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¿Por qué las empresas no contribuyen a la sociedad de acuerdo con sus capacidades económicas?(*)

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Lumpen (https://milapiz.es/viñeta/hacienda-somos-todos-vosotros)

 

Teresa Duarte

En el ámbito económico y político, y tomando fuerza tras el cambio de gobierno, existe una gran polémica en torno al impuesto de sociedades. Mientras que el actual ejecutivo aboga por un cambio de la Ley de Impuesto sobre Sociedades (LIS), inspirándose en el artículo 31 de la CE “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica” y estableciendo un tipo mínimo en torno al 15%, la CEOE sostiene que la subida “lastraría la competitividad de las empresas” [1]. Para que las y los ciudadanos de a pie nos formemos una idea informada sobre si las empresas pagan impuestos sobre sociedades de acuerdo con sus capacidades económicas, es necesario analizar cuál ha sido la evolución histórica reciente de la recaudación de este impuesto.

En marzo de 2018 el Financial Times publicó un artículo de investigación donde Rochelle Toplensky [2] mostraba que las cuotas efectivas medias del impuesto sobre los beneficios de las grandes empresas tecnológicas e industriales cayeron en los países de OCDE un 13% durante la crisis y que en el período post crisis la tendencia a la baja de las cuotas continuó, mientras que los gravámenes sobre el consumo y las rentas del trabajo aumentaron.

Veamos qué ha sucedido con la recaudación tributaria procedente del impuesto de sociedades en España desde 2000 hasta 2017.

Gráfico 1. Evolución de la recaudación del IS en millones de euros (2000-2017)

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Fuente: AEAT, 2000-2017.

La representación gráfica de la recaudación del impuesto de sociedades nos muestra una tendencia creciente hasta el ejercicio 2007 cuando alcanzó su punto máximo ascendiendo a 45.000 millones de euros aproximadamente (véase la tabla 1). En el ejercicio 2008, la crisis financiera y económica afectó profundamente a la recaudación cayendo un 64% y manteniéndose la tendencia decreciente hasta el ejercicio 2010. A partir de 2011 y hasta 2014 su evolución fue desigual, comenzando la senda de crecimiento en el año 2015 hasta la actualidad. En 2017 la recaudación ha experimentado un leve crecimiento con respecto a ejercicios anteriores, alcanzando los 23.000 millones de euros, que supone la mitad de la recaudación máxima histórica lograda en 2007.

Tabla 1.  Recaudación del IS en millones de euros y porcentaje sobre la recaudación tributaria total

AÑO

Recaudación tributaria total (millones de euros) Recaudación tributaria sin IS (millones de euros) Recaudación IS (millones de euros)

% (IS/ Recaudación tributaria total)

2000

103.118 85.911 17.207 16,68

2001

109.308 92.093 17.215 15,74

2002

124.912 103.475 21.437

17,16

2003

130.176

108.256 21.920

16,83

2004

140.854

114.834 26.020

18,47

2005

160.705

128.210 32.495

20,22

2006

179.380

142.172 37.208

20,74

2007

200.676

155.853 44.823

22,33

2008

173.453

146.152 27.301

15,73

2009

144.023

123.835 20.188

14,02

2010

159.536

143.338 16.198

10,15

2011

161.760 145.149 16.611

10,26

2012

168.567

147.132 21.435

12,71

2013

168.847

148.902 19.945 11,81

2014

174.987

156.274 18.713

10,69

2015

182.009

161.360 20.649

11,35

2016

186.249

164.571 21.678

11,64

2017

193.951

170.808 23.143

11,93

Fuente: AEAT, 2000-2017.

En términos de porcentaje con relación a la recaudación tributaria total, el ejercicio que arroja el mayor porcentaje de recaudación procedente del impuesto sobre sociedades es también el de 2007 con un 22,3%, cayendo hasta el 10,2% en 2010.

Si analizamos la serie histórica (véase gráfico 2), llama la atención la recuperación de la recaudación total gracias al esfuerzo fiscal realizados por las familias (IRPF, IVA e impuestos especiales), llegando a alcanzar una recaudación récord en el ejercicio 2017 (línea verde), en cambio el esfuerzo fiscal de las empresas ha sido muy discreto, situándose en este último ejercicio en tan solo un 11,9% (línea morada).

Gráfico 2. Evolución de la recaudación tributaria segmentada por figuras tributarias  (2000-2017)

Captura de pantalla 2018-08-21 a las 17.34.03

Fuente: AEAT, 2000-2017.

Se podría creer que la caída y falta de recuperación de la recaudación se debe exclusivamente a los efectos de la crisis pero no es exactamente así. Hay otras razones. La primera es que, con la excusa de la crisis, se realizaron reformas para aliviar las cargas fiscales empresariales. En 2008 se iniciaron las reformas continuadas, coincidiendo con el estallido de la crisis, y suponiendo un total de 195 cambios en este impuesto. Al margen de la inseguridad jurídica que generó y la complejidad añadida, durante los años 2015, 2016 y 2017, las modificaciones legales han incidido de forma negativa en la recaudación de este impuesto.

La propia Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (2018) [3] ha puesto de relieve que la recaudación tributaria en porcentaje del PIB procedente del IS sin reformas fiscales hubiera sido significativamente mayor que la recaudación efectivamente obtenida tras las reformas llevadas a cabo por el Gobierno durante el período 2015-2017.

Tabla 2. Comparativa de la recaudación del IS con y sin reformas fiscales (2013-2017) en % PIB.

IS CON REFORMAS FISCALES (%PIB) IS SIN REFORMAS FISCALES (%PIB)
2013 1,9 1,9
2014 1,8 1,9
2015 1,9 2,4
2016 1,9 2,3
2017 2,3 2,5

  Fuente: AIReF

Gráfico 2. Representación de recaudación del IS con y sin reformas fiscales en % del PIB

Captura de pantalla 2018-08-20 a las 12.14.00

Fuente: AIReF

Los datos muestran, sin lugar a dudas, que las distintas reformas de la LIS llevadas a cabo durante el período más dramático de la crisis y post-crisis han tenido un efecto negativo sobre la recaudación tributaria, provocando que el hundimiento de dicha recaudación fuera mayor del esperado como consecuencia de crisis.

La segunda causa que explica el comportamiento de la recaudación del IS según los datos de la AEAT y que comparte De la Torre (2015) [4], es la evasión y elusión fiscal. Los grandes grupos empresariales han pasado a obtener sus beneficios en el extranjero a través de sus filiales, de tal modo que estas filiales pagan el IS en otros países (paraísos o guaridas fiscales) y cuando reparten dividendos a las matrices españolas, éstos quedan exentos en el IS. De esta forma legal y de otras no legales (a través de los precios de transferencia, por ejemplo) logran reducir significativamente sus cargas fiscales.

Mientras que el resto del sistema tributario español ha contribuido a la recuperación de la recaudación de forma constante y por tanto, su esfuerzo fiscal sostiene, fundamentalmente, el estado del bienestar español, el IS no lo ha hecho. La AEAT [5] concluye que en 2017 a pesar de la recuperación de los beneficios empresariales a niveles previos a la crisis, todavía queda muy lejos la cuantía de impuestos devengados.

Gráfico 3. Evolución de beneficios, base imponible e impuesto devengado empresarial.

Captura de pantalla 2018-08-21 a las 16.22.07

Fuente: AEAT, 2017.

La conclusión parece evidente. Mientras que el resto de los sujetos económicos han hecho un esfuerzo considerable durante la crisis y una vez que mejoró la situación económica, las empresas en general y las grandes compañías en particular, que son las que más beneficios obtienen, han reducido su contribución a las arcas públicas. Para ellas, la crisis es otra cosa diferente. El sacrificio compartido y la contribución en función de la capacidad de cada uno a mantener los bienes y servicios públicos de los que también se benefician no parece que sea asunto que les concierna. ¿Hasta cuándo?

 

Referencias

[1] http://www.expansion.com/economia/2018/07/17/5b4dca5de5fdea253f8b46b6.html

[2] https://www.cronista.com/financialtimes/Las-multinacionales-pagan-menos-impuestos-que-hace-una-decada-20180313-0009.html

[3] Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (2018): “Presentación ante la Comisión de Hacienda”. http://www.airef.es/documents/42901/768420/2018+05+09+Congreso+Memoria+y+plan+estrat%C3%A9gico+FINAL/19f7ad81-f106-48a0-9b8f-c6ce2de59803

[4] De la Torre Díaz, Francisco. (2015). “¿Hacienda somos todos?”. Editorial: Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U, Barcelona.

[5] Agencia Tributaria (2017). “Informe Anual de Recaudación Tributaria. Año 2017”https://www.agenciatributaria.es/static_files/AEAT/Estudios/Estadisticas/Informes_Estadisticos/Informes_Anuales_de_Recaudacion_Tributaria/Ejercicio_2017/IART17.pdf

 

Nota

(*) Durante este año académico una estudiante del doble grado de ADE y Derecho, Granada Cordero Aguza, ha realizado su TFG en torno a la recaudación del impuesto de sociedades. Su resultado ha sido muy satisfactorio, sobresaliente. A raíz de este estudio surge la idea de escribir un post con carácter divulgativo en torno al IS pero cualquier responsabilidad sobre lo escrito es de la autora del post.

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¿Qué país ostenta el récord mundial en tipos marginales sobre la renta?

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Imagen: Jesse Owens, en el podio en Berlín. fuente:

https://thejewelerblog.wordpress.com/2013/11/11/jesse-owens-1936-olympic-gold-medal-could-fetch-more-than-1-million-when-it-hits-the-auction-block-later-this-month/

David Patiño Rodríguez

Como ha sido año olímpico, me he animado a escribir este post en el que comento un pasaje de la tantas veces citada y posiblemente menos leída obra de Piketty, El capital del siglo XXI[1]. En concreto, la parte que ha motivado la pregunta que titula el post y que vengo planteando a mis estudiantes y que ahora le hago al lector. Le puedo adelantar ya que la casi totalidad de los que me han respondido han errado y les invito a que se autoevalúen pues podrán comprobar si han acertado unos párrafos más adelante, cuando le revele la respuesta. Coincido con Piketty en que refleja un aspecto que, una vez superado la perplejidad que ocasiona su conocimiento, constituye una enorme lección de sociología de la imposición.

La realidad es que un sistema impositivo es el resultado del conjunto de valores que imperan en una sociedad en un momento determinado y su evolución explica igualmente los cambios en la ideología imperante en dicha sociedad. Estos cambios pueden producirse, como en el ejemplo al que me estoy refiriendo, de un modo impresionante.

El misterioso pódium lo encabeza, como podrá haber imaginado algún lector avispado después de haber leído los dos primeros párrafos, EEUU. Piketty cuenta como, de manera sorprendente desde la perspectiva actual del mundo, EEUU mantuvo el récord mundial desde una doble perspectiva[2], ambas igualmente asombrosas. Me refiero al nivel, que es increíble desde nuestra forma actual de concebir la realidad y al periodo de tiempo durante el que estuvo vigente, lo que denota que no fue una medida puntual por motivo de urgencia pues EEUU mantuvo dicha política durante las tres décadas que van desde la II Guerra Mundial hasta el principio de la década de los 80. Durante este intervalo de tiempo, el tipo impositivo marginal máximo no bajó del 90%. Es verdad que alcanzó un pico del 98%, explicado, en este caso, por la urgencia de la guerra, pero llama la atención la permanencia en el tiempo de la política cuando la comparamos con la polémica que generó en todo el mundo la propuesta de elevar el tipo máximo al 75% al inicio del mandato de Hollande…y que acabó considerada inconstitucional.

Igualmente sorprendente es la medalla de plata de esta peculiar competición. De nuevo, Dinamarca y Suecia fueron derrotadas por un país que no nos imaginaríamos como es Reino Unido. Y también sorprende que si bien no consiguió el primer puesto mantuvo una encarnizada lucha con el líder. Tras ellos se sitúan Alemania y Japón, no obstante, en su caso con trampa porque en ambos casos sí se consiguieron sus marcas de modo puntual, precisamente cuando estaban gestionados por la administración norteamericana que fue la responsable. En el resto del periodo considerado sus marcas fueron mucho más bajas, igual que el resto de países de Europa continental.

Una vez resuelto el misterio, se podrá imaginar el lector que los niveles actuales de la imposición personal sobre la renta en los países a los que nos referimos datan de principio de los años 80. En ese momento, las administraciones de Thatcher y Reagan procedieron a una bajada de tipos impositivos, igualmente increíble, que los llevó al 40%, nivel al que estamos mucho más familiarizados porque una década después se generalizó en todo el mundo y es el que ahora consideramos como “normal”.

Una vez hecha la pregunta a mis estudiantes y viendo sus caras de perplejidad paso a preguntarles por las razones por las que creen que el mundo anglosajón estableció tales tipos. Alguna mano se levanta para indicar que se haría para recaudar niveles elevados, a lo que yo respondo repreguntando si están seguros de que el Estado recaudaría algo con tales tipos. En realidad el impuesto no era “confiscatorio”, como lo califica Piketty, aunque su explicación es la adecuada. Tales tipos prohibían que nadie pudiera obtener ingresos a partir de un determinado nivel y eran el reflejo de una sociedad que limitaba la desigualdad permisible, estableciendo un límite a los ingresos, pues nadie trabajaría o exigiría un salario por encima del mismo si esos ingresos irían al Estado casi en su totalidad.

Desde luego tiene mucho interés el cambio producido en los años 80. Los valores de la sociedad habían cambiado hasta hacerla tolerante con desigualdades ilimitadas en los ingresos. Se popularizó la teoría del goteo según la cual, cuanto más rico fueran los ricos, mejor nos iría a los demás porque la prosperidad de los niveles altos de la distribución de renta revertiría a los niveles inferiores a través de inversiones generadoras de valor, empleo, etc. Los cambios en los valores imperantes se transformaron en cambios en la estructura del impuesto sobre la renta.

El historiador Fontana explica con detalle[3] cómo se forjó, o al menos aceleró el cambio ideológico que propició lo que Krugman ha etiquetado como “la gran divergencia” y que ha dado como resultado un espectacular enriquecimiento, aún más, de los ricos acompañado del estancamiento o retroceso de la situación de los trabajadores y las clases medias. Fontana describe cómo se gesta el programa político e intelectual que posibilitaría los cambios que se produjeron entre los que la enorme bajada impositiva que estamos analizando representaba un instrumento esencial. En esa génesis cita como hito el informe confidencial que Lewis Powell[4] hiciera para las Cámaras de Comercio norteamericanas en agosto de 1971. Dicho informe aboga por combatir las ideas contrarias al “sistema de libre empresa”, y establece la educación como principal campo de batalla. El informe defiende que las empresas influencien la política, lo que se tradujo en un incremento de financiación a los partidos y en particular al demócrata, pero sobre todo en una ofensiva hacia las amenazas al mundo de la “libre empresa” procedentes de la universidad y del mundo intelectual. En concreto, propone planes para limpiar las universidades y vigilar los libros de texto, en especial los de economía, ciencia política, y sociología y actuar con firmeza contra “los Nader, los Marcuse y otros que buscasen abiertamente la destrucción del sistema”. Es paradójico que, lejos de considerarlas como secundarias o “poco importantes”, el énfasis del programa se pone en las humanidades, la historia, la filosofía, la economía,… y en la práctica propició una campaña de financiación enorme que pretendía generar y difundir los principios del liberalismo económico y la ideología liberal en general. La coincidencia en el tiempo de este proceso y el principal que abordamos en post nos hace sospechar la más que probable relación de causalidad que se pudo producir entre ambos.

#referencias

[1] Piketty, T. (2014), El capital del siglo XXI, Fondo de Cultura Económica, Madrid.

[2] En el capítulo XIV, el impuesto confiscatorio sobre ingresos excesivos: un invento estadounidense.

[3] Fontana, J. (2011), Por el bien del imperio, Pasado y Presente, Barcelona, capítulo 11.

[4] https://en.wikipedia.org/wiki/Lewis_F._Powell_Jr.