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Octavia Butler: Algunas reglas para predecir el futuro

Imagen: portadas de Parables, novelas de Octavia E. Butler de la década de 1990.
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Notas introductorias

Un ensayo de la autora de ciencia ficción Octavia E. Butler; publicado originalmente en la revista Essence [2000] / y reproducido por los editores de exittheapple.com en abril de 2007. Traducción de (((o))) Acoustic Mirror @espejoacustico  & José Pérez de Lama (2020); el original en inglés, a continuación de la versión en español/castellano.

El texto en inglés procede de la Internet Archive /WayBack machine __ https://web.archive.org/web/20150219020855/http://exittheapple.com/a-few-rules-for-predicting-the-future/ — en arquitecturaContable lo pudimos leer gracias al amigo tuitero @espejoacustico que lo recordaba estos días. Tras intercambiar algunos tuits hemos colaborado con él en esta traducción que sigue a continuación.

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Algunas reglas para predecir el futuro

Octavia E. Butler

 

«ENTONCES, ¿CREE USTED REALMENTE que en el futuro vamos a tener el tipo de problemas sobre los que escribe en sus libros?» — me preguntó un estudiante cuando estaba firmando libros al final de una conferencia. El joven se refería al tipo de problemas que yo había descrito en Parábola del sembrador y en Parable of the Talents, novelas que suceden en un futuro próximo en el que proliferan la adicción a las drogas y el analfabetismo, caracterizado por el éxito de las prisiones y el fracaso de las escuelas públicas, la enorme y creciente separación entre los ricos y todos los demás, y toda la desagradable familia de problemas vinculados al calentamiento global.

«No fui yo la que se inventó estos problemas,» le dije. «Lo que hice fue mirar alrededor y fijarme en los problemas que estamos tratando de dejar a un lado ahora mismo, y darles 30 años para que se conviertan en completos desastres.»

«Okay» — me dijo el muchacho desafiante — «Entonces, ¿cuál es la solución?»

«No hay una solución» — le dije.

«¿No hay solución? ¿Quiere decir que estamos condenados?» – Sonrió como si pensara que aquello pudiera ser una broma.

«No,» — le contesté. — «Lo que quiero decir es que no hay una única respuesta que vaya a resolver todos nuestros problemas futuros. No hay una bala mágica. Lo que hay son miles de respuestas – por lo menos. Tú puedes ser una de estas respuestas si eliges serlo.»

Algunos días después, por correo, recibí una copia del artículo de aquel joven, publicado en el periódico de su universidad. Mencionaba mi charla, listaba algunos de mis libros y los futuros problemas sobre los que trataba. Y después citaba su propia pregunta: «¿Cuál es la solución?» El artículo terminaba con las primeras tres palabras de mi contestación, equívocamente aisladas de lo que había seguido: «No hay solución.»

Resulta triste lo fácil que es subvertir el significado, o más precisamente, contar una mentira, usando una cita exacta pero incompleta. En este caso, era frustrante porque algo que ni yo ni mis principales personajes nunca hacemos es abandonar la esperanza cuando contemplamos el futuro. De hecho, el propio acto de tratar de visualizar el futuro, discernir posibilidades y ofrecer advertencias es en sí mismo un acto de esperanza.

Aprende del pasado
Claro que escribir novelas acerca del futuro no me da ninguna habilidad especial a la hora de predecirlo. Pero sí me anima a usar nuestros comportamientos pasados y presentes como guías para la clase de mundo que parece que estamos creando. Por ejemplo, el pasado está lleno de ciclos repetitivos de fuerza y debilidad, sabiduría y estupidez, imperio y cenizas. Estudiar la Historia es estudiar a la Humanidad. E intentar predecir el futuro sin estudiar la Historia es como intentar aprender a leer sin molestarse en aprender el abecedario.

Cuando me estaba preparando para escribir Parable of the Talents, necesitaba pensar en cómo un país podría caer en el fascismo (algo que Estados Unidos hace en los Talents). Así que releí Auge y caída del Tercer Reich [1] y otros libros sobre la Alemania Nazi. No estaba tan interesada en el combate en la Segunda Guerra Mundial como en la historia de preguerra de cómo cambió Alemania mientras sufría problemas sociales y económicos, mientras Hitler amenazaba y seducía, mientras los alemanes respondían a las amenazas y la seducción y a su propia Historia, y mientras Hitler utilizaba esa Historia para manipularlos. Quería comprender cómo la gente necesita auto-engañarse mientras ve, en silencio o con deleite, cómo sus vecinos son extraídos, secuestrados, asesinados. Diferentes versiones de este horror han tenido lugar una y otra vez a lo largo de la Historia. Siguen ocurriendo en lugares como Ruanda, Bosnia, Kosovo y Timor Oriental, en cuanto un grupo de personas permite que sus líderes le convenzan de que, para su propia protección, para la seguridad de sus familias y de su país, deben atacar a sus enemigos, a estos otros alienígenas que hasta ahora habían sido sus vecinos.

Es relativamente fácil reconocer este horror cuando ocurre en otra parte del mundo o en otro momento en el tiempo. Pero, para reconocerlo aquí, en casa, para reconocerlo antes de que pueda crecer e ir a peor, tenemos que prestar atención a la Historia. Me di cuenta de esto hace algunos años, cuando vivía enfrente de una niña de 15 cuyo abuelo me había pedido que le ayudara con los deberes escolares. La niña estaba haciendo un trabajo sobre un hombre que había huido de Europa en los años 30, porque unas personas llamadas (titubeó y pronunció una palabra claramente desconocida para ella) «¿los natsis?». Tardé un momento en darme cuenta de que se refería a los Nazis, y que no sabía absolutamente nada de ellos. Corremos peligro cuando olvidamos la Historia.

Respeta la Ley de Consecuencias
Hace muy poco me quejé a mi médico de que lo que me prescribía tenía un efecto secundario muy molesto.

«Le puedo dar algo que lo contrarreste», dijo mi médico.

«¿Un medicamento que contrarreste los efectos de otro medicamento?», pregunté.

Asintió. «Le será más cómodo».

Empecé a echarme atrás. Odio tomar medicamentos. «El problema no es para tanto.», dije. «Puedo con ello.»

«No tiene que preocuparse.», dijo mi médico. «Este segundo medicamento funciona y no hay efectos secundarios».

Eso hizo que me detuviera en seco. Me hizo ver, con toda certeza, que no quería este segundo medicamento. Me di cuenta de que no creía en los medicamentos que no tuvieran efectos secundarios. De hecho, no creo que podamos hacer nada sin efectos secundarios — también conocidos como consecuencias no deseadas —. Estas consecuencias pueden ser beneficiosas o dañinas. Pueden ser demasiado leves para tener en cuenta o pueden merecer la pena porque los efectos beneficiosos son fantásticos, pero las consecuencias siempre están ahí. En Parábola del sembrador [2] mi personaje lo explica así:

Todo lo que tocas / lo cambias
Todo lo que cambias / Te cambia
La única verdad duradera / Es el cambio
Dios / Es cambio

Sé consciente de tu perspectiva
¿Cuántas combinaciones de consecuencias no deseadas y reacciones de los humanos ante ellas se necesitan para desviarnos hacia un futuro que parece desafiar cualquier tendencia obvia? No muchas. Por eso es tan difícil predecir el futuro con precisión. De entre los errores más graves de predicción que he visto están los de tipo lineal — son los que ignoran lo inevitable de las consecuencias no deseadas, ignoran nuestras típicamente poco lógicas maneras de responder a ellas, y simplemente dicen: «En el futuro, tendremos más y más de lo que focaliza nuestra atención ahora mismo». Si estamos en un momento de prosperidad, entonces, en el futuro, prosperidad es lo que tendremos. Si estamos en período de recesión, en el futuro estamos condenados a más angustia. Claro que predecir un estado imposible de permanente prosperidad bien podría ser un acto de miedo y de esperanza supersticiosa, más que un acto de pensamiento lineal poco imaginativo. Y predecir una fatalidad en tiempos difíciles bien podría tener más que ver con el dolor y la depresión del momento que con una verdadera comprensión de las posibilidades futuras. La superstición, la depresión y el miedo juegan un papel importante en nuestros intentos de predicción.

También es cierto que dónde nos situamos determina qué podemos ver. Desde luego, el lugar donde yo me situaba cuando empecé a prestar atención a los viajes espaciales influyó mucho en lo que veía. Seguí la carrera espacial de finales de los 50 y los 60 no porque era una carrera, sino porque nos llevaba lejos de la Tierra, lejos de casa, lejos, para poder investigar los misterios del Universo y, pensaba yo, para encontrar un nuevo hogar para la Humanidad ahí fuera. Esto me resultaba atractivo, al menos en parte, porque era una adolescente y empezaba a pensar en dejar la casa de mi madre y en investigar los misterios de mi mayoría de edad.

Apolo 11 alcanzó la Luna en julio de 1969. Para entonces, yo ya me había ido de casa, y creía que también estaba viendo a la Humanidad irse de casa. Asumí que íbamos a establecer colonias lunares y que, en algún momento, enviaríamos humanos a Marte. Probablemente lleguemos a hacer esto algún día, pero nunca imaginé que tardaríamos tanto. Moraleja: la mera ilusión es tan poco útil a la hora de predecir el futuro como el miedo, la superstición o la depresión.

Cuenta con sorpresas
Hace no tanto me encontraba hablando a un grupo de estudiantes universitarios, y mencioné el miedo que en su momento habíamos tenido de una guerra nuclear con la Unión Soviética. Los jóvenes a los que me dirigía habían nacido alrededor de 1980, y una de ellos intervino para decir que nunca había tenido una preocupación por la guerra nuclear. Nunca había creído que algo así pudiera llegar a ocurrir — le parecía que toda esa idea era un disparate.

Ella no podía imaginar que durante los días de la Guerra Fría de los sesenta, los setenta, y los ochenta, nadie se hubiera atrevido a predecir una resolución pacífica en los 90. Yo recordaba las simulaciones de ataque aéreo de cuando estaba en primaria, cómo nos acurrucábamos, con las cabezas apretadas contra las paredes de los pasillos y las manos desnudas aparentemente protegiendo nuestros cuellos despejados, con la esperanza de que, si la guerra nuclear llegase a ocurrir, Los Ángeles se libraría. Pero la amenaza de una guerra nuclear ha desaparecido, al menos por el presente, porque para nuestra sorpresa nuestro principal rival, la Unión Soviética, se disolvió. Da igual cuánto nos esforcemos en ver el futuro, siempre están estas sorpresas. La única predicción segura es que siempre estarán.

Entonces ¿por qué intentar predecir el futuro si es tan difícil, si es casi imposible? Porque hacer predicciones es una manera de aviso cuando nos vemos a la deriva en direcciones peligrosas. Porque la predicción es una forma útil de señalar caminos más seguros, más sabios. Sobre todo, porque nuestro mañana es hija de nuestro hoy. En pensamiento y acto ejercemos una gran influencia sobre esta niña, incluso cuando no podemos controlarla del todo. Pero es mejor pensar en ella. Es mejor intentar darle buena forma. Es mejor hacer esto para cualquier niña.


El pasado enero, cuando la Casa Blanca le pidió a Octavia Butler, de 52 años, escribir una nota para el Presidente en el que trazara su visión del futuro, la autora eligió como tema la educación. «Yo era pobre, negra, la hija de un limpiabotas y una sirvienta,», explica Butler. «Cuando decía que quería ser escritora, en el mejor de los casos, se me trataba con una suave condescendencia. Ahora me gano la vida escribiendo. Sin la excelente y gratuita educación pública que pude aprovechar, hubiese encontrado otras cosas que hacer con mis sueños aplazados y ambiciones trucadas». En lugar de ello, ella llegó a hacerse con los honores más altos de la Ciencia Ficción: los premios Hugo y Nebula.

Butler, nacida en Pasadena, California, es autora de 11 novelas de gran éxito de crítica. Sus seguidores vuelven una y otra vez en títulos como Patternmaster, Imago, Parentesco y, más recientemente, Parábola del sembrador, una inquietante novela de carretera feminista, y su más optimista secuela, Parable of the Talents. Ganadora del MacArthur Fellowship de 1995 por su ficción, Butler ahora trabaja y vive en Seattle.
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Notas

[1] (N. del t.) Se trata de The Rise and Fall of the Third Reich: A History of Nazi Germany de William L. Shirer (Simon & Schuster, 1960). Se ha editado en castellano en dos tomos como Auge y caída del Tercer Reich (Planeta, 2013).

[2] (N. del t.) Octavia E. Butler, «Parábola del sembrador», Overol, Chile, 2019. Edición en castellano de su “Parable of the Sower” (1994).

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Imagen: Octavia E. Butler, outline and handwritten notes for Parable of the Sower (1994). Fuente: @espejoacustico.

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A Few Rules For Predicting The Future

An essay by science-fiction author Octavia E. Butler; originally published in Essence magazine in 2000 [“posted from the editors” at exittheapple.com: Apr 19 2007]

“SO DO YOU REALLY believe that in the future we’re going to have the kind of trouble you write about in your books?” a student asked me as I was signing books after a talk. The young man was referring to the troubles I’d described in Parable of the Sower and Parable of the Talents, novels that take place in a near future of increasing drug addiction and illiteracy, marked by the popularity of prisons and the unpopularity of public schools, the vast and growing gap between the rich and everyone else, and the whole nasty family of problems brought on by global warming.

“I didn’t make up the problems,” I pointed out. ‘All I did was look around at the problems we’re neglecting now and give them about 30 years to grow into full-fledged disasters.’

“Okay,” the young man challenged. “So what’s the answer?”

“There isn’t one,” I told him.

“No answer? You mean we’re just doomed?” He smiled as though he thought this might be a joke.

“No,” I said. “I mean there’s no single answer that will solve all of our future problems. There’s no magic bullet. Instead there are thousands of answers–at least. You can be one of them if you choose to be.”

Several days later, by mail, I received a copy of the young man’s story in his college newspaper. He mentioned my talk, listed some of my books and the future problems they dealt with. Then he quoted his own question: “What’s the answer?” The article ended with the first three words of my reply, wrongly left standing alone: “There isn’t one.”

It’s sadly easy to reverse meaning, in fact, to tell a lie, by offering an accurate but incomplete quote. In this case, it was frustrating because the one thing that I and my main characters never do when contemplating the future is give up hope. In fact, the very act of trying to look ahead to discern possibilities and offer warnings is in itself an act of hope.

Learn From the Past
Of course, writing novels about the future doesn’t give me any special ability to foretell the future. But it does encourage me to use our past and present behaviors as guides to the kind of world we seem to be creating. The past, for example, is filled with repeating cycles of strength and weakness, wisdom and stupidity, empire and ashes. To study history is to study humanity. And to try to foretell the future without studying history is like trying to learn to read without bothering to learn the alphabet.

When I was preparing to write Parable of the Talents, I needed to think about how a country might slide into fascism–something that America does in Talents. So I reread The Rise and Fall of the Third Reich and other books on Nazi Germany. I was less interested in the fighting of World War II than in the prewar story of how Germany changed as it suffered social and economic problems, as Hitler and others bludgeoned and seduced, as the Germans responded to the bludgeoning and the seduction and to their own history, and as Hitler used that history to manipulate them. I wanted to understand the lies that people have to tell themselves when they either quietly or joyfully watch their neighbors mined, spirited away, killed. Different versions of this horror have happened again and again in history. They’re still happening in places like Rwanda, Bosnia, Kosovo and East Timor, wherever one group of people permits its leaders to convince them that for their own protection, for the safety of their families and the security of their country, they must get their enemies, those alien others who until now were their neighbors.

It’s easy enough to spot this horror when it happens elsewhere in the world or elsewhere in time. But if we are to spot it here at home, to spot it before it can grow and do its worst, we must pay more attention to history. This came home to me a few years ago, when I lived across the street from a 15-year-old girl whose grandfather asked me to help her with homework. The girl was doing a report on a man who had fled Europe during the 1930′s because of some people called–she hesitated and then pronounced a word that was clearly unfamiliar to her–”the Nayzees?” It took me a moment to realize that she meant the Nazis, and that she knew absolutely nothing about them. We forget history at our peril.

Respect the Law of Consequences
Just recently I complained to my doctor that the medicine he prescribed had a very annoying side effect.

“I can give you something to counteract that,” my doctor said.

“A medicine to counteract the effects of another medicine?” I asked.

He nodded. “It will be more comfortable for you.”

I began to backpedal. I hate to take medicine. “The problem isn’t that bad.” I said. “I can deal with it.”

“You don’t have to worry,” my doctor said. “This second medication works and there are no side effects.”

That stopped me. It made me absolutely certain that I didn’t want the second medicine. I realized that I didn’t believe there were any medications that had no side effects. In fact, I don’t believe we can do anything at all without side effects–also known as unintended consequences. Those consequences may be beneficial or harmful. They may be too slight to matter or they may be worth the risk because the potential benefits are great, but the consequences are always there. In Parable of the Sower, my character put it this way:

All that you touch / You Change
All that you Change / Changes you
The only lasting truth / Is Change
God / Is Change

Be Aware of Your Perspective
How many combinations of unintended consequences and human reactions to them does it take to detour us into a future that seems to defy any obvious trend? Not many. That’s why predicting the future accurately is so difficult. Some of the most mistaken predictions I’ve seen are of the straight-line variety–that’s the kind that ignores the inevitability of unintended consequences, ignores our often less-than-logical reactions to them, and says simply, “In the future, we will have more and more of whatever’s holding our attention right now.” If we’re in a period of prosperity, then in the future, prosperity it will be. If we’re in a period of recession, we’re doomed to even greater distress. Of course, predicting an impossible state of permanent prosperity may well be an act of fear and superstitious hope rather than an act of unimaginative, straight-line thinking. And predicting doom in difficult times may have more to do with the sorrow and depression of the moment than with any real insight into future possibilities. Superstition, depression and fear play major roles in our efforts at prediction.

It’s also true that where we stand determines what we’re able to see. Where I stood when I began to pay attention to space travel certainly influenced what I saw. I followed the space race of the late 1950′s and the 1960′s not because it was a race, but because it was taking us away from Earth, away from home, away to investigate the mysteries of the universe and, I thought, to find new homes for humanity out there. This appealed to me, at least in part, because I was in my teens and beginning to think of leaving my mother’s house and investigating the mysteries of my own adulthood.

Apollo 11 reached the moon in July 1969. I had already left home by then, and I believed I was watching humanity leave home. I assumed that we would go on to establish lunar colonies and eventually send people to Mars. We probably will do those things someday, but I never imagined that it would take as long as it has. Moral: Wishful thinking is no more help in predicting the future than fear, superstition or depression.

Count On the Surprises
I was speaking to a group of college students not long ago, and I mentioned the fear we’d once had of nuclear war with the Soviet Union. The kids I was talking to were born around 1980, and one of them spoke up to say that she had never worried about nuclear war. She had never believed that such a thing could possibly happen–she thought the whole idea was nonsense.

She could not imagine that during the Cold War days of the sixties, seventies and eighties, no one would have dared to predict a peaceful resolution in the nineties. I remembered air-raid drills when I was in elementary school, how we knelt, heads down against corridor walls with our bare hands supposedly protecting our bare necks, hoping that if nuclear war ever happened, Los Angeles would be spared. But the threat of nuclear war is gone, at least for the present, because to our surprise our main rival, the Soviet Union, dissolved itself. No matter how hard we try to foresee the future, there are always these surprises. The only safe prediction is that there always will be.

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So why try to predict the future at all if it’s so difficult, so nearly impossible? Because making predictions is one way to give warning when we see ourselves drifting in dangerous directions. Because prediction is a useful way of pointing out safer, wiser courses. Because, most of all, our tomorrow is the child of our today. Through thought and deed, we exert a great deal of influence over this child, even though we can’t control it absolutely. Best to think about it, though. Best to try to shape it into something good. Best to do that for any child.

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Last January [2000], when the White House asked Octavia Butler, 52, to write a memorandum to the President outlining her vision of the future, the author chose education as her subject. “I was poor, Black, the daughter of a shoeshine man and a maid,” Butler explains. “At best I was treated with gentle condescension when I said I wanted to be a writer. Now I write for a living. Without the excellent, free public education that I was able to take advantage of, I might have found other things to do with my deferred dreams and stunted ambitions.” Instead she went on to garner science fiction’s highest honors, the Hugo and Nebula awards.

Butler, a native of Pasadena, California, is the author of 11 critically acclaimed novels. Her loyalists return again and again to the worlds created in such titles as Patternmaster, Imago, Kindred and, most recently, Parable of the Sower, a haunting coming-of-age, feminist road novel, and its more hopeful sequel, Parable of the Talents. Winner of a 1995 MacArthur Fellowship for her fiction, Butler now lives and works in the Seattle area.

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Derechos originales: 2000 Essence Communications, Inc. & 2000 Gale Group

Pararse a pensar___ pero es que no tenemos tiempo…


Imagen: techo de una de las salas de la torre en que se retiró Michel de Montaigne durante 10 años, — para leer, pensar y escribir sobre la vida y sobre los tiempos turbulentos que le tocaron vivir. En las vigas mandó inscribir máximas clásicas preferidas, con lo que el espacio era como una especie de cuaderno de ejercicios o de meditación por el que se podía deambular físicamente. Aunque supongo que si andas demasiado tiempo mirando al techo ¡te puedes caer fácilmente! Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Librairie_Montaigne2.jpg

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Pararse a pensar. Sobre la conveniencia de algo así como un «tiempo muerto» global

José Pérez de Lama

Para los que más o menos nos creemos lo del cambio climático y que creemos también, más en general, que el capitalismo nos lleva a todos – o a casi todos – por un camino de precarización de la vida y de violencia sobre tantas personas y cosas, la idea de «volver con urgencia a la normalidad» nos produce más espanto que entusiasmo.

Personalmente, estoy muy convencido de que lo que necesitaríamos más bien sería parar. Parar para tratar de pensar tranquilamente, para pensar y organizar cómo hacer que todo esto funcione de otra manera. O formulado de otra manera: si con los medios y recursos que tenemos como civilización podríamos estar haciéndolo mucho mejor ¿no deberíamos hacer algo diferente que seguir corriendo y corriendo, sin tempo para ninguna otra cosa?

Algo parecido a estos del COVID-19, pero que durase 7 o 10 años; saliendo a la calle y encontrándonos, eso sí. Como un «tiempo muerto» de algunos deportes, un time-out.

Una cita atribuida a Adorno que me gusta últimamente:

That something should be done is a belief held by everyone nowadays; what is found to be ‘problematic’ is when someone decides not to do anything for once, but to retreat from the dominant realm of practical activity in order to think about something essential.

Mencionada en Twitter por @samantharhill 9/1/2020 __ Diría en español, aproximadamente: «Que algo debe ser hecho es algo que creemos todos hoy en día [y lo escribiría en la década de 1960 quizás…]; lo que se suele considerar problemático es que alguien decida por una vez no hacer nada, y retirarse del ambiente dominante de la actividad práctica para pensar sobre algo esencial».

El célebre Michel de Montaigne, como es bastante conocido, se retiró a una torre de su castillo en donde estuvo estudiando y escribiendo durante unos diez años. Eran tiempos de violentas guerras de religión en Francia, y el prefirió apartarse de aquella. Dejó el parlamento en París donde tenía algún cargo y se refugió en su castillo alejado de la capital. Pensaba en aquel momento que iba a ser algo definitivo pero a los diez años volvió al mundo, incluso a la corte en París. Durante estos años escribió sus Ensayos, por los cuales pasó a la historia del pensamiento y de la literatura, como personalidad renacentista, entre el estoicismo y el epicureísmo… Sigue leyendo Pararse a pensar___ pero es que no tenemos tiempo…

¿Alguien tiene idea del tipo de futuro socio-tecno-político hacia el que deberíamos tratar de dirigirnos? Algunos escenarios


Figura: Panel de control de escenarios socio-técnicos y políticos de futuro. Pérez de Lama, 2018.

Juego de los escenarios de futuro. La tecnología parece ser la respuesta, pero… ¿cuál era la pregunta?

José Pérez de Lama _ extracto de capítulo del autor en el libro colectivo Economía colaborativa… ¿de verdad?, editado por Charo Gómez-Álvarez, David Patiño Rodríguez et al, 2018.

Comentario introductorio: El capítulo en cuestión trata de las prácticas colaborativas y la fabricación digital. En esta parte de final, trata de ir un poco más allá del habitual blablaba de la innovación, intentando pensar qué tipo de usos de la fabricación digital (robótica, automatización…) nos interesa en relación con los futuros socio-económicos que podrían contribuir a promover… Recurriendo a un cierto lugar común, algunos párrafos antes se plantaba: “La tecnología parece ser la respuesta, pero… ¿cuál era la pregunta?”

Siendo la pregunta que estimamos que nos interesa más la de qué papel podría tener la fabricación digital colaborativa en una sociedad futura, cerraremos el presente texto con un último diagrama en el que se dibujan algunos posibles escenarios, sobre la matriz de las “4 Ps” propuesta por Dunne y Raby (2013). Esta matriz clasifica los escenarios de futuro en tres categorías principales: probable, plausible y posible, que los ordenaría de mayor o menor grado de probabilidad, valga la redundancia, desde nuestra actual perspectiva. A estas tres categorías, Dunne y Raby proponen añadir una cuarta, la de preferible, que se superpone a las anteriores, y que en esta ocasión dejaremos que sea trazada por los posibles lectores.

Los escenarios propuestos, lógicamente, no agotan todas las posibilidades de futuros imaginables, existiendo muchas posiciones intermedias entre ellos, y seguramente otros muchos que no se enuncian. Los efectivamente mostrados tienen un cierto carácter hiperbólico, según recomendaba Brand (1994) en un ejercicio parecido, para subrayar las diferencias y las tendencias que se proponen para discutir.

Comentario posterior: Noto ahora que no hacía referencia demasiado específica, en la descripción de escenarios, a la cuestión crecimiento/decrecimiento, y que la tendrán que hacer lxs lectorxs, quizás jugando con el slider del panel de control y viendo qué pasa… 😉 Sigue leyendo ¿Alguien tiene idea del tipo de futuro socio-tecno-político hacia el que deberíamos tratar de dirigirnos? Algunos escenarios

K y la Máquina M. Un relato de antropofagia maquínica

Paisaje maquínico a partir de Andrea Branzi/Archizoom, 1969, No Stop City

K y la Máquina M. Una historia de antropofagia maquínica
Un borrador de relato sci-fi más bien oscurillo

José Pérez de Lama

K había leído de joven El castillo y El proceso. Pero ya no se acuerda tan bien. En alguna de aquellas novelas su medio tocayo Josef perdía la vida tratando de litigar, o algo así, contra la burocracia austrohúngara de principios del siglo pasado. Recuerda la frustración y el sufrimiento psicológico de Josef K, la distancia y prepotencia de los funcionarios. Puede que hasta las dos novelas quedaran inconclusas.

La Máquina M, un siglo después, es mucho más abstracta que el castillo o los tribunales de Kafka. Sus funcionarios son incluso simpáticos y próximos, – salvo en momentos excepcionales. Algunos son mujeres amables, atractivas e inteligentes. K recuerda que hasta hace poco le gustaban las mujeres y fantaseaba con el amor. El padecimiento de K no le parece que sea como el de su tocayo Josef – no es tanto dolor psíquico o desesperación, sino que es como un vacío, como una lejanía extraordinaria de sí mismo, de los otros, del mundo.

M alimenta de diferentes maneras a sus simbiontes. Por eso se le acercan inicialmente. Y poco a poco van descubriendo que a cambio exige cosas, muchas, __ la vieja historia de Fausto. En realidad no hay tantas historias nuevas.
Sigue leyendo K y la Máquina M. Un relato de antropofagia maquínica

If you can’t dance, it’s not my algorithm, relato sci-fi sobre ciudades futuras

Un amigo me pidió un escenario sci-fi sobre ciudades del futuro y poder/gobierno algorítmico. El relato debía ser en positivo, propositivo – y se enfrenta uno al abusivamente citado comienzo de Anna Karenina: “todas las familias felices lo son de la misma manera…” Resulta curioso que sea difícil escribir algo interesante en lo que todo va bien y todo el mundo es feliz… Aquí un primer intento. Me tomé la libertad de incluir cariñosamente nombres de algunos amigos y conocidos, medio en broma… Y salió algo un poco gaditano; curioso…


Imagen: Wim Wenders, 1981, Der Stand der Dinge. Fuente: http://www.wim-wenders.com

If you can’t dance, it’s not my algorithm

José Pérez de Lama

Para Flavia P.

Desde algún universo (4+x)dimensional pueden verse todos los tiempos de forma simultánea. Desde allí, Ada García-Sim recuerda aquellas décadas felices de los 40 y 50. En realidad, para much*s, la niñez es siempre un espacio-tiempo feliz, el paraíso perdido que decía el poeta roteño… Dancing to the algorithms of life! Pero ahora, en el recuerdo bastardillo del cuerpo y lo aprendido a posteriori, intuye que aquellos años habían sido un tiempo de mejor-vivir también para los adultos. Quizás. Hasta que dejaron de funcionar los algoritmos de Bateson

De aquellos años recuerda hoy a Tomasita La Niña de los Algo-ritmos. Tomasita la de la Tomasa, que, como su madre, llamaba la atención por su ritmo y su gracia. Gracia como en machines of loving grace, __ porque se decía que Antoñita era hija de Tomasa y de algún espíritu santo, pero tipo constructo de software. Se decía, pero no se le daba demasiada importancia. Había mucho cyborg-hippy en aquellos años… Luego de adultos fueron como los acid-heads del siglo XX: gente pacífica, bondadosa, soñadora, algo artista… la gente de Bateson, que durante un tiempo organizaron el mundo para hacerlo más habitable y amable. Aunque como todas las cosas humanas, aquello duró lo que duró, unas par de décadas. Sigue leyendo If you can’t dance, it’s not my algorithm, relato sci-fi sobre ciudades futuras

Aquí va una lección sobre escritura creativa, de Kurt Vonnegut

Otra traducción, en esta ocasión de un textito de Kurt Vonnegut, escritor muy preferido. Se trata de un texto bastante citado en el que hace algunos comentarios sobre “escritura creativa”. Son bastante conocidos sus diagramas de las historias arquetípicas, pero no había leído el texto completo que acaba con un giro sorprendente, y, siendo Vonnegut, como no, divertido… La parte del principio, me plantea alguna duda si pudiera ser políticamente incorrecta en algún aspecto, pero tratándose de Vonnegut, un radical muy comprometido con su tiempo, no pienso que lo sea. Los que podáis, por supuesto, leedla en el inglés original. Como todos los grandes escritores la manera de usar el lenguaje de Vonnegut es uno de sus principaes atractivos… En la traducción, he tratado de evocarla, aunque…

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Wesley Merrit, c. 2013, Vonnegut in space; source: http://debutart.tumblr.com/post/49502590259/kurt-vonnegut-in-space

Aquí va una lección sobre escritura creativa

Kurt Vonnegut, 2005, Here is a lesson in creative writing, en: A man without a country, Bloomsbury, Londres, pp. 23-37; traducción de José Pérez de Lama

Primera regla: No uses puntos y coma. Son hermafroditas travestis que no representan absolutamente nada. Lo único que muestran es que has ido a la universidad.

Y me doy cuenta de que algunos de vosotros puede estar teniendo dificultades para decidir si estoy en broma o no. Por tanto, de ahora en adelante diré cuando estoy bromeando.

Por ejemplo, alístate en la Guardia Nacional o los Marines y enseña democracia. Estoy bromeando.

Estamos a punto de ser atacados por Al Qaeda. Ondead banderas si las tenéis. Esto siempre parece ahuyentarlos. Estoy bromeando.

Si de verdad quieres hacer daño a tus padres, y no tienes las agallas para ser gay, lo menos que puedes hacer es hacerte artista. No estoy bromeando. Las artes no son una manera de ganarse la vida. Son una manera muy humana de hacer la vida más tolerable. Practicar un arte, no importa como de bien o mal, es una manera de hacer crecer tu alma, por todos los cielos (for heavens sake). Cantad en la ducha. Contad historias. Escribid un poema a un amigo, incluso un poema malísimo. Hacedlo tan bien como podáis. Recibiréis una enorme recompensa. Habréis creado algo.

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Quiero compartir con vosotros una cosa que he aprendido. Lo dibujaré en la pizarra detrás mía para que podáis seguirlo más fácilmente [dibuja una línea vertical en la pizarra]. Este es el eje G-I: buena fortuna (good fortune), mala fortuna (ill fortune). La muerte y la pobreza terrible, la enfermedad, abajo – gran prosperidad, estupenda salud, arriba. El estado medio de las cosas en el centro [señala el extremo inferior, el superior, y la zona media de la línea respectivamente]. Sigue leyendo Aquí va una lección sobre escritura creativa, de Kurt Vonnegut

Fabricación digital personal y comunitaria y ecosistemas productivos. Algunos interrogantes y desafíos

Unas notas que preparé para mi próxima intervención en Labmeeting 2015, encuentro que tendrá lugar en el Medialab Prado. Comentarios sobre laboratorios de fabricación personal y comunitaria… y nuevo modelo productivo; algunos interrogantes y desafíos. Algo pesimista el principio, pero los “desafíos” de generar una cultural productiva “libre” en torno al diseño y la fabricación digital siguen ahí, aunque no se realizaran solos… Eso creo que es lo que quería contar… Lo más interesante, creo, el diagrama y la tercera sección “Ecosistemas de investigación y producción”

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José Pérez de Lama / Fab Lab Sevilla Universidad de Sevilla
Septiembre de 2015

La Tercera Revolución Digital
Recientemente he asistido a varias reuniones con nuevos equipos municipales en diferentes ciudades para hablar sobre el tema de los fab labs. Uno de los argumentos recurrentes es el de la llamada tercera revolución digital y su hipotética aportación al desarrollo de un nuevo modelo productivo, a la creación de empleo, etc. Este discurso, sin embargo, está en el límite de convertirse en lo que los estadounidenses llaman un shibboleth – una palabra o expresión de un partido, secta o creencia, generalmente considerada por otros vacía de significado real. En este caso, incluso por algunos de los propios implicados en el movimiento… Quizás sea impaciencia, o falta de adecuación entre lo que realmente está ocurriendo y lo que algunos esperábamos. Sigue leyendo Fabricación digital personal y comunitaria y ecosistemas productivos. Algunos interrogantes y desafíos

Prototipos de espacios públicos “cyborg”, por hackitectura.net 2003-2010

Entre 2000 y 2012, aproximadamente, el grupo hackitectura.net produjo una serie de prototipos de nuevos espacios públicos conectados con los que se proponía explorar nuevos territorios emergentes que pensábamos que estaban apareciendo en el encuentro de los lugares tradicionales, el espacio de los flujos digitales y las nuevas formas de interacción social [diagrama inferior]… La aproximación de hackitectura.net y colaboradores siempre intentó trabajar desde la perspectiva de los movimientos sociales, y el uso de tecnologías libres. Hago aquí una breve recopilación, pensando en que quizás haya llegado el momento de volver a retomar estos experimentos en el nuevo contexto político…

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Prototipos de espacios públicos “cyborg”, por hackitectura.net 2003-2012

Texto: José Pérez de Lama

El “core” de hackitectura.net durante estos años estuvo compuesto por Sergio Moreno, José Pérez de Lama, aka osfa , y Pablo de Soto. Desde aprox. 2007 los proyectos se llevaron a cabo administrativamente a través de wwb sociedad cooperativa andaluza. Una característica de todos los proyectos fue su producción en amplias redes colaborativas – algunos de los principales colaboradores se irán mencionando en las sucesivas fichas.

El hilo “conductor” entre los diferentes proyectos fue la exploración de lo que entonces llamábamos “territorio cyborg”, que suponíamos generado en la composición o “agenciamiento” del territorio tradicional, las redes digitales y las nuevas formaciones sociales emergentes inspiradas en el software y la cultura libres. Durante la década de trabajo se produjo la acumulación de herramientas e incluso infraestructuras digitales de carácter libre / flos. Siguen unas breves fichas de los principales prototipos experimentados. Sigue leyendo Prototipos de espacios públicos “cyborg”, por hackitectura.net 2003-2010

#AllPowerToThePeople. Ciudad, energía, sostenibilidad, commons

Segunda entrega de la serie sobre ciudad y elecciones municipales: convergencia de Internet y redes distribuidas de producción de energías renovables, cooperativas de servicios públicos, +++

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Imagen 01: Diagrama de los 5 pilares de la Tercera Revolución Industrial según Jeremy Rifkin (2011). Haz click en la imagen para verla más grande.

#AllPowerToThePeople. Ciudad, energía, sostenibilidad y commons

José Pérez de Lama, 30.12.2014 / v 0.1

Well I think it’s fine, building jumbo planes.
Or taking a ride on a cosmic train.
Switch on summer from a slot machine.
Just get what you want to if you want, ‘cause you can get anything.

I know we’ve come a long way,
We’re changing day to day,
But tell me, where do the children play?

Cat Stevens, hacia 1970 [1] (http://youtu.be/NXxcMw5PTDg)

All Power to the People! Esta expresión es un clásico del final de las reuniones de militantes de izquierda en los EU – al menos de las que yo frecuentaba en Los Ángeles, California, en la onda de la alterglobalización hacia el año 2000. Obviamente en aquellos contextos significaba “Todo el poder para el pueblo” (o para la gente). Además de esa ambivalencia entre pueblo y gente (people), hay otra ambivalencia semántica entre power como poder y power como energía – como en energía eléctrica; ambivalencia que hace que hoy #PowerToThePeople sea un lema que se use también para defender la idea de la producción distribuida, p2p, de la energía –; distribuida como la producción distribuida de la información en Internet, frente a su producción centralizada por parte de grande empresas oligopolísticas a la que estamos acostumbrados desde hace décadas; – como habíamos estado acostumbrados al monopolio de la información por parte de la prensa y la tv, hasta finales del siglo 20. Producción distribuida con energías renovables, el sol que luce igual para todos, el viento, etc.

En mi opinión la mejor articulación técnica de este planteamiento es la que hacen Jeremy Rifkin y con algunas variaciones Vicente Guallart [2]. En ambos casos se plantea la convergencia del sistema socio-técnico de Internet y de las redes en general, con la generalización de la producción, o mejor expresado, captación de energías renovables, y con paradigmas quizás más añejos – pero no por ello menos relevantes – como los de la arquitectura bioclimática, la bioconstrucción, la permacultura y los estudios sobre ecosistemas y metabolismo natural. Según explica Rifkin en su libro de 2011, – aunque había venido desarrollándolo desde años antes [3] -, las sucesivas convergencias de nuevos sistemas producción de energía con nuevos sistemas de comunicación y transporte son la que habían dado lugar a las sucesivas revoluciones industriales – y económicas -, la primera del carbón, el ferrocarril, el telégrafo y la prensa; la siguiente del petróleo, el automóvil y la televisión; y la actual la Tercera Revolución Industrial, TIR, según la nomenclatura rifkiniana, que se caracterizará por la convergencia de energías renovables e Internet. En la visión optimista de Rifkin, está en manos de la sociedad la posibilidad de construir esta Tercera Revolución Industrial de manera que de lugar a un nuevo ciclo económico que se fundamentaría en el desarrollo y la construcción de las nuevas infraestructuras, – apoyadas en nuevos modelos de educación, nuevas profesiones, una nueva empresarialidad, nuevos empleos, etc. que hagan posible esta gran transformación. Sigue leyendo #AllPowerToThePeople. Ciudad, energía, sostenibilidad, commons

13++ propuestas profanas sobre economía municipal…

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Compañer*s y mesa de Ganemos Sevilla para difusión y recogida de firmas esta mañana [15.11.2014] en Bellavista, Sevilla

Por José Pérez de Lama, perito en lunas [de escaparate]

13++ propuestas profanas sobre economía municipal / v1.1

Mientras mis colegas expertos en economía meditan, me permito avanzar algunas ideas simples sobre economía municipal de cara a estas elecciones que vienen, para los compas de @GanemosSevilla y/o @PodemosSevilla… Me gusta lo de “profanos” porque es lo que nos llamaron últimamente en un órgano institucional en el que estamos representando a la gente, por atrevernos a plantear algunas preguntas sobre presupuestos…

Aquí van… Se aceptan, o más bien se piden, correcciones de los peritos en la materia, faltaría más…

[1]  Austeridad republicana (que dijo algún compa, frente a la austeridad austericida): ahorro en gastos superfluos, sueldos de cargos y otros asuntos de menor urgencia, para dedicar los recursos a los servicios públicos.

[2] Defensa y prioridad de los servicios públicos.

[3] Defensa del empleo público y de los derechos laborales de los empleados públicos – y de tod*s los trabajadores y trabajadoras, claro.

[4] Rendición de cuentas: Transparencia y claridad de los presupuestos -ingresos, inversiones y gastos-; en formato open data, en tiempo real, accesible a la ciudadanía y con la claridad necesaria para que cualquier ciudadano pueda comprenderla (el modelo que defienden Yagüe aka @hackbogado /  X / OpenKratio, en el que un viejecito puede andar en sus ratos libres consultando los movimientos de las 80 !!! – me parece que Yagüe dixit – cuentas corrientes del Ayuntamiento de Sevilla).

[5] Presupuesto participativo, en porcentajes del presupuesto no testimoniales. Toma de decisiones democrática y participativa sobre la estrategia presupuestaria.

[6] Auditoría del presupuesto municipal y de la información económico-financiera de las empresas en las que el ayuntamiento tiene algún porcentaje de participación en su capital o ejerce un control económico-financiero efectivo… Y también, auditoría de la deuda, según viene proponiendo al menos desde 2011 múltiples colectivos para la auditoría ciudadana de la deuda [nota 1], así como economistas y organizaciones políticas varias, como es bien sabido.

[7] Eliminación, o al menos reducción drástica en el número, y transparencia en las contrataciones, de cargos de libre designación – y en sus retribuciones – ; en el caso de que los hubiera.

[8] Moderación o austeridad y transparencia en los sueldos, y otros beneficios, de representantes políticos y altos cargos, y en especial en las dietas y posibles formas complementarias de retribución.

[9] Informe anual del número de empleados públicos de carrera, de cargos políticos y de cargos de libre designación, así como de sus retribuciones anuales y de la funciones que desempeñan en la administración.

[10] Inversiones sostenibles y equitativamente distribuidas entre barrios.

[11] Transparencia en las contrataciones de empresas y en las adjudicaciones de obras públicas, y estudio detallado de los proyectos y obras, – para que no ocurra lo que ha pasado con casos como Las Setas o, creo que, el Palacio de Congresos, cuyos presupuestos de ejecución se multiplicaron por 2, por 10 o ¿fue por 50? respecto de los presupuestos iniciales.

[12] Migración progresiva del software de la administración y oficinas públicas a software libre y de código abierto (open source).

[13] Reducción a la mínima expresión el parque de coches oficiales, aunque en realidad preferiría sustituirlos por bicis oficiales – que podrán ser eléctricas y con side-car, pero recargadas con energías renovables… Esta última parte del punto quizás sea de broma, pero me gusta más el número 13 que el 12…

Y de propina… seguiremos añadiendo… aunque empiezan a ser cosas que es necesario decir más precisamente como se van a implementar…

[+1] Impulsar el desarrollo de la economía local respetando el ecosistema, coadyuvar a las economías sociales, facilitar la creación de empresas reduciendo las gestiones administrativas… en definitiva propiciar el desarrollo económico sostenible.

#notasyreferencias

[nota 1] : Gardrey, J. “¿Hay que pagar realmente toda la deuda?”. Le Monde Diplomatique, octubre 2014.

#agradecimientos

A Teresa Duarte por la lectura, comentario, referencias y correcciones. Las posibles incorrecciones o errores que aún permanezcan siguen siendo en cualquier caso responsabilidad del autor y/o de su cabezonería…