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Sobre la idea de caja de herramientas, y su aplicación en arquitectura

Imagen: Cubierta del libro de Santiago Cirugeda / Recetas urbanas, que usa este discurso de la cajas de herramientas, o recetas urbanas en su caso — 2004, Editorial Tenov, Barcelona.

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La idea de caja de herramientas en la teoría y la práctica de la Arquitectura

Notas de José Pérez de Lama

Planteamos este año a dos grupos de estudiantes de Arquitectura, como ejercicio de curso, construir una caja de herramientas de/para sus propios proyectos. Nos parecía algo que no necesitaba demasiada explicación. Y sin embargo parece haberles resultado, hasta ahora y a la mayoría, algo bastante incomprensible.

Para el personal que anduvo metido en cuestiones más o menos teóricas-culturales-filosóficas durante las décadas de 1990 y 2000, la idea de llamar caja de herramientas a un conjunto de conceptos o recursos  es algo bastante convencional, me parece. Las citas de Foucault o de Deleuze usando la expresión salen de inmediato en los buscadores; — por ejemplo, estas dos de Foucault:

Me gustaría que mis libros fueran una especie de caja de herramientas en la que la gente pueda rebuscar para encontrar una herramienta para usarla según le convenga cada cual en su propio campo […] Me gustaría que el pequeño volumen que quiero escribir sobre los sistemas disciplinarios fuera útil para un educador, un guardia, un magistrado, un objetor de conciencia. Yo no escribo para una audiencia; escribo para usuarios, no para lectores. (1974)

Todos mis libros son pequeñas cajas de herramientas. Si la gente los quiere utilizar, usar esta frase o aquella idea como si fuera un destornillador o unos alicates, para cortocircuitar, para desacreditar los sistemas de poder, incluyendo en última instancia aquellos de los que surgieron mis libros … tanto mejor. (1975) [ver referencias al final para la procedencia de ambas citas]

Los ejercicios propuestos, por otra parte, no lo ponen demasiado difícil, o eso pensábamos — luego veremos algo sobre las dificultades no previstas (punto [4]). Se proponía concretamente elegir una serie de casos (casos de estudio) que interesasen a los autores de los trabajos, y extraer de estos, alguno o algunos de los aspectos que les llamen la atención, y conceptualizarlos como herramientas, para así, poderlos usar en otras situaciones u otros contextos parecidos; — o para poder componerlos en otras configuraciones, también podría decirse.

Los profesores considerábamos que algo así se hacía, más o menos, habitualmente: vemos un proyecto o una obra que nos gusta e intentamos hacer una distribución parecida, darle una solución similar a la cubierta, usar una estrategia de captación de la iluminación natural o de la radiación solar análoga. Etc.

Tal vez para hacerlo más claro, lo que esperamos de los estudiantes habría que formularlo mejor como una caja de herramientas, materiales y componentes; o recursos. Como aún hay que acabar los ejercicios, quedará así formulado a partir de ahora.

Recojo aquí algunas notas adicionales sobre el asunto — que aprovecho para compartir más allá de la clase. Espero que algunas contribuyan a aclarar el asunto. Pero no se si otras tal vez lo enturbiarán más que aclararlo.

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[1] Herencia del pragmatismo estadounidense: las ideas tienen efectos prácticos

Posiblemente una fuente de esta idea de las «cajas de herramientas» para Deleuze y para Foucault venga de los pragmatistas estadounidenses.


Nota: Desde hace años tengo esta intuición en la que tendría que tratar de profundizar: que hay una gran influencia de los pensadores estadounidenses en Deleuze y Guattari. Estos días en Diálogos (Deleuze & Parnet, 1977) leía sobre el agradecimiento de Deleuze a Jean Wahl (1888-1974), experto en William James (1842-1910), y releía sobre su gran interés por la literatura estadounidenses. En algún sitio vi algo sobre las dificultades de Deleuze intentando explicar cosas de Whitehead (1861-1947) — era en algún sitio relacionado con Stengers, si no me equivoco. Guattari, en Las tres ecologías, basa dos de ellas en Bookchin (1921-2006) y Bateson (1904-1980). Leyendo a Dewey (por ejemplo, Experience and Nature, 1929), diría que se encuentran muchas cosas similares a las que luego Deleuze-Guattari enuncian de una manera quizás más audaz y literaria. Etc.


En una famosa ocasión, verano de 1898 en Berkeley, California, William James define el pragmatismo filosófico, — comentando a su vez  unos párrafos de Charles S. Peirce de 1878 –, tal que así:

Las cosas en que creemos [*], en resumen, son realmente reglas para la acción; y toda la función del pensar no es sino un paso en la producción de hábitos de acción. Si hubiera alguna parte de un pensamiento que no supusiera diferencia alguna en cuanto a las consecuencias prácticas de ese pensamiento, entonces, esa parte no sería una parte propiamente dicha de la significación [significance] del pensamiento en cuestión. Así, el mismo pensamiento puede vestirse con palabras distintas, pero si las diferentes palabras no sugieren diferentes conductas, serán meras acreciones superficiales, y no tendrán papel alguno en la signficación del pensamiento. Y sin embargo, si determinan las conductas diferentemente, serán partes esenciales de la significación. «Por favor, abre la puerta», y «Veuillez ouvrir la porte», en francés, significan exactamente lo mismo; pero «Maldito seas, abre la puerta», aunque en español, significa algo diferente. Así, para desarrollar la significación de un pensamiento tan sólo tenemos que determinar qué conducta es la que tendría que producir; esta conducta es para nosotros su única significación. Y el hecho tangible en la raíz de todas nuestra diferenciaciones en cuanto al pensamiento, por muy sutiles que sean, es que no hay ninguna tan fina como para que no consista en otra cosa que en una diferencia de la práctica. Para lograr la perfecta claridad en nuestro pensamiento sobre un objeto, entonces, tenemos que considerar qué efectos concebibles en el orden de lo práctico puede implicar, — qué sensaciones tenemos que esperar del objeto, y qué reacciones tenemos que preparar. Nuestra concepción de estos efectos será para nosotros, entonces, todo lo que constituya nuestra concepción del objeto, — en tanto en cuanto esta concepción tenga alguna significación positiva.

Éste es el principio de Peirce, el principio del pragmatismo. Yo pienso que debe ser formulado con mayor amplitud de lo que lo expresa el Mr. Peirce. La prueba definitiva para nosotros de lo que una verdad significa es, en efecto, la conducta que dicta o inspira. Pero inspira esa conducta porque primero anticipa [first foretells some particular turn] cierto giro a nuestra experiencia que invocará precisamente esa conducta de nosotros. Y para nuestros propósito de esta tarde preferiré expresar el principio de Peirce diciendo que el significado [meaning] efectivo de cualquier proposición filosófica puede siempre reducirse a una consecuencia particular, sobre nuestra futura experiencia práctica, ya sea activa o pasiva; siendo el punto clave que la experiencia sea particular [concreta], y no que tuviera que ser activa.

Hasta aquí la cita de James explicando y extendiendo a Peirce.


* Nota traducción: Peirce dice aquí beliefs, creencias, y sería complicado explicarlo bien. En la tradición empirista, Hume, se considera que, salvo en campos como ciertas partes de la matemáticas, solo podemos acceder a conocimientos aproximados, probeles, que se denominan así creencias; beliefs en inglés. Me gusta mucho esto, pero si acaso lo desarrollaré en otra ocasión.

** N.de t.: me gusta recordar que pragma en griego, pragmata en plural, quiere decir lo que ha sido hecho, hecho acción. El pragmatismo sería una filosofía que se propone tratar sobre los hechos, la acción, la práctica.


La consecuencia sencilla de tratar de aplicar esta forma de pensar, es que la teoría que hagamos, los conceptos que usemos o creemos, las historias más en general que contemos, deberán tener una consecuencia práctica, — en nuestro caso, según la propuesta del ejercicio, en el trabajo de proyectos, arquitectónicos, urbanos –. Al describir nuestra ideas como herramientas o instruimentos trataremos de determinar cuales serían las consecuencias prácticas de su uso o aplicación; usamos este planteamiento que tendrá este efecto.

John Dewey, el tercero de los grandes pensadores pragmatistas — tras Peirce y James — elabora a partir de aquí, y usa específicamente la idea de herramienta (tool en inglés). En Experience and Nature, — tendría que recuperar la referencia exacta, pero no lo puedo hacer ahora — Dewey relaciona la ausencia de esta forma de entender el pensamiento en la filosofía idealista, con el origen aristocrático, ajeno al trabajo concreto, de los grandes filósofos griegos. Mientras estos últimos imaginaban el mundo de las ideas como un mundo independiente, superior al de la realidad cotidiana, vg, el mundo de las ideas de Platón, — para un artesano, un agricultor o un constructor, dice Dewey, la idea de que el pensamiento está vinculado a una condición problemática que queremos abordar y que su objetivo es la resolución de esa condición, de ese problema concreto, vincula de manera obvia el trabajo técnico-científico, el filosófico y la práctica de la vida en general con la idea de herramienta o útil.

Independientemente de que pueda profundizar más adelante en esto, citaré la referencia al instrumentalismo de Dewey en la Enciclopedia Británica disponible online [traducción propia]:

La particular versión del pragmatismo de Dewey, que el llamó «Instrumentalismo», es la visión de que el conocimiento resulta del discernimiento de las correlaciones entre eventos, o procesos de cambio. La indagación requiere de una participación activa en los procesos: el indagador introduce variaciones específicas en estos para determinar las diferencias que ocurren en procesos relacionados y mide cómo cambia un evento dado en relación con las variaciones en los eventos asociados […]

[…] siguiendo a los anteriores pragmatistas, Dewey sostenía que las ideas eran instrumentos, o herramientas [tools], que los humanos usamos para dar mayor sentido al mundo. Específicamente, las ideas son planes de acción y predictoras de futuros eventos. Poseemos una idea cuando estamos preparados para usar un objeto dado de una cierta manera que producirá un efecto predecible. Así, la gente tiene una idea de un martillo cuando está preparada para usar ese tipo de objeto para clavar puntillas en una madera. Una idea en ciencia médica podría predecir que la introducción de una cierta vacuna prevendría el desarrollo futuro de enfermedades de un cierto tipo. Las ideas predicen que si se tomamos ciertas líneas de conducta, en condiciones específicas, se producirá un cierto resultado. Por supuesto, las ideas pueden estar equivocadas. Tienen que ser puestas a prueba experimentalmente para ver si las predicciones se confirman. La experimentación misma también es falible, pero la posibilidad de error se mitiga con sucesivas y más rigurosas indagaciones. La premisa por la que opera el Instrumentalismo es que las ideas dan a la gente la capacidad de dirigir los acontecimientos naturales, incluso los procesos sociales y las instituciones, en al dirección de un mayor beneficio humano.

Hasta aquí la cita de la Enciclopedia Británica sobre Dewey y el Instrumentalismo.

[2] ¿Prácticas teóricas no «totalizantes»?

Una cita de Deleuze en que menciona esto — de una conversación justamente con Foucault sobre los intelectuales y el poder, de 1972:

Una teoría es exactamente como una caja de herramientas. […] Tiene que ser útil para algo. Tiene que funcionar. Si nadie la usa, empezando por el propio teórico (que usándola dejaría de serlo), entonces la teoría carece de valor, o el momento no es el apropiado.

No revisamos las teorías; sino que construimos nuevas; no tenemos otra opción que construir otras nuevas.

Es extraño que fuera Proust, un autor al que solemos considerar un intelectual puro, quien lo dijera tan claramente: Traten mi libro como un par de gafas dirigidas al exterior: si no le va bien, encuentren otro par. Se lo dejo a ustedes el encontrar sus propios instrumentos; lo cual es un acto necesario en la preparación para el combate.

Una teoría no totaliza; es un instrumento para la multiplicación y también se multiplica a sí misma. Totalizar forma parte de la naturaleza del poder, y es tu posición [de Foucault], y una opinión con la que estoy completamente de acuerdo, que la teoría por naturaleza se opone al poder. En cuanto una teoría se enreda en un punto particular, nos damos cuenta de que nunca tendrá la mínima importancia práctica, a menos que pueda irrumpir en un área completamente diferente.

Hasta aquí la cita de Deleuze.

Esto de las «teorías totalizantes» fue una preocupación bastante central de la posmodernidad (de los años 60-90). Totalizante un poco como en totalitarismo, algo que aspira a que todo esté bajo control. Teorías, – el Progreso, la Modernidad, la tecno-ciencia, las grandes religiones, el estilo internacional en Arquitectura, la ciudad funcionalista en urbanismo… –, que trataban de explicar la realidad, el mundo, como si hubiera una verdad única, un único punto de vista, objetivo, abstracto, universal, un interés general — definido precisamente por los que producen la teoría. Un debate que sigue hoy en día. Frente a esa aspiración, autores como Deleuze-Guattari o Foucault defendían objetivos más modestos, trataban de «no hablar en nombre de nadie», reconocer la importancia de lo situado, pensar bien los límites y el alcance de las teorías y los conceptos, tener una actitud más «pluralista» ante la realidad… — asuntos, por cierto, también característicos de los pragmatistas clásicos.

Un ejemplo de otro área. Un libro relativamente reciente, y en mi opinión muy recomendable, del economista anglo-coreano Ha-Joon Chang (2014) — que es una excelente introducción a la economía, diría uno que incluso puede ser una excelente reintroducción a la economía para los propios economistas más convencionales –. Desde hace al menos 30 años en Economía hay una teoría dominante, que sería la llamada economía neoclásica. Frente a este dominio, Chang expone que en realidad hay al menos 9 grandes teorías o escuelas económicas bastante actuales, y que, según él entiende, cada una de ellas tiene sus virtudes y sus defectos, y nos ofrecen diferentes herramientas para abordar situaciones diferentes. La famosa imagen de que no todo lo podemos resolver con martillo y puntillas; – mucho mejor tener diferentes herramientas, y saber bien para qué sirve cada una, cómo se usan y en que situaciones conviene usarlas.

En arquitectura y urbanismo la implicación de este planteamiento sería que no hay una única metodología para estudiar e intervenir, por ejemplo, en las ciudades, en cualquier situación y parte del mundo. Sino que habría una amplia gama de estrategias, tácticas… herramientas, a aplicar en situaciones, procesos y realidades que queremos imaginar como singulares. Parte de esta singularidad sería la de los propios actores, arquitectos, urbanistas, técnicos varios… habitantes también que participan del proceso o la situación.

Dado que las grandes teorías y metodologías suelen estar vinculadas a los «aparatos de estado» — entendamos el término en un sentido amplio — como sugiere también Deleuze hacia el final de la cita, estos procedimientos menos universalizantes, más concretos, más ad hoc, etc. también podrían tener, o así se pensaba en los 80 y 90, una dimensión de mayor libertad y autonomía —- ahora es posible, sin embargo, que ya no esté la cosa tan clara, pues todo esto lo aprendieron muchos otros, y a veces tenemos que pensar las burocracias o el estado como instancia de protección de los más débiles…

[2.1] El modelo cyborg… hardware, software, redes

Me parece que bastante relacionado con lo anterior estaría la experiencia del trabajo con hardware, software y redes digitales, que de manera muy visionaria señalara Donna Haraway en su Cyborg Manifesto, a mediados de la década de 1980. Me gusta explicarlo contrastándolo con una historia típicamente miesiana — de Mies van der Rohe — que parece que decía, como los clásicos, que no se podía quitar ni añadir ningún elemento al proyecto de su edificio Seagram, porque hacerlo habría destruido la armonía, la unidad perfecta de aquella obra. La anécdota sigue con que a los promotores les parecía demasiado barato para la idea de prestigio que querían comunicar, a lo que Mies, supuestamente, contestaba que quizás pudiera cambiarse la estructura de acero por otra de bronce, que sí que era considerablemente más cara pero que no afectaría a la integridad de su modelo ideal. (Esta historia, por cierto, nos la contaba Jaime López de Asiaín en clase cuando yo era estudiante.)

Con los ordenadores, sabemos que no es así: están diseñados para que se les puedan añadir módulos varios, cambiar componentes, instalarles software, etc. Y con la programación y el software, posiblemente sepamos que se pueden usar diferentes lenguajes para las mismas tareas, incluso lenguajes que operan en diferentes niveles — del lenguaje ensamblador que da órdenes directamente a los procesadores, a los llamados de alto nivel, más próximos al lenguaje de los humanos — o que los diferentes lenguajes, hoy, de manera rutinaria, funcionan con librerías que incorporan clases o funciones, y que podemos instalar cuando las necesitemos, etc. Todo el mundo de los plug-ins es bien conocido. También en el caso del diseño y fabricación de PCBs o placas electrónicas la cosa funciona de manera parecida, con componentes prefabricados que algunos imaginan como la materia prima con que cada diseñador compone sus dispositivos según le convenga. Las redes digitales también podría decirse que funcionan así, organizadas en layers o capas,  y protocolos, como el TCP/IP, que permiten conectar entre sí diferentes dispositivos, otras subredes, diferentes medios para el transporte de las señales, etc.

Una lógica bien diferente de la de la arquitectura moderna/racionalista según la imaginaba Mies van der Rohe — aunque parecida a las cosas que hacían Neutra o los Eames proyectando con catálogos industriales.

A esta lógica, que en alguna ocasión propusimos llamar cíborg, se le asocia en ocasiones las formas de proceder de los hackers, que en un sentido general podrían definirse como aquellos capaces de entender cómo funcionan ciertas máquinas complejas, discriminar sus diferentes componentes y tener la capacidad de recombinarlos para llevar a cabo otras funciones, otros usos.


Nota de trabajo: Si usásemos el aparato conceptual  — o la «caja de herramientas» — de Deleuze-Guattari quizás pudiéramos decir que los hackers cartografían las líneas que componen los agenciamientos, hacen sobre éstos operaciones de desterritorialización y reterritorialización, los reconstruyen a partir de sus líneas de fuga


Advertencia: a partir de aquí la cosa empieza a rarificarse, y dentro de la lógica composicionista se puede prescindir de lo que sigue — aunque para algunos igual es ahora cuando se hará más sugerente.

[3] Fabricar conceptos, producir agenciamientos, componer devenires…

De nuevo navegando por Internet encontramos una convocatoria de una revista que plantea algo parecido a lo que habíamos proppuesto nosotros a la clase, aunque más específicamente centrado en el ámbito de los conceptos. La convocatoria [https://www.eurozine.com/a-conceptual-toolbox/ ] dice así :

[…] la idea de la caja de herramientas se basa en tres enunciados planteados por nuestros colaboradores:

El primero es la descripción general del lenguaje que hace Ludwig Wittgenstein en 1953: «Pensad en las herramientas en una caja de herramientas: hay un martillo, alicates, una sierra, un destornillador, una regla, un bote de pegamento, clavos, tornillos — las funciones de las palabras son tan diversas como las funciones de estos objetos».

El segundo es la definición de Deleuze y Guattari en 1991 de qué es la filosofía: «La filosofía es el arte de formar, inventar y fabricar conceptos».

Esta idea de Deleuze-Guatari será lo que usemos principalmente en este cuarto punto. Pero no me he resistido a incluir la tercera referencia que mencionan las editores de Glänta:

El tercer enunciado fue publicado por [la autora feminista] Audre Lorde en 1984: «Las herramientas del amo nunca desmantelarán la casa del amo».

Todo un clásico también, por supuesto.

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Retomando el segundo punto, el de Deleuze-Guattari. Podríamos calificar su pensamiento de «composicionista» — aprovechando un texto de Bruno Latour (2010) que recuperé recientemente en este mismo blog.

Dicen Deleuze-Guattari (1991): «La filosofía consiste en el arte de formar, fabricar conceptos». Pero ¿cómo se forman estos conceptos? Se forman, nos dicen, componiendo partes que son a su vez otros conceptos o partes de otros conceptos. Este me recuerda al planteamiento de las ideas compuestas de Hume, autor que Deleuze había estudiado con atención. Toda la primera parte de ¿Qué es la filosofía?, el último libro que escriben juntos Deleuze y Guattari, poco antes de la muerte de ambos, se dedica a desarrollar este asunto. En mi opinión, esta primera parte, muy recomendable. Nos limitaremos a decir aquí que hace falta «construir un plano» sobre el que reunir los componentes, heterogéneos, que formarán el nuevo concepto. Que una vez reunidos, si el concepto funciona, parecerá como si siempre hubiera estado ahí, déjà la; y que el nuevo concepto dará lugar a «un nuevo acontecimiento de lo real». Aquí se hace la conexión, en mi opinión, con la idea inicial de William James: que las ideas tienen efectos prácticos.

El concepto de arquitectura moderna, por ejemplo, que si la pensamos está formada de múltiples componentes con un carácter muy heterogéneo: materiales y producción industrial, abstracción y cubismo, estética de la máquina, incorporación de la electricidad, nuevas ideas de cuerpo entre el taylorismo y el higienismo, nuevas configuraciones familiares, nuevos modos de habitar… Con este ejemplo de la arquitectura moderna, vemos que la transición entre un concepto que podríamos imaginar como mental y un cierto acontecer del mundo sería algo bastante fluido.

Todo esto nos sugiere algo parecido a lo que comentábamos para las prácticas hacker:  capacidad de comprender los componentes y las  relaciones que forman parte de algo aparentemente unitario; capacidad de extraer y recombinar componentes en nuevas configuraciones para producir nuevos acontecimientos.

En este sentido, los propios conceptos, las partes de los conceptos, los elementos heterogéneos que entran en su composición, podrían ser considerados como «herramientas» — y esa es en parte la interpretación que proponemos.


* La parte que sigue a continuación, dentro de esta sección [3] es tan sólo un apunte que tal vez no sea demasiado fácil de entender sin conocer un poco la obra de Deleuze-Guattari y otros autores citados.


La segunda cuestión que comentaré aquí será la de la idea «agenciamiento» — a veces traducido como «ensamblaje» — también en Deleuze-Guattari (1977, 1980), y «dispositivo» en Foucault; y también «maquina», de nuevo en Deleuze-Guattari (1972, 1995), pueden pensarse en relación con su idea de concepto, y de la aproximación que hemos llamado composicionista.

En una aproximación bastante esquemática, podría decirse que la idea de Deleuze-Guattari es que producimos el mundo que habitamos componiéndonos con cosas heterogéneas. A esas composiciones es a lo que llamaríamos «agenciamientos» — o «máquinas». Desde otra perspectiva estos actos de composición son denominados «devenires». Estos devenires siempre serán «devenires-con», siempre devenimos componiéndonos con otras cosas, y a través de estos, proponen Deleuze y Guattari, producimos los acontecimientos que constituyen el mundo (y nos producimos, también, a nosotros mismos). Donna Haraway (2016) insiste recientemente en la necesidad de devenir-con en todo tipo de nuevas composiciones para producir otros mundos, – en respuesta a las crisis ambiental y social. Haraway llama también hacer «worlding» a este tipo de procederes. De manera tal vez más coloquial a intuitiva, Haraway, describe en ocasiones estas composiciones existenciales como «hacer familia o parentesco», making kin, o making odd-kin — parentescos extraños.

Tal vez pudiéramos hablar de un arte de los agenciamientos, o de un arte de los devenires; que seguramente se confundiría, en este planteamiento, con un arte de vivir y de producir mundo.


[4] Dificultades: Bateson, los diferentes niveles de aprendizaje y patterns (patrones)

En este último punto cambia completamente el discurso. Se plantea una breve reflexión sobre la dificultad no prevista que plantea el ejercicio de la «caja de herramientas» que habíamos propuesto a los estudiantes:

Pensando sobre las dificultades recordé la teoría del aprendizaje del pionero de la cibernética Gregory Bateson (1964), en la que discute como pasar del aprendizaje muy concreto de algo que estudiamos — que llama Learning 0 – a sucesivos niveles de aprendizaje que suponen la generación de patrones para ser aplicados en otras situaciones (Learning I), incluso el aprendizaje de las capacidades –o competencias dirían algunos — para generar estos patrones en situaciones cualesquiera (Learning II o el famoso en los últimos años «aprender a aprender»). Un hipotético Learning III trataría de cambios en las prácticas del Learning II.

Mis propias dificultades con el diseño de dispositivos electrónicos, con la programación, con el uso de algoritmos geométrico para el diseño paramétrico que traté de aprender durante algún tiempo, con un éxito muy discreto, me sugieren que es necesario conocer bien — mejor — los fundamentos y estar bastante familiarizado con los objetos de estudio, para poder pensar en recombinaciones mínimamente significativas. (Seymour Papert (1980), a quien relaciono con Bateson, hablaba de este tipo de conocimiento que se describía, más allá del «saber qué» y el «saber cómo», como un «llegar a conocer»: a una persona, una ciudad, un autor– getting to know a city, por ejemplo.)

Algo parecido me ha ocurrido en mis estudios filosóficos o literarios: se tarda años en poder identificar las partes de ciertas teorías, compararlos con sentido entre sí, imaginar nuevas composiciones. Digamos que ando en ello…

Cono los estudiantes de Arquitectura, especialmente los de los primeros cursos, creo que ocurre algo parecido. La familiarización con la arquitectura que se va logrando a lo largo de la carrera es la que permite diferenciar componentes, estrategias… herramientas en fin. Sin esa experiencia, que es en mi opinión una mezcla de estudio teórico, pero sobre todo, de práctica, las diferenciaciones, los matices resultan muy difíciles de ver. Diría uno que posiblemente también sea una cuestión de lentitud, de hacer las cosas morosamente, con mucha atención, dibujar, mirar, comparar… Y esto de la lentitud, el tener tiempo para hacer las cosas despacio, sin prisas, con toda nuestra atención, no suele ser algo muy común en nuestros días.

Puede ocurrir también, claro está, que las preguntas o los problemas planteadas por nosotros no sean en modo alguno preguntas que preocupen a los estudiantes. Aunque la idea de partida era la de plantear un problemática bastante abierta, en la que cada cual pudiera construir a partir de sus propias preguntas.

Habrá que esperar a ver cómo resultan finalmente los trabajos.

¡Salud y buen año 2021 para todxs!

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Referencias

Gregory Bateson, [1964], The Logical Categories of Learning and Communication, en: 2000, Steps to an Ecology of Mind, University of Chicago,  pp. 279-308

____ Para una explicación muy resumida puede verse: https://wiki.p2pfoundation.net/Four_Levels_of_Learning

Ha-Joon Chang, 2014, Economics: The User’s Guide, Penguin, Londres

Gilles Deleuze, Félix Guattari, 1994 [1980], Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia II, Pretextos, Valencia

____, 1972, Balance-Sheet of Desiring-Machines, translated by Robert Hurley, Appendix to 2nd edition of Anti_Oedipe, Minuit, Paris; in: Félix Guattari, 2009, Chaosophy. Texts and Interviews 1972-1977, Semiotext(e), Los Angeles

Gilles Deleuze, Claire Parnet, 2013 [1977], Diálogos, Pretextos, Valencia

John Dewey, [1929], Experience and Nature

Félix Guattari, 1995, (traducción Paul Baines, Julian Pefanis; edición original en francés 1992), Chaosmosis. An ethico-aesthetic paradigm, Indiana University Press, Bloomingdale-Indianapolis

Donna Haraway, 2016, Staying with the Trouble. Making Kin in the Chthulucene

____, 1991 [1983-84], A Cyborg Manifesto, https://warwick.ac.uk/fac/arts/english/currentstudents/undergraduate/modules/fictionnownarrativemediaandtheoryinthe21stcentury/manifestly_haraway_—-_a_cyborg_manifesto_science_technology_and_socialist-feminism_in_the_….pdf | versión en esp: https://xenero.webs.uvigo.es/profesorado/beatriz_suarez/ciborg.pdf

William James, 1898, Philosophical Conceptions and Practical Results – University Chronicle, Volume 1 September 1898 No. 4 — An address delivered before the Philosophical Union, at Berkeley, August 26, 1898, by William James, M.D., LL.D., Professor of Psychology in Harvard University [24 págs]. Fuente: https://classes.matthewjbrown.net/teaching-files/american/James-PhilosophicalConceptions.pdf

Bruno Latour, 2010, An Attempt at a “Compositionist Manifesto. ”Puede encontrarse el texto completo en la web del propio autor: http://www.bruno-latour.fr/sites/default/files/120-NLH-finalpdf.pdf — una traducción al español aquí: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2020/06/12/composicionismo-bruno-latour/

Seymour Papert, 1993 [edición original de 1980], Mindstorms. Childern, Computers, and Powerful Ideas, Basic Books, Nueva York

Referencias de Internet

Cita de Gilles Deleuze, 1972,  Los intelectuales y el poder. Conversación con Michel Foucault, disponible en: https://www.atlasofplaces.com/essays/intellectuals-and-power/

Foucault, 1974: http://10thingswrongwithenvironmentalthought.blogspot.com/2011/08/introducing-gray-area-foucaults.html

Foucault, 1975: https://thefunambulist.net/literature/deleuze-i-leave-it-to-you-to-find-your-own-instrument-of-combat-deleuze-quotes-proust

John Dewey, Enciclopedia Britannica, disponible en: https://www.britannica.com/biography/John-Dewey/Instrumentalism

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Dewey, 1941, sobre tecnopolíticas — antes de que existiera el término…

Dewey sobre tecnopolíticas – bueno… sobre cultura material, artefactos, herramientas… y los conflictos con los idealismos varios…

Transcripción parcial y traducción de: John Dewey (1941) – Lessons from the War in Philosophy – vídeo-audio: https://youtu.be/cuFbnohnWp4 | accedido 15/07/2020

José Pérez de Lama

Introducción

John Dewey, uno de los grandes filósofos pragmatistas clásicos, habla aquí sobre las ciencias y las técnicas, en el contexto de la guerra, y cómo, no ya sólo en la guerra, sino en general, se habían convertido en el factor más importante de su tiempo transformando las relaciones sociales y las formas de vida. Y cómo los idealismos varios — de la religión puede uno pensar a la llamada «autonomía de la política» impedían comprender y usar estas virtualidades. No puede uno dejar de pensar que alguien tomó nota de las sugerencias de Dewey — o que ese pensamiento estaba ya presente, y que se desarrolló, tanto en los años inmediatos de la guerra como en las décadas siguientes.

En tiempo de Dewey «los malos eran los alemanes», que había comprendido, planteaba, como usar los poderes derivados de las ciencias físicas, pero también de las sociales, para promover su proyecto político de dominio. Hoy, en un contexto diferente, podemos pensar en otros actores que comprenden mucho mejor que los demás el funcionamiento y el poder de lo tecnológico.

El vídeo, que más bien es sólo audio. Leyendo estos días Experience and Nature del autor (1925-29), me resultó emocionante poder oír su voz, con argumentos que se desarrollan en bastante mayor detalle en el texto escrito, a la edad de 81 u 82 años…

Sigue la transcripción. Saludos!

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John Dewey (1941) – Lessons from the War in Philosophy, audio de la conferencia; extracto, mins. 19:24 a 30:30.

[19:24] Ahora, la idea general que acabo de presentar tiene su efecto concreto […] en el hecho de que tanto las ciencias naturales como todas los métodos industriales, el amplio campo que tiene que ver con lo económico, tiene que ver que los antiguos filósofos condenaron llamándolo materia, material – considerándolos, la materia y lo material, como algo inherentemente bajo y pobre en cuanto a su valor comparado con las cosas elevadas que tenían que ver con los ideales y lo espiritual.

Entonces, lo que estoy diciendo viene a ser lo siguiente: que el mundo moderno no ha hecho realidad todo lo que habría podido lograr, para el avance de una vida, una sociedad más justa, más equitativa, más amable y más amistosa, de un desarrollo más rápido, porque no ha aprovechado las posibilidades, los recursos de las ciencias naturales, y de todos nuestras nuevas tecnologías y métodos industriales … porque la filosofía heredada, la filosofía que recibimos del pasado ha hecho lo que llamo desanimar, o por lo menos menospreciar estas cosas como inferiores: son cosas materiales y porque lo material se contrasta con todo lo que yo describo como lo espiritual … y es un gran prestigio el que se asocia a lo espiritual.

Hay un sentimiento muy fuerte en el fondo de la mente de la gente, que es más de lo que pensamos un depósito de filosofías del pasado, que considera que al final las ciencias sociales son importantes de forma puramente material, puramente física, y que no tienen demasiado que hacer con las más serias valores de la vida […]

[22:51] Vi que la oradora de hace dos semanas, hablando desde el punto de vista de lo que la Antropología tenía que aprender de la guerra, dijo que una cosa, una cosa fundamental de esa visión de la situación, era que los países totalitarios habían reconocido el poder del que disponían que las técnicas de las ciencias sociales habían hecho posible. Con el Estado totalitario, por supuesto Alemania es el gran ejemplo con su gran poder de organización, había utilizado todos los recursos de las ciencias sociales para promover y avanzar sus ideas particulares … Y que las otras naciones, que llamamos democráticas, nunca habían puesto lo mejor[?] de sus mentes, su atención sobre la cuestión de qué es lo que las ciencias sociales pueden sugerir para promover las ideas, los objetivos y valores que sostienen los países democráticos.

Pienso que esto no sólo es correcto, sino que podemos ir más allá; – los países totalitarios no sólo se han dado cuenta de que las ciencias sociales sino también de que las ciencias físicas y las técnicas de las ciencias físicas pueden ser utilizadas para hacer avanzar unos objetivos sociales particulares, precisamente, los nacionalistas y raciales de estos países. […] Otras filosofías, nuestras filosofías liberales han tomado una actitud muy de laissez faire, no sólo en el campo de la economía sino también en el de las ciencias. [25:58] No digo con esto que los juicios morales de bueno y malo sean tampoco introducidos en las ciencias físicas o sociales. Lo que sí quiero decir es que a través de inventos y nuevas tecnologías, el control de las energías naturales, la industria tratando con estas cosas que han sido llamadas materiales y materia, [26:05] mientras nuestro nuestro arte mágico [?] es incapaz de usar las fuerzas que de hecho están teniendo mayor influencia social, mayor efecto, mayores consecuencias sobre las relaciones entre seres humanos, entre unos y otros, que ninguna otra cosa en el mundo.
Ahora, sea lo que sea lo que pensemos de los países totalitarios y lo que pensemos de sus políticas, al menos, tiene que haber un reconocimiento: que es posible recurrir a las conclusiones de las ciencias físicas y de las ciencias sociales, para organizarlas y usarlas para un fin social. Y después pienso que tenemos que aprender, si no nos gustan, como presumiblemente no nos gustan, los fines para a los que estos países están organizando y utilizando los resultados de la ciencia, que la filosofía, y cuando digo ahora esta filosofía me refiero a toda la gente inteligente y [?], tiene que considerar algo que tiene el carácter de una revolución. Mi entendimiento de esto es que habiendo producido todo este conocimiento científico, habiéndolo producido mediante el uso de métodos que el mundo antiguo desconocía completamente, ahora tenemos que enfrentarnos a la cuestión de cómo estas cosas van a ser sistemáticamente organizadas y usadas para fines humanos.

Y para hacer esto, tenemos que hacer, como he sugerido, considerables eliminaciones, purgas, purgas críticas de las ideas del pasado que nos han hecho rechazar las conclusiones de las ciencias naturales y los procesos de la industria, simplemente porque trataban con cosas a las que en algún momento se les había dado el nombre de materia, material.

[29:09] Ahora, otro aspecto de la misma cosa estrechamente conectado, el mantenimiento de ideas del pasado debido a hábitos, costumbres, instituciones, tradiciones que también se han mantenido, – me gustaría decir que todo el poder de las cosas que llamamos ideal, ha debilitado [al] hombre sólo porque las cosas llamadas ideales, espirituales se han puesto por encima de todo, en un mundo aislado, y en las mentes de un número indefinido de personas ha sido consideradas como sobrenaturales y con autoridad sobrenatural y situándolas por encima y en contraposición de las cosas naturales y de todas las cosas que podemos aprender de la experiencia. [30:30]

Sobre el «devenir digital» de las universidades; nuevos comentarios

Imagen tuiteada por Antonio Casilli sobre un popular basde de memes; 17 abril 2020: https://twitter.com/AntonioCasilli/status/1248913243407552512 __ en que se plantea una temática parecida a la que aquí se desarrolla; entonces sobra la pretendida magia solucionadora de las apps y las redes digitales en relación con la pandemia de al covid-19.

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Sobre el «devenir digital» de las universidades; nuevos comentarios

José Pérez de Lama

La hierba muere.
Los hombres mueren.
Los hombres son hierba.

El célebre silogismo / poema de Gregory Bateson, Men are grass.
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Siempre se trata de un devenir-con

El devenir del título sería un término más bien técnico, según lo usan Deleuze-Guattari, Donna Haraway y algunos más.

Por un lado, propone enfatizar la dimensión de cambio permanente o de acontecimiento en el estudio del mundo y la vida; en términos clásicos-escolares una aproximación tipo Heráclito en lugar de una aproximación tipo Parmenides. Algo de esto nos sugiere en parte el enigmático silogismo de Bateson con que se abre el texto. Somos lo que hacemos, y no tanto una esencia ideal que imaginamos ser.

Por otro, y este segundo aspecto es más relevante en el presente argumento, este devenir siempre será un devenir-con: nos componemos con otros seres, con otras cosas, – y lo hacemos en un medio o una situación concreta –, para producir el mundo; para hacer worlding como dice Donna Haraway.

No existimos en un vacío ideal, ajenos a los que nos rodea, sino que es con estos otros seres – humanos y no humanos dice Haraway -, con estos artefactos que fabricamos o que empleamos, con las estructuras y entornos de los que formamos parte, con los que nos construimos a nosotros mismos y construimos el mundo que habitamos. Para los arquitectos/as, el término habitar – también en su acepción técnico-filosófica – expresa algo parecido: plantea que no somos tanto usuarios de un medio, de la ciudad, o de un edificio, como habitantes de ese medio: el medio nos afecta y nosotros a su vez contribuimos a constituirlo de muchas maneras; algo así es a lo que llaman estos autores un devenir común.
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Devenires digitales o devenires cíborg

Algunos ejemplos: Uno de los clásicos de Deleuze-Guattari sobre esta idea de los devenires-con– para la producción del mundo, es el del agenciamiento o composición hombre-caballo-montura-arco – en el espacio de la estepa – que contribuye de manera decisiva a la emergencia del imperio mongol en el siglo XIII, que arrasa Asia llegando hasta las fronteras de Europa – literalmente la producción de un nuevo mundo. Sigue leyendo Sobre el «devenir digital» de las universidades; nuevos comentarios

Pragmatismo pluralista vs dogmatismos varios: sobre abstenerse o votar


Imagen: @ctxt publicada en Twitter

Pragmatismo pluralista vs dogmatismos varios: sobre abstenerse o votar

José Pérez de Lama

Abstención

Como sabremos casi tod*s, en la últimas elecciones en Esp (las andaluzas de finales de 2018) la abstención fue del 41 y pico por ciento, lo que parece muchísimo. 4 de cada 10 andaluces consideraron que no merecía la pena votar o que preferían activamente no hacerlo. El juicio implícito, con sus múltiples variantes, podría ser que nuestra democracia es una m…. Algo con lo que sin duda es fácil estar de acuerdo, pero que no voy a elaborar aquí. Voy a contar una historieta para tratar de concluir que, aún así, me parece mejor votar.

Pragmatismo: un antidogmatismo

La historieta tratará de presentar algunas ideas el pragmatismo filosófico, y uno de sus aspectos más atractivos para mí, el pluralismo.

El pragmatismo surge en Estados Unidos, y en su primera generación destacan tres pensadores: Charles Sanders Pierce, (1839-1914 – si no me equivoco, pronunciado a la francesa, tipo “Pers”), William James (1842-1910) y John Dewey (1859-1952); – uno de sus representantes actuales sería Richard Sennet (1943 – con quien estarán familiarizados bastantes arquitect*s y makers).

Mi interpretación del origen y contexto histórico del pragmatismo coincide con – o más bien se basa en – la de Louis Menand (El club de los metafísicos. Historia de las ideas en América; un libro estupendo, por cierto), que la relaciona con la Guerra Civil norteamericana, en la que combatieron el Norte y el Sur (1861-65). Según Menand, mientras que la guerra tenía como uno de sus motivos principales la cuestión de la esclavitud en el Sur, en torno a esto se asociaron muchos otros intereses, menos altruistas, típicamente económicos, de poder, de clase, etc., a la vez que el papel de diferentes grupos sociales, – antes, durante y después -, élites políticas y económicas, burguesías, intelectuales… también resultó cuestionable. Después de la guerra, la suerte de los antiguos esclavos, como aún puede verse, tampoco fue la de la igualdad y la liberación radicales. Con la justificación de los grandes valores, muchos jóvenes idealistas perdieron la vida, o volvieron heridos y desencantados por la realidad práctica de lo ocurrido. Sigue leyendo Pragmatismo pluralista vs dogmatismos varios: sobre abstenerse o votar

Fines, medios, procesos y cerdos asados según John Dewey

El tercer cerdito del cuento de Los tres cerditos construyendo su casa de ladrillo; ilustración de Leslie Brown, s/f; fuente: https://www.cuentosinfantiles.net/los-tres-cerditos-version-original/

Fines, medios, procesos y cerdos asados según John Dewey

José Pérez de Lama

Everyone is busy following the cookbook. Seymour Papert, 1993

En el estupendo libro de Steven Fesmire sobre Dewey, el autor recuerda la siguiente historia, con la que Dewey invitaba a reflexionar sobre la relación entre fines y medios, y la necesidad de pensar con inteligencia sobre la relación entre estos y aquellos, – ¡en cosas así creía Dewey!

“La historia […] es que el asado de cerdo fue disfrutado por primera vez cuando accidentalmente se incendió una casa en la que estaban encerrados unos animales. Buscando entre las ruinas, los dueños de la casa se quemaron los dedos al tocar los cerdos que se habían quemado en el incendio. Cuando impulsivamente se chuparon los dedos para aliviar las quemaduras, descubrieron el nuevo sabor. Habiéndoles gustado, desde entonces, se pusieron a construir casas, a meter cerdos dentro y a quemarlas…” [1]

Según explica Fesmire, Dewey recurre a esta “tonta pero memorable” parábola en su obra Teoría de la valoración (Theory of Valuation, 1939) para reflexionar sobre la relación entre lo que llama ends in view (fines a la vista) y las consecuencias no tan evidentes que suponen el logro de estos fines. “Lo visible se sitúa en medio de lo invisible”, otra de sus citas preferidas por mí; lo visible serían los fines a lograr, mientras que lo invisible las implicaciones y consecuencias menos patentes. Sigue leyendo Fines, medios, procesos y cerdos asados según John Dewey

Más Dewey: indagación, conocimiento y certezas

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Imagen: Colección de herramientas neolíticas. Fuente: http://www.petergh.f2s.com/archaeology.html

José Pérez de Lama

Indagación, conocimiento y certezas según Dewey

Traducción de: Steven Fesmire, Epistemology reconstructed, en: Dewey, 2015, Routledge, pp. 88-90

Este post es una traducción de unas páginas del excelente libro de Steven Fesmire sobre Dewey, con algunos comentarios, al final, de José Pérez de Lama, autor de la traducción. Como siempre lo mejor es leer las obras originales, pero mientras tanto, igual esto resulta sugerente para alguien, como lo es para mí… Quizás lo más destacado sea el carácter situado con el que Dewey caracteriza el conocimiento, que ha sido subrayado más recientemente por autoras como Donna Haraway, y parte del movimiento feminista, entre otras. También, la condición siempre provisional que tendrá el conocimiento para Dewey, en buena parte derivada de su condición situada; aunque sin embargo no renuncie a una cierta objetividad, que deriva de su producción compartida y de su contraste empírico con la experiencia en las propias situaciones del que surge y en el que se pretende aplicar… El reconocimiento de la provisionalidad y de su vinculación a las experiencias concretas, supone además, como comentaba en un post anterior, una cierta actitud de simpatía tanto hacia otras posibles aproximaciones, como hacia la experimentación que cuestione y mejore lo aceptado…

Epistemología reconstruida (fragmento), Steven Fesmire sobre Dewey

Los recién llegados al debate filosófico suponen que los filósofos discuten acerca de diferentes conclusiones relativas a problemas comunes, sobre cuya pertinencia están de acuerdo. Pero los filósofos, y en esto no son diferentes de otros grupos, tienden a estar en desacuerdo sobre la naturaleza misma de las dificultades – es decir, de los problemas. Dewey señalaba sabiamente que “nuestro desacuerdo en cuanto a las conclusiones es trivial comparado con nuestro desacuerdo en cuanto a los problemas. Ver el problema que otro ve, desde la misma perspectiva y con el mismo ángulo – eso ya supone mucho… Experimentar el mismo problema que otro siente – eso quizás sea estar de acuerdo”. Los filósofos se ganan la vida planteando bien las preguntas, “y es verdadero lo que se dice: una pregunta bien planteada supone ya la mitad de la respuesta”.

Cuando intentamos tratar con una situación que nos hace sentir perplejos, se nos sugieren avenidas alternativas para recuperar la estabilidad, avenidas que ponemos a prueba en el pensamiento imaginándonos actuando en éstas. […] Este ensayo dramático (dramatic rehearsal) qe hacemos imaginando escenarios alternativos “continúa hasta que una de las soluciones sugeridas cumple todas las condiciones del caso y no va en contra de ningún aspecto que pueda descubrirse en el proceso.” Sigue leyendo Más Dewey: indagación, conocimiento y certezas

Dewey: realidad es término de valor o elección

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Neo parando las balas en Matrix, Wachowsky Bros., 1999, The Matrix; fuente: http://matrix.wikia.com/wiki/File:Neo_stops_bullets.JPG

Eso escribía Dewey: En filosofía, la realidad es un término de valor o de elección (reality is a term of value or choice) _ consistente con su idea de experiencia, que podría describirse como un encuentro con el mundo, en el que mirar, tocar o hacer, y aquello que percibimos e interpretamos del mundo cuando lo miramos, tocamos o hacemos en él constituyen una unidad inseparable… Proto-pensamiento cibernético… La idea del mundo en un momento y un lugar dado sería el acuerdo que llega a compartir una comunidad de indagadores (community of inquirers). Hoy quizás habría que pensar que son diferentes tipos de “lobbies de lo real” los que pugnan por su definición. :-S

Me viene a la memoria otra cita, en este caso de Nabokov, en un prólogo o epílogo a Lolita en el que escribía: “‘Reality’ (one of the few words which mean nothing without quotes)“.

También el concepto de lo real en el antropólogo de principios del siglo XX, Mircea Eliade. Para la mentalidad mítica, decía, es real sólo aquello que tiene un antecedente mítico que le confiere sentido; __ su actualización mediante un rito que reproduce el mito correspondiente, es lo que lo hace real en el presente: las celebraciones de la siembra o la cosecha, las comidas, las bodas y el sexo, los nacimientos, la muerte, la fundación de ciudades, la construcción de una casa o un jardín… __ aunque “en realidad”, quizás funcionara al revés, y a estos actos que los antiguos percibían como dotados de sentido se les construía un antecedente mítico que les daba mayor potencia y llamaba la atención sobre su relevancia. ¡Ah, los poetas! En cualquier caso, siempre según Eliade, aquellas cosas que quedaban fuera de la codificación de mitos/ritos carecían de “realidad” para aquellas sociedades… Aunque parezca algo extravagante, tal vez no sea muy diferente de lo que ocurre hoy, aunque el lugar de los mitos lo ocupen las codificaciones del conocimiento socialmente aceptado, por un lado, y lo que enuncian los medios de comunicación, por el otro.

Finalmente, recuerdo la célebre frase que Morfeo dice a Neo cuando toma la pastilla roja, o la azul: “Bienvenido al desierto de lo real”. Zizek creo que tiene un libro que se titula así, aunque no lo he leído. Por las fechas en que aparece la película mi interpretación es en clave baudrillardiana tan de moda en aquellos años: el mundo “real” de Neo era una ruina – todo el mundo aparente era simulación…

Bueno, feliz año, que sea “real” para lo bueno… y bueno para la “realidad!! Ya me entendéis 🙂

Ps/ ¡Ah! y había una cita que hacía David Harvey de Rumsfeld, vicepresidente o adlátere de algún tipo de Bush Jr, que al hilo de la guerra de Irak decía, más o menos, “Nosotros somos los que creamos la realidad”. También muy de la época. La tengo que buscar…

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Algunas notas sobre pragmatismo filosófico: cajas de herramientas, conocimiento situado, conversación democrática

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Imagen: John Dewey saludando a Leon Trotsky con motivo de los trabajos de la Comisión Dewey – aka “Comisión de investigación de los cargos hechos contra León Trotsky en los Juicios de Moscú” -, hacia 1936. Fuente: http://www.ips.org.ar/?p=2714

Algunas notas sobre pragmatismo filosófico: cajas de herramientas, conocimiento situado, conversación democrática

Por José Pérez de Lama

Estos últimos meses leí unos cuantos textos introductorios al llamado pragmatismo filosófico – una corriente de pensamiento característica de finales del siglo XIX y principios del XX, particularmente en los Estados Unidos de América. El interés por este asunto me vino de forma indirecta, a través de una primera aproximación al trabajo como educador de John Dewey (1859-1952) [Larrauri, 2012], quizás el exponente más destacado de esta “escuela filosófica” – junto con William James (1842-1910), Charles Peirce (1839-1914) y alguno más. Dewey es una referencia frecuentemente citada para el modelo de aprendizaje de los fab labs: el aprender haciendo, o más precisamente, el hacer y reflexionar sobre lo que se hace en ciclos recursivos como método de aprendizaje. También subraya Dewey que lo que hace posible el aprendizaje no es tanto el currículum como el ambiente, el entorno. Finalmente, quizás, en esta breve colección de pistas: que la escuela, o el espacio de aprendizaje, no debería ser una preparación para la vida, sino que tendría que formularse como la vida misma, tal vez en modo laboratorio – una cuestión que me resuena a tantos años de dar clase con mi amigo Antonio Sáseta. Como tengo poca memoria, escribo estas notas algo superficiales antes de que se me pase la primera impresión, que siempre me resulta de interés. [0]

Según la hipótesis de Louis Menand [2002], el pragmatismo surge como reacción a la Guerra Civil norteamericana (1861-65), con la intención de superar los valores absolutos y los dogmatismos asociados que la generaron. También con la intención de profundizar en las razones complejas que conducen a personas y sociedades a situaciones como la guerra, que según este grupo más bien difuso de pensadores nunca son tan sencillas y claras como pudieran parecer. No sólo nos conducimos mediante ideas, mediante la razón, sino más bien por una mezcla de motivos, de diferentes órdenes: racionales, afectivos, de creencias más o menos heredadas y de intereses varios, en cualquier caso de carácter histórico a la vez que situados, que conviene tratar de desvelar – en la medida en que sea posible. Dewey dirá que tienen que ver con “la experiencia”, término que usa de una manera nueva: por un lado alude a la inseparabilidad de cuerpo y mente, mundo material y mundo de la ideas. Por otro, es en cierto modo un sinónimo de cultura, en tanto que producción social, colectiva, histórico-evolutiva, en la que también son inseparables la cultura material y el mundo de las ideas – algo que reconozco posteriormente en la idea de ecología mental de Gregory Bateson, entre otras muchas instancias. Sigue leyendo Algunas notas sobre pragmatismo filosófico: cajas de herramientas, conocimiento situado, conversación democrática