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La experiencia de Arquitectura/Alicante ¿como referencia para la reforma universitaria? Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

Imagen: Lo/as participantes en la mesa de presentación del libro Arquitetcura in-dependiente en Sevilla en febrero de 2020 (en el post-acto, que como es habitual también dio su juego).
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La experiencia de Arquitectura/Alicante como referencia para la reforma universitaria. Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

José Pérez de Lama

El pasado día 6 “celebramos” en Sevilla – muy apropiado el verbo en esta ocasión – la presentación del libro de José María Torres Nadal y compañeros de la Escuela de Arquitectura de Alicante, titulado Arquitectura in-dependiente. El acto consistió en que varias colegas, Luz Fernández Valderrama, Paula V. Álvarez, Eva Morales y yo mismo, hicimos algunos comentarios y planteamos algunas preguntas que José María fue contestando mostrando diferentes partes del libro y supongo que añadiendo algunas cosas más. Parece que al público asistente le gustó bastante – aunque siendo amigos en su mayoría, quizás iban ya predispuestos. La cosa sucedió en el Colegio de Arquitectos de Sevilla, y con su patrocinio, y fue presentada y gestionada – incluso el post-acto – con ingenio y simpatía por el Vocal de Cultura del Colegio, Curro Gutiérrez Olivero.

Como éramos cuatro personas para comentar y preguntar, y sólo me llegó el libro en el propio acto, mis comentarios y preguntas los plantee más en torno a a mis experiencias en la Escuela de Arquitectura de Alicante –– y es que el libro trata de eso, de la historia de la Escuela, desde principios de los 80 hasta ahora – el tiempo que José María efectivamente ha estado allí, siendo su fundador y hasta su jubilación hace un par de años; — aunque en el libro se cuente más bien como una historia de ideas y experiencias, incluso aventuras diría uno, que una historia en su sentido más convencional.

Mis comentarios, muy al hilo de las lecturas de estos días, repasando a Deleuze y Guattari, además de como motivo de diálogo con Torres Nadal, también los veo apropiados como contribución para pensar nuestro futuro inmediato, ahora que se supone que vamos a plantear una reforma universitaria… Unas preguntas… o unas problematizaciones…

Son tres temas entrelazados: las sociedades de amigos (como en filosofía), las pasiones alegres (como condición para el conocimiento) y la experimentación (como alternativa a la reproducción y ampliación del estado de las cosas). Aquí los voy a elaborar un poquito mejor que lo hice en la mesa; – y es que mi madre me advirtió que no me fuese a enrollar… Y ya se sabe, siempre que sea posible, conviene hacer caso a las madres.

Como otras veces, he optado por escribir una nota rápida, en vez de tratar de hacer algo mucho más elaborado y que al final, pasado el entusiasmo del momento, que se quede sin publicar nada.
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[1] El tema de los amigos lo tomé de Deleuze-Guattari en ¿Qué es la filosofía?

Nota: en este punto se puede sustituir mentalmente filo-sofía por filo-arquitectura, sabiduría por arquitectura, conceptos por conceptos arquitectónicos o arquitecturas, etc.

Allí hablan de que la filosofía suele necesitar de personajes conceptuales que contribuyan a definir sus conceptos. «Amigos es un personaje de esta índole», que estaría asociado al origen griego de la filo-sofía: «las demás civilizaciones tenían Sabios, pero los griegos presentan a estos ‘amigos’ que no son meramente sabios más modestos. Son los griegos, al parecer, quienes ratificaron la muerte del Sabio y lo sustituyeron por los filósofos, los amigos de la Sabiduría, los que buscan la sabiduría, pero no la poseen formalmente. Pero no se trataría sencillamente de una diferencia de nivel, como en una gradación, entre el filósofo y el sabio […] Amigo de Platón, pero más aún amigo de la sabiduría, de la verdad, del concepto [¿de la arquitectura, quizás podríamos decir en nuestro caso? / …] El filósofo es un especialista en conceptos, y, a falta de conceptos. Sabe cuáles son inviables, arbitrarios o inconsistentes, cuáles no resisten ni un momento, y cuáles por el contrario están bien concebidos y ponen de manifiesto una creación, incluso perturbadora o peligrosa.»

»[…] Pues si el filósofo es el amigo o el amante del concepto, no es acaso porque lo pretende, empeñándose potencialmente en ello más que poseyéndolo de hecho?

»Pero además de la amigo de la sabiduría, el personaje de los amigos tiene al menos una segunda dimensión para Deleuze-Guattari que es el de la ciudad griega como sociedad de amigos:

»En este […] aspecto la filosofía parece algo griego y coincide con la aportación de las ciudades: haber formado sociedades de amigos o de iguales, pero también haber instaurado entre ellas y en cada una de ellas unas relaciones de rivalidad, oponiendo a unos pretendientes en todos los ámbitos, en el amor, los juegos, los tribunales, las magistraturas, la política, y hasta en el pensamiento, que no sólo encontrará su condición en el amigo sino en el pretendiente y en el rival […] La rivalidad de los hombres libres, un atletismo generalizado… (1991, pp. 8-10)

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¿No habría quizás demasiada necesidad de explicar lo anterior? Y a la vez se podría explicar e interpretar de muchas maneras, con énfasis incluso contradictorios. Destacaré alguna cuestión, entonces. La primera cuestión, la del amigo -la φιλία o filía – que no es un Sabio, y que no posee formalmente la sabiduría o el conocimiento, sino que es uno o una más entre los que la aman ola pretenden. Un posicionamiento muy diferente. La segunda es la de lo que los autores llaman «la ciudad», la sociedad de amigos-iguales, – en la que no hay una instancia o autoridad superior o trascendente que dice cual es la verdad, qué el lo bueno y lo malo: dioses o sacerdocios varios, ya sean divinos, burocráticos, mercantiles, estatales o de las metrópolis de turno.

Uno diría que el conocimiento se situaría entonces, por un lado, como una cuestión de producción o multiplicación de singularidades; y como una circunstancia que tiene que ver con lo concreto, lo situado y este atletismo generalizado, pero que tiene lugar-ocasión entre amigos-rivales – quizás podríamos decir que forman un cierto ecosistema-ciudad; atravesado por la amistad de la filo-sofía, o de la filo-arquitectura en nuestro caso… Deleuze-Guattari hablan de inmanencia frente a trascendencia…

Nota 2: Hoy, estos de los amigos sin duda habría que formularlo como amigos/as, amigues o como cada cual guste mejor.

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[2] El segundo tema que planteé fue el de las pasiones alegres; el de la necesidad de diseñar o construir una institución (en nuestro caso de aprendizaje e investigación) en torno a las pasiones alegres. Como quizás recordarán los lectores este es un tema spinoziano comentado por Deleuze, entre muchos otros. Se pueden ver algunos posts recientes en este mismo blog para refrescar el asunto [*]. Muy sintéticamente, la idea es que las pasiones alegres son aquellas que dan lugar en nosotros un aumento de la potencia de acción o de la fuerza de existir – mientras que las tristes dan lugar a una reducción de la potencia y la fuerza de existir. De las pasiones, sentimientos o afectos que nos pasan, percibimos la alegría o la tristeza, y sus sentimientos derivadas, pero no dejan de ser ideas inadecuadas: no entendemos bien o sólo lo hacemos de manera confusa por qué nos producen alegría – o tristeza. Maite Larrauri (2003) profundiza algo más y nos dice que sólo por medio de las pasiones alegres podemos llegar a tener ideas adecuadas, y esto sería un segundo modo de conocimiento que tendrían que ver con la razón y con entender las razones por las que encontrarnos con ciertos cuerpos – personas, cosas… – aumentan nuestra potencia. Para Spinoza esto tendría que ver de nuevo con la singularidad, y con lo que llaman las nociones comunes, la comprensión de las relaciones.

Este desvío relativo viene a cuento de que para Spinoza, sólo de las pasiones alegres se deriva la posibilidad de aprender, de convertir las pasiones en acciones, de organizarnos activamente en la construcción de una mayor potencia, y de un conocimiento más adecuado.

La idea en fin, entonces, sería la de construir, en nuestro caso, la universidad, no ya en torno a pasiones tristes o a situaciones conductistas de palo-zanahoria; que sin duda logran dar forma a las poblaciones, etc., pero en torno a una cierta tristeza o el menos mediocridad en las razones por las que nos movemos; las almas rotas que quieren los tiranos, dice Spinoza en alguna ocasión. Sino tratar de hacerlo en torno a la alegría. – una temporada que fui subdirector de Calidad de mi centro debido a algún tipo de cambalache administrativo, al principio pensé que aquello de la calidad tendría que ver con esta alegría spinoziana, la libertad, el bienestar, la salud y cosas así; – demasiado pronto descubrí, sin embargo, que era más bien otro esquema burocrático más; con sus dosis de buena intención, no lo dudo, pero muy alejado de un planteamiento spinozista.

¿Cómo construimos una institución – o una sociedad, por otra parte –, al menos en cierto grado, en torno a las pasiones alegres? Me parece una buena pregunta…

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[3] Finalmente estuvo el tema de la experimentación, o al menos estaba en mis notas y en mi mente, aunque es posible que no llegara a desarrollarlo casi nada. A mi al menos, me hablan de la Escuela de Arquitectura de Alicante y pienso en experimentación. Aunque Deleuze-Guattari son un ejemplo concreto de experimentación permanente, como tema filosófico yo lo conozco mejor en el marco del pragmatismo clásico (fundamentalmente Dewey). La importancia de la experimentación estaría relacionada con la idea del carácter provisional y perfectible del conocimiento: lo que tenemos no es la verdad definitiva, tampoco es necesariamente lo adecuado a un tiempo actual y futuro que es y será diferente de los tiempos anteriores en que se conformaron los conocimientos heredados. Además, frente a la idea de que las instituciones -y la Universidad en particular – tengan entre sus funciones la de reproducir – incluso ampliar o extender – el mundo tal como lo conocemos, las condiciones y relaciones que lo conforman; desplazar el equilibrio en el mundo universitario hacia la experimentación supone resistirse u oponerse a esta reproducción, tratando de situar el énfasis en el planteamiento de alternativas; – en nuestra situación actual, por ejemplo, en el caso del cambio climático o los desequilibrios sociales o la precarización de la vida, a algunos nos parece muy importante.

Ocurre por supuesto que la experimentación que podríamos llamar radical ofrece pocas seguridades en cuanto a sus resultados. Por decirlo un poco en plan bruto: experimentación y resultadismo no se llevan demasiado bien. Lo cual encaja mal con los sistemas de puntuaciones, impactos cuantitativos, transferencias a los mercados y cosas del estilo, – cuantofrenia lo he llamado en ocasiones, para meterme con algún colega –, que desde hace algún tiempo cada vez dominan más la vida social; – aquello que Deleuze, por cerrar con quien habíamos empezado, vislumbró muy a principios de los 90 como nueva forma emergente de poder y organización de las sociedades y que llamó las sociedades de control (1991.2).

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Estas son algunas cosas que se me ocurrían al pensar en la Escuela de Arquitectura de Alicante y en José María Torres Nadal. Esta escuela, y alguna otra que he conocido, serían lugares en los que no sin contradicciones, por supuesto, funcionaban estos temas que aquí comento.

De cara a la posible reforma universitaria se plantean más como preguntas o problematizaciones. ¿Cómo se podrían trasladar estos principios, si es que se consideraran interesantes, de un entorno más o menos reducido a uno muchísimo más amplio? ¿Se trata de algo que depende más de las relaciones entre las personas concretas que de una organización normativa? ¿Lo que puede ser adecuado para una cierta situación institucional y humana puede que no lo sea para otras? Etc. Como uno no tiene que tomar decisiones ahora sobre esto, y no le ve demasiado sentido a desarrollar «soluciones» que luego se quedan habitualmente en un cajón, me permito el lujo de limitarme a plantear las preguntas. Aunque supongo que si tuviera que decidir en algún momento, lo haría como lo he hecho tantas veces, – tal vez con la ayuda de amigos – , pero sí que trataría de tener en consideración estas cuestiones que nos plantean los amigos de Alicante. ___ También puede pensarse que son temas relativamente viejos y que a muchos les serán familiares, en cualquier caso… Lo que es más singular, quizás, es que se lleven a la práctica de manera duradera y con un cierto carácter institucional…

Vale.

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#nota

[*] a) El tema de las pasiones alegres en los movimientos sociales pre-15M (y alguna cosa más), 10.2019; b) Spinoza-Deleuze sobre composición — cita & nota breve, 02.2020

#referencias

Gilles Deleuze, Félix Guattari, 1999 [1991], ¿Qué es la filosofía?, Anagrama, Barcelona

Gilles Deleuze, 1991.2, Posdata sobre la sociedad de control, disponible, por ejemplo, aquí: http://theomai.unq.edu.ar/conflictos_sociales/Deleuze_Postdata_sociedad_control.pdf | accedido 13/01/2020

Gilles Deleuze, 1986 [1970-81], Spinoza: filosofía práctica, Tusquets, Barcelona

Steven Fesmire, 2015, Dewey, Routledge, Nueva York

Maite Larrauri, Max, 2003, La felicidad según Spinoza, Tándem, Valencia

José María Torres Nadal, 2019, Arquitectura in-dependiente, Universidad de Alicante, Alicante

Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?


Imagen: Baruch Spinoza Car Wash, (Wilshire, San Antonio, Tx) fuente original Twitter – https://www.facebook.com/pages/Baruch-Spinoza-Car-Wash

Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?

José Pérez de Lama. Un ensayo de (ciencia) ficción

Los que acarician la ilusión que sería posible inducir a la multitud o a los hombres divididos por los negocios públicos a vivir según la disciplina exclusiva de la razón, sueñan con la edad de oro o con un cuento de hadas. Baruch Spinoza, citado por Jorge Moruno

El poder de una ideología no se mide sólo por las respuestas que ofrece sino también por las preguntas que es capaz de suprimir. Günther Anders, 1956, citado por Paul Virilio

A pesar de la primera de las citas introductorias, la de Spinoza y la ilusión de una vida social conducida por la razón, a veces se apodera de mí la vena racionalista y trato de pensar en las cosas del mundo como si fueran un problema que se pudiera entender y una vez entendido pensar qué habría que hacer para resolverlo. En la vida cotidiana a veces lo hago, y me sirve de ayuda; – en ocasiones al menos. Sigue leyendo Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?

Una evocación de las clases de Michel Foucault


Collège de France, París, fundado en 1530, donde daba clases Foucault. Fuente: wikipedia

José Pérez de Lama

Mi amigo, – también maestro en tantas cosas -, Francisco Jarauta, creo recordar que alguna vez me contó que había asistido en París tanto a las clases de Gilles Deleuze como a las de Michel Foucault – supongo que sería durante los 70. ¡Vaya envidia! Me contaba que mientras las de Deleuze, – como recogía en un post anterior [1]-, eran muy informales, la gente se daba abrazos y besos al saludarse y se sentaban por el suelo, Foucault aparecía en sus clases como un personaje serio, casi “como un cura”, esa es la imagen que se quedó grabada en mi floja memoria; aunque también pudiera ser que sea una fantasía mía. En cualquier caso, no me parece que Jarauta lo dijera como una crítica hacia Foucault ni al contrario; simplemente me contaba que como profesores tenían estilos muy diferentes.

Reproduzco aquí unos párrafos de la introducción que aparece en los libros de los cursos de Foucault en el Collège de France, editados en Esp por Akal.[2] Como me dedico a esto de dar clases, y me gusta bastante Foucault, me parecieron bonitos y sugerentes. Me llama la atención la cuestión de la soledad que comentan tanto el periodista citado como el propio Foucault. Salvando las diferencias, a veces me siento así con mis clases. Por otra parte, es muy interesante, aunque muchos lo conoceréis, el peculiar funcionamiento del Collège de France como institución de investigación y docencia. Igual, ¿por qué no?, se podría pensar en algo así por aquí. Sigue la cita hasta el final:

Michel Foucault, 2001 (edición de Valerio Marchetti & Antonella Salomini; traducción de Horacio Pons), Los anormales, Curso en el College de France (1974-1975), Akal, Madrid [pp. 5-7]

Michel Foucault dictó clases en el Collège de France desde enero de 1971 hasta su muerte, en junio de 1984, con la excepción de 1977, cuando disfrutó de un año sabático. El nombre de su cátedra era «Historia de los sistemas de pensamiento».

Esta cátedra fue creada el 30 de noviembre de 1969, según una propuesta de Jules Vuillemin, por la asamblea general de profesores del Collège de France, en reemplazo de la cátedra de «Historia del pensamiento filosófico», que hasta su muerte ocupó Jean Hyppolite. El 12 de abril de 1970, la misma asamblea eligió a Michel Foucault, que por entonces tenía 43 años, como titular de la nueva cátedra. [3] Sigue leyendo Una evocación de las clases de Michel Foucault

Bifo / Futurability (iii): autonomía del General Intellect y universidades; la artista, la ingeniera y la economista

Imagen: “Félix (Guattari) et Bifo, 1978”. Fuente: http://anarquiacoronada.blogspot.com.es/2013/11/de-las-representaciones-las-tramas.

Extracto de Franco Berardi Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York; pp. 210-213 & 218-221

Traducción y comentario de José Pérez de Lama / 14/04/2018

Un tercer fragmento del libro de Bifo, que ya habréis notado que me ha impresionado mucho. Pero ya voy a tener que parar porque en algún momento deberán traducirlo y no es plan… Si os queréis saltar mi pequeño rollo introductorio id directamente el siguiente título en negrita.

Estos pasajes son ya de casi el final del libro y me han gustado particularmente porque plantea finalmente el dilema entre sumisión y autonomía del conocimiento a/de los algoritmos y el código económico-capitalistas.

En la primera parte me gusta especialmente la reflexión sobre la autonomía del general intellect: sin autonomía del conocimiento – que en mi entorno (universitario) se declina como meritocracias, anecas, competición -, para Bifo, no hay más alternativa que la reproducción y ampliación del sistema-maraña actual. (Maraña,tangle en inglés, que no traduce demasiado bien, es el concepto que propone Bifo para describir hoy, lo que otros llamarían sistema, red o máquina). Según este punto de vista, las luchas y resistencias universitarias no son una cuestión menor o gremial sino un territorio clave para la definición del próximo futuro. “En la transformación neoliberal del proceso educativo – se encuentra el peligro definitivo de la desertificación del futuro de la humanidad.” – suena un poco milenarisita, tal vez. Aún así no deja de sorprenderme la mansedumbre con que la mayoría de mis compañeros universitarios se han adaptado a esta nueva ecología distópica… Hay tan pocos insumisos… Creo que aquí Bifo explica bien porque yo intento serlo (insumiso). Aunque creo que nadie me comprende. __ ¡Buaaaa…! Me parezco a alguno al que no me gustaría parecerme…

En la segunda parte, Bifo propone a modo de fábula tres figuras: artista, ingeniero y economista, que considera como las protagonistas en esta lucha por el control del saber colectivo – que como ha desarrollado previamente considera el elemento clave de las fuerzas de producción en lo que el llama semiocapitalismo: lo de ahora. En otros tiempos a estas figuras se las habría llamado “sujetos revolucionarios” – a las dos primeras… Los economistas, mis socios en este blog, salen mal parados en la fábula…
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Bifo / Futurability (ii): “Sick at heart”, automatización del trabajo y conocimiento

Mario Savio, líder del Free Speech Movement, habla a la asamblea de estudiantes en el campus de la Universidad de California en Berkeley, el 7 de diciembre de 1964. (AP Photo / Robert W. Klein) . Fuente: https://www.thenation.com/article/what-might-mario-savio-have-said-about-the-milo-protest-at-berkeley/

Sick at Heart & Work Automation & Knowledge [Enfermo hasta las entrañas & Automatización del trabajo y conocimiento]

Extracto traducido de: Franco Berardi Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York; pp. 204-207

Traducción José Pérez de Lama, 13-14/04/218

Un segundo pasaje del último libro de Bifo, en el que desarrolla su interpretación de la centralidad del conocimiento y las tecnologías en la dominación y las posibilidades de cambio en el mundo actual. Este pasaje corresponde a la tercera parte del libro, “Posibilidad”. Como he comentado anteriormente, desde hace tiempo Bifo viene siendo, – al menos para mí -, uno de los principales pensadores de lo que algunos llamamos tecnopolítica, un término que pretende describir el papel crucial de las tecnologías – y el conocimiento sobre el que se sustentan – en las relaciones de poder y la configuración y devenir del mundo actual, ___ así como la necesidad de actuar en estos ámbitos en hipotéticos proyectos de emancipación / liberación, o al menos, de mejora de la vida actual…

Espero no molestar al autor ni a los editores con la traducción y publicación de estos pasajes largos. Más bien me gustaría pensar que estimularan a las posibles interesadas a leer el libro completo y, por supuesto, otras obras de Bifo… Seguirá a este un tercer post en el que Bifo aporta a mi juicio excelentes argumentos para un análisis de la crisis de la universidad… A partir de aquí, pues, sigue la traducción del texto original en inglés:

Cita introductoria

El conocimiento no trata sobre la verdad, o sobre el descubrimiento y la exposición de la realidad esencial – trata más bien sobre la creación de significado y la invención de interfaces técnicos que proyecten significado sobre la realidad. FBB, 2017: 198

[…]

Sick at Heart

Berkeley, California. 2 de diciembre de 1964. Cinco mil estudiantes reunidos en la plaza del campus para escuchar a Mario Savio (uno de los líderes del Movimiento por la Libre ExpresiónFree Speech Movement) contar una conversación con el director del consejo de gobierno de la universidad (Board of Regents).

Savio dijo lo siguiente [1]:

“La respuesta que recibimos, de parte de un liberal bienintencionado, fue la siguiente: Dijo, “¿Os imaginaríais al gerente de una empresa haciendo una declaración pública en contra de su consejo de dirección?” ¡Esta es la respuesta!”

“Pues bien, os pido que consideréis: Si esto (la Universidad) es una empresa, y si el consejo de gobierno es el consejo de dirección, y si el presidente Kerr es en efecto el gerente; entonces os diré algo. ¡Los profesores son un puñado de empleados y nosotros (los estudiantes) somos la materia prima! Pero somos una materia prima que no estamos dispuestos a serlo – que no estamos dispuestos ser objeto de ningún proceso. No estamos dispuestos ser convertidos en ningún producto. No estamos dispuestos… No estamos dispuestos a acabar siendo comprados por algún cliente de la Universidad, ya sea el gobierno, ya sea la industria, ya sean los sindicatos, ¡ya sea quien sea! ¡Somos seres humanos!” Sigue leyendo Bifo / Futurability (ii): “Sick at heart”, automatización del trabajo y conocimiento

Contribuciones a la construcción de una perspectiva eco-ética-estética de la ciudad: documentos de concurso de profesor Titular de Universidad


Imagen: Tecnologías convivenciales; prototipo portátil de fabricación (impresión 3D) alimentado por energía solar fotovoltaica. Entre otros aspectos de interés, la impresora, una p-minifab, es hardware libre desarrollado y construido por el propio equipo del Fab Lab Sevilla (Miguel A. López). En la foto estoy con Cristina P. estudiante interna que colabora con el Fab Lab desde hace ya unos años.

José Pérez de Lama

Casi como despedida bloguera del año subo aquí enlaces a los documentos que preparé para el concurso de profesor Titular de Universidad en el área de Composición Arquitectónica, en la Universidad de Sevilla, para un perfil centrado en la ciudad, tecnopolíticas, medio ambiente (y fabricación digital), que afortunadamente, como muchos sabréis, pude ganar. [0]

Por si alguien tiene curiosidad, y como posible herramienta para otros futuros concursantes. El documento sigue el guión de la convocatoria, aquí en una versión extendida con diversos apéndices. El guión propone los siguientes documentos:

1/ Proyecto docente e investigador

2/ Programa de docente de la(s) asignatura(s) recogidas en el perfil

3/ Curriculum vitae

Yo añadí en un cuarto apartado (volumen) adicional la bibliografía y las referencias usadas tanto para el proyecto docente e investigador como para los programas.

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Contenidos y no-contenidos

Tras asistir a un par de concursos similares, me quedé algo perplejo con la colonización subjetiva-institucional de la máquina de acreditación. Resumidamente, los compañeros mencionaban ante todo los artículos indexados, proyectos de investigación financiados, etc. etc. sin mencionar sus contenidos salvo los títulos en el mejor de los casos y las presuntas keywords repetidas una y otra vez. Todo esto ilustrado con gráficos cuantitativos, muy bonitos eso sí, en los que se mostraban como habían cumplido meticulosamente con todos los items que los organismos encargados de las acreditaciones exigen para acceder al tipo de plaza en cuestión. Algún amigo multi-archi-sexeniado que me acompañaba exclamaba: “¡Impresionante, qué consistencia, qué carrerón!” o algo similar.

Sobre la autonomía universitaria

Uno esperaba que tras 10, 15, o 19 años en mi caso, de docencia e investigación los candidatos presentaran su pensamiento sobre las cuestiones objeto de la plaza, los trabajos realizados, argumentando su interés y relevancia en sí mismos, y no en virtud del reconocimiento hecho por el ya demasiado conocido dispositivo cuantitativo que nos hemos impuesto o nos han impuesto con la llegada del siglo XXI. Aquello de la autonomía de los universitarios para decidir que es lo relevante en su trabajo, qué problemas o cuestiones eligen tratar, por qué y cómo lo hacen, y que respuestas propias – o como parte de los ecosistemas de pensamiento, docencia e investigación – están tratando de dar. Así como lo que proyectan hacer en los próximos años en el caso de ganar las plazas objeto de concurso…

Eso es más o menos lo que traté de hacer yo, modestamente, y con las dudas de quien tiene todo conocimiento por tentativo y provisional. Empezando por un cierto diagnóstico de la Universidad actual y siguiendo por los problemas y cuestiones a los que me he dedicado y me quiero dedicar, y las cosas realizadas en este marco. Especialmente, considerando el estado de crisis-cambio que vivimos tanto en la Universidad, como en la sociedad y la ciudad – que en concreto era el objeto central del perfil de mi plaza.

Pensar, hacer y volver a pensar sobre lo que se hace

Como resumen algo grosero, lo que planteaba como posible descripción de mi trabajo de estos años y espero que de los que vienen, era la contribución a la construcción de una perspectiva eco-ética-estética [1] de la ciudad, el territorio y las sociedades contemporáneas, en las que las tecnologías (digitales) y el medio ambiente-ecología constituyen dos de sus vectores principales de  transformación y crisis – junto con el estudio del capitalismo contemporáneo, la reproducción social y los feminismos, las nuevas relaciones de poder y cosas así.

Un trabajo teórico en diálogo con el trabajo práctico, que en etapas sucesivas supuso trabajar en proyectos con el Seminario de Arquitectura Bioclimática (posteriormente de Arquitectura y Medio Ambiente) durante los 80 y principios de los 90, vivir en Los Ángeles entre finales de los 90 y principios de los 2000 para estudiar in situ y en primera persona la emergencia de la metrópolis posfordista y digital, los trabajos con hackitectura.net durante la década de 2000, a la vez que participaba activamente en los movimientos anti-globalización de este período, y la creación y trabajo en el Fab Lab Sevilla y la Fab Lab Network entre 2009 y la actualidad. Entre otras cosas.

Os dejo en el enlace a continuación los documentos, por si tuvierais curiosidad por ojearlos. Creo que tiene partes bastantes interesantes, y pocas palabras huecas; aunque así, de principio a fin, quizás no sea una lectura demasiado divertida. Cómo orientación para otros en situaciones similares, tampoco estoy seguro de que sea una buena guía. Posiblemente sea demasiado hteredoxo. No estoy seguro; aquí está en cualquier caso:
https://1984.lsi.us.es/wiki_nam_htca/index.php/Documentos_concurso_TU

¡Salud y buen año 2018!

#notas

[0] El concurso tuvo lugar los pasados días 22 al 24 de noviembre de 2017 y hace sólo unos días; el 21 de diciembre, día del solsticio de invierno por otra parte, tomé posesión formalmente de la nueva plaza. Algún mérito personal creo que tengo para haber ganado esta plaza, pero como en casi todos, o en todos los casos, los méritos suelen ser también y en buena medida sociales, de los ecosistemas-ecologías de los que uno forma parte, – y esa fue una de mis reflexiones en el concurso, que el trabajo de profesor-investigador trata de contribuir a hacer crecer o quizás a hacer más ricas, habitables y alegres – no es tan fácil elegir los adjetivos – las ecologías de las que participamos – y menos, de tratar de ser el más competitivo o más listo o más bad-ass que nadie. Los agradecimientos algo más extensos y detallados se recogen en uno de los documentos enlazados, en el CV, al final. Se atribuye a Newton el haber dicho que si había sido capaz de ver tan lejos era porque había podido subido a hombros de gigantes, refiriéndose a los sabios que le habían precedido. Quizás tendríamos que inventar una nueva versión de este dicho que mencione las ecologías mentales y materiales de las que formamos parte…

[1] Estoy agradecido a Abelardo Gil Fournier que calificó así, como eco-ético-estético, lo que yo estaba proponiendo en el debate tras una conferencia que impartí en Medialab Prado el pasado año, una adjetivación que adopté desde entonces.

Sobre dar clases en la Universidad – las clases de Deleuze según Maite Larrauri


Imagen: Deleuze en clase años 70 (*)

José Pérez de Lama

Dedicado a Wenceslao Machado de Oliveira Júnior y colegas, que me invitaron hace algunos años a hablar sobre Deleuze y Guattari, cartografías y arte. También a Antonio Sáseta, nuestro Sócrates-Deleuze particular.

Preparando estos días un concurso para la promoción en la Universidad tengo que escribir entre otras cosas un documento con mi Proyecto docente; y entre los contenidos más o menos formales (que a veces están en el límite de hacerse burocráticos en el sentido peyorativo del término), por suerte, uno se pone a recordar cosas como ésta que aquí reproduzco. No es que me crea Deleuze ni mucho menos, pero sí que es este mundo que evoca Maite Larrauri (más abajo) el que hizo que uno sintiera deseos de ser profesor, de dedicarse a la vida universitaria… Supongo que tienes que conocer y te tienen que gustar este tipo de emociones para pensar la universidad de una cierta manera. No es que la vida universitaria sea así cada día, pero sí está bien que algo de este orden sea uno de los horizontes a los que se aspira… supongo que conociéndose también a uno mismo y sus propias circunstancias y limitaciones, y el lugar en que está dentro del mundo más general del conocimiento y la historia…

La colección de libros de Maite Larrauri y Max, Filosofía para profanos, por otra parte, una maravilla, – una de mis preferidas de siempre. Entre otras cosas por su uso de un lenguaje sencillo, y unas ideas que se exponen con claridad, y nos invitan a profundizar en los autores que ella introduce, o quien sabe, a algunos locos a enamorarse de esos libros e historias… Sigue leyendo Sobre dar clases en la Universidad – las clases de Deleuze según Maite Larrauri