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Comentario sobre El Estado Emprendedor de Mariana Mazzucato

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Cartelera original de la película de Charlie Chaplin de 1936 Modern Times. Fuente: DesconocidoMore or Less Bunk website, Dominio público, Enlace

David Patiño

He estado leyendo este libro, uno de los más comentados en los últimos años en el ámbito económico, y sin duda alguna su contenido merece tanta expectación. La tesis de Mazzucato es rompedora, valiente, pero a la vez coherente y documentada, lo cual lo hace de lectura imprescindible. De hecho, Mazzucato aporta ideas destacadas para armar ideológicamente a la izquierda tan huérfana de planteamientos de política económica que sus propuestas han acabado diluyéndose en el liberalismo thatcherista. La evolución de los partidos socialdemócratas les ha llevado a recetar el mismo menú de medidas liberalizadoras, tan crueles como inútiles, con la única diferencia de hacerlo con formas dulcificadas o empleando en ocasiones, expresiones de lamento al admitir su renuncia a controlar al capitalismo. Mazzucato nos enseña que las cosas son radicalmente diferentes y establece directrices para la actuación gubernamental. La fuerza de su planteamiento consiste en dar la vuelta el argumentario convencional superando la visión progresista según la cual el estado debe ser un apoyo para la iniciativa privada. En el Estado Emprendedor, el sector público se transforma en el elemento esencial que dinamiza la economía y es la verdadera fuente de la innovación tecnológica.

Mazzucato rompe en su libro con la mayoría de los estereotipos sobre la génesis de la innovación y la tecnología. En especial, acaba con la idea de que la iniciativa privada es la generadora de la innovación y el estado es una máquina burocrática y pesada que obstaculiza el desarrollo económico. La literatura económica, incluida la progresista, insta al estado a retirarse par favorecer que la iniciativa privada pueda desarrollarse. Según el pensamiento convencional, la iniciativa privada es capaz de conseguir un mayor desarrollo y por consiguiente una mayor prosperidad para todos y su capacidad para conseguirlo será mayor cuanto más libre esté de cortapisas, regulaciones e impuestos. La única función que tiene el estado, según este relato, es la de establecer las bases para que la iniciativa privada pueda desarrollar su actividad e intervenir, exclusivamente, en las situaciones en las que existan fallos de mercado que dificulten la innovación por parte de las empresas.

Frente a ese relato, la conclusión de El Estado Emprendedor es clara: el Estado lejos de ser un lastre para la innovación es su principal motor. Al contrario de lo que nos han publicitado hasta la saciedad, el Estado es el agente que asume los riesgos y el que ha dirigido el desarrollo de las principales tecnologías actuales. Los países que han desarrollado un sector público que ha asumido el papel de líder han conseguido crear las tecnologías que han revolucionado el mundo actual. Paradójicamente, EEUU que es el paladín del liberalismo, es el principal ejemplo de país poseedor de un sector público que ha sido el verdadero emprendedor, innovador y valiente, y ha desarrollado alguna de las principales tecnologías actuales, en concreto las de la información.

La condición para que se creen tecnologías innovadoras pasa por un Estado que adopte un papel activo pues la iniciativa privada no las desarrolla. El capital riesgo, en realidad, no asume riesgos. Las empresas de capital riesgo se limitan a entrar en las industrias cuando han superado las peores etapas, los famosos valles de la muerte, y esto solo es posible con el apoyo decidido y el liderazgo del estado. También se desmonta a los innovadores de garaje descritos como un mero cliché inventado, precisamente, para justificar el papel que adopta el sector privado en el proceso. La ideología del valor del accionista ha extendido la idea de que asumía el riesgo al no tener garantizado un beneficio, dando por hecho que el resto de agentes que participaban en el proceso innovador, contribuyentes y trabajadores, lo tenían garantizado. Paradójicamente, el protagonista de la innovación y del desarrollo de las industrias más productivas ha sido expulsado por la visión extendida de su falta de acierto a la hora de tomar decisiones y de invertir.

Para ilustrar su visión, Mazzucato dedica la mayor parte de su libro a describir el origen y desarrollo de los actuales sectores más dinámicos: tecnología de la información, industria farmacéutica y energías renovables. Todos ellos tienen en común el papel fundamental que ha jugado el estado en su desarrollo (o en la ausencia del mismo). Mazzucato estudia el caso de Apple, y en concreto, del iPhone y cómo todas las tecnologías que emplea fueron desarrolladas por diversas agencias gubernamentales norteamericanas. No se trata de negar el acierto de Apple para ponerlas en común, agruparlas y vender un producto que ha revolucionado el mundo con su diseño. El libro no trata de negar su acierto como empresa, sino mostrar que este producto no se habría realizado sin los desarrollos tecnológicos nacidos de la iniciativa pública. El sector público es el que apostó, de manera revolucionaria, por iniciativas que generaron las pantallas táctiles o la aplicación siri. Aunque no es únicamente Apple, empresas como Google y su famoso algoritmo se desarrollaron originalmente desde lo público que posibilitó su despegue.

Del mismo modo se analiza la industria farmacéutica en la que el sector público es el único agente que desarrolla principios activos innovadores. Por el contrario, la industria se enfoca en el desarrollo de variantes de los fármacos más populares. La experiencia de esta industria permite a Mazzucato explicar que los procesos tecnológicos no son lineales, y no pueden ser explicados únicamente desde la inversión en I+D. El comportamiento de la industria farmacéutica constituye un claro ejemplo de por qué no es así. Lo que habitualmente se contabiliza como gasto en I+D se corresponde, en su mayor parte, en variaciones comercializables de productos ya existentes y comprende gastos en marketing y comercialización, casi en su totalidad. Los procesos tecnológicos exitosos se generan en redes complejas, entramados en los que aparecen múltiples protagonistas, caracterizados generalmente, por estar liderados por el sector público, especialmente en las fases incipientes que no son nunca emprendidas por la iniciativa privadas. La innovación ocurre como parte de un proceso global, no como un proceso individual o incluso organizativo y precisa la construcción de ecosistemas colaborativos. El tipo de gobernanza empresarial lleva a las empresas a invertir desmesuradamente en desarrollos con retornos rápidos, totalmente incompatibles con el desarrollo lento y pausado de tecnologías rompedoras. Por el contrario, las agencias gubernamentales más osadas son las que desarrollan apuestas verdaderamente innovadoras y son capaces, por ejemplo, de poner en funcionamiento a empresas que no habrían tenido la demanda suficiente para desarrollar sus productos si no la hubiera creado el sector público o de crear mercados inexistentes y que no se habrían generado sin su iniciativa.

El Estado Emprendedor también analiza la revolución de la energía verde, eólica y solar, y las razones por las que ha fracasado en algunos países y ha triunfado en otros, sobre todo en Alemania y China. En esta parte aparece fugazmente alguna mención a nuestro país, como ejemplo de los pobres resultados que han generado la política errática acometida de empezar-detener que no ha sido capaz de consolidar su industria. Esta situación también se ha producido en EEUU, país que retiró subsidios a la industria eólica y recortó el presupuesto de I+D, generando un estancamiento de la industria que emigró a Europa, y en especial a Alemania. Alemania y China han optado por realizar una apuesta decidida, a corto y largo plazo, por el sector de la energía solar y eólica y actualmente son los líderes tecnológicos indiscutibles. En concreto, en el caso de China, su banco de inversiones ha regado financieramente a las empresas del sector lo que ha propiciado una verdadera revolución tecnológica en muy pocos años.

El libro termina con una reflexión sobre la distribución de la renta generada por la innovación y cómo está desequilibrada totalmente a favor de las empresas. La situación está propiciada por el desequilibrio que existe entre riesgo y beneficio en la innovación. El riesgo se ha asumido de manera colectiva mientras que los beneficios se han distribuido de manera mucho menos colectiva. Las características del proceso innovador, en el que prima la verdadera incertidumbre, unos costes hundidos inevitables y una elevada intensidad de capital hacen que el sector privado huya de este tipo de actividad. El sector innovador se ha comportado de manera similar al financiero socializando riesgos y privatizando beneficios. Ello ha permitido a empresas como Apple han sido capaces de acaparar una proporción desmesuradamente grande del valor añadido por la tecnología que están explotando. El sector público no recibe buena parte de los frutos que ha propiciado ni de manera directa ni a través del sistema fiscal, diseñado para el capitalismo industrial e incapaz de gravar a las empresas del nuevo sistema productivo. Por tanto, se produce la paradoja de que el verdadero motor de la innovación sea el sector público, que los países que han hecho una verdadera apuesta por la innovación liderada por sus agencias gubernamentales han sido los motores del desarrollo tecnológico, pero a la vez, el conjunto de ideas que constituye la sabiduría convencional dificultan su actuación hasta el extremo de haberla cesado por completo en ocasiones. El resultado es la falta de sostenibilidad de un sistema de innovación que se basa en el gobierno, pero que no permite que éste reciba un sistema de recompensas adecuado. La reducción de la capacidad del estado para recaudar impuestos y para recibir una parte adecuada de los beneficios que propicia dificulta su capacidad para asumir riesgos adicionales.

La sostenibilidad del sistema de innovación precisa del desarrollo de mecanismos que posibiliten la rentabilización del riesgo asumido por el estado y que las empresas que están beneficiándose desmesuradamente de los desarrollos tecnológicos producidos por el sector público retornen una proporción razonable de los ingresos que están obteniendo. Ello implica un cambio radical de las políticas de innovación que no pueden seguir basándose en desgravaciones fiscales al I+D. Las décadas de inversión gubernamental para crear la base científica que ha propiciado el desarrollo de las TIC no ha generado un crecimiento “equitativo”. Es necesario diseñar formas que permitan distribuir los enormes beneficios que está generando este sector. Diseñar instituciones para que todos los agentes que asumen el riesgo del proceso innovador reciban una parte equilibrada del beneficio generado y revertir un sistema actual que es generador de desigualdad. Un primer paso debería ser incrementar la transparencia de la inversión del gobierno propiciando, por ejemplo, una participación privilegiada en las patentes generadas. Los préstamos o ayudas a la innovación deberían ser devueltos, en algún grado. Mazzucato aboga por emplear un esquema similar al de los préstamos a los estudiantes en el que se devuelve una vez que la empresa haya alcanzado un umbral mínimo de ingresos. El gobierno debería mantener la propiedad de parte de las empresas a las que apoya. Los bancos de inversión no se deberían limitar a financiar las inversiones que el sector privado no financia por su aversión al riesgo sino crear oportunidades para los productores. Por ejemplo, el banco de inversión chino financió con 3000 millones de dólares el mayor proyecto de energía eólica en Argentina, que utiliza turbinas chinas. Por último, se debe asegurar que se innova en cosas que necesitamos. En definitiva, estamos ante una guía imprescindible para diseñar un programa de política económica actual desde un enfoque progresista.

Mazzucato, M. (2014), El Estado Emprendedor, Mitos del sector público frente al privado, RBA, Barcelona.

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Mujeres en los Consejos de Administración en España: Pocas y con poco Poder (*)

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Toba Khedoori, artista de procedencia iraquí. Sin título, 1994 (tomado de
@womensart1). Esta obra me ha recordado a la ilustración del libro de Virginia Woolf, Una Habitación Propia, donde la escritora feminista habla sobre la necesidad de la mujer de tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas… para poder alcanzar aquellas cosas que se nos niegan por nuestro género.

Teresa Duarte

Recientemente la comisaria de Justicia e Igualdad de Género de la Comisión Europea, Vera Jouravá, ha declarado que en Europa, a pesar de los esfuerzos, no se ha avanzado en la igualdad efectiva tal y como esperaban y, desde la UE, han puesto en marcha un nuevo plan de acción que reduzca la punzante desigualdad entre hombres y mujeres.

La realidad europea y española es que las mujeres tienen mayor presencia en las universidades que los hombres, actualmente el número de tituladas superiores es del 60% con respecto al total y sin embargo, la presencia en el mercado laboral, los tipos de contratos y las responsabilidades de los puestos ocupados por mujeres están muy alejados de la situación en el mercado laboral de los hombres e incluso de los objetivos que se había marcado la comisión europea en 2012. Desde hace años se viene constatando que existe una división sexual del trabajo y es muy llamativo que en los países que forman la OCDE solo un tercio de los puestos directivos sean asumidos por mujeres.

La Directiva europea de noviembre de 2012 proponía, entre otras, impulsar la presencia de las mujeres en los consejos de administración de empresas de interés público, como las cotizadas. Y al respecto aconsejó que el porcentaje de mujeres consejeras no ejecutivas alcanzara, al menos, el 30% en 2015 y el 40% en 2020.

Los estados miembros implementaron esta directiva de forma heterogénea. Unos, con carácter coercitivo y actualmente cumplen o están muy cerca de cumplir la cuota. Por el contrario, quienes se limitaron a aplicar la directiva con normas nacionales muy laxas, como España, están muy alejados del objetivo.

En la Tabla 1 se puede comprobar que, aunque se ha producido un incremento notable, el porcentaje de consejeras en las compañías cotizadas en el mercado continuo español era del 15,06% en 2015, un valor muy alejado de la media de la Unión Europa que en ese año era del 22%. Lo que quiere decir que la presencia de mujeres en dichos consejos se encuentra en España 15 puntos por debajo del porcentaje que la comisión había establecido como deseable para 2015 y a 25 puntos del que deberíamos alcanzar en 2020 para lograr el objetivo de la mencionada Directiva.

Tabla 1. Presencia de consejeras en los consejos de administración de las empresas cotizadas

AÑO 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Nº compañías cotizadas 133 128 127 122 125 126
Porcentaje de consejeras 9,62% 9,73% 10,24% 11,80% 12,80% 15,06%

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la CNMV

La participación tan reducida de las mujeres en los consejos de empresas que cotizan en el mercado continuo español se manifiesta y tiene mucho que ver con el elevado número de empresas en cuyos consejos no hay ninguna mujer (casi el 23,81%) o solo hay una (35,71%), tal y como muestra la Tabla 2. Dicho de otro modo, eso significa que en seis de cada diez de las empresas españolas más relevantes las mujeres no tienen prácticamente ninguna o incluso ninguna posibilidad en absoluto de ejercer influencia.

Tabla 2. Porcentaje de empresas que solo tienen una consejera o ninguna en su consejo de administración.

AÑO 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Muestra de empresas cotizadas 133 128 127 122 125 126
Porcentaje de empresas sin consejeras 34,59% 34,38% 36,22% 36,07% 32,80% 23,81%
Porcentaje de empresas con una sola consejera 38,35% 38,28% 33,86% 31,97% 31,20% 35,71%

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la CNMV

Como ya habíamos advertido anteriormente [ aquí ], el avance en materia de igualdad en los consejos de administración de compañías españolas está siendo tan lento e insuficiente que no permitirá que en España se alcancen los objetivos establecidos en la Directiva Europea, ni en la Ley de Igualdad, ni siquiera en el Código de Buen Gobierno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que es menos exigente. Lo que significa que las empresas españolas van a seguir estando descapitalizadas en un aspecto fundamental puesto que, como ha demostrado abundantemente y sin fisuras la literatura científica, la presencia de mujeres en los órganos de dirección supone una contribución añadida y esencial para las empresas. Pero la existencia en España de un porcentaje tan elevado de empresas cotizadas en donde las mujeres no tienen presencia o la tienen al mínimo no es el único indicador de discriminación y de descapitalización de nuestro tejido empresarial.

Numerosos estudios científicos han demostrado que si la presencia de mujeres es reducida, lo que se considera que ocurre cuando solo hay una o dos consejeras, el consejo está de facto controlado solo por hombres pues las consejeras son percibidas como representantes de un grupo minoritario que han sido reclutadas para cumplir cuotas, siendo así que su capacidad de ejercer influencia en la toma de decisiones es nula o muy escasa.

En la literatura académica se utilizan diversos indicadores para medir el liderazgo femenino efectivo en los consejos de administración. En primer lugar, suele asumirse que las mujeres tienen algún poder efectivo en los consejos de administración cuando constituyen suficiente masa crítica. Por ello, se utiliza como indicador de poder o liderazgo una presencia de mujeres en el consejo superior, al menos, al 30% del total de sus miembros. Un segundo indicador es la existencia de al menos una consejera ejecutiva (CEO y/o directora financiera…) y una consejera no ejecutiva. El tercer indicador es la presencia y presidencia de las consejeras en las comisiones del consejo, ya que cuanto mayor presencia tengan las mujeres en las comisiones donde se toman las decisiones, mayor información e influencia en el consejo. Y, finalmente, se puede utilizar como indicador de liderazgo e influencia de las mujeres consejeras la amplitud de su red social, es decir, su conexión con otras consejeras y consejeros con quienes compartan asiento en los consejos de distintas empresas cotizadas, puesto que, cuanto más extensa sea la red social de las consejeras, se supone que tienen mejor acceso, directo o indirecto, a la información y a los recursos y, por tanto, más capacidad de influencia y mayor será el impacto positivo sobre el valor añadido de las empresas [1]

Veremos a continuación que la influencia y poder efectivo de las mujeres consejeras de empresas españolas cotizadas es muy limitado, sea cual sea el indicador que se utilice.

Como puede comprobarse en la Tabla 3, las mujeres presentes en sus consejos de administración solo tenían poder de decisión efectivo (es decir, representaban al menos el 30% del consejo) en 13,49 de cada 100 empresas españolas cotizadas. La pobreza de este indicador es evidente si se tiene en cuenta que, según la directiva europea, en ese año de 2015 ya deberían tener el 30% de mujeres en sus consejos la totalidad de las empresas.

Tabla 3. Porcentaje de empresas con al menos el 30% de consejeras.

AÑO    2010 2011 2012 2013 2014 2015
Muestra de Empresas 133 128 127 122 125 126
Porcentaje de empresas con representación femenina de al menos el 30% 3,01% 3,13% 5,51% 6,56% 7,20% 13,49%

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la CNMV

El escaso poder de decisión del ya de por sí escaso número de mujeres consejeras de las empresas cotizadas españolas se confirma al analizar su diferente tipología (ejecutivas, dominicales o independientes).

El porcentaje de mujeres con la mayor influencia, las consejeras ejecutivas, es extraordinariamente reducido: en 2015, solo lo eran el 6% de todas las consejeras. Un porcentaje muy exiguo y que, además, ha disminuido en 3,5 puntos desde 2010 (Tabla 4). Los datos indican que un número muy reducido de consejeras forman parte de la élite ejecutiva que administra las compañías cotizadas y, por tanto, ostentan puestos de alta dirección que les otorga suficiente poder para tomar decisiones en la gestión y administración de dichas corporaciones. Además, en un reciente estudio[2] se afirma que las mujeres en posiciones de liderazgo pueden mejorar los resultados de las compañías pero que la proporción de mujeres ejecutivas es la variable que presenta una relación positiva y significativa más robusta con resultados económicos de las sociedades de la muestra y la proporción de mujeres consejeras es la segunda. Información que las empresas cotizadas españolas no consideran a la vista de los datos analizados, lo que supone una pérdida potencial de mayor valor añadido y, por ende, de capitalización.

Otros estudios[3] han demostrado que hay una relación positiva y significativa entre la existencia de consejeras ejecutivas y el incremento de mujeres consejeras en el consejo. Es decir, que la presencia de consejeras ejecutivas y el liderazgo femenino que representa no solo es positivo en sí mismo para las mujeres y para las empresas, sino que a su vez incrementa la probabilidad de ampliar el liderazgo femenino, puesto que suele conllevar un reclutamiento adicional de más mujeres en los consejos.

El porcentaje de representación de consejeras dominicales -aquellas que son designadas como representantes de los accionistas mayoritarios o capital control y están vinculadas- para el año 2015 fue del 28,7% respecto al total de consejeras en el mercado continuo y aunque es significativamente mayor que el de ejecutivas, se ha reducido en 5,5 puntos desde 2010. Mientras que el de consejeras independientes –aquellas que se caracterizan por su alta cualificación, sin vinculación y representan los intereses de todos los accionistas en general- bate record y alcanza el 65,2% para el año 2015 y ha experimentado un crecimiento de más de 9 puntos.

Parece que se constata[4] que aquellas consejeras con mayor independencia y cualificación son mayoría frente a las consejeras ejecutivas y las dominicales, imprimiendo así de mayor independencia al consejo y como consecuencia de ello haciendo que su funcionamiento sea más eficaz.

En consejos de administración más diversos e independientes se tiende a incluir a consejeras independientes que les permite ejercer su liderazgo libre de influencia de terceros, pero si las mujeres se encuentran en minoría en un entorno dominado por hombres, tienen pocas oportunidades de ejercer influencia en las organizaciones[5] como es el caso de las compañías cotizadas españolas.

Tabla 4. Tipología de consejeras.

Tipología de consejeras 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Porcentaje de consejeras ejecutivas 9,6% 8,4% 7,2% 7,4% 7,7% 6,1%
Porcentaje de consejeras dominicales 34,2% 35,1% 36,0% 35,1% 34,6% 28,7%
Porcentaje de consejeras independientes 56,1% 56,5% 56,8% 57,4% 57,7% 65,2%

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la CNMV

El segundo indicador de los mencionados más arriba es igualmente negativo en España. Como indica la Tabla 5. Solo dos empresas de 2010 a 2014 y 3 en 2015 tenían al menos una consejera ejecutiva (CEO y/o directora financiera…) y una consejera no ejecutiva, lo que representa un porcentaje ridículo sobre el total de las empresas cotizadas; 1,5% en 2010 y 2,4% en 2015.

Tabla 5. Presencia de al menos una consejera ejecutiva y una no ejecutiva.

AÑOS 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Nº de empresas 133 128 127 122 125 126
Nº de empresas con al menos una consejera ejecutiva y una consejera no ejecutiva 2 2 2 2 2 3
Porcentaje de empresas con liderazgo femenino 1,5% 1,6% 1,6% 1,6% 1,6% 2,4%

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la CNMV

El número de consejeras en comisiones puede suponer un indicador revelador por la importancia de las comisiones obligatorias, comisión de auditoría y comisión de nombramiento y retribuciones, en el desempeño del consejo. Ambas comisiones, pero más especialmente la comisión de auditoría, desarrollan funciones como la preparación de información para el consejo y toma de decisiones en la propia comisión sobre la supervisión de la elaboración e integridad de la información financiera, velan por la independencia del auditor externo, supervisan las políticas de retribución de los consejeros y consejeras, por la diversidad en el reclutamiento… es decir, que las consejeras que tengan presencia en estas comisiones no solo tienen acceso a mayor información sino que toman decisiones de gran importancia en la gestión de la compañía.

La presencia de consejeras en comisiones (ver Tabla 6) es muy similar a la de consejeras en los consejos de las compañías cotizadas. Aunque desde 2012 se incrementa el número de asientos ocupados por mujeres en las comisiones, alcanzando un total de 145 asientos ocupados por mujeres en 2015 (casi un 16% de representación), viene explicado por la tendencia de la presencia femenina en los consejos. Este resultado indica que la presencia de una consejera en el consejo, con una alta probabilidad, le otorga un asiento en una comisión delegada del mismo y mayor acceso a información, que supone un indicio de aumento de poder o liderazgo femenino. Para el año 2015 el porcentaje de empresas en las que alguna de sus comisiones delegadas estaban presididas por consejeras fue del 25% aproximadamente (gráfico 1), lo que indica que el índice de mujeres en comisiones y que presiden dichas comisiones es más alentador que la presencia en los consejos.

Tabla 6. Número de mujeres en comisiones del consejo.

AÑO 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Puestos en comisiones ocupados por mujeres 103 97 95 105 114 145

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la CNMV

Gráfico 1. Presidencia Femenina en Comisiones del Consejo de Administración.

Sin título

Finalmente, para analizar las redes sociales de las mujeres en los consejos de empresas cotizadas españolas se ha empleado una herramienta que analiza las estructuras de poder corporativas usando la teoría de redes: interlocking directorates –relaciones entre las corporaciones que se producen cuando comparten consejeros o consejeras, es decir, cuando se sientan en más de un consejo simultáneamente. Las redes son un mecanismo de colusión que beneficia tanto a la corporación como al propio consejero o consejera, ya que la red organizacional proporciona mayor probabilidad de formar parte de la red de élite y mayor acceso a los recursos. El consejero o consejera con una amplia red aportará información y conocimientos al consejo y a otros miembros de la red. Para este análisis solo estudiaremos las compañías listadas en el Ibex35 porque la muestra es más pequeña y nos permitirá llevar a cabo un análisis más sencillo (teniendo en cuenta que estas compañías están sometidas a mayor exigencia y control de la información obligatoria y voluntaria divulgada y, que por tanto, suelen divulgar mejores estándares)

Gráfico 2. Red corporativas del Ibex35 a través de consejeras

Red de Consejeras

Si analizamos la estructura de poder de las compañías cotizadas en el Ibex35 para el año 2105[6], constatamos que dichas corporaciones no establecen sus vínculos a través de consejeras, como podemos observar en el gráfico 2, solo existen 6 consejeras que comparten asiento en al menos dos empresas y una de ellas se sienta en tres consejos de administración. Las empresas de Ibex35 siguen estableciendo sus estructuras corporativas a través de sus consejeros que son mayorías en los consejos de administración como se puede ver en el gráfico 3. Resultados que ya intuíamos a través del análisis de datos realizados anteriormente: baja presencia de mujer en consejos, reducidísimo porcentaje de empresas con masa crítica de mujeres en sus consejos, inexistencia de consejeras ejecutivas y no ejecutivas sentadas en el mismo consejo, mayoría de consejeras reclutadas independientes, sin vinculación con el capital control, que nos lleva a pensar que su presencia se debe más al cumplimiento de cuotas impuestas que no se llegan a cumplir. Y, en este escenario son visualizadas como símbolos sin poder para ejercer influencia, ni tejer redes de influencia.

Gráfico 3. Red corporativas del Ibex35 a través de consejeros

Red Consejeros

El análisis de redes corporativas del Ibex35 corrobora que los consejeros son los actores elegidos por las compañías para establecer sus vínculos corporativos, son los que acceden a las redes de élites, los que tienen acceso a mayores recursos y proporcionan mayor información al consejo. Por tanto, el liderazgo en el índice de mayor capitalización en el mercado continuo español sigue siendo masculino y además, la diversidad de género es el aspecto que menos les preocupa según un estudio realizado por PwC, en el que solo el 25% de los consejeros les preocupaba el cumplimiento de la cuota establecida por el Código de Buen Gobierno. Así pues la evidencia nos muestra que en España no existe conexión en red de las mujeres con capacidad de toma de decisiones, aspecto clave para incrementar el liderazgo femenino y la mejora del valor añadido de las empresas.

En conclusión nos reafirmamos en que el avance de la presencia de la mujer en los consejos de administración de las compañías cotizadas españolas es un hecho pero muy exiguo y no alcanzaremos las cuotas establecidas por ninguna normativa a nivel europeo o nacional vigente y además, el liderazgo femenino es aún ilusorio:

  1. La presentación femenina en los consejos alcanza para el año 2015 el 15%.
  2. Solo el 13,49% de las compañías tienen al menos 30% de representación femenina
  3. Solo el 6% son consejeras ejecutivas.
  4. Solo el 2.4% de las empresas cotizadas tienen al menos una consejera ejecutiva y una no ejecutiva.
  5. La presencia femenina en comisiones es similar a la presencia en los consejos.
  6. Las consejeras no poseen redes sociales que les permita disponer de mayor información y capacidad de influencia.

Referencias y notas

[1][2] Noland, M., T. Moran y B. Kotschwar. (2016). Is Gender Diversity Profitable? Evidence from a Global Survey . Working Paper. Peterson Institute for International Economics.

[3] Lee, L.E., R. Marshall, D. Rallis y M. Moscardi. (2015). Women on boards: Global Trends un Gender Diversity on Corporate Boards. MSCI ESG Research Inc. 1-30.

[4] Terjensen, S.,E. Barbosa y P. Morais. (2015). Does the presence of independent and female directors impact firm performance? A multi-country study of board diversity. Journal of Management and Governance. Doi:10.1007/s10997-014-9307-8.

[5] Kanter (1977). Men and Women of the Corporation. New York: Basic Books.

[6] Se ha realizado el mapeo de las relaciones donde están entre consejeros y consejeras que forman parte de más de un consejo de administración en alguna de las compañías del IBEX35 a través de Onodo (https://onodo.org)

(*) Análisis realizado bajo el paraguas del proyecto ECO2015-65058-R: Las Mujeres en los Puestos de Toma de Decisiones Empresariales. ¿Símbolos o Poder Efectivo? financiado por el Ministerio

Por qué un colegio no puede llamarse Calvo Sotelo

Pepa Domínguez (2017), “Niños y niñas del colegio contra la violencia machista”, Fuente: Página de Facebook del AMPA del Colegio, https://www.facebook.com/AmpaCalvoSoteloSevilla/photos/a.147226489083820.1073741827.146385709167898/158088251330977/?type=3&theater

 

David Patiño Rodríguez

El día 30 de octubre tuvimos un tenso debate en el Consejo Escolar del Colegio Calvo Sotelo de Sevilla a raíz de una propuesta del AMPA para cambia el nombre por la posible ilegalidad del actual. En concreto, según al AMPA atenta contra la Ley de Memoria Histórica y la Ley de Memoria Democrática de Andalucía y por tanto, se debe cambiar cuanto antes para ajustarse a estas dos disposiciones. El Consejo Escolar rechazó a través de una votación secreta y sin dar un solo argumento dicha propuesta, sin valorar siquiera las razones planteadas por el AMPA y que se indican en el presente post por su interés, no solo para las personas relacionadas con el colegio.

El colegio se empezó a construir en el año 1935, en la II República licitándose bajo el nombre de Grupo Escolar Huerta de los Granados, porque comprendía dos edificios que se correspondían con los colegios de niños y niñas que se planificaron. El colegio se inauguró a principios del año 1937 con su actual nombre en honor al Protomártir de la Cruzada. Calvo Sotelo había sido asesinado días antes del golpe de estado y los golpistas fueron conscientes desde el principio que tenían que justificar su comportamiento y los juicios y asesinatos a los funcionarios y militares que se habían mantenido fieles a la legalidad y que habían cumplido sus cometidos. El asesinato de Calvo Sotelo se convirtió en la principal excusa para justificar su alzamiento contra la legalidad republicana y fue empleada extensamente durante la guerra.

El aprovechamiento propagandístico fue muy intensivo a lo largo de todo el régimen y especialmente al principio. En prácticamente todas las ciudades se rotularon plazas, calles e instituciones con honores a la figura del protomártir empleada para exaltar el régimen dictatorial. La hemeroteca de ABC permite hacernos una idea de la intensidad de este aprovechamiento. Por ejemplo, durante todo el año 1935, último completo en el que la República estuvo en paz y Calvo Sotelo era un destacado líder político, la búsqueda del término “Calvo Sotelo” genera 134 resultados. Por el contrario, la misma búsqueda produce 217 resultados para el año 1937, en el que ya había fallecido. Es decir, Calvo Sotelo muerto generaba muchas más noticias que vivo. La totalidad de estas noticas se corresponde con crónicas de las decenas de actos de homenaje que se realizaron los cuales tenían todos en común que la República era la que había asesinado directamente al político. Estos homenajes se sucedieron desde el principio de la sublevación como prueba que el 7 de agosto de 1936, el Ayuntamiento de Sevilla denominara plaza Calvo Sotelo la actual Puerta de Jerez “en memoria de un mártir de la Patria”. Entre las distinciones abundaron los cambios de nombres a colegios, como el reseñado el 9 de julio de 1938, “para la exaltación de las grandes figuras de nuestro glorioso Movimiento Nacional”. Para hacernos una idea clara de qué tipo de ceremonias se realizaron es representativa la que tuvo lugar en la Academia de Infantería de San Roque el 24 de mayo de 1938. En dicho acto, tal como indica literalmente ABC, tras la misa de rigor “se descubrieron grandes fotografías con la efigie de los generales Orgaz, Queipo de Llano y Mola, de José Antonio Primo de Rivera, Calvo Sotelo, Hitler y Mussolini”.

Si a esto unimos que José Calvo Sotelo no tenía relación directa alguna con Sevilla podemos llegar a la conclusión de que el colegio sevillano se llamó en honor a él únicamente como exaltación y justificación del golpe de estado y del régimen franquista que se estaba formando. Si no hubiera habido golpe de estado no se habría honrado a Calvo Sotelo con un colegio en Sevilla, ni por su actividad política ni por su asesinato, únicamente se hizo como acto de propaganda franquista.

Pero es que además, la actividad que desarrolló José Calvo Sotelo durante los últimos meses de su vida también es destacada y en concreto una parte de ella que ha sido descubierta recientemente. Calvo Sotelo era el líder del partido Renovación Española que defendía la restauración de la monarquía Alfonsina bajo un ideario ultraderechista contrario a la democracia liberal. Para entender los hechos, es necesario encuadrar históricamente los meses anteriores al golpe de estado y su asesinato. En febrero de 1936 se celebraron elecciones generales, y a pesar de que la derecha antiliberal[1] llegó con la expectativa de ganarlas e incluso hizo campaña por la mayoría absoluta, las perdió de manera clara, resultado vencedora una coalición de partidos burgueses progresistas y partidos obreros que se denominó Frente Popular. En esas circunstancias José Calvo Sotelo había terminado siendo líder oficioso de la oposición gracias a unos discursos incendiarios en los que llamaba a que el ejército se sublevara contra el régimen establecido[2].

En esa coyuntura política, los últimos descubrimientos de Ángel Viñas[3], nos han revelado que la actuación de Calvo Sotelo no se limitó a su actividad parlamentaria y por el contrario, fue un actor destacado de la conspiración, hasta su asesinato. Según el citado descubrimiento, Pedro Sainz Rodríguez que posteriormente sería ministro con Franco, siendo el número tres de Renovación Española, firmó 4 contratos el 1 de julio de 1936 en Roma con SIAI, una empresa aeronáutica italiana. En dicho acto se contrataba el suministro de 42 aviones de guerra, más de 10.000 bombas de 2 kilos, 2.000 bombas de 50 kilos, carburante, lubricante y metralletas, todo ello por un valor que en euros de hoy ascendió a 340 millones. Estos suministros tenían que ser entregados en el mes de julio, y de hecho, le llegaron a Franco al principio de la contienda. Quedan pocas dudas de que la operación había sido controlada por José Calvo Sotelo, que era el líder del partido. Tampoco se duda de que la operación contara con el asesoramiento de militares, dado el desconocimiento del material de guerra por parte de civiles. Los especialistas apuntan a Mola con el apoyo de Kindelán y el aval financiero de Juan March. Dado que el golpe militar fue el 18 de julio, los historiadores, en una línea de investigación que aún está más que abierta, han concluido que la fecha estuvo determinada por la llegada de los aviones que se le habían adquirido a Mussolini. Por otro lado, el tamaño de la operación hace pensar que estos contratos estuvieron negociándose durante semanas o incluso meses, por lo que muy posiblemente, el golpe de estado empezó a planearse recién confirmados los resultados electorales. Desde luego, la compra de 42 aviones, junto con otros documentos relacionados con la planificación del golpe, revela claramente que los conspiradores estaban planeando un conflicto armado. Tampoco parece que se estuviera planeando una guerra que durara casi tres años, como la que acabó sucediendo, pero desde luego, parece claro que el objetivo de la compra de esa cantidad de aviones último modelo y de armamento era generar, como indicaba Mola en sus planes originales, una “violencia extrema”. Y desde luego, estos hechos parecen dejar claro que el asesinato de Calvo Sotelo no precipitó unos acontecimientos que ya estaban más que acordados. Tampoco se puede decir que Calvo Sotelo no tuviera nada que ver con la sublevación y con la Guerra, pues parece claro que fue uno de los principales organizadores, a partir de una trama civil que se debería seguir investigando.

Por todas estas razones Calvo Sotelo no puede dar nombre a un colegio. No puede porque incumple dos leyes democráticas y en vigor. Tal como escuchamos tanto estos días, las leyes están para cumplirse y el colegio se denominó así para hacer apología de la dictadura franquista y para justificar el golpe de estado del 18 de julio de 1936, aprovechando su asesinato, por lo que incumple dicha normativa. Solo eso sería suficiente, pero es que además, Calvo Sotelo fue un destacado actor de aquel drama e intervino activamente en su planificación. Por todo ello, un colegio no puede llevar un nombre que está asociado a la guerra. Si se aceptan estas tesis, me imagino que los sectores más inmovilistas tendrán la tentación de salvar la situación llamando al colegio, por ejemplo, Presidente Calvo Sotelo, aprovechando al familiar. Este nombre cumpliría formalmente la ley, pero estaríamos ante un claro fraude de ley porque es evidente que si se el colegio se inaugurara ahora, la probabilidad de que se denominara de ese modo sería nula. De hacerse así, la única razón sería poder seguir denominando al colegio “Calvo Sotelo” y por tanto, Queipo de Llano continuaría siendo el que lo habría nombrado. En realidad, el legislador andaluz indicó su clara voluntad de que los andaluces sepamos la verdad de lo que pasó al establecer la novedosa obligación de que el golpe y la dictadura se estudie en los colegios. Es necesario que el colegio cambie de nombre de verdad para que los estudiantes les pregunten a sus maestros por qué se ha cambiado el nombre de su colegio o para que los padres y madres le hagan al director esa misma pregunta. En el caso del colegio Calvo Sotelo de Sevilla lo tenemos muy fácil, podemos recuperar el nombre que planeó la democracia de entonces y que la dictadura franquista nunca llegó a permitir.

Notas:

[1] Esta etiqueta me parece la más acertada porque, a pesar de lo que siempre nos han dicho, existía una derecha republicana que aceptaba la II República y las reglas democráticas que había impuesto.

[2] Fuente: Diario de Sesiones del Congreso, 16 de junio de 1936 (p. 1385); citada en Preston (1972; p.113).

[3] Viñas, Ángel (2013): “La connivencia fascista con la conspiración y otros éxitos de la trama civil” en Sánchez Pérez, Francisco (editor), Los mitos del 18 de julio, Crítica, Barcelona.

Referencias:

Preston, Paul (1972): “Alfonsist Monarchism and the Coming of the Spanish Civil War”, Journal of Contemporary History, 7 (3-4), pp.89-114.

Viñas, Ángel (2013): “La connivencia fascista con la conspiración y otros éxitos de la trama civil” en Sánchez Pérez, Francisco (editor), Los mitos del 18 de julio, Crítica, Barcelona.

Internet…en todas las cosas

Fuente: Francisco Farias Jr / Jesucristo del Nuevo Milenio / PublicDomainPictures.net / CC0 Public Domain


David Patiño

 

En 2007 Ray Algar acuñó el término consumo colaborativo[1] creando una etiqueta y un mantra que se emplea en los discursos de cualquier político que se precie y que quiera aportar una nota de modernidad a su discurso. Igualmente se escriben multitud de informes y descripciones que diseccionan el fenómeno y lo abordan desde el punto de vista laboral, fiscal o medioambiental y desde luego desde el punto de vista tecnológico. Nuevas palabras y expresiones se han agregado a nuestro vocabulario cotidiano como tuitear, guglear o prosumidor para etiquetar multitud de fenómenos relacionados con internet o las nuevas tecnologías, expresión que sigue siendo empleada  con generalidad, a pesar de las décadas transcurridas desde la invención de  internet o los ordenadores personales. Este post pretende reflexionar sobre el significado del fenómeno tratando de describir sus principales implicaciones.

Lo primero que se debe destacar es que es un fenómeno ligado al desarrollo de las tecnologías de la información y sobre todo a internet. Estas innovaciones tecnológicas han producido al menos dos novedades: comunicaciones globales en tiempo real, entendiendo globales desde el punto de vista geográfico pero también desde una perspectiva social, y un abaratamiento en dinero pero también en tiempo, del procesado de cantidades de datos que tienden al infinito, lo cual ha propiciado un acceso generalizado al mismo. A esto podemos añadir aspectos concretos relacionados con los anteriores como la geolocalización, la impresión 3D, el internet de las cosas,…. El resultado ha sido un cambio profundo en la sociedad y en la economía  transformándola en la tan cacareada sociedad de la información. Es decir, el elemento clave de nuestro tiempo es una sociedad que únicamente crea e intercambia información a la que únicamente es necesario  añadir una proporción de materia prima para conseguir cualquier cosa. La producción y la transmisión de información lo es todo en nuestro mundo. Pero a la vez está mediatizada por las características peculiares de la información como mercancía intercambiada en mercados en los que existen los denominados “fallos del mercado”.

En esta nueva sociedad destaca el papel que tiene la confianza. La confianza siempre ha hecho que vayamos a comprar a un puesto de verduras en lugar de a otros y se lograba tras un tiempo de actividad productiva, posibilitando el éxito empresarial. En la sociedad de la información el acceso a la confianza es global y es posible acceder a la valoración de muchas más personas. Se ha abierto la puerta a poner en valor elementos que antes casi no eran comercializables. Esto es una realidad en sectores como la vivienda para alquilar, el transporte, las chapuzas, … Pero como Rachel Bootsman indica[2] ya existen foros digitales de profesionales especializados en los que la confianza reportada en internet tiene más valor que los diplomas de instituciones universitarias de élite.

Internet también está poniendo las bases para la creación de una sociedad de servicios que sustituya a nuestra actual sociedad de posesiones, al provocar una relación diferente con los bienes. Si somos propietarios podemos incrementar el uso de nuestros bienes permitiendo que los usen terceras personas durante el tiempo que tradicionalmente los dejábamos ociosos. También lo vendemos de manera general, cuando ya no nos hace falta a través de wallapop. Pero en realidad, alquilar el uso de un bien colectivo en lugar de adquirir su propiedad no es algo que no se hiciera ya. Básicamente es la situación que se produce cuando nos apuntamos a un gimnasio en lugar de comprar máquinas de hacer abdominales. Está por ver si la próxima generación dejará de comprar bienes duraderos, como los coches, de manera similar a como ya se hace en muchas grandes ciudades. Sundararajan apunta a que la novedad está en la extensión de la confianza a otros ámbitos en los que tradicionalmente no se hacía.

El consumo colaborativo abunda en las ciudades porque la gente quiere compartir estos usos[3]. Internet ha posibilitado extender el consumo comunitario a otros bienes. Las antenas de televisión se compartían tradicionalmente, pero se puede extender a generadores de energía eléctrica y a modernas copisterías que permitan el uso de impresoras 3D para hacerse muebles con materiales locales y baratos, principalmente desechos, a través de una serie de diseños colaborativos como hacen ya los fablabs[4]… Rifkin (2016) predice la muerte del capitalismo por su éxito. Según el autor, la base del capitalismo era la explotación de la eficiencia productiva. La actual sociedad ha podido alcanzar la perfecta eficiencia productiva perfecta y en esa situación es imposible conseguir mejoras tecnológicas que permitan reducir costes que es, según el autor, la base del capitalismo. Llegados a este punto se alcanza una situación de coste marginal nulo incompatible con la subsistencia de este sistema económico.

Esto ha propiciado importantes cambios en el resto de sectores que han afectado a las cosas que se hacen y la forma cómo se hacen. Por un lado, el término economía colaborativa se emplea de modo creciente para etiquetar lo que, en otros ámbitos se denomina economía de plataforma. Engloba transacciones, principalmente entre particulares, que se realizan a través de una plataforma digital que pone en contacto a oferentes y demandantes. Este tipo de intercambios ha existido siempre, pero el cambio en el ámbito en el que opera el intermediario ha cambiado de modo radical. La generalización del acceso a internet ha posibilitado que ofertas de particulares lleguen a potenciales interesados de cualquier parte del mundo. La desaparición del límite geográfico ha ampliado al infinito la demanda potencial que ahora sólo está limitada por el alcance de la plataforma.

No obstante, muchas de estas plataformas etiquetan su actuación de intermediación para esconder su verdadera naturaleza de prestadoras de servicios y así eludir la normativa. Tampoco en este caso nos encontramos con algo novedoso que no hayan hecho, por ejemplo, algunas empresas a través de subcontratas para eludir las condiciones establecidas por convenios colectivos o la administración externalizando servicios,  para hacer lo propio con las regulaciones administrativas. Cabify, Uber o Deliveroo representan ejemplos de este tipo de actuaciones y tendrán que ser los juzgados los que establezcan la frontera.

Otro aspecto que se ha destacado de la economía colaborativa ha sido su carácter de altruista y su capacidad para construir  las bases para una nueva forma de organizar la sociedad y la economía. De este modo, se han generalizado plataformas en las que la contraparte del intercambio no se produce en dinero, sino que adopta la forma de amistad o de intercambio cultural. Plataformas como CouchSurfing o las que organizan trueques o donaciones representan buenos ejemplos. Este tipo de plataformas constituyen una forma de voluntariado, similar, por ejemplo, a los tradicionales intercambios para aprender idiomas, pero introduciendo de nuevo, la novedad de la dimensión potencial que permite lograr internet. Si bien, en el ejemplo concreto de CouchSurfing, la dimensión que adquirió les llevó a abandonar la gratuidad, o por lo menos a intentarlo porque el malestar de sus usuarios no se lo está poniendo fácil.

En general, internet ha modificado toda actividad basada en la intermediación al posibilitar un contacto directo entre personas a gran escala. Este contacto directo ha permitido, en muchos casos, eliminar la necesidad de que exista intermediación de ningún tipo. Pero ha introducido también un aspecto novedoso, en el sentido de que ha permitido que ahora todo pueda ser entendido como una relación entre partes que precisa intermediación. Negocios como las agencias de viajes, los bancos de inversión, discográficas o editoriales entran dentro de la primera categoría. El periodismo es el mejor ejemplo para entender la situación llegando a la situación en la que los medios han sido sustituidos por twitter para seguir un acontecimiento en tiempo real a través de la información creada colaborativamente.

El big data es otro de los fenómenos que está modificando radicalmente nuestra sociedad y que también se basa en el desarrollo de las tecnologías de la información, pues constituye la base del resto de fenómenos comentados que descansan en la creación y procesado de unos cuantos miles de millones de datos. Sin embargo, el bigdata tampoco es totalmente nuevo pues las compañías de seguros ya comercializaban los datos de sus clientes en el siglo XIX. Las innovaciones en el procesado de datos han extendido el uso de enormes bases de datos que ahora son accesibles a casi cualquier institución, e incluso a particulares, que además disponen de equipos y software capaz de gestionarlos. No obstante, la posibilidad potencial está limitada en la práctica al acceso a dichos datos. Frente a eso, las corporaciones GAFA[5] acceden a miles de millones de datos de sus usuarios y creando bases inmensas que constituyen su principal activo. El negocio consiste en obtener y explotar datos de nuestro comportamiento que se consiguen a través de diversas y novedosas vías. Estas grandes corporaciones se han aprovechado de economías de red casi ilimitadas y ahora lo dominan todo al proporcionar el marco en el que se produce buena parte de la comunicación actual. El resultado ha sido la elaboración de bases de muy difícil valoración, entre otras cosas por la falta de transparencia que envuelve la actividad de estas enormes corporaciones. El modelo de negocio genera inquietud dada la ausencia de regulación que no clarifica aspectos básicos como la jurisdicción responsable para realizar reclamaciones, la obligación de tributar, las posibilidades de mercadear con nuestros datos, los peligros para la privacidad o la apropiación de ese valor por parte de estas corporaciones. Actualmente se debate sobre los derechos de propiedad de estos datos e incluso Telefónica considerado que los GAFA se están apropiando de valor creado por otros actores y que el propietario de la infraestructura que posibilita el intercambio de información también debería tener participación, lo que recuerda a la necesidad de que tanto transportistas como usuarios de carreteras paguen impuestos para construirlas. La total deslocalización de un producto de masa totalmente inmaterial constituye un fenómeno completamente nuevo y una necesidad imperiosa de calificarlo jurídicamente como paso previo a ser regulado poniendo límites a algunos de los aspectos considerados. Además, el modelo de negocio adquiere una complejidad creciente. Podemos emplear la industria de extracción de petróleo como paralelismo para entenderlo. El petróleo era muy fácil de extraer a principio del siglo XX en Texas. La intensificación de la extracción ha llevado a que actualmente es necesario hacer prospecciones y excavaciones enormes. Del mismo modo, al principio era relativamente fácil adquirir datos de nuestro comportamiento, poco a poco las GAFA fueron acaparando la mayoría de los mismos y se creó la necesidad de buscar otras vías. Se crearon aplicaciones que nos engancharan al móvil el máximo tiempo posible como los Candy crash, las redes sociales,… En la actualidad, Amazon se plantea obtener datos de nuestra vida offline para lo que ha adquirido una cadena de supermercados con la pretensión de obtener nuestros hábitos de compra de todo tipo o los datos que envían sus drones de envío de paquetes[6]. De igual forma, el internet de las cosas que ya es una vía intensiva para generar multitud de datos. El debate está servido porque el poder de estas compañías les está permitiendo modificar los derechos de propiedad para apropiarse de esta información a costa de nuestra privacidad como muestra la polémica de la aspiradora robótica que mapea y vende los datos de la casa de los usuarios.

Internet también ha modificado el papel de los intermediarios es en el ámbito político y social. Ha facilitado la acción política directa y el debate, pero no ha eliminado la democracia representativa que no parece estar debilitada. No obstante, se ha reducido el coste de que los grupos latentes se transformen en grupos políticos activos, en términos de Olson, propiciando la aparición de movimientos de protesta e incluso revoluciones como la primavera árabe o el 15M. Si bien, se han producido dinámicas que no eran predecibles. Por un lado, buena parte de esa fuerte actividad pública y de protesta se ha desarrollado en un ámbito controlado por un actor privado, principalmente twitter, que puede suspender la actividad de sus usuarios o ser fácilmente controlado por la actividad gubernamental secuestrando o controlando, de manera férrea, los contenidos a los que se puede acceder, como hace China.

El proceso también ha propiciado que la política se vuelque, en modo creciente, hacia las redes sociales y está transformando a los medios tradicionales, prensa escrita y sobre todo televisión, en vías de información de sectores de población que no han sido capaces de acceder al mundo tecnológico. Además, se plantean dudas sobre los efectos que está teniendo el cambio en las relaciones sociales, la información y la política. Parece que los algoritmos en los que se basan los buscadores o youtube podrían primar el radicalismo y dirigir a páginas y blogs radicales cualquier tema en solo dos o tres clicks[7]. También tuvo mucha repercusión la rápida evolución de la inteligencia artificial de Microsoft que se volvió nazi y racista en un día[8], a partir de la simulación de los comportamientos humanos aprendidos en la red, o el papel que las RRSS tuvieron en la victoria de Trump, la amplia difusión de información mentirosa, etc.

La mayor innovación del desarrollo de la tecnología de la información es su incremento. Esa ingente creación de información puede ser un bien comunal que por otro lado, no es un bien público porque no es costoso producirla, dado que el proceso de crearla genera utilidad que puede servir de remuneración e incentivo. Es decir, el proceso genera un bien común con pocos costes de acceso y tendencia a que sean nulos. Wikipedia constituye un buen ejemplo de lo que queremos indicar. La satisfacción de aportar representa incentivo y remuneración suficiente. Linux también representa otro ejemplo. En ambos el coste de acceder a la información se limita a poseer los conocimientos suficientes que permitan usar tales recursos, pero incluso éstos, es posible que se reduzcan en el tiempo, a partir de aportaciones colaborativas que los hagan más accesibles y fáciles. Pero también es la información relevante para el buen funcionamiento de los mercados. En la sociedad de la información se dificulta que un restaurante estafe porque hay mucha más información que es aportada de modo voluntario por la gente, que se remunera por la satisfacción de reportar una crítica. De nuevo el límite (y la alarma) las aporta el marco en el que se hagan estas valoraciones que cuando se realizan en TripAdvisor se encuentran dentro un marco controlado por una empresa privada y, hasta ahora, casi sin regulación.

La última relación que quiero destacar son los efectos que la sociedad de la información pueda tener en el funcionamiento de los mercados. Los sectores más liberales creen que internet puede abrir las puertas a la autorregulación de los mercados pero la evolución de los mercados financieros no lleva a compartir este optimismo, pese a que había muchísima información. Es verdad que en estos mercados se intercambiaban productos muy difíciles de entender, pero es cierto también que por muy complicado que fuera el producto, el mercado podría haber generado información más que suficiente y no lo hizo. De hecho, existe literatura que explica por qué no lo ha hecho[9]. Troncoso indica que en realidad, la información no sólo ha generado consumidores más informados sino que ha propiciado que lo sea también la oferta. El uso del bigdata permite que las empresas tiendan a discriminar de manera perfecta los precios, al conocer características personales de los demandantes que les posibilitan dividir el mercado hasta niveles que antes era únicamente posible desde un punto de vista teórico. Sin embargo, puede ser que se esté generalizando una competencia monopolística extrema caracterizada por unos productos adaptados a las preferencias individuales de los demandantes y en la que la variedad de precios recogería estos monopolios individuales. Por último también se ha apuntado la posibilidad de que las empresas empleen algoritmos que les permitan colusionar de manera automática[10]. La UE alarmó sobre la posibilidad de que los algoritmos permitan vincular automáticamente los precios de las empresas a los de los competidores. El resultado serían situaciones en las que los mercados se comportan como monopolios, incluso en los que existiera un número destacado de oferentes.

 

Notas

[1] http://www.oxygen-consulting.co.uk/insights/collaborative-consumption/

[2]https://www.ted.com/talks/rachel_botsman_the_currency_of_the_new_economy_is_trust?language=es

[3] http://www.observatorio-empresas.vodafone.es/articulos/la-economia-colaborativa-tambien-es-util-para-la-administracion-publica/

[4] Imposible no acordarse del fantástico Fablab de la Universidad de Sevilla cuyo director es José Pérez de Lama (http://fablabsevilla.us.es/).

[5] Acrónimo de Google, Apple, Facebook y Amazon.

[6] http://www.eldiario.es/theguardian/Silicon-Valley-informacion-petroleo-llegar_0_679632156.html

[7] http://www.eldiario.es/theguardian/James-Damore-Google-radicalizacion-YouTube_0_675782932.html

[8] http://www.lavanguardia.com/tecnologia/internet/20160325/40672722377/inteligencia-artificial-microsoft-nazi.html

[9] http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=377134

[10] https://www.wsj.com/articles/eus-antitrust-chief-sounds-alarm-over-risk-of-automated-online-price-collusion-1489662298

Referencias

Rifkin, Jeremy (2016), La sociedad de coste marginal cero, Paidós, Barcelona. (Obra original publicada en 2014).