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Sobre el «nuevo academicismo» en las universidades españolas – y quizás algunas otras

Imagen: El Greco, hacia 1600, Expulsión de los mercaderes del templo, National Gallery, Londres. Fuente: Wikipedia / The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei.

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Esta entrada es una versión un poco extendida del texto publicado en el número 51, marzo de 2022, del Topo Tabernario, (Sevilla). Enlace de descarga del número 51 (PDF): https://eltopo.org/leer-descargar-el-topo/

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José Pérez de Lama

Dedicado a mi tío PRdS

La primera parte del Quijote acaba con algunos versos que Cervantes atribuye a unos «académicos de la Argamasilla». Por recordar el espíritu de aquello reproduzco el último de los poemillas, supuesto epitafio en la sepultura de la dama de Don Quijote. Su presunto autor tiene el curioso y actual nombre de «Tiquitoc». Los versos dicen así: «Reposa aquí Dulcinea, / y, aunque de carnes rolliza, / la volvió en polvo y ceniza / la muerte espantable y fea. / Fue de castiza ralea / y tuvo asomos de dama; / del gran Quijote fue llama / y fue gloria de su aldea». Se ve que, ya entonces, a Cervantes aquello de las academias le parecía asunto para tratar con algo de guasa.

Otro episodio en la gran literatura sobre esto de las academias es el de Tristram Shandy, uno de cuyos temas es la parodia de la erudición grandilocuente pero vacía del pobre padre de Tristram. En la escena, Yorick, trasunto del autor, va con Shandy-padre a ver a los sabios de la ciudad para una consulta, y aquello acaba con una castaña asada que cae de la fuente, rueda tremendamente caliente por la mesa, para acabar metiéndose subrepticiamente por la portañuela del sumo sacerdote de aquella academia que peroraba en aquel momento, con un desenlace tan grotesco como pueda imaginarse.

Cuando el autor de estas líneas era joven, estudiante de arquitectura y aficionado al arte, la «academia» era algo de lo que había que mantenerse lo más alejado posible. La Modernidad, las vanguardias de principios del siglo XX, se habían construido como una crítica a todo aquello. Y de nuevo en los 60 y 70 hubo otro gran ciclo de rechazo hacia lo académico. De aquel rechazo supongo que éramos nosotros herederos: mis «héroes» y «heroínas» intelectuales y artísticas, y por supuesto, revolucionarias, encarnaban todo lo contrario de lo académico –Buñuel… los situacionistas… Deleuze, Guattari, Foucault… –¡ah, esos malditos pervertidores de la juventud! – … ¡y Camarón! … Y mi campo más concreto de trabajo de aquella época, el de los pioneros de la arquitectura medioambiental y «bioclimática», que así se llamaba por entonces, era en aquellos años bastante marginal… Y algo más tarde, lo mismo con los colegas «hackers», y la gente de los «medialabs» y los centros sociales. Todo lo que me gustaba, que me hacía querer ser parte del mundo de la cultura, del arte y, hasta cierto punto, de la Universidad, era siempre lo contrario de lo que uno imaginaba como ser «académico». Un tío mío, que fue quizás el que me inspiró el deseo de ser profesor –como él– había estudiado en París en los 60, y contaba que durante el 68 habían ido a pedir consejo a Federica Montseny, la ministra anarquista de la República, y que lo que les dijo antes de nada fue: «¡Lo primero que tenéis que hacer es cortaros el pelo!». Aquellas historias… ¡para mí verdaderas aventuras del aprendizaje y el conocimiento!

Frente a aquel paisaje, seguro que algo romántico, hoy veo a amigos y colegas jóvenes –ahora soy yo el profesor veterano– presentándose a sí mismos, con orgullo, como «académicos». Y «me chirría» bastante. Me suena a querer «hablar la lengua del amo» que decía Audre Lorde. Lo que parece haber ocurrido es que nos pusimos a usar el término tal como se hace en el mundo anglo-estadounidense, donde academic se emplea para referirse a un profesor o investigador universitario o asimilado. Aunque también allí, en el lenguaje popular, quizás activista, se solía decir que algo era «académico» para indicar que se trataba de una cosa superficial y sin ninguna relevancia práctica. Y es que esto de que los universitarios se llamasen a sí mismos «académicos», en España hace quince o veinte años, no era así. Al menos en mi campo. Aunque sí que me dicen que es diferente en otras tradiciones: en antropología o sociología, por ejemplo.

Volvamos algo más atrás para intentar comprender mejor el asunto: el origen del término «academia», como casi todo el mundo habrá oído alguna vez, viene del jardín o parque en el en las afueras de la Atenas clásica, cuyo nombre honraba a un antiguo héroe de nombre Academos. Y que era el lugar donde Platón tenía su escuela, en la que pretendía formar a las élites atenienses para que gobernaran la ciudad de manera sabia y prudente – eso explica Emilio Lledó. La escuela de Aristóteles, quizás más científica y menos política, se llamaba el Liceo. El lugar en que se reunían los seguidores de Epicuro era un jardín o huerto más modesto. Otras escuelas enseñaban en la calle: paseando por el ágora, los llamados sofistas; o los estoicos, que deben su nombre efectivamente a las «estoas», los grandes soportales de los espacios públicos de las ciudades helenísticas. Diógenes, el cínico, sabemos que vivía en la calle, en un tonel o un tinajón, como un mendigo, medio desnudo. El nombre de academia parece entonces una elección bastante pertinente para lo que siglos después vendrían a ser las academias. Ya se ve que a nadie se le ocurrió llamarlas «estoas», ni mucho menos «toneles».

Uno no ve mal que existan academias, todo lo contrario. Ha tenido y tiene familiares y amigos en academias varias, y está orgulloso de eso. Como recordaba Whitehead, y seguro que otros muchos, el mantenimiento de los saberes y conocimientos es fundamental para la continuidad de la vida social. El problema es cuando este aspecto conservador, que con tanta facilidad se entrelaza con la reproducción y ampliación del statu quo, domina en exceso las otras dimensiones de la cultura, las ciencias, las prácticas… Mi hipótesis, entonces, es que el uso del término «académico/a» para referirse a profesores o profesoras o investigadores universitarios no es inocente. Incorpora, aunque sea inconscientemente, una cierta manera de entender y desempeñar este tipo de trabajo, que se caracteriza por valores como la sumisión a la autoridad, la normalización, la jerarquización y cosas así – entre las que, con la mayor frecuencia, prolifera la pasión desmedida por lo burocrático.

Así, la idea del «nuevo academicismo» funciona, siempre a mi juicio, como un marco de «disciplinamiento» o control de los universitarios y de la institución Universidad. En varios sentidos. Uno de ellos sería el de tener ocupados a los profesores y profesoras, compitiendo entre sí, escribiendo los llamados artículos «académicos», para que no se vayan a hablar con gente como Federica Montseny, tal vez. Éstas son las nuevas «carreras» universitarias: correr todo el tiempo para ver quién llega a ser más académico; y así conseguir una mejor retribución, más seguridad en el trabajo, mayor reconocimiento… Otro sentido del disciplinamiento sería el de orientar el tipo de preguntas que se plantean los investigadores. Los sistemas de «calidad» del nuevo academicismo –la publicación en revistas internacionales «indexadas» y la participación en proyectos financiados mediante «convocatorias competitivas»– dan lugar a que lo importante no sean tanto las ideas y las acciones en sí mismas como los requisitos formales e indicadores cuantitativos. Lo que me hace acordarme del bueno de Thomas Pynchon cuando decía que «si consiguen que te estés haciendo las preguntas equivocadas, no necesitarán preocuparse por las respuestas». Las que leáis de vez en cuando artículos académicos –que en el argot, por cierto, se llaman «artículos científicos»– sabréis de qué hablo. Vale.

Carta al rey mago Subirats (ministro de Universidades)

Imagen: Escena en clase de Análisis de Formas Arquitectónicas en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura Universidad de Sevilla curso 1998/99. Fotografía de Daniel Espada. Era «mi clase con Antonio Sáseta», y pesar de los años pasados recuerdo bien a casi todxs lxs que están en la foto, e identifico a tres compas que ahora son doctorxs.

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José Pérez de Lama, 24/12/2021, Sevilla

Con tres o cuatro años mi padre me dijo que los Reyes Magos eran mi madre. Y es que era partidario de tratar de decir la verdad siempre y pensaba que se empezaba con la educación y las relaciones entre p/madres e hijos. Aquello le dio un disgusto importante a mi madre, entonces con veintisiete o veintiocho años, bastante más «monarco-maguista» y romántica que mi padre. En fin que, como consecuencia de aquello lo de los «Reyes» me lo tomo con discreto entusiasmo y tibia fe. Además tengo la sospecha de que el ministro tampoco debe creer demasiado en los reyes. Pero aún así usaré la fórmula para proponerle algunas cosas: al ministro y a su equipo. Y aprovecho de camino para desearles suerte: entre otras razones ¡porque su buena fortuna en este trabajo será la de todxs!
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Breve sobre el ministro saliente

El ministro Castells piensa uno que hizo más de lo que quieren hacer ver ciertos comentaristas:  recuperó significativamente las becas, y redujo las tasas a los estudiantes (y sus familias), y acometió el tema de los contratos precarios, lo más visible aquí el caso de los llamados «falsos asociados»: más o menos, el uso de personal temporal para tareas que no lo son – no se con exactitud , sin embargo, cuánto se avanzó en este sentido. También planteó la recuperación de las llamadas «tasas de reposición» del 100% o incluso el 110%, es decir, que por cada profesor(a) que se jubile las universidades puedan contratar otro profesor nuevo, o incluso 1.1 profesores nuevos 🙂 – se me entenderá, espero. Viniendo de donde veníamos son cosas de gran importancia.

Personalmente pienso que su discreción con los medios de comunicación, aunque de nuevo criticada como ausencia, fue un excelente ejemplo. Hablar cuando se tienen cosas que decir.

En contra de la gestión del ministro saliente, en mi superficial y personal valoración, estaría que siguió sin plantear una crítica clara a los modelos del «capitalismo cognitivo» para el sistema científico-tecnológico, inspirado en las grandes universidades anglo-norteamericanas, que España/ Europa parece que viene tratando de emular al menos desde principios del siglo XXI.

Expuesto este somerísimo comentario, paso a hacer tres propuestas al nuevo ministro, a quien tuve ocasión de saludar una vez en Barcelona, en la presentación del libro de un colega común al inicio del ciclo municipalista.
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Universidades y emergencia climática

La primera de las propuestas tiene que ver con la emergencia climática y la transición verde. Uno es de los que cree, con el IPCC y buena parte de la comunidad científica global, que se trata de una verdadera emergencia para la civilización y la biosfera tal como las hemos conocido en los últimos 20 o 30 siglos. La propuesta sería, entonces, que el sistema universitario, y las universidades se plantearan esta cuestión como una prioridad para los próximos 25-30 años (los horizontes 2030 y 2050): para la reforma de sus instalaciones, que se convertirían así en prototipos-ejemplos de edificios-ciudades de «carbono-cero» y demás.  El conocimiento, — público, importante subrayar esto –, generado en estos procesos, piensa uno que además contribuiría a una cierta prosperidad y a la necesaria reconversión de la economía y el sistema productivo «Esp».

Esto se puede desarrollar mucho, y algo he escrito ya en este blog (ver referencias al final). Citaré hoy dos ejemplos que creo que son ilustrativos: con motivo de la reciente COP26 se difundió la noticia de un sistema público escolar en EEUU que ha construido un sistema propio de producción energética renovable, dando lugar a importantes ahorros, que se gastaron en mejorar la docencia, el sueldo del profesorado y cosas así. [Climatewire, 2020 y otros]. leo estos días que Amazon, el fenómeno empresarial global, tiene instalada en España una potencia de 1.15 GW de energía solar para abastecer sus propias instalaciones. Para hacernos una idea, 1.15 GW de potencia de energía solar sería suficiente para abastecer de energía una provincia mediana-pequeña de nuestro país (entre 200.000 y 1.000.000 de viviendas, leo aunque diría que 1.000.000 es una cantidad muy exagerada) [ver referencias: Amazon 2021; Yu 2021]. Como en el caso de Google, que estudiábamos en otra ocasión, que también construye plantas de energías renovables para el autoconsumo de sus propias instalaciones, el ejemplo hace pensar que se trata de una iniciativa de interés, y no solo la ocurrencia de un «arbitrista» aburrido.

Sobre este tema puede verse una propuesta con mis estudiantes de 2017 para la Universidad de Sevilla recogida en este mismo blog [ver en sección de referencias al final: Pérez de Lama, 2017 & 2017b].

Universidades y transición digital

La segunda de las propuestas tiene que ver con lo que se viene llamando «transición digital». Ya he argumentado sobre esto anteriormente en este mismo blog en diversas ocasiones [Pérez de Lama 2020; 2015], pero me permito reiterarlo. La transición digital en las universidades, como en el caso anterior, se debería plantear, a mi modesto juicio, como una ocasión para avanzar en la soberanía tecno-científica [Padilla, 2020]: a nivel conocimiento, desarrollo tecnológico, infraestructuras, de la creación de lo que alguno llamaría una ecología de las prácticas, que no nos haga totalmente dependientes de los actuales productores de estas tecnologías: EEUU, quizás próximamente China, tal como ocurrió, y sigue ocurriendo, durante la etapa del petróleo y las energías fósiles, por ejemplo. La última vez que estudié estos datos (2017), durante otra etapa de precios altos del petróleo y el gas, el gasto en importación energética se situaba en torno a los 50.000 millones, cantidad que era del mismo orden que los ingresos por la industria turística. Básicamente, desde una perspectiva macro, estábamos depredando nuestros territorios y ciudades, generando empleo basura, para poder pagar la energía. Este comentario conecta con el punto anterior, por cierto.

La propuesta general aquí sería emplear a los investigadores de la decena larga de escuelas de Ingeniería Informática del sistema universitario español, y otras relacionadas, quizás en alianza con socios europeos u otros, para desarrollar tecnologías e infraestructuras propias. Complementariamente también se podría pensar en  crear o reforzar una especie de nuevo CSIC centrado en estas cuestiones, una RedIRIS ampliada, o lo que corresponda. Aparte de las estrecha relación entre los sectores público y privado en los EEUU, algunos ejemplos que estimo de interés en este sentido, son los del mítico proyecto Cybersyn en el Chile de Allende [Medina, 2011], que algunos conocerán, o más modestamente, quizás, el de la Sociedad del Conocimiento y las redes públicas en Extremadura, con financiación europea, durante la década 1995-2005 (fechas aproximadas) [Pérez de Lama, 2006: pp. 26-31].

Y en este sentido, la propuesta también sería la de crear una red de «eco-media-fab labs» – laboratorios digitales, en las diferentes universidades, en donde experimentar, investigar, etc. con estas tecnologías — redes de laboratorios abiertos, en la tradición del mítico Medialab de MIT de hace ya csi 40 años, o de la más reciente red de fab labs [1]. Tenemos en este sentido las sugerencias de Mariana Mazzucato sobre el papel de lo público en la tecnociencia y la innovación [Mazzucato, 2013; véase también, Patiño, 2018]. Las propuestas del movimiento del conocimiento libre, los commons intelectuales, sobre las que releía estos días en el importante libro de Kate Raworth, Doughnut Economics [2017: pp. 165-167]… Los debates sobre lo que algunos vienen llamando General Intellect o inteligencia general como nueva clave de la producción de valor en las sociedades tecnocientíficas… [Mason, 2015; véase también en este blog: Pérez de Lama, 2018]. Tantas cosas.

Estos labs o laboratorios o talleres podrían desarrollarse conjuntamente con las ciudades o comunidades autónomas, y funcionar como lo que Juan Freire en alguna ocasión llamó «laboratorios abiertos», siendo lugares de colaboración entre universitarios y jóvenes profesionales, que una vez titulados tienen dificultades para aportar su energía y sus saberes al mundo universitario — o viceversa –  y con el tejido productivo y creativo emergente, más en general.

Por último en este área, plantearía no hacer lo que vengo llamando «segunda digitalización de las universidades españolas» tan solo mediante un proceso de arriba-abajo sino hacerlo simultáneamente con una organización de abajo-arriba, o desde el medio hacia arriba y abajo, organizando en red las decenas o cientos de iniciativas de equipos, profesores, estudiantes y PAS para compartirlas y generar ecosistemas tecnológicos, ricos, diversos y democráticos. Algún proyecto del Medialab UGR (Universidad de Granada) que me comentó recientemente por Esteban Romero, su director, o «Frena la curva», el movimiento coordinado desde Zaragoza como respuesta colectiva y bottom-up a a las situaciones generadas por la pandemia de COVID, son ejemplos de mucho interés a este respecto.

La Universidad y el capitalismo cognitivo

La tercera propuesta tiene que ver con la Universidad y la hegemonía del «capitalismo cognitivo» construida durante las últimas décadas. Me invitaron hace unas semanas a dar una charla en una de las escuelas de Arquitectura de Chile, en el marco de una reflexión sobre el posible futuro de la Universidad en el nuevo proceso constitucional, y propuse entonces a los asistentes que se considerara críticamente el modelo anglo-norteamericano, el de sus grandes universidades, cada vez más hegemónico. Algunas cosas buenas y admirables tendrá, no cabe duda, pero también muchas no tan buenas. Señalar, quizás que, si bien brevemente, estudié y he investigado en algunas de estas universidades muy destacadas.

Esto que muchos llamamos «capitalismo cognitivo», en relación con las universidades y a trazos bastante gruesos, se puede concretar en concebir la ciencia y la tecnología, y la ínclita innovación, antes que nada, como «productos» – o en términos más antiguos y técnicos, «mercancías». Y en la aspiración general de transformar  las universidades en pseudo-empresas, y a los universitarios en lo que algunos vienen llamando desde ya hace tiempo «empresarios de sí mismos». La vida universitaria convertida en una rat-race (una «carrera de ratas» que dicen los angloparlantes con ironía), el profesorado como «hacedor de papers», y a la vez, aunque parezca contradictorio, la proliferación de los «bullshit jobs» de David Graeber para tener a la peña ocupada y distraída, cuando no están con los papers. La transformación de la figura de los/as profesores e investigadores universitarios desde hace 20 años ha sido rotunda, pero no es éste el lugar de desarrollarla. Algunas tendencias podrían ser lo que vengo llamando un «nuevo academicismo», y quizás contradictoriamente, la tendencia, debida a la excesiva especialización y la hiperactividad que se les exige, a una cierta «analfabetización» del profesorado: que cada vez son más gente que lee poco más que artículos científicos y medios de comunicación — y ve series, eso sí. Este análisis con sus múltiples versiones será bien conocido para aquellos/as que se hayan interesado por el asunto. De entre mis aproximaciones preferidas: la de alguien tan importante, para algunos como yo, como es Isabelle Stengers [2018] que he comentado en este blog [Pérez de Lama, 2020]. Estos días, también como otra especie de carta a los reyes-magos para el nuevo ministro ha aparecido un documento público que sintetiza algunas de estas cuestiones de manera interesante [Uni-Digna, 2021].

La propuesta aquí, – muy modesta pues ya habrá muchas otras propuestas sobre esto –, es la de generar espacios alternativos / complementarios a los del capitalismo cognitivo en la vida universitaria. La idea es hacer esto con un criterio que me gusta llamar pragmatista (de los filósofos pragmatistas-pluralistas clásicos), que defendieron la experimentación y las prácticas minoritarias en razón de su capacidad de generar lo nuevo, de hacer crítica de lo existente, de contener lo que en el futuro sean verdades aceptadas por todxs … y esas cosas (v.g., los casos del ecologismo, los feminismos que han pasado de prácticas minoritarias a formar parte del debate público y los nuevos sentidos comunes).

La propuesta concreta sería la de instaurar un programa de extensión universitaria inspirado en el que estableciera el gobierno de Lula en Brasil, por el cual una parte significativa del tiempo de los universitarios se debía dedicar a proyectos sociales, en colaboración con movimientos sociales, sociedad civil… Sirviendo estos trabajos tanto para la formación de los estudiantes (parte de su curriculum regular), como para los profesores (dedicación laboral, investigación o transferencia reconocidas como criterio de promoción). Entre otras cosas, estas actividades podrían relacionarse con los dos primeras propuestas, la transición verde y la transición digital, aunque en contextos de lo que Iván Illich hubiera llamado de mayor convivencialidad). Sobre esto de la Extensão universitária en Brasil, aprendí con colegas brasileñas, una de ellas, Diana Bogado, basó su tesis doctoral que hizo conmigo en su trabajo de Extensão que la llevó a desarrollar con vecinos de Río de Janeiro un Museu das Remoções o Museo de los desalojos – aunque aquello, siendo interesante y bastante diferente de los intereses más convencionales y respetables de lxs arquitectxs, es solo una posibilidad. Creo que sería una cuestión que sería muy interesante experimentar.

Esta tercera propuesta y las precedentes, me hacen pensar en el filósofo pragmatista John Dewey, quien decía que «la escuela no tiene que ser un espacio diferente del mundo, sino que precisamente tendría que ser el propio mundo que como sociedad queramos construir» – citando libremente. Se puede pensar sobre el asunto. Pero no me parece una mala guía. Y quizás si fuera así, como decía mi rector recientemente, la sociedad podrá ser lo que sea su universidad.

Coda

Esto que escribo aquí son poco más que unas ideas apenas esbozadas – aunque creo que oportunas. Como aportación a un debate que no acaba de existir — o quizás sí que existe y soy yo el que no se acaba de enterar. En cualquier caso, estoy seguro de que, si se quisieran estudiar, habría gente sabia y capaz, que podría desarrollarlas y sin duda matizarlas y enriquecerlas y plantear posibles planes para ponerlas a prueba. Uno, como todo el mundo estos días, anda superocupado, pero por supuesto, si alguien lo considerara necesario también intentaría echar una mano.

Salud y aire.

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Notas

[1] En la Escuela de Arquitectura de Sevilla acabamos de aprobar la transformación del Fab Lab con el que empezamos en 2008 en Eco-Media-Fab Lab, que además se trasladará al antiguo pabellón polideportivo, un espacio cuatro veces mayor que el actual — y que además pasará a llevar el nombre de Félix Escrig, un señalado profesor de la Escuela, que murió hace pocos años. Cuyo último libro tuve el honor de presentar en la Escuela por invitación suya. Algunos trabajos de Félix, por cierto, pueden verse en la nueva colección permanente del Reina Sofía, no si ciertas disonancias a mi juicio, por la sección en que se muestran: pero eso, si me animo, será tema de otra entrada del blog más adelante.

Estos días (14-15 de diciembre de 2021) pude asistir al seminario Nuevos laboratorios del conocimiento, organizado por mis dos co-editores de este blog, Teresa Duarte-Atoche y David Patiño, que actualmente forman parte del equipo decanal de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla, que estudian plantear un proyecto en este sentido. Entre otros ponentes participó Marcos García, ex-director del Medialab Prado en Madrid, que está empezando a trabajar en esta dirección en el sistema universitario de la Comunidad de Madrid.

Referencias

Amazon, 2/12/2021, Amazon supera los 1,15 GW de capacidad renovable en España con cuatro nuevos proyectos de energía solar en Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid, en: https://www.aboutamazon.es/sostenibilidad/amazon-supera-los-1-15-gw-de-capacidad-renovable-en-espa%C3%B1a-con-cuatro-nuevos-proyectos-de-energ%C3%ADa-solar-en-extremadura-castilla-la-mancha-y-madrid | accedido 24/12/2021

Diana Bogado Correa da Silva, 2017, «Museu das remoções» potencia de resistencia creativa y efectiva como respuesta sociocultural a Río de Janeiro en mega eventos, tesis doctoral Universidad de Sevilla. Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas, Sevilla

Climatewire, 2020, This Arkansas school turned solar savings into better teacher pay, disponible en: https://energynews.us/2020/10/16/this-arkansas-school-turned-solar-savings-into-better-teacher-pay/ | también: Generation 180, 2020, Brighter Future Report 2020. A Study on Solar in U.S. Schools, disponible en: https://generation180.org/brighter-future-2020/ | accedido 24/12/2021

Paul Mason, 2015, Postcapitalism. A Guide to the Future. Penguin. Random House, Londres

Mariana Mazzucato, 2014 [2013], El Estado Emprendedor, Mitos del sector público frente al privado, RBA, Barcelona.

Eden Medina, 2011, Cybernetic Revolutionaries. Technology and Politics in Allende’s Chile, The MIT Press, Cambridge

Marga Padilla, 2020 [2017], Margarita Padilla: Soberanía tecnológica ¿De qué estamos hablando?, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2020/09/17/margarita-padilla-soberania-tecnologica-de-que-estamos-hablando/ | accedido 26/12/2021

José Pérez de Lama Halcón, 2006, Devenires cíborg. Arquitectura, urbanismo y redes de comunicación, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla

Kate Raworth, 2017, Doughnut Economics. 7 Ways to Think Like a 21st Century Economist, Chelsea Green Publishing, White River Junction

Isabelle Stengers, 2018, Another Science is Possible. A Manifesto for a Slow Science [traducción del francés de Stephen Muecke], Polity, Cambridge & Medford

Uni-Digna, 2021, Por una evaluación universitaria al servicio del bien común y de una ciencia abierta, en: https://www.change.org/p/por-una-evaluaci%C3%B3n-universitaria-al-servicio-del-bien-com%C3%BAn-y-de-una-ciencia-abierta | accedido 25/12/2021

Pei-Hua Yu, 7/1/2021, What does 1 GW of installed solar energy mean? How many houses can it power?, en: https://peihuayu.medium.com/what-does-1-gw-of-installed-solar-energy-mean-how-many-houses-can-it-power-bb32ea6cc19 | accedido 24/12/2021

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Entradas en este blog mencionadas en el texto:

David Patiño, 2018, Comentario sobre El Estado Emprendedor de Mariana Mazzucato, disponible en:  https://arquitecturacontable.wordpress.com/2018/07/12/comentario-a-el-estado-emprendedor-de-mariana-mazzucato/ | accedido 26/12/2021

José Pérez de Lama, 2021, «Tener madera de investigador», de Isabelle Stengers (2/3): el casto asceta y el sonámbulo fóbico, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2021/07/24/tener-madera-de-investigador-stengers-2-asceta_sonambulo/ | accedido 26/12/2021

____, 2020, Nuevas sugerencias para la segunda digitalización de las universidades en España, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2020/08/06/nuevas-sugerencias-para-la-segunda-digitalizacion-de-las-universidades-en-espana/ | accedido 26/12/2021

____, 2017, Ciencia ficción: transición energética en la Universidad de Sevilla, sostenibilidad, ahorro económico y nuevo modelo productivo, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2017/03/14/ciencia-ficcion-transicion-energetica-en-la-universidad-de-sevilla-sostenibilidad-ahorro-economico-y-nuevo-modelo-productivo/ | accedido 26/12/202

____, 2017b, Sobre aire acondicionado, calor en las aulas y cambio climático, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2017/06/15/sobre-aire-acondicionado-calor-en-las-aulas-y-cambio-climatico/ | accedido 26/12/202

____, 2015, Propuesta Fab Lab / Fab Center para Altadis, Sevilla, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2015/08/14/propuesta-fab-lab-fab-center-para-altadis-sevilla/ | accedido 26/12/202

Nuevas sugerencias para la segunda digitalización de las universidades en España

Laboratorio de medios independientes montado por los movimientos sociales críticos con motivo de la cumbre WSIS – World Summit for the Information Society 2003 en Ginebra – Suiza, en el que participó el autor del post con diversos colegas.

Nuevas sugerencias sobre la segunda digitalización de las Universidades-Esp

José Pérez de Lama

Como uno no trabaja en el Ministerio de Universidades ni es Rector ni nada parecido, sino un profesor de los que consideran que su tarea principal es estudiar y pensar, ofrezco aquí algunas ideas más especulativas que prácticas para el debate de lo que me gusta llamar la segunda digitalización de las universidades españolas — quizás se llame más formalmente la [nueva] transición digital de las universidades españolas. Porque aparte de hacer cosas y resolver asuntos más o menos urgentes, considera uno, modestamente, que  tendríamos que pensar un poco más sobre cuestiones relativas a la digitalización que vayan un poco más allá de cómo se imparte la docencia el curso que viene.

Aporto a continuación algunas posible líneas de reflexión, precedidas de unas notas introductorias. Va entonces:

Reflexiones introductorias

Podemos considerar que las universidades españolas, las públicas en especial, están ya en un camino sin retorno hacia la irrelevancia y la desaparición, y que ya sólo nos queda poner parches y recurrir a soluciones corporativas más o menos pret-a-porter, para ir vendiendo poco a poco su autonomía, su capacidad de producir nuevos mundos, etc. – Que ya sólo nos queda dejarnos llevar por la corriente de los tiempos y la tónica institucional dominante.

O podríamos, seguramente que con actitud ilusa, mantener ciertas esperanzas, seguir intentando hacer otras cosas que no sea dejarse llevar por la marea, aunque sea en contra de la mayor parte del signo de los tiempos, de las evidencias que tanto gustan…
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«La Escuela no es una preparación para la vida, sino que es la vida misma». Una frase que solía decir mi amigo Antonio Sáseta cuando dábamos clase juntos y que con el tiempo también he leído a John Dewey.

Estudiando a Dewey más recientemente relaciono este enunciado con su idea sobre los medios y los fines y las experiencias de más alta calidad, más valiosas, que asimila a la idea de arte. Estas experiencias de mayor calidad serían aquellas en las que los medios son fines y los fines, en cierto modo también toman el carácter de medios para fines sucesivos, futuros.
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Calidad. Durante un par de años, debido a una especie de canje de prisioneros, a cambio de poder seguir dirigiendo el fab lab de mi Escuela que habíamos fundado con un par de colegas unos años antes, actué como subdirector de varias cosas en el centro de mi Universidad en el que he dado clases durante muchos años. En aquel canje, entre otras cosas, me informaban que iba a ser subdirector de calidad. Así, en primera instancia y no sin ironía, lo que se me ocurrió es que mi función sería ocuparme de mejorar la calidad de vida de profesores y estudiantes en la Escuela. Que así podrían trabajar y rendir mejor, – y ser más felices, o estar más contentos al menos, que nunca está mal. Como podréis imaginar no era exactamente eso lo que se esperaba de mí, sino algo más bien relacionado con indicadores y atravesado por prácticas burocráticas, bienintencionadas pero en última instancia de dudoso efecto en el marco general en que se producía todo aquello.

Dejándome llevar por la asociación de ideas el asunto me hizo acordarme de un importante profesor de MIT con quien tuvimos alguna relación académica durante algún tiempo (con lo de la red global de fab labs, por cierto), que nos explicaba que como jefe de una gran laboratorio – parte del histórico Medialab de aquella institución, su tarea más importante era efectivamente generar los espacios-tiempos adecuados para que la gente que trabajaba allí pudieran centrarse al máximo en sus tareas investigadoras y docentes. Sin duda, la problemática sonará tan familiar como utópico el planteamiento, a cualquiera que trabaje en estos ámbitos en España.

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Sirvan las consideraciones previas para dar una idea del tipo de problemas que me preocupan cuando pienso en la actividad universitaria– y en particular, ahora, ante esta  iniciativa de nueva digitalización.

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Posibles líneas de reflexión

Tratando de plantearlas de manera sucinta y abierta algunas líneas serían las siguientes:

[1] Parche o plan estratégico a medio plazo.Como decía más arriba, ¿se trata de poner un parche por la necesidad de hacer la docencia y otras actividades online debido al COVID – más o menos como se pueda? ¿o nos tendríamos que plantear un plan más ambicioso a 10 o 20 años vista? Uno sin duda sería partidario de lo segundo.

[2]  ¿Cuáles serían los objetivos de esta segunda digitalización? – explicaba en un post anterior de lo segunda porque por supuesto casi todas las actividades universitarias están ya atravesadas por lo digital. ¿Damos por supuesto que los objetivos ya están dados – por el modelo corporate californiano al que habría que incorporarse lo mejor posible – o se trataría de definir unos objetivos propios, alternativos – como podría pensarse que quizás esté haciendo China? ¿O una propuesta mixta entre lo corporate, lo público y lo común?

Uno cree que en realidad aún hay muchos futuros posibles.

Si hablásemos de un plan a 10 o 20 años, la definición de los objetivos tendrían que ser parte muy importante del plan durante los primeros años.

[3] Arquitectura institucional y tecnológica. En un marco que vaya más allá del parcheo coyuntural y el colonialismo algorítmico (la adaptación de las soluciones de GAFAM a nuestro entorno) habría que desarrollar una cierta arquitectura insutitucional e infraestructural para llevar a cabo esta segunda digitalización.

En una primera nivel esta arquitectura debería tener algunas instancias o nodos centrales, que hicieran un papel similar al el CSIC en los años 40-50, y en un segundo nivel una red distribuida que uno imagina formada por medialabs, hacklabs, fablabs, etc en las universidades, según especialidades, etc.

La red serviría de apoyo a profesores y estudiantes en el nuevo proceso de digitalización. aportando conocimiento experto, desarrollos de software y hardware, experimentación, documentación, etc.

Estos medialabs y la arquitectura más en general tendría que estar dotada económicamente, en personal-tiempo, en medios materiales a la altura de los objetivos que se plantean.

Estos medialabs podrían servir tanto de conexión con otras instancias e instituciones locales, como de espacios de incorporación al trabajo universitario de jóvenes y perfiles no convencionalmente académicos.

Por supuesto tendría sentido que esta arqitectura insitutucional conectara con la escala europea…

[4] Los medios materiales-digitales concretos que se vayan a poner a disposición de los universitarios no deberían limitarse a las suites más o menos pret-a-porter que venden las corporaciones especializadas, que pre-formatearían el pensamiento, las maneras de trabajar y colaborar, etc. aparte de los problemas de la privacidad, tratamiento de datos, etc.

En los tres niveles que planteaban por ejemplo Benkler, – físico, lógico (software) y de contenidos (datos) – habría que contemplar la posibilidad de proveer cajas de herramientas flexibles, útiles para múltiples niveles, en general más parecidas a las habitaciones en blanco tipo media-wiki que a las apps de móviles con opciones ultalimitadas. Entre los objetivos de estos sistemas estarían cuestiones como la convivencialidad, la multiplicación de las singularidades, la experimentación, las libertades, la privacidad, la autonomía…

[5] Personas. Nota final: uno puede pensar sin demasiado esfuerzo en una docena de personas de relevancia mundial, españolas y extranjeras, que podrían formar un equipo para impulsar y desarrollar un proyecto de este tipo, de Tim Berners-Lee a David Cuartielles, de Simona Levi a Francesca Bria, de Nuria Robles a Vicente Guallart, de Marcos García (y equipo) a Marta Peirano, de Antonio Lafuente a Susanna Tesconi, de Esteban Romero Frías a Pablo DeSoto, de César García a Juan González Obijuan, de Raúl Oliván a Marga Padilla, de Alberto Corsín a Javier Toret, de Susana Serrano a Jesús Sabariego, de Juan Carlos Pérez Juidías a Jose Pujol, de Carlos Escaño a los zemos98, de los ColaBoraBora a Paco González, de MaríaPtqk a J.L de Vicente,  a la gente del entorno de Ecosistema Urbano, de la red Fab Lab, de aLabs, etc., etc., etc.

* Es difícil si no imposible hacer una lista exhaustiva de gente que sabe cosas relevantes  y tiene experiencias interesantes en este ámbito en Esp… Aquí más que nada, amigues y gente que por una u otra razón a uno le resultan más conocidas… Personalmente, yo es que soy un gestor mediocre y tengo que ocuparme de asuntos familiares, y no estoy muy a favor de la «multiplexación»; — si no, igual también me pondría en la anterior  lista. 🙂

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Vale pues, — ojalá que estas notas sirvieran para que otras personas las retomaran, aunque sólo fueran algunas sugerencias, y pudieran dar lugar a algo de interés…

 

¿Universidad on line? ¿Sin infraestructuras públicas y democráticas?


Imagen: Hardware de una servidora autónoma y feminista. Fuente: https://labekka.red/servidoras-feministas/
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¿Universidad on line? ¿Sin infraestructuras públicas y democráticas?

José Pérez de Lama

Con esto de la pandemia y el confinamiento se han reactivado diversos debates como son el de la digitalización de la vida, el trabajo… incluida su pretendida contrapartida de la creciente vigilancia permanente y ubicua. Y también el debate más particular de la enseñanza y el aprendizaje on line (en cuanto a éste me referiré aquí exclusivamente al ámbito universitario porque es en el que trabajo habitualmente).

Esto que empecé como una nota rápida se ha convertido en una cosa algo más larga. Está compuesta de dos partes; la primera sobre el capitalismo digital y las alternativas de colaborar con mayor o menos entusiasmo o de resistirse; la segunda, sobre la digitalización de la Universidad y las clases on line (al hilo de ciertas propuestas del ministro Castells), y la necesidad de construcción de infraestructuras de comunicación y gestión de la información públicas y democráticas

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1a parte: Todos vigilados y cuidados por «machines of loving grace»

Sobre el primero de los debates, el de la digitalización de la vida y del trabajo y de todo, Naomi Klein [ver referencia más abajo] escribía recientemente que durante estas semanas de pandemia las grandes tecnológicas han logrado revertir la percepción social que se venía haciendo cada vez más crítica – con casos como el de Cambridge Analytica, o el deterioro catastrófico de la esfera pública con las fake news, la crispación, etc, etc. Durante estas semanas han logrado presentarse como las salvadoras de la continuidad de la vida – con las videoconferencias para que hablen abuelas y nietos, la posibilidad de continuar – aunque precariamente dirán algunos – con las clases de las escuelas y con el teletrabajo, – y para muchos, también, con la posibilidad de seguir consumiendo vía Amazon y similares.

Muchas de estas cosas son formidables, por supuesto, pero para valorarlas sin que sea de una manera demasiado ingenua conviene contemplar la trayectoria de las últimas décadas de las empresas que nos prestan o venden estos servicios, el tipo de sociedades que generan, los agentes implicados, las relaciones de poder y económicas que están produciendo, y la vida en general que están contribuyendo a producir. Personalmente, cuando pienso que los que organizan estas máquinas de loving grace que supuestamente nos cuidan a la vez que nos vigilan, a los que nos entregamos entre el entusiasmo y la docilidad, son personajes que se mueven como Pedro por su casa entre el Pentágono, Wall Street y la Casa Blanca [ver los escritos de Klein, Morozov o Assange, por ejemplo], la cosa me da bastante «yuyu»… Algunas recomendaciones más adelante para profundizar en el asunto que aquí he enunciado tan superficialmente. Sigamos. Seguir leyendo ¿Universidad on line? ¿Sin infraestructuras públicas y democráticas?

La experiencia de Arquitectura/Alicante ¿como referencia para la reforma universitaria? Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

Imagen: Lo/as participantes en la mesa de presentación del libro Arquitetcura in-dependiente en Sevilla en febrero de 2020 (en el post-acto, que como es habitual también dio su juego).
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La experiencia de Arquitectura/Alicante como referencia para la reforma universitaria. Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

José Pérez de Lama

El pasado día 6 “celebramos” en Sevilla – muy apropiado el verbo en esta ocasión – la presentación del libro de José María Torres Nadal y compañeros de la Escuela de Arquitectura de Alicante, titulado Arquitectura in-dependiente. El acto consistió en que varias colegas, Luz Fernández Valderrama, Paula V. Álvarez, Eva Morales y yo mismo, hicimos algunos comentarios y planteamos algunas preguntas que José María fue contestando mostrando diferentes partes del libro y supongo que añadiendo algunas cosas más. Parece que al público asistente le gustó bastante – aunque siendo amigos en su mayoría, quizás iban ya predispuestos. La cosa sucedió en el Colegio de Arquitectos de Sevilla, y con su patrocinio, y fue presentada y gestionada – incluso el post-acto – con ingenio y simpatía por el Vocal de Cultura del Colegio, Curro Gutiérrez Olivero.

Como éramos cuatro personas para comentar y preguntar, y sólo me llegó el libro en el propio acto, mis comentarios y preguntas los plantee más en torno a a mis experiencias en la Escuela de Arquitectura de Alicante –– y es que el libro trata de eso, de la historia de la Escuela, desde principios de los 80 hasta ahora – el tiempo que José María efectivamente ha estado allí, siendo su fundador y hasta su jubilación hace un par de años; — aunque en el libro se cuente más bien como una historia de ideas y experiencias, incluso aventuras diría uno, que una historia en su sentido más convencional. Seguir leyendo La experiencia de Arquitectura/Alicante ¿como referencia para la reforma universitaria? Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?


Imagen: Baruch Spinoza Car Wash, (Wilshire, San Antonio, Tx) fuente original Twitter – https://www.facebook.com/pages/Baruch-Spinoza-Car-Wash

Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?

José Pérez de Lama. Un ensayo de (ciencia) ficción

Los que acarician la ilusión que sería posible inducir a la multitud o a los hombres divididos por los negocios públicos a vivir según la disciplina exclusiva de la razón, sueñan con la edad de oro o con un cuento de hadas. Baruch Spinoza, citado por Jorge Moruno

El poder de una ideología no se mide sólo por las respuestas que ofrece sino también por las preguntas que es capaz de suprimir. Günther Anders, 1956, citado por Paul Virilio

A pesar de la primera de las citas introductorias, la de Spinoza y la ilusión de una vida social conducida por la razón, a veces se apodera de mí la vena racionalista y trato de pensar en las cosas del mundo como si fueran un problema que se pudiera entender y una vez entendido pensar qué habría que hacer para resolverlo. En la vida cotidiana a veces lo hago, y me sirve de ayuda; – en ocasiones al menos. Seguir leyendo Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?

Una evocación de las clases de Michel Foucault


Collège de France, París, fundado en 1530, donde daba clases Foucault. Fuente: wikipedia

José Pérez de Lama

Mi amigo, – también maestro en tantas cosas -, Francisco Jarauta, creo recordar que alguna vez me contó que había asistido en París tanto a las clases de Gilles Deleuze como a las de Michel Foucault – supongo que sería durante los 70. ¡Vaya envidia! Me contaba que mientras las de Deleuze, – como recogía en un post anterior [1]-, eran muy informales, la gente se daba abrazos y besos al saludarse y se sentaban por el suelo, Foucault aparecía en sus clases como un personaje serio, casi «como un cura», esa es la imagen que se quedó grabada en mi floja memoria; aunque también pudiera ser que sea una fantasía mía. En cualquier caso, no me parece que Jarauta lo dijera como una crítica hacia Foucault ni al contrario; simplemente me contaba que como profesores tenían estilos muy diferentes.

Reproduzco aquí unos párrafos de la introducción que aparece en los libros de los cursos de Foucault en el Collège de France, editados en Esp por Akal.[2] Como me dedico a esto de dar clases, y me gusta bastante Foucault, me parecieron bonitos y sugerentes. Me llama la atención la cuestión de la soledad que comentan tanto el periodista citado como el propio Foucault. Salvando las diferencias, a veces me siento así con mis clases. Por otra parte, es muy interesante, aunque muchos lo conoceréis, el peculiar funcionamiento del Collège de France como institución de investigación y docencia. Igual, ¿por qué no?, se podría pensar en algo así por aquí. Sigue la cita hasta el final:

Michel Foucault, 2001 (edición de Valerio Marchetti & Antonella Salomini; traducción de Horacio Pons), Los anormales, Curso en el College de France (1974-1975), Akal, Madrid [pp. 5-7]

Michel Foucault dictó clases en el Collège de France desde enero de 1971 hasta su muerte, en junio de 1984, con la excepción de 1977, cuando disfrutó de un año sabático. El nombre de su cátedra era «Historia de los sistemas de pensamiento».

Esta cátedra fue creada el 30 de noviembre de 1969, según una propuesta de Jules Vuillemin, por la asamblea general de profesores del Collège de France, en reemplazo de la cátedra de «Historia del pensamiento filosófico», que hasta su muerte ocupó Jean Hyppolite. El 12 de abril de 1970, la misma asamblea eligió a Michel Foucault, que por entonces tenía 43 años, como titular de la nueva cátedra. [3] Seguir leyendo Una evocación de las clases de Michel Foucault

Bifo / Futurability (iii): autonomía del General Intellect y universidades; la artista, la ingeniera y la economista

Imagen: «Félix (Guattari) et Bifo, 1978». Fuente: http://anarquiacoronada.blogspot.com.es/2013/11/de-las-representaciones-las-tramas.

Extracto de Franco Berardi Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York; pp. 210-213 & 218-221

Traducción y comentario de José Pérez de Lama / 14/04/2018

Un tercer fragmento del libro de Bifo, que ya habréis notado que me ha impresionado mucho. Pero ya voy a tener que parar porque en algún momento deberán traducirlo y no es plan… Si os queréis saltar mi pequeño rollo introductorio id directamente el siguiente título en negrita.

Estos pasajes son ya de casi el final del libro y me han gustado particularmente porque plantea finalmente el dilema entre sumisión y autonomía del conocimiento a/de los algoritmos y el código económico-capitalistas.

En la primera parte me gusta especialmente la reflexión sobre la autonomía del general intellect: sin autonomía del conocimiento – que en mi entorno (universitario) se declina como meritocracias, anecas, competición -, para Bifo, no hay más alternativa que la reproducción y ampliación del sistema-maraña actual. (Maraña,tangle en inglés, que no traduce demasiado bien, es el concepto que propone Bifo para describir hoy, lo que otros llamarían sistema, red o máquina). Según este punto de vista, las luchas y resistencias universitarias no son una cuestión menor o gremial sino un territorio clave para la definición del próximo futuro. «En la transformación neoliberal del proceso educativo – se encuentra el peligro definitivo de la desertificación del futuro de la humanidad.» – suena un poco milenarisita, tal vez. Aún así no deja de sorprenderme la mansedumbre con que la mayoría de mis compañeros universitarios se han adaptado a esta nueva ecología distópica… Hay tan pocos insumisos… Creo que aquí Bifo explica bien porque yo intento serlo (insumiso). Aunque creo que nadie me comprende. __ ¡Buaaaa…! Me parezco a alguno al que no me gustaría parecerme…

En la segunda parte, Bifo propone a modo de fábula tres figuras: artista, ingeniero y economista, que considera como las protagonistas en esta lucha por el control del saber colectivo – que como ha desarrollado previamente considera el elemento clave de las fuerzas de producción en lo que el llama semiocapitalismo: lo de ahora. En otros tiempos a estas figuras se las habría llamado «sujetos revolucionarios» – a las dos primeras… Los economistas, mis socios en este blog, salen mal parados en la fábula…
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Bifo / Futurability (ii): «Sick at heart», automatización del trabajo y conocimiento

Mario Savio, líder del Free Speech Movement, habla a la asamblea de estudiantes en el campus de la Universidad de California en Berkeley, el 7 de diciembre de 1964. (AP Photo / Robert W. Klein) . Fuente: https://www.thenation.com/article/what-might-mario-savio-have-said-about-the-milo-protest-at-berkeley/

Sick at Heart & Work Automation & Knowledge [Enfermo hasta las entrañas & Automatización del trabajo y conocimiento]

Extracto traducido de: Franco Berardi Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York; pp. 204-207

Traducción José Pérez de Lama, 13-14/04/218

Un segundo pasaje del último libro de Bifo, en el que desarrolla su interpretación de la centralidad del conocimiento y las tecnologías en la dominación y las posibilidades de cambio en el mundo actual. Este pasaje corresponde a la tercera parte del libro, «Posibilidad». Como he comentado anteriormente, desde hace tiempo Bifo viene siendo, – al menos para mí -, uno de los principales pensadores de lo que algunos llamamos tecnopolítica, un término que pretende describir el papel crucial de las tecnologías – y el conocimiento sobre el que se sustentan – en las relaciones de poder y la configuración y devenir del mundo actual, ___ así como la necesidad de actuar en estos ámbitos en hipotéticos proyectos de emancipación / liberación, o al menos, de mejora de la vida actual…

Espero no molestar al autor ni a los editores con la traducción y publicación de estos pasajes largos. Más bien me gustaría pensar que estimularan a las posibles interesadas a leer el libro completo y, por supuesto, otras obras de Bifo… Seguirá a este un tercer post en el que Bifo aporta a mi juicio excelentes argumentos para un análisis de la crisis de la universidad… A partir de aquí, pues, sigue la traducción del texto original en inglés:

Cita introductoria

El conocimiento no trata sobre la verdad, o sobre el descubrimiento y la exposición de la realidad esencial – trata más bien sobre la creación de significado y la invención de interfaces técnicos que proyecten significado sobre la realidad. FBB, 2017: 198

[…]

Sick at Heart

Berkeley, California. 2 de diciembre de 1964. Cinco mil estudiantes reunidos en la plaza del campus para escuchar a Mario Savio (uno de los líderes del Movimiento por la Libre ExpresiónFree Speech Movement) contar una conversación con el director del consejo de gobierno de la universidad (Board of Regents).

Savio dijo lo siguiente [1]:

«La respuesta que recibimos, de parte de un liberal bienintencionado, fue la siguiente: Dijo, “¿Os imaginaríais al gerente de una empresa haciendo una declaración pública en contra de su consejo de dirección?” ¡Esta es la respuesta!»

«Pues bien, os pido que consideréis: Si esto (la Universidad) es una empresa, y si el consejo de gobierno es el consejo de dirección, y si el presidente Kerr es en efecto el gerente; entonces os diré algo. ¡Los profesores son un puñado de empleados y nosotros (los estudiantes) somos la materia prima! Pero somos una materia prima que no estamos dispuestos a serlo – que no estamos dispuestos ser objeto de ningún proceso. No estamos dispuestos ser convertidos en ningún producto. No estamos dispuestos… No estamos dispuestos a acabar siendo comprados por algún cliente de la Universidad, ya sea el gobierno, ya sea la industria, ya sean los sindicatos, ¡ya sea quien sea! ¡Somos seres humanos!» Seguir leyendo Bifo / Futurability (ii): «Sick at heart», automatización del trabajo y conocimiento

Contribuciones a la construcción de una perspectiva eco-ética-estética de la ciudad: documentos de concurso de profesor Titular de Universidad


Imagen: Tecnologías convivenciales; prototipo portátil de fabricación (impresión 3D) alimentado por energía solar fotovoltaica. Entre otros aspectos de interés, la impresora, una p-minifab, es hardware libre desarrollado y construido por el propio equipo del Fab Lab Sevilla (Miguel A. López). En la foto estoy con Cristina P. estudiante interna que colabora con el Fab Lab desde hace ya unos años.

José Pérez de Lama

Casi como despedida bloguera del año subo aquí enlaces a los documentos que preparé para el concurso de profesor Titular de Universidad en el área de Composición Arquitectónica, en la Universidad de Sevilla, para un perfil centrado en la ciudad, tecnopolíticas, medio ambiente (y fabricación digital), que afortunadamente, como muchos sabréis, pude ganar. [0]

Por si alguien tiene curiosidad, y como posible herramienta para otros futuros concursantes. El documento sigue el guión de la convocatoria, aquí en una versión extendida con diversos apéndices. El guión propone los siguientes documentos:

1/ Proyecto docente e investigador

2/ Programa de docente de la(s) asignatura(s) recogidas en el perfil

3/ Curriculum vitae

Yo añadí en un cuarto apartado (volumen) adicional la bibliografía y las referencias usadas tanto para el proyecto docente e investigador como para los programas.

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Contenidos y no-contenidos

Tras asistir a un par de concursos similares, me quedé algo perplejo con la colonización subjetiva-institucional de la máquina de acreditación. Resumidamente, los compañeros mencionaban ante todo los artículos indexados, proyectos de investigación financiados, etc. etc. sin mencionar sus contenidos salvo los títulos en el mejor de los casos y las presuntas keywords repetidas una y otra vez. Todo esto ilustrado con gráficos cuantitativos, muy bonitos eso sí, en los que se mostraban como habían cumplido meticulosamente con todos los items que los organismos encargados de las acreditaciones exigen para acceder al tipo de plaza en cuestión. Algún amigo multi-archi-sexeniado que me acompañaba exclamaba: «¡Impresionante, qué consistencia, qué carrerón!» o algo similar.

Sobre la autonomía universitaria

Uno esperaba que tras 10, 15, o 19 años en mi caso, de docencia e investigación los candidatos presentaran su pensamiento sobre las cuestiones objeto de la plaza, los trabajos realizados, argumentando su interés y relevancia en sí mismos, y no en virtud del reconocimiento hecho por el ya demasiado conocido dispositivo cuantitativo que nos hemos impuesto o nos han impuesto con la llegada del siglo XXI. Aquello de la autonomía de los universitarios para decidir que es lo relevante en su trabajo, qué problemas o cuestiones eligen tratar, por qué y cómo lo hacen, y que respuestas propias – o como parte de los ecosistemas de pensamiento, docencia e investigación – están tratando de dar. Así como lo que proyectan hacer en los próximos años en el caso de ganar las plazas objeto de concurso…

Eso es más o menos lo que traté de hacer yo, modestamente, y con las dudas de quien tiene todo conocimiento por tentativo y provisional. Empezando por un cierto diagnóstico de la Universidad actual y siguiendo por los problemas y cuestiones a los que me he dedicado y me quiero dedicar, y las cosas realizadas en este marco. Especialmente, considerando el estado de crisis-cambio que vivimos tanto en la Universidad, como en la sociedad y la ciudad – que en concreto era el objeto central del perfil de mi plaza.

Pensar, hacer y volver a pensar sobre lo que se hace

Como resumen algo grosero, lo que planteaba como posible descripción de mi trabajo de estos años y espero que de los que vienen, era la contribución a la construcción de una perspectiva eco-ética-estética [1] de la ciudad, el territorio y las sociedades contemporáneas, en las que las tecnologías (digitales) y el medio ambiente-ecología constituyen dos de sus vectores principales de  transformación y crisis – junto con el estudio del capitalismo contemporáneo, la reproducción social y los feminismos, las nuevas relaciones de poder y cosas así.

Un trabajo teórico en diálogo con el trabajo práctico, que en etapas sucesivas supuso trabajar en proyectos con el Seminario de Arquitectura Bioclimática (posteriormente de Arquitectura y Medio Ambiente) durante los 80 y principios de los 90, vivir en Los Ángeles entre finales de los 90 y principios de los 2000 para estudiar in situ y en primera persona la emergencia de la metrópolis posfordista y digital, los trabajos con hackitectura.net durante la década de 2000, a la vez que participaba activamente en los movimientos anti-globalización de este período, y la creación y trabajo en el Fab Lab Sevilla y la Fab Lab Network entre 2009 y la actualidad. Entre otras cosas.

Os dejo en el enlace a continuación los documentos, por si tuvierais curiosidad por ojearlos. Creo que tiene partes bastantes interesantes, y pocas palabras huecas; aunque así, de principio a fin, quizás no sea una lectura demasiado divertida. Cómo orientación para otros en situaciones similares, tampoco estoy seguro de que sea una buena guía. Posiblemente sea demasiado hteredoxo. No estoy seguro; aquí está en cualquier caso:
https://1984.lsi.us.es/wiki_nam_htca/index.php/Documentos_concurso_TU

¡Salud y buen año 2018!

#notas

[0] El concurso tuvo lugar los pasados días 22 al 24 de noviembre de 2017 y hace sólo unos días; el 21 de diciembre, día del solsticio de invierno por otra parte, tomé posesión formalmente de la nueva plaza. Algún mérito personal creo que tengo para haber ganado esta plaza, pero como en casi todos, o en todos los casos, los méritos suelen ser también y en buena medida sociales, de los ecosistemas-ecologías de los que uno forma parte, – y esa fue una de mis reflexiones en el concurso, que el trabajo de profesor-investigador trata de contribuir a hacer crecer o quizás a hacer más ricas, habitables y alegres – no es tan fácil elegir los adjetivos – las ecologías de las que participamos – y menos, de tratar de ser el más competitivo o más listo o más bad-ass que nadie. Los agradecimientos algo más extensos y detallados se recogen en uno de los documentos enlazados, en el CV, al final. Se atribuye a Newton el haber dicho que si había sido capaz de ver tan lejos era porque había podido subido a hombros de gigantes, refiriéndose a los sabios que le habían precedido. Quizás tendríamos que inventar una nueva versión de este dicho que mencione las ecologías mentales y materiales de las que formamos parte…

[1] Estoy agradecido a Abelardo Gil Fournier que calificó así, como eco-ético-estético, lo que yo estaba proponiendo en el debate tras una conferencia que impartí en Medialab Prado el pasado año, una adjetivación que adopté desde entonces.