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Sobre el oficio y el hacer-pensar, “The Craftsman” de Richard Sennett

Imagen: Matthias Pliessnig, actual, banco paramétrico de madera conformada. Fuente: http://www.matthias-studio.com/

Sobre el Craftsman de Richard Sennett

José Pérez de Lama

Mi amigo – y bastante maestro – FJ me recomendaba hace un tiempo leer a Sennett con mayor atención. En particular la trilogía que empieza con el Craftsman, sigue con Together y se cierra con Building and Dwelling – que se acaba de traducir recientemente al esp.
Me puse pues este verano a releer con cierto detenimiento el Craftsman. Luego me enredé con otras cosas y ahora escribo estas notas de memoria.

La primera vez lo leí “porque tocaba,” para estar al día, un poco deprisa, y desde la perspectiva de los makers y fabbers (los que animan y usan los fab labs) porque era en aquel entorno donde se estaba comentando. Me pareció interesante y sugerente pero algo vago (en el sentido de poco concreto). Esta segunda vez, ya no lo hice desde el prejuicio o perspectiva maker, sino desde una perspectiva más general. Y he descubierto muchas cosas interesantes.

Aunque breve, no es un libro fácil de resumir. Desarrolla varios hilos más o menos entretejidos, y no ofrece conclusiones demasiado claras. Aunque creo que entendí que eso es parte de la forma de pensar del autor, pragmatista (filosófico) según se reclama a sí mismo el autor. Según esta perspectiva, las verdades, al menos respecto de lo humano y lo social, son más bien precarias, se construyen socialmente, – en el diálogo entre los expertos y afectados – por ejemplo, cuando aparecen nuevos hechos de los que no pueden dar cuenta, cuando emergen nuevos afectados…

Pandora (y Hefesto): el potencial destructivo de lo tecno-científico

El primer tema que plantea Sennett en The Craftsman es lo que podríamos llamar el dilema o la dualidad Pandora-Hefesto de las tecnologías y las ciencias. Tremendamente actual en mi opinión en los escenarios digitales de control, robotización-automatización, inteligencia artificial, etc. Esto lo desarrolla principalmente en la introducción y en el capítulo final. Una de sus referencias es Hanna Arendt, que fue su profesora hacia los 60, y con respecto de la cual marca algunas diferencias. Pandora representaría el poder de destrucción de las ciencias y las tecnologías: los científicos que terminan construyendo la bomba atómica, – y algunos se arrepienten de haberlo hecho. Hoy, quizás, el caso de los nerds de Silicon Valley fascinados por sus plataformas y capacidad de captar y manipular datos, que están produciendo un mundo bien diferente del que soñaban ciertos pioneros idealistas de los 60. Frente a Pandora, Hefesto representaría al artesano, o al trabajador(a) que conoce bien su oficio, y que produce cosas que la gente necesita, trata de hacerlas bien, y deriva de eso un cierto sentido de la vida y una cierta felicidad. Hefesto, sin embargo, carece de la fascinación de Pandora: en la mitología es cojo y no tiene la gracia o la brillantez de otros dioses. Sigue leyendo Sobre el oficio y el hacer-pensar, “The Craftsman” de Richard Sennett

Comentario sobre El Estado Emprendedor de Mariana Mazzucato

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Cartelera original de la película de Charlie Chaplin de 1936 Modern Times. Fuente: DesconocidoMore or Less Bunk website, Dominio público, Enlace

David Patiño

He estado leyendo este libro, uno de los más comentados en los últimos años en el ámbito económico, y sin duda alguna su contenido merece tanta expectación. La tesis de Mazzucato es rompedora, valiente, pero a la vez coherente y documentada, lo cual lo hace de lectura imprescindible. De hecho, Mazzucato aporta ideas destacadas para armar ideológicamente a la izquierda tan huérfana de planteamientos de política económica que sus propuestas han acabado diluyéndose en el liberalismo thatcherista. La evolución de los partidos socialdemócratas les ha llevado a recetar el mismo menú de medidas liberalizadoras, tan crueles como inútiles, con la única diferencia de hacerlo con formas dulcificadas o empleando en ocasiones, expresiones de lamento al admitir su renuncia a controlar al capitalismo. Mazzucato nos enseña que las cosas son radicalmente diferentes y establece directrices para la actuación gubernamental. La fuerza de su planteamiento consiste en dar la vuelta el argumentario convencional superando la visión progresista según la cual el estado debe ser un apoyo para la iniciativa privada. En el Estado Emprendedor, el sector público se transforma en el elemento esencial que dinamiza la economía y es la verdadera fuente de la innovación tecnológica.

Mazzucato rompe en su libro con la mayoría de los estereotipos sobre la génesis de la innovación y la tecnología. En especial, acaba con la idea de que la iniciativa privada es la generadora de la innovación y el estado es una máquina burocrática y pesada que obstaculiza el desarrollo económico. La literatura económica, incluida la progresista, insta al estado a retirarse par favorecer que la iniciativa privada pueda desarrollarse. Según el pensamiento convencional, la iniciativa privada es capaz de conseguir un mayor desarrollo y por consiguiente una mayor prosperidad para todos y su capacidad para conseguirlo será mayor cuanto más libre esté de cortapisas, regulaciones e impuestos. La única función que tiene el estado, según este relato, es la de establecer las bases para que la iniciativa privada pueda desarrollar su actividad e intervenir, exclusivamente, en las situaciones en las que existan fallos de mercado que dificulten la innovación por parte de las empresas.

Frente a ese relato, la conclusión de El Estado Emprendedor es clara: el Estado lejos de ser un lastre para la innovación es su principal motor. Al contrario de lo que nos han publicitado hasta la saciedad, el Estado es el agente que asume los riesgos y el que ha dirigido el desarrollo de las principales tecnologías actuales. Los países que han desarrollado un sector público que ha asumido el papel de líder han conseguido crear las tecnologías que han revolucionado el mundo actual. Paradójicamente, EEUU que es el paladín del liberalismo, es el principal ejemplo de país poseedor de un sector público que ha sido el verdadero emprendedor, innovador y valiente, y ha desarrollado alguna de las principales tecnologías actuales, en concreto las de la información.

La condición para que se creen tecnologías innovadoras pasa por un Estado que adopte un papel activo pues la iniciativa privada no las desarrolla. El capital riesgo, en realidad, no asume riesgos. Las empresas de capital riesgo se limitan a entrar en las industrias cuando han superado las peores etapas, los famosos valles de la muerte, y esto solo es posible con el apoyo decidido y el liderazgo del estado. También se desmonta a los innovadores de garaje descritos como un mero cliché inventado, precisamente, para justificar el papel que adopta el sector privado en el proceso. La ideología del valor del accionista ha extendido la idea de que asumía el riesgo al no tener garantizado un beneficio, dando por hecho que el resto de agentes que participaban en el proceso innovador, contribuyentes y trabajadores, lo tenían garantizado. Paradójicamente, el protagonista de la innovación y del desarrollo de las industrias más productivas ha sido expulsado por la visión extendida de su falta de acierto a la hora de tomar decisiones y de invertir.

Para ilustrar su visión, Mazzucato dedica la mayor parte de su libro a describir el origen y desarrollo de los actuales sectores más dinámicos: tecnología de la información, industria farmacéutica y energías renovables. Todos ellos tienen en común el papel fundamental que ha jugado el estado en su desarrollo (o en la ausencia del mismo). Mazzucato estudia el caso de Apple, y en concreto, del iPhone y cómo todas las tecnologías que emplea fueron desarrolladas por diversas agencias gubernamentales norteamericanas. No se trata de negar el acierto de Apple para ponerlas en común, agruparlas y vender un producto que ha revolucionado el mundo con su diseño. El libro no trata de negar su acierto como empresa, sino mostrar que este producto no se habría realizado sin los desarrollos tecnológicos nacidos de la iniciativa pública. El sector público es el que apostó, de manera revolucionaria, por iniciativas que generaron las pantallas táctiles o la aplicación siri. Aunque no es únicamente Apple, empresas como Google y su famoso algoritmo se desarrollaron originalmente desde lo público que posibilitó su despegue.

Del mismo modo se analiza la industria farmacéutica en la que el sector público es el único agente que desarrolla principios activos innovadores. Por el contrario, la industria se enfoca en el desarrollo de variantes de los fármacos más populares. La experiencia de esta industria permite a Mazzucato explicar que los procesos tecnológicos no son lineales, y no pueden ser explicados únicamente desde la inversión en I+D. El comportamiento de la industria farmacéutica constituye un claro ejemplo de por qué no es así. Lo que habitualmente se contabiliza como gasto en I+D se corresponde, en su mayor parte, en variaciones comercializables de productos ya existentes y comprende gastos en marketing y comercialización, casi en su totalidad. Los procesos tecnológicos exitosos se generan en redes complejas, entramados en los que aparecen múltiples protagonistas, caracterizados generalmente, por estar liderados por el sector público, especialmente en las fases incipientes que no son nunca emprendidas por la iniciativa privadas. La innovación ocurre como parte de un proceso global, no como un proceso individual o incluso organizativo y precisa la construcción de ecosistemas colaborativos. El tipo de gobernanza empresarial lleva a las empresas a invertir desmesuradamente en desarrollos con retornos rápidos, totalmente incompatibles con el desarrollo lento y pausado de tecnologías rompedoras. Por el contrario, las agencias gubernamentales más osadas son las que desarrollan apuestas verdaderamente innovadoras y son capaces, por ejemplo, de poner en funcionamiento a empresas que no habrían tenido la demanda suficiente para desarrollar sus productos si no la hubiera creado el sector público o de crear mercados inexistentes y que no se habrían generado sin su iniciativa.

El Estado Emprendedor también analiza la revolución de la energía verde, eólica y solar, y las razones por las que ha fracasado en algunos países y ha triunfado en otros, sobre todo en Alemania y China. En esta parte aparece fugazmente alguna mención a nuestro país, como ejemplo de los pobres resultados que han generado la política errática acometida de empezar-detener que no ha sido capaz de consolidar su industria. Esta situación también se ha producido en EEUU, país que retiró subsidios a la industria eólica y recortó el presupuesto de I+D, generando un estancamiento de la industria que emigró a Europa, y en especial a Alemania. Alemania y China han optado por realizar una apuesta decidida, a corto y largo plazo, por el sector de la energía solar y eólica y actualmente son los líderes tecnológicos indiscutibles. En concreto, en el caso de China, su banco de inversiones ha regado financieramente a las empresas del sector lo que ha propiciado una verdadera revolución tecnológica en muy pocos años.

El libro termina con una reflexión sobre la distribución de la renta generada por la innovación y cómo está desequilibrada totalmente a favor de las empresas. La situación está propiciada por el desequilibrio que existe entre riesgo y beneficio en la innovación. El riesgo se ha asumido de manera colectiva mientras que los beneficios se han distribuido de manera mucho menos colectiva. Las características del proceso innovador, en el que prima la verdadera incertidumbre, unos costes hundidos inevitables y una elevada intensidad de capital hacen que el sector privado huya de este tipo de actividad. El sector innovador se ha comportado de manera similar al financiero socializando riesgos y privatizando beneficios. Ello ha permitido a empresas como Apple han sido capaces de acaparar una proporción desmesuradamente grande del valor añadido por la tecnología que están explotando. El sector público no recibe buena parte de los frutos que ha propiciado ni de manera directa ni a través del sistema fiscal, diseñado para el capitalismo industrial e incapaz de gravar a las empresas del nuevo sistema productivo. Por tanto, se produce la paradoja de que el verdadero motor de la innovación sea el sector público, que los países que han hecho una verdadera apuesta por la innovación liderada por sus agencias gubernamentales han sido los motores del desarrollo tecnológico, pero a la vez, el conjunto de ideas que constituye la sabiduría convencional dificultan su actuación hasta el extremo de haberla cesado por completo en ocasiones. El resultado es la falta de sostenibilidad de un sistema de innovación que se basa en el gobierno, pero que no permite que éste reciba un sistema de recompensas adecuado. La reducción de la capacidad del estado para recaudar impuestos y para recibir una parte adecuada de los beneficios que propicia dificulta su capacidad para asumir riesgos adicionales.

La sostenibilidad del sistema de innovación precisa del desarrollo de mecanismos que posibiliten la rentabilización del riesgo asumido por el estado y que las empresas que están beneficiándose desmesuradamente de los desarrollos tecnológicos producidos por el sector público retornen una proporción razonable de los ingresos que están obteniendo. Ello implica un cambio radical de las políticas de innovación que no pueden seguir basándose en desgravaciones fiscales al I+D. Las décadas de inversión gubernamental para crear la base científica que ha propiciado el desarrollo de las TIC no ha generado un crecimiento “equitativo”. Es necesario diseñar formas que permitan distribuir los enormes beneficios que está generando este sector. Diseñar instituciones para que todos los agentes que asumen el riesgo del proceso innovador reciban una parte equilibrada del beneficio generado y revertir un sistema actual que es generador de desigualdad. Un primer paso debería ser incrementar la transparencia de la inversión del gobierno propiciando, por ejemplo, una participación privilegiada en las patentes generadas. Los préstamos o ayudas a la innovación deberían ser devueltos, en algún grado. Mazzucato aboga por emplear un esquema similar al de los préstamos a los estudiantes en el que se devuelve una vez que la empresa haya alcanzado un umbral mínimo de ingresos. El gobierno debería mantener la propiedad de parte de las empresas a las que apoya. Los bancos de inversión no se deberían limitar a financiar las inversiones que el sector privado no financia por su aversión al riesgo sino crear oportunidades para los productores. Por ejemplo, el banco de inversión chino financió con 3000 millones de dólares el mayor proyecto de energía eólica en Argentina, que utiliza turbinas chinas. Por último, se debe asegurar que se innova en cosas que necesitamos. En definitiva, estamos ante una guía imprescindible para diseñar un programa de política económica actual desde un enfoque progresista.

Mazzucato, M. (2014), El Estado Emprendedor, Mitos del sector público frente al privado, RBA, Barcelona.

“Sí, nos podemos permitir todo lo que seamos capaces de hacer” – sobre la economía del dinero-bancario según Pettifor & Keynes


Anne Pettifor en conversación con J.M. Keynes, collage. Fuente de las imágenes: AP, https://www.annpettifor.com/ autora: Elena Moses; JMK: http://www.almamagazine.com/john-maynard-keynes-el-padre-de-la-criatura-10145

“Sí, nos podemos permitir todo lo que seamos capaces de hacer” – sobre la economía del dinero-bancario según Pettifor & Keynes

No se si sería hacia 2010 o 2012 en un momento en que la crisis pasaba en Esp por su momentos más duros, cuando me preguntaba – sentado en un bar con un colega – cómo era posible, si éramos las mismas personas, con los mismos conocimientos, incluso existiendo las mismas máquinas y equipos que hacía sólo un par de años, y por otra parte, estando allí la gente que tenía obviamente que comer, vivir, etc., cómo era posible que de pronto hubiésemos pasado de la euforia hiperactiva de la burbuja a estar en una situación en la que parecía que nada se podía hacer, en la que no había trabajo para los jóvenes y no tan jóvenes, las empresas cerraban a porrillo, no ya el futuro, sino que el presente parecía haberse clausurado…

Las explicaciones estaban ahí buscando un poco: la gente no podía o no se atrevía a gastar (aquello de la demanda agregada), las empresas habían dejado de invertir… En el caso del urbanismo y la arquitectura, mi gremio, con lo de la creación de la burbuja inmobiliaria artificiosa, – las hipotecas subprime – y su posterior explosión la cosa era más evidente. Pero ¿y lo demás? Aquello no dejaba de sorprenderme, ¿no seguimos teniendo las mismas manos y las mismas cabezas para trabajar?, ¿por qué de pronto ya no podemos seguir produciendo cosas para luego consumirlas como antes? ¿Por qué la economía no continuaba funcionando más o menos “normalmente”, aunque fuera con un 2 o un 5% menos de volumen/intensidad? Cualquiera puede vivir un 5% menos bien y no le pasa nada… me preguntaba…

Para tratar de comprender aquello estudié muchas cosas, y aprendí mucho – Marx, Harvey, Krugman, Galbraith, Varoufakis, Arrighi, Navarro, Torres, Sassen, Veblen, Lapavitsas… Felber, Bollier, Laval & Dardot, Graber… así como unas cuantas historias de la Economía… Aunque la llamada dismal science – la ciencia lúgubre o deprimente, la economía –, la heterodoxa incluso, lo del aparente poder omnímodo del capitalismo y su vocación de ocupar todos los ámbitos de la vida, no es algo que le haga a uno sentir demasiado bien (a menos, supongo, que tengas vocación de broker, empresario-de-uno-mismo o emprendedor-tiburón ultracompetitivo… – ¡que hay gente para todo!)

Y una década después de pronto me encuentro con Ann Pettifor, que enuncia, citando a Keynes, algo muy parecido a la pregunta aquella que yo me hacía: “Sí, nos podemos permitir, todo aquello que seamos capaces de hacer”. Y además, la argumentación de lo enunciado me parece del mayor interés. Y se centra en algo que diversos autores y personajes – Juan Torres, Christian Felber, Moreno Yagüe… – me habían invitado a sospechar desde hace tiempo: tiene que ver con el dinero como tecnología… Aquello de la tecnopolítica… Paso a tratar de explicarlo. Sigue leyendo “Sí, nos podemos permitir todo lo que seamos capaces de hacer” – sobre la economía del dinero-bancario según Pettifor & Keynes

Bifo / Futurability (iii): autonomía del General Intellect y universidades; la artista, la ingeniera y la economista

Imagen: “Félix (Guattari) et Bifo, 1978”. Fuente: http://anarquiacoronada.blogspot.com.es/2013/11/de-las-representaciones-las-tramas.

Extracto de Franco Berardi Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York; pp. 210-213 & 218-221

Traducción y comentario de José Pérez de Lama / 14/04/2018

Un tercer fragmento del libro de Bifo, que ya habréis notado que me ha impresionado mucho. Pero ya voy a tener que parar porque en algún momento deberán traducirlo y no es plan… Si os queréis saltar mi pequeño rollo introductorio id directamente el siguiente título en negrita.

Estos pasajes son ya de casi el final del libro y me han gustado particularmente porque plantea finalmente el dilema entre sumisión y autonomía del conocimiento a/de los algoritmos y el código económico-capitalistas.

En la primera parte me gusta especialmente la reflexión sobre la autonomía del general intellect: sin autonomía del conocimiento – que en mi entorno (universitario) se declina como meritocracias, anecas, competición -, para Bifo, no hay más alternativa que la reproducción y ampliación del sistema-maraña actual. (Maraña,tangle en inglés, que no traduce demasiado bien, es el concepto que propone Bifo para describir hoy, lo que otros llamarían sistema, red o máquina). Según este punto de vista, las luchas y resistencias universitarias no son una cuestión menor o gremial sino un territorio clave para la definición del próximo futuro. “En la transformación neoliberal del proceso educativo – se encuentra el peligro definitivo de la desertificación del futuro de la humanidad.” – suena un poco milenarisita, tal vez. Aún así no deja de sorprenderme la mansedumbre con que la mayoría de mis compañeros universitarios se han adaptado a esta nueva ecología distópica… Hay tan pocos insumisos… Creo que aquí Bifo explica bien porque yo intento serlo (insumiso). Aunque creo que nadie me comprende. __ ¡Buaaaa…! Me parezco a alguno al que no me gustaría parecerme…

En la segunda parte, Bifo propone a modo de fábula tres figuras: artista, ingeniero y economista, que considera como las protagonistas en esta lucha por el control del saber colectivo – que como ha desarrollado previamente considera el elemento clave de las fuerzas de producción en lo que el llama semiocapitalismo: lo de ahora. En otros tiempos a estas figuras se las habría llamado “sujetos revolucionarios” – a las dos primeras… Los economistas, mis socios en este blog, salen mal parados en la fábula…
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Ecología de las prácticas, un concepto de Isabelle Stengers

Fotografía histórica de la primera observación de un neutrino en una cámara de burbujas de hidrógeno, Sincrotrón Zero Gradient, 13 de noviembre de 1970: un neutrino invisible  choca con un protón, generando las huellas de las partículas resultantes de la colisión a la derecha de la imagen, el neutrino se transforma en mesón mu, la tercera traza es un mesón pi creado por la colisión.  Argonne National Laboratory. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/File:FirstNeutrinoEventAnnotated.jpg

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Reseña de José Pérez de Lama

Continúo tirando del hilo Haraway-Bellacasa-Margulis… Las dos primeras, si mal no recuerdo, citan a Stengers como referencia principal; un nombre familiar por otra parte en el “mundo Latour”. Con formación como química y filósofa, su trabajo, éste que ahora comento al menos, se encuadra en los Estudios sobre Ciencias y Tecnologías (STS por su acrónimo en inglés), que tratan de estudiar las ciencias y las tecnologías como prácticas culturales, históricas, situadas – en contraste con la concepción moderna o tradicional que las interpretaba como ejercicio neutral que busca y encuentra progresivamente verdades absolutas – más o menos. Stengers también recurre al pensamiento de Deleuze-Guattari, lo que la hace atractiva para mí; y supongo que por esta razón será sospechosa para otros.

De momento leí The Science Wars, el primer libro de su compendio Cosmopolitics, tratando de aproximarme a su idea de ecología de las prácticas sobre la que leí y que captó mi atención en Matters of Care, el libro reciente de María Puig de la Bellacasa. [1]

La sensación empezando The Science Wars era la de entrar en medio de una conversación en marcha desde hace algún tiempo, y de la que no me enteraba de la mitad. Y efectivamente, después de mirar un poco por ahí, ése era el caso: las Science Wars fueron un episodio ocurrido en los años 90, importante para los STS y quizás menos para el resto del personal. Igual algunos recordaréis el caso Sokal, en el que un físico, el tal Sokal, escribió y logró que se aceptara y fuera publicado un artículo paródico de estilo deleuziano en una revista científica del entorno de los STS. Con esta acción pretendía demostrar que aquellos discursos carecían de sentido, y que ni siquiera los propios pretendidos especialistas eran capaces de entenderlos. [2] Sigue leyendo Ecología de las prácticas, un concepto de Isabelle Stengers

The Stack de Benjamin Bratton, una reseña

Diagrama del Stack, con las 6 capas (layers) en que se organiza el sistema de computación planetario según Bratton, 2015, p. 66. Fuente:  http://www.desertunit.org/wp-content/uploads/2016/06/stack_diagram_final-01-113.jpg

José Pérez de Lama

Nota previa: en la segunda mita del post hay varios fragmentos traducidos del libro que igual puede ser más interesantes de leer que mi comentario…

¿Un gurú digital emergente?

Me interesé por The Stack, de subtítulo On Software and Sovereignty, en el bog de McKenzie Wark, donde hace un par de años escribió una serie de reseñas de autores y libros para él relevantes en la cultura crítica (digital) contemporánea. Wark suele dar excelentes pistas, por lo que tras mirar un poco por ahí me animé a encargarlo y a continuación a leerlo, lo cual supone una pequeña hazaña…

Bratton ha dado clases en SCI-Arc y ahora es profesor en la Universidad de California en San Diego, uno de los sitios en los EEUU que reúne a gente muy cool del mundo digital. Por lo que se ve en Internet es un personaje que está presente en muchos sitios. El Stack está editado por la MIT Press… En fin, además de por lo que contaba Wark, parecía apropiado estudiarlo para estar un poco al tanto de por donde va la intelligentsia teórico-crítica norteamericana, porque ese es el contexto que trataba de situar.

Mi opinión recién terminado el libro es que se un mal libro bueno, o quizás un buen libro malo – este es el tipo de retórica de Bratton aunque con palabras y conceptos más sofisticados y bastante más oscurillos, __ aunque sí que me llama la atención, la sugerente recursividad (cibernética) que incorpora en todo su discurso – que, sin embargo, como puede imaginarse, no ayuda demasiado a producir una prosa fluida ni nada parecido.

Pongo más abajo una selección de pasajes que ayudarán a aproximarse un poco al contenido del libro, pero hago algunos comentarios introductorios. Sigue leyendo The Stack de Benjamin Bratton, una reseña

Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Sobre el libro de María Puig de la Bellacasa

Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Comentario provisional del libro de María Puig de la Bellacasa

José Pérez de Lama. Para C y M.

Llegué a este libro a través del último de Donna Haraway, Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene, por lo que algun*s ya intuiréis que el pensamiento de la autora sintonizará con lo que se podría denominar el ecofeminismo posthumanista. La etiqueta podría echar para atrás, espero que no, porque de lo que escriben estas autoras es de temas actuales y cotidianos: cómo cuidamos de lo que nos rodea y somos cuidados, de ecología, de nuestra relación con las tecnologías…

Llevo sólo un cuarto del libro de Bellacasa, pero – ya sabéis l*s que me leéis que – me gusta escribir sobre las primeras impresiones. Estoy fascinado, y casi físicamente sobrecogido, por esta nueva lectura. El título Matters of Care; el subtítulo mucho menos bello, Speculative Ethics in More Than Human Worlds.

Matters of care se incorpora a una serie compuesta por matters of fact y matters of concern, que propuso en su día Bruno Latour. Matters of fact sería la expresión en inglés para referirse a los hechos descritos por las ciencias, según la visión tradicional, hechos objetivos, incontrovertibles. O eso pensaban algunos. Latour hace ya tiempo propuso que en realidad esos matters of fact eran en realidad matters of concern, asuntos que nos preocupan y conciernen, y que se transformaban en matters of fact mediante los procedimientos de las ciencias, no tan objetivos como se pensaba, que incluyen los aparatos y laboratorios científicos, las teorías, lo que se decide hacer destacar y lo que se queda invisibilizado… Algo que podría conectarse con la teoría de los paradigmas científicos de Kuhn, por ejemplo. La particularidad de describirlos como matters of concern es que su definición se planteaba como el resultado de un gathering, reunión o composición, de los diferentes actores concernidos por la cuestión o controversia, y de las construcciones que ponen en juego, resultado que de alguna manera sintetiza una solución/definición del problema. Algo parecido veíamos también en Dewey con su idea de conocimiento como consenso provisional, pero en Latour se otorga una mayor relevancia a los propios artefactos-medios científicos. En el campo de la arquitectura, podríamos poner de ejemplo, quizás, el caso de la vivienda moderna; como problema-constructo científico-cultural, más que cuestión-problema puramente objetivo (Latour, 2007). Sigue leyendo Matters of care – asuntos de cuidados, de cariños, de sostenibilidad de la vida… Sobre el libro de María Puig de la Bellacasa