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Reseña: Mezzadra y Neilson: sobre extracción, logística y finanzas


Imagen: Central de Abastos de la Ciudad de México; fuente: http://turismoculturalcm.blogspot.com/2016/01/hisoria-de-la-central-de-abasto-ciudad.html

Reseña: Mezzadra y Neilson: sobre extracción, logística y finanzas; soberanías, geografía, valor…

Sandro Mezzadra & Brett Neilson, 2019, The Politics of Operations. Excavating Contemporary Capitalism, Duke University Press, Durham & London

Notas de José Pérez de Lama __ 06/2019 >>versión beta

“Es una cuestión de realismo político reconocer que, hoy en día, el estado no es suficientemente poderoso para confrontar las formaciones establecidas y emergentes del capitalismo.” (Mezzardra & Neilson, 2019: 238)

Siguiendo con mi práctica de hacer un comentario de los libros que leo justo al acabarlos, para dejar constancia de la primera impresión que me causan, recojo aquí unas notas provisionales sobre el último de Sandro Mezzadra – con Brett Neilson -, The Politics of Operations (Las políticas de las operaciones. Excavando el capitalismo contemporáneo).

Conozco a Sandro desde hace unos 15 años, como colega de Negri y su grupo de pensadores-activistas que, al menos durante algunos años, se llamaban Universidad Nómada. Sando, más o menos de mi generación, era dentro de aquel grupo la persona que más había pensado sobre migraciones – su libro Derecho de fuga (2005) era una referencia para la mayoría de la gente que formamos parte de Indymedia Estrecho, el proyecto en torno al cual nos conocimos, hacía 2004 o así. Este libro más reciente creo que supone un cierto desplazamiento de los intereses de Mezzadra. Coincidimos este año en Sevilla y después en Málaga, y me contó un poco, y me entraron ganas de leerlo en cuanto saliese. ¡Y aquí estoy con la lectura hecha! __ Trata, al menos en primera instancia, sobre las nuevas geografías del capitalismo – reciente, actual. Y de cómo en la producción de estas geografías encontramos claves importantes para entender qué está pasando en el mundo grande y en nuestros entornos más próximos, __ ya que como sabemos, ambas escalas están cada vez más estrechamente enmarañadas… Tangle (maraña) es un término que Mezzadra y Neilson usan en el libro, – quizás deudores de Bifo (2017) -, en lugar del más habitual red

En cuanto que libro sobre el capitalismo con un cierto carácter geográfico para mí conecta con los de otros autores como son Harvey (2017), Sassen (2014), Bratton (2015) y Easterling (2014)… En cuanto que reflexión sobre la producción y circulación de valor conecta con trabajos recientes de Mazzucato (2018) y de nuevo de Harvey… (comentados en este blog; ver referencias al final).

La cuestión que interpreto que está detrás de esta nueva investigación de Mezzadra y Neilson, es en mi opinión una pregunta clave, tanto para entender el mundo contemporáneo, cómo para tratar de pensar qué hacer: la que se enunciaba en la cita introductoria:  los estados actuales carecen, en cuanto tales y de manera autónoma, de la capacidad de enfrentarse al capitalismo global; __ algo de lo que nuestros políticos parece que no acaben de darse cuenta, o que si se se dan cuenta, que lo harán; se olvidan al momento; ___ algo que hace que todo sea bastante diferente…

En el proceso de tratar de responderla, los autores proponen las nociones de operaciones del capital y de políticas de las operaciones; apareciendo también las geografías – en sentido amplio – que las operaciones producen, o que están asociadas o forman parte de éstas.

Operaciones por analogía con operaciones militares, – ¿y su campo semántico de teatro de operaciones, sala de operaciones…? -, operaciones policiales, operaciones financieras, operaciones inmobiliarias… (este último aspecto me recordaba el polémico asunto de la Operación Chamartín, que constitituyó uno de las críticas a Carmena / Más Madrid por parte de los grupos de izquierda en las últimas elecciones). También relacionado con el adjetivo operativo, como en ser operativo, y como en sistema operativo. También con la idea de operaciones matemáticas, ¿que pudieran ser implementada en un algoritmo informático? …

Mezzadra y Neilson nos indican entonces que para tratar de entender los conflictos o las interacción entre estados y capital global, lo que llaman operaciones del capital serían una de las cuestiones a observar. Frente al modelo canónico marxiana, – nostálgico de la centralidad de la producción -, los autores plantean la relevancia de las operaciones como formas no canónicas, sino más bien singulares, cuyo carácter estaría fuertemente condicionado por la manera en que en cada situación éstas hit the ground, esto es, aterrizan en las situaciones – geográficas, sociales, administrativas, políticas concretas.

Estas operaciones mezzadrianas-neilsonianas se caracterizarían entonces por la interacción o composición de tres tipos de actividad, como son, la extracción, la logística y las finanzas. El uso del término de genealogía deleuziano-guattariana – también lefebvriana -, assemblage – ensamblaje – refuerza el carácter singular de las operaciones: composiciones de elementos heterogéneos  que dan lugar a nuevos acontecimientos de lo real, nuevas formas de producirse lo real… (siendo assemblage un término que han incorporado en los últimos años a su aparato teórico tanto Sassen como Harvey… En Deleuze-Guattari sería agencement, que suele traducirse al inglés como assemblage)

Digamos entonces, que la hipótesis de Mezzzadra y Neilson, es que para entender el capitalismo contemporáneo, incluidas las nuevas formas de producción, circulación y acumulación de valor, de desposesión y de explotación, conviene estudiar, y hacerlo en el mayor detalle posible, lo que llaman operaciones del capital. Una hipótesis potente y seductora, no cabe duda; – que en el desarrollo del volumen se llega a hacer bastante verosímil.

Recojo a continuación, una breve selección de temas que me han llamado la atención desde mi propia perspectiva – geografías, valor… – y que me gustaría repasar y pensar más tranquilamente tras esta primera lectura. Sirva la siguiente cita para situarlos:

“Hoy en día ya no sólo hacemos minería de carbón, níquel y otras materias primas; también hacemos minería de datos. Más aún, las formas de extracción implícitas en la minería de datos y otras actividades extractivas que depredan la sociabilidad humana están cada vez más en los límites de las fronteras en expansión del capital. En este libro, argumentamos que la extracción constituye una forma adecuada para nombrar los procesos mediante los que el capital recurre a sus múltiples afueras para mantenerse y perpetuarse, y extendemos el término para aplicarlo especialmente a las prácticas en las que el capital tiene por objetivo las prácticas de cooperación social.” (Mezzadra & Neilson, 2019: 38)

Sobre la centralidad del extractivismo

La precedente es la definición inicial de extractivismo que los autores hacen en el capítulo de introducción del volumen; por otra parte, como es frecuente en las publicaciones académicas estadounidenses, uno de los más interesantes del volumen. Y efectivamente, uno de los temas más destacados de los tratados en el libro es el de lo que se viene llamando nuevo extractivismo; bien analizado por los autores en sus diferentes variantes. El tema, a grandes rasgos, plantea que en el capitalismo actual tiene especial importancia el ámbito que Marx en su día llamara acumulación originaria o primitiva. En Marx (El Capital, Volumen I)  ésta parecía ser una actividad previa a la producción y que tendría que ver con la apropiación, por parte de los agentes que se convertirían en capitalistas, de ciertos recursos en cuya producción no habían participado, y que en la interpretación de Marx, era lo que permitía a éstos disponer del capital-dinero para iniciar los ciclos de acumulación centrados en la producción industrial. La apropiación de tierras para la minería o la agricultura eran los modelos de acumulación primitiva de Marx.
En los últimos años, autores como Harvey han llamado la atención sobre esta cuestión, señalando en su caso que esta acumulación originaria no es algo que sucedió solamente en un momento inicial, sino que ha sido algo permanente para la continuidad del capitalismo y su necesidad de ampliar permanente sus ámbitos de actuación. Harvey, lo viene llamando acumulación por desposesión, y como indica esta denominación, para él tendría que ver con la apropiación de bienes del común o públicos para su incorporación a la esfera del capital – el agua, el medio natural indígena, pero también del propio medio urbano, el patrimonio o la historia en las situaciones de gentrificación y turistificación que hoy nos resultan tan familiares; –  o de la cooperación social en el mundo digital y del conocimiento (sobre esto puede verse también Mazzucato, 2018). En este último campo insisten Mezzadra y Neilson. También se ha utilizado la categoría del extractivismo para abordar ciertos aspectos de la deuda (Sassen, 2014, Expulsions, otra de las grandes referencias de los autores, por ejemplo). Sobre esto escriben Mezzadra y Neilson (2019: 29): “ la acumulación de deuda de los hogares y la subsiguiente ola de desahucios hipotecarios asociada con la especulación sobre las hipotecas subprime equivale a una forma de extracción (o de la llamada acumulación primitiva) por medio de la cual el capital financiero extrae una cuota de valor de las relaciones sociales externas a éste.” Los autores citan también a múltiples autores latinoamericanos con los que no estoy familiarizado.

El neo-extractivismo sitúa la problemática en un marco pos-colonial. En la línea con trabajos precedentes de Mezzadra, el estudio de situaciones aparentemente marginales – anteriormente las fronteras – se nos presentan como una perspectiva o método privilegiados para conocer lo que ocurre en el sistema capitalista en su conjunto. Las lógicas (pos)coloniales de las operaciones también nos sirven para comprender los procesos que ocurren el Norte o Centro. ___

Los autores, estimo, hacen un excelente síntesis del tema de la extracción y el extractivismo en la crítica reciente entre las páginas 134-5 y 139-47 del volumen. La novedad principal, sin embargo, de la aproximación de Mezzadra y Neilson al extractivismo es la interpretación de estos procesos de forma conjunta con la logística y las finanzas, dando lugar lo que ya se ha señalado que llaman operaciones del capital, política de las operaciones y geografías de las operaciones…

Sobre fronteras y afueras del capitalismo

Otra cuestión que me ha llamado la atención y en la que necesito profundizar es la insistencia de los autores en la dependencia fundamental del capitalismo actual respecto de sus afueras, esto es, de los espacios aún exteriores al capital. De nuevo sería una cuestión que sitúa el problema en un marco colonial-pos-colonial.

Me llama la atención porque contrasta, pienso, con discursos como los de Negri & Hardt en Imperio (2000) – y otros – que afirmaban -si no los comprendí mal, que la esfera del capital estaba próxima a incorporar la totalidad de la vida y del planeta en su ámbito y bajo su dominio: en cierto modo el discurso de la producción biopolítica. Mezzadra y Neilson, sin embargo, parecen afirmar lo contrario: es característico del capital actual, y en particular de lo que llaman operaciones del capital, la interacción con sus diferentes y múltiples afueras, de los espacios-tiempos, relaciones, situaciones… aún no colonizados. Ésta sería precisamente una de las peculiaridades o aspectos de interés de la idea de operación, que está dirigida sobre el afuera, que tiene por objetivo la ampliación o desplazamiento de las fronteras del territorio del capital (diría que territorio entendido en un sentido amplio, por ejemplo, deleuziano-guattariano – y no tanto en el sentido que lo estudian en relación con la soberanía y el estado-nación los autores en el libro).

Dentro de esta temática desarrollan los autores un argumento que me llamó la atención sobre subsunción formal y real, términos de la tradición marxiana. El argumento, más allá del interés – o el morbo – más o menos escolástico, creo que es de interés. Resumidamente, la subsunción formal, sería la situación en la que el capital domina un proceso de producción y unas ciertas relaciones sociales sin ser el agente que las organiza. En Marx era una situación primera; por ejemplo, el capital era capaz de dominar y aprovechar los resultados de la producción artesana proto-industrial, pero no era el organizador aún del proceso de producción. En una siguiente etapa, la de la subsunción real, con la gran industria con la gran maquinaria y la producción en cadenas de montaje, por ejemplo, el capital organizaba ya la producción, y como consecuencia, cada vez más, la vida de los trabajadores en su conjunto; incluida la subjetividad… El argumento que presentan Mezzadra y Neilson, es que en el ámbito de la política de las operaciones, en este tratar de obtener valor de los afueras, estaríamos en el marco de la subsunción formal, esto es, en un marco en el que el capital no organiza la producción; – en ese sentido es por lo que se asimilan estos procesos al extractivismo. Tendríamos aquí el caso de la cooperación digital en los ámbitos digitales…

Relacionado con este asunto estaría también un concepto clave en Mezzadra y Neilson en trabajos anteriores como es el de la inclusión diferencial, y la necesidad de la diferencia por parte del sistema – que contrastaría con los discursos de la expulsión y la exclusión, y de la homogeneización; pero en el que no profundizaré aquí. Mencionaré que es próximo a la argumentación del desarrollo geográfico desigual de Harvey.

Estas cuestiones del desplazamiento de las fronteras, el extractivismo, la valorización de la cooperación social, la inclusión diferencial, la paradójica centralidad de la perspectiva poscolonial… conectan este trabajo de los autores con sus trabajos precedentes centrados en el tema migratorio.

Sobre las nuevas formas de generación del valor

No diría que Politics of Operations sea un libro sobre el valor. Y sin embargo, sí que contiene múltiples cuestiones relacionadas con éste. En la medida en que sea un libro de economía política, – que trata de economía, poder, relaciones sociales… – quizás no sea posible evitar este tema.

Antes de nada diría que el libro nos propone observar las composiciones variables de extracción, logística y finanzas como un entorno clave en la circulación del valor en la actualidad. En alguna ocasión afirma que estos agenciamientos extracción-logística-finanzas constituyen entornos de valorización, esto es de creación de valor; – lo cual contradice el presupuesto marxiano de que el valor se produce en la producción (la teoría del valor-trabajo). Esta crítica, seguramente fundamental, aunque no sea el tema central del libro, se presenta de manera más sistemática en el apartado del libro titulado Bringing exploitation back in (2019: 201-8).

Sin pretender hacer una explicación en profundidad, – que tendrá que quedar para otra ocasión -, señalaré algunas cuestiones de las comentadas por los autores sobre este tema específico.

Una tiene que ver con los conflictos, desfases, etc., “entre cooperación social y trabajo vivo.” Así lo enuncian los autores múltiples veces, aunque en mi opinión, finalmente, queda poco desarrollado. Los ensamblajes extracción-logísitica-finanzas nos ofrecerían una vía de aproximación privilegiada para conocer estos conflictos es el argumento. Mientras que la cooperación social sería la figura central de la producción de riqueza – en una cierta referencia al general intellect  [1] -, el trabajo vivo, sería el de los trabajadores y trabajadoras incapaces de hacerse con el mando de esta cooperación, alienados, separados de ésta: los muy conocidos casos de las redes sociales, las plataformas digitales, etc., etc., tan características de la actualidad. “Lo que queremos enfatizar […] es la especificidad de la noción de explotación enraizada en el análisis de la dramática separación entre la capacidad de los sujetos de producir, el uso (o no uso) de esta capacidad y la acumulación de riqueza fuera del control de los sujetos.” (2019: 202). Lo que entiendo que sugieren Mezzadra y Neilson es la necesidad de una nueva teorización del valor (y una reconfiguraciónen consecuencia de su circulación y distribución, como propone Mazzucato) que responda a las formas actuales de la economía, las tecnologías y las relaciones sociales. A mi me parece muy en la línea del texto poco comentado de Harvey, en que piensa el valor como una realidad definida por un marco reticular más complejo del de las relaciones productivas clásicas del marxismo; y en el que entrarían la reproducción social, las relaciones con el entorno, el general intellect, el papel de los estados, etc. (véase Harvey 2017, y sobre todo, 2018).

Significativamente y consecuentemente, me parece, Mezzadra y Neilson definen las operaciones del capital, ya del lado de sus propias conclusiones, como conjunto de acciones cuyo objetivo sería crear las condiciones para la captura y acumulación de valor en lo que previamente eran afueras del capitalismo, los territorios de sus fronteras en expansión. “El término ‘operación’ […] se refiere a la fabricación del mundo; a la producción de las conexiones, cadenas y redes que materialmente envuelven el planeta, haciendo posible y enmarcando el trabajo y la acción de los sujetos más allá de aquellos directamente implicados en la ejecución de las operaciones mismas.” (p. 246) Leyendo un texto recientísimo de Mazzucato (2019), ésta define el tipo de actividad, aunque con otros objetivos, como “dar forma a los mercados” (market-shaping).

Otro tema más que me llama la atención, y que de nuevo está más bien mencionado que desarrollado en profundidad es el de la abstracción en estos procesos – que en cierto grado tendrían que ver con conectar, ¿traducir? – que en inglés sería equivalente a trasladar, los mundos de lo concreto, variable, no codificado de las situaciones externas al capital con los niveles codificados y abstractos propios del capital. Aquí el discurso recuerda al trabajo de autores como Bifo, Wark, Easterling y Bratton, aunque, al menos por mi parte, tendría que pensar bastante más sobre el tema.

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Notas finales. Muchos otros temas me llaman la atención. La reflexión sobre transformaciones de los estados en la actualidad ocupan gran parte del libro y quizás sea una de los aspectos más y mejor desarrollados. También es un capítulo importante la reflexión sobre las luchas y resistencias contra este tipo de procesos en los que se enlazan extractivismo-logística-y-finanzas.

Dos cuestiones más o menos críticas para cerrar este comentario. La primera, como interesado en la arquitectura y el urbanismo, me habría gustado bastante más “geografía” concreta de la que de hecho se presenta: los casos que se citan en su mayor parte confían en referencias externas. Sin duda, sería un muy interesante trabajo a desarrollar en próximos libros o por otros autores. Arquitecto o no, creo que habría mucho que aprender de una presentación menos abstracta de las cuestiones, especialmente cuando se habla de la relevancia de cómo las operaciones hit the ground – de cómo aterrizan en situaciones y lugares concretos. En este sentido y como modelo alternativo, el Staying with the Trouble de Donna Haraway, por ejemplo, me parece bien interesante; _ allí la autora combina casos muy concretos con teoría bastante compleja, con un resultado de gran potencia.

La segunda cuestión tiene que ver con el carácter que calificaría de académico del libro. La sensación general es la de una conversación en marcha para la que faltan muchas pistas si uno no forma parte de esta conversación, incluso para una persona como la que escribe esta reseña que conoce relativamente bien a los principales autores citados. Supongo que tiene que ver con una cierta tradición, y más aún, con el marco sin duda muy académico en que se publica. Sería necesaria, dada la importancia del tema, y siempre en mi opinión, que pudiera aparecer una futura entrega en una forma más accesible a un público menos especializado, lo que no necesariamente querría decir que fuera un trabajo menos serio o riguroso; quizás tendría que serlo más. En cualquier caso, un libro que me ha dado y me dará que pensar. ¡Gracias y saludos a Sandro y a su colega Brett! Habrá que estar atento al debate que esperemos que vaya desplegándose a partir de aquí. Muchas preguntas que quedan significativamente abiertas…

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#notas

[1] Sobre el tema posoperaísta / posmarxista del General Intellect – o inteligencia general o colectiva – como instancia central de la creación de valor en una fase de capitalismo científica y tecnológicamente avanzado puede verse un post en este blog glosando una explicación reciente de Paul Mason: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2018/01/28/general-intellect-marx-mason/

#referencias

Sandro Mezzadra, Brett Neilson, 2019, The POlitics of Operations. EXcavating Contemporary Capitalism, Duke University Press, Durham & London

Sandro Mezzadra, Brett Neilson, 2017, La frontera como método, Traficantes de Sueños, Madrid

Sandro Mezzadra (editor), 2008, Estudios poscoloniales. Ensayos fundamentales, Traficantes de Sueños, Madrid; diponible en: https://www.traficantes.net/libros/estudios-postcoloniales

Sandro Mezzadra, 2005, Derecho de fuga. MIgraciones, ciudadanía y globalización, Traficantes de Sueños, Madrid; diponible en:  https://www.traficantes.net/libros/derecho-de-fuga

Otras referencias:

Michael Hardt & Antonio Negri, 2000, Empire, …

David Harvey, 2018, Marx’s Refusal of the Labour Theory of Value, en: http://davidharvey.org/2018/03/marxs-refusal-of-the-labour-theory-of-value-by-david-harvey/ | traducción al esp en este mismo blog: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2018/08/30/rechazo-teoria-del-valor-trabajo-marx-harvey/

____, 2017, Marx, Capital and the Madness of Economic Reason, Profile Books, Nueva York

Sassen, 2014, Expulsions: Brutality and Complexity in the Global Economy, Harvard University Press, Cambridge

Franco Berardi Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York

Benjamin Bratton, 2015, The Stack. On Software and Sovereignty, The MIT Press. Software Studies Series, Cambridge

Keller Easterling, 2014, Extrastatecraft: The Power of Infrastructure Space, Verso, Londres

Mazzucato, M. and Ryan-Collins, J. (2019). Putting value creation back into ‘public value’: From market fixing to market shaping. UCL Institute for Innovation and Public Purpose, Working Paper Series (IIPP WP 2019-05). https://www.ucl.ac.uk/bartlett/public-purpose/wp2019-05

Mazzucato, 2018, The Value of Everything- Making and Taking in the Global Economy, Allen Lane – Penguin Random House

McKenzie Wark, 2004, A Hacker Manifesto, Harvard University Press, Cambridge

Algunos posts en este blog que se han mencionado más arriba:

* El debate sobre el valor. comentarios sobre el nuevo libro de Mariana Mazzucato, 2019: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2019/04/23/valor-mariana-mazzucato/

* ¿Qué es el capital según Marx? (II) _ nueva síntesis y diagrama de David Harvey, 2019: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2019/01/11/que-es-el-capital-segun-marx-david-harvey-2017/

* El rechazo de la teoría del valor-trabajo por parte de Marx – según Harvey, 2018: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2018/08/30/rechazo-teoria-del-valor-trabajo-marx-harvey/

* El “General Intellect” de Marx explicado por Paul Mason, con algún comentario, 2018: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2018/01/28/general-intellect-marx-mason/

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¿Es necesario establecer impuestos sobre el uso de nuestros datos?

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Fuente: Fotograma de la película Matrix (1999), dirigida por Lana Wachowski y Lilly Wachoswki. Warners Bros.

 

David Patiño Rodríguez

Este post fue publicado originalmente en el blog De Fueros y Huevos del Diario Expansión el 16/4/2019

 

La irrupción de la economía digital ha provocado un shock sobre las bases que sustentaban la tributación establecidas hace un siglo y que han gozado de un amplio consenso internacional. Estas reglas permitían determinar la jurisdicción a la que correspondían los ingresos impositivos y descansaban en la sede física como elemento esencial. Los cambios profundos que se han generado en los procesos de producción las han dejado desfasadas rápidamente. Las empresas digitales producen y venden información que una vez creada intercambian a coste marginal nulo por lo que no precisan de establecimientos físicos para realizar su actividad en un país concreto.

La OCDE lleva bastantes años intentando establecer unas nuevas bases tributarias. La UE también intenta realizar su propia propuesta, pero no acaban de tener éxito. En el caso de esta última, sus propuestas fiscales deben adoptarse por unanimidad, que es una forma dulce de decir que todos los países tienen derecho de veto. El problema es que el impuesto de sociedades es fácilmente exportable y su incidencia bastante incierta en el caso de empresas multinacionales que desarrollan sus procesos de producción a lo largo de varios, o muchos, países por lo que lo ideal en una federación es su centralización. En España por ejemplo, no se ha descentralizado nunca a las comunidades de régimen común y en las únicas en las que se ha hecho, las forales, ha generado problemas. La naturaleza de la actividad posibilita que trasladen la obtención formal de sus beneficios prácticamente dónde quieran, como hacen las empresas GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon), entre otras. El resultado ha sido que los países en los que se genera la mayor parte de la actividad de estas empresas, Alemania, Francia o España, tienen interés en adoptar cambios en la situación actual, pero otros como Irlanda u Holanda, que se benefician de dicha situación, se oponen.

La Comisión Europea (CE) alega que estas empresas no están siendo gravadas adecuadamente (o en ocasiones no lo están siendo en forma alguna) y que la situación quiebra los principios de eficiencia y equidad. Dada la imposibilidad, al menos en el corto plazo, de establecer una solución definitiva que pasara por un impuesto de sociedades comunitario, la CE ha propuesto una transitoria articulada mediante impuestos nacionales que graven la actividad desarrollada por estas empresas en cada país. El gobierno español aprobó un proyecto de ley para crear un impuesto de este tipo en enero, adelantándose al grupo de países que incluye Alemania, Francia o el Reino Unido que también están interesados en establecerlo.

Se han indicado algunos problemas que puede generar un impuesto como éste. Por ejemplo, se argumenta la dificultad para delimitar el sector gravado. Que intente gravar un grupo concreto de empresas, más que una actividad o que al articularse a través de los ingresos brutos pueda dar lugar a situaciones de dobles imposiciones. Por otro lado, también se argumenta que dado que las empresas susceptibles de ser gravadas son estadounidenses, puede ahondar en la guerra comercial con este país.

El principal motivo para crear el gravamen se basa en que los titanes digitales podrían estar ofreciendo una satisfacción inadecuada por los datos que obtienen de sus usuarios lo que constituiría la principal vía de elusión fiscal para estas empresas. El modelo de negocio se articula a través de los denominados mercados bilaterales que ofrecen servicios a sus usuarios por los que pagan por acceso, tipo Netflix, o lo obtienen gratis, como Google o Facebook. Los usuarios, a cambio, entregan sus datos a estas empresas, bien directa y voluntariamente, o bien los obtienen a través de la huella digital que dejan cuando navegan. Las empresas construyen bases de datos que rentabilizan a través de publicidad dirigida, posibilitando la discriminación de precios y mediante el desarrollo de utilidades de Inteligencia Artificial (IA). En este sentido, se podría concebir a las empresas digitales como refinerías de datos que los extraen del capital humano del país, lo que puede ser concebido como un bien público y justificaría su gravamen. Teniendo en cuenta que la naturaleza de la actividad se basa en las economías de red que generan tendencias a constituir monopolios debido al fenómeno del ganador se lo lleva todo.

La cuantificación del valor de los datos es la cuestión más controvertida a la hora de establecer un juicio sobre esta propuesta de tributación y puede dar pistas sobre la dirección por la que debe transitar la regulación del sector. Las empresas del sector alegan que pagan suficientemente a sus usuarios mediante los servicios que les prestan, pero como indican Postner y Weyl (2018), se podrían estar aprovechando de su posición de monopsonio y obtener tales datos a cambio de servicios mucho menos valiosos.

Por un lado, las empresas digitales argumentan que el valor marginal de los datos es nulo y realizan un papel similar al que tienen en la estadística convencional en la que, alcanzado una cantidad suficiente, ya no aportan nada (Varian, 2014). Sin embargo, en el desarrollo de la IA podrían operar rendimientos marginales crecientes en los datos. La primera oleada de IA se basó en el desarrollo de máquinas basadas en reglas establecidas por ingenieros. Esta vía deparó algunos éxitos como el ordenador Deep Blue que derrotó a Kasparov al ajedrez, pero pronto se vio que no se podía ir más lejos. La generalización de internet de alta velocidad, los dispositivos y la capacidad de computación posibilitó cambiar el enfoque. A partir de entonces se basó en funciones probabilísticas que se iban ajustando gracias a cantidades ingentes de datos, cuya necesidad crece conforme se realizan actividades más sofisticadas, generalmente más valiosas. En este sentido, una foto etiquetada adicional podría tener valor creciente. Si bien su valor puede disminuir para un uso concreto, por ejemplo para desarrollar una aplicación que permita el reconocimiento de caras, puede mejorar otros servicios que aún están en fase más temprana como identificar otros detalles de la imagen. Pero además, a diferencia de la estadística convencional, el desarrollo de la IA necesita cálculos superprecisos de las variables. Los datos marginales pueden ser muy valiosos si permiten el ajuste imprescindible de los dispositivos. A la estadística convencional le interesa, por ejemplo, la renta media de una zona. Sin embargo, aunque Alexa (o una de sus aplicaciones) ya haya desarrollado la base para entender el lenguaje oral, si no es capaz de diferenciar el acento de Sevilla del de Madrid, el dispositivo puede ser inservible, de manera que los datos marginales pueden aportar un valor indispensable para la comercialización del producto. Esto ha llevado a autores como Arrieta-Ibarra et al (2018) a proponer que los datos deberían considerarse como trabajo desarrollado por los usuarios más que como un activo de las empresas.

El impuesto sobre los datos puede representar una forma de internalizar los verdaderos costes de las empresas digitales. Ello puede hacer que compitan en igualdad de condiciones y posibilitar que la sociedad participe en la explotación de un bien público puro de propiedad comunal. Incluso se puede concebir como un primer paso para posibilitar el funcionamiento adecuado del sector, especialmente el modo en que distribuye el valor que genera.

 

REFERENCIAS

Arrieta-Ibarra, Imanol, Leonard Goff, Diego Jiménez-Hernández, Jaron Lanier, y E. Glen Weyl (2018), ”Should We Treat Data as Labor? Moving beyond “Free” ”, AEA Papers and Proceedings, 108: 38–42.DOI: 10.1257/pandp.20181003.

Postner, E. y Weyl, E.G. (2018), Mercados radicales, Antoni Bosch, Barcelona, 2019.

Varian, Hal R. (2014), “Beyond Big Data”, Business Economics, 49(1), 27-31

¿Alguien tiene idea del tipo de futuro socio-tecno-político hacia el que deberíamos tratar de dirigirnos? Algunos escenarios


Figura: Panel de control de escenarios socio-técnicos y políticos de futuro. Pérez de Lama, 2018.

Juego de los escenarios de futuro. La tecnología parece ser la respuesta, pero… ¿cuál era la pregunta?

José Pérez de Lama _ extracto de capítulo del autor en el libro colectivo Economía colaborativa… ¿de verdad?, editado por Charo Gómez-Álvarez, David Patiño Rodríguez et al, 2018.

Comentario introductorio: El capítulo en cuestión trata de las prácticas colaborativas y la fabricación digital. En esta parte de final, trata de ir un poco más allá del habitual blablaba de la innovación, intentando pensar qué tipo de usos de la fabricación digital (robótica, automatización…) nos interesa en relación con los futuros socio-económicos que podrían contribuir a promover… Recurriendo a un cierto lugar común, algunos párrafos antes se plantaba: “La tecnología parece ser la respuesta, pero… ¿cuál era la pregunta?”

Siendo la pregunta que estimamos que nos interesa más la de qué papel podría tener la fabricación digital colaborativa en una sociedad futura, cerraremos el presente texto con un último diagrama en el que se dibujan algunos posibles escenarios, sobre la matriz de las “4 Ps” propuesta por Dunne y Raby (2013). Esta matriz clasifica los escenarios de futuro en tres categorías principales: probable, plausible y posible, que los ordenaría de mayor o menor grado de probabilidad, valga la redundancia, desde nuestra actual perspectiva. A estas tres categorías, Dunne y Raby proponen añadir una cuarta, la de preferible, que se superpone a las anteriores, y que en esta ocasión dejaremos que sea trazada por los posibles lectores.

Los escenarios propuestos, lógicamente, no agotan todas las posibilidades de futuros imaginables, existiendo muchas posiciones intermedias entre ellos, y seguramente otros muchos que no se enuncian. Los efectivamente mostrados tienen un cierto carácter hiperbólico, según recomendaba Brand (1994) en un ejercicio parecido, para subrayar las diferencias y las tendencias que se proponen para discutir.

Comentario posterior: Noto ahora que no hacía referencia demasiado específica, en la descripción de escenarios, a la cuestión crecimiento/decrecimiento, y que la tendrán que hacer lxs lectorxs, quizás jugando con el slider del panel de control y viendo qué pasa… 😉 Sigue leyendo ¿Alguien tiene idea del tipo de futuro socio-tecno-político hacia el que deberíamos tratar de dirigirnos? Algunos escenarios

El debate sobre el valor – comentarios sobre el nuevo libro de Mariana Mazzucato

El debate sobre el valor – comentarios al hilo del nuevo libro de Mariana Mazzucato

José Pérez de Lama, versión beta

Reseña de: Mariana Mazzucatto, 2018, The Value of Everything- Making and Taking in the Global Economy, Allen Lane – Penguin Random House

Something is rotten in the theory of value.

Un libro sin duda muy interesante, de una de las grandes economistas globales ¿emergentes?, ¿de moda? -, que como se subraya en su portada recibió el premio Leontieff al Avance de las fronteras del pensamiento económico en su edición de 2018 [1] – es de suponer que por su anterior libro, El estado emprendedor, que también reseñamos en este blog hace unos meses (David Patiño, 2018).

Como sugería la cita introductoria y también el título, el libro trata del valor (económico…) en la economía digital y global actual. La autora da cuerpo a lo largo del libro de forma rigurosa a la sospecha más o menos general de que algo no funciona del todo bien con cómo se considera el valor en nuestras economías. Los ejemplos de la extraña consideración del valor son múltiples, pero citemos para empezar algunos ejemplos: cuando el gasto en arreglar un desastre ecológico se considera como producción de valor (esto es, hace aumentar el PIB, o GDP en inglés); o cuando las actores económicos que obtienen mayores beneficios son, entre otros, los financieros, cuya contribución a la creación de valor – en la crisis, en la burbuja inmobiliaria, o cuando apuestan con sus productos financieros contra la recuperación de un país en crisis, como ocurriera con Grecia o España hace pocos años – resulta bastante inexplicable para la mayoría de la gente – (algo más detallado sobre esto más adelante). Sigue leyendo El debate sobre el valor – comentarios sobre el nuevo libro de Mariana Mazzucato

Nietos de Keynes. Buenas y malas noticias sobre la economía de la abundancia

Imagen: J.M. Keynes con la bailarina rusa Lydia Lopokova. Foto: Cortesía de Wiedenfeld & Nicolson. Fuente: Bloomberg Business

 

José Pérez de Lama / publicado en LABlog 01/06/2015

Las buenas noticias

En su último libro, The Zero Marginal Cost Society, Jeremy Rifkin, recuerda un texto escrito por J.M. Keynes en 1930 en el que preveía que, hacia el año 2030, si se daban unas ciertas condiciones en el desarrollo de la civilización, la generación de sus nietos no tendría ya que trabajar. El problema económico se habría acabado, habríamos entrado en lo que se viene llamando una economía de la abundancia; los asuntos económicos serían resuelto de manera profesional y rutinaria como si fuese la tarea de un dentista. El desarrollo técnico o tecnológico sería la clave principal para este logro. A pesar de que el trabajo no sería realmente necesario, Keynes planteaba que la mayoría de la población trabajase 3 horas al día / 15 a la semana para satisfacer la necesidad cultural, acunada durante siglos, de hacer cosas como forma de sentirnos útiles y valiosos – aquello del homo faber; también por las dificultades que imaginaba que tendríamos para saber llenar el tiempo sin el trabajo al que estamos tan acostumbrados.

El planteamiento de Keynes creo que no es demasiado extraño o raro. Paul Lafargue, uno de los yernos de Marx, que por cierto pasó algunos años de su vida en Madrid, ya había escrito un libro sobre este asunto del final del trabajo, publicado en 1880, y titulado El derecho a la pereza. Lo que a mi me resulta llamativo es que fuera Keynes el que lo plantease, probablemente el que fuera el economista más importante del siglo XX, un hombre estrechamente implicado en las realidades políticas y económicas de su tiempo, un hombre sin duda idealista, pero también muy pragmático.

El reciente debate sobre la renta básica universal (RBU) volvió a poner de actualidad este asunto de la relación entre ingresos y trabajo, aunque en la opinión pública el énfasis se situó más en la cuestión de la justicia social y la redistribución de la riqueza, que en la de la innovación tecnológica o el cambio civilizatorio tal como planteaba Keynes. Franco Berardi Bifo, esta misma semana en Sevilla, recordaba también al Rifkin de mediados de los 90 cuando éste empezaba a escribir sobre el final del trabajo (The End of Work, 1995). Para Bifo lo que Rifkin señalaba es que existía y existe la posibilidad de que efectivamente se acabe la necesidad de trabajar para ganarse la vida, para la mayor parte de la población. Aportaba el dato reciente de una entrevista, – 2014 -, con Larry Page y Sergey Brin, los patrones de Google, en la que éstos estimaban que su empresa sería capaz, actualmente, de automatizar el 45% del trabajo global. Bifo señalaba como principal obstáculo, sin embargo, que tenemos grabado en nuestro sistema neurológico, en nuestro firmware, la relación salarial como medio para obtener el dinero para poder vivir. Como sociedad no somos capaces de imaginarnos el que seamos capaces de organizarnos y sobrevivir más allá de la existencia de esta relación. Sigue leyendo Nietos de Keynes. Buenas y malas noticias sobre la economía de la abundancia

Unos comentarios sobre políticas tecno-científicas

Imagen: La Residencia de Estudiantes (Madrid) vinculada a la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, a principios del siglo XX. Ambas representan el esfuerzo por crear unas políticas científicas y culturales a la altura de su tiempo, que probablemente no se hayan superado nunca en nuestro país. [?]

José Pérez de Lama

Consideraciones previas: los países tecnológicamente avanzados

Diría uno que existe un consenso razonable acerca de que sería bueno que España fuera un país más avanzado en el ámbito de las ciencias y de las tecnologías. Si consultamos los diversos índices sobre universidades e investigación que aparecen periódicamente en los medios podría estimarse que somos un país relativamente avanzado, aunque tampoco demasiado: estaremos entre los 20 primeros del mundo, quizás, lo cual no está demasiado mal… ni demasiado bien. A la vez, la experiencia cotidiana demuestra que somos muy dependientes de los primeros países tecnoindustriales en aḿbitos críticos como el de las tecnologías digitales o el automóvil por citar las dos familias de máquinas más presentes en nuestras vidas cotidianas. Seguro que hay muchos investigadores y también empresas de primer orden internacional, pero difícilmente diríamos que España es el país más destacada en ningún sector tecnológico, como podríamos decirlo de Estados Unidos, Alemania y Japón, o más recientemente de Corea del Sur o China. O Israel. (¡Parece que “los malos” siempre lo hagan mejor en tantas cosas!) También leí alguna vez sobre la importancia que dio Nehru a las ciencias médicas y la ingeniería y las matemáticas, que es la razón por la que India actualmente tenga algunos de los mejores científicos y profesionales a nivel internacional en estos campos. A veces tiene una la impresión de que somos colonias tecnológicas de estos países. Recientemente, por ejemplo, cuando he tenido que usar Windows y Chrome para completar un procedimiento burocrático de la Consejería de Conocimiento! de la Junta de Andalucía. La cosa cuando la piensas te produce, al menos a mí, entre fastidio y vergüenza. Mi ordenador, móvil y tablet sí que son made in Spain – si no los componentes, por lo menos el diseño y el ensamblaje. ¡Menos mal! Lo contrario del colonialismo sería la soberanía tecnológica. Y entre un polo y otro seguro que hay muchas posiciones intermedias. Sigue leyendo Unos comentarios sobre políticas tecno-científicas

Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades


Imagen: “Stakeholders” del ecosistema de la fabricación digital colaborativa. Pérez de Lama, 2019, revisión de otro diagrama (con Alejandro González) de 2010-2013. Pinchar en la imagen para verla ampliada.

¿Por qué alguien querría hacerse fabber o maker?

José Pérez de Lama

Nota previa: Lo que sigue es un apartado de un capítulo dedicado a la fabricación digital y la economía colaborativa que publiqué recientemente en el libro “Economía colaborativa… ¿De verdad?, editado por David Patiño, Charo Gómez-Álvarez y Juan J. Plaza . Este apartado presentaba una relación de los tipos de subjetividades que estimo se cultivan en los fab labs y maker spaces y que constituyen buena parte de su interés y atractivo. Piensa uno que estos rasgos subjetivos contrastan, aunque no siempre sea así, con los rasgos actualmente dominantes del individualismo, la competitividad, el consumismo, la recepción acrítica de las tecnologías, etc. __ Aprovecho para dedicarlo a mis compañer*s del Fab Lab Sevilla y la red global. __ El artículo original está firmado con César García Sáez, de MakerSpace Madrid, con quien tuve diversas conversaciones durante su preparación, que se sumaron a las que veníamos teniendo desde hace ya bastantes años. __ En el libro el texto va acompañado de imágenes y notas que no se han incorporado aquí. JPL

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Life wastes itself while we are preparing to live. (La vida se pierde mientras nos preparamos para vivir). Ralph Waldo Emerson

Entonces, si decimos que actualmente es más barato, – y lógicamente más cómodo -, comprar un mueble en Ikea que hacérselo uno mismo en el fab lab, ¿cuál es el interés del asunto? ¿Y por qué hay gente que prefiere hacer este tipo de cosas en un fab lab en vez de comprarlas ya hechas y más baratas? Lógicamente, cada uno de los fabbers o makers tendrá sus razones, pero podemos señalar algunas de las más destacadas y comunes, aunque en cada caso particular se tratará probablemente de una trama compleja de intereses diferentes. Ocurriendo, incluso, que los diferentes intereses de unos y otros no estén necesariamente alineados.

El placer de hacer
Una de las principales razones sería la del gusto o el placer de hacer, de hacer cosas materiales, – algo que Richard Sennet, por ejemplo, estudia en su libro The Craftsman (2008). En un mundo en el que el trabajo es cada vez más abstracto y nuestro relación con lo material cada vez más artificiosa la posibilidad de hacer cosas por uno mismo, cosas concretas y físicas, de aprender a hacerlas cada vez mejor, es algo que para muchas personas constituye una fuente de placer. Este es un sentimiento que no será extraño a artistas y artesanos, arquitectos, ingenieros, hackers, bricoleurs, etc. Sigue leyendo Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades