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Notas varias sobre la reforma de las universidades Esp

Imagen: Patio del edificio central de la Universidad de Sevilla (la antigua Fábrica de Tabaco). Autor imagen: Zarateman; fuente: Wikipedia.
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Notas varias sobre la reforma de las universidades Esp

José Pérez de Lama

Tenemos nuevo Ministro de Universidades en la persona de Manuel Castells. Algunos amigos de amigos tal vez pudieran andar por allí cerca y me habían comentado estos días, e hice diversas notas, de las que selecciono alguna cosa aquí. Más de 20 años de experiencia universitaria, casi 30 si se cuentan los años de estudiante. En la universidad pública española, en Estados Unidos, en algunas otras partes…

[1] Algo bueno entre cosas malas…

Charlando con un colega profesor italiano, quizás fuera ayer, estábamos de acuerdo en que la Universidad – así con mayúsculas — era irreformable. Lo de ahora es malo, un nuevo sistema también lo será enseguida. Lo bueno es que entre ambas situaciones fuertemente institucionalizadas pueden darse situaciones libres, relativamente provisionales… Me contaba por cierto, que en Italia, donde él trabaja, esto del EEES, al menos en cuanto acreditaciones, «papers», etc. se lo toman con algo más de distancia crítica que nosotros por aquí.

Un espacio de una cierta libertad entre dos situaciones altamente codificadas… Esto estaría relacionada con la idea que comparto desde siempre con diferentes colegas, algo estrafalaria hoy en día, pero de antigua raigambre – de Montaigne a Freire entre muchos otros – de que no puede existir aprendizaje si no es en libertad – lo otro son diferentes modalidades de domesticación… Y lo mismo en cuanto al pensamiento, incluso a eso que en ocasiones se llama «creación»…

Construyendo el argumento de otra manera: convendría no codificar en exceso y hacer que existan espacios de libertad, de diferencia, de experimentación… Los pocos centros universitarios que, de entre los que he conocido, me han deslumbrado profundamente eran así.

En una de mis colaboraciones «algo ilustres», participamos en una red con el famoso MIT, — la red Fab Lab –, y el profesor del Media Lab que lideraba la red nos contaba en alguna ocasión que su principal trabajo era tratar de liberar a sus estudiantes e investigadores de burocracias, papeleos, trabajitos varios… para que se pudieran dedicar de lleno a estudiar, enseñar, investigar… Ni siquiera allí lo conseguía, decía en uno de sus escritos… __ (algún otro comentario sobre esto más abajo).

[2] El sistema universitario Esp es razonablemente bueno

Cualquier reforma, siempre en mi opinión, debe partir de considerar que el sistema universitario Esp es bastante bueno [véase, por ejemplo, World Economic Forum, 2017]. Más o menos está al nivel de Esp en los rankings mundiales en economía y en otros temas; o quizás un poco mejor. Lo del catastrofismo, el rasgarse las vestiduras, etc. conviene tomárselo con algo de distancia; muchas veces es crítica bastante interesada; otras es dejarse llevar por «el verlo todo-todo-todo mal». A veces piensa uno, incluso, que la universidad pública es una de las cosas que mejor funciona en nuestro pobre país… La defensa de la «universidad pública» es de especial importancia en este debate. Por supuesto, hay mucho que mejorar; casi todo lo podemos y tenemos que mejorar ___ aunque también se puede empeorar, que suele ser mucho más fácil; y cabría decir que lo de empeorar sería ir a favor de «la inclinación natural de las cosas»; la entropía y eso. En mi opinión, empeorar es más bien lo que hemos hecho en los últimos 20 años con «Bolonia» – en conjunto, aunque ciertamente no en todo.

[3] Acabar con un sistema de incentivos que ya no funciona

Ahora una cita de Spinoza: «a los esclavos y no a los hombres libres es a quienes se recompensa por su buen comportamiento» [Tratado político, cap. X, 8; citado en Deleuze, 2009]. Una línea de análisis del uso de los incentivos así en general plantea que a partir de un cierto momento, cuando la población a la que se aplica ha desarrollado sus mecanismos de adaptación, los incentivos tienden a producir justo lo contrario de lo que se proponían [SV-POW!, 2017] – Y esto parecería ser así en el sistema universitario Esp. Habría que pensar, como están haciendo diversas universidades europeas, en abandonar el sistema de promoción presuntamente meritocrático, pro-mercados y globalizante de los últimos años, cuyos efectos desde hace tiempo se han hecho más bien perversos: me aventuro a afirmar, la «ciencia» está cada vez alejada de los urgentes problemas de la civilización y el mundo contemporáneos (el caso del cambio climático quizás sea la mayor evidencia); los tipos de subjetividad que se han producido en las universidad son catastróficos («carrerismo», individualismo, utilitarismo cutre, corto-placismo, abandono de la docencia, etc. – véase sobre esto, por ejemplo, La sociedad de control de Deleuze, 1991).
Frente a esto la alternativa que propone el texto que se citaba para optimizar el trabajo universitario me parece de lo más sensata: sueldos normales, buenas condiciones de trabajo, mayor autonomía y disponibilidad del propio tiempo. Lo que dice el artículo que cito es bien sencillo: «But could it be that the best way to get good research and publications out of scholars is to hire good people, pay them the going rate and tell them to do the job to the best of their ability?» Otras autoras hablan de slow professors, haciendo el paralelismo con la slow food y las slow cities — (ps: ver la referencia a un texto de Stengers en los comentarios al artículo).

[4] Necesidad de evaluación seria tras 20 años de la implantación del EEES («Bolonia»)

Sería muy necesaria una evaluación del sistema universitario Esp y europeo – desde la implantación del EEES y el dominio creciente de los estándares globales y de la pretendida fast academy. Decía hace unos días que una de las cosas que bien podría hacer Castells, aprovechando su prestigio global, era impulsar este proceso a nivel europeo, para, entre otras cosas, re-evaluar las actuales tendencias de desarrollo del conocimiento, las ciencias, la innovación, and-so-on.

[5] Una evaluación realista del sistema universitario Esp

Esta evaluación, en mi opinión, tendría que ser hecha, en nuestro caso, desde la situación y la perspectiva de la sociedad y del propio sistema universitario Esp; nuestras fortalezas y debilidades, etc. Otro poco de Spinoza, que es lo que ando leyendo últimamente:

«Los filósofos, [los moralistas… los sacerdotes,] se figuran, sin duda, llevar a cabo una obra sublime y alcanzar la sabiduría más elevada, haciendo elogios incesantes a una naturaleza humana imaginaria, acusando al mismo tiempo de manera implacable a la [naturaleza humana] que de verdad existe. Ya que no conciben a los hombres tal y como son, sino tal y como su filosofía querría que fueran». ___ Tratado político, I, 1 __ citado por F. Lenoir, 2019, 108.

[6] Objetivos propios: una evaluación «situada» del sistema universitario Esp

Uno, que como decía ha «experimentado» – como estudiantes, como profesor-investigador, como conferenciante –, universidades por bastantes partes del mundo, incluyendo algunas de las que se suelen proponer como modelos ideales de referencia – de esas que en ocasiones se hacen aparecer con un carácter cuasi-mágico, – piensa que para hacer una evaluación del sistema universitario español que sea ecuánime, y sobre todo que sirva para algo,  éste debe ser valorado,

a) en un contexto internacional amplio – lo que decía que ocupamos un puesto bastante adecuado a nuestra posición internacional en otras cuestiones;

b) en función de nuestros objetivos específicos (sobre los que habría que pensar, y que comparados con las universidades estadounidenses más famosas serán en principio bastante diferentes);

c) en función de los medios económicos y quizás de otro tipo que se le dedican. Si no, aunque sea un tópico decirlo, sería como comparar en fútbol al Real Madrid con un equipo de Islandia o Japón, por decir algo, o en baloncesto, a los Lakers de Los Angeles con una liga de deporte educativo y saludable.

Uno piensa, y siempre trata de hacerlo ingenuamente, que el sistema universitario Esp tendría que reflexionar sobre unos objetivos específicos: de la universidad pública, de las necesidades y aspiraciones de España, de la situación de la que partimos… Y en ese sentido, tratar de copiar a las universidades más excepcionales del mundo anglo-estadounidense me parece un posicionamiento equivocado, poco ilustrado y «algo provinciano»; como del muchacho de Valladolid – por decir algo – que llega a América y se queda deslumbrado por los rascacielos, las autopistas, los coches y las hamburguesas, etc. y piensa que todo lo suyo era mucho peor… Otra forma de colonialismo…

[7] Repensar los objetivos: reorientación de la producción de conocimiento y saberes

Recordando ahora a Guattari [2000: 14] en lugar de a Spinoza, ya en los 80 y en relación con la crisis ecológica y social – y en lo ecológico desde luego, ahora estamos mucho peor que entonces; como decía está muy claro que siempre se puede empeorar – planteaba que no era tanto en el avance de lo estrictamente tecno-científico en donde tendríamos que centrarnos – con los conocimientos existentes en realidad podríamos resolver casi todos los problemas a los que se enfrenta la humanidad hoy en día – sino en lo que Guattari llamaba ecología social y ecología mental: cómo se organizan las sociedades, que subjetividades producimos – por decirlo de manera rápida y simplificada. Si esto fuera así, y a mi desde luego me parece totalmente verosímil – y nos lo tomásemos en serio como sociedad – , debería suponer una reorientación radical de las ciencias las tecnologías, el general intellect, etc. hacia cosas como la transición energética justa y democrática, la reorientación radical de las finanzas y el desarrollo digital, los problemas de la desigualdad a múltiples escalas, la cuestión del (pos)crecimiento and-so-on. Daríamos entonces una menor importancia a otras cosas que hoy se entienden por la vanguardia de los tecno-científico.

La Humanitas de Cicerón [https://es.wikipedia.org/wiki/Paide%C3%ADa] – de donde vendrá el Humanismo, que se alcanzaba a través de la educación, constituía para los romanos lo que los diferenciaba de los bárbaros. Y hoy, a pesar de tantas críticas a los sucesivos humanismos, habría que seguir pensando en quienes son los bárbaros. Y entre los muchos bárbaros, uno piensa que están los que usan las ciencias y las tecnologías para matar mejor con sus drones y misiles, los que usan las matemáticas para vender más anuncios, generar algoritmos financieros depredadores o tener a la población estrechamente controlada, o los que usan la investigación médico-farmacéutica para ganar dinero antes que ninguna otra cosa. En fin, esa ciencia que imaginamos maravillosa, pero que sin orientación ni límites se convierte en motor de barbarie.

[ps2: Si se consultan la LOU (Ley de Ordenación Universitaria, art. 1) y en mi caso más particular la LAU (Ley Andaluza de Universidades, art. 3) y el Estatuto de la Universidad de Sevilla (arts. 2 y 3), se observa que las funciones, principios informadores, principios básicos y objetivos que se encomiendan y atribuyen a la Universidad en Esp son múltiples y variados,  pero que muchos de los que se relacionan en estos textos legislativos quedan en la práctica en poco más que declaración de intenciones mientras que a través de otros se intenta dominar, de maneras que en ocasiones llegan a ser insidiosas, la vida universitaria].

[8] El tiempo, los plazos

La cuestión del tiempo, de los plazos. ¿Cuánto va a durar este gobierno? ¿Cuatro años, ocho, tres, dos…? ¿Cuánto se tarda en implementar una transformación profunda de un sistema universitario? ¿Veinte años? ¿Veinticinco? __ Parte de lo que se pueda pensar desde el nuevo ministerio tendría que ser en torno a esta cuestión de los tiempos… ¿Qué cosas se pueden hacer en uno o dos años? ¿Qué cosas se pueden plantear para 8, 16, 24 años y que condiciones supone eso para un proyecto que tendría que poder ser continuado por equipos muy diferentes? Porque lo que si que parece claro es que el proyecto de convertir Esp en un país entre los más avanzado en el campo del conocimiento y las ciencia y tecnología tendría que ser un proyecto generacional; – no puede ser algo que vaya el ritmo de las elecciones y los partiditos de turno.

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En fin; como siempre, casi todo lo escrito son más bien preguntas y temas que uno propondría para discutir con los amigos, que pretendidas verdades definitivas. A pesar de que los otros sí que propongan sus cosas como tales… Es lo que tiene, tanto el no tener que tomar decisiones – supongo que lo haría sin problemas si tuviera que hacerlo –, como el haber visto mucho ya y el ser cada vez menos creyente en nada.

¡Vale!

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#referencias

Gilles Deleuze, 2009 [1ª edición fr. 1981; 1ª edición Tusquets, 1984], Spinoza: filosofía práctica, Tusquets, Barcelona

Gilles Deleuze, 1991, Posdata sobre la sociedad de control, disponible, por ejemplo, aquí: http://theomai.unq.edu.ar/conflictos_sociales/Deleuze_Postdata_sociedad_control.pdf | accedido 13/01/2020

Félix Guattari, 2000 [1989], Las tres ecologías, Pretextos, Valencia.

F. Lenoir, 2019, El milagro Spinoza, Ariel, Barcelona

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Las fuentes de opinión son periodísticas aunque con referencia a estudios académicos; considero en cualquier caso que muestran otros sentidos comunes de los que estamos bastante necesitados.

Elizabeth Redden, 2019, Stepping Out of the Rat Race, en: https://www.insidehighered.com/news/2019/01/23/ghent-university-belgium-embraces-new-approach-faculty-evaluation-less-focused | accedido 13/01/2020

SV-POW!, 2017, Every attempt to manage academia makes it worse, https://svpow.com/2017/03/17/every-attempt-to-manage-academia-makes-it-worse/ | accedido 11/01/2020

World Economic Forum, 2017, Which countries provide their citizens with the best higher education? en: https://www.weforum.org/agenda/2017/05/which-countries-provide-their-citizens-with-the-best-higher-education/ accedido 11/01/2020

Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades


Imagen: “Stakeholders” del ecosistema de la fabricación digital colaborativa. Pérez de Lama, 2019, revisión de otro diagrama (con Alejandro González) de 2010-2013. Pinchar en la imagen para verla ampliada.

¿Por qué alguien querría hacerse fabber o maker?

José Pérez de Lama

Nota previa: Lo que sigue es un apartado de un capítulo dedicado a la fabricación digital y la economía colaborativa que publiqué recientemente en el libro “Economía colaborativa… ¿De verdad?, editado por David Patiño, Charo Gómez-Álvarez y Juan J. Plaza . Este apartado presentaba una relación de los tipos de subjetividades que estimo se cultivan en los fab labs y maker spaces y que constituyen buena parte de su interés y atractivo. Piensa uno que estos rasgos subjetivos contrastan, aunque no siempre sea así, con los rasgos actualmente dominantes del individualismo, la competitividad, el consumismo, la recepción acrítica de las tecnologías, etc. __ Aprovecho para dedicarlo a mis compañer*s del Fab Lab Sevilla y la red global. __ El artículo original está firmado con César García Sáez, de MakerSpace Madrid, con quien tuve diversas conversaciones durante su preparación, que se sumaron a las que veníamos teniendo desde hace ya bastantes años. __ En el libro el texto va acompañado de imágenes y notas que no se han incorporado aquí. JPL

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Life wastes itself while we are preparing to live. (La vida se pierde mientras nos preparamos para vivir). Ralph Waldo Emerson

Entonces, si decimos que actualmente es más barato, – y lógicamente más cómodo -, comprar un mueble en Ikea que hacérselo uno mismo en el fab lab, ¿cuál es el interés del asunto? ¿Y por qué hay gente que prefiere hacer este tipo de cosas en un fab lab en vez de comprarlas ya hechas y más baratas? Lógicamente, cada uno de los fabbers o makers tendrá sus razones, pero podemos señalar algunas de las más destacadas y comunes, aunque en cada caso particular se tratará probablemente de una trama compleja de intereses diferentes. Ocurriendo, incluso, que los diferentes intereses de unos y otros no estén necesariamente alineados.

El placer de hacer
Una de las principales razones sería la del gusto o el placer de hacer, de hacer cosas materiales, – algo que Richard Sennet, por ejemplo, estudia en su libro The Craftsman (2008). En un mundo en el que el trabajo es cada vez más abstracto y nuestro relación con lo material cada vez más artificiosa la posibilidad de hacer cosas por uno mismo, cosas concretas y físicas, de aprender a hacerlas cada vez mejor, es algo que para muchas personas constituye una fuente de placer. Este es un sentimiento que no será extraño a artistas y artesanos, arquitectos, ingenieros, hackers, bricoleurs, etc. Sigue leyendo Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades

Ecología de las prácticas, un concepto de Isabelle Stengers

Fotografía histórica de la primera observación de un neutrino en una cámara de burbujas de hidrógeno, Sincrotrón Zero Gradient, 13 de noviembre de 1970: un neutrino invisible  choca con un protón, generando las huellas de las partículas resultantes de la colisión a la derecha de la imagen, el neutrino se transforma en mesón mu, la tercera traza es un mesón pi creado por la colisión.  Argonne National Laboratory. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/File:FirstNeutrinoEventAnnotated.jpg

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Reseña de José Pérez de Lama

Continúo tirando del hilo Haraway-Bellacasa-Margulis… Las dos primeras, si mal no recuerdo, citan a Stengers como referencia principal; un nombre familiar por otra parte en el “mundo Latour”. Con formación como química y filósofa, su trabajo, éste que ahora comento al menos, se encuadra en los Estudios sobre Ciencias y Tecnologías (STS por su acrónimo en inglés), que tratan de estudiar las ciencias y las tecnologías como prácticas culturales, históricas, situadas – en contraste con la concepción moderna o tradicional que las interpretaba como ejercicio neutral que busca y encuentra progresivamente verdades absolutas – más o menos. Stengers también recurre al pensamiento de Deleuze-Guattari, lo que la hace atractiva para mí; y supongo que por esta razón será sospechosa para otros.

De momento leí The Science Wars, el primer libro de su compendio Cosmopolitics, tratando de aproximarme a su idea de ecología de las prácticas sobre la que leí y que captó mi atención en Matters of Care, el libro reciente de María Puig de la Bellacasa. [1]

La sensación empezando The Science Wars era la de entrar en medio de una conversación en marcha desde hace algún tiempo, y de la que no me enteraba de la mitad. Y efectivamente, después de mirar un poco por ahí, ése era el caso: las Science Wars fueron un episodio ocurrido en los años 90, importante para los STS y quizás menos para el resto del personal. Igual algunos recordaréis el caso Sokal, en el que un físico, el tal Sokal, escribió y logró que se aceptara y fuera publicado un artículo paródico de estilo deleuziano en una revista científica del entorno de los STS. Con esta acción pretendía demostrar que aquellos discursos carecían de sentido, y que ni siquiera los propios pretendidos especialistas eran capaces de entenderlos. [2] Sigue leyendo Ecología de las prácticas, un concepto de Isabelle Stengers

Contribuciones a la construcción de una perspectiva eco-ética-estética de la ciudad: documentos de concurso de profesor Titular de Universidad


Imagen: Tecnologías convivenciales; prototipo portátil de fabricación (impresión 3D) alimentado por energía solar fotovoltaica. Entre otros aspectos de interés, la impresora, una p-minifab, es hardware libre desarrollado y construido por el propio equipo del Fab Lab Sevilla (Miguel A. López). En la foto estoy con Cristina P. estudiante interna que colabora con el Fab Lab desde hace ya unos años.

José Pérez de Lama

Casi como despedida bloguera del año subo aquí enlaces a los documentos que preparé para el concurso de profesor Titular de Universidad en el área de Composición Arquitectónica, en la Universidad de Sevilla, para un perfil centrado en la ciudad, tecnopolíticas, medio ambiente (y fabricación digital), que afortunadamente, como muchos sabréis, pude ganar. [0]

Por si alguien tiene curiosidad, y como posible herramienta para otros futuros concursantes. El documento sigue el guión de la convocatoria, aquí en una versión extendida con diversos apéndices. El guión propone los siguientes documentos:

1/ Proyecto docente e investigador

2/ Programa de docente de la(s) asignatura(s) recogidas en el perfil

3/ Curriculum vitae

Yo añadí en un cuarto apartado (volumen) adicional la bibliografía y las referencias usadas tanto para el proyecto docente e investigador como para los programas.

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Contenidos y no-contenidos

Tras asistir a un par de concursos similares, me quedé algo perplejo con la colonización subjetiva-institucional de la máquina de acreditación. Resumidamente, los compañeros mencionaban ante todo los artículos indexados, proyectos de investigación financiados, etc. etc. sin mencionar sus contenidos salvo los títulos en el mejor de los casos y las presuntas keywords repetidas una y otra vez. Todo esto ilustrado con gráficos cuantitativos, muy bonitos eso sí, en los que se mostraban como habían cumplido meticulosamente con todos los items que los organismos encargados de las acreditaciones exigen para acceder al tipo de plaza en cuestión. Algún amigo multi-archi-sexeniado que me acompañaba exclamaba: “¡Impresionante, qué consistencia, qué carrerón!” o algo similar.

Sobre la autonomía universitaria

Uno esperaba que tras 10, 15, o 19 años en mi caso, de docencia e investigación los candidatos presentaran su pensamiento sobre las cuestiones objeto de la plaza, los trabajos realizados, argumentando su interés y relevancia en sí mismos, y no en virtud del reconocimiento hecho por el ya demasiado conocido dispositivo cuantitativo que nos hemos impuesto o nos han impuesto con la llegada del siglo XXI. Aquello de la autonomía de los universitarios para decidir que es lo relevante en su trabajo, qué problemas o cuestiones eligen tratar, por qué y cómo lo hacen, y que respuestas propias – o como parte de los ecosistemas de pensamiento, docencia e investigación – están tratando de dar. Así como lo que proyectan hacer en los próximos años en el caso de ganar las plazas objeto de concurso…

Eso es más o menos lo que traté de hacer yo, modestamente, y con las dudas de quien tiene todo conocimiento por tentativo y provisional. Empezando por un cierto diagnóstico de la Universidad actual y siguiendo por los problemas y cuestiones a los que me he dedicado y me quiero dedicar, y las cosas realizadas en este marco. Especialmente, considerando el estado de crisis-cambio que vivimos tanto en la Universidad, como en la sociedad y la ciudad – que en concreto era el objeto central del perfil de mi plaza.

Pensar, hacer y volver a pensar sobre lo que se hace

Como resumen algo grosero, lo que planteaba como posible descripción de mi trabajo de estos años y espero que de los que vienen, era la contribución a la construcción de una perspectiva eco-ética-estética [1] de la ciudad, el territorio y las sociedades contemporáneas, en las que las tecnologías (digitales) y el medio ambiente-ecología constituyen dos de sus vectores principales de  transformación y crisis – junto con el estudio del capitalismo contemporáneo, la reproducción social y los feminismos, las nuevas relaciones de poder y cosas así.

Un trabajo teórico en diálogo con el trabajo práctico, que en etapas sucesivas supuso trabajar en proyectos con el Seminario de Arquitectura Bioclimática (posteriormente de Arquitectura y Medio Ambiente) durante los 80 y principios de los 90, vivir en Los Ángeles entre finales de los 90 y principios de los 2000 para estudiar in situ y en primera persona la emergencia de la metrópolis posfordista y digital, los trabajos con hackitectura.net durante la década de 2000, a la vez que participaba activamente en los movimientos anti-globalización de este período, y la creación y trabajo en el Fab Lab Sevilla y la Fab Lab Network entre 2009 y la actualidad. Entre otras cosas.

Os dejo en el enlace a continuación los documentos, por si tuvierais curiosidad por ojearlos. Creo que tiene partes bastantes interesantes, y pocas palabras huecas; aunque así, de principio a fin, quizás no sea una lectura demasiado divertida. Cómo orientación para otros en situaciones similares, tampoco estoy seguro de que sea una buena guía. Posiblemente sea demasiado hteredoxo. No estoy seguro; aquí está en cualquier caso:
https://1984.lsi.us.es/wiki_nam_htca/index.php/Documentos_concurso_TU

¡Salud y buen año 2018!

#notas

[0] El concurso tuvo lugar los pasados días 22 al 24 de noviembre de 2017 y hace sólo unos días; el 21 de diciembre, día del solsticio de invierno por otra parte, tomé posesión formalmente de la nueva plaza. Algún mérito personal creo que tengo para haber ganado esta plaza, pero como en casi todos, o en todos los casos, los méritos suelen ser también y en buena medida sociales, de los ecosistemas-ecologías de los que uno forma parte, – y esa fue una de mis reflexiones en el concurso, que el trabajo de profesor-investigador trata de contribuir a hacer crecer o quizás a hacer más ricas, habitables y alegres – no es tan fácil elegir los adjetivos – las ecologías de las que participamos – y menos, de tratar de ser el más competitivo o más listo o más bad-ass que nadie. Los agradecimientos algo más extensos y detallados se recogen en uno de los documentos enlazados, en el CV, al final. Se atribuye a Newton el haber dicho que si había sido capaz de ver tan lejos era porque había podido subido a hombros de gigantes, refiriéndose a los sabios que le habían precedido. Quizás tendríamos que inventar una nueva versión de este dicho que mencione las ecologías mentales y materiales de las que formamos parte…

[1] Estoy agradecido a Abelardo Gil Fournier que calificó así, como eco-ético-estético, lo que yo estaba proponiendo en el debate tras una conferencia que impartí en Medialab Prado el pasado año, una adjetivación que adopté desde entonces.

Sobre dar clases en la Universidad – las clases de Deleuze según Maite Larrauri


Imagen: Deleuze en clase años 70 (*)

José Pérez de Lama

Dedicado a Wenceslao Machado de Oliveira Júnior y colegas, que me invitaron hace algunos años a hablar sobre Deleuze y Guattari, cartografías y arte. También a Antonio Sáseta, nuestro Sócrates-Deleuze particular.

Preparando estos días un concurso para la promoción en la Universidad tengo que escribir entre otras cosas un documento con mi Proyecto docente; y entre los contenidos más o menos formales (que a veces están en el límite de hacerse burocráticos en el sentido peyorativo del término), por suerte, uno se pone a recordar cosas como ésta que aquí reproduzco. No es que me crea Deleuze ni mucho menos, pero sí que es este mundo que evoca Maite Larrauri (más abajo) el que hizo que uno sintiera deseos de ser profesor, de dedicarse a la vida universitaria… Supongo que tienes que conocer y te tienen que gustar este tipo de emociones para pensar la universidad de una cierta manera. No es que la vida universitaria sea así cada día, pero sí está bien que algo de este orden sea uno de los horizontes a los que se aspira… supongo que conociéndose también a uno mismo y sus propias circunstancias y limitaciones, y el lugar en que está dentro del mundo más general del conocimiento y la historia…

La colección de libros de Maite Larrauri y Max, Filosofía para profanos, por otra parte, una maravilla, – una de mis preferidas de siempre. Entre otras cosas por su uso de un lenguaje sencillo, y unas ideas que se exponen con claridad, y nos invitan a profundizar en los autores que ella introduce, o quien sabe, a algunos locos a enamorarse de esos libros e historias… Sigue leyendo Sobre dar clases en la Universidad – las clases de Deleuze según Maite Larrauri

Entrevista sobre el Modelo de Financiación de las Universidades Públicas Andaluzas 2017-2021*

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Póster para la presentación del proyecto “Aplicaciones de visualización de datos y open data en la gestión de las universidades públicas andaluzas” en el Congreso Territorios Digitales celebrado en Granada en julio 2017.

Teresa Duarte

-En el texto trasladado en diciembre a las universidades por parte de la Consejería de Economía y Conocimiento se alude como punto clave a la necesidad de ”incrementar la autonomía de las universidades”, asegurando para ello una financiación básica estable. De nuevo, se retoma el compromiso de la Junta de aportar unas cantidades que equivalen al 1,05% del PIB (el 0,45% restante, las Universidades con recursos propios o captados).
De lo que no se habla en ningún momento es de una cifra base, tomando las referencias que se acuerden -con criterios objetivos, ya sea por alumno, por profesor, titulaciones, etc-. ¿Sería deseable fijarla? ¿A cuánto ascendería?

En realidad, sí se establece cuál será la cifra de partida, el montante del capítulo I y II del ejercicio inmediatamente anterior, es decir, el coste histórico. Los capítulos I y II contienen aquellas gastos necesarios para la universidad pueda “abrir las puertas cada día”, es decir, que son básicos para su funcionamiento.
Esta cifra tiene la ventaja de que es fácilmente observable pero no creo que sea la más adecuada para asegurar un buen funcionamiento de la universidad por una razón muy sencilla, las universidades públicas han sufrido importantes recortes durante el período de crisis de modo que esa cifra histórica es excepcionalmente baja y, por tanto, insuficientes. A mi juicio, hubiera sido deseable partir de una estimación de costes que asegurara el buen funcionamiento de las universidades públicas y no de una que claramente está por debajo de ese estándar básico. Sigue leyendo Entrevista sobre el Modelo de Financiación de las Universidades Públicas Andaluzas 2017-2021*

Mary Paley Marshall (Ufford-Inglaterra, 1850-1944)*

Mary Paley Marshall

Mary Paley Marshall con 77 años cuando recibió su doctorado honorario de la Universidad de Bristol en 1927 (https://sheroesofhistory.wordpress.com/2016/10/20/mary-paley-marshall/)

Teresa Duarte

Mary Paley es uno de tantos casos de mujeres de gran valía profesional, en este caso como economista, cuya carrera no solo quedó a medio camino sino prácticamente invisibilizada por la sombra de su marido, Alfred Marshall, quizá el más famoso de los economistas neoclásicos.

Mary nació en 1850 en Ufford, una villa próxima a Stamford, en Lincolnshire, a unas cuarenta millas al noroeste de Cambridge. Creció en una familia muy religiosa pues su padre, Thomas Paley, era clérigo evangélico y simeonita, es decir, de la rama más estricta y radical de esa iglesia, aunque algo singular: ya que la formó y animó para que fuera estudiante en Cambridge, algo completamente inusual y avanzado en su época. Con él y con su madre, Ann Judit Wormald, permaneció hasta los dieciocho años, cuando aprobó los exámenes superiores locales de Cambridge (Cambridge Higher Local Examinations for Women over Eighteen) con calificaciones excelentes. Gracias a ello, se le ofreció una beca para incorporarse a la Universidad de Cambridge bajo la tutela de Miss Clough, y en 1871 formó parte del grupo de las cinco primeras mujeres que entraron en esa prestigiosa institución y más concretamente en el Newnham College.

Mary superó sus estudios superiores en Cambridge con distinción (matrícula de honor) en 1874 y ella y Amy Bulley fueron las primeras mujeres que se presentaron al Tripos de Ciencias Morales[1]. Rita M. Tullberg (2000) señaló que los resultados de Mary Paley fueron asombrosos, incluso comparándolos con los obtenidos por estudiantes masculinos, algo que entonces no era del todo común pues en aquella época las mujeres y los hombres solían desarrollar currículos diferenciados y más livianos en el caso de las mujeres. Sigue leyendo Mary Paley Marshall (Ufford-Inglaterra, 1850-1944)*