Tecnopolíticas para distribuir el poder. Por qué molan las propuestas de @hackbogado

img_0104
Pintada con la que me topé ayer en Sevilla: Demo 4.0

José Pérez de Lama

Estos días Juan Moreno Yagüe hizo una aparición intempestiva en la elección a Secretario General de Podemos. A pesar de las debilidades de presentarse desde una posición aparentemente individualista y hasta cierto punto como un outsider en un proceso colectivo de gran alcance, sus propuestas me han parecido de lo más relevantes, y en muchos aspectos de mayor interés que las de los candidatos y grupos “oficiales”. Y bueno, sin duda, para las personas que estamos interesados en la vida política, Yagüe aka hackbogado quizás sea tan relevante como Iglesias o Errejón, en cuanto a las cosas concretas en que ha estado implicado: #15MpaRato, o el tema del OpenEuribor, entre otras… Los propios ejemplos ofrecen una buena idea de las distintas maneras de hacer política de uno, frente a las dos los otros….

Entonces: hace algunos meses Amador Fernández Savater recordaba que en el momento del levantamiento definitivo de la Revolución Rusa, mientras Lenin tomaba el Parlamento, Trotski tomaba el ferrocarril y los centros de comunicaciones, y argumentaba que esto fue posiblemente lo que hizo que triunfaran los bolcheviques. Salvando las distancias, que a Yagüe no lo veo demasiado bolchevique, lo que plantea hackbogado considero se sitúa más en la línea de aquel Trotski que en la atribuida a Lenin. Sobre esto es lo que quiero argumentar un poco.

El control de los dispositivos y redes técnicas frente a la política tradicional?

La incapacidad de parlamentos como el de Grecia o los propios gobiernos “progresistas” de nuestro estado, o del propio Obama – según señala también Bifo -, para llevar a cabo las políticas que supuestamente pretendían, apoyan la hipótesis de que el verdadero gobierno – control, dirección de la sociedad – se ejecuta mediante otros procedimientos, __ procedimientos que algunos describen como algoritmos sociotécnicos (Bifo, 2016), otros como código y abstracciones (McKenzie Wark, 2004; Lessig, 2005)… _ Caber recordar que cibernética, como sabemos, viene etimológicamente de gobierno, control… Foucault por su parte decía que el poder se ejerce mediante técnicas…  De momento, estos algoritmos sociotécnicos podemos imaginarlos – así un poco toscamente – como combinación de sistemas sociotécnicos, que incluirían normas, procedimientos y “cosas” que entendemos convencionalmente como tecnologías e infraestructuras. “Cambiar el mundo” tendría que ver entonces, no sólo con alcanzar los gobiernos y parlamentos, sino también con cambiar estas otras cosas… Y pienso que lo interesante de hackbogado y sus amig*s de Demo 4.0, es que apuntan precisamente en esa dirección…

Entre sus propuestas destacaré ahora tres – o quizás cuatro -, que tienen en común el objetivo de “distribuir el poder”. Las tres pasan precisamente por una combinación de normas, tecnologías en infraestructuras. Distribuir el poder, es para mi una forma de decir debilitar las grandes concentraciones de poder, y dar más poder, o más autonomía respecto de estos poderes ultracentralizados – del capital, de la banca, de los oligopolios varios, de los partidos políticos – a los y las ciudadanas, territorios y comunidades locales.

Distribuir el poder de decisión

La primera de las propuestas era la de posibilitar el voto de toda la ciudadanía en parlamentos, comunidades autónomas, ayuntamientos, etc. A mí mismo me asusta la idea, la verdad. Viendo por ejemplo lo que ha ocurrido con el presidente de Estados Unidos. Pero el argumento es el mismo que cuando no se permitía votar a las mujeres en su día, o a los afroamericanos… El sistema que proponen es cuanto menos ingenioso, compatibilizando el voto de representantes y ciudadanas en general. Y como dice Yagüe, cuesta pensar que la ciudadanía hubiera votado cosas como el cambio del artículo 135, o el rescate de la banca – si se hubiera llegado a votar… Viendo un poco a nuestros representantes, se imagina uno que sería como muy malo, más o menos igual que lo que ahora tenemos, e igual habría mejoras… Y es verosímil pensar que obligaría a modificar el sistema corrupto, o por lo menos viciado, del actual sistema de partidos.

Distribuir el control sobre el dinero

La segunda es la del dinero. Ésta quizás sea la más importante para mí. Cualquiera que se ponga a estudiar un poco cómo funciona la economía se sorprenderá de inmediato de cómo funciona esto del dinero… Si no has pensado en el asunto parece algo neutro como el agua o el aire, pero a poco que leas ves que es un sistema diseñado, o seguramente que ha evolucionado, para que los bancos adquieran un enorme poder sobre la vida colectiva (Navarro y Torres, 2012; Scott, 2013; Felber, 2014; etc.) Es una “construcción tecnológica”, aunque sea invisible como tal para la mayoría. Algunos datos rápidos: con un euro que metemos en el banco éste puede prestar 9. Nuestros ahorros le permite crear dinero que luego prestan, aunque “no exista”, y sobre el que exigirán intereses implacablemente si se trata de un particular cualquiera, como se ve con el tema de las hipotecas y la no-dación en pago. Con estos créditos pueden crear activos tóxicos, como también hemos visto, cuyo riesgo los gobiernos han estado dispuestos a asumir – con los impuesto o asumiendo más deuda, contraída con los propios bancos!!… O como insisten Navarro y Torres, en el caso de los bancos europes pueden tomar dinero prestado al 1% del BCE – que también lo crea de la nada – una institución ¿de todos los europeos, más o menos? – para prestárselo a su vez a los estados que los han rescatado, al 6% o de ese orden. Todo esto, por supuesto funciona sobre un soporte digital, de redes, software… algoritmos podemos llamarlos. Si esto no es tecnología de la buena…

Aunque no lo haya explicado demasiado bien, – para eso están los expertos -, espero que se entienda que se trata de una construcción tecnológica – tecnología del dinero -, que como tal podría ser de otra manera muy diferente. Y propuestas hay muchas: desde la banca pública, al dinero sin interés, a las monedas complementarias, etc. La propuesta de Yagüe y compañía, como casi todas las suyas, tiene la virtud de que se podría hacer sin grandes cambios legislativos – piensa uno; __ quizás. Se trataría de usar una tecnología tipo blockchain – como la que usa bitcoin que los bancos ya implementan – para que en lugar de tener nuestro dinero, al fin y al cabo asientos electrónicos en algún servidor propiedad del banco – tenerlo depositado en un sistema distribuido de servidores, que no es propiedad de nadie sino de todos los que participan en la red, que garanticen su seguridad, __ permitiendo así que aquellos que quieran independizarse de la banca puedan hacerlo, acotando así si actual poder cuasi-omnímodo. La cuestión de que todo el dinero tuviese que ser de plástico, que propone Yagüe, me parece a mi personalmente, secundaria y menos deseable – como viene argumentando por ejemplo Brett Scott (2016). Los que hayan usado sistemas de gestión de software distribuidos – entiendo que no es algo tan habitual entre no-informáticos – se podrán hacer una buena idea de como es el concepto. En el caso de blockchain, infinidad de máquinas distribuidas tienen copia de todos los archivos encriptados, de manera que no es posible o al menos es muy difícil, hackearlos. Según dicen los expertos, el sistema es más seguro que los de la banca tradicional. Sería algo así como tener los datos – del dinero – en la nube, pero una nube distribuida entre todos los participantes en la red, y segura, claro. Independientemente de la solución, la idea de plantear el asunto como algo prioritario y necesario es lo que me parece fundamental.

Distribuir la producción de energía

En tercer lugar está el tema de la energía: de la producción distribuida de energías renovables. Cada persona o al menos cada edificio o terreno, podrían ser productores-consumidores de energía, haciéndonos de nuevo más autosuficientes-autónomos respecto de instancias centralizadoras, aunque sin dejar de estar conectados unos con otros para intercambiar energía según las circunstancias de cada nodo productor-consumidor, mediante una red similar a la de Internet. Esto ya empieza a ser mejor conocido, y a funcionar en diferentes países – como por ejemplo, en nuestro vecino europeo “tonto”, Alemania. Vengo escribiendo sobre esto desde hace tiempo en este mismo blog. Vemos que de nuevo se trata de una combinación de normas, infraestructuras y tecnologías en las que el software y la información son fundamentales – por eso lo de los algoritmos sociotécnicos. Algoritmo, – término inventado por un matemático árabe, por otra parte, – en definitiva significa un conjunto de instrucciones – como una receta – para ejecutar una cierta tarea de una forma determinada…

El conocimiento – libre – sería la cuarta propuesta de hackbogado. Sin demasiado esfuerzo vemos que para que las otras funcionen, se trata de algo fundamental. Saber cómo funcionan las cosas, poder hacerlas por nosotros mismos, o con ayuda de los amigos… Y la educación, claro.

¿Un hacer política “no convencionalmente político”?

En fin, frente a las proclamas de la lucha de clases, los debates sobre precariado o trabajadores, populismo o marxismo, etc, etc. estimo que estas otras cosas también son importantes. Dos cosas añadiría, en este comentario apresurado. La primera la señala el propio hackbogado: todas estas medidas podrían calificarse de transversales. Pensaría uno que una gran mayoría estaría a favor de poder tener mayor control sobre lo que ocurre con su voto, con su dinero o con la energía que consume. Y una segunda que no menciona hackbogado, me parece: en estos nuevos modelos no tendrían que desaparecer necesariamente los partidos, los bancos o las empresas energéticas, por citar tres de los grandes grupos de poder que se verían afectados – pero sí que tendrían que cambiar sus roles y modelos de negocio – actuando como gestores de las redes, por ejemplo, en el caso de la energía -, aceptando un papel más social y solidario con el resto de la ciudadanía. Igual, incluso, muchos ejecutivos medios y trabajadores de estas empresas lo preferirían al sistema actual. Algo parecido a lo que está ocurriendo con cierta nueva prensa que está buscando nuevos nichos en la era dela comunicación digital.

¡Vale! – que así acaba el Quijote si no recuerdo mal; – quizás fuera la primera parte.

#ps1: ¿qué pasa con las redes de información y comunicación?

Un tema que plantean estas propuestas y que creo que no se comenta demasiado – salvo la demanda que expresa regularmente hackbogado de que el acceso a Internet sea un derecho fundamental, es la creciente dependencia de las redes telemáticas que estos escenarios determinarían. ¿Cuáles serían las alternativas para que esto no se convirtiera en un nueva ocasión de concentración de poder, como vemos que está ya ocurriendo? Sabemos que hay redes públicas (en su día al menos en Extremadura), y también redes libres-ciudadanas… Como en el resto de los casos mi opinión, por lo menos provisional, es que se podría promover una situación en la que las tres opciones convivieran regulándose mutuamente, de alguna manera: comerciales-de-mercado, públicas y ciudadanas o de los commons… Mucho que pensar y mucho por hacer en cualquier caso.

#ps2: el papel crítico de los hackers

Se ve con una cierta claridad que los ingenieros de software, de redes, de sistemas juegan un papel critico en la gestión de lo que hemos llamado algoritmos sociotécnicos. Esto lo desarrollan con interés Bifo y McKenzie Wark, que señalan cómo esta nueva clase de trabajadores juegan un papel clave en el funcionamiento del mundo contemporáneo – un papel equivalente, dicen, al de los obreros industriales de finales del XIX y principios del XX, a partir de los cuales se teorizó la idea de working class, clase trabajadora o obrera… Digamos que no sólo se trata de una cuestión de mayoría – como también ocurría en el XIX – sino del papel clave que este cognitariado (Bifo, 2003, 2016) o clase hacker (Wark, 2004) tiene en el funcionamiento del sistema, de la máquina capitalista del siglo XXI… y expresándolo así, estos cognitarios/as y cognitarias ya no son sólo puros hackers informáticos, sino algo más que podemos ir pensando… Trabajan con flujos de datos e información, automatización de procesos, estándares y protocolos…

Inquieta, no cabe duda, que la complejidad y la opacidad para la mayoría de los “mortales” de estas construcciones se conviertan en una nueva barrera y en nuevas instancias de concentración de poder… Las comunidades de software libre, como ecologías sociales, y el concepto de convivencialidad de Illich deberían incorporarse necesariamente a este debate… Y no cabe duda que con cada cambio en una dirección,  se producirán reacciones en otras divergentes… Los sistemas raramente, si no nunca, serán estables…

Bueno, son temas atractivos para pensar y si fuera posible experimentar…

*
**

#referencias

Franco Berardi Bifo, 2003, La fábrica de la infelicidad. Nuevas formas de trabajo y movimiento global, Traficantes de Sueños, Madrid

Franco Berardi Bifo, 2016, The Coming ’17, http://www.e-flux.com/journal/78/82058/the-coming-17/ | también disponible en italiano

Christian Felber, 2014, Dinero. De fin a medio, Deusto, Bilbao

Amador Fernández Savater, 2015, La revolución como problema técnico: de Curzio Malaparte al Comité Invisible, http://www.eldiario.es/interferencias/Curzio_Malaparte-Comite_Invisible_6_447315274.html

Michel Foucault, 2001, Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones. Selección e introducción de Miguel Morey, Alianza, Madrid

Lawrence Lessig, 2005 (original en inglés 2004), Por una cultura libre, Traficantes de Sueños, Madrid

Vicenc Navarro, Juan Torres López, 2012, Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero, Espasa, Barcelona

Juan Moreno Yagüe, 2017, Documento político. Vistalegre II, https://drive.google.com/file/d/0B76uwkSJ9rNlc1V6aE1uV1NMUFE/edit

Brett Scott, 2013, The Heretic’s Guide to Global Finance. Hacking the Future of Money, Pluto Press, Londres

Brett Scott, 2016, The War on Cash: http://thelongandshort.org/society/war-on-cash

McKenzie Wark, 2004, A Hacker Manifesto, Harvard University Press, Cambridge

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Anuncios

Un comentario en “Tecnopolíticas para distribuir el poder. Por qué molan las propuestas de @hackbogado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s