Archivo de la categoría: Políticas educativas

Sobre dar clases en la Universidad – las clases de Deleuze según Maite Larrauri


Imagen: Deleuze en clase años 70 (*)

José Pérez de Lama

Dedicado a Wenceslao Machado de Oliveira Júnior y colegas, que me invitaron hace algunos años a hablar sobre Deleuze y Guattari, cartografías y arte. También a Antonio Sáseta, nuestro Sócrates-Deleuze particular.

Preparando estos días un concurso para la promoción en la Universidad tengo que escribir entre otras cosas un documento con mi Proyecto docente; y entre los contenidos más o menos formales (que a veces están en el límite de hacerse burocráticos en el sentido peyorativo del término), por suerte, uno se pone a recordar cosas como ésta que aquí reproduzco. No es que me crea Deleuze ni mucho menos, pero sí que es este mundo que evoca Maite Larrauri (más abajo) el que hizo que uno sintiera deseos de ser profesor, de dedicarse a la vida universitaria… Supongo que tienes que conocer y te tienen que gustar este tipo de emociones para pensar la universidad de una cierta manera. No es que la vida universitaria sea así cada día, pero sí está bien que algo de este orden sea uno de los horizontes a los que se aspira… supongo que conociéndose también a uno mismo y sus propias circunstancias y limitaciones, y el lugar en que está dentro del mundo más general del conocimiento y la historia…

La colección de libros de Maite Larrauri y Max, Filosofía para profanos, por otra parte, una maravilla, – una de mis preferidas de siempre. Entre otras cosas por su uso de un lenguaje sencillo, y unas ideas que se exponen con claridad, y nos invitan a profundizar en los autores que ella introduce, o quien sabe, a algunos locos a enamorarse de esos libros e historias… Sigue leyendo Sobre dar clases en la Universidad – las clases de Deleuze según Maite Larrauri

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Entrevista sobre el Modelo de Financiación de las Universidades Públicas Andaluzas 2017-2021*

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Póster para la presentación del proyecto “Aplicaciones de visualización de datos y open data en la gestión de las universidades públicas andaluzas” en el Congreso Territorios Digitales celebrado en Granada en julio 2017.

Teresa Duarte

-En el texto trasladado en diciembre a las universidades por parte de la Consejería de Economía y Conocimiento se alude como punto clave a la necesidad de ”incrementar la autonomía de las universidades”, asegurando para ello una financiación básica estable. De nuevo, se retoma el compromiso de la Junta de aportar unas cantidades que equivalen al 1,05% del PIB (el 0,45% restante, las Universidades con recursos propios o captados).
De lo que no se habla en ningún momento es de una cifra base, tomando las referencias que se acuerden -con criterios objetivos, ya sea por alumno, por profesor, titulaciones, etc-. ¿Sería deseable fijarla? ¿A cuánto ascendería?

En realidad, sí se establece cuál será la cifra de partida, el montante del capítulo I y II del ejercicio inmediatamente anterior, es decir, el coste histórico. Los capítulos I y II contienen aquellas gastos necesarios para la universidad pueda “abrir las puertas cada día”, es decir, que son básicos para su funcionamiento.
Esta cifra tiene la ventaja de que es fácilmente observable pero no creo que sea la más adecuada para asegurar un buen funcionamiento de la universidad por una razón muy sencilla, las universidades públicas han sufrido importantes recortes durante el período de crisis de modo que esa cifra histórica es excepcionalmente baja y, por tanto, insuficientes. A mi juicio, hubiera sido deseable partir de una estimación de costes que asegurara el buen funcionamiento de las universidades públicas y no de una que claramente está por debajo de ese estándar básico. Sigue leyendo Entrevista sobre el Modelo de Financiación de las Universidades Públicas Andaluzas 2017-2021*

Mary Paley Marshall (Ufford-Inglaterra, 1850-1944)*

Mary Paley Marshall

Mary Paley Marshall con 77 años cuando recibió su doctorado honorario de la Universidad de Bristol en 1927 (https://sheroesofhistory.wordpress.com/2016/10/20/mary-paley-marshall/)

Teresa Duarte

Mary Paley es uno de tantos casos de mujeres de gran valía profesional, en este caso como economista, cuya carrera no solo quedó a medio camino sino prácticamente invisibilizada por la sombra de su marido, Alfred Marshall, quizá el más famoso de los economistas neoclásicos.

Mary nació en 1850 en Ufford, una villa próxima a Stamford, en Lincolnshire, a unas cuarenta millas al noroeste de Cambridge. Creció en una familia muy religiosa pues su padre, Thomas Paley, era clérigo evangélico y simeonita, es decir, de la rama más estricta y radical de esa iglesia, aunque algo singular: ya que la formó y animó para que fuera estudiante en Cambridge, algo completamente inusual y avanzado en su época. Con él y con su madre, Ann Judit Wormald, permaneció hasta los dieciocho años, cuando aprobó los exámenes superiores locales de Cambridge (Cambridge Higher Local Examinations for Women over Eighteen) con calificaciones excelentes. Gracias a ello, se le ofreció una beca para incorporarse a la Universidad de Cambridge bajo la tutela de Miss Clough, y en 1871 formó parte del grupo de las cinco primeras mujeres que entraron en esa prestigiosa institución y más concretamente en el Newnham College.

Mary superó sus estudios superiores en Cambridge con distinción (matrícula de honor) en 1874 y ella y Amy Bulley fueron las primeras mujeres que se presentaron al Tripos de Ciencias Morales[1]. Rita M. Tullberg (2000) señaló que los resultados de Mary Paley fueron asombrosos, incluso comparándolos con los obtenidos por estudiantes masculinos, algo que entonces no era del todo común pues en aquella época las mujeres y los hombres solían desarrollar currículos diferenciados y más livianos en el caso de las mujeres. Sigue leyendo Mary Paley Marshall (Ufford-Inglaterra, 1850-1944)*

Transferencia social e investigación en las universidades

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Rosa Parks en autobús, evocando su acto de desobediencia civil de 1955; fuente: http://www.greatblackheroes.com/civil-rights/rosa-parks

Por José Pérez de Lama

Escribía Félix Guattari en Las tres ecologías:

Así, hacia donde quiera que uno mire encuentra esa misma paradoja dolorosa: por un lado, el desarrollo continuo de medios tecno-científicos, potencialmente capaces de resolver los problemas ecológicos y sociales dominantes sobre la superficie del planeta y, por otro, la incapacidad de las fuerzas sociales organizadas y de las formaciones subjetivas constituidas de ampararse de esos medios para hacerlos operativos. (Guattari, 2000: 14)

Escribiendo a mediados de la década de 1980, Guattari nos recordaba que nuestro desarrollo tecno-científico era ya entonces suficiente para resolver los principales problemas del planeta y sus habitantes, que describía con una doble cara, ecológica y social, – pero que, sin embargo, de lo que carecemos es de la organización social y de la constitución subjetiva – valores, pensamiento, decisión común… – para hacer efectivos estos potenciales. Uno de los corolarios a esta cita que suelo mencionar tiene que ver con la investigación: sus objetivos deberían centrarse, al menos en igual medida que en los aspectos estrictamente tecnocientíficos, en sus implementaciones sociales y en la construcción de otras subjetividades, – de otros imaginarios tecnológicos. Sigue leyendo Transferencia social e investigación en las universidades

Libido burocrática (y universidades)

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Imagen: Orson Wells, 1962, El Proceso. Fuente: http://www.bandejadeplata.com

Por José Pérez de Lama

Hace unos días Kazys Varnelis, uno de los más destacados pensadores actuales sobre la ciudad y los territorios digitales, escribía el siguiente tuit (06/09/2016):

“Module descriptor” instead of “Course syllabus” … Just awful. Time to quit teaching entirely, it’s all a farce.

Más o menos: “Descriptor de módulo en lugar de programa de la asignatura… Simplemente horrible. Es hora de dejar de dar clases para siempre, es todo una farsa.”

Lo de la libido burocrática es de Deleuze y Guattari – creo que en el libro sobre Kafka -, en el que proponen como una pulsión cuasi-sexual, y desde luego relacionada con la dominación, la obsesión por imponer un orden y una supuesta racionalidad burocrática, y el placer más o menos oscuro de dejarse poseer por esta máquina.

David Graeber también publicó el año pasado un estupendo libro sobre la burocracia evocando, aunque no recuerdo si citando expresamente, a Deleuze y Guattari. El libro no es redondo, pero quizás por eso es por lo que resulta emocionante. Es un libro “cabreado”. El título dice mucho del espíritu: The Utopia of Rules: On Technology, Stupidity, and the Secret Joys of Bureaucracy.

Aunque no prestemos suficiente atención, esto de la burocratización de la vida universitaria, – vida que uno suponía que tendría que ver antes que nada con el conocimiento y el aprendizaje -, es para mi el principal medio de ataque a estas instituciones. Y desde luego no es la culpa de los compañeros, generalmente estupendos, del personal de administración y servicios, sino de otra cosa mucho más insidiosa, de cómo todo se va permeando de lo burocrático: los formularios, los procedimientos, las normalizaciones, por supuesto, las acreditaciones, sexenios, revisiones, etc, etc.

Frente a estos procedimientos, siempre he creído y sigo creyendo, que el conocimiento y el aprendizaje sólo suceden plenamente en libertad – como decía Freire -, implicando intensamente la propia vida… la alegría, la experimentación, la colaboración, el hacer, los errores incluso, como decía Dewey.

Sin duda existe una racionalidad convincente  – y seguro que en muchos casos buena intención -, cuando se establecen procedimientos para dar cuentas, para hacer transparentes las instituciones públicas, garantizar la igualdad de oportunidades y el uso racional de los recursos y todo lo demás; – pero el resultado de establecer un protocolo, un formulario, una solicitud, un proceso formal(ista) de programación y luego de evaluación para cada paso que damos, para cada solicitud, tiene como resultado que la vida se apaga y las pasiones universitarias que tendrían que ser alegres, se transforman en pasiones tristes – pasiones tristes que reconocemos porque son aquellas que reducen nuestra potencia, según decía Spinoza.

Y todo esto, sin entrar en otros fines a los que también contribuye toda esta burocratización – sobre los que también hay mucho que hablar.

Algo habrá que hacer.

 

 

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La Presencia de la Mujer en los Consejos de Administración: Limitados Esfuerzos Políticos y Exiguos Avances*

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Hyuro, 2013, Vienna Austria 2013; for Inoperable Gallery (http://www.hyuro.es/project/vienna-austria-2013/)

Teresa Duarte

En los últimos años, se ha producido una creciente preocupación por fomentar la participación de la mujer en puestos directivos y en la sociedad en general que se ha manifestado mediante la aprobación, por parte de numerosos organismos y gobiernos, de recomendaciones y leyes encaminadas a garantizar la diversidad de género dentro de las organizaciones. En España, por ejemplo, se aprobaron las recomendaciones del Código de Buen Gobierno de la CNMV, la Ley para la Igualdad y la Ley de Sociedades de Capital; y en la Unión Europea, desde 1957 se vienen aprobando recomendaciones y Directivas (1) como la última Directiva del 14 de Noviembre de 2012, que recomienda alcanzar en 2020 una cuota del 40% de los puestos no ejecutivos en los consejos de administración para las empresas europeas cotizadas. Todas estas políticas, ciertamente, han propiciado que la participación femenina en la toma de decisiones dentro de las organizaciones se haya visto incrementada, situándose en el 17,8% en octubre de 2013, frente al 8,5% de 10 años antes, según datos de la Comisión Europea. Un crecimiento demasiado exiguo que no permitirá alcanzar el objetivo fijado para el año 2020.

Según la Comisión (2), el principal obstáculo para lograr el equilibrio entre hombres y mujeres en los puestos directivos de las empresas es la situación desigual existente en la sociedad y las causas que impiden el avance deseado derivan de los roles tradicionales de los géneros, la división del trabajo, las opciones educativas de mujeres y hombres, y la concentración de las mujeres en unos pocos sectores profesionales (el 29% de las mujeres trabajan en 6 de los 130 tipos de categorías profesionales y en sectores de la salud, trabajo social, educativo y el comercio minorista), así como de la falta de ayudas para compaginar familia y trabajo (la tasa de empleo de las mujeres disminuye con el número de hijos, teniendo un efecto negativo en sus carreras profesionales, sus remuneraciones y sus pensiones). Y, aquellas mujeres que han conseguido superar los obstáculos citados y aun estando preparadas para ocupar un puesto en un consejo de administración, se chocan, en última instancia, con trabas para su ascenso a los niveles más altos o lo que se denomina techo de cristal.

La diversidad de género en los consejos en base a principios éticos e igualitarios no están cuestionada. Y, desde un punto de vista económico, en el ámbito académico, existe suficiente evidencia empírica que relaciona positivamente la diversidad de género en los consejos y los rendimientos de la organización (Carter et al., 2003, Erhardt et al., 2003; Bonn et al., 2004; Campbell y Minguez-Vera, 2008; Nielsen y Huse, 2010; Reguera-Alvarado et al., 2015). Aunque podemos encontrar estudios que no corroboran estas conclusiones.

La Comisión no manifiesta dudas acerca de los beneficios económicos de la diversidad de género en los consejos, es más, presenta numerosos argumentos económicos a favor, tales como que la diversidad de género se traduce en ideas innovadoras, una mayor competitividad y rendimiento, en inversiones y crecimiento más sostenible y una mejor dirección de las empresas, considerándose como un signo de apertura a otros puntos de vista, entre otros.

En el ámbito empresarial, y a pesar de todos los esfuerzos políticos, académicos y sociales por avanzar en la diversidad de género, los datos nos indican que el progreso experimentado no ha sido el esperado. Veamos un sucinto análisis de los datos de las compañías cotizadas en el mercado continuo español durante el período 2007-2014.

El número total de empresas cotizadas se ha dividido en aquellas que están indexada en el IBEX35, aquellas que presentan una capitalización de más de 500 millones de euros y aquellas otras con una capitalización menor de 500 millones de euros. Observamos como el número de mujeres consejeras en las empresas cotizadas incrementa desde 2007 a 2014 en un 38% aproximadamente, es decir, que a lo largo de 7 años el número de mujeres consejeras solo ha aumentado en 50, situando este porcentaje para el año 2014 en un 13,5%.

Este crecimiento ha sido constante pero muy lento aunque se aprecia un repunte en 2013 y 2014, en concreto, de 1,6 y 1,5 puntos porcentuales respectivamente.

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A pesar del crecimiento de la presencia de la mujer, estos datos no son nada alentadores si lo comparamos con la media de la UE para 2013 que era de un 17,8%.

En España, nos encontramos 5,8 puntos porcentuales por debajo de la media europea. Si además, tenemos en cuenta que según los objetivos de la UE para 2015 este porcentaje debía de situarse en 30% y en 2020 en un 40%, nuestra posición es significativamente peor en materia de igualdad con respecto a la media europea.

Evolución de los porcentajes de consejeras

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Las empresas del IBEX35 son las que presentan un mayor porcentaje de mujeres (16,7%) aunque aún por debajo de la media europea, dato esperado, ya que estas compañías están sometidas a mayores exigencias normativas y control no solo por órganos reguladores sino también por los grupos de presión o stakeholders (3); estos grupos suelen exigir comportamientos éticos y responsables a las organizaciones y éstas cumplen o intentan cumplir para lograr reputación y legitimidad que les proporcionará, en última instancia, ventaja competitiva.

Analicemos estos datos en número de empresas que presentan mujeres consejeras en sus consejos.

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En 2007 había solo 89 compañías de un total de 173 que tenían alguna mujer consejera y aunque la evolución desde 2007 a 2014 ha sido positiva, la mejora real ha sido ínfima, tan solo un 10%, lo que supone que en 7 años solo 9 compañías más han contratado a mujeres consejeras. Si analizamos estos datos por segmentos, observamos que han sido las compañías del IBEX35 las que han explicado este incremento. Durante el período analizado, 11 empresas más del IBEX35 han contratado a mujeres; solo Gas Natural, Sacyr y Técnicas Reunidas siguen sin presencia de mujeres en sus consejos, no obstante, este incremento ha sido neutralizado parcialmente por el decremento de empresas con mujeres consejeras en los demás segmentos.

Se observa que en aquellos segmentos con empresas de mayor capitalización, la presencia de mujer en sus consejos es significativamente superior. En 2014, para el IBEX35 el 91,4% de compañías presentan alguna mujer en sus consejos de administración, para aquellas empresas con una capitalización mayor de 500 millones la presencia baja hasta el 73,1% y para las que su capitalización es menor de 500 millones el porcentaje de empresas con consejeras desciende hasta el 58,8%.

En 2014, todavía, el 30,4% de empresas cotizadas en el mercado continuo español no tienen presencia de mujeres en sus consejos de administración.

Como hemos observado:

  1. El porcentaje de mujeres consejeras es muy reducido, supone un 13,5% en 2014 frente a la presencia de hombres que es del 86,5%.
  1. El progreso es reducido. Los mayores incrementos se produjeron en 2013 y 2014, en un 1,6 y 1,5 puntos porcentuales, respectivamente. Screenshot from 2016-08-13 19:34:54
  1. Si el progreso medio en nuestro horizonte temporal ha sido de 0,86 puntos porcentuales y suponemos que seguimos la misma tasa de crecimiento medio, en 2020 alcanzaríamos el 18,66% de mujeres en los consejos; si fuéramos muy optimistas y estimáramos que la presencia de la mujer crecerá como en 2013, es decir 1,6 puntos porcentuales cada año, la presencia de la mujer en los consejos se situaría en un 23,1%. En ambos casos estaríamos muy alejados del 40%. Por tanto, parece que, con una alta probabilidad, en 2020 no se alcanzarán los objetivos marcados por la agenda de la Comisión, teniendo en cuenta los datos de partida y el ritmo medio de avance.
  1. A pesar de los esfuerzos por parte de la UE, los acuerdos no vinculantes parecen no tener el efecto esperado y quizás sería necesario plantear un acuerdo vinculante, que como se ha comprobado en países como Noruega y Francia (han introducido leyes formales que requieren la representación femenina en los consejos de administración) son significativamente más efectivos.

 

#NotasyReferencias

(*) Este post está dentro de la línea de investigación en la que estoy trabajando con la profesora Aurora V. Pérez López y bajo el paraguas del proyecto ECO2015-65058-R: Las Mujeres en los Puestos de Toma de Decisiones Empresariales. ¿Símbolos o Poder Efectivo? financiado por el Ministerio. Aunque con nuestra investigación tratamos de testar que la probabilidad de quiebra empresarial se reduce con la presencia de mujeres en los consejos de administración, las teorías de género son básicas para cualquier análisis en esta línea.

(1) La Comisión había emitido directivas anteriores relativas a la discriminación de sexo, a la representación de la mujer en órganos de la propia Comisión pero la primera de mayor repercusión fue la de 2004, seguida por la de 2006 y la comunicación de 2010 y 2012.

(2) Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones. El equilibrio entre hombres y mujeres en la dirección de las empresas: una contribución a un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. (Texto en inglés)Brussels, 14.11.2012 COM(2012) 615 final

(3) Freeman definió stakeholder como cualquier “grupo o individuo que puede afectar o ser afectado por los logros de la organización” (1984: 46).

Bonn, I. Yoshikawa, T. y Phan, P.H., 2004. Effects of board structure on firm performance: A comparison between Japan and Australia. Asian Business & Management, 3, 105-125.

Campbell, K. y Mínguez-Vera, A., 2008. Gender diversity in the boardroom and firm financial Performance. Journal of Business Ethics, 83(3): 435-451.

Carter, D. A., Simkins, B. J. y Simpson, W. G., 2003. Corporate governance, board diversity, and firm value, The Financial Review, 38: 33–53.

Erhardt, N. L., Werbel, J. D. y Shrader, C. B., 2003. Board of director diversity and firm financial performance. Corporate Governance: An International Review, 11(2): 102–111.

European Commission

Propuesta de DIRECTIVA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO destinada a mejorar el equilibrio de género entre los administradores no ejecutivos de las empresas cotizadas y por la que se establecen medidas afines.Bruselas, 14.11.2012 COM(2012) 614 final

European Commission – Directorate General for Justice. “Women in economic decision-making in the EU: Progress report”. March 2012

Comisión Europea: “Compromiso relativo a la presencia de mujeres en los consejos de administración de las empresas europeas”. Marzo 2011

Nielsen, S. y Huse, M., 2010. The Contribution of Women on Boards of Directors: Going Beyond the Surface. Corporate Governance: An International Review, 18: 136-148.

Pelled, L.H. Eisenhardt, K.M. y Xing, K.R. 1999. Exploring the black box: An analysis of work group diversity, conflict, and performance. Administrative Science Quarterly, 44(1):1-28.

Reguera-Alvarado, N, Laffarga, J. y Fuentes, P., 2015. Does Board Gender Diversity Influence Financial Performance? Evidence from Spain. Journal Business Ethics, (publicado online: 01 de Julio de 2015).

 

 

 

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Anna Tsing sobre investigación y academia: las setas al final del mundo

Anna Tsing es una de las investigadoras más destacadas de la actualidad sobre el llamado Antropoceno, que podríamos describir como la era geológica del cambio climático. En uno de sus libros más conocidos escribe unas líneas bastante críticas sobre la investigación en las universidades actuales, que traduzco y comento.

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Clasificación de matsutakes; fuente: http://mushroom-collecting.com/

José Pérez de Lama

Cita de Anna Tsing, 2015, The Mushroom at the End of the World. On the Possibilities of Life in the Capitalist Ruins, Princeton University Press, Princeton y Oxford; pp. 285-286:

Uno de los más extraños proyectos de privatización y mercantilización del principio del siglo 21 ha sido el movimiento para mercantilizar el estudio y la investigación. Dos versiones han resultado sorprendentemente poderosas. En Europa, los administradores imponen prácticas de evaluación que reducen el trabajo de los investigadores a un número, una suma total para una vida de intercambio intelectual. En los Estados Unidos, se pide a los investigadores que se conviertan en emprendedores, produciéndonos a nosotros mismos como marcas, persiguiendo el estrellato desde el principio de nuestros días de estudio, cuando aún no sabemos nada. Ambos proyectos me parecen estrafalarios __ y asfixiantes. Mediante la privatización de lo que es necesariamente un trabajo colaborativo, estos proyectos tienen el objetivo de extraer la vida de la investigación.

Cualquiera que se preocupe por las ideas se ve forzado, entonces, a crear escenarios que escapen a la “profesionalización”, esto es, a las técnicas de control y vigilancia de la privatización. Esto significa diseñar investigaciones que requieran de grupos de juego y clusters colaborativos: no sumas de individuos calculando costes y beneficios, sino más bien investigaciones que emergen a través de su colaboración. Pensar a través de las setas (*), de nuevo, puede ser de ayuda. ¿Qué pasaría si imagináramos la vida intelectual como un bosque rural, (una dehesa diríamos quizás en nuestro entorno, n. del t.), una fuente de muchos productos útiles que emergen de un diseño no intencionado? La imagen invoca a su contrario: En las prácticas de evaluación, la vida intelectual es una plantación; en el emprendimiento investigador, la vida intelectual es puro robo, la apropiación privada de productos comunes. Ninguna de las dos es atractiva. Consideremos, en su lugar, los placeres del bosque. Allí hay muchos productos de utilidad, desde frutos y setas, a leña, vegetales silvestres, hierbas medicinales, incluso madera para carpintería. Un recolector puede elegir qué recoger y puede aprovechar los manchas (parche sería el término técnico, del ámbito de la ecología, usado por Tsing) de bosque de riqueza inesperada. Pero el bosque requiere de un trabajo continuado, no para convertirlo en un jardín, sino más bien para mantenerlo abierto y disponible para una gama diversa de especies. La poda, el ganado pastando y el fuego mantienen esta arquitectura; otras especies se congregan para hacerlo suyo. Para el trabajo intelectual esto parece muy adecuado. El trabajo en común crea las posibilidades para que se den proezas particulares de investigación individual. Estimular el potencial desconocido de los avances en el conocimiento _ como con los tesoros inesperados de un grupo de setas – necesita del mantenimiento del trabajo común del bosque intelectual.

***

Comentario: El libro que Tsing que comento se dedica a estudiar los ecosistemas o ecologías y economías políticas globales en torno a unas curiosas setas llamadas matsutake, especialmente estimadas en la cultura japonesa. Se da la circunstancia de que estas setas crecen sobre todo en bosques arruinados, destruidos por la sobre-explotación capitalista, y que lo hacen como parte de agenciamientos simbióticos con determinados árboles, suelos, paisajes y poblaciones. En torno a ellos ha emergido una economía global, informal, que en determinado momento se conecta con el sistema mercantil capitalista. Tsing la interpreta como una economía del naufragio, un anticipo de las formas en que será posible sobrevivir en las ruinas del capitalismo… Este salvage capitalism, que traduzco como capitalismo del naufragio, es uno de los conceptos propuestos por la autora, y describiría el sistema en el que los capitalistas se especializan en convertir en mercancía los restos producidos autónomamente por comunidades que sobreviven distribuidas por todo el planeta, estableciendo interfaces capaces de traducir entre unos y otros entornos, sin la necesidad de organizar ni controlar los procesos concretos de producción.

El paralelismo con el mundo de la investigación me pareció bastante sugerente; además del duro juicio que hace sobre el actual sistema de investigación hegemónico. Tsing ha recibido recientemente una beca de la universidad de Aarhus, de cinco millones de dólares, para continuar con sus investigaciones.