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La experiencia de Arquitectura/Alicante ¿como referencia para la reforma universitaria? Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

Imagen: Lo/as participantes en la mesa de presentación del libro Arquitetcura in-dependiente en Sevilla en febrero de 2020 (en el post-acto, que como es habitual también dio su juego).
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La experiencia de Arquitectura/Alicante como referencia para la reforma universitaria. Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

José Pérez de Lama

El pasado día 6 “celebramos” en Sevilla – muy apropiado el verbo en esta ocasión – la presentación del libro de José María Torres Nadal y compañeros de la Escuela de Arquitectura de Alicante, titulado Arquitectura in-dependiente. El acto consistió en que varias colegas, Luz Fernández Valderrama, Paula V. Álvarez, Eva Morales y yo mismo, hicimos algunos comentarios y planteamos algunas preguntas que José María fue contestando mostrando diferentes partes del libro y supongo que añadiendo algunas cosas más. Parece que al público asistente le gustó bastante – aunque siendo amigos en su mayoría, quizás iban ya predispuestos. La cosa sucedió en el Colegio de Arquitectos de Sevilla, y con su patrocinio, y fue presentada y gestionada – incluso el post-acto – con ingenio y simpatía por el Vocal de Cultura del Colegio, Curro Gutiérrez Olivero.

Como éramos cuatro personas para comentar y preguntar, y sólo me llegó el libro en el propio acto, mis comentarios y preguntas los plantee más en torno a a mis experiencias en la Escuela de Arquitectura de Alicante –– y es que el libro trata de eso, de la historia de la Escuela, desde principios de los 80 hasta ahora – el tiempo que José María efectivamente ha estado allí, siendo su fundador y hasta su jubilación hace un par de años; — aunque en el libro se cuente más bien como una historia de ideas y experiencias, incluso aventuras diría uno, que una historia en su sentido más convencional.

Mis comentarios, muy al hilo de las lecturas de estos días, repasando a Deleuze y Guattari, además de como motivo de diálogo con Torres Nadal, también los veo apropiados como contribución para pensar nuestro futuro inmediato, ahora que se supone que vamos a plantear una reforma universitaria… Unas preguntas… o unas problematizaciones…

Son tres temas entrelazados: las sociedades de amigos (como en filosofía), las pasiones alegres (como condición para el conocimiento) y la experimentación (como alternativa a la reproducción y ampliación del estado de las cosas). Aquí los voy a elaborar un poquito mejor que lo hice en la mesa; – y es que mi madre me advirtió que no me fuese a enrollar… Y ya se sabe, siempre que sea posible, conviene hacer caso a las madres.

Como otras veces, he optado por escribir una nota rápida, en vez de tratar de hacer algo mucho más elaborado y que al final, pasado el entusiasmo del momento, que se quede sin publicar nada.
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[1] El tema de los amigos lo tomé de Deleuze-Guattari en ¿Qué es la filosofía?

Nota: en este punto se puede sustituir mentalmente filo-sofía por filo-arquitectura, sabiduría por arquitectura, conceptos por conceptos arquitectónicos o arquitecturas, etc.

Allí hablan de que la filosofía suele necesitar de personajes conceptuales que contribuyan a definir sus conceptos. «Amigos es un personaje de esta índole», que estaría asociado al origen griego de la filo-sofía: «las demás civilizaciones tenían Sabios, pero los griegos presentan a estos ‘amigos’ que no son meramente sabios más modestos. Son los griegos, al parecer, quienes ratificaron la muerte del Sabio y lo sustituyeron por los filósofos, los amigos de la Sabiduría, los que buscan la sabiduría, pero no la poseen formalmente. Pero no se trataría sencillamente de una diferencia de nivel, como en una gradación, entre el filósofo y el sabio […] Amigo de Platón, pero más aún amigo de la sabiduría, de la verdad, del concepto [¿de la arquitectura, quizás podríamos decir en nuestro caso? / …] El filósofo es un especialista en conceptos, y, a falta de conceptos. Sabe cuáles son inviables, arbitrarios o inconsistentes, cuáles no resisten ni un momento, y cuáles por el contrario están bien concebidos y ponen de manifiesto una creación, incluso perturbadora o peligrosa.»

»[…] Pues si el filósofo es el amigo o el amante del concepto, no es acaso porque lo pretende, empeñándose potencialmente en ello más que poseyéndolo de hecho?

»Pero además de la amigo de la sabiduría, el personaje de los amigos tiene al menos una segunda dimensión para Deleuze-Guattari que es el de la ciudad griega como sociedad de amigos:

»En este […] aspecto la filosofía parece algo griego y coincide con la aportación de las ciudades: haber formado sociedades de amigos o de iguales, pero también haber instaurado entre ellas y en cada una de ellas unas relaciones de rivalidad, oponiendo a unos pretendientes en todos los ámbitos, en el amor, los juegos, los tribunales, las magistraturas, la política, y hasta en el pensamiento, que no sólo encontrará su condición en el amigo sino en el pretendiente y en el rival […] La rivalidad de los hombres libres, un atletismo generalizado… (1991, pp. 8-10)

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¿No habría quizás demasiada necesidad de explicar lo anterior? Y a la vez se podría explicar e interpretar de muchas maneras, con énfasis incluso contradictorios. Destacaré alguna cuestión, entonces. La primera cuestión, la del amigo -la φιλία o filía – que no es un Sabio, y que no posee formalmente la sabiduría o el conocimiento, sino que es uno o una más entre los que la aman ola pretenden. Un posicionamiento muy diferente. La segunda es la de lo que los autores llaman «la ciudad», la sociedad de amigos-iguales, – en la que no hay una instancia o autoridad superior o trascendente que dice cual es la verdad, qué el lo bueno y lo malo: dioses o sacerdocios varios, ya sean divinos, burocráticos, mercantiles, estatales o de las metrópolis de turno.

Uno diría que el conocimiento se situaría entonces, por un lado, como una cuestión de producción o multiplicación de singularidades; y como una circunstancia que tiene que ver con lo concreto, lo situado y este atletismo generalizado, pero que tiene lugar-ocasión entre amigos-rivales – quizás podríamos decir que forman un cierto ecosistema-ciudad; atravesado por la amistad de la filo-sofía, o de la filo-arquitectura en nuestro caso… Deleuze-Guattari hablan de inmanencia frente a trascendencia…

Nota 2: Hoy, estos de los amigos sin duda habría que formularlo como amigos/as, amigues o como cada cual guste mejor.

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[2] El segundo tema que planteé fue el de las pasiones alegres; el de la necesidad de diseñar o construir una institución (en nuestro caso de aprendizaje e investigación) en torno a las pasiones alegres. Como quizás recordarán los lectores este es un tema spinoziano comentado por Deleuze, entre muchos otros. Se pueden ver algunos posts recientes en este mismo blog para refrescar el asunto [*]. Muy sintéticamente, la idea es que las pasiones alegres son aquellas que dan lugar en nosotros un aumento de la potencia de acción o de la fuerza de existir – mientras que las tristes dan lugar a una reducción de la potencia y la fuerza de existir. De las pasiones, sentimientos o afectos que nos pasan, percibimos la alegría o la tristeza, y sus sentimientos derivadas, pero no dejan de ser ideas inadecuadas: no entendemos bien o sólo lo hacemos de manera confusa por qué nos producen alegría – o tristeza. Maite Larrauri (2003) profundiza algo más y nos dice que sólo por medio de las pasiones alegres podemos llegar a tener ideas adecuadas, y esto sería un segundo modo de conocimiento que tendrían que ver con la razón y con entender las razones por las que encontrarnos con ciertos cuerpos – personas, cosas… – aumentan nuestra potencia. Para Spinoza esto tendría que ver de nuevo con la singularidad, y con lo que llaman las nociones comunes, la comprensión de las relaciones.

Este desvío relativo viene a cuento de que para Spinoza, sólo de las pasiones alegres se deriva la posibilidad de aprender, de convertir las pasiones en acciones, de organizarnos activamente en la construcción de una mayor potencia, y de un conocimiento más adecuado.

La idea en fin, entonces, sería la de construir, en nuestro caso, la universidad, no ya en torno a pasiones tristes o a situaciones conductistas de palo-zanahoria; que sin duda logran dar forma a las poblaciones, etc., pero en torno a una cierta tristeza o el menos mediocridad en las razones por las que nos movemos; las almas rotas que quieren los tiranos, dice Spinoza en alguna ocasión. Sino tratar de hacerlo en torno a la alegría. – una temporada que fui subdirector de Calidad de mi centro debido a algún tipo de cambalache administrativo, al principio pensé que aquello de la calidad tendría que ver con esta alegría spinoziana, la libertad, el bienestar, la salud y cosas así; – demasiado pronto descubrí, sin embargo, que era más bien otro esquema burocrático más; con sus dosis de buena intención, no lo dudo, pero muy alejado de un planteamiento spinozista.

¿Cómo construimos una institución – o una sociedad, por otra parte –, al menos en cierto grado, en torno a las pasiones alegres? Me parece una buena pregunta…

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[3] Finalmente estuvo el tema de la experimentación, o al menos estaba en mis notas y en mi mente, aunque es posible que no llegara a desarrollarlo casi nada. A mi al menos, me hablan de la Escuela de Arquitectura de Alicante y pienso en experimentación. Aunque Deleuze-Guattari son un ejemplo concreto de experimentación permanente, como tema filosófico yo lo conozco mejor en el marco del pragmatismo clásico (fundamentalmente Dewey). La importancia de la experimentación estaría relacionada con la idea del carácter provisional y perfectible del conocimiento: lo que tenemos no es la verdad definitiva, tampoco es necesariamente lo adecuado a un tiempo actual y futuro que es y será diferente de los tiempos anteriores en que se conformaron los conocimientos heredados. Además, frente a la idea de que las instituciones -y la Universidad en particular – tengan entre sus funciones la de reproducir – incluso ampliar o extender – el mundo tal como lo conocemos, las condiciones y relaciones que lo conforman; desplazar el equilibrio en el mundo universitario hacia la experimentación supone resistirse u oponerse a esta reproducción, tratando de situar el énfasis en el planteamiento de alternativas; – en nuestra situación actual, por ejemplo, en el caso del cambio climático o los desequilibrios sociales o la precarización de la vida, a algunos nos parece muy importante.

Ocurre por supuesto que la experimentación que podríamos llamar radical ofrece pocas seguridades en cuanto a sus resultados. Por decirlo un poco en plan bruto: experimentación y resultadismo no se llevan demasiado bien. Lo cual encaja mal con los sistemas de puntuaciones, impactos cuantitativos, transferencias a los mercados y cosas del estilo, – cuantofrenia lo he llamado en ocasiones, para meterme con algún colega –, que desde hace algún tiempo cada vez dominan más la vida social; – aquello que Deleuze, por cerrar con quien habíamos empezado, vislumbró muy a principios de los 90 como nueva forma emergente de poder y organización de las sociedades y que llamó las sociedades de control (1991.2).

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Estas son algunas cosas que se me ocurrían al pensar en la Escuela de Arquitectura de Alicante y en José María Torres Nadal. Esta escuela, y alguna otra que he conocido, serían lugares en los que no sin contradicciones, por supuesto, funcionaban estos temas que aquí comento.

De cara a la posible reforma universitaria se plantean más como preguntas o problematizaciones. ¿Cómo se podrían trasladar estos principios, si es que se consideraran interesantes, de un entorno más o menos reducido a uno muchísimo más amplio? ¿Se trata de algo que depende más de las relaciones entre las personas concretas que de una organización normativa? ¿Lo que puede ser adecuado para una cierta situación institucional y humana puede que no lo sea para otras? Etc. Como uno no tiene que tomar decisiones ahora sobre esto, y no le ve demasiado sentido a desarrollar «soluciones» que luego se quedan habitualmente en un cajón, me permito el lujo de limitarme a plantear las preguntas. Aunque supongo que si tuviera que decidir en algún momento, lo haría como lo he hecho tantas veces, – tal vez con la ayuda de amigos – , pero sí que trataría de tener en consideración estas cuestiones que nos plantean los amigos de Alicante. ___ También puede pensarse que son temas relativamente viejos y que a muchos les serán familiares, en cualquier caso… Lo que es más singular, quizás, es que se lleven a la práctica de manera duradera y con un cierto carácter institucional…

Vale.

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#nota

[*] a) El tema de las pasiones alegres en los movimientos sociales pre-15M (y alguna cosa más), 10.2019; b) Spinoza-Deleuze sobre composición — cita & nota breve, 02.2020

#referencias

Gilles Deleuze, Félix Guattari, 1999 [1991], ¿Qué es la filosofía?, Anagrama, Barcelona

Gilles Deleuze, 1991.2, Posdata sobre la sociedad de control, disponible, por ejemplo, aquí: http://theomai.unq.edu.ar/conflictos_sociales/Deleuze_Postdata_sociedad_control.pdf | accedido 13/01/2020

Gilles Deleuze, 1986 [1970-81], Spinoza: filosofía práctica, Tusquets, Barcelona

Steven Fesmire, 2015, Dewey, Routledge, Nueva York

Maite Larrauri, Max, 2003, La felicidad según Spinoza, Tándem, Valencia

José María Torres Nadal, 2019, Arquitectura in-dependiente, Universidad de Alicante, Alicante

Notas varias sobre la reforma de las universidades Esp

Imagen: Patio del edificio central de la Universidad de Sevilla (la antigua Fábrica de Tabaco). Autor imagen: Zarateman; fuente: Wikipedia.
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Notas varias sobre la reforma de las universidades Esp

José Pérez de Lama

Tenemos nuevo Ministro de Universidades en la persona de Manuel Castells. Algunos amigos de amigos tal vez pudieran andar por allí cerca y me habían comentado estos días, e hice diversas notas, de las que selecciono alguna cosa aquí. Más de 20 años de experiencia universitaria, casi 30 si se cuentan los años de estudiante. En la universidad pública española, en Estados Unidos, en algunas otras partes…

[1] Algo bueno entre cosas malas…

Charlando con un colega profesor italiano, quizás fuera ayer, estábamos de acuerdo en que la Universidad – así con mayúsculas — era irreformable. Lo de ahora es malo, un nuevo sistema también lo será enseguida. Lo bueno es que entre ambas situaciones fuertemente institucionalizadas pueden darse situaciones libres, relativamente provisionales… Me contaba por cierto, que en Italia, donde él trabaja, esto del EEES, al menos en cuanto acreditaciones, «papers», etc. se lo toman con algo más de distancia crítica que nosotros por aquí.

Un espacio de una cierta libertad entre dos situaciones altamente codificadas… Esto estaría relacionada con la idea que comparto desde siempre con diferentes colegas, algo estrafalaria hoy en día, pero de antigua raigambre – de Montaigne a Freire entre muchos otros – de que no puede existir aprendizaje si no es en libertad – lo otro son diferentes modalidades de domesticación… Y lo mismo en cuanto al pensamiento, incluso a eso que en ocasiones se llama «creación»…

Construyendo el argumento de otra manera: convendría no codificar en exceso y hacer que existan espacios de libertad, de diferencia, de experimentación… Los pocos centros universitarios que, de entre los que he conocido, me han deslumbrado profundamente eran así.

En una de mis colaboraciones «algo ilustres», participamos en una red con el famoso MIT, — la red Fab Lab –, y el profesor del Media Lab que lideraba la red nos contaba en alguna ocasión que su principal trabajo era tratar de liberar a sus estudiantes e investigadores de burocracias, papeleos, trabajitos varios… para que se pudieran dedicar de lleno a estudiar, enseñar, investigar… Ni siquiera allí lo conseguía, decía en uno de sus escritos… __ (algún otro comentario sobre esto más abajo).

[2] El sistema universitario Esp es razonablemente bueno

Cualquier reforma, siempre en mi opinión, debe partir de considerar que el sistema universitario Esp es bastante bueno [véase, por ejemplo, World Economic Forum, 2017]. Más o menos está al nivel de Esp en los rankings mundiales en economía y en otros temas; o quizás un poco mejor. Lo del catastrofismo, el rasgarse las vestiduras, etc. conviene tomárselo con algo de distancia; muchas veces es crítica bastante interesada; otras es dejarse llevar por «el verlo todo-todo-todo mal». A veces piensa uno, incluso, que la universidad pública es una de las cosas que mejor funciona en nuestro pobre país… La defensa de la «universidad pública» es de especial importancia en este debate. Por supuesto, hay mucho que mejorar; casi todo lo podemos y tenemos que mejorar ___ aunque también se puede empeorar, que suele ser mucho más fácil; y cabría decir que lo de empeorar sería ir a favor de «la inclinación natural de las cosas»; la entropía y eso. En mi opinión, empeorar es más bien lo que hemos hecho en los últimos 20 años con «Bolonia» – en conjunto, aunque ciertamente no en todo.

[3] Acabar con un sistema de incentivos que ya no funciona

Ahora una cita de Spinoza: «a los esclavos y no a los hombres libres es a quienes se recompensa por su buen comportamiento» [Tratado político, cap. X, 8; citado en Deleuze, 2009]. Una línea de análisis del uso de los incentivos así en general plantea que a partir de un cierto momento, cuando la población a la que se aplica ha desarrollado sus mecanismos de adaptación, los incentivos tienden a producir justo lo contrario de lo que se proponían [SV-POW!, 2017] – Y esto parecería ser así en el sistema universitario Esp. Habría que pensar, como están haciendo diversas universidades europeas, en abandonar el sistema de promoción presuntamente meritocrático, pro-mercados y globalizante de los últimos años, cuyos efectos desde hace tiempo se han hecho más bien perversos: me aventuro a afirmar, la «ciencia» está cada vez alejada de los urgentes problemas de la civilización y el mundo contemporáneos (el caso del cambio climático quizás sea la mayor evidencia); los tipos de subjetividad que se han producido en las universidad son catastróficos («carrerismo», individualismo, utilitarismo cutre, corto-placismo, abandono de la docencia, etc. – véase sobre esto, por ejemplo, La sociedad de control de Deleuze, 1991).
Frente a esto la alternativa que propone el texto que se citaba para optimizar el trabajo universitario me parece de lo más sensata: sueldos normales, buenas condiciones de trabajo, mayor autonomía y disponibilidad del propio tiempo. Lo que dice el artículo que cito es bien sencillo: «But could it be that the best way to get good research and publications out of scholars is to hire good people, pay them the going rate and tell them to do the job to the best of their ability?» Otras autoras hablan de slow professors, haciendo el paralelismo con la slow food y las slow cities — (ps: ver la referencia a un texto de Stengers en los comentarios al artículo).

[4] Necesidad de evaluación seria tras 20 años de la implantación del EEES («Bolonia»)

Sería muy necesaria una evaluación del sistema universitario Esp y europeo – desde la implantación del EEES y el dominio creciente de los estándares globales y de la pretendida fast academy. Decía hace unos días que una de las cosas que bien podría hacer Castells, aprovechando su prestigio global, era impulsar este proceso a nivel europeo, para, entre otras cosas, re-evaluar las actuales tendencias de desarrollo del conocimiento, las ciencias, la innovación, and-so-on.

[5] Una evaluación realista del sistema universitario Esp

Esta evaluación, en mi opinión, tendría que ser hecha, en nuestro caso, desde la situación y la perspectiva de la sociedad y del propio sistema universitario Esp; nuestras fortalezas y debilidades, etc. Otro poco de Spinoza, que es lo que ando leyendo últimamente:

«Los filósofos, [los moralistas… los sacerdotes,] se figuran, sin duda, llevar a cabo una obra sublime y alcanzar la sabiduría más elevada, haciendo elogios incesantes a una naturaleza humana imaginaria, acusando al mismo tiempo de manera implacable a la [naturaleza humana] que de verdad existe. Ya que no conciben a los hombres tal y como son, sino tal y como su filosofía querría que fueran». ___ Tratado político, I, 1 __ citado por F. Lenoir, 2019, 108.

[6] Objetivos propios: una evaluación «situada» del sistema universitario Esp

Uno, que como decía ha «experimentado» – como estudiantes, como profesor-investigador, como conferenciante –, universidades por bastantes partes del mundo, incluyendo algunas de las que se suelen proponer como modelos ideales de referencia – de esas que en ocasiones se hacen aparecer con un carácter cuasi-mágico, – piensa que para hacer una evaluación del sistema universitario español que sea ecuánime, y sobre todo que sirva para algo,  éste debe ser valorado,

a) en un contexto internacional amplio – lo que decía que ocupamos un puesto bastante adecuado a nuestra posición internacional en otras cuestiones;

b) en función de nuestros objetivos específicos (sobre los que habría que pensar, y que comparados con las universidades estadounidenses más famosas serán en principio bastante diferentes);

c) en función de los medios económicos y quizás de otro tipo que se le dedican. Si no, aunque sea un tópico decirlo, sería como comparar en fútbol al Real Madrid con un equipo de Islandia o Japón, por decir algo, o en baloncesto, a los Lakers de Los Angeles con una liga de deporte educativo y saludable.

Uno piensa, y siempre trata de hacerlo ingenuamente, que el sistema universitario Esp tendría que reflexionar sobre unos objetivos específicos: de la universidad pública, de las necesidades y aspiraciones de España, de la situación de la que partimos… Y en ese sentido, tratar de copiar a las universidades más excepcionales del mundo anglo-estadounidense me parece un posicionamiento equivocado, poco ilustrado y «algo provinciano»; como del muchacho de Valladolid – por decir algo – que llega a América y se queda deslumbrado por los rascacielos, las autopistas, los coches y las hamburguesas, etc. y piensa que todo lo suyo era mucho peor… Otra forma de colonialismo…

[7] Repensar los objetivos: reorientación de la producción de conocimiento y saberes

Recordando ahora a Guattari [2000: 14] en lugar de a Spinoza, ya en los 80 y en relación con la crisis ecológica y social – y en lo ecológico desde luego, ahora estamos mucho peor que entonces; como decía está muy claro que siempre se puede empeorar – planteaba que no era tanto en el avance de lo estrictamente tecno-científico en donde tendríamos que centrarnos – con los conocimientos existentes en realidad podríamos resolver casi todos los problemas a los que se enfrenta la humanidad hoy en día – sino en lo que Guattari llamaba ecología social y ecología mental: cómo se organizan las sociedades, que subjetividades producimos – por decirlo de manera rápida y simplificada. Si esto fuera así, y a mi desde luego me parece totalmente verosímil – y nos lo tomásemos en serio como sociedad – , debería suponer una reorientación radical de las ciencias las tecnologías, el general intellect, etc. hacia cosas como la transición energética justa y democrática, la reorientación radical de las finanzas y el desarrollo digital, los problemas de la desigualdad a múltiples escalas, la cuestión del (pos)crecimiento and-so-on. Daríamos entonces una menor importancia a otras cosas que hoy se entienden por la vanguardia de los tecno-científico.

La Humanitas de Cicerón [https://es.wikipedia.org/wiki/Paide%C3%ADa] – de donde vendrá el Humanismo, que se alcanzaba a través de la educación, constituía para los romanos lo que los diferenciaba de los bárbaros. Y hoy, a pesar de tantas críticas a los sucesivos humanismos, habría que seguir pensando en quienes son los bárbaros. Y entre los muchos bárbaros, uno piensa que están los que usan las ciencias y las tecnologías para matar mejor con sus drones y misiles, los que usan las matemáticas para vender más anuncios, generar algoritmos financieros depredadores o tener a la población estrechamente controlada, o los que usan la investigación médico-farmacéutica para ganar dinero antes que ninguna otra cosa. En fin, esa ciencia que imaginamos maravillosa, pero que sin orientación ni límites se convierte en motor de barbarie.

[ps2: Si se consultan la LOU (Ley de Ordenación Universitaria, art. 1) y en mi caso más particular la LAU (Ley Andaluza de Universidades, art. 3) y el Estatuto de la Universidad de Sevilla (arts. 2 y 3), se observa que las funciones, principios informadores, principios básicos y objetivos que se encomiendan y atribuyen a la Universidad en Esp son múltiples y variados,  pero que muchos de los que se relacionan en estos textos legislativos quedan en la práctica en poco más que declaración de intenciones mientras que a través de otros se intenta dominar, de maneras que en ocasiones llegan a ser insidiosas, la vida universitaria].

[8] El tiempo, los plazos

La cuestión del tiempo, de los plazos. ¿Cuánto va a durar este gobierno? ¿Cuatro años, ocho, tres, dos…? ¿Cuánto se tarda en implementar una transformación profunda de un sistema universitario? ¿Veinte años? ¿Veinticinco? __ Parte de lo que se pueda pensar desde el nuevo ministerio tendría que ser en torno a esta cuestión de los tiempos… ¿Qué cosas se pueden hacer en uno o dos años? ¿Qué cosas se pueden plantear para 8, 16, 24 años y que condiciones supone eso para un proyecto que tendría que poder ser continuado por equipos muy diferentes? Porque lo que si que parece claro es que el proyecto de convertir Esp en un país entre los más avanzado en el campo del conocimiento y las ciencia y tecnología tendría que ser un proyecto generacional; – no puede ser algo que vaya el ritmo de las elecciones y los partiditos de turno.

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En fin; como siempre, casi todo lo escrito son más bien preguntas y temas que uno propondría para discutir con los amigos, que pretendidas verdades definitivas. A pesar de que los otros sí que propongan sus cosas como tales… Es lo que tiene, tanto el no tener que tomar decisiones – supongo que lo haría sin problemas si tuviera que hacerlo –, como el haber visto mucho ya y el ser cada vez menos creyente en nada.

¡Vale!

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#referencias

Gilles Deleuze, 2009 [1ª edición fr. 1981; 1ª edición Tusquets, 1984], Spinoza: filosofía práctica, Tusquets, Barcelona

Gilles Deleuze, 1991, Posdata sobre la sociedad de control, disponible, por ejemplo, aquí: http://theomai.unq.edu.ar/conflictos_sociales/Deleuze_Postdata_sociedad_control.pdf | accedido 13/01/2020

Félix Guattari, 2000 [1989], Las tres ecologías, Pretextos, Valencia.

F. Lenoir, 2019, El milagro Spinoza, Ariel, Barcelona

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Las fuentes de opinión son periodísticas aunque con referencia a estudios académicos; considero en cualquier caso que muestran otros sentidos comunes de los que estamos bastante necesitados.

Elizabeth Redden, 2019, Stepping Out of the Rat Race, en: https://www.insidehighered.com/news/2019/01/23/ghent-university-belgium-embraces-new-approach-faculty-evaluation-less-focused | accedido 13/01/2020

SV-POW!, 2017, Every attempt to manage academia makes it worse, https://svpow.com/2017/03/17/every-attempt-to-manage-academia-makes-it-worse/ | accedido 11/01/2020

World Economic Forum, 2017, Which countries provide their citizens with the best higher education? en: https://www.weforum.org/agenda/2017/05/which-countries-provide-their-citizens-with-the-best-higher-education/ accedido 11/01/2020

Montaigne y la educación de un hombre (quizás demasiado) libre

Imagen: La torre del castillo de Montaigne, —- en la que se refugió del mundo durante diez años para meditar, estudiar y escribir. Foto de Henry Salomé; fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Montaigne%27s_tower#/media/File:St_Michel_de_Montaigne_Tour01.jpg

José Pérez de Lama

Michel de Montaigne, uno de los grandes humanistas franceses, noble de provincias, coetáneo de Cervantes y Shakespeare; —- su gran obra, los Ensayos: una colección de textos bastante personales en los que recoge sus pensamientos sobre muchas y diferentes cosas, entre otras, sobre cómo debería ser la educación de un niño. Los Ensayos, y éste texto de Zweig sobre su autor que cito a continuación, son algunos de mis libros preferidos. Tengo ambos extensamente anotados, pero me limitaré aquí a algún comentario introductorio sucinto.

Sobre la educación (la institution en el original francés). Se trata de la educación de un hombre libre, de un noble o un príncipe. El texto de Montaigne suena por una parte  tremendamente ilustrado y moderno; y por otra me hace preguntarme por esta especie de falacia moderna de pensar que cada persona es señor (o señora) de sí mismo, capaz y responsable de determinar la propia vida, los propios juicios, etc. ___ Al menos desde Foucault, pero seguro que mucho antes, también sabemos que la educación es una forma de producir un determinado tipo de individuos, individuos que son “productivos” para el propio sistema que diría Foucault. Por lo que esta educación que nos propone Montaigne no deja de generarme dudas. A favor de Montaigne cabe decir que esta educación que él propone, basada en el uso de la razón frente a las diversas autoridades tradicionales – también él, un par de siglos antes de Kant, usa el sapere aude horaciano – parece sugerirnos que un hombre que se condujera por la razón se daría cuenta de que forma parte de una sociedad respecto de la que tiene importantes responsabilidades y a la que está comprometido con diversos deberes… Sigue leyendo Montaigne y la educación de un hombre (quizás demasiado) libre

Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades


Imagen: “Stakeholders” del ecosistema de la fabricación digital colaborativa. Pérez de Lama, 2019, revisión de otro diagrama (con Alejandro González) de 2010-2013. Pinchar en la imagen para verla ampliada.

¿Por qué alguien querría hacerse fabber o maker?

José Pérez de Lama

Nota previa: Lo que sigue es un apartado de un capítulo dedicado a la fabricación digital y la economía colaborativa que publiqué recientemente en el libro “Economía colaborativa… ¿De verdad?, editado por David Patiño, Charo Gómez-Álvarez y Juan J. Plaza . Este apartado presentaba una relación de los tipos de subjetividades que estimo se cultivan en los fab labs y maker spaces y que constituyen buena parte de su interés y atractivo. Piensa uno que estos rasgos subjetivos contrastan, aunque no siempre sea así, con los rasgos actualmente dominantes del individualismo, la competitividad, el consumismo, la recepción acrítica de las tecnologías, etc. __ Aprovecho para dedicarlo a mis compañer*s del Fab Lab Sevilla y la red global. __ El artículo original está firmado con César García Sáez, de MakerSpace Madrid, con quien tuve diversas conversaciones durante su preparación, que se sumaron a las que veníamos teniendo desde hace ya bastantes años. __ En el libro el texto va acompañado de imágenes y notas que no se han incorporado aquí. JPL

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Life wastes itself while we are preparing to live. (La vida se pierde mientras nos preparamos para vivir). Ralph Waldo Emerson

Entonces, si decimos que actualmente es más barato, – y lógicamente más cómodo -, comprar un mueble en Ikea que hacérselo uno mismo en el fab lab, ¿cuál es el interés del asunto? ¿Y por qué hay gente que prefiere hacer este tipo de cosas en un fab lab en vez de comprarlas ya hechas y más baratas? Lógicamente, cada uno de los fabbers o makers tendrá sus razones, pero podemos señalar algunas de las más destacadas y comunes, aunque en cada caso particular se tratará probablemente de una trama compleja de intereses diferentes. Ocurriendo, incluso, que los diferentes intereses de unos y otros no estén necesariamente alineados.

El placer de hacer
Una de las principales razones sería la del gusto o el placer de hacer, de hacer cosas materiales, – algo que Richard Sennet, por ejemplo, estudia en su libro The Craftsman (2008). En un mundo en el que el trabajo es cada vez más abstracto y nuestro relación con lo material cada vez más artificiosa la posibilidad de hacer cosas por uno mismo, cosas concretas y físicas, de aprender a hacerlas cada vez mejor, es algo que para muchas personas constituye una fuente de placer. Este es un sentimiento que no será extraño a artistas y artesanos, arquitectos, ingenieros, hackers, bricoleurs, etc. Sigue leyendo Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades

Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?


Imagen: Baruch Spinoza Car Wash, (Wilshire, San Antonio, Tx) fuente original Twitter – https://www.facebook.com/pages/Baruch-Spinoza-Car-Wash

Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?

José Pérez de Lama. Un ensayo de (ciencia) ficción

Los que acarician la ilusión que sería posible inducir a la multitud o a los hombres divididos por los negocios públicos a vivir según la disciplina exclusiva de la razón, sueñan con la edad de oro o con un cuento de hadas. Baruch Spinoza, citado por Jorge Moruno

El poder de una ideología no se mide sólo por las respuestas que ofrece sino también por las preguntas que es capaz de suprimir. Günther Anders, 1956, citado por Paul Virilio

A pesar de la primera de las citas introductorias, la de Spinoza y la ilusión de una vida social conducida por la razón, a veces se apodera de mí la vena racionalista y trato de pensar en las cosas del mundo como si fueran un problema que se pudiera entender y una vez entendido pensar qué habría que hacer para resolverlo. En la vida cotidiana a veces lo hago, y me sirve de ayuda; – en ocasiones al menos. Sigue leyendo Por una democracia del conocimiento. ¿Qué podrían aportar los universitarios al proceso de debate y construcción política?

Piaget & Papert según E. Ackermann, y una nota sobre Seymour Papert y los fab labs


Imagen: Echidna shield, escudo para Arduino, para uso en entornos escolares para aprender programación, uso de sensores, motores, etc. Un producto heredero de la tradición papertiana desarrollado en parte en Sevilla. Fuente: http://echidna.es/

Presento aquí la traducción de este texto, Constructivismo de Piaget y construccionismo de Papert: ¿Cuál es la diferencia?,  de Edith Ackermann (MIT), que me gustó mucho, en el que hace una comparación entre los constructivismos de Piaget y Papert en tanto que teorías del aprendizaje y la inteligencia. Hay muchas cosas que me interesan, pero destacaré de momento una. El construccionismo de Papert, cita Ackermann supone que: ” El conocimiento no es meramente una mercancía para ser transmitida, codificada, retenida y re-aplicada, sino que es una experiencia personal que debe ser construida. De manera similar, el mundo no está simplemente ahí fuera esperando ser descubierto, sino que es formado y transformado progresivamente a través de la experiencia personal del niño, o del científico.”

También me parece particularmente relevante la atención de Papert a lo situado y lo concreto en el aprendizaje y el conocimiento __ frente a lo “separado” y abstracto.

Al final, tras la bibliografía de este artículo, he añadido otra traducción, más breve, de unos párrafos del último libro de Neil Gershenfeld, donde éste explica la relación entre Seymour Papert y los fab labs.

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Constructivismo de Piaget y construccionismo de Papert: ¿Cuál es la diferencia?

Edith Ackermann (sf / 1991?)

Traducción: José Pérez de Lama

Fuente: http://learning.media.mit.edu/content/publications/EA.Piaget%20_%20Papert.pdf

¿Cuál es la diferencia entre el constructivismo de Piaget y el “construccionismo” de Papert? Más allá del mero juego de palabras, pienso que existe la diferencia y integrar ambas perspectivas puede enriquecer nuestro entendimiento de cómo la gente aprende y crece. El constructivismo de Piaget nos proporciona una ventana sobre aquello en lo que se interesan los niños(as) y son capaces de lograr, en diferentes etapas de su desarrollo. La teoría describe cómo las maneras de hacer y pensar de los niños(as) evolucionan en el tiempo y bajo que circunstancias es más previsible que los niños dejem – o se aferren – a las visiones que mantienen en cada momento. Piaget sugiere que los niños(as) tienen muy buenas razones para no abandonar sus propias explicaciones del mundo (worldviews) sólo porque alguien, aunque sea un experto, les diga que están equivocados. El constructivismo de Papert, por su parte, se centra más en el arte de aprender, o de “aprender a aprender”, y en la relevancia del hacer cosas (making things) en el aprendizaje. Papert está interesado en cómo los que aprenden su involucran en una conversación con los artefactos (propios o hechos por otras personas), y en cómo estas conversaciones potencian el aprendizaje dirigido por ellos mismos y en última instancia facilitan la construcción de nuevo conocimiento. Enfatiza la importancia de las herramientas, los media y del contexto en el desarrollo humano. La integración de ambas perspectivas ilumina el proceso por medio del cual los individuos llegan a dar sentido a sus experiencias, optimizando gradualmente sus interacciones con el mundo. Sigue leyendo Piaget & Papert según E. Ackermann, y una nota sobre Seymour Papert y los fab labs

Una evocación de las clases de Michel Foucault


Collège de France, París, fundado en 1530, donde daba clases Foucault. Fuente: wikipedia

José Pérez de Lama

Mi amigo, – también maestro en tantas cosas -, Francisco Jarauta, creo recordar que alguna vez me contó que había asistido en París tanto a las clases de Gilles Deleuze como a las de Michel Foucault – supongo que sería durante los 70. ¡Vaya envidia! Me contaba que mientras las de Deleuze, – como recogía en un post anterior [1]-, eran muy informales, la gente se daba abrazos y besos al saludarse y se sentaban por el suelo, Foucault aparecía en sus clases como un personaje serio, casi “como un cura”, esa es la imagen que se quedó grabada en mi floja memoria; aunque también pudiera ser que sea una fantasía mía. En cualquier caso, no me parece que Jarauta lo dijera como una crítica hacia Foucault ni al contrario; simplemente me contaba que como profesores tenían estilos muy diferentes.

Reproduzco aquí unos párrafos de la introducción que aparece en los libros de los cursos de Foucault en el Collège de France, editados en Esp por Akal.[2] Como me dedico a esto de dar clases, y me gusta bastante Foucault, me parecieron bonitos y sugerentes. Me llama la atención la cuestión de la soledad que comentan tanto el periodista citado como el propio Foucault. Salvando las diferencias, a veces me siento así con mis clases. Por otra parte, es muy interesante, aunque muchos lo conoceréis, el peculiar funcionamiento del Collège de France como institución de investigación y docencia. Igual, ¿por qué no?, se podría pensar en algo así por aquí. Sigue la cita hasta el final:

Michel Foucault, 2001 (edición de Valerio Marchetti & Antonella Salomini; traducción de Horacio Pons), Los anormales, Curso en el College de France (1974-1975), Akal, Madrid [pp. 5-7]

Michel Foucault dictó clases en el Collège de France desde enero de 1971 hasta su muerte, en junio de 1984, con la excepción de 1977, cuando disfrutó de un año sabático. El nombre de su cátedra era «Historia de los sistemas de pensamiento».

Esta cátedra fue creada el 30 de noviembre de 1969, según una propuesta de Jules Vuillemin, por la asamblea general de profesores del Collège de France, en reemplazo de la cátedra de «Historia del pensamiento filosófico», que hasta su muerte ocupó Jean Hyppolite. El 12 de abril de 1970, la misma asamblea eligió a Michel Foucault, que por entonces tenía 43 años, como titular de la nueva cátedra. [3] Sigue leyendo Una evocación de las clases de Michel Foucault