado proponérselo si estás en una posición más bien privilegiada. Este modelo de autonomía también contrasta con nuestras preocupación e interés actual por la interdependencia.

En el caso de Marco Aurelio, una temática importante es la de adaptarse a la naturaleza que se entiende como buena, justa, etc., prácticamente como equivalente a la divinidad. Hoy, quizás, en los tiempos del Antropoceno, los ecosistemas en desequilibrio y el cambio climático la naturaleza quizás ya no sea una referencia tan segura.

Aún así, me interesan cosas del estoicismo según nos lo presentan MA:

__ la mayor autonomía respecto de las opiniones y los sucesos del mundo – respecto de las opiniones, el vocerío de las RRSS y los medios de comunicación; también de lo que en la tradición freudiana se llamaría el super-ego… las expectativas de la familia, la academia, la sociedad… el éxito, la fama.

__ la idea de la virtud (la verdad, la justicia, la bondad…) como objetivo y como recompensa en sí misma…

__ el proyecto de una vida más racional, más filosófica… de nuevo, no tanto como medio, sino como recompensa en sí misma…

__ una mayor conformidad con el mundo tal como es – sin que esto signifique renunciar a tratar de cambiarlo…

__ la serenidad, el no temer nada y no esperar nada… frente al dominio de la velocidad, la competición…

__ vivir el presente, sin preocuparse por el pasado, ni tampoco en exceso por el futuro…

__ la propia idea de las meditaciones en este sentido de ejercicio.

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Sobre el proyecto de Máquina estoica

Lo que llamaba Máquina estoica en el título, es un proyecto algo vago – lo haré o no, ya veremos – de un dispositivo digital que permita darle algunos parámetros y que te ofrezca con una cierta aleatoriedad algún hypomnema para empezar el día; ____ a la manera que se usaba el I Ching, o a la manera que los renacentistas que usaban  la Eneida… La idea es también deudora de una máquina digital para componer poemas de un colega al que tengo mucho cariño y admiración, Eugenio Tisselli. (Por supuesto, una vez que se me ocurrió el nombre me di cuenta el nombre máquina estoica ya existe en Internet – quizás sólo en inglés… pero es muy difícil que algo así no exista – y seguro que será algo diferente…)

Una de las dificultades, al menos para mí, de la lectura de las Meditaciones es el cierto desorden de los libros, y del contenido de los propios libros; bastante repetitivo, de los que no es fácil sacar unas conclusiones así demasiado claras tras una lectura – o varias lecturas – así sin más.

Para poder utilizar – ¿fea palabra? – algunas de estas notas en mi propio libro de ejercicios, empecé por poner algunas etiquetas que me ayuden a ordenarlas… En primera instancia, un poco pedantemente las llamé ars vivendi, ars senecesendi y ars moriendi – artes de vivir, envejecer y morir… Luego a la del arte de vivir le fui añadiendo varias sub-etiquetas: self (uno mismo), otros y mundo; y finalmente, a cada entrada le he puesto varias etiquetas de tercer orden más descriptivas. Tendré que ir viendo como usar estas etiquetas en la máquina

En fin, sigue la transcripción. La traducción como decía es la de Alianza – revisada recientemente, aunque la nota introductoria no me pareció demasiado entusiasta, tal vez ¿más cínica que estoica? ___  En lo que sigue he añadido en cursiva antes de cada nota, que van ordenadas con números romanos según la edición de Alianza, las etiquetas arriba mencionadas, clasificando y describiendo someramente el contenido inmediatamente a continuación.

¿Por qué el libro tercero? Pues porque tras un par de lecturas es uno de mis preferidos.

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Marco Aurelio. Meditaciones. Libro III

Ars vivendi: sobre la vida efímera, ars senescendi

III.1. DEBEMOS PENSAR QUE LA VIDA NO SÓLO SE NOS VA CONSUMIENDO DÍA A DÍA y que la parte que nos queda es cada vez más breve, sin también que, aunque lleguemos a vivir mucho tiempo, no es probable que conservemos siempre la misma claridad de mente a la hora de afrontar las diversas situaciones y de comprender las cosas divinas y humanas. Pues cuando nuestras facultades comienzan a debilitarse, no dejamos de respirar, ni de alimentarnos, ni de imaginar, ni de desear, ni de nada; pero antes se extingue la capacidad de vivir por nuestros propios medios, de calcular con precisión cuántos son nuestros deberes, de analizar qué son las apariencias de las cosas, de meditar sobre si uno debe ya abandonar la vida y cuanto requiere un entendimiento que ha estado activo toda la vida. De modo que hemos de darnos prisa, no sólo porque cada vez estamos más cerca de la muerte, sino porque antes de que nos alcance, se nos limita nuestra capacidad de entender y de relacionarnos con las cosas.

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Ars vivendi: sobre la imperfección, sobre la belleza de los procesos naturales; ars senescendi: sobre la belleza de la vejez

III.2. TAMBIÉN DEBEMOS ESTAR PRECAVIDOS ANTE LOS CAMBIOS que suelen acompañar a las obras de la naturaleza que poseen cierto encanto y seducción. Por ejemplo, al cocerse el pan se producen grietas, y esos surcos que se le abren parece que no son del gusto del panadero, y sin embargo dan al pan un aspecto muy agradable y más apetitoso. También los higos estallan cuando maduran; y en las aceitunas que quedan maduras en los olivos, ese estadio previo a la putrefacción les confiere una belleza particular. De manera similar ocurre con las espigas de trigo cuando se inclinan, con la melena del león, con la espuma que brota de las fauces del jabalí y con otras muchas cosas que, aunque no parezcan hermosas si las consideras aisladamente, cobran un aspecto bello y resultan atractivas porque son consecuencia de un proceso natural. De modo que a quien tenga sensibilidad y sepa comprender las cosas que suceden en el universo, dejarán de parecerle desagradables estos fenómenos que resultan como consecuencia de un proceso natural. Ni siquiera las fauces reales de una fiera le parecerán menos gratas que las imágenes que de ellas reproducen un pintor o un escultor. De igual modo, en una anciana o en un viejo sólo verá la madurez; y en los jóvenes sólo verá un tierno encanto, si los mira con ojos libres de lascivia. Hay muchas otras cosas que no atraerán a todo el mundo, sino sólo a quien esté profundamente familiarizado con las obras de la naturaleza.

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Ars moriendi: sobre lo inevitable de la muerte; sobre el apego a la vida; vanitas

III.3. EL MISMO HIPÓCRATES, DESPUÉS DE HABER CURADO A MUCHOS ENFERMOS, enfermó y murió. También a los caldeos, que habían vaticinado la muerte de muchos hombres, los alcanzó el destino. De igual manera encontraron la muerte Alejandro Magno, Pompeyo y Julio César, que tantas veces habían arrasado hasta los cimientos ciudades enteras y habían aniquilado por miles infantes y jinetes en diversas batallas. El propio Heráclito que había llevado a cabo una investigación sobre la deflagración del universo, murió aquejado de hidropesía y cubierto de excrementos.[ver nota de A. Guzmán] A Demócrito lo mataron los piojos, como a Sócrates, si bien de otra variante. Y así, ¿qué se deduce de todo esto? Subiste al barco, navegaste, volviste al puerto; desembarca, pues, ahora. Si llegas a otra vida, verás que tampoco está vacía de dioses; si has ido a parar a un lugar donde no hay sensaciones, no conocerás placeres ni dolores, ni te verás sometido a esta envoltura corporal que es muy inferior. Pues de un lado está la razón y nuestro genio interior; del otro, tierra y sangre mezclada con polvo.

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Ars vivendi: sobre nuestra relación con el mundo y los otros; sobre la autonomía personal; sobre el objeto de nuestro pensamiento, sobre la virtud personal – un hombre al que situaríamos entre los mejores; sobre todas las criaturas racionales del mundo que están emparentadas; sobre las opiniones de los otros a (no) tener en consideración

Comentario [05/2019]: estos hipmnemata son muy interesantes; la redacción, no obstante, es entrecortada… como si fueran efectivamente unas notas poco hiladas, o hiladas de forma poco racional o lógica… En consecuencia en modificado un poco la puntuación y la organización en párrafos.

III.4. NO MALGASTES LO QUE TE QUEDA DE VIDA EN CONJETURAR SOBRE LOS DEMÁS, a no ser que tengas como objetivo el bien común; pues si te dedicas a imaginar qué hace la gente, por qué, qué dice, qué trama y cosas parecidas, dejarás de observar tu propia conciencia interior.

Es conveniente, pues, que en la secuencia de tus ideas evites dar cabida a lo que es fruto del azar y superfluo, y rechazar sobre todo lo que es inútil y perjudicial.

Deberás admitir como tuyas sólo aquellas ideas, sobre las que si alguien te preguntara, “¿En qué estás pensando ahora mismo?”, pudieras contestarle de inmediato y con toda franqueza: “en tal cosa”. [… parecería que falta aquí algo a pesar de la pretendida expresión de conexión del traductor]

De este modo quedaría de manifiesto que eres una persona sencilla, benévola, un ser sociable, a quien no le atraen los placeres, ni se deja cautivar por ideas placenteras; en suma, una criatura que no conoce la codicia, la envidia, que no es recelosa ni esclava de ese tipo de pasiones que provocan rubor sólo de pensarlas. [como se ve, sería mucho deducir las virtudes o la forma de ser recién descritas de la premisa que antecedía su exposición; o quizás simplemente haya algún problema de traducción en la primera parte; en realidad conecta mejor con los dos primeros párrafos que con el tercero…]

Porque un hombre de esas cualidades, a quien situaríamos entre los mejores, se convierte en un auténtico sacerdote y servidor de los dioses, [elogio que hoy nos resulta peculiar] al servicio también de la divinidad que habita en su interior. Todo ello lo inmuniza contra los placeres, lo hace invulnerable al dolor, [evito el leismo en la traducción] ajeno a las insolencias, insensible a la maldad, campeón en los mejores combates – para no ser derrotado por ninguna pasión -, impregnado por completo del sentido de la justicia y ansioso por adherirse plenamente a los acontecimientos que el destino le ha asignado.

Por otra parte, rara vez toma en consideración (a no ser que se trate de una situación de extrema necesidad y con vistas al bien común) lo que piensa, dice o hace otra persona. Sólo pone [el sujeto de esta alocución continuaría siendo ese hombre “a quien situaríamos entre los mejores”; igual debería probar a cambiarlo; o ver alguna otra traducción] en práctica lo que le corresponde y piensa de continuo en lo suyo, porque son cosas que ha sido tejidas por lo comunitario. Así, cumple con sus obligaciones porque piensa que es lo mejor. Porque el destino que a cada uno se nos asigna nos involucra al común destino en el que estamos implicados.

Tiene [sigue el mismo sujeto, aunque quede algo raro] muy presente también que todas las criaturas racionales están emparentadas, y que es propio de la naturaleza humana preocuparse de todos los hombres.

Piensa que no hay que tener en consideración de cualquiera, sino sólo la de quienes viven conforme a la naturaleza. Y en cuanto a quienes no viven así, se plantea quiénes y cómo son, en casa y fuera de ella, de día y de noche, así como quiénes son sus amistades. En conclusión, no da crédito al elogio que hagan [de] ese tipo de personas que no siquiera están satisfechas consigo mismas. [ni las oraciones conectivas no son demasiado finas, ni el final de esta frase tiene demasiado sentido; eliminaría el de que he puesto en cursiva y entre corchetes…]

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Ars vivendi: sobre la autonomía personal; sobre la serenidad; sobre la austeridad y la rectitud

III.5 NO ACTÚES CONTRA TU VOLUNTAD, ni al margen de lo que conviene al común, sin haberlo sometido previamente a examen, ni siquiera por rebeldía.

Que la afectación al hablar ni adorne la expresión de tu pensamiento; no seas gárrulo no acometas simultáneamente muchas tareas.

Aún más: que el dios que habita en tu interior sea el que te gobierne a ti, que eres un hombre maduro, social, romano, un dirigente político que voluntariamente se ha ofrecido como soldado dispuesto a abandonar esta vida a toque de corneta, sin necesidad de mayores juramentos ni testigos.

Mantente siempre sereno y sin necesidad de pedir ayuda externa, no requieras la tranquilidad de espíritu que dan los demás. Hay que mantenerse, pues, recto, y que nadie tenga que enderezarte.

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Ars vivendi; sobre el qué hacer; sobre la autonomía personal y sobre el actuar según la razón; sobre la parte racional; sobre la parte animal (las pasiones)

Comentario: Revisar el libro de Larrauri en que propone una clasificación tripartita del humano: razón, alma y cuerpo… o algo así… Para Larrauri la vida que propone MA es una regida por la razón; lo que sería según otra lecturas la ética aristotélica: las mejores acciones son aquellas que están conducidas por la razón; o aquellas en que ejercemos la razón antes que otras facultades…

III.6 SI EN LA VIDA DE UN HOMBRE ENCUENTRAS ALGO MEJOR que la justicia, la verdad, la prudencia o la valentía, es decir: algo que sea superior a la virtud de un alma autosuficiente, que obra de acuerdo con la razón; si encuentras algo mejor – digo -, dedícate a ello con toda tu alma y disfruta del mejor de los hallazgos.

Pero si no aparece a tus ojos nada mejor que el genio que habita en tu interior, que es quien ordena tus propios deseos, que examina las ideas y que, como decía Sócrates, huye de las sensaciones; que se somete a la voluntad de los dioses y siente un gran amor por los hombres; si comparado con este genio todo lo demás te parece pequeño y rastrero, aléjate; pues en caso contrario, una vez que seas arrastrado y seducido, no podrás entregarte a este bien que te pertenece en lo más íntimo.

Porque no te será lícito permutar ese bien razonable y cívico por ningún otro espurio, como por ejemplo, los elogios que brinda la muchedumbre, los cargos públicos o el disfrute de los placeres. Y es que todas estas cosas, aunque de momento parezca que está de acuerdo con nuestra naturaleza, de pronto nos tiranizan y nos desvían. De modo que – te aconsejo – elige sencilla y libremente lo mejor y persevera en ello.
“Lo mejor es lo que me conviene,” dirás.
Si lo es para ti, en cuanto que eres un ser dotado de razón, adelante! Pero si lo es para tu parte animal, admítelo y mantén humildemente tu opción, para no errar en el juicio.

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Ars vivendi (self y otros): sobre la vida según la razón; sobre no buscar nada ni huir de nada

Comentario: Este “hypomnema” – seguro que estoy usando mal el término, es de mis preferidos. Aunque en realidad, no me parecen filosóficos, en el sentido de argumentaciones que tratan de explicar los por qué, sino que son más exhortaciones – que, a pesar de reconocerse como tales, convencen y animan… [???]

III.7 NO CONSIDERES BENEFICIOSO NADA QUE UN DÍA TE OBLIGUE a transgredir lo pactado, a renunciar al pudor, a odiar a alguien, a sospechar, a despreciar, a convertirte en un falso, o a desear algo que precise de muros o de tupido velo. [En cambio,] quien prefiere seguir su inteligencia, su propio genio interior y los impulsos de su propia virtud no actúa como lo hace un actor de teatro: ni solloza, ni tiene necesidad de estar solo ni de estar acompañado por una muchedumbre. Y lo que aún es mejor: vivirá sin buscar nada y sin huir de nada. No le importa en absoluto si será largo el tiempo en que su alma seguirá unida a su cuerpo o si será breve; pues si ha de partir pronto, le resultará fácil salir; como si tuviera que cumplir con dignidad y decencia cualquier otra obligación. Sólo se preocupa de que su inteligencia nunca se sitúe al margen de lo que es una vida racional y cívica.

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Ars vivendi: sobre vivir sin amargura ni cuentas pendientes; sobre vivir racionalmente al día

III.8 EN EL PENSAMIENTO DE UNA PERSONA QUE HA SABIDO DISCIPLINARSE y purificarse no encontrarás purulencia, ni úlcera ni gangrena. No le sorprenderá el destino antes de haber completado su vida, cosa que ocurre con el actor de tragedias que ha de retirarse antes de que la obra haya concluido. Es más, no hay servilismo, ni afectación, ni dependencia, ni disociación, ni hay rendición de cuentas pendientes, ni escondrijos.

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Ars vivendi (self, mundo): sobre la vida racional, sobre la conformidad con el mundo

III.9 VENERA TU FACULTAD INTELECTIVA. En ella radica todo: de este modo nunca brotará en tu conciencia ninguna opinión contraria a la naturaleza, ni a una vida racional. Será ella la que evite que te precipites, la que te procure familiaridad con los hombres y conformidad con los dioses.

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Ars vivendi (self, otros): sobre vivir el presente; sobre la fama efímera

III.10 RECHAZA, PUES, TODO LO DEMÁS, Y QUÉDATE SÓLO CON UNOS CUANTOS CONSEJOS. Recuerda también que cada uno vive sólo el presente, un instante fugaz: el resto o ya se ha vivido o es incierto. Nuestra vida es insignificante, e insignificante también el cubículo en el que vivimos. Breve es también la más longeva fama, que recordarán sólo unos pocos personajillos, que a su vez irán pronto al encuentro de la muerte; ni siquiera se conocen a sí mismos, ni tampoco al que ya murió hace tiempo.

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Ars vivendi (self, otros, mundo): sobre la representaciones: límites y y perfil; sobre la vida racional; sobre el conocimiento del mundo para actuar amistosa, respetuosa y prudentemente

III.11 A LAS RECOMENDACIONES YA DICHAS, AÑADE LA SIGUIENTE: establece siempre los límites y el perfil de cualquier imagen que se te represente, de modo que puedas mirarla en su esencia, desnuda, en su conjunto y en sus partes, y designarla por su propio nombre y por los nombres de las partes de que se compone y en las que se ha de disolver. Pues no hay nada que pueda agrandar tanto el ánimo como comprobar y verificar con método cada una de las cosas que en la vida nos acontecen; y examinarlas permanentemente, para ver en qué universo encajan y qué beneficio le aportan: cuál es su valor respecto al conjunto del universo y cuál respecto al ser humano, que es el ciudadano de la más excelsa de las ciudades, en relación con la cual las demás ciudades son edificios.

¿Qué es exactamente este objeto que produce ante mí una determinada imagen? ¿De qué elementos se compone y cuánto tiempo debe durar, verosímilmente? ¿Qué virtud necesito poner en práctica ante dicho objeto? ¿La mansedumbre, la valentía, la sinceridad, la fidelidad, la sencillez, la autosuficiencia?

Por eso conviene decir a veces: procede de dios; en cambio, hay otros que se deben al desencadenamiento de una serie de sucesos a partir de una coincidencia fortuita; otros se deben a un conciudadano, a un pariente, a un compañero que desgraciadamente ignora qué le corresponde por naturaleza.

Yo en cambio, que no lo ignoro, trato con las personas de conformidad con lo que exige la ley natural de la comunidad, es decir, amistosa y respetuosamente; y me mantengo en una distancia prudente en los asuntos que así lo merecen.

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Ars vivendi (self), ars senescendi: sobre la virtud, sobre el qué hacer; sobre el no esperar ni temer nada

Comentario: poca teleología… o ninguna… El conformismo… ??? __ (de un emperador… 🙂 ) ___ ésta y la anterior son de las recomendaciones – dogmata – que más me gustan…

III.12 TÚ VIDA SERÁ FELIZ si cumples tu cometido presente con rectitud y según la razón, con decisión, con buena voluntad y con serenidad. Si conservas íntegro tu genio interior, como si tuvieras ya que entregarlo y a ello añades la circunstancia de no esperar ni temer nada, sino mostrarte conforme con tu cometido presente según la propia naturaleza, con auténtica verdad en todo lo que digas. Así nadie será capaz de impedírtelo.

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Ars vivendi (self): sobre las meditaciones como preparación; sobre la relación entre los asuntos divinos y humanos

III.13 AL IGUAL QUE LOS MÉDICOS siempre tienen a mano los aparatos e instrumentos que necesitan ante la eventualidad de una intervención inesperada, debes tú tener siempre preparados los principios necesarios para conocer los asuntos divinos y los humanos; y no olvides que hasta en sus más mínimos detalles ambos planos están firmemente unidos: pues no conducirás a feliz término ningún asunto humano si no lo relacionas con la divinidad y viceversa.

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Ars vivendi (self): sobre no esperar a que pasen ciertas cosas antes de actuar o de ser

III.14 NO LE DES MÁS VUELTAS: no vas a leer el borrador de tus Memorias, ni a consultar las hazañas de los antiguos griegos y romanos, ni la selección de libros que dejaste para cuando fueras mayor. Encamínate, pues, directamente al fin que te propones, y de deja de lado las vacuas esperanzas; acude en auxilio de tu mismo mientras puedas, si es que te importa verdaderamente lo tuyo.

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Ars vivendi (self, otros): sobre la subjetividad y parcialidad de los juicios; sobre lo que no se percibe con la vista sino con la razón

III.15 LA MAYORÍA DE LA GENTE IGNORA qué significan exactamente estas palabras: robar, sembrar, negociar, tener tranquilidad del alma, saber lo que hay que hacer; son acciones todas ellas que no se perciben con la vista, sino con otra clase de mirada.

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Ars vivendi (self, otros): sobre el cuerpo, el alma y la inteligencia; sobre seguir al “genio interior,” sobre la desconfianza de otras personas

Comentario: Aquí, la explicación de Larrauri (que quizás use otros términos??). ¿Cuáles son en griego? … phisis, soma? psique, nous (nomos, daimón, hegemonikon)?? … Otra de mis más preferidos hypomnemata… por la parte de la fidelidad al genio interior; que me recuerda al cuerpo rebelde de D-G…

III.16 CUERPO, ALMA, INTELIGENCIA; del cuerpo proceden las sensaciones; del alma, los impulsos; de la inteligencia, las opiniones. Propio es de los animales formarse una impresión a través de los sentidos, y dejarse arrastrar por los impulsos, como un muñeco. Es lo que conduce a las bestias, [a los débiles,] a Fálaris, a Nerón. Por otra parte está siempre el mantener [a] la inteligencia como guía de lo que parecen ser nuestros deberes; […] también actúan de aquella manera quienes no creen en los dioses, los que traicionan a la patria y quienes obran a su antojo tan pronto cierran la puerta.

Por tanto, si todo lo anteriormente dicho se refiere a esa clase de seres, queda como propio del hombre mejor [el] amar y buscar lo que el destino le ha urdido y deparado. No hay que confundir jamás ni perturbar con mil imágenes al genio que habita en el interior de su pecho; por el contrario debe mantenerse favorable a él, rindiéndole homenaje como a un dios, sin pronunciar jamás una palabra que falte a la verdad, no hace nada que atente contra la justicia. Y si las demás personas desconfían de él, porque lleva una vida modesta, sencilla y feliz, que no se moleste con nadie, ni se desvíe de su camino; pues es el camino que lleva hasta el final, adonde llegará íntegro, tranquilo, libre y armónicamente sometido a su propio destino.

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#referencias

Marco Aurelio, 2014 traducción de Antonio Guzmán Guerra, Meditaciones (o soliloquios), Alianza Editorial, Madrid

Michel Foucault, 1990, introducción de Miguel Morey, Tecnologías del yo y otros textos afines, Paidós, Barcelona

____, La hermenáutica del sujeto. Cursos College de France (1982), Akal, Madrid

____, Hypomnémata: una práctica de sí, en: http://filosofiauda.blogspot.com/2018/04/hypomnemata-una-practica-de-si.html

Maita Larrauri & Max, 2009, El ejercicio según Marco Aurelio, Tándem ediciones, Valencia