La Regulación al Servicio del Poder Financiero Sin Arraigo Local. Los DTAs[*].

clip_image002 Sibboleth, de Doris Salcedo en la Tate Modern, 2007; photo by greenwood100

Teresa Duarte (en construcción y constante cambio)

A lo largo del año que está a punto de expirar hemos estado expuestos a sobreinformación relativa a las causas y efectos de las reformas llevadas a cabo por el Gobierno. Pero ello no quiere decir que estemos más informados, sino todo lo contrario. La mayoría de los artículos, noticias, posts… publicados por los mass media, articulistas y blogueros han tratado de convencernos de las bondades de dichas reformas pero la realidad es muy diferente.

Un buen ejemplo de ello es la última reforma fiscal, y concretamente, el cambio de normativa relativa al tratamiento de los activos por impuestos diferidos o DTAs [1] que ha supuesto un rescate bancario en toda regla en beneficio exclusivo del sector financiero y en perjuicio de todos los españoles.

Como es sabido, una de las causas más determinantes de la crisis actual fue que los bancos acumularon en sus balances miles de millones en activos tóxicos. En casi todo el mundo eso se tradujo en una gran cantidad de productos derivados mediante diferentes operaciones de titulización de hipotecas suscritas originalmente en el mercado de Estados Unidos. Cuando estas hipotecas originales (principalmente aquellas denominadas subprime o hipotecas basura) dejaron de pagarse, los productos derivados se devaluaron y los balances de los bancos se deterioraron a nivel de quiebra técnica.

Las autoridades tomaron distintas medidas para intentar equilibrar el patrimonio de las entidades financieras tales como inyectar miles de millones en forma de ayudas de distinto tipo o permitir que esos activos se recogiesen en sus balances según su valor contable -precio de adquisición- y no según el de mercado -valor que hubiera reflejado la situación patrimonial efectiva de los bancos-, entre otras.

Gracias a estas y otras medidas la banca alcanzó un equilibrio patrimonial teórico que solo se sostenía en el papel y que solo procedía de pura ingeniería contable.

Para reducir el riesgo latente en el sector financiero las autoridades internacionales han establecido normas más rígidas para que los bancos se capitalicen. Una de esas autoridades es el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, integrado por altos representantes de las autoridades de supervisión bancaria y de los bancos centrales de veintisiete países de todo el mundo. Aunque sus resoluciones no tienen carácter vinculante suelen ser recogidas en los instrumentos normativos pertinentes en cada país.

En 2010 dicho Comité acordó el marco regulador global para reforzar los bancos y sistemas bancarios, conocido como Acuerdos de Basilea III con los que se trataba de evitar futuras crisis y mejorar la cooperación internacional. Entre otros aspectos, establecían medidas orientadas a reforzar significativamente las exigencias, cuantitativas y cualitativas de capital de los bancos. El efecto que pretendía era evitar que el capital pudiera estar artificialmente sobrevalorado y dotarlo de capacidad suficiente para absorber las pérdidas generadas por la actividad.

Las nuevas exigencias imponen un ratio de solvencia más elevado –incremento del 2% al 8%- y de mayor calidad que hasta entonces –eliminando, entre otros, los activos fiscales diferidos del cómputo del core capital, es decir, capital de máxima calidad-.

Dicho ratio es el cociente entre el capital y el activo ponderado por riesgo, de modo que cuanto mayor valor arroje mayor será la cobertura del riesgo de pérdidas por los recursos de la entidad y mayor será la garantía para sus acreedores.

Basilea III decidió que solo aquellos activos que puedan ser utilizados inmediatamente y sin restricción por las entidades de crédito para la cobertura de riesgos o de pérdidas formarían el core capital excluyendo así a los DTAs [2], que son ahorros en impuestos futuros como consecuencia de haber tenido pérdidas o de haber reconocido provisiones en el pasado, es decir, que suponen derechos reconocidos pero de carácter incierto. Pues bien, ese carácter incierto es lo que llevó a Basilea a eliminarnos del core capital.

Estos activos surgen como consecuencia de i) las provisiones, es decir, de cantidades retenidas del beneficio para hacer frente a posibles pérdidas futuras debido por ejemplo a la alta probabilidad de impago de un préstamo concedido [3]; ii) de los planes de pensiones de los empleados, que también se detraen del resultado generando un fondo a la espera de que se hagan efectivas, iii) y de las pérdidas obtenidas en ejercicios anteriores, pues la normativa fiscal relativa al impuesto sobre sociedades permite que se utilicen para compensar gastos por impuestos futuros.

Veamos un ejemplo de su influencia. En el caso de quiebra de una entidad financiera estos créditos fiscales no podrían hacerse líquidos para pagar a los acreedores y por tanto, no suponen una garantía cierta ni para los acreedores ni para los contribuyentes tal y como afirma Calvo Vérgez [4] porque “…la ayuda financiera susceptible de ser inyectada terminaría corriendo a cargo del contribuyente”.

Ante el efecto que hubiera tenido la aplicación de estas medidas en los tests de estrés de la banca española, el Gobierno español negoció con las autoridades de la UE “la inaplicación” vía modificación de la norma fiscal (RD-Ley 14/2013, de 29 de noviembre –RCL 2013, 1422). El decreto estableció que el Estado garantiza, quiero decir los españoles, la recuperación de una gran parte de esos activos (por valor aproximado de 40.500 millones de euros), respondiendo por ellos en caso de situación de insolvencia judicial o liquidación mediante crédito directo contra la Hacienda Pública, por tanto, deja de ser necesario la generación de beneficios futuros para hacer efectivos estos créditos. Así, esta normativa fiscal ha permitido que los activos por impuestos diferidos se transformen en activos ciertos pasando a formar parte del capital de máxima calidad y por tanto computable para el cálculo de los temidos tests de estrés.

Lo que hemos explicado con este cambio de normativa es que las pérdidas no contabilizadas adecuadamente en los balances de las entidades financieras y que reflejarían la quiebra de la banca española se han nacionalizado para que seamos todos los españoles los que garanticemos y paguemos.

El Gobierno español consciente de que esta normativa suponía un rescate encubierto la ha extendido a todos los sectores empresariales, es decir, que tiene un ámbito de aplicación general. En realidad el Gobierno expone explicaciones “razonables” y “beneficiosas” para los españoles y además, destaca que no es más que una medida de armonización europea ya que en otros países europeos (Francia, RU, Alemania, Italia…) o bien no se generan esos DTAs o no están condicionados por la generación de beneficios futuros formando parte directamente del core capital.

Lo que comenzó, supuestamente, con el espíritu de recapitalizar la banca y proteger a los ciudadanos de los futuros quebrantos, ha terminado una vez más rescatando a la banca a cambio de almas humanas [5]. Hemos perdido la confianza en el Gobierno y en la leyes, ambos al servicio del capital financiero que como señala Bifo [6] “… Las leyes no tienen hoy ninguna fuerza frente a la circulación global de los algoritmos financieros, ni ante la potencia desterritorializada de las empresas globales(…) La clase financiera -o, mejor dicho: el conjunto de los automatismos financieros- se enriquece a través de la destrucción del valor producido, a través de la privatización de los bienes comunes. La plusvalía de las finanzas es una minus-valía desde el punto de vista social”.

Reflexionando sobre cómo todos los mecanismos de protección del ciudadano se han ido deteriorando, en el mejor de los casos, y eliminando, en el peor, estoy totalmente de acuerdo con Bifo y nos queda la sublevación colectiva -aunque como él afirma el balance sea ambivalente- que permite la reactivación de una dimensión afectiva y territorial reconstruyendo las condiciones emocionales de la solidaridad y así emprender un movimiento de recomposición de los saberes comunes -científicos, técnicos, afectivos, organizativos- por fuera de la explotación capitalista.

Aunque la lucha por doblegar a los poderes financieros sea una utopía, quizás haya llegado el momento de replantearse cómo podemos proyectar “la energía social hacia una dimensión de nuevas formas de organización del conocimiento y de la producción, la creación de una plataforma técnica y política para la auto-organización de la inteligencia colectiva (fuerza productiva principal del tiempo presente)”. [7]

#notasyreferencias

[*] La idea de este análisis surge a partir de la dirección del trabajo realizado por Enrique Soler Santos, estudiante del doble grado en ADE y derecho, en el que hizo un análisis técnico de la regulación citada.
Nota [1] Conocidos por DTAs (Deferred Tax Assets).
Nota [2] Basilea para amortiguar el efecto que hubiera tenido la aplicación inmediata de esta medida decidió que su implantación sería de forma paulatina durante 10 desde 2014 y con incrementos del 10% anualmente.
Nota [3] Como señalaba Sánchez Mato en su post “Otra ayuda a la banca por la puerta de atrás” en el caso de las principales entidades del sector bancario español, el importe total de los activos por impuestos diferidos asciende aproximadamente a 63.000 millones de euros (datos de 2012). Véase en http://matoeconomia.blogspot.es/1373880840/otra-ayuda-a-la-banca-por-la-puerta-de-atr-s/
Nota [4] Vérgez, J.C. (2014). “La nueva regulación de los llamados activos fiscales diferidos (DTAs) y su particular aplicación a las entidades financieras en el marco de Basilea III”. Actualidad Jurídica Aranzadi, nº 878.
Nota [5] En una entrevista que le hizo El País al filósofo coreano-alemán Buyng-Chul Ham, éste señalaba que …”El régimen neoliberal instrumentaliza radicalmente este estado de shock. Y ahí viene el diablo, que se llama liberalismo o Fondo Monetario Internacional, y da dinero o crédito a cambio de almas humanas”. http://redfilosofia.es/blog/2014/03/23/entrevista-al-filosofo-coreano-aleman-byung-chul-han/
Nota [6] Entrevista a Franco Berardi (Bifo) filósofo y activista italiano. http://www.eldiario.es/interferencias/bifo-sublevacion-afectos_6_319578060.html Nota
[7] Citando a Franco Berardi (Bifo) filósofo y activista italiano.

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7 comentarios en “La Regulación al Servicio del Poder Financiero Sin Arraigo Local. Los DTAs[*].

  1. Es sorprendente la capacidad que posee la Sra. Duarte para presentarnos al público en general de una forma didáctica y comprensible materias extremadamente dificultosas y reservadas en un principio a técnicos especialistas en la materia contable y/o económica.

    Ojalá hubiese tenido la suerte de haberla “encontrado” en mis años de sufrido estudiante.

    Genial. Simplemente, genial.

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  2. Hola profesora Duarte,

    interesante su post, muchas gracias.

    LO QUE PLANTEA me hace pensar en la creciente complejidad y abstracción de la economía financiera, que relaciono con dos cuestiones que siendo parecidas, creo que son diferentes.

    Una de ellas tiene que ver con la dificultad de entenderlas para cualquier ciudadano normal… Hoy leía a dos analistas en Expansión (José A. Fernández Hodar y Carmen Ramos) que certificaban esta sospecha: “Una vez más se confirma lo que suelo decir cuando quiero ofender a alguien: eres más falso que un balance. Y no es que mientan ni lo falseen. Es utilizar todos los artificios, vueltas revueltas y recovecos legales para que el común de los mortales, en muchas ocasiones, no sepa si la empresa en cuestión  ha ganado o perdido dinero, ni cuál es el tamaño de su deuda…” Una dificultad por supuesto intencionada, como la de tantas máquinas capitalistas y aparatos de estado.

    La otra, que tiene que ver más específicamente con la abstracción, estaría relacionada con la creciente separación de la circulación del capital – y el poder – de las operaciones económicas de la “vida real”, o tal vez del mundo físico, de los cuerpos, de los bienes tradicionales… Por un lado, me ha recordado una lectura reciente, David Bollier, (2014, Think Like a Commoner) sobre los “commons”; donde dice que éstos son siempre más concretos, más físicos, más inseparables de las comunidades que los “cultivan”… que se resisten a una abstracción radical. Por otro el propio Bifo, que comenta esto en la entrevista que citas, o su ex-discípulo Matteo Pasquinelli, que también anda últimamente escribiendo sobre estas cuesiones, por ejemplo, en este texto, algo críptico, como casi todo lo suyo, The Labour of Abstraction: Seven Transitional Theses on Marxism and Accelerationism, 2013/14, http://matteopasquinelli.com/labour-of-abstraction-theses/

    A ver si escribo algo un poco más pensando, y más ordenado sobre este asunto de la abstracción. Saludos cordiales, nos vemos en el futuro,

    Jose PL (máquinas heterodoxas y precarias para demoliciones y reconstrucciones parciales)

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