Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?


Imagen: Baruch Spinoza Car Wash, (Wilshire, San Antonio, Tx) fuente original Twitter – https://www.facebook.com/pages/Baruch-Spinoza-Car-Wash

Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?

José Pérez de Lama. Un ensayo de (ciencia) ficción

Los que acarician la ilusión que sería posible inducir a la multitud o a los hombres divididos por los negocios públicos a vivir según la disciplina exclusiva de la razón, sueñan con la edad de oro o con un cuento de hadas. Baruch Spinoza, citado por Jorge Moruno

El poder de una ideología no se mide sólo por las respuestas que ofrece sino también por las preguntas que es capaz de suprimir. Günther Anders, 1956, citado por Paul Virilio

A pesar de la primera de las citas introductorias, la de Spinoza y la ilusión de una vida social conducida por la razón, a veces se apodera de mí la vena racionalista y trato de pensar en las cosas del mundo como si fueran un problema que se pudiera entender y una vez entendido pensar qué habría que hacer para resolverlo. En la vida cotidiana a veces lo hago, y me sirve de ayuda; – en ocasiones al menos.

Dada el estado de nuestra “España,” – no se bien de qué otra manera ponerlo -, estaría bien como decía uno que cada cual pensáramos qué podemos hacer por ella, además de la otra parte de qué puede hacer “España” por mí/nosotr*s. Igual la cosa no ha empezado del todo bien, pero más o menos espero que se entienda lo que quiero decir. Espero. Igual tendría que escribir las sociedades que habitan la península Ibérica o algo así… En fin.

Formando parte de la comunidad universitaria, según el nombre de mi puesto de trabajo como Personal Docente e Investigador, y más como colectivo que como individuo, pensaba que lo nuestro tendría que ver con el conocimiento – y seguro que esto se me viene a la cabeza tras ver alguna conferencia reciente de Fernando Broncano (2019) defendiendo lo que llama la democracia deliberativa  y que yo a lo mejor llamaría una democracia ilustrada o del conocimiento – que se base más en la razón, que en las pasiones, intereses o intrigas. Viendo además los debates públicos se observa que éstos son desordenados, con frecuencia mezclan análisis con presuntas políticas, los diagnósticos más básicos no son compartidos, los datos de partida según sea quién los genere se usan como armas arrojadizas, las políticas propuestas se basan más en la opinión y en la retórica que en otras posibles cuestiones más objetivas, y cosas así…

En este contexto, se me ocurría con toda la ingenuidad que construir una plataforma, red, o como se llame, que tuviera como objetivo tratar de facilitar la construcción de algunas certezas, ofrecer argumentos que intentando que fueran lo más objetivos y claros posibles, mostrar diferentes alternativas y su posibles efectos, quizás incluso facilitar el debate de alguna manera… tal vez pudiera ser asumido por determinados grupos universitarios. La idea no sería tanto enfrentar datos, modelos, teorías, etc. de unos y otros, como quizás mostrar el panorama con algo más de orden del habitual y de manera pluralista.

(1) Datos, ¿Qué es lo que ocurre?

La primera pregunta que se trataría de responder es, ¿Qué es lo que ocurre?

Aquí podrían recogerse los datos de manera ordenada y explicada para cualquier tipo de persona. Por ejemplo, si alguno coge el último informe del Banco de España sobre desigualdades y no es experto en la materia, lo dejará a los 3 minutos; no se entiende nada. Lo coge una experta – como hizo Charo Gómez-Álvarez en mi entorno – y lo explica y sintetiza y se aprenden muchas cosas sorprendentes.

Los datos económicos son los más evidentes, y recogerlos, ordenarlos y explicarlos ya sería bastante complejo: ocupación/empleo, paro, PIB, ingresos, impuestos, estructura de los impuestos, importaciones, exportaciones, estructura empresarial, rentas trabajo/capital, economía financiera, economías locales, autonomías y estado central, deuda, relaciones con la economía global, coste de la vida, vivienda, pensiones, gasto e inversiones públicas, distribución de riqueza, economía offshore, economía cooperativa,  economía digital, energía, etc.

Otros datos de interés tendrían que ver con ecología y medio ambiente, reproducción social, construcción-vivienda, industria, infraestructuras, tecnologías, salud, educación, migraciones, demografía… También podrían incluirse “datos” de carácter más cualitativo, por ejemplo, sobre precarización, condiciones de la juventud, medios de comunicación, democracia, infraestructuras…

En la medida de lo posible los datos tendrían que ser dinámicos, que se fueran actualizando a lo largo del tiempo.

(2) ¿Cuáles son los problemas?

La segunda pregunta tendría que ver con identificar y cuantificar problemas, ¿Cuáles son los problemas? Este ámbito estaría bastante próximo al de los datos, y aunque lo que para unos es un problema grave, para otros no lo es tanto, pues sí que podrían mostrarse con un criterio plural y objetivo.

Imagina uno que los problemas podrían ser del tipo de evolución de las desigualdades, pobreza, pérdida de calidad de vida de ciertos sectores sociales, paro, precariedad, acceso a la vivienda, empresas, corrupción, crispación social, calidad de vida en las ciudades y el territorio, insostenibilidad, energía…

(3) ¿Por qué ocurren estos problemas?

La tercera pregunta, y ésta ya es mucho más compleja, sería la de, ¿Por qué ocurren estas problemáticas? Aquí, como en la anterior, y derivada de la priorización de problemáticas y caracterización de los problemas, habría múltiples propuestas analítico-interpretativas.

Esta es una de las fases más críticas. ¿La culpa de todo la tiene el capitalismo? ¿El capitalismo en su específica forma actual? ¿O el problema es por el contrario una excesiva intervención del Estado? ¿La corrupción? ¿Las relaciones desiguales entre el centro y la periferia de Europa? ¿La financiarización de la economía? ¿El agotamiento de los recursos? ¿La falta de competitividad de la economía española/andaluza? ¿El cambio tecnológico? ¿La globalización y el desplazamiento de la producción a países como China? ¿La memoria y las desigualdades acumuladas? ¿El patriarcado? ¿Las migraciones? ¿La iglesia católica? Etc.

No parece verosímil que se pudiera llegar a un acuerdo general en esto. También parece evidente que las respuestas serán generalmente complejas, relacionando múltiples aspectos… Pero si se confía en la razón y el pensamiento de buena voluntad, no parece que el tratar de aclarar y justificar y el contrastar diferentes posicionamientos pudiera ser malo…

(4) ¿Cuáles son los objetivos? … posibles escenarios deseables

La cuarta tendría que ver con la identificación de posibles escenarios deseables, y la cosa se pone cada vez más difícil. Tendría al menos dos aspectos… uno quizás más cuantitativo: pobreza, desprecarización, libertades, seguridad, empleo y tipo de empleo/trabajo, servicios públicos, vida cotidiana y conciliación familiar, oportunidades, cultura, salud, territorios…

Complementariamente, estos elementos cuantitativos podrían encuadrarse en marcos más generales: democracia liberal, democracia socialdemócrata, comunismo, despotismo ilustrado tecnológico, despotismo autoritario, Europas, democracias globales posnacionales-federadas… ese tipo de cosas…

A lo mejor la idea aquí también podría ser la de usar las etiquetas – tipo “socialdemocracia”, etc. – de manera más laxa, y fijarse más en escenarios de futuro relativamente abiertos…

(5) ¿Cómo se avanza de lo que hay a lo que parecería deseable? El factor tiempo…

La cuarta sería, ¿Qué medidas, políticas, etc. se podrían aplicar para generar otros escenarios, situaciones en que las problemáticas identificadas sean afectadas? ¿Cómo avanzar del estado actual a las situaciones identificadas como más deseables?

Tal vez existan medidas que sectores sociales muy diferentes puedan razonablemente compartir: por ejemplo, en torno al desarrollo tecnológico, a ciertos aspectos de la ecología, quizás, al tema de la pobreza, de la calidad urbana, de la vivienda…

Aquí, sería interesante también pensar sobre posibles alianzas… Plantear situaciones que no sean del tipo de zero-sum game, en la que sólo hay ganadores y perdedores, sino otras en las que haya múltiples beneficiarios…

Y también resulta fundamental plantearlo en el tiempo. Construir una sociedad tecno-científicamente avanzada parecería más bien un proyecto de una o dos generaciones (15-30 años) que algo que se pueda lograr en 4-8 años (la típica legislatura política). A la vez conviene tratar de compatibilizar los proyectos de hipotético futuro con el razonable bienestar presente.

También sería interesante – si no necesario – tener herramientas, ocasiones e instancias para la evaluación experta y no experta, objetiva (???) y pública de las políticas… Otra cuestión difícil y otra utopía, sin duda… Aunque por supuesto existen numerosas o quizás incluso innumerables instancias de este tipo, instituciones, herramientas, indicadores… De alguna manera esto asumiría un cierto carácter experimental explícito de las políticas: se hacen cosas, y se trata de ver y pensar cómo funcionan, que aspectos buenos y malos tienen, aprender de lo que se hace… Más allá del rédito electoral, partidista y cosas así…

Dificultades… muchas…

Todo lo anterior seguramente será una idiotez… por un lado por evidentes motivos socio-culturales, por otro por aspectos puramente técnicos. El primero, y aunque existan decenas o cientos de organizaciones haciendo algo parecido, quizás con planteamientos demasiado sectoriales o partidistas, (observatorios, think tanks, grupos de investigación, grupos inversores, ministerios, bancos, fundaciones, partidos, sindicatos, movimientos sociales, medios de comunicación, organizaciones internacionales, empresas como Google o Amazon…), por la dificultad de producir o reunir toda esta información, y de organizar los espacios y personas dispuestos y capaces de hacerlo. Un segundo aspecto es el de la dificultad de operar con ecosistemas dinámicos y abiertos, si es que este fuera el modelo, en los que las relaciones e interacciones son difíciles de modelar si no imposibles. Eso es lo que intentarían hacer, al menos en ciertos aspectos, los modelos matemático-económicos y no parece que funcionen demasiado bien… Ahí tenemos la crisis de 2007-8 que según el célebre modelo era imposible… Otro sería el que los propios agentes no son pasivos, sino que más bien tratan de torcer el funcionamiento de los modelos en uno u otro sentido en función de la coyuntura: desde los sabotajes más o menos evidentes, a los lobbies, fuertemente condicionadas estas intervenciones por el equilibrio de fuerzas de los sectores interesados en reproducir o ampliar el sistema en sus actuales direcciones, – etc. Evidentemente también está la dificultad de la diversidad – cuando ésta funciona efectivamente como tal y no como riqueza del ecosistema: el famoso, “la paz de unos es la guerra de otros”…

Comentario final…

A pesar de todas las dificultades y el carácter más bien utópico de lo planteado, quizás simplemente tratar de generar espacios de mayor objetividad y racionalidad, aunque sean precarios e insuficientes pueda tener su interés. La economía, cuya origen etimológico, más o menos refiere a la gestión del oikos – la casa, común, hoy planetaria – tenía teóricamente ese objetivo: gestionar con una cierta racionalidad, con discreción cervantina tal vez, – la casa, que en Grecia era el contenedor-edificio pero especialmente la familia extendida con sus medios de supervivencia… El asunto planteado se parece también mucho al paradigma cibernético… por ejemplo según lo proponía Bateson: datos, acción, evaluación, patrones, aprendizaje… con el objetivo de hacer viable la supervivencia de los seres vivos y (con) sus entornos… La cibernética humanista aún sigue presentándosenos como un oxímoron, y no deja de dar miedo… El planteamiento también tiene un aire managerial-tecnocrático que puede resultar un poco repulsivo para muchos…

Nota final: Además de lo expuesto en este ensayo, seguro que los universitarios tendrían muchas cosas que aportar en lo más propiamente tecno-científico: tecnologías que contribuya a una vida mejor de tod*s, que aporten específicamente al desarrollo local, que avancen en un modelo de mayor sostenibilidad, etc. Otro día escribiré una nota con alguna contribución sobre esto que tengo por ahí abocetada.

Vale.

#referencias

F. Broncano, 2019, Puntos ciegos en la sociedad del conocimiento (vídeo de conferencia en el ciclo Foro de Análisis, Sevilla), en: https://youtu.be/mJ3CJahjzLI

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