Una buena película es una película libre. Sobre capitalismo de la vigilancia en tiempos del Coronavirus

Imagen: John Cassavetes explicando cómo hacer una buena película; captura del vídeo Faire un bon film selon John Cassavetes de 1965. Curiosamente, sólo soy capaz de encontrarlo en la red social fb.

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«Una buena película es una película libre». Sobre el capitalismo de la vigilancia en tiempos del Coronavirus

José Pérez de Lama

Estos días ando entre preocupado y enfadado por el debate – que algún periodista dice que ya no existe – sobre si queremos o no una aplicación de móviles que nos rastree cuando nos movemos por la ciudad, que recoja si nos hubiésemos contagiado o si ya nos hubiéramos curado, y que rastree con quién nos encontramos o nos cruzamos en el transporte público o el trabajo, intercambiando información automáticamente con otros usuarios, y quizás, en ocasiones dicen, también con alguna instancia centralizada del sistema, etc. – de momento en relación con el Coronavirus y la epidemia. Pero, ¿quién sabe para qué pensarán que sería razonable usar algo así en el futuro…?

Los argumentos desplegados en la mayor parte de los medios de comunicación, — en los «progresistas» que son los que yo leo habitualmente –, son tales que parece que los que no estamos a favor de la app somos unos «individualistas», cuando no egoístas o ultra-liberales porque preferimos que no nos rastreen a poner en riesgo a otras personas: los nuevos «antivacunas» o algo así. De manera que casi tiene uno que pedir disculpas por defender que ni el Estado ni las big techs, que efectivamente llevan espiándonos más o menos taimadamente desde hace una o dos décadas, tendrían que poder espiar a los ciudadanos, a la gente normal. La historia de la anonimización de los datos, etc, ya la sabemos más o menos todos… El Mundo Feliz. O Brave New World. A las pocas voces que se oponen al asunto en público se las ignora cuidadosamente – lo que en cierto argot se llama gas lighting.

Y a pesar de este aparente consenso, supongo que todos entendemos que lo peor de la covid-1984-app como la llaman algunos es que supondrá otro paso más en el consentimiento que se va acumulando… La metáfora de la pasta de dientes que es difícil volver a meter en el tubo… (la tomo prestada, Patiño).  No voy a recoger aquí los argumentos en contra; aún se pueden encomtrar sin demasiada dificultad en Internet…

Por otra parte, uno por supuesto leyó a Foucault cuando decía que las libertades son un invento del capitalismo burgués (liberal, valga la redundancia) en el proceso de producción de una nueva ciudadanía funcional al sistema. También a Karl Polanyi en su famosos párrafos sobre la ambivalencia de las libertades y cómo se meten en un mismo paquete las libertades que asociaríamos a lo que en Estados Unidos se llaman derechos civiles con otras como serían «la libertad de explotar al prójimo o la libertad de obtener ganancias desorbitadas sin producir a cambio un servicio comparable a la comunidad o la libertad de impedir que las invenciones tecnológicas puedan ser usadas para el bien público o la libertad de beneficiarse de las calamidades públicas secretamente organizadas para el propio interés…»

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Y aún así, mi conclusión provisional es que esto no tiene que ver principalmente con razonamientos, que seguro que nos podrán ayudar, sino que últimamente tiene que ver con las pasiones de cada cual, y con un cierto «sentido moral», de lo que es bueno o virtuoso — que se decía en el siglo XVIII. Sigo aquí a Hume, a quien leo últimamente; – pero es que una va buscando y encontrando lecturas según sus necesidades. Hume uno de los pilares de la Ilustración europea pensaba así… No deja de sorprenderme…

Reproduciré, en fin, tres breves notas sobre el amor o la pasión por la libertad. Sin entrar a justificarlo ahora mismo, uno sigue siendo un romántico de la libertad; – quizás, aventuro, porque piensa que es de las pocas cosas que nos diferenciarían de los «animalitos» por un lado y de las máquinas por otro (al menos de momento): el que cada cual trate de construir su propia vida, como una obra, como una obra de arte incluso… Y aquí que cada cual piense qué sería este arte para ella o para él… Lo que Guattari llamaba la «singularidad», que no era en su caso opuesta a lo común sino al contrario, — que para él era potenciadora de lo común. Pero esto en concreto tendrá que ser para otra ocasión…

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La primera nota sobre la libertad, de Don Quijote, un loco, por supuesto. Y un héroe romántico. Le habla a Sancho cuando abandonan el castillo de los duques en que habían pasado un cierto tiempo…

«La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en metad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve, me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos; que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquél a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!»

[Capítulo LVIII. Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas, que no se daban vagar unas a otras]

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La segunda notas, de las primeras página del libro que Stefan Zweig dedica a Montaigne. Como es bastante conocido, Zweig, intelectual austríaco de fama europea, de clase media alta, judío, tuvo que escapar de los Nazis y terminó suicidándose. Se suicidó en Brasil, con su mujer, antes de que acabara la guerra. Podría haber vivido bien allí, leía, pero la pérdida de aquel mundo vienés, de letras, amigos y libertades se le hizo intolerable. El libro de Montaigne lo escribió las semanas antes de su suicidio.

En estas primeras páginas nos dice que no es fácil entender a Montaigne, que también vivió en un período de guerras de religión y violencia civil, si no se ha estado en una situación similar. Que no se aprecia la libertad como lo hizo Montaigne – y como lo hizo su amigo La Boetie – hasta que está en riesgo de perderse. Reproduzco apenas una página de este discurso que para mí tiene una gran intensidad; Zweig está contando como cuando lo leyó por primera vez a los 20 años de edad en la Europa del cambio de siglo no fue capaz de apreciarlo:

«[…] aquella libertad individual, cuyo más decidido heraldo de todos los tiempos había sido Montaigne, no nos parecía necesitar todavía, hacia 1900, una defensa tan pertinaz. Porque, ¿acaso no era ya una evidencia desde hacía mucho tiempo? ¿No era ya una posesión, garantizada por la ley y la costumbre, de una humanidad emancipada desde mucho antes de la dictadura y la esclavitud? El derecho a la propia vida, a los pensamientos propios y a su expresión oral y escrita sin trabas nos parecía tan naturalmente nuestro como la respiración, como los latidos del corazón. Ante nuestros ojos se abría el mundo entero, tierras y más tierras, no éramos prisioneros del Estado ni esclavos al servicio de la guerra ni estábamos sometidos al arbitrio de ideologías tiránicas; nadie corría el peligro de ser proscrito, desterrado, expulsado o encarcelado. Y, a los de nuestra generación, nos parecía que Montaigne daba tirones inútiles a cadenas que creíamos rotas hacía tiempo, sin sospechar que el destino las había forjado ya de nuevo para nosotros, más duras y crueles que nunca. Y así, honrábamos y respetábamos su lucha por la libertad del espíritu como una lucha histórica que para nosotros era superflua y fútil desde mucho antes. Una de las misteriosas leyes de la vida es que descubrimos siempre tarde sus auténticos y más esenciales valores: la juventud, cuando desaparece; la salud tan pronto como nos abandona, y la libertad, esa esencia preciosísima de nuestra alma, sólo cuando está a punto de sernos arrebatada o ya nos ha sido arrebatada.»

[Stefan Zweig, 2008, Montaigne, Acantilado; p. 13]

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Por último, la cita que me resulta más enigmática y que quizás resulte incomprensible para muchos. Una transcripción de una entrevista al director de cine de los años 60-70 John Cassavetes, en la que dice que lo que le preocupa es hacer un cine libre; — no sabe si es bueno o malo, si le gustará al público o a la crítica, pero sabe que es libre. Y por eso lo tienen que hacer. Me ha dado que pensar desde que lo escuché, tal vez el año pasado. Es uno de los pasajes de mi cuaderno de meditación. ¡Jeje! Yo no lo acabo de comprender. Pero como digo, no creo que mucha gente lo comprenda. Aquí lo dejo. [Como en otras ocasiones, pongo al final el original en inglés, con el de la cita de Polanyi, por si alguien prefiere leerlos en inglés o quiere comparar]

[…] la mitad de la lucha para hacer una buena película en los EEUU …
una película libre …
Cuando digo una buena película es una película libre …
Si es buena o mala, eso no lo sabemos…
Le dedicamos un año entero.
Sin dinero… ningún dinero…
Simplemente porque es una expresión y tiene que ser dicha.
No tenemos ninguna reverencia por esta expresión.
No creemos que sea una iglesia.
Lo pasamos bien,
si no, nos morimos.

Primero la hacemos para que nos guste a nosotros.
Luego, esperamos que a alguien también le guste.
Ya sabes …
Si les gusta, si no les gusta …
Si la vendemos, si no la vendemos …
La cosa es que la hicimos.
Nuestra diversión es hacer la película.
No es la gloria … que pueda venir por haber hecho la pe …
No la hacemos para los Cahiers [la revista de culto de la Nouvelle Vague francesa],
la hacemos para nosotros mismos [risas].

No hay nadie que quiera asumir el riesgo …
Todo el mundo dice …

[Cassavetes, 1965, Faire un bon film selon John Cassavetes __vídeo]

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El texto de Karl Polanyi; – tengo que localizar la referencia exacta pero es de The Great Transformation, 1944; citado con una cierta frecuencia por David Harvey.

“[…] the freedom to exploit one’s fellows, or the freedom to make inordinate gains without commensurable service to the community, or the freedom to keep technological inventions from being used for public benefit, or the freedom to benefit from the public calamities secretly engineered for public advancement” and generally confers freedoms on those “whose income, leisure and security need no enhancing,” leaving little for others…

El texto original de Cassavetes

… Half of the battle to make a good film in the US
a free film
when i say
a good film it’s a free film
whether its good or bad we don’t know…
will put a year in it
with no money… no money…
simply because it’s an expression and has to be said.
we don’t have any reverence for this expression
we don’t believe it’s a church
we have a good time
otherwise we die

we make it first to like it ourselves
then hopefully somebody else will like it…
you know
if they do, if they don’t
if we sell it, if we don’t
we made it
our fun is in making the picture
not in the… glories that come from making the pi…
we are not making it for the Cahiers
we are making it for ourselves (laughs…)

there is nobody that wants to take the chance
everyone says…

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