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¿Y la Ética, Sr. Casado?

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US photographer Dorothea Lange, The Road West, New Mexico, 1938 #womensart

Teresa Duarte

Desde hace semanas la prensa nos ha saturado con las ocurrencias e invenciones del nuevo, por recién estrenado no por joven que también, y flamante Presidente del Partido Popular sobre la política de inmigración en España y sobre todo con su Currículum Vitae. Debemos hacer memoria y remontarnos hasta marzo de 2018 cuando eldiario.es publicaba que la Sra. Cifuentes, Presidenta de la Comunidad de Madrid por el PP por aquel entonces, había obtenido el título del máster que aparecía en su currículum sin ir a clases (cuando la asistencia era obligatoria), sin presentarse a los exámenes (cuando así lo establecía es el sistema de evaluación de las asignaturas cursadas) y además, no había presentado ni defendido su TFM (absolutamente obligatorio). El nombre del Sr. Casado ya apareció en prensa relacionándolo con la obtención de títulos de máster que definitivamente no lo eran y otros, que es el que nos ocupa estos días, había sido obtenido bajo circunstancias similares a las de la Sra. Cifuentes. Lo único que ha cambiado es que la jueza instructora ha elevado el caso al Tribunal Supremo, es decir, que la condición de aforado no le permite a la jueza imputar al Sr. Casado como al resto de alumnos del máster que se encuentran bajo las mismas irregularidad. Será el Tribunal Supremo quien tendrá que imputarlo por cohecho y prevaricación por las irregularidades de su Máster en Derecho Autonómico y Local.

Al margen de si existen o no causas legales para imputarlo por obtener un título de máster en una Universidad Púbica, haciendo uso y abuso de su posición de poder como diputado del PP, se deben de abordar otros asuntos que tienen que ver con la ética ciudadana y los valores. En primer lugar, el valor de la meritocracia en nuestra sociedad. El sentido actual de la meritocracia está muy alejado del sistema meritocrático que existía en la antigua China y por los que abogaban Confucio o Platón, entre otros. En un sistema de gobierno meritocrático se asciende en función del mérito, es decir, en función de la inteligencia y el esfuerzo. Pero ¿cómo se mide el mérito? Aquí comienza el problema del sistema… Como decía Woolf “… no creo que las dotes, ya sea de la mente o del carácter, se puedan pesar como el azúcar y la mantequilla, ni siquiera en Cambridge, donde saben tanto de poner a la gente en categorías y de colocar birretes sobre su cabeza e iniciales detrás de su apellido. (…) el pasatiempo de medir es la más fútil de las ocupaciones y el someterse a lo decretos de los medidores la más servil de las actitudes.” Efectivamente, el sistema más deseable no es un sistema que mida de forma infalible la inteligencia de una persona a través de sus títulos (en muchas ocasiones vacíos de conocimiento) sino el que esté basado en un sistema que valores el esfuerzo y la inteligencia, así como los valores éticos como la honestidad y la honradez.

En Segundo lugar, la construcción de partidos políticos decentes, íntegros, leales… esa clase de partidos que nos ilusionarían. Si el PP que ha sido el único partido en España durante la democracia reciente condenado por corrupción, que desencadenó una moción de censura que salió adelante y el Expresidente de España dimitió como Presidente del PP porque entendió que era necesaria la regeneración del partido y nos encontramos que al nuevo Presidente se le acusa de cohecho y prevaricación, ¿qué clase de regeneración es esta?

El partido cierra filas y dice: “Existe toda la confianza en que de nuevo este tema se resolverá favorablemente, prevalecerá la justicia, y se quedará en nada, demostrando una vez más la honradez y honorabilidad del Presidente del PP”.

Creo que las y los ciudadanos deseamos que en política nos representen personas éticas y eso hará que los partidos también lo sean, por tanto, diga lo que diga la justifica sobre el caso del Sr. Casado, la honradez y honorabilidad del Presidente del PP sí están en entredicho y es un insulto a nuestra inteligencia que no reconozcan las irregularidades que existen a lo largo de todo el currículum de su Presidente y presuman de regeneración.

Es necesario abordar con seriedad qué sistema de gobierno deseamos y sobre todo en qué principios y valores debe basarse. Exigir que las personas que nos representan en política y promocionan dentro del sistema de gobierno cumplan con la ética ciudadana es necesario y urgente para lograr que la democracia en España sea de alta intensidad.

Referencias.

Woolf, V. (2017). Una habitación propia (1929). Editorial Planeta.

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Internet…en todas las cosas

Fuente: Francisco Farias Jr / Jesucristo del Nuevo Milenio / PublicDomainPictures.net / CC0 Public Domain


David Patiño

 

En 2007 Ray Algar acuñó el término consumo colaborativo[1] creando una etiqueta y un mantra que se emplea en los discursos de cualquier político que se precie y que quiera aportar una nota de modernidad a su discurso. Igualmente se escriben multitud de informes y descripciones que diseccionan el fenómeno y lo abordan desde el punto de vista laboral, fiscal o medioambiental y desde luego desde el punto de vista tecnológico. Nuevas palabras y expresiones se han agregado a nuestro vocabulario cotidiano como tuitear, guglear o prosumidor para etiquetar multitud de fenómenos relacionados con internet o las nuevas tecnologías, expresión que sigue siendo empleada  con generalidad, a pesar de las décadas transcurridas desde la invención de  internet o los ordenadores personales. Este post pretende reflexionar sobre el significado del fenómeno tratando de describir sus principales implicaciones.

Lo primero que se debe destacar es que es un fenómeno ligado al desarrollo de las tecnologías de la información y sobre todo a internet. Estas innovaciones tecnológicas han producido al menos dos novedades: comunicaciones globales en tiempo real, entendiendo globales desde el punto de vista geográfico pero también desde una perspectiva social, y un abaratamiento en dinero pero también en tiempo, del procesado de cantidades de datos que tienden al infinito, lo cual ha propiciado un acceso generalizado al mismo. A esto podemos añadir aspectos concretos relacionados con los anteriores como la geolocalización, la impresión 3D, el internet de las cosas,…. El resultado ha sido un cambio profundo en la sociedad y en la economía  transformándola en la tan cacareada sociedad de la información. Es decir, el elemento clave de nuestro tiempo es una sociedad que únicamente crea e intercambia información a la que únicamente es necesario  añadir una proporción de materia prima para conseguir cualquier cosa. La producción y la transmisión de información lo es todo en nuestro mundo. Pero a la vez está mediatizada por las características peculiares de la información como mercancía intercambiada en mercados en los que existen los denominados “fallos del mercado”.

En esta nueva sociedad destaca el papel que tiene la confianza. La confianza siempre ha hecho que vayamos a comprar a un puesto de verduras en lugar de a otros y se lograba tras un tiempo de actividad productiva, posibilitando el éxito empresarial. En la sociedad de la información el acceso a la confianza es global y es posible acceder a la valoración de muchas más personas. Se ha abierto la puerta a poner en valor elementos que antes casi no eran comercializables. Esto es una realidad en sectores como la vivienda para alquilar, el transporte, las chapuzas, … Pero como Rachel Bootsman indica[2] ya existen foros digitales de profesionales especializados en los que la confianza reportada en internet tiene más valor que los diplomas de instituciones universitarias de élite.

Internet también está poniendo las bases para la creación de una sociedad de servicios que sustituya a nuestra actual sociedad de posesiones, al provocar una relación diferente con los bienes. Si somos propietarios podemos incrementar el uso de nuestros bienes permitiendo que los usen terceras personas durante el tiempo que tradicionalmente los dejábamos ociosos. También lo vendemos de manera general, cuando ya no nos hace falta a través de wallapop. Pero en realidad, alquilar el uso de un bien colectivo en lugar de adquirir su propiedad no es algo que no se hiciera ya. Básicamente es la situación que se produce cuando nos apuntamos a un gimnasio en lugar de comprar máquinas de hacer abdominales. Está por ver si la próxima generación dejará de comprar bienes duraderos, como los coches, de manera similar a como ya se hace en muchas grandes ciudades. Sundararajan apunta a que la novedad está en la extensión de la confianza a otros ámbitos en los que tradicionalmente no se hacía.

El consumo colaborativo abunda en las ciudades porque la gente quiere compartir estos usos[3]. Internet ha posibilitado extender el consumo comunitario a otros bienes. Las antenas de televisión se compartían tradicionalmente, pero se puede extender a generadores de energía eléctrica y a modernas copisterías que permitan el uso de impresoras 3D para hacerse muebles con materiales locales y baratos, principalmente desechos, a través de una serie de diseños colaborativos como hacen ya los fablabs[4]… Rifkin (2016) predice la muerte del capitalismo por su éxito. Según el autor, la base del capitalismo era la explotación de la eficiencia productiva. La actual sociedad ha podido alcanzar la perfecta eficiencia productiva perfecta y en esa situación es imposible conseguir mejoras tecnológicas que permitan reducir costes que es, según el autor, la base del capitalismo. Llegados a este punto se alcanza una situación de coste marginal nulo incompatible con la subsistencia de este sistema económico.

Esto ha propiciado importantes cambios en el resto de sectores que han afectado a las cosas que se hacen y la forma cómo se hacen. Por un lado, el término economía colaborativa se emplea de modo creciente para etiquetar lo que, en otros ámbitos se denomina economía de plataforma. Engloba transacciones, principalmente entre particulares, que se realizan a través de una plataforma digital que pone en contacto a oferentes y demandantes. Este tipo de intercambios ha existido siempre, pero el cambio en el ámbito en el que opera el intermediario ha cambiado de modo radical. La generalización del acceso a internet ha posibilitado que ofertas de particulares lleguen a potenciales interesados de cualquier parte del mundo. La desaparición del límite geográfico ha ampliado al infinito la demanda potencial que ahora sólo está limitada por el alcance de la plataforma.

No obstante, muchas de estas plataformas etiquetan su actuación de intermediación para esconder su verdadera naturaleza de prestadoras de servicios y así eludir la normativa. Tampoco en este caso nos encontramos con algo novedoso que no hayan hecho, por ejemplo, algunas empresas a través de subcontratas para eludir las condiciones establecidas por convenios colectivos o la administración externalizando servicios,  para hacer lo propio con las regulaciones administrativas. Cabify, Uber o Deliveroo representan ejemplos de este tipo de actuaciones y tendrán que ser los juzgados los que establezcan la frontera.

Otro aspecto que se ha destacado de la economía colaborativa ha sido su carácter de altruista y su capacidad para construir  las bases para una nueva forma de organizar la sociedad y la economía. De este modo, se han generalizado plataformas en las que la contraparte del intercambio no se produce en dinero, sino que adopta la forma de amistad o de intercambio cultural. Plataformas como CouchSurfing o las que organizan trueques o donaciones representan buenos ejemplos. Este tipo de plataformas constituyen una forma de voluntariado, similar, por ejemplo, a los tradicionales intercambios para aprender idiomas, pero introduciendo de nuevo, la novedad de la dimensión potencial que permite lograr internet. Si bien, en el ejemplo concreto de CouchSurfing, la dimensión que adquirió les llevó a abandonar la gratuidad, o por lo menos a intentarlo porque el malestar de sus usuarios no se lo está poniendo fácil.

En general, internet ha modificado toda actividad basada en la intermediación al posibilitar un contacto directo entre personas a gran escala. Este contacto directo ha permitido, en muchos casos, eliminar la necesidad de que exista intermediación de ningún tipo. Pero ha introducido también un aspecto novedoso, en el sentido de que ha permitido que ahora todo pueda ser entendido como una relación entre partes que precisa intermediación. Negocios como las agencias de viajes, los bancos de inversión, discográficas o editoriales entran dentro de la primera categoría. El periodismo es el mejor ejemplo para entender la situación llegando a la situación en la que los medios han sido sustituidos por twitter para seguir un acontecimiento en tiempo real a través de la información creada colaborativamente.

El big data es otro de los fenómenos que está modificando radicalmente nuestra sociedad y que también se basa en el desarrollo de las tecnologías de la información, pues constituye la base del resto de fenómenos comentados que descansan en la creación y procesado de unos cuantos miles de millones de datos. Sin embargo, el bigdata tampoco es totalmente nuevo pues las compañías de seguros ya comercializaban los datos de sus clientes en el siglo XIX. Las innovaciones en el procesado de datos han extendido el uso de enormes bases de datos que ahora son accesibles a casi cualquier institución, e incluso a particulares, que además disponen de equipos y software capaz de gestionarlos. No obstante, la posibilidad potencial está limitada en la práctica al acceso a dichos datos. Frente a eso, las corporaciones GAFA[5] acceden a miles de millones de datos de sus usuarios y creando bases inmensas que constituyen su principal activo. El negocio consiste en obtener y explotar datos de nuestro comportamiento que se consiguen a través de diversas y novedosas vías. Estas grandes corporaciones se han aprovechado de economías de red casi ilimitadas y ahora lo dominan todo al proporcionar el marco en el que se produce buena parte de la comunicación actual. El resultado ha sido la elaboración de bases de muy difícil valoración, entre otras cosas por la falta de transparencia que envuelve la actividad de estas enormes corporaciones. El modelo de negocio genera inquietud dada la ausencia de regulación que no clarifica aspectos básicos como la jurisdicción responsable para realizar reclamaciones, la obligación de tributar, las posibilidades de mercadear con nuestros datos, los peligros para la privacidad o la apropiación de ese valor por parte de estas corporaciones. Actualmente se debate sobre los derechos de propiedad de estos datos e incluso Telefónica considerado que los GAFA se están apropiando de valor creado por otros actores y que el propietario de la infraestructura que posibilita el intercambio de información también debería tener participación, lo que recuerda a la necesidad de que tanto transportistas como usuarios de carreteras paguen impuestos para construirlas. La total deslocalización de un producto de masa totalmente inmaterial constituye un fenómeno completamente nuevo y una necesidad imperiosa de calificarlo jurídicamente como paso previo a ser regulado poniendo límites a algunos de los aspectos considerados. Además, el modelo de negocio adquiere una complejidad creciente. Podemos emplear la industria de extracción de petróleo como paralelismo para entenderlo. El petróleo era muy fácil de extraer a principio del siglo XX en Texas. La intensificación de la extracción ha llevado a que actualmente es necesario hacer prospecciones y excavaciones enormes. Del mismo modo, al principio era relativamente fácil adquirir datos de nuestro comportamiento, poco a poco las GAFA fueron acaparando la mayoría de los mismos y se creó la necesidad de buscar otras vías. Se crearon aplicaciones que nos engancharan al móvil el máximo tiempo posible como los Candy crash, las redes sociales,… En la actualidad, Amazon se plantea obtener datos de nuestra vida offline para lo que ha adquirido una cadena de supermercados con la pretensión de obtener nuestros hábitos de compra de todo tipo o los datos que envían sus drones de envío de paquetes[6]. De igual forma, el internet de las cosas que ya es una vía intensiva para generar multitud de datos. El debate está servido porque el poder de estas compañías les está permitiendo modificar los derechos de propiedad para apropiarse de esta información a costa de nuestra privacidad como muestra la polémica de la aspiradora robótica que mapea y vende los datos de la casa de los usuarios.

Internet también ha modificado el papel de los intermediarios es en el ámbito político y social. Ha facilitado la acción política directa y el debate, pero no ha eliminado la democracia representativa que no parece estar debilitada. No obstante, se ha reducido el coste de que los grupos latentes se transformen en grupos políticos activos, en términos de Olson, propiciando la aparición de movimientos de protesta e incluso revoluciones como la primavera árabe o el 15M. Si bien, se han producido dinámicas que no eran predecibles. Por un lado, buena parte de esa fuerte actividad pública y de protesta se ha desarrollado en un ámbito controlado por un actor privado, principalmente twitter, que puede suspender la actividad de sus usuarios o ser fácilmente controlado por la actividad gubernamental secuestrando o controlando, de manera férrea, los contenidos a los que se puede acceder, como hace China.

El proceso también ha propiciado que la política se vuelque, en modo creciente, hacia las redes sociales y está transformando a los medios tradicionales, prensa escrita y sobre todo televisión, en vías de información de sectores de población que no han sido capaces de acceder al mundo tecnológico. Además, se plantean dudas sobre los efectos que está teniendo el cambio en las relaciones sociales, la información y la política. Parece que los algoritmos en los que se basan los buscadores o youtube podrían primar el radicalismo y dirigir a páginas y blogs radicales cualquier tema en solo dos o tres clicks[7]. También tuvo mucha repercusión la rápida evolución de la inteligencia artificial de Microsoft que se volvió nazi y racista en un día[8], a partir de la simulación de los comportamientos humanos aprendidos en la red, o el papel que las RRSS tuvieron en la victoria de Trump, la amplia difusión de información mentirosa, etc.

La mayor innovación del desarrollo de la tecnología de la información es su incremento. Esa ingente creación de información puede ser un bien comunal que por otro lado, no es un bien público porque no es costoso producirla, dado que el proceso de crearla genera utilidad que puede servir de remuneración e incentivo. Es decir, el proceso genera un bien común con pocos costes de acceso y tendencia a que sean nulos. Wikipedia constituye un buen ejemplo de lo que queremos indicar. La satisfacción de aportar representa incentivo y remuneración suficiente. Linux también representa otro ejemplo. En ambos el coste de acceder a la información se limita a poseer los conocimientos suficientes que permitan usar tales recursos, pero incluso éstos, es posible que se reduzcan en el tiempo, a partir de aportaciones colaborativas que los hagan más accesibles y fáciles. Pero también es la información relevante para el buen funcionamiento de los mercados. En la sociedad de la información se dificulta que un restaurante estafe porque hay mucha más información que es aportada de modo voluntario por la gente, que se remunera por la satisfacción de reportar una crítica. De nuevo el límite (y la alarma) las aporta el marco en el que se hagan estas valoraciones que cuando se realizan en TripAdvisor se encuentran dentro un marco controlado por una empresa privada y, hasta ahora, casi sin regulación.

La última relación que quiero destacar son los efectos que la sociedad de la información pueda tener en el funcionamiento de los mercados. Los sectores más liberales creen que internet puede abrir las puertas a la autorregulación de los mercados pero la evolución de los mercados financieros no lleva a compartir este optimismo, pese a que había muchísima información. Es verdad que en estos mercados se intercambiaban productos muy difíciles de entender, pero es cierto también que por muy complicado que fuera el producto, el mercado podría haber generado información más que suficiente y no lo hizo. De hecho, existe literatura que explica por qué no lo ha hecho[9]. Troncoso indica que en realidad, la información no sólo ha generado consumidores más informados sino que ha propiciado que lo sea también la oferta. El uso del bigdata permite que las empresas tiendan a discriminar de manera perfecta los precios, al conocer características personales de los demandantes que les posibilitan dividir el mercado hasta niveles que antes era únicamente posible desde un punto de vista teórico. Sin embargo, puede ser que se esté generalizando una competencia monopolística extrema caracterizada por unos productos adaptados a las preferencias individuales de los demandantes y en la que la variedad de precios recogería estos monopolios individuales. Por último también se ha apuntado la posibilidad de que las empresas empleen algoritmos que les permitan colusionar de manera automática[10]. La UE alarmó sobre la posibilidad de que los algoritmos permitan vincular automáticamente los precios de las empresas a los de los competidores. El resultado serían situaciones en las que los mercados se comportan como monopolios, incluso en los que existiera un número destacado de oferentes.

 

Notas

[1] http://www.oxygen-consulting.co.uk/insights/collaborative-consumption/

[2]https://www.ted.com/talks/rachel_botsman_the_currency_of_the_new_economy_is_trust?language=es

[3] http://www.observatorio-empresas.vodafone.es/articulos/la-economia-colaborativa-tambien-es-util-para-la-administracion-publica/

[4] Imposible no acordarse del fantástico Fablab de la Universidad de Sevilla cuyo director es José Pérez de Lama (http://fablabsevilla.us.es/).

[5] Acrónimo de Google, Apple, Facebook y Amazon.

[6] http://www.eldiario.es/theguardian/Silicon-Valley-informacion-petroleo-llegar_0_679632156.html

[7] http://www.eldiario.es/theguardian/James-Damore-Google-radicalizacion-YouTube_0_675782932.html

[8] http://www.lavanguardia.com/tecnologia/internet/20160325/40672722377/inteligencia-artificial-microsoft-nazi.html

[9] http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=377134

[10] https://www.wsj.com/articles/eus-antitrust-chief-sounds-alarm-over-risk-of-automated-online-price-collusion-1489662298

Referencias

Rifkin, Jeremy (2016), La sociedad de coste marginal cero, Paidós, Barcelona. (Obra original publicada en 2014).

El Fútbol: Perfecto Modelo Patriarcal


Imagen: Cheney works against Ohno
Fuente: http://www.olympic.org/photos/cheney-works-against-ohno

David Patiño Rodríguez

Las características del fútbol hacen que este deporte sea idóneo para que se practique en equipos de jugadores de ambos géneros. Como deporte de equipo agrega jugadores con características muy diferentes. Los jugadores profesionales, incluso las estrellas más rutilantes, no siempre son las personas más rápidas del mundo. Ni las más fuertes. Ni los más altos. Las superestrellas pueden tener la estructura física de un héroe griego, como Cristiano Ronaldo pero no es imprescindible que la tengan, como Messi. Qué duda cabe que para ser un superclase es preciso contar con un físico portentoso, pero uno de los mejores jugadores de la historia, Xavi, aun siendo rápido como un rayo, no es la persona más rápida del mundo y su físico no es precisamente en el de un Adonís. Su maestría consiste en una combinación perfecta de precisión en los pases, rapidez y sobre todo una inteligencia portentosa que le permitía anticipar las jugadas, mucho antes de que se hubieran producido. Si únicamente hubiera sido preciso en sus pases, podría haber sido artista de circo. Si sólo hubiera sido un visionario del juego, podría haber sido entrenador…y ninguna de esas cualidades, son inherentes a su condición de hombre.

Como vemos, a pesar de la ausencia de mujeres en el fútbol, las características de muchos superclases no son, necesariamente, masculinas. Más aún, existen mujeres que son unas perfectas conocedoras del juego y saben analizar hasta el más mínimo detalle. Por las razones indicadas, sería totalmente factible que las mujeres pudieran jugar en primera línea, pero de lo que no creo que nadie pueda tener dudas es que las mujeres podrían ser, perfectamente, entrenadoras de élite, pero esa circunstancia tampoco se da. Cuando alguna vez he sacado el tema, los “conocedores” del fútbol, generalmente hombres, aunque no siempre, indican rápidamente que las características físicas de las mujeres las hacen menos competitivas e incluso alguna vez he dado con alguna persona que por su experiencia como entrenador de equipos femeninos (por cierto, también son siempre hombres), que me puso de relieve la falta de ambición de las jugadoras, su supuesta baja competitividad y su supuesto diseño genético menos adecuado para la práctica de este deporte. Cuando insisto en que Iniesta no tiene, precisamente, el cuerpo de un macho man o algunos de los argumentos que he comentado anteriormente en seguida salen ejemplos de otros deportes, generalmente individuales como el atletismo en el que el aspecto físico es casi el único determinante. En ese momento suelo responder recordando que Jutta Kleinschmidt ganó el rally París-Dakar.

Y es que el problema con el fútbol es totalmente social y es un ejemplo que puede servirnos para comprender otras dinámicas sociales aunque también es de interés en sí mismo, debido al carácter de símbolo de la masculinidad que tiene el fútbol. Me imagino que algunas personas no pueden concebir un fútbol mixto, porque ello supondría el fin del mundo. Los “entendidos” del fútbol que con supuestos datos “demuestran” las diferencias naturales y de constitución física que condenan a que la mujer pueda aspirar, como máximo, a ser una analista de tal deporte, incluso aunque no actuaran sesgados por sus perjuicios, estarían comparando dos mundos totalmente diferentes. Dos mundos que no pueden ser comparados. Al medir el rendimiento de equipos masculinos y femeninos se está cometiendo un clásico sesgo de selección de muestra. No se pueden comparar dos poblaciones que son totalmente diferentes y voy a tratar de explicar por qué lo son. En general, el fútbol es un ámbito machista, más si cabe que el resto de la sociedad. Desde la más tierna infancia, el fútbol es cosa de niños. Los padres regalan balones a los niños y muñecas a las niñas. Si las niñas juegan al fútbol se ve como una cosa anormal, si bien ya no es extraño, tampoco es frecuente y en las actividades extraescolares, la presencia de chicas llama la atención, al estilo de como lo llama cuando un niño juega con un carrito de bebés. En cualquier caso, la segregación se produce desde la más tierna infancia y tiene su culminación a los 12 años, fecha en la que pasan a estar prohibidos los equipos mixtos. Hasta ese momento la segregación es por la vía de los hechos, pero a partir de ese momento es por imperativo de funcionamiento de las competiciones de las categorías inferiores. Y es una segregación que ciertamente, no tiene otro fundamento que el machismo y el ánimo de segregar, y tal vez alguna mentalidad retorcida. Si efectivamente las condiciones físicas de las niñas no les permitieran jugar al mismo nivel que los niños, ¿qué sentido tendría segregar a niños y niñas? De modo obvio, ninguna niña estaría en disposición de jugar en ningún equipo, porque sus compañeros de sexo masculino coparían todas las posiciones y, ¿de verdad nos creemos que no habrá ninguna niña, en ningún nivel que reúna características técnicas y físicas que la hagan idónea para jugar en alguna posición? El resultado es demoledor. Desde que son muy pequeñas, las niñas que destacan en actitudes futbolísticas están condenadas a acabar a los 12 años en equipos de niñas. En todos los ámbitos, los mejores entrenadores u ojeadores, que los hay para niños de 7 u 8 años ponen sus ojos en los niños y la niñas se ven obligadas a acabar jugando en los equipos de niñas con los peores preparadores, casi en el 100% de las ocasiones hombres también. Si una niña tiene características idóneas para el desarrollo del fútbol no las podrá desarrollar al nivel que lo habría podido hacer en un entorno más competitivo. La teoría del desarrollo económico sabe perfectamente que la mejora de la productividad media del grupo eleva la productividad de sus miembros, las niñas no pueden entrar en este círculo virtuoso y el resultado es una profecía que se autorrealiza, finalmente las niñas son menos competitivas que los niños y por eso son apartadas y los equipos femeninos no pueden competir con los equipos de niños.

Esta situación permite visualizar claramente cómo el patriarcado consigue reproducir los patrones. Como resultado las mujeres se sitúan en una posición inferior pero a la vez, permite brindar un ejemplo de la clara superioridad masculina. Obviamente, las mujeres son las que pierden más con esta estructura, pero el coste para la sociedad en su conjunto es también elevado. En especial, se coarta la posibilidad de que lxs aficionadxs al fútbol puedan disfrutar de la aportación al deporte de miles de niñas y mujeres, despilfarrando una importante cantidad de potencial genio futbolístico. El caso del fútbol puede ser un caso extremo y aparentemente menor, pero permite ilustrar un modelo que también funciona en otros muchos sectores. No obstante, también tiene importancia en sí, porque representa, en buena medida, del hombre lleno de testosterona…incluso tras el exitoso lustro de la selección española de bajitos. Si pusiéramos las bases para que se desarrollaran equipos de fútbol mixtos y para que fuera menos extraño ver jugadoras en categorías inferiores, poco a poco alcanzarían el deporte de élite y habríamos derribado uno de los mitos machistas por excelencia. ¡hagámoslo!

Locura Suicida

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Imagen: Chris Burden crucificado en un escarabajo. Performance de 1974.
Imagen de http://jalopnik.com/360541/performance-art-and-the-automobile-chris-burden-crucifed-on-beetle-1974

David Patiño Rodríguez
(Los suicidas están en el extremo inferior de la distribución de la felicidad)

La sociedad ha creado diversas percepciones sobre los suicidas. Todas relacionadas pero con matices que aportan detalles sobre las posibles motivaciones del que atenta contra sí mismo. Todas estas imágenes comparten algo en común: establecen una línea entre la normalidad y la anormalidad y sitúan al suicida dentro de la anormalidad, lo extraño y fuera de cualquier lógica.

Desde las religiones se ha criminalizado al suicida considerándolo un asesino de sí mismo. Su crimen es la cobardía pues es alguien que se rinde frente a las adversidades. Como resultado a la tragedia que sufre una persona que le lleva a acabar con su vida, se le añade la condenación en la eternidad. El suicida de este modo, sufre una doble condena a muerte, la que se aplica a sí mismo y la que le aplica la sociedad.

La sociedad también concibe a los suicidas como inadaptados sociales. Personas que no son capaces de desarrollar su vida en sociedad de manera plena. Al no poder mantener vidas normales, deciden acabar con ellas.
Pero la visión más extendida es la de que son personas enfermas. Tendemos a asociar el suicidio a la enfermedad mental, dado que no aceptamos que una persona en su sano juicio pueda atentar contra sí misma. Posiblemente, esta tercera visión es la que traza una mayor barrera entre nosotros y los suicidas. Es una idea que nos protege al alejarnos del problema. Ni nosotros ni nuestros familiares debemos temer ser víctimas de un suicidio porque no estamos enfermos y si alguien de nuestro entorno lo estuviera, sería relativamente fácil detectar que está en peligro pues entendemos que la enfermedad mental es fácil de detectar. Sigue leyendo Locura Suicida