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Sobre el «nuevo academicismo» en las universidades españolas – y quizás algunas otras

Imagen: El Greco, hacia 1600, Expulsión de los mercaderes del templo, National Gallery, Londres. Fuente: Wikipedia / The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei.

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Esta entrada es una versión un poco extendida del texto publicado en el número 51, marzo de 2022, del Topo Tabernario, (Sevilla). Enlace de descarga del número 51 (PDF): https://eltopo.org/leer-descargar-el-topo/

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José Pérez de Lama

Dedicado a mi tío PRdS

La primera parte del Quijote acaba con algunos versos que Cervantes atribuye a unos «académicos de la Argamasilla». Por recordar el espíritu de aquello reproduzco el último de los poemillas, supuesto epitafio en la sepultura de la dama de Don Quijote. Su presunto autor tiene el curioso y actual nombre de «Tiquitoc». Los versos dicen así: «Reposa aquí Dulcinea, / y, aunque de carnes rolliza, / la volvió en polvo y ceniza / la muerte espantable y fea. / Fue de castiza ralea / y tuvo asomos de dama; / del gran Quijote fue llama / y fue gloria de su aldea». Se ve que, ya entonces, a Cervantes aquello de las academias le parecía asunto para tratar con algo de guasa.

Otro episodio en la gran literatura sobre esto de las academias es el de Tristram Shandy, uno de cuyos temas es la parodia de la erudición grandilocuente pero vacía del pobre padre de Tristram. En la escena, Yorick, trasunto del autor, va con Shandy-padre a ver a los sabios de la ciudad para una consulta, y aquello acaba con una castaña asada que cae de la fuente, rueda tremendamente caliente por la mesa, para acabar metiéndose subrepticiamente por la portañuela del sumo sacerdote de aquella academia que peroraba en aquel momento, con un desenlace tan grotesco como pueda imaginarse.

Cuando el autor de estas líneas era joven, estudiante de arquitectura y aficionado al arte, la «academia» era algo de lo que había que mantenerse lo más alejado posible. La Modernidad, las vanguardias de principios del siglo XX, se habían construido como una crítica a todo aquello. Y de nuevo en los 60 y 70 hubo otro gran ciclo de rechazo hacia lo académico. De aquel rechazo supongo que éramos nosotros herederos: mis «héroes» y «heroínas» intelectuales y artísticas, y por supuesto, revolucionarias, encarnaban todo lo contrario de lo académico –Buñuel… los situacionistas… Deleuze, Guattari, Foucault… –¡ah, esos malditos pervertidores de la juventud! – … ¡y Camarón! … Y mi campo más concreto de trabajo de aquella época, el de los pioneros de la arquitectura medioambiental y «bioclimática», que así se llamaba por entonces, era en aquellos años bastante marginal… Y algo más tarde, lo mismo con los colegas «hackers», y la gente de los «medialabs» y los centros sociales. Todo lo que me gustaba, que me hacía querer ser parte del mundo de la cultura, del arte y, hasta cierto punto, de la Universidad, era siempre lo contrario de lo que uno imaginaba como ser «académico». Un tío mío, que fue quizás el que me inspiró el deseo de ser profesor –como él– había estudiado en París en los 60, y contaba que durante el 68 habían ido a pedir consejo a Federica Montseny, la ministra anarquista de la República, y que lo que les dijo antes de nada fue: «¡Lo primero que tenéis que hacer es cortaros el pelo!». Aquellas historias… ¡para mí verdaderas aventuras del aprendizaje y el conocimiento!

Frente a aquel paisaje, seguro que algo romántico, hoy veo a amigos y colegas jóvenes –ahora soy yo el profesor veterano– presentándose a sí mismos, con orgullo, como «académicos». Y «me chirría» bastante. Me suena a querer «hablar la lengua del amo» que decía Audre Lorde. Lo que parece haber ocurrido es que nos pusimos a usar el término tal como se hace en el mundo anglo-estadounidense, donde academic se emplea para referirse a un profesor o investigador universitario o asimilado. Aunque también allí, en el lenguaje popular, quizás activista, se solía decir que algo era «académico» para indicar que se trataba de una cosa superficial y sin ninguna relevancia práctica. Y es que esto de que los universitarios se llamasen a sí mismos «académicos», en España hace quince o veinte años, no era así. Al menos en mi campo. Aunque sí que me dicen que es diferente en otras tradiciones: en antropología o sociología, por ejemplo.

Volvamos algo más atrás para intentar comprender mejor el asunto: el origen del término «academia», como casi todo el mundo habrá oído alguna vez, viene del jardín o parque en el en las afueras de la Atenas clásica, cuyo nombre honraba a un antiguo héroe de nombre Academos. Y que era el lugar donde Platón tenía su escuela, en la que pretendía formar a las élites atenienses para que gobernaran la ciudad de manera sabia y prudente – eso explica Emilio Lledó. La escuela de Aristóteles, quizás más científica y menos política, se llamaba el Liceo. El lugar en que se reunían los seguidores de Epicuro era un jardín o huerto más modesto. Otras escuelas enseñaban en la calle: paseando por el ágora, los llamados sofistas; o los estoicos, que deben su nombre efectivamente a las «estoas», los grandes soportales de los espacios públicos de las ciudades helenísticas. Diógenes, el cínico, sabemos que vivía en la calle, en un tonel o un tinajón, como un mendigo, medio desnudo. El nombre de academia parece entonces una elección bastante pertinente para lo que siglos después vendrían a ser las academias. Ya se ve que a nadie se le ocurrió llamarlas «estoas», ni mucho menos «toneles».

Uno no ve mal que existan academias, todo lo contrario. Ha tenido y tiene familiares y amigos en academias varias, y está orgulloso de eso. Como recordaba Whitehead, y seguro que otros muchos, el mantenimiento de los saberes y conocimientos es fundamental para la continuidad de la vida social. El problema es cuando este aspecto conservador, que con tanta facilidad se entrelaza con la reproducción y ampliación del statu quo, domina en exceso las otras dimensiones de la cultura, las ciencias, las prácticas… Mi hipótesis, entonces, es que el uso del término «académico/a» para referirse a profesores o profesoras o investigadores universitarios no es inocente. Incorpora, aunque sea inconscientemente, una cierta manera de entender y desempeñar este tipo de trabajo, que se caracteriza por valores como la sumisión a la autoridad, la normalización, la jerarquización y cosas así – entre las que, con la mayor frecuencia, prolifera la pasión desmedida por lo burocrático.

Así, la idea del «nuevo academicismo» funciona, siempre a mi juicio, como un marco de «disciplinamiento» o control de los universitarios y de la institución Universidad. En varios sentidos. Uno de ellos sería el de tener ocupados a los profesores y profesoras, compitiendo entre sí, escribiendo los llamados artículos «académicos», para que no se vayan a hablar con gente como Federica Montseny, tal vez. Éstas son las nuevas «carreras» universitarias: correr todo el tiempo para ver quién llega a ser más académico; y así conseguir una mejor retribución, más seguridad en el trabajo, mayor reconocimiento… Otro sentido del disciplinamiento sería el de orientar el tipo de preguntas que se plantean los investigadores. Los sistemas de «calidad» del nuevo academicismo –la publicación en revistas internacionales «indexadas» y la participación en proyectos financiados mediante «convocatorias competitivas»– dan lugar a que lo importante no sean tanto las ideas y las acciones en sí mismas como los requisitos formales e indicadores cuantitativos. Lo que me hace acordarme del bueno de Thomas Pynchon cuando decía que «si consiguen que te estés haciendo las preguntas equivocadas, no necesitarán preocuparse por las respuestas». Las que leáis de vez en cuando artículos académicos –que en el argot, por cierto, se llaman «artículos científicos»– sabréis de qué hablo. Vale.

Carta al rey mago Subirats (ministro de Universidades)

Imagen: Escena en clase de Análisis de Formas Arquitectónicas en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura Universidad de Sevilla curso 1998/99. Fotografía de Daniel Espada. Era «mi clase con Antonio Sáseta», y pesar de los años pasados recuerdo bien a casi todxs lxs que están en la foto, e identifico a tres compas que ahora son doctorxs.

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José Pérez de Lama, 24/12/2021, Sevilla

Con tres o cuatro años mi padre me dijo que los Reyes Magos eran mi madre. Y es que era partidario de tratar de decir la verdad siempre y pensaba que se empezaba con la educación y las relaciones entre p/madres e hijos. Aquello le dio un disgusto importante a mi madre, entonces con veintisiete o veintiocho años, bastante más «monarco-maguista» y romántica que mi padre. En fin que, como consecuencia de aquello lo de los «Reyes» me lo tomo con discreto entusiasmo y tibia fe. Además tengo la sospecha de que el ministro tampoco debe creer demasiado en los reyes. Pero aún así usaré la fórmula para proponerle algunas cosas: al ministro y a su equipo. Y aprovecho de camino para desearles suerte: entre otras razones ¡porque su buena fortuna en este trabajo será la de todxs!
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Breve sobre el ministro saliente

El ministro Castells piensa uno que hizo más de lo que quieren hacer ver ciertos comentaristas:  recuperó significativamente las becas, y redujo las tasas a los estudiantes (y sus familias), y acometió el tema de los contratos precarios, lo más visible aquí el caso de los llamados «falsos asociados»: más o menos, el uso de personal temporal para tareas que no lo son – no se con exactitud , sin embargo, cuánto se avanzó en este sentido. También planteó la recuperación de las llamadas «tasas de reposición» del 100% o incluso el 110%, es decir, que por cada profesor(a) que se jubile las universidades puedan contratar otro profesor nuevo, o incluso 1.1 profesores nuevos 🙂 – se me entenderá, espero. Viniendo de donde veníamos son cosas de gran importancia.

Personalmente pienso que su discreción con los medios de comunicación, aunque de nuevo criticada como ausencia, fue un excelente ejemplo. Hablar cuando se tienen cosas que decir.

En contra de la gestión del ministro saliente, en mi superficial y personal valoración, estaría que siguió sin plantear una crítica clara a los modelos del «capitalismo cognitivo» para el sistema científico-tecnológico, inspirado en las grandes universidades anglo-norteamericanas, que España/ Europa parece que viene tratando de emular al menos desde principios del siglo XXI.

Expuesto este somerísimo comentario, paso a hacer tres propuestas al nuevo ministro, a quien tuve ocasión de saludar una vez en Barcelona, en la presentación del libro de un colega común al inicio del ciclo municipalista.
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Universidades y emergencia climática

La primera de las propuestas tiene que ver con la emergencia climática y la transición verde. Uno es de los que cree, con el IPCC y buena parte de la comunidad científica global, que se trata de una verdadera emergencia para la civilización y la biosfera tal como las hemos conocido en los últimos 20 o 30 siglos. La propuesta sería, entonces, que el sistema universitario, y las universidades se plantearan esta cuestión como una prioridad para los próximos 25-30 años (los horizontes 2030 y 2050): para la reforma de sus instalaciones, que se convertirían así en prototipos-ejemplos de edificios-ciudades de «carbono-cero» y demás.  El conocimiento, — público, importante subrayar esto –, generado en estos procesos, piensa uno que además contribuiría a una cierta prosperidad y a la necesaria reconversión de la economía y el sistema productivo «Esp».

Esto se puede desarrollar mucho, y algo he escrito ya en este blog (ver referencias al final). Citaré hoy dos ejemplos que creo que son ilustrativos: con motivo de la reciente COP26 se difundió la noticia de un sistema público escolar en EEUU que ha construido un sistema propio de producción energética renovable, dando lugar a importantes ahorros, que se gastaron en mejorar la docencia, el sueldo del profesorado y cosas así. [Climatewire, 2020 y otros]. leo estos días que Amazon, el fenómeno empresarial global, tiene instalada en España una potencia de 1.15 GW de energía solar para abastecer sus propias instalaciones. Para hacernos una idea, 1.15 GW de potencia de energía solar sería suficiente para abastecer de energía una provincia mediana-pequeña de nuestro país (entre 200.000 y 1.000.000 de viviendas, leo aunque diría que 1.000.000 es una cantidad muy exagerada) [ver referencias: Amazon 2021; Yu 2021]. Como en el caso de Google, que estudiábamos en otra ocasión, que también construye plantas de energías renovables para el autoconsumo de sus propias instalaciones, el ejemplo hace pensar que se trata de una iniciativa de interés, y no solo la ocurrencia de un «arbitrista» aburrido.

Sobre este tema puede verse una propuesta con mis estudiantes de 2017 para la Universidad de Sevilla recogida en este mismo blog [ver en sección de referencias al final: Pérez de Lama, 2017 & 2017b].

Universidades y transición digital

La segunda de las propuestas tiene que ver con lo que se viene llamando «transición digital». Ya he argumentado sobre esto anteriormente en este mismo blog en diversas ocasiones [Pérez de Lama 2020; 2015], pero me permito reiterarlo. La transición digital en las universidades, como en el caso anterior, se debería plantear, a mi modesto juicio, como una ocasión para avanzar en la soberanía tecno-científica [Padilla, 2020]: a nivel conocimiento, desarrollo tecnológico, infraestructuras, de la creación de lo que alguno llamaría una ecología de las prácticas, que no nos haga totalmente dependientes de los actuales productores de estas tecnologías: EEUU, quizás próximamente China, tal como ocurrió, y sigue ocurriendo, durante la etapa del petróleo y las energías fósiles, por ejemplo. La última vez que estudié estos datos (2017), durante otra etapa de precios altos del petróleo y el gas, el gasto en importación energética se situaba en torno a los 50.000 millones, cantidad que era del mismo orden que los ingresos por la industria turística. Básicamente, desde una perspectiva macro, estábamos depredando nuestros territorios y ciudades, generando empleo basura, para poder pagar la energía. Este comentario conecta con el punto anterior, por cierto.

La propuesta general aquí sería emplear a los investigadores de la decena larga de escuelas de Ingeniería Informática del sistema universitario español, y otras relacionadas, quizás en alianza con socios europeos u otros, para desarrollar tecnologías e infraestructuras propias. Complementariamente también se podría pensar en  crear o reforzar una especie de nuevo CSIC centrado en estas cuestiones, una RedIRIS ampliada, o lo que corresponda. Aparte de las estrecha relación entre los sectores público y privado en los EEUU, algunos ejemplos que estimo de interés en este sentido, son los del mítico proyecto Cybersyn en el Chile de Allende [Medina, 2011], que algunos conocerán, o más modestamente, quizás, el de la Sociedad del Conocimiento y las redes públicas en Extremadura, con financiación europea, durante la década 1995-2005 (fechas aproximadas) [Pérez de Lama, 2006: pp. 26-31].

Y en este sentido, la propuesta también sería la de crear una red de «eco-media-fab labs» – laboratorios digitales, en las diferentes universidades, en donde experimentar, investigar, etc. con estas tecnologías — redes de laboratorios abiertos, en la tradición del mítico Medialab de MIT de hace ya csi 40 años, o de la más reciente red de fab labs [1]. Tenemos en este sentido las sugerencias de Mariana Mazzucato sobre el papel de lo público en la tecnociencia y la innovación [Mazzucato, 2013; véase también, Patiño, 2018]. Las propuestas del movimiento del conocimiento libre, los commons intelectuales, sobre las que releía estos días en el importante libro de Kate Raworth, Doughnut Economics [2017: pp. 165-167]… Los debates sobre lo que algunos vienen llamando General Intellect o inteligencia general como nueva clave de la producción de valor en las sociedades tecnocientíficas… [Mason, 2015; véase también en este blog: Pérez de Lama, 2018]. Tantas cosas.

Estos labs o laboratorios o talleres podrían desarrollarse conjuntamente con las ciudades o comunidades autónomas, y funcionar como lo que Juan Freire en alguna ocasión llamó «laboratorios abiertos», siendo lugares de colaboración entre universitarios y jóvenes profesionales, que una vez titulados tienen dificultades para aportar su energía y sus saberes al mundo universitario — o viceversa –  y con el tejido productivo y creativo emergente, más en general.

Por último en este área, plantearía no hacer lo que vengo llamando «segunda digitalización de las universidades españolas» tan solo mediante un proceso de arriba-abajo sino hacerlo simultáneamente con una organización de abajo-arriba, o desde el medio hacia arriba y abajo, organizando en red las decenas o cientos de iniciativas de equipos, profesores, estudiantes y PAS para compartirlas y generar ecosistemas tecnológicos, ricos, diversos y democráticos. Algún proyecto del Medialab UGR (Universidad de Granada) que me comentó recientemente por Esteban Romero, su director, o «Frena la curva», el movimiento coordinado desde Zaragoza como respuesta colectiva y bottom-up a a las situaciones generadas por la pandemia de COVID, son ejemplos de mucho interés a este respecto.

La Universidad y el capitalismo cognitivo

La tercera propuesta tiene que ver con la Universidad y la hegemonía del «capitalismo cognitivo» construida durante las últimas décadas. Me invitaron hace unas semanas a dar una charla en una de las escuelas de Arquitectura de Chile, en el marco de una reflexión sobre el posible futuro de la Universidad en el nuevo proceso constitucional, y propuse entonces a los asistentes que se considerara críticamente el modelo anglo-norteamericano, el de sus grandes universidades, cada vez más hegemónico. Algunas cosas buenas y admirables tendrá, no cabe duda, pero también muchas no tan buenas. Señalar, quizás que, si bien brevemente, estudié y he investigado en algunas de estas universidades muy destacadas.

Esto que muchos llamamos «capitalismo cognitivo», en relación con las universidades y a trazos bastante gruesos, se puede concretar en concebir la ciencia y la tecnología, y la ínclita innovación, antes que nada, como «productos» – o en términos más antiguos y técnicos, «mercancías». Y en la aspiración general de transformar  las universidades en pseudo-empresas, y a los universitarios en lo que algunos vienen llamando desde ya hace tiempo «empresarios de sí mismos». La vida universitaria convertida en una rat-race (una «carrera de ratas» que dicen los angloparlantes con ironía), el profesorado como «hacedor de papers», y a la vez, aunque parezca contradictorio, la proliferación de los «bullshit jobs» de David Graeber para tener a la peña ocupada y distraída, cuando no están con los papers. La transformación de la figura de los/as profesores e investigadores universitarios desde hace 20 años ha sido rotunda, pero no es éste el lugar de desarrollarla. Algunas tendencias podrían ser lo que vengo llamando un «nuevo academicismo», y quizás contradictoriamente, la tendencia, debida a la excesiva especialización y la hiperactividad que se les exige, a una cierta «analfabetización» del profesorado: que cada vez son más gente que lee poco más que artículos científicos y medios de comunicación — y ve series, eso sí. Este análisis con sus múltiples versiones será bien conocido para aquellos/as que se hayan interesado por el asunto. De entre mis aproximaciones preferidas: la de alguien tan importante, para algunos como yo, como es Isabelle Stengers [2018] que he comentado en este blog [Pérez de Lama, 2020]. Estos días, también como otra especie de carta a los reyes-magos para el nuevo ministro ha aparecido un documento público que sintetiza algunas de estas cuestiones de manera interesante [Uni-Digna, 2021].

La propuesta aquí, – muy modesta pues ya habrá muchas otras propuestas sobre esto –, es la de generar espacios alternativos / complementarios a los del capitalismo cognitivo en la vida universitaria. La idea es hacer esto con un criterio que me gusta llamar pragmatista (de los filósofos pragmatistas-pluralistas clásicos), que defendieron la experimentación y las prácticas minoritarias en razón de su capacidad de generar lo nuevo, de hacer crítica de lo existente, de contener lo que en el futuro sean verdades aceptadas por todxs … y esas cosas (v.g., los casos del ecologismo, los feminismos que han pasado de prácticas minoritarias a formar parte del debate público y los nuevos sentidos comunes).

La propuesta concreta sería la de instaurar un programa de extensión universitaria inspirado en el que estableciera el gobierno de Lula en Brasil, por el cual una parte significativa del tiempo de los universitarios se debía dedicar a proyectos sociales, en colaboración con movimientos sociales, sociedad civil… Sirviendo estos trabajos tanto para la formación de los estudiantes (parte de su curriculum regular), como para los profesores (dedicación laboral, investigación o transferencia reconocidas como criterio de promoción). Entre otras cosas, estas actividades podrían relacionarse con los dos primeras propuestas, la transición verde y la transición digital, aunque en contextos de lo que Iván Illich hubiera llamado de mayor convivencialidad). Sobre esto de la Extensão universitária en Brasil, aprendí con colegas brasileñas, una de ellas, Diana Bogado, basó su tesis doctoral que hizo conmigo en su trabajo de Extensão que la llevó a desarrollar con vecinos de Río de Janeiro un Museu das Remoções o Museo de los desalojos – aunque aquello, siendo interesante y bastante diferente de los intereses más convencionales y respetables de lxs arquitectxs, es solo una posibilidad. Creo que sería una cuestión que sería muy interesante experimentar.

Esta tercera propuesta y las precedentes, me hacen pensar en el filósofo pragmatista John Dewey, quien decía que «la escuela no tiene que ser un espacio diferente del mundo, sino que precisamente tendría que ser el propio mundo que como sociedad queramos construir» – citando libremente. Se puede pensar sobre el asunto. Pero no me parece una mala guía. Y quizás si fuera así, como decía mi rector recientemente, la sociedad podrá ser lo que sea su universidad.

Coda

Esto que escribo aquí son poco más que unas ideas apenas esbozadas – aunque creo que oportunas. Como aportación a un debate que no acaba de existir — o quizás sí que existe y soy yo el que no se acaba de enterar. En cualquier caso, estoy seguro de que, si se quisieran estudiar, habría gente sabia y capaz, que podría desarrollarlas y sin duda matizarlas y enriquecerlas y plantear posibles planes para ponerlas a prueba. Uno, como todo el mundo estos días, anda superocupado, pero por supuesto, si alguien lo considerara necesario también intentaría echar una mano.

Salud y aire.

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Notas

[1] En la Escuela de Arquitectura de Sevilla acabamos de aprobar la transformación del Fab Lab con el que empezamos en 2008 en Eco-Media-Fab Lab, que además se trasladará al antiguo pabellón polideportivo, un espacio cuatro veces mayor que el actual — y que además pasará a llevar el nombre de Félix Escrig, un señalado profesor de la Escuela, que murió hace pocos años. Cuyo último libro tuve el honor de presentar en la Escuela por invitación suya. Algunos trabajos de Félix, por cierto, pueden verse en la nueva colección permanente del Reina Sofía, no si ciertas disonancias a mi juicio, por la sección en que se muestran: pero eso, si me animo, será tema de otra entrada del blog más adelante.

Estos días (14-15 de diciembre de 2021) pude asistir al seminario Nuevos laboratorios del conocimiento, organizado por mis dos co-editores de este blog, Teresa Duarte-Atoche y David Patiño, que actualmente forman parte del equipo decanal de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla, que estudian plantear un proyecto en este sentido. Entre otros ponentes participó Marcos García, ex-director del Medialab Prado en Madrid, que está empezando a trabajar en esta dirección en el sistema universitario de la Comunidad de Madrid.

Referencias

Amazon, 2/12/2021, Amazon supera los 1,15 GW de capacidad renovable en España con cuatro nuevos proyectos de energía solar en Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid, en: https://www.aboutamazon.es/sostenibilidad/amazon-supera-los-1-15-gw-de-capacidad-renovable-en-espa%C3%B1a-con-cuatro-nuevos-proyectos-de-energ%C3%ADa-solar-en-extremadura-castilla-la-mancha-y-madrid | accedido 24/12/2021

Diana Bogado Correa da Silva, 2017, «Museu das remoções» potencia de resistencia creativa y efectiva como respuesta sociocultural a Río de Janeiro en mega eventos, tesis doctoral Universidad de Sevilla. Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas, Sevilla

Climatewire, 2020, This Arkansas school turned solar savings into better teacher pay, disponible en: https://energynews.us/2020/10/16/this-arkansas-school-turned-solar-savings-into-better-teacher-pay/ | también: Generation 180, 2020, Brighter Future Report 2020. A Study on Solar in U.S. Schools, disponible en: https://generation180.org/brighter-future-2020/ | accedido 24/12/2021

Paul Mason, 2015, Postcapitalism. A Guide to the Future. Penguin. Random House, Londres

Mariana Mazzucato, 2014 [2013], El Estado Emprendedor, Mitos del sector público frente al privado, RBA, Barcelona.

Eden Medina, 2011, Cybernetic Revolutionaries. Technology and Politics in Allende’s Chile, The MIT Press, Cambridge

Marga Padilla, 2020 [2017], Margarita Padilla: Soberanía tecnológica ¿De qué estamos hablando?, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2020/09/17/margarita-padilla-soberania-tecnologica-de-que-estamos-hablando/ | accedido 26/12/2021

José Pérez de Lama Halcón, 2006, Devenires cíborg. Arquitectura, urbanismo y redes de comunicación, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla

Kate Raworth, 2017, Doughnut Economics. 7 Ways to Think Like a 21st Century Economist, Chelsea Green Publishing, White River Junction

Isabelle Stengers, 2018, Another Science is Possible. A Manifesto for a Slow Science [traducción del francés de Stephen Muecke], Polity, Cambridge & Medford

Uni-Digna, 2021, Por una evaluación universitaria al servicio del bien común y de una ciencia abierta, en: https://www.change.org/p/por-una-evaluaci%C3%B3n-universitaria-al-servicio-del-bien-com%C3%BAn-y-de-una-ciencia-abierta | accedido 25/12/2021

Pei-Hua Yu, 7/1/2021, What does 1 GW of installed solar energy mean? How many houses can it power?, en: https://peihuayu.medium.com/what-does-1-gw-of-installed-solar-energy-mean-how-many-houses-can-it-power-bb32ea6cc19 | accedido 24/12/2021

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Entradas en este blog mencionadas en el texto:

David Patiño, 2018, Comentario sobre El Estado Emprendedor de Mariana Mazzucato, disponible en:  https://arquitecturacontable.wordpress.com/2018/07/12/comentario-a-el-estado-emprendedor-de-mariana-mazzucato/ | accedido 26/12/2021

José Pérez de Lama, 2021, «Tener madera de investigador», de Isabelle Stengers (2/3): el casto asceta y el sonámbulo fóbico, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2021/07/24/tener-madera-de-investigador-stengers-2-asceta_sonambulo/ | accedido 26/12/2021

____, 2020, Nuevas sugerencias para la segunda digitalización de las universidades en España, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2020/08/06/nuevas-sugerencias-para-la-segunda-digitalizacion-de-las-universidades-en-espana/ | accedido 26/12/2021

____, 2017, Ciencia ficción: transición energética en la Universidad de Sevilla, sostenibilidad, ahorro económico y nuevo modelo productivo, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2017/03/14/ciencia-ficcion-transicion-energetica-en-la-universidad-de-sevilla-sostenibilidad-ahorro-economico-y-nuevo-modelo-productivo/ | accedido 26/12/202

____, 2017b, Sobre aire acondicionado, calor en las aulas y cambio climático, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2017/06/15/sobre-aire-acondicionado-calor-en-las-aulas-y-cambio-climatico/ | accedido 26/12/202

____, 2015, Propuesta Fab Lab / Fab Center para Altadis, Sevilla, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2015/08/14/propuesta-fab-lab-fab-center-para-altadis-sevilla/ | accedido 26/12/202

Unas notas sobre la iniciativa de la New European Bauhaus

Imagen de cabecera de la web de la New European Bauhaus, 2021/02/25. Fuente: https://europa.eu/new-european-bauhaus/index_en

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Unas notas sobre la iniciativa de la New European Bauhaus — con algunos antecedentes que quizás ayuden a entender escepticismos

José Pérez de Lama

Un poco de desahogo – aunque también hay algunas sugerencias. Espero que pueda ser una aportación a un debate que se dice se quiere pluralista.

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Se está hablando desde hace unos meses de esta iniciativa, una nueva escuela o red de escuelas de arquitectura europea o algo similar, relacionado con el Green Deal. La iniciativa viene directamente de la presidencia de la Comisión Europea. Aquí el mejor resumen reciente que he encontrado: https://europa.eu/new-european-bauhaus/about-initiative_en

En otras instancias se ha dicho que inicialmente habrá 5 primeros nodos del proyecto en Europa. Y en ciertos «mentideros» o «rumoródromos» se ha podido oír que quizás uno vaya a estar en Sevilla, España. Ya hubo al menos un acto en Sevilla sobre el proyecto, con la participación del alcalde Espadas.

Estas noticias me han generado, como creo que a la mayoría de los amigxs que vienen estando en estos ámbitos, desde la investigación, el trabajo o el activismo, sentimientos encontrados; los mixed feelings as they say in English, expresión que hoy me suena mejor tratándose de un proyecto europeo… Seguir leyendo Unas notas sobre la iniciativa de la New European Bauhaus

Natalia Ginzburg vs Pessoa: las pequeñas y grandes virtudes

Natalia Ginzburg; fuente de la  imagen: &https://forward.com/culture/426691/the-unbearable-happiness-of-natalia-ginzburg/

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Selección y notas de José Pérez de Lama

Esto de Natalia Ginzburg:

«Por lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la precaución sino el valor y el desprecio del peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor a la verdad; no la diplomacia sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo de éxito sino el deseo de ser y saber».

Natalia Ginzburg, Las pequeñas virtudes, 1960 (Acantilado, Barcelona: 2002)

Y esto otro de Bernardo Soares / Fernando Pessoa:

«En la vida de hoy […] el derecho a vivir y a triunfar se conquista […] con los mismos procedimientos con que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación».

Fernando Pessoa, fecha indeterminada entre 1912 y 1935, El libro del desasosiego de Bernardo Soares, edición y traducción de Ángel Crespo, Seix Barral, Barcelona: 1984/2011 – capítulo 3 1st Article,  p. 24

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El extraordinario contraste entre uno y otro modelo humano. El de Ginzburg me parece una mezcla de valores judeo-cristianos clásicos, mundo humanista-caballeresco tipo Don Quijote e Ilustración. Más o menos la educación que me dio a mi mi madre, con la que a veces parece uno un corderito al que han dejado en medio de la jungla, si se lo toma uno al pie de la letra, como un tema de honor, o cosas así — a menos, quizás, que tengas las espaldas bien cubiertas…

El contraste también me recuerda al Thorstein Veblen, de la teoría de la leisure class — la clase ociosa. Escribía allí sobre una clase depredadora, heredera del mundo guerrero feudal, aunque fuera heredera espiritual; y otra clase, trabajadora y tranquila, que era sometida por la primera. Creo que se puede pensar que en parte son clases sociales y en parte clases de personas.

Uno se sigue quedando con Ginzburg, aunque intenta no hacerlo con demasiada ingenuidad.

Pues eso… Vale.

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ps/ En realidad tendríamos tres figuras o éticas en estas notas: la de las grandes virtudes humanistas o ilustradas, la de las pequeñas virtudes burguesas-de-clase-media, y la de la psicopatía según Soares; pero bueno, se entenderán seguro la oposición y las incertidumbres que trataba de plantear.

Nuevas sugerencias para la segunda digitalización de las universidades en España

Laboratorio de medios independientes montado por los movimientos sociales críticos con motivo de la cumbre WSIS – World Summit for the Information Society 2003 en Ginebra – Suiza, en el que participó el autor del post con diversos colegas.

Nuevas sugerencias sobre la segunda digitalización de las Universidades-Esp

José Pérez de Lama

Como uno no trabaja en el Ministerio de Universidades ni es Rector ni nada parecido, sino un profesor de los que consideran que su tarea principal es estudiar y pensar, ofrezco aquí algunas ideas más especulativas que prácticas para el debate de lo que me gusta llamar la segunda digitalización de las universidades españolas — quizás se llame más formalmente la [nueva] transición digital de las universidades españolas. Porque aparte de hacer cosas y resolver asuntos más o menos urgentes, considera uno, modestamente, que  tendríamos que pensar un poco más sobre cuestiones relativas a la digitalización que vayan un poco más allá de cómo se imparte la docencia el curso que viene.

Aporto a continuación algunas posible líneas de reflexión, precedidas de unas notas introductorias. Va entonces:

Reflexiones introductorias

Podemos considerar que las universidades españolas, las públicas en especial, están ya en un camino sin retorno hacia la irrelevancia y la desaparición, y que ya sólo nos queda poner parches y recurrir a soluciones corporativas más o menos pret-a-porter, para ir vendiendo poco a poco su autonomía, su capacidad de producir nuevos mundos, etc. – Que ya sólo nos queda dejarnos llevar por la corriente de los tiempos y la tónica institucional dominante.

O podríamos, seguramente que con actitud ilusa, mantener ciertas esperanzas, seguir intentando hacer otras cosas que no sea dejarse llevar por la marea, aunque sea en contra de la mayor parte del signo de los tiempos, de las evidencias que tanto gustan…
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«La Escuela no es una preparación para la vida, sino que es la vida misma». Una frase que solía decir mi amigo Antonio Sáseta cuando dábamos clase juntos y que con el tiempo también he leído a John Dewey.

Estudiando a Dewey más recientemente relaciono este enunciado con su idea sobre los medios y los fines y las experiencias de más alta calidad, más valiosas, que asimila a la idea de arte. Estas experiencias de mayor calidad serían aquellas en las que los medios son fines y los fines, en cierto modo también toman el carácter de medios para fines sucesivos, futuros.
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Calidad. Durante un par de años, debido a una especie de canje de prisioneros, a cambio de poder seguir dirigiendo el fab lab de mi Escuela que habíamos fundado con un par de colegas unos años antes, actué como subdirector de varias cosas en el centro de mi Universidad en el que he dado clases durante muchos años. En aquel canje, entre otras cosas, me informaban que iba a ser subdirector de calidad. Así, en primera instancia y no sin ironía, lo que se me ocurrió es que mi función sería ocuparme de mejorar la calidad de vida de profesores y estudiantes en la Escuela. Que así podrían trabajar y rendir mejor, – y ser más felices, o estar más contentos al menos, que nunca está mal. Como podréis imaginar no era exactamente eso lo que se esperaba de mí, sino algo más bien relacionado con indicadores y atravesado por prácticas burocráticas, bienintencionadas pero en última instancia de dudoso efecto en el marco general en que se producía todo aquello.

Dejándome llevar por la asociación de ideas el asunto me hizo acordarme de un importante profesor de MIT con quien tuvimos alguna relación académica durante algún tiempo (con lo de la red global de fab labs, por cierto), que nos explicaba que como jefe de una gran laboratorio – parte del histórico Medialab de aquella institución, su tarea más importante era efectivamente generar los espacios-tiempos adecuados para que la gente que trabajaba allí pudieran centrarse al máximo en sus tareas investigadoras y docentes. Sin duda, la problemática sonará tan familiar como utópico el planteamiento, a cualquiera que trabaje en estos ámbitos en España.

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Sirvan las consideraciones previas para dar una idea del tipo de problemas que me preocupan cuando pienso en la actividad universitaria– y en particular, ahora, ante esta  iniciativa de nueva digitalización.

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Posibles líneas de reflexión

Tratando de plantearlas de manera sucinta y abierta algunas líneas serían las siguientes:

[1] Parche o plan estratégico a medio plazo.Como decía más arriba, ¿se trata de poner un parche por la necesidad de hacer la docencia y otras actividades online debido al COVID – más o menos como se pueda? ¿o nos tendríamos que plantear un plan más ambicioso a 10 o 20 años vista? Uno sin duda sería partidario de lo segundo.

[2]  ¿Cuáles serían los objetivos de esta segunda digitalización? – explicaba en un post anterior de lo segunda porque por supuesto casi todas las actividades universitarias están ya atravesadas por lo digital. ¿Damos por supuesto que los objetivos ya están dados – por el modelo corporate californiano al que habría que incorporarse lo mejor posible – o se trataría de definir unos objetivos propios, alternativos – como podría pensarse que quizás esté haciendo China? ¿O una propuesta mixta entre lo corporate, lo público y lo común?

Uno cree que en realidad aún hay muchos futuros posibles.

Si hablásemos de un plan a 10 o 20 años, la definición de los objetivos tendrían que ser parte muy importante del plan durante los primeros años.

[3] Arquitectura institucional y tecnológica. En un marco que vaya más allá del parcheo coyuntural y el colonialismo algorítmico (la adaptación de las soluciones de GAFAM a nuestro entorno) habría que desarrollar una cierta arquitectura insutitucional e infraestructural para llevar a cabo esta segunda digitalización.

En una primera nivel esta arquitectura debería tener algunas instancias o nodos centrales, que hicieran un papel similar al el CSIC en los años 40-50, y en un segundo nivel una red distribuida que uno imagina formada por medialabs, hacklabs, fablabs, etc en las universidades, según especialidades, etc.

La red serviría de apoyo a profesores y estudiantes en el nuevo proceso de digitalización. aportando conocimiento experto, desarrollos de software y hardware, experimentación, documentación, etc.

Estos medialabs y la arquitectura más en general tendría que estar dotada económicamente, en personal-tiempo, en medios materiales a la altura de los objetivos que se plantean.

Estos medialabs podrían servir tanto de conexión con otras instancias e instituciones locales, como de espacios de incorporación al trabajo universitario de jóvenes y perfiles no convencionalmente académicos.

Por supuesto tendría sentido que esta arqitectura insitutucional conectara con la escala europea…

[4] Los medios materiales-digitales concretos que se vayan a poner a disposición de los universitarios no deberían limitarse a las suites más o menos pret-a-porter que venden las corporaciones especializadas, que pre-formatearían el pensamiento, las maneras de trabajar y colaborar, etc. aparte de los problemas de la privacidad, tratamiento de datos, etc.

En los tres niveles que planteaban por ejemplo Benkler, – físico, lógico (software) y de contenidos (datos) – habría que contemplar la posibilidad de proveer cajas de herramientas flexibles, útiles para múltiples niveles, en general más parecidas a las habitaciones en blanco tipo media-wiki que a las apps de móviles con opciones ultalimitadas. Entre los objetivos de estos sistemas estarían cuestiones como la convivencialidad, la multiplicación de las singularidades, la experimentación, las libertades, la privacidad, la autonomía…

[5] Personas. Nota final: uno puede pensar sin demasiado esfuerzo en una docena de personas de relevancia mundial, españolas y extranjeras, que podrían formar un equipo para impulsar y desarrollar un proyecto de este tipo, de Tim Berners-Lee a David Cuartielles, de Simona Levi a Francesca Bria, de Nuria Robles a Vicente Guallart, de Marcos García (y equipo) a Marta Peirano, de Antonio Lafuente a Susanna Tesconi, de Esteban Romero Frías a Pablo DeSoto, de César García a Juan González Obijuan, de Raúl Oliván a Marga Padilla, de Alberto Corsín a Javier Toret, de Susana Serrano a Jesús Sabariego, de Juan Carlos Pérez Juidías a Jose Pujol, de Carlos Escaño a los zemos98, de los ColaBoraBora a Paco González, de MaríaPtqk a J.L de Vicente,  a la gente del entorno de Ecosistema Urbano, de la red Fab Lab, de aLabs, etc., etc., etc.

* Es difícil si no imposible hacer una lista exhaustiva de gente que sabe cosas relevantes  y tiene experiencias interesantes en este ámbito en Esp… Aquí más que nada, amigues y gente que por una u otra razón a uno le resultan más conocidas… Personalmente, yo es que soy un gestor mediocre y tengo que ocuparme de asuntos familiares, y no estoy muy a favor de la «multiplexación»; — si no, igual también me pondría en la anterior  lista. 🙂

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Vale pues, — ojalá que estas notas sirvieran para que otras personas las retomaran, aunque sólo fueran algunas sugerencias, y pudieran dar lugar a algo de interés…

 

¿Universidad on line? ¿Sin infraestructuras públicas y democráticas?


Imagen: Hardware de una servidora autónoma y feminista. Fuente: https://labekka.red/servidoras-feministas/
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¿Universidad on line? ¿Sin infraestructuras públicas y democráticas?

José Pérez de Lama

Con esto de la pandemia y el confinamiento se han reactivado diversos debates como son el de la digitalización de la vida, el trabajo… incluida su pretendida contrapartida de la creciente vigilancia permanente y ubicua. Y también el debate más particular de la enseñanza y el aprendizaje on line (en cuanto a éste me referiré aquí exclusivamente al ámbito universitario porque es en el que trabajo habitualmente).

Esto que empecé como una nota rápida se ha convertido en una cosa algo más larga. Está compuesta de dos partes; la primera sobre el capitalismo digital y las alternativas de colaborar con mayor o menos entusiasmo o de resistirse; la segunda, sobre la digitalización de la Universidad y las clases on line (al hilo de ciertas propuestas del ministro Castells), y la necesidad de construcción de infraestructuras de comunicación y gestión de la información públicas y democráticas

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1a parte: Todos vigilados y cuidados por «machines of loving grace»

Sobre el primero de los debates, el de la digitalización de la vida y del trabajo y de todo, Naomi Klein [ver referencia más abajo] escribía recientemente que durante estas semanas de pandemia las grandes tecnológicas han logrado revertir la percepción social que se venía haciendo cada vez más crítica – con casos como el de Cambridge Analytica, o el deterioro catastrófico de la esfera pública con las fake news, la crispación, etc, etc. Durante estas semanas han logrado presentarse como las salvadoras de la continuidad de la vida – con las videoconferencias para que hablen abuelas y nietos, la posibilidad de continuar – aunque precariamente dirán algunos – con las clases de las escuelas y con el teletrabajo, – y para muchos, también, con la posibilidad de seguir consumiendo vía Amazon y similares.

Muchas de estas cosas son formidables, por supuesto, pero para valorarlas sin que sea de una manera demasiado ingenua conviene contemplar la trayectoria de las últimas décadas de las empresas que nos prestan o venden estos servicios, el tipo de sociedades que generan, los agentes implicados, las relaciones de poder y económicas que están produciendo, y la vida en general que están contribuyendo a producir. Personalmente, cuando pienso que los que organizan estas máquinas de loving grace que supuestamente nos cuidan a la vez que nos vigilan, a los que nos entregamos entre el entusiasmo y la docilidad, son personajes que se mueven como Pedro por su casa entre el Pentágono, Wall Street y la Casa Blanca [ver los escritos de Klein, Morozov o Assange, por ejemplo], la cosa me da bastante «yuyu»… Algunas recomendaciones más adelante para profundizar en el asunto que aquí he enunciado tan superficialmente. Sigamos. Seguir leyendo ¿Universidad on line? ¿Sin infraestructuras públicas y democráticas?

La experiencia de Arquitectura/Alicante ¿como referencia para la reforma universitaria? Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

Imagen: Lo/as participantes en la mesa de presentación del libro Arquitetcura in-dependiente en Sevilla en febrero de 2020 (en el post-acto, que como es habitual también dio su juego).
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La experiencia de Arquitectura/Alicante como referencia para la reforma universitaria. Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

José Pérez de Lama

El pasado día 6 “celebramos” en Sevilla – muy apropiado el verbo en esta ocasión – la presentación del libro de José María Torres Nadal y compañeros de la Escuela de Arquitectura de Alicante, titulado Arquitectura in-dependiente. El acto consistió en que varias colegas, Luz Fernández Valderrama, Paula V. Álvarez, Eva Morales y yo mismo, hicimos algunos comentarios y planteamos algunas preguntas que José María fue contestando mostrando diferentes partes del libro y supongo que añadiendo algunas cosas más. Parece que al público asistente le gustó bastante – aunque siendo amigos en su mayoría, quizás iban ya predispuestos. La cosa sucedió en el Colegio de Arquitectos de Sevilla, y con su patrocinio, y fue presentada y gestionada – incluso el post-acto – con ingenio y simpatía por el Vocal de Cultura del Colegio, Curro Gutiérrez Olivero.

Como éramos cuatro personas para comentar y preguntar, y sólo me llegó el libro en el propio acto, mis comentarios y preguntas los plantee más en torno a a mis experiencias en la Escuela de Arquitectura de Alicante –– y es que el libro trata de eso, de la historia de la Escuela, desde principios de los 80 hasta ahora – el tiempo que José María efectivamente ha estado allí, siendo su fundador y hasta su jubilación hace un par de años; — aunque en el libro se cuente más bien como una historia de ideas y experiencias, incluso aventuras diría uno, que una historia en su sentido más convencional. Seguir leyendo La experiencia de Arquitectura/Alicante ¿como referencia para la reforma universitaria? Un encuentro en Sevilla con J.M. Torres Nadal

Notas varias sobre la reforma de las universidades Esp

Imagen: Patio del edificio central de la Universidad de Sevilla (la antigua Fábrica de Tabaco). Autor imagen: Zarateman; fuente: Wikipedia.
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Notas varias sobre la reforma de las universidades Esp

José Pérez de Lama

Tenemos nuevo Ministro de Universidades en la persona de Manuel Castells. Algunos amigos de amigos tal vez pudieran andar por allí cerca y me habían comentado estos días, e hice diversas notas, de las que selecciono alguna cosa aquí. Más de 20 años de experiencia universitaria, casi 30 si se cuentan los años de estudiante. En la universidad pública española, en Estados Unidos, en algunas otras partes…

[1] Algo bueno entre cosas malas…

Charlando con un colega profesor italiano, quizás fuera ayer, estábamos de acuerdo en que la Universidad – así con mayúsculas — era irreformable. Lo de ahora es malo, un nuevo sistema también lo será enseguida. Lo bueno es que entre ambas situaciones fuertemente institucionalizadas pueden darse situaciones libres, relativamente provisionales… Me contaba por cierto, que en Italia, donde él trabaja, esto del EEES, al menos en cuanto acreditaciones, «papers», etc. se lo toman con algo más de distancia crítica que nosotros por aquí.

Un espacio de una cierta libertad entre dos situaciones altamente codificadas… Esto estaría relacionada con la idea que comparto desde siempre con diferentes colegas, algo estrafalaria hoy en día, pero de antigua raigambre – de Montaigne a Freire entre muchos otros – de que no puede existir aprendizaje si no es en libertad – lo otro son diferentes modalidades de domesticación… Y lo mismo en cuanto al pensamiento, incluso a eso que en ocasiones se llama «creación»…

Construyendo el argumento de otra manera: convendría no codificar en exceso y hacer que existan espacios de libertad, de diferencia, de experimentación… Los pocos centros universitarios que, de entre los que he conocido, me han deslumbrado profundamente eran así.

En una de mis colaboraciones «algo ilustres», participamos en una red con el famoso MIT, — la red Fab Lab –, y el profesor del Media Lab que lideraba la red nos contaba en alguna ocasión que su principal trabajo era tratar de liberar a sus estudiantes e investigadores de burocracias, papeleos, trabajitos varios… para que se pudieran dedicar de lleno a estudiar, enseñar, investigar… Ni siquiera allí lo conseguía, decía en uno de sus escritos… __ (algún otro comentario sobre esto más abajo).

[2] El sistema universitario Esp es razonablemente bueno

Cualquier reforma, siempre en mi opinión, debe partir de considerar que el sistema universitario Esp es bastante bueno [véase, por ejemplo, World Economic Forum, 2017]. Más o menos está al nivel de Esp en los rankings mundiales en economía y en otros temas; o quizás un poco mejor. Lo del catastrofismo, el rasgarse las vestiduras, etc. conviene tomárselo con algo de distancia; muchas veces es crítica bastante interesada; otras es dejarse llevar por «el verlo todo-todo-todo mal». A veces piensa uno, incluso, que la universidad pública es una de las cosas que mejor funciona en nuestro pobre país… La defensa de la «universidad pública» es de especial importancia en este debate. Por supuesto, hay mucho que mejorar; casi todo lo podemos y tenemos que mejorar ___ aunque también se puede empeorar, que suele ser mucho más fácil; y cabría decir que lo de empeorar sería ir a favor de «la inclinación natural de las cosas»; la entropía y eso. En mi opinión, empeorar es más bien lo que hemos hecho en los últimos 20 años con «Bolonia» – en conjunto, aunque ciertamente no en todo.

[3] Acabar con un sistema de incentivos que ya no funciona

Ahora una cita de Spinoza: «a los esclavos y no a los hombres libres es a quienes se recompensa por su buen comportamiento» [Tratado político, cap. X, 8; citado en Deleuze, 2009]. Una línea de análisis del uso de los incentivos así en general plantea que a partir de un cierto momento, cuando la población a la que se aplica ha desarrollado sus mecanismos de adaptación, los incentivos tienden a producir justo lo contrario de lo que se proponían [SV-POW!, 2017] – Y esto parecería ser así en el sistema universitario Esp. Habría que pensar, como están haciendo diversas universidades europeas, en abandonar el sistema de promoción presuntamente meritocrático, pro-mercados y globalizante de los últimos años, cuyos efectos desde hace tiempo se han hecho más bien perversos: me aventuro a afirmar, la «ciencia» está cada vez alejada de los urgentes problemas de la civilización y el mundo contemporáneos (el caso del cambio climático quizás sea la mayor evidencia); los tipos de subjetividad que se han producido en las universidad son catastróficos («carrerismo», individualismo, utilitarismo cutre, corto-placismo, abandono de la docencia, etc. – véase sobre esto, por ejemplo, La sociedad de control de Deleuze, 1991).
Frente a esto la alternativa que propone el texto que se citaba para optimizar el trabajo universitario me parece de lo más sensata: sueldos normales, buenas condiciones de trabajo, mayor autonomía y disponibilidad del propio tiempo. Lo que dice el artículo que cito es bien sencillo: «But could it be that the best way to get good research and publications out of scholars is to hire good people, pay them the going rate and tell them to do the job to the best of their ability?» Otras autoras hablan de slow professors, haciendo el paralelismo con la slow food y las slow cities — (ps: ver la referencia a un texto de Stengers en los comentarios al artículo).

[4] Necesidad de evaluación seria tras 20 años de la implantación del EEES («Bolonia»)

Sería muy necesaria una evaluación del sistema universitario Esp y europeo – desde la implantación del EEES y el dominio creciente de los estándares globales y de la pretendida fast academy. Decía hace unos días que una de las cosas que bien podría hacer Castells, aprovechando su prestigio global, era impulsar este proceso a nivel europeo, para, entre otras cosas, re-evaluar las actuales tendencias de desarrollo del conocimiento, las ciencias, la innovación, and-so-on.

[5] Una evaluación realista del sistema universitario Esp

Esta evaluación, en mi opinión, tendría que ser hecha, en nuestro caso, desde la situación y la perspectiva de la sociedad y del propio sistema universitario Esp; nuestras fortalezas y debilidades, etc. Otro poco de Spinoza, que es lo que ando leyendo últimamente:

«Los filósofos, [los moralistas… los sacerdotes,] se figuran, sin duda, llevar a cabo una obra sublime y alcanzar la sabiduría más elevada, haciendo elogios incesantes a una naturaleza humana imaginaria, acusando al mismo tiempo de manera implacable a la [naturaleza humana] que de verdad existe. Ya que no conciben a los hombres tal y como son, sino tal y como su filosofía querría que fueran». ___ Tratado político, I, 1 __ citado por F. Lenoir, 2019, 108.

[6] Objetivos propios: una evaluación «situada» del sistema universitario Esp

Uno, que como decía ha «experimentado» – como estudiantes, como profesor-investigador, como conferenciante –, universidades por bastantes partes del mundo, incluyendo algunas de las que se suelen proponer como modelos ideales de referencia – de esas que en ocasiones se hacen aparecer con un carácter cuasi-mágico, – piensa que para hacer una evaluación del sistema universitario español que sea ecuánime, y sobre todo que sirva para algo,  éste debe ser valorado,

a) en un contexto internacional amplio – lo que decía que ocupamos un puesto bastante adecuado a nuestra posición internacional en otras cuestiones;

b) en función de nuestros objetivos específicos (sobre los que habría que pensar, y que comparados con las universidades estadounidenses más famosas serán en principio bastante diferentes);

c) en función de los medios económicos y quizás de otro tipo que se le dedican. Si no, aunque sea un tópico decirlo, sería como comparar en fútbol al Real Madrid con un equipo de Islandia o Japón, por decir algo, o en baloncesto, a los Lakers de Los Angeles con una liga de deporte educativo y saludable.

Uno piensa, y siempre trata de hacerlo ingenuamente, que el sistema universitario Esp tendría que reflexionar sobre unos objetivos específicos: de la universidad pública, de las necesidades y aspiraciones de España, de la situación de la que partimos… Y en ese sentido, tratar de copiar a las universidades más excepcionales del mundo anglo-estadounidense me parece un posicionamiento equivocado, poco ilustrado y «algo provinciano»; como del muchacho de Valladolid – por decir algo – que llega a América y se queda deslumbrado por los rascacielos, las autopistas, los coches y las hamburguesas, etc. y piensa que todo lo suyo era mucho peor… Otra forma de colonialismo…

[7] Repensar los objetivos: reorientación de la producción de conocimiento y saberes

Recordando ahora a Guattari [2000: 14] en lugar de a Spinoza, ya en los 80 y en relación con la crisis ecológica y social – y en lo ecológico desde luego, ahora estamos mucho peor que entonces; como decía está muy claro que siempre se puede empeorar – planteaba que no era tanto en el avance de lo estrictamente tecno-científico en donde tendríamos que centrarnos – con los conocimientos existentes en realidad podríamos resolver casi todos los problemas a los que se enfrenta la humanidad hoy en día – sino en lo que Guattari llamaba ecología social y ecología mental: cómo se organizan las sociedades, que subjetividades producimos – por decirlo de manera rápida y simplificada. Si esto fuera así, y a mi desde luego me parece totalmente verosímil – y nos lo tomásemos en serio como sociedad – , debería suponer una reorientación radical de las ciencias las tecnologías, el general intellect, etc. hacia cosas como la transición energética justa y democrática, la reorientación radical de las finanzas y el desarrollo digital, los problemas de la desigualdad a múltiples escalas, la cuestión del (pos)crecimiento and-so-on. Daríamos entonces una menor importancia a otras cosas que hoy se entienden por la vanguardia de los tecno-científico.

La Humanitas de Cicerón [https://es.wikipedia.org/wiki/Paide%C3%ADa] – de donde vendrá el Humanismo, que se alcanzaba a través de la educación, constituía para los romanos lo que los diferenciaba de los bárbaros. Y hoy, a pesar de tantas críticas a los sucesivos humanismos, habría que seguir pensando en quienes son los bárbaros. Y entre los muchos bárbaros, uno piensa que están los que usan las ciencias y las tecnologías para matar mejor con sus drones y misiles, los que usan las matemáticas para vender más anuncios, generar algoritmos financieros depredadores o tener a la población estrechamente controlada, o los que usan la investigación médico-farmacéutica para ganar dinero antes que ninguna otra cosa. En fin, esa ciencia que imaginamos maravillosa, pero que sin orientación ni límites se convierte en motor de barbarie.

[ps2: Si se consultan la LOU (Ley de Ordenación Universitaria, art. 1) y en mi caso más particular la LAU (Ley Andaluza de Universidades, art. 3) y el Estatuto de la Universidad de Sevilla (arts. 2 y 3), se observa que las funciones, principios informadores, principios básicos y objetivos que se encomiendan y atribuyen a la Universidad en Esp son múltiples y variados,  pero que muchos de los que se relacionan en estos textos legislativos quedan en la práctica en poco más que declaración de intenciones mientras que a través de otros se intenta dominar, de maneras que en ocasiones llegan a ser insidiosas, la vida universitaria].

[8] El tiempo, los plazos

La cuestión del tiempo, de los plazos. ¿Cuánto va a durar este gobierno? ¿Cuatro años, ocho, tres, dos…? ¿Cuánto se tarda en implementar una transformación profunda de un sistema universitario? ¿Veinte años? ¿Veinticinco? __ Parte de lo que se pueda pensar desde el nuevo ministerio tendría que ser en torno a esta cuestión de los tiempos… ¿Qué cosas se pueden hacer en uno o dos años? ¿Qué cosas se pueden plantear para 8, 16, 24 años y que condiciones supone eso para un proyecto que tendría que poder ser continuado por equipos muy diferentes? Porque lo que si que parece claro es que el proyecto de convertir Esp en un país entre los más avanzado en el campo del conocimiento y las ciencia y tecnología tendría que ser un proyecto generacional; – no puede ser algo que vaya el ritmo de las elecciones y los partiditos de turno.

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En fin; como siempre, casi todo lo escrito son más bien preguntas y temas que uno propondría para discutir con los amigos, que pretendidas verdades definitivas. A pesar de que los otros sí que propongan sus cosas como tales… Es lo que tiene, tanto el no tener que tomar decisiones – supongo que lo haría sin problemas si tuviera que hacerlo –, como el haber visto mucho ya y el ser cada vez menos creyente en nada.

¡Vale!

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#referencias

Gilles Deleuze, 2009 [1ª edición fr. 1981; 1ª edición Tusquets, 1984], Spinoza: filosofía práctica, Tusquets, Barcelona

Gilles Deleuze, 1991, Posdata sobre la sociedad de control, disponible, por ejemplo, aquí: http://theomai.unq.edu.ar/conflictos_sociales/Deleuze_Postdata_sociedad_control.pdf | accedido 13/01/2020

Félix Guattari, 2000 [1989], Las tres ecologías, Pretextos, Valencia.

F. Lenoir, 2019, El milagro Spinoza, Ariel, Barcelona

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Las fuentes de opinión son periodísticas aunque con referencia a estudios académicos; considero en cualquier caso que muestran otros sentidos comunes de los que estamos bastante necesitados.

Elizabeth Redden, 2019, Stepping Out of the Rat Race, en: https://www.insidehighered.com/news/2019/01/23/ghent-university-belgium-embraces-new-approach-faculty-evaluation-less-focused | accedido 13/01/2020

SV-POW!, 2017, Every attempt to manage academia makes it worse, https://svpow.com/2017/03/17/every-attempt-to-manage-academia-makes-it-worse/ | accedido 11/01/2020

World Economic Forum, 2017, Which countries provide their citizens with the best higher education? en: https://www.weforum.org/agenda/2017/05/which-countries-provide-their-citizens-with-the-best-higher-education/ accedido 11/01/2020

Montaigne y la educación de un hombre (quizás demasiado) libre

Imagen: La torre del castillo de Montaigne, —- en la que se refugió del mundo durante diez años para meditar, estudiar y escribir. Foto de Henry Salomé; fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Montaigne%27s_tower#/media/File:St_Michel_de_Montaigne_Tour01.jpg

José Pérez de Lama

Michel de Montaigne, uno de los grandes humanistas franceses, noble de provincias, coetáneo de Cervantes y Shakespeare; —- su gran obra, los Ensayos: una colección de textos bastante personales en los que recoge sus pensamientos sobre muchas y diferentes cosas, entre otras, sobre cómo debería ser la educación de un niño. Los Ensayos, y éste texto de Zweig sobre su autor que cito a continuación, son algunos de mis libros preferidos. Tengo ambos extensamente anotados, pero me limitaré aquí a algún comentario introductorio sucinto.

Sobre la educación (la institution en el original francés). Se trata de la educación de un hombre libre, de un noble o un príncipe. El texto de Montaigne suena por una parte  tremendamente ilustrado y moderno; y por otra me hace preguntarme por esta especie de falacia moderna de pensar que cada persona es señor (o señora) de sí mismo, capaz y responsable de determinar la propia vida, los propios juicios, etc. ___ Al menos desde Foucault, pero seguro que mucho antes, también sabemos que la educación es una forma de producir un determinado tipo de individuos, individuos que son «productivos» para el propio sistema que diría Foucault. Por lo que esta educación que nos propone Montaigne no deja de generarme dudas. A favor de Montaigne cabe decir que esta educación que él propone, basada en el uso de la razón frente a las diversas autoridades tradicionales – también él, un par de siglos antes de Kant, usa el sapere aude horaciano – parece sugerirnos que un hombre que se condujera por la razón se daría cuenta de que forma parte de una sociedad respecto de la que tiene importantes responsabilidades y con la que está comprometido con diversos deberes… Seguir leyendo Montaigne y la educación de un hombre (quizás demasiado) libre

Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades


Imagen: «Stakeholders» del ecosistema de la fabricación digital colaborativa. Pérez de Lama, 2019, revisión de otro diagrama (con Alejandro González) de 2010-2013. Pinchar en la imagen para verla ampliada.

¿Por qué alguien querría hacerse fabber o maker?

José Pérez de Lama

Nota previa: Lo que sigue es un apartado de un capítulo dedicado a la fabricación digital y la economía colaborativa que publiqué recientemente en el libro «Economía colaborativa… ¿De verdad?, editado por David Patiño, Charo Gómez-Álvarez y Juan J. Plaza . Este apartado presentaba una relación de los tipos de subjetividades que estimo se cultivan en los fab labs y maker spaces y que constituyen buena parte de su interés y atractivo. Piensa uno que estos rasgos subjetivos contrastan, aunque no siempre sea así, con los rasgos actualmente dominantes del individualismo, la competitividad, el consumismo, la recepción acrítica de las tecnologías, etc. __ Aprovecho para dedicarlo a mis compañer*s del Fab Lab Sevilla y la red global. __ El artículo original está firmado con César García Sáez, de MakerSpace Madrid, con quien tuve diversas conversaciones durante su preparación, que se sumaron a las que veníamos teniendo desde hace ya bastantes años. __ En el libro el texto va acompañado de imágenes y notas que no se han incorporado aquí. JPL

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Life wastes itself while we are preparing to live. (La vida se pierde mientras nos preparamos para vivir). Ralph Waldo Emerson

Entonces, si decimos que actualmente es más barato, – y lógicamente más cómodo -, comprar un mueble en Ikea que hacérselo uno mismo en el fab lab, ¿cuál es el interés del asunto? ¿Y por qué hay gente que prefiere hacer este tipo de cosas en un fab lab en vez de comprarlas ya hechas y más baratas? Lógicamente, cada uno de los fabbers o makers tendrá sus razones, pero podemos señalar algunas de las más destacadas y comunes, aunque en cada caso particular se tratará probablemente de una trama compleja de intereses diferentes. Ocurriendo, incluso, que los diferentes intereses de unos y otros no estén necesariamente alineados.

El placer de hacer
Una de las principales razones sería la del gusto o el placer de hacer, de hacer cosas materiales, – algo que Richard Sennet, por ejemplo, estudia en su libro The Craftsman (2008). En un mundo en el que el trabajo es cada vez más abstracto y nuestro relación con lo material cada vez más artificiosa la posibilidad de hacer cosas por uno mismo, cosas concretas y físicas, de aprender a hacerlas cada vez mejor, es algo que para muchas personas constituye una fuente de placer. Este es un sentimiento que no será extraño a artistas y artesanos, arquitectos, ingenieros, hackers, bricoleurs, etc. Seguir leyendo Fab labs y makers: cultivar otras subjetividades