Archivo de la categoría: Literatura

Una práctica de inglés avanzado: “Like all other writers, he met with disappointments” – un comentario sobre la Tristra-paedia de Walter Shandy

Imagen: John de la Casse, arzobispo de Benevento, héroe y modelo de Walter Shandy; pintura de Jacopo Pontormo, s XVI (fragmento). Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Giovanni_della_Casa

Like all other writers, he met with disappointments…

José Pérez de Lama

Estos días andaba recordando este capítulo del Tristram Shandy – en el que se introduce uno de mis temas preferidos de uno de mis libros preferidos: tras morir su primogénito, el padre de Tristram decide ponerse a escribir una Tristra-paedia – emulando a Jenofonte con el hijo de Ciro, por cierto – un compendio para dirigir la educación de Tristram, su segundo hijo y el único que le queda;—- siendo ya un hombre mayor: es su última oportunidad, piensa…

Ocurre que el padre tarda tanto con el asunto, «Como todos los escritores, se encontró con decepciones»—-y aquí aparece la historia de John de la Casse / Giovanni della Casa, (el de la imagen que me hizo gracia y me gustó), un sabio-humanista italiano que tardó 40 años en escribir una obra que finalmente resultó ser un pequeño librito—- tarda tanto el hidalgo Shandy, que su hijo va creciendo y superando las sucesivas edades a las que imaginamos que se dedican los episodios de la Tristra-paedia

Tras tres años y pico de trabajo Walter Shandy no ha llegado ni a la mitad de su obra, y mientras tanto tiene a su hijo lo ha tenido completamente olvidado – en lo concreto y material, claro. La suerte para el padre, y para Tristram, – hasta cierto punto -, es que un acontecimiento inesperado y que parecerrá de mayor importancia trastoca la vida familiar y Shandy padre se ve en la obligación de abandonar su gran proyecto literario… Pero eso ya es en el siguiente capítulo.

La historia tiene bastante guasa, también por supuesto la manera en que la cuenta Sterne,—- y esto del autor que no avanza con su libro, un libro que trata del mundo pero que escribe refugiado en su casa, resultará a algunos tremendamente familiar… :-/ Sigue leyendo Una práctica de inglés avanzado: “Like all other writers, he met with disappointments” – un comentario sobre la Tristra-paedia de Walter Shandy

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Nabokov sobre lo concreto, la bondad y lo bueno


Imagen: Nabokov en 1968 haciendo como que cazaba mariposas, una de sus grandes aficiones, fotografía de Philippe Halsman; fuente: https://bibliotecaignoria.blogspot.com/2014/12/vladimir-nabokov-el-arte-de-la.html

Nabokov sobre lo concreto, la bondad y lo bueno
[notas de El arte de la literatura y el sentido común]

En recuerdo de Ángel Díaz Domínguez, que me metió en el club de los nabokovianos hace ya tanto tiempo…

Notas introductorias y traducción* de José Pérez de Lama

La traducción la he ido contrastando con la de F. Torres Oliver (1984) que puede verse, junto con el original en inglés en las referencias al final del post ___ por supuesto Nabokov es un gran maestro del lenguaje y es lo que deben leer los que se sientan más o menos cómodos con el inglés.

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Veo que el texto que voy a reproducir parcialmente está bastante repetido por Internet. Aún así, me voy a dar el gusto de reproducirlo yo también, y de traducirlo, con la ayuda de las traducciones disponibles – como muchxs sabrán el lenguaje y el estilo de Nabokov son particularmente ricos y complejos. ___ ¿Por qué volví a Nabokov? Pues supongo que por casualidad como ocurre con tantas cosas. Porque asistí a una presentación de un libro de Juan Bonilla y acabamos hablando de Nabokov; porque ando atrancado con un texto mío, que me parece demasiado vulgar y aburrido, y recordé algunas cosas de Nabokov sobre el estilo y pensé que a lo mejor me ayudaban… Lo del estilo lo comentaré quizás más adelante. Lo de ahora corresponde a una charla recogida al final del su libro de Lectures on Literature – un libro que me encanta por otra parte, al que vuelvo de vez en cuando.

Lo que me llamó la atención de los pasajes que voy a reproducir es la conexión que hace aquí Nabokov  entre lo bueno – y la bondad, deja en est una cierta ambigüedad – y el detalle, lo concreto – por oposición a las generalizaciones y abstracciones. Creo que no es lo que suelen destacar los comentaristas… Frente a la tozudez de los hechos que nos muestran un mundo cada vez más horrible, decía Nabokov, lo concreto, el detalle nos permite ver lo contrario: la bondad de las personas, lo bueno del mundo… ___ algo que a mí me hace falta sin duda. La cosa me recordó a una conversación informal con Antonio Lafuente hace un par de años, a quien hablaba de lo devastador de las lecturas de Marx o – justo aquellos días – de Arrighi – de éste último sobre el capitalismo y la historia de sus alianzas con los poderes político-militares a lo largo de la historia. También a algunas conversaciones – con poco acuerdo – sobre la abstracción y lo concreto, en torno a la modernidad, la cultura algorítmica, la percepción y el arte con mi ex-estudiante Victoria del Rosal – a quien creo que gustarán estas ideas de Nabokov.

La conferencia, citada extensivamente, es bastante “divagadora”… La notas son un poco así – ¿contra la “dictadura del signficante” que decían algunos? … Aquí siguen pues.

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[Sobre la derrota del sentido común …] el segundo resultado es que la irracional creencia en la bondad del hombre* (a la que se oponen tan solemnemente esos caracteres ridículos y fraudulentos que llamamos Hechos) se convierte en algo más que la débil base de filosofías idealistas. Se convierte en una verdad sólida y iridiscente. Esto significa que la bondad se convierte en una parte central y tangible de nuestro propio mundo, un mundo que a primera vista parece difícil de identificar con el mundo moderno de los editores de periódicos y otros brillantes pesimistas, que te contarán que, dicho suavemente, es ilógico aplaudir la supremacía del bien en un tiempo [… ] de terror, estupidez y alambre de espino. […]

¿Qué significan exactamente estos irracionales patrones? [los que viene introduciendo el autor] Significan la supremacía del detalle sobre lo general, de la parte que está más viva que la totalidad, de la pequeña cosa que alguien observa y reconoce con un gesto amistoso del espíritu mientras que la muchedumbre a su alrededor es conducida por el sentido común hacia algún objetivo común. […] Recuerdo un chiste en que aparecía un deshollinador cayendo del tejado de un edificio alto mientras se percataba de que un anuncio tenía una palabra mal escrita y se preguntaba en su vuelo cabeza abajo por qué nadie se habría preocupado de corregirlo. En cierto sentido, todos estamos cayendo hacia nuestras muertes desde la alta historia de nuestros nacimientos hasta las planas losas del patio del cementerio, maravillándonos con una inmortal Alicia en el País de las Maravillas por los patrones de la pared que va pasando. Esta capacidad de maravillarse por minucias – olvidando el peligro inminente – estas digresiones del espíritu, estas notas al margen en el volumen de la vida son las más altas formas de consciencia y es en este infantilmente especulativo estado mental, tan diferente del sentido común y su lógica, que sabemos que el mundo es bueno.

[…] la bondad [¿el bien?] es algo irracionalmente concreto.

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#referencias

Vladimir Nabokov, 1980, The Art of Literature and Commonsense, en: VN, Lectures on Literature, Harcourt, San Diego, pp. 371-380

Referencias online:

Nabokov, V. (1984), Lecciones de literatura. Traducción de Francisco Torres Oliver. Bs.As., Emecé, en: https://www.scribd.com/document/52462712/Nabokov-El-arte-de-la-literatura-y-el-sentido-comun

También en: https://bibliotecaignoria.blogspot.com/2014/12/vladimir-nabokov-el-arte-de-la.html

En inglés: https://www.scribd.com/doc/24008084/The-Art-of-Literature-and-Commonsense

Escritura no es sino otro nombre para conversación __ Sterne

Shandy Hall (Coxwold, North Yorkshire), la casa de Laurence Sterne / Tristram Shandy. Podemos imaginar que fuera en esta parte trasera de la casa donde tiene lugar la conversación mencionada por Sterne en la cita de más abajo (*). Fuente: https://www.livingnorth.com/yorkshire/gardening/shandy-hall-uncovered

José Pérez de Lama

La primera vez que escuché esta idea fue en una lectura de tesis doctoral en Madrid en la que el joven y brillante sociólogo, Ignacio Farías, sugirió que un trabajo de ese tipo, un libro más en general, era como plantear una conversación con sus potenciales lectores. En ese sentido planteaba la necesidad de una cierta claridad y de explicar adecuadamente los principios y argumentos para poder efectivamente establecer “la conversación”.

Aquello me gustó bastante, y me gustó también encontrar algo bastante parecido en uno de mis libros preferidos, el Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman, de Laurence Sterne, acerca del que he hecho recientemente algún otro comentario. La cita (Libro II, Capítulo XI) es la siguiente:

“La escritura, cuando está bien hecha, (como estarán seguros de que yo mismo pienso que está la mía) no es sino otro nombre para una conversación: Igual que nadie que sepa que está en buena compañía, se aventuraría de decirlo todo; así ningún autor, que entienda los correctos límites del decoro y la buena educación, podría presumir que fuera a pensarlo todo él: El respeto más auténtico que puedes ofrecer al entendimiento del lector, es el de repartir la cuestión en dos, amigablemente, y dejarle algo que imaginar, por turnos, igual que a uno mismo.” Sigue leyendo Escritura no es sino otro nombre para conversación __ Sterne

Tristram Shandy sobre el tiempo y la sucesión de ideas…


Frontispicio de una edición de 1762 de The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman, de Laurence Sterne. Los dos personajes entre el humo de tabaco al fondo de la imagen de Hogarth, son Walter y Toby Shandy en la sala (parlour) de Shandy Hall, donde transcurre la mayor parte de los 3 o 4 primeros libros de la obra… Fuente de la imagen: http://otago.ourheritage.ac.nz/items/show/10700

Unas notas sobre Tristram Shandy, la duración (nuestra percepción del paso tiempo) y la sucesión de ideas. Una curiosidad (¿sólo?) para aficionados

Por José Pérez de Lama

Algún tiempo haciendo filología amateur: leyendo el original de Tristram Shandy, el anticlásico de Laurence Sterne (1760…), una especie de Quijote del Empirismo y y la Ilustración —- y en paralelo la admirable y laboriosa traducción al español del ínclito Javier Marías (Alfaguara, 1978-2014).

El original está en un inglés del XVIII, que sin embargo suena bien contemporáneo, pero que aún así es de gran peculiaridad porque está lleno de pensamientos y diálogos entrecortados de los protagonistas, en los que se mezclan el humor, los dobles sentidos y las excentricidades. Por supuesto, se trata de un libro de culto – en el sentido inglés o  (norte)americano del término. Y para mí es un placer leerlo y releerlo, sin saber del todo bien por qué. Sigue leyendo Tristram Shandy sobre el tiempo y la sucesión de ideas…

Ishiguro: sobre lo fácil que es desperdiciar la propia vida

2 de las múltiples portadas de The Remains of the Day (Kazuo Ishiguro, 1989)

José Pérez de Lama

Leí en tuiter, – o quizás lo soñé porque ahora no lo encuentro – , una declaración de Kazúo Ishiguro con motivo de su premio Nobel en que decía algo así como que había escrito sobre lo fácil que es desperdiciar la propia vida. Y en parte intrigado por aquel tuit me releí su libro creo que más conocido, The Remains of the Day, que en mi primera lectura, hace un par de años, me había gustado, incluso conmovido.

Como muchos sabrán, la novela, más bien breve, tratar de un mayordomo de una gran casa inglesa en el período previo y posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este buen señor, Mr Stevens, – creo que no se llega a conocer su nombre de pila -, recuerda su vida a lo largo de un viaje en coche durante los años 50. Ya es mayor y reflexiona, sin que sea algo completamente explícito por su parte, sobre si tuvo una buena vida o no. El nudo de la reflexión para mí son sus cavilaciones sobre la dignidad, que, para él, sería la principal característica que definiría a un buen mayordomo; – como tal que es como se entiende a sí mismo. Lo del mayordomo, la primera vez que empecé a leerlo, me echó un poco para atrás, pero poco a poco se puede ir entendiendo que se trata de una persona como otra cualquiera, o como muchas otras: una persona que se identifica con su trabajo, un trabajo que supone ocupar una posición subalterna dentro de una empresa o institución que lo trasciende, y que quiere hacer este trabajo lo mejor posible, cumplir con esa responsabilidad dentro de la sociedad, que consagra su vida a eso. Como el que dice, soy arquitecto, soy profesor o soy militante de esto o lo otro. Todo esto se cuenta a través de descripciones de la vida cotidiana, de sus relaciones con los diferentes personas de este entorno, de sus conversaciones y sentimientos, y de las reflexiones retrospectivas sobro todo aquello. Se nos presenta como una vida, y eso posiblemente sea el valor literario de la obra. The Remains of the Day, lo que quedaba del día, era lo que hacía tras cumplir con su deber. ¿Por desgracia? eso sí que creo que lo conocemos much*s.

Su idea de dignidad en el cumplimiento de los deberes de su trabajo le supone renunciar a muchas cosas a las que mujeres y hombres suelen dar importancia: el amor, la expresión de los sentimientos, el tiempo libre, el tener unos fines personales propios más allá de los que se asuman como parte del papel de cada cual en la sociedad. El virtuosismo, discreto, en el ejercicio de su trabajo es también parte fundamental de la idea de dignidad Mr Stevens. Y aunque a veces duda de cosas que ocurren en la casa y de formas de hacer de su empleador, su relación con su Lord Darlington es ante todo de confianza, quizás no tanto en él mismo como persona, sino sobre todo en cuanto que encarnación de un cierto orden social y unos valores (eso sí, conservadores). Y en las ocasiones en que piensa que Darlington se equivoca o que sus cálculos a pesar de la buena voluntad no salieron bien, sus sentimientos siguen siendo de lealtad, una cierta indulgencia – cuasi-filial – y compasión. Una compasión que se va revelando también como compasión por sí mismo.

Posiblemente, todos estos sentimientos y emociones así imaginadas nos resulten hoy muy ajenos: desde la dignidad, a la confianza o la indulgencia. Y sin embargo, a la vez, la pregunta sobre qué significaría desperdiciar la vida que nos pueden sugerir, no deja de ser actual. Al menos a mí, me interpela de manera poderosa: tratar de hacer bien tu trabajo, participar con lealtad de las formaciones sociales e instituciones que nos habitan y habitamos, tratar de vivir con dignidad, – experimentando sobre qué pudiera esto significar -, encontrar equilibrios entre la existencia social y la existencia personal, llegar a saber si somos mayordomos o señores… o qué somos. Todo un arte tratar de responder a estas cosas; el arte de vivir.

Quizás… de momento convenga pensar, no ya, si uno está desperdiciando la vida, sino si está desperdiciando algo tan modesto como este sábado de otoño.

Vale.

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Un discurso de Lincoln recogido por Kurt Vonnegut & Kilgore Trout


Imagen: Lápida, dibujo de Kurt Vonnegut, quizás de Breafast for Champions, aunque ahora no lo encuentro…

José Pérez de Lama

Estos días leí otra novela más de Kurt Vonnegut, Timequake, que se ha convertido en una de mis preferidas. Vonnegut es/fue, además de literato extraordinario, socialista norteamericano del Mid West (el prólogo de su novela Jailbird, en el que cuenta la masacre de Cuyahoga, la historia de una huelga en Cleveland en 1894, es uno de los textos políticos que más me hayan impresionado nunca). Nacido en los años 20 y muerto en 2007, siempre implicado críticamente, a la vez que con compasión, en lo que ocurría a su alrededor y en el mundo. En Timequake, ya septuagenario hace una especie de balance de su vida, muy bonito. En otra de sus rocambolescas tramas, una de las historias de Timequake es la de su encuentro con su alterego, – heterónimo diríamos si fuera Pessoa -, Kilgore Trout – un escritor (ficticio) de culto para los vonnegutianos. Trout es un desastre de hombre íntegro a la vez que algo furibundo, que escribe sobre todo ciencia ficción, en la onda pulp, cuando no tira a la basura sus escritos recién acabados… Timequake termina con una obra de teatro de Trout, en la que aparecen, entre los teatreros y el público, muchos de los personajes de la vida literaria de Vonnegut… Bastante curioso, como si fuera el sueño de un moribundo a quien vienen a la mente las principales personas e historias de su vida tratándolas de ordenar de alguna manera – aunque como imaginarán los aficionados a Vonnegut, por supuesto, con bastante guasa…

En la obra de teatro aparece Abraham Lincoln, el histórico, otro demócrata del Mid West, dando un discurso que efectivamente dio en su momento, que es el que aquí traduzco. Supongo que Vonnegut lo vería relevante para el año 97-98 que es cuando publica Timequake, y a mi me parece hoy igual de oportuno – y, por otro parte, bello y elocuente como señala Trout, o quizás fuera Vonnegut. Es el discurso de Lincoln cuando sale de Illinois para asumir la presidencia de los EU para la que acaba de ser elegido por primera vez. 1861, por tanto. Dice así:

Nadie que no esté en mi propia situación podrá apreciar mis sentimientos de tristeza en esta despedida. A este lugar, y a la amabilidad de ustedes, lo debo todo. He vivido aquí durante un cuarto de siglo, y he pasado de joven a hombre viejo. Aquí han nacido mis hijos y uno de ellos está aquí enterrado. Me voy ahora, sin saber cuándo o si alguna vez volveré.

He sido llamado a asumir la Presidencia en un tiempo en el que once de nuestros estados soberanos han anunciado su intención de separarse de la Unión, en el que las amenazas de guerra aumentan cada día su ferocidad.

Es un grave deber al que ahora me enfrento. Para prepararme, he tratado de preguntar: ¿qué gran principio o ideal es el que ha mantenido esta Unión durante tanto tiempo? Y creo que no sólo fue una cuestión de la separación de las colonias de la metrópoli, sino aquel sentimiento en la Declaración de Independencia que dio libertad al pueblo de este país y esperanza al mundo. Este sentimiento fue la satisfacción de un antiguo sueño, que los hombres han sostenido a través del tiempo: que algún día podrían sacudirse sus cadenas y encontrar la libertad en la hermandad de la vida. Ganamos la democracia, y ahora está la cuestión de si tendrá la capacidad de sobrevivir.

Tal vez haya llegado el terrible día del despertar, y el sueño se haya terminado. Si fuera así, me temo que se habrá terminado para siempre. No puedo creer que los hombres vayan a tener otra vez la oportunidad que nosotros hemos tenido. Tal vez lo debamos admitir, y conceder que nuestros ideales de libertad e igualdad están en decadencia y condenados. He oído de un monarca del Este que encargó una vez a sus hombres sabios que le inventaran una frase que fuera cierta y apropiada en todo tiempo y situación. Le presentaron las palabras, “Y todo esto también habrá de pasar”.

Este es un pensamiento consolador en tiempos de aflicción – “Y todo esto también habrá de pasar”. Y sin embargo – ¡creamos que no es cierto! Vivamos para probar que podemos cultivar el mundo natural que nos rodea, y el mundo intelectual y moral dentro de nosotros, de forma que podamos asegurar la prosperidad individual, social y política, cuyo curso vaya adelante, y que, mientras que la tierra perdure, no termine nunca… […]

Adiós, mis amigos y vecinos.

Hasta aquí; Kurt Vonnegut, 1998, Timequake, Vintage, Londres, pp. 201-202

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Mujeres pensando y escribiendo: Zadie Smith y Donna Haraway

Imagen: Portadas de Swing Time, de Zadie Smith y Staying with the Trouble, de Donna Haraway, ambos publicados en 2016.

José Pérez de Lama

Estas y otras notas las escribo por varias razones; __ una de ellas: mi mala memoria: con la edad y con Internet cada vez va peor, y con estos posts me queda algún recuerdo. También por compartir cosas que me han gustado, y tratar de animar a los/as que pasen por el blog a leer y pensar juntos, aunque sea en la (des)conexión de las redes.

Entonces: estos días he podido leer Swing Time de Zadie Smith y estoy leyendo Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene de Donna Haraway. Seguramente no haya demasiada relación entre ambas lecturas, salvo que ambas me han gustado bastante, mucho. Relacionarlas es hacer oddkin (extraños parentescos), quizás, como escribe Haraway. Sigue leyendo Mujeres pensando y escribiendo: Zadie Smith y Donna Haraway