Archivo de la etiqueta: Kurt Vonnegut

Vonnegut, sobre darse cuenta de las pequeñas cosas extraordinarias


Imagen: So it goes, famosa expresión para los vonnegutianos, que nuestro autor usó como un estribillo o ritornello en su novela sobre el bombardeo de Dresden en la II GM, Slaughterhouse 5; — algo ambigua, por supuesto, vendría a significar algo como así es la cosa o así sigue la historia o así es la cosa
________

Si esto no es maravilloso, no se qué lo será — Kurt Vonnegut y su Tío Álex

Jose Pérez de Lama

Tiene uno, más o menos en proceso, un libro de ejercicios al estilo estoico en el que lee de vez en cuando máximas y breves reflexiones que sirven para hacer pequeñas meditaciones cotidianas. La versión del libro de ejercicios que tengo ahora empieza con este texto de Kurt Vonnegut, de un libro suyo de memorias que se titula A Man Without a Country (2005), uno de mis libros preferidos. En estos momentos difíciles para casi todos, aunque para unos más que para otros, a lo mejor sirve de ayuda o inspiración a algún amigo o lector. El enclaustramiento y la lentitud obligada de estos días — de nuevo sólo para algunos, aunque seamos muchos — creo que puede dar para este tipo de situaciones que cuenta aquí mi autor. Aquí os lo dejo traducido por mí, — con un par de versiones originales en inglés a continuación. Sirve así también de práctica de inglés 🙂
________

»[…] Pero tenía un tío bueno, mi difunto Tío Álex. Era el hermando pequeño de mi padre; un graduado de Harvard sin hijos que era un honesto vendedor de seguros en Indianápolis. Era una persona bien leída y sabia.Y su principal queja acerca de otras personas era que raramente se daba cuando de cuando eran felices. Y así, cuando estábamos en verano tomando una limonada debajo de un manzano, digamos, y charlando perezosamente de esto y aquello, casi zumbando como abejas, mi Tío Álex interrumpía de pronto la agradable charla para exclamar. “Si esto no es una maravilla, no se qué lo será.”

»Así que yo hago lo mismo ahora, como también lo hacen mis hijos y nietos. Y os animo a que por favor os deis cuenta de cuando estáis felices, y a que exclaméis o murmuréis o penséis en algún momento, “Si esto no es una maravilla, no se qué lo será.”
________

Ésta es la versión original en inglés de la cual lo he traducido; seguida por una variante que encontré en Internet

But I had a good uncle, my late Uncle Alex. He was my father’s kid brother; a childless graduate of Harvard who was an honest life-insurance salesman in Indianapolis. He was well-read and wise. And his principal complaint about other human beings was that they so seldom noticed it when they were happy. So when we were drinking lemonade under an apple tree in the summer, say, and talking lazily about this and that, almost buzzing like honeybees, Uncle Alex would suddenly interrupt the agreeable blather to exclaim, “If this isn’t nice, I don’t know what is.”
So I do the same now, and so do my kids and grandkids. And I urge you to please notice when you are happy, and exclaim or murmur or think at some point, “If this isn’t nice, I don’t know what is.”

A man without a country, 2005 [2007], p. 132

My uncle Alex Vonnegut, a Harvard-educated life insurance salesman who lived at 5033 North Pennsylvania Street, taught me something very important.
He said that when things were really going well we should be sure to NOTICE it. He was talking about simple occasions, not great victories: maybe drinking lemonade on a hot afternoon in the shade, or smelling the aroma of a nearby bakery; or fishing, and not caring if we catch anything or not, or hearing somebody all alone playing a piano really well in the house next door. Uncle Alex urged me to say this out loud during such epiphanies: “If this isn’t nice, what is?”

Un discurso de Lincoln recogido por Kurt Vonnegut & Kilgore Trout


Imagen: Lápida, dibujo de Kurt Vonnegut, quizás de Breafast for Champions, aunque ahora no lo encuentro…

José Pérez de Lama

Estos días leí otra novela más de Kurt Vonnegut, Timequake, que se ha convertido en una de mis preferidas. Vonnegut es/fue, además de literato extraordinario, socialista norteamericano del Mid West (el prólogo de su novela Jailbird, en el que cuenta la masacre de Cuyahoga, la historia de una huelga en Cleveland en 1894, es uno de los textos políticos que más me hayan impresionado nunca). Nacido en los años 20 y muerto en 2007, siempre implicado críticamente, a la vez que con compasión, en lo que ocurría a su alrededor y en el mundo. En Timequake, ya septuagenario hace una especie de balance de su vida, muy bonito. En otra de sus rocambolescas tramas, una de las historias de Timequake es la de su encuentro con su alterego, – heterónimo diríamos si fuera Pessoa -, Kilgore Trout – un escritor (ficticio) de culto para los vonnegutianos. Trout es un desastre de hombre íntegro a la vez que algo furibundo, que escribe sobre todo ciencia ficción, en la onda pulp, cuando no tira a la basura sus escritos recién acabados… Timequake termina con una obra de teatro de Trout, en la que aparecen, entre los teatreros y el público, muchos de los personajes de la vida literaria de Vonnegut… Bastante curioso, como si fuera el sueño de un moribundo a quien vienen a la mente las principales personas e historias de su vida tratándolas de ordenar de alguna manera – aunque como imaginarán los aficionados a Vonnegut, por supuesto, con bastante guasa…

En la obra de teatro aparece Abraham Lincoln, el histórico, otro demócrata del Mid West, dando un discurso que efectivamente dio en su momento, que es el que aquí traduzco. Supongo que Vonnegut lo vería relevante para el año 97-98 que es cuando publica Timequake, y a mi me parece hoy igual de oportuno – y, por otro parte, bello y elocuente como señala Trout, o quizás fuera Vonnegut. Es el discurso de Lincoln cuando sale de Illinois para asumir la presidencia de los EU para la que acaba de ser elegido por primera vez. 1861, por tanto. Dice así:

Nadie que no esté en mi propia situación podrá apreciar mis sentimientos de tristeza en esta despedida. A este lugar, y a la amabilidad de ustedes, lo debo todo. He vivido aquí durante un cuarto de siglo, y he pasado de joven a hombre viejo. Aquí han nacido mis hijos y uno de ellos está aquí enterrado. Me voy ahora, sin saber cuándo o si alguna vez volveré.

He sido llamado a asumir la Presidencia en un tiempo en el que once de nuestros estados soberanos han anunciado su intención de separarse de la Unión, en el que las amenazas de guerra aumentan cada día su ferocidad.

Es un grave deber al que ahora me enfrento. Para prepararme, he tratado de preguntar: ¿qué gran principio o ideal es el que ha mantenido esta Unión durante tanto tiempo? Y creo que no sólo fue una cuestión de la separación de las colonias de la metrópoli, sino aquel sentimiento en la Declaración de Independencia que dio libertad al pueblo de este país y esperanza al mundo. Este sentimiento fue la satisfacción de un antiguo sueño, que los hombres han sostenido a través del tiempo: que algún día podrían sacudirse sus cadenas y encontrar la libertad en la hermandad de la vida. Ganamos la democracia, y ahora está la cuestión de si tendrá la capacidad de sobrevivir.

Tal vez haya llegado el terrible día del despertar, y el sueño se haya terminado. Si fuera así, me temo que se habrá terminado para siempre. No puedo creer que los hombres vayan a tener otra vez la oportunidad que nosotros hemos tenido. Tal vez lo debamos admitir, y conceder que nuestros ideales de libertad e igualdad están en decadencia y condenados. He oído de un monarca del Este que encargó una vez a sus hombres sabios que le inventaran una frase que fuera cierta y apropiada en todo tiempo y situación. Le presentaron las palabras, “Y todo esto también habrá de pasar”.

Este es un pensamiento consolador en tiempos de aflicción – “Y todo esto también habrá de pasar”. Y sin embargo – ¡creamos que no es cierto! Vivamos para probar que podemos cultivar el mundo natural que nos rodea, y el mundo intelectual y moral dentro de nosotros, de forma que podamos asegurar la prosperidad individual, social y política, cuyo curso vaya adelante, y que, mientras que la tierra perdure, no termine nunca… […]

Adiós, mis amigos y vecinos.

Hasta aquí; Kurt Vonnegut, 1998, Timequake, Vintage, Londres, pp. 201-202

Save

Save

Save

Aquí va una lección sobre escritura creativa, de Kurt Vonnegut

Otra traducción, en esta ocasión de un textito de Kurt Vonnegut, escritor muy preferido. Se trata de un texto bastante citado en el que hace algunos comentarios sobre “escritura creativa”. Son bastante conocidos sus diagramas de las historias arquetípicas, pero no había leído el texto completo que acaba con un giro sorprendente, y, siendo Vonnegut, como no, divertido… La parte del principio, me plantea alguna duda si pudiera ser políticamente incorrecta en algún aspecto, pero tratándose de Vonnegut, un radical muy comprometido con su tiempo, no pienso que lo sea. Los que podáis, por supuesto, leedla en el inglés original. Como todos los grandes escritores la manera de usar el lenguaje de Vonnegut es uno de sus principaes atractivos… En la traducción, he tratado de evocarla, aunque…

tumblr_mm7uv2Wr9e1rf67slo1_1280
Wesley Merrit, c. 2013, Vonnegut in space; source: http://debutart.tumblr.com/post/49502590259/kurt-vonnegut-in-space

Aquí va una lección sobre escritura creativa

Kurt Vonnegut, 2005, Here is a lesson in creative writing, en: A man without a country, Bloomsbury, Londres, pp. 23-37; traducción de José Pérez de Lama

Primera regla: No uses puntos y coma. Son hermafroditas travestis que no representan absolutamente nada. Lo único que muestran es que has ido a la universidad.

Y me doy cuenta de que algunos de vosotros puede estar teniendo dificultades para decidir si estoy en broma o no. Por tanto, de ahora en adelante diré cuando estoy bromeando.

Por ejemplo, alístate en la Guardia Nacional o los Marines y enseña democracia. Estoy bromeando.

Estamos a punto de ser atacados por Al Qaeda. Ondead banderas si las tenéis. Esto siempre parece ahuyentarlos. Estoy bromeando.

Si de verdad quieres hacer daño a tus padres, y no tienes las agallas para ser gay, lo menos que puedes hacer es hacerte artista. No estoy bromeando. Las artes no son una manera de ganarse la vida. Son una manera muy humana de hacer la vida más tolerable. Practicar un arte, no importa como de bien o mal, es una manera de hacer crecer tu alma, por todos los cielos (for heavens sake). Cantad en la ducha. Contad historias. Escribid un poema a un amigo, incluso un poema malísimo. Hacedlo tan bien como podáis. Recibiréis una enorme recompensa. Habréis creado algo.

*

Quiero compartir con vosotros una cosa que he aprendido. Lo dibujaré en la pizarra detrás mía para que podáis seguirlo más fácilmente [dibuja una línea vertical en la pizarra]. Este es el eje G-I: buena fortuna (good fortune), mala fortuna (ill fortune). La muerte y la pobreza terrible, la enfermedad, abajo – gran prosperidad, estupenda salud, arriba. El estado medio de las cosas en el centro [señala el extremo inferior, el superior, y la zona media de la línea respectivamente]. Sigue leyendo Aquí va una lección sobre escritura creativa, de Kurt Vonnegut