#ExtinctionDiaries: lecturas: M. Berners-Lee & Kate Raworth

Imagen: Portadas de los dos libros que se reseñan a continuación.

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Reseña de José Pérez de Lama

Tratando de comprender el actual escenario de emergencia climática, acuñé hace unos meses esta denominación algo dramática de Extinction Diaries o «Diarios de extinción». Y como parte de este «proyecto», leí últimamente dos libros bastante interesantes, o quizás muy interesantes, como son There is No Planet B de Mike Berners-Lee (2021) y Doughnut Economics de Kate Raworth (2017). Haré un comentario de estas lecturas a continuación, un poco al estilo que pido a veces a mis estudiantes: cinco cosas que más me han interesado — de cada uno de los libros — y uno o algunos comentarios adicionales de carácter más general. Quizás más adelante profundice en alguna cuestión tratada en uno u otro. En cualquier caso os invito a leer ambos libros.

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Referencias completas:
• Mike Berners-Lee, 2021 [primera edición de 2019], There Is No Planet B. A Handbook for the Make or Break Years. Updated Edition, Cambridge University Press, Cambridge
• Kate Raworth, 2017, Doughnut Economics. 7 Ways to Think Like a 21st Century Economist, Chelsea Green Publishing, White River Junction

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Sigo tratando de construir un punto de vista propio, más allá o más acá del espectacularización de los medios, el milenarismo de algunos ecologistas, el desafío de los negacionistas y la indiferencia práctica de la mayoría. Tras ojear un poco la bibliografía con pretensiones razonablemente científicas elegí dos libros. Tienen en común, entre otras cuestiones, que los dos parten de reconocer la extrema gravedad de la situación y a la vez sostienen que las sociedades actuales tienen los medios técnicos para resolverla, y que las transformaciones que podrían suponer algunas de las soluciones que se vienen proponiendo, podrían contribuir a construir un mundo mejor, una mejor vida para todxs los habitantes del planeta.

Unas transformaciones que, aunque no lo manifiesten demasiado explícitamente, se entiende, yo al menos lo entiendo en estas lecturas, supondrían el paso del capitalismo de principios del siglo XXI a un capitalismo muy diferente, alguna forma de «poscapitalismo» que quizás dirían algunos, u otra cosa cuyo nombre aún me parece que sabemos, pero que tendría unos principios y valores significativamente diferentes.

Ninguno de los dos autores es «apocalíptico», de entre las diferentes modalidades conocidas, posiciones o actitudes que a mí personalmente me desaniman más que me ayudan – y pienso en gente muy valiosa como Herrero o Riechmann o algunos colegas más próximas cuyos discursos, apreciándolos mucho y considerándolos importantes porque nos hacen preocuparnos por la urgencia de la situación, me producen excesivo desaliento.

Como decía, paso a destacar cinco temas o ideas que me llamaron más la atención en cada uno de los libros. De momento va un borrador que me gustaría documentar mejor más adelante, con datos y referencias más precisas.

There Is No Planet B, de Mike Berners-Lee

Empiezo, por orden de lectura, por el de Mike Berners-Lee (MBL en adelante), There is No Planet B, edición original de 2019 y actualizada de 2021, pareciera que para que se publicara justo a antes de la COP26 del pasado noviembre de 2021. [1] El libro de MBL se centra sobre todo en las cuestiones diríamos que ambientales y técnicos, pero trata también cuestiones sociales, políticas, económicas, culturales y de los valores. El de Kate Raworth trata también todas estas cuestiones pero se centra más en lo económico. Ambos reconocen, a mi juicio correctamente, que es una cuestión social-cultura-política-económica-tecnológica y la intentan tratar como tal, aunque cada uno con sus propios énfasis.

1/ Las dimensiones del problema. ¿Cuánto CO2 emite su edificio, Sr Foster?  Interesante la manera en que analiza la cuestión de la producción de CO2 y gases de efecto invernadero equivalentes, entrelazando la producción y el consumo de alimentos, y la producción y el consumo de energía en un sentido más tradicional (trabajo, movilidad, calor/frío). Los capítulos 1: Comida, y 3: Energía, son en mi opinión los más y mejor desarrollados. La manera de presentar las cuestiones es bastante clara y didáctica. Y se hace un esfuerzo por explicar bien las dimensiones de los problemas, que habitualmente resultan difíciles de comprender: ¿Ahorrar una tonelada de emisiones de CO2 es mucho o poco? Pocas personas que no hayamos hecho el esfuerzo de estudiarlo sabríamos responder rápidamente a esa pregunta (la media de emisiones por habitante del planeta es de 6.6 t de CO2eq / año – datos de 2020 –, y el total de la emisiones planetarias es del orden 50 mil millones de toneladas t de CO2eq / año – de nuevo datos de 2020 –siendo CO2eq CO2 y gases equivalentes. Se pierde uno entre estos dos extremos, del individuo y el planeta, y el autor se esfuerza en dar ejemplos para que se pueda entender mejor. Como arquitecto y como ciudadano preocupado por estas cuestiones me gustaría dominar bien estas unidades y cantidades y poder responder con facilidad a cosas como ¿cuántas t de CO2eq / año produce su edificio, Mr Foster? [2] ¿En invierno? ¿En verano? Y cosas del estilo. A partir de la lectura del libro de MBL andaba trabajando en un par de hojas resumen del asunto, que prometo hacer lo antes posible.

En este sentido el apéndice «Notes on Units» (pp. 270-2) es sumamente interesante. Aunque en mi opinión podría serlo aún más.

2/ Aún no hemos empezado a reducir las emisiones: siguen aumentando. El segundo tema a destacar del libro de MBL es el énfasis que hace, y del que creo que somos poco o nada conscientes, de que a pesar de venir hablando del asunto desde hace años, tomando medidas diversas, haciendo grandes declaraciones institucionales el hecho es que las emisiones no se han reducido, sino al contrario, han seguido aumentando. Lo único que se ha reducido es la aceleración con que aumentan, y en parte esto sucedió posiblemente debido a la pandemia, y está por ver qué pasará a continuación. Esto resulta apabullante, cuando se supone, que para el 2030 (faltan ya menos de 8 años) las emisiones en la UE deberían reducirse a la mitad (45% respecto de 1990; más recientemente se ha formulado como un 55% respecto de las emisiones de 2010, para poder alcanzar un estado de «neutralidad de carbono» en el 2050),[3] y así poder contener el aumento de temperatura planetario por debajo de los 1.5ºC, que nos dicen los científicos de la IPCC (International Panel for Climate Change de la ONU), que limitaría razonablemente los daños derivados del calentamiento global de la bioesfera.

3/ Análisis detallado y optimista del potencial de la energía solar y geopolítica de la transición verde. Me resulta de gran interés el análisis que hace MBL del potencial de las energías renovables, y muy en especial de la energía solar, para resolver las necesidades de globales en un escenario de transición verde. El trabajo aquí con grandes unidades es muy bonito. También la proyección que hace a 2100 y más allá. Las conclusiones son varias. A corto-y-medio plazo el problema de la energía sería solventable prácticamente con las tecnologías existentes y su evolución previsible a corto plazo – en especial la energía solar, aunque no únicamente. Me llama la atención que MBL no ve dificultad en la cuestión de los minerales raros (yo tenía otra información sobre eso). Sin embargo, proyectando los consumos actuales y el crecimiento de la población al futuro, 2200 y 2300 se ve qué si no hay cambios significativos en los patrones de consumo y de crecimiento pronto se alcanzarían nuevos desajustes entre recursos, espacio y necesidades.

En este aspecto que podría llamarse prospectivo, también me resultó muy interesante el análisis geopolítico que hace de la transición de las energías fósiles a las renovables. Habrá países que sean el nuevo Oriente Medio de la energía solar, nos dice, y otros que dejarán de tener la extraordinaria posición de riqueza debido a sus recursos energéticos que tuvieron durante el siglo precedente. El planteamiento de MBL, como consecuencia de esto, es que solo un acuerdo internacional global en que se repartan las cargas y los beneficios de la transición energética global permitiría efectivamente llevarla a cabo en los plazos que parece que son necesarios.

Finalmente, uno de los puntos en que insiste más MBL, y que más me ha interesado, es el de que la innovación tecnológica sola no solucionará el problema. Nos explica que en nuestra historia reciente cada innovación, por ejemplo en el campo de la eficiencia energética, no ha supuesto un ahorro como se suele pretender, sino paradójicamente un aumento del consumo estimulada por la mayor eficiencia. Es necesario el desarrollo tecnológico, pero solo nos será de utilidad de cara a la emergencia climática, acompañado de políticas y de acuerdos globales adecuados. En este sentido MBL defiende la necesidad de una abandono bastante radical de los recursos fósiles que deberían dejar de extraerse, algo que ya comenté en un cierto detalle en una entrada previa en este blog. [4]

4/ Una imagen muy deseable de la vida post-fósil y el decrecimiento. Además de los claros planteamientos técnicos del libro, quizás lo que más me gustó fue que MBL nos propone un «mundo post-fósil» que logra presentar de manera verosímil como un mundo en el que se vivirá mucho mejor. El decrecimiento, que parece ser un importante cuasi-tabú entre los investigadores que aún creen en que podamos hacer una transición energética razonable desde el interior del propio sistema, lo plantea de forma interesante. Dice: será necesario decrecer en ciertas cosas y será necesario crecer, en su lugar, en otras, casi un lugar común, pero que el autor logra construir de manera atractiva y convincente: producir menos, usar menos energía, etc. y tener una sociabildad más rica, distribuir más la riqueza, tener unas vidas más tranquilas y menos centradas en el trabajo… El capítulo dedicado al trabajo, 6 People and Work, me pareció especialmente interesante. Como decía, la imagen de la vida futura que plantea MBL me gustó bastante; personalmente vengo experimentando con eso desde hace ya tiempo, y creo por tanto tener buenos elementos de juicio para valorarlo. Pero a la vez, soy bastante escéptico de que pueda llegar a suceder para el conjunto de la sociedad planetaria. Lo que veo a mi alrededor – próximo y mediático – me parece ir más bien en la dirección contraria. Veremos qué pasa. Y por supuesto, habrá que poner de nuestra parte. De eso va este escrito, aunque sea modestamente.

5/ Se echa de menos el análisis de los efectos previsibles del cambio climático. Este último aspecto, común al libro de Kate Raworth, es algo que me llamó la atención. Falta a mi juicio una exposición más clara de cuál es concretamente la amenaza del cambio climático. Como me ocurrió en alguna reunión de Fridays for Future a la que asistí, en los dos libros, es una tema que se da por supuesto – «eso ya no lo vamos a discutir», creo que es una de las expresiones entre los activistas.

MBL lo maneja con prudencia, más o menos así: «aunque no lo sabemos con total certeza, según el consenso científico vigente, podría tener consecuencias catastróficas para la biosfera y la civilización tal como las hemos conocido hasta ahora». Y nos vemos referidos a los informes del IPCC, los acuerdos de Kyoto, París, etc. Pero si algunx os habéis intentado aproximaros a estos documentos supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que son bastante difíciles de entender: extensísimos, múltiples, técnicos, prolijos… Y los acuerdos políticos, por su lado, están en un lenguaje tipo jurídico-diplomático también bastante inasequible.

Echa uno de menos mejores referencias, partiendo, al menos yo, de aceptar que se trata de una de los principales cuestiones que afectan a la humanidad y a la biosfera: algunos libros de divulgación seria, por autores de prestigio, no demasiado partidistas, preferiblemente no apocalípticos, sobre los que exista un consenso razonable… Y en el que se trate a los lectores como personas críticas, capaces de formar sus propias opiniones razonadas, aunque no sean expertos. Dado que la mayoría de la comunicación que reciben lxs ciudadanos sobre esto viene de los medios que le suelen dar un tratamiento sensacionalista ,aunque se olviden del asunto a los tres días, hasta la próxima COP o hasta la próxima ley o catástrofe ambiental – y últimamente de las grandes corporaciones, y por supuesto de los gobiernos de turno a los que solo suelen creer a pies juntillas sus partidarios más acérrimos, es normal que haya un escepticismo moderado entre buena parte de la población…

Si alguien considera que conoce algunos libros así le agradecería mucho que me los recomendara. ¿Los de Naomi Klein … los de Elizabeth Kolbert o el de McNeil & Engelke … el de Wallace-Wells? ¿Los de Greta Thunberg … alguno de Herrero o Riechmann, el de Tejero de MásMadrid? ¿Los antiguos del añorado Fernández Durán que seguro que tengo por algún lado? Igual un proyecto que evalúe y discuta las fuentes diversas sobre el asunto sería de bastante interés… – A lo mejor ya existe algo así y no lo conozco. Ojalá fuera así.

Y por supuesto el activismo mediático y y académico de los negacionistas, más o menos espurios, hace aún más difícil el llegar a tener una visión clara y, en la medida de lo posible, serena sobre todo esto…

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Doughnut Economics, de Kate Raworth

Una de las grandes mujeres economistas de la actualidad –con Mazzucato, Kelton, Pettifor y alguna más–; el libro presenta una de las aproximaciones más interesantes que se han formulado hasta la fecha, desde la perspectiva de la economía, a la emergencia climática y a la transición verde. Es interesante que se trata de una programa bastante práctico, que algunas ciudades como Amsterdam, entre otras –algo leí de que Barcelona lo estaba estudiando–, han empezado a tratar de implementar como guía para sus políticas. A diferencia del libro de MBL, el de KT está disponible en español-castellano.

Imagen: Diagrama de la «economía del doughnut», de Kate Raworth, ca. 2017. Fuente: Wikipedia

1/ El principal interés del planteamiento de Raworth, a mi juicio, es la manera clara en que relaciona las cuestiones de la crisis ambiental y la de la igualdad a nivel planetario y en un marco económico. Me llama mucho la atención que su conceptualización surge de un informe que escribe en 2012 para la ONG OXFAM que se centra en la pobreza a escala global. Este informe, mucho más breve que el libro, se puede leer también en español-castellano y supone una buena introducción a los planteamientos de la autora (véase en las referencias).

El célebre diagrama del «dónut» resume de manera muy intuitiva la propuesta de la autora. El objetivo de la economía del siglo XXI, nos propone, será desarrollar unos entornos –económicos, sociales, culturales, tecnológicos– que se sitúen entre dos umbrales: por abajo, deberemos producir bienes diversos suficientes para que toda la población mundial viva por encima de los límites de pobreza. Pero por encima, la producción de bienes varios debe estar limitada por los recursos ambientales y los efectos nocivos de la actividad humana sobre la biosfera.

Lo interesante es cómo Raworth define estos límites, inferiores y superiores, que al dibujarlos como dos circunferencias concéntricas son los que definen el espacio del «dónut». Por abajo, por la parte de la supresión de la pobreza, los límites se definen usando los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados por al ONU hace pocos años. Ya sabemos que éstos no se limitan a x dólares / día, sino que plantean una visión más rica de lo que supone vivir dignamente: del acceso a la comida, el agua, la energía o el alojamiento, a igualdad de género, educación, sanidad o participación política. Y por arriba también nos propone otro marco de gran interés, desarrollado por un equipo internacional de científicos del «sistema-Tierra» liderado por Johan Rockström y Will Streffen (2009), que identifica una serie de realidades cuantificables que parecen determinar los mínimos necesarios para la conservación de la biosfera para el sostenimiento de la vida tal como la conocemos, y que incluyen el calentamiento climático, pero también otras cuestiones como la conservación de la biodiversidad, la acidificación de los mares y océanos, el equilibrio de los ciclos de fósforo y carbono… [5]

La economía que tenemos hoy es heredera de la economía industrial de los siglos XIX y XX, cuyo objetivo más definitorio era el crecimiento según era definido por el indicador conocido como PIB, Producto Interior Bruto. Ahora necesitamos desarrollar una nueva economía, nos dice Raworth, cuyo objetivo debe ser transformar la civilización para que el mundo del futuro, aunque lo antes posible, se sitúe entre los dos límites que define el dónut. El dónut funcionaría así como un nuevo indicador más complejo que el PIB, un dashboard o cuadro de mando que nos debe permitir medir el funcionamiento económico de nuestras sociedades respecto de estos nuevos objetivos, la eliminación de la pobreza y la adaptación de nuestra vida común a las capacidades de la biosfera.

2/ Una economía distributiva y regenerativa — que aún necesitamos inventar. Como en la idea de «ecosofía» de Guattari y su «paradigma eco-etico-estético», Raworth nos dice que estamos ante un mundo y una ciencia y unas prácticas económicas por inventar y desarrollar, que describe caracterizada por dos principios fundamentales: deberá ser «una economía distributiva y regenerativa». Distributiva en el sentido de que por su propio diseño, organización, forma… tienda a distribuir la riqueza producida entre toda la población global – en marcado contraste con el desarrollo capitalista del siglo XXI que como sabemos viene favoreciendo la acumulación por parte de unos pocos y la polarización. Dedica un capítulo a esta cuestión bastante sugerente. Regenerativa, como es la naturaleza, que como sabemos o intuimos funciona mediante ciclos que tienden a conservar y reproducir la vida que no se diferencia de los entornos necesarios para que esta ocurra o florezca: el famoso ejemplo del «árbol del cerezo» de McDonough y Braungart ilustra bien la idea: un árbol no agota el suelo o el ecosistema del que forma parte sino que contribuye a su riqueza y mantenimiento, interactúa benéficamente con los otros organismos que lo habitan y componen, etc.[6]

Raworth plantea esta invención de una nueva economía distributiva y regenerativa, no como un obstáculo o dificultad, sino como una aventura social, y en particular para los jóvenes economistas. Y uno no puede dejar de pensar en que le gustaría que estas cosas se trabajaran más en nuestras facultades de economía… Un grado experimental… y a la vez urgente… O algunos posgrados… Y bueno, seguro que también en las de arquitectura. El ejemplo del Schumacher College surge en relación con esto por todos lados… Decimos aquí inventar, pero en realidad hay ya mucho inventado, y a exponer casos que le parece de interés dedica la autora parte de su libro, aunque quizás éstas no alcanzan la potencia de las iniciales que me parecen más elaboradas.

3/ Reescritura del homo economicus en tanto que construcción histórica. En efecto, la primera mitad del libro de Raworth usando un término en inglés diría que me resultó exhilarating, esto es, me generó «un subidón», es arrebatadora, entusiasmante — un poco de diccionario online. Son los capítulos en que formula el origen y la propuesta general del libro – «¿Quién quiere ser un economista?» y sus principales planteamientos teóricos: capítulo 1: Cambiar el objetivo, 2: sobre la economía integrada en la sociedad y la naturaleza, en lugar de como un ámbito autónomo o independiente; y 3: sobre la necesaria transición del homo economicus a los «humanos socialmente adaptados».

Me gustó mucho esta breve historia de la construcción histórica del homo economicus. Nos demuestra que se trata de una construcción y no de la supuesta «naturaleza» de los humanos, y que como tal podríamos construirla –o construirnos– de otra manera. El corolario conductista, la reflexión sobre cómo se podría producir hombres y mujeres diferentes me gustó menos. Pero la idea de que el «hombre moderno» es construcción histórica –el resultado de procesos de «producción biopolítica» que dirían otros– me parece de lo mejor presentada.

4/ Hogares / entornos del común / mercados. Aunque está poco más que apuntado, me llamó la atención y me gustaría volver a estudiarlo el tratamiento que da Raworth al asunto de «los comunes» o commons en inglés. Plantea que la economía de su futuro distributivo y regenerativo se tendría que basar en el reequlibrio entre tres ámbitos productivos-reproductivos, como son, las familias u hogares, los entornos del común y los mercados – esto lo escribo a partir de mis notas y entiendo que lo público sería quizás una cuarta. Esta afirmación por parte de una economista bastante pragmática como me parece Raworth me pareció de interés.

También entiendo que esta recuperación de los hogares/familias y de los entornos del común al mismo nivel económico de los mercados se relaciona con una visión más continua entre reproducción y producción, o un desplazamiento del dominio absoluto del polo de la producción, a un nuevo equilibrio. Y me recuerda algo que se preguntaba Graeber poco antes de su muerte: ¿No será todo lo económico algo que al final, en realidad, se reduce a los cuidados? Tengo que recuperar aquella reflexión y pensar sobre el asunto, que sí que me tocó alguna fibra mental especial y diferente.

5/ La discusión sobre el poder en el mundo actual. Por cerrar de nuevo con una cierta crítica, mi apreciación es que se echa en falta, más en el de KR que en el de MBL, un mayor análisis sobre las relaciones de poder que nos han traído a esta situación de emergencia climática y que, a mi juicio, determinarán en su mayor parte la evolución futuro de todo esto. Uno no sabe si es ingenuidad o sabiduría lo de no plantear más explícitamente estas cosas; evitar proponer cosas que se centren en el conflicto, y tratar, en su lugar, de imaginar escenarios deseables para todos, o el menos para muchos.

Pero sí que se me quedó una sensación frustrante de que los dos autores planteaban algo así como que si todxs somos «buenos hermanos y hermanas», y todxs ponemos de nuestra parte, tenemos los medios, sabemos cómo hacerlo técnicamente, y podremos construir un mundo mucho mejor para todos y todas. Pero me temo que eso hasta ahora no fue suficiente… Y mi sensación, además, tal vez equivocada, es que se trata de un trabajo tan grande, eso de cambiar el mundo, que tendríamos que estar todos, o al menos muchos, centrados en este súper-proyecto colectivo… Pero no veo que las cosas vayan por ahí… Ni siquiera en la Universidad donde deberíamos preocuparnos por estas cosas, saber un poco más que los «ciudadanos normales»… Toda una incógnita…

Aunque lo bueno del asunto, quizás, sea que este súper-experimento global, que decía Latour, lo estamos viviendo en tiempo real, y que para el 2030, ya mismo, podremos ver de qué, y de qué no, habremos sido capaces colectivamente… Si para entonces la temperatura global haya subido 2.7ºC como decía la última evaluación de las medidas acordadas por todos los países o si como aún no nos resignamos algunos, el aumento se hubiera contenido por debajo de los 1.5ºC… Y algunos incluso llegaréis al 2050… Uno cree que para entonces ya no estará por aquí. pero no deja de darme curiosidad lo que que pueda pasar, y quizás preocupación: por mis sobrinos, lxs jóvenes en general, nuestros hermanos los animales, los paisajes y ecosistemas… Vale.

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Notas

1. Como comentaba en un post anterior que hice sobre algún aspecto concreto del libro [ver referencias al final], este Berners-Lee es hermano menor de Sir Tim, a quien, como muchxs recordamos, en buena parte debemos la existencia de la WWW. Este hecho, el que esté publicado por Cambridge University Press y algunas reseñas fue el que me hizo decidirme a elegir este libro para su lectura. Hay que decir que no resulta fácil entender bien el amplio panorama de la literatura sobre la emergencia climática (EC). Lecturas previas han sido Haraway y Wark y algo de Yayo Herrero desde la perspectiva del eco-feminismo. Además del seguimiento en medios no demasiado especializados de las noticias de la IPCC, los diversos movimientos sociales preocupados por la EC y las COP más recientes. Y bueno, una trayectoria de más de 30 años interesado por los temas ambientales relacionados con la arquitectura, la ciudad y el territorio. El de mi colega de ASA, Miguel Ángel Díaz Camacho, Arquitectura y cambio climático (2018), lo tengo en el montón de lecturas pendientes.

2. Para los no-arquitectxs. Es una broma con una pregunta célebre que Buckminsiter Fuller hacía a Norman Foster: «¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster?», en un momento en que la arquitectura y la ingeniería se proponían construir lo que se conoció como estilo high-tech.

3. Sobre la «neutralidad en carbono»: https://www.europarl.europa.eu/news/es/headlines/society/20190926STO62270/que-es-la-neutralidad-de-carbono-y-como-alcanzarla-para-2050 | Sobre los objetivos de la UE para 2030: https://ec.europa.eu/clima/eu-action/international-action-climate-change/climate-negotiations/paris-agreement_en

4. Véase: Las 14 cosas que los políticos deberían saber sobre la emergencia climática (según Mike Berners-Lee), 2022, disponible en: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2021/11/24/14-cosas-que-los-politicos-deberian-saber-sobre-la-emergencia-climatica/

5. Actualmente esto se conoce mejor como el Modelo de los límites planetarios del Stockholm Resilience Center de la Universidad de Estocolmo. Véase: https://www.stockholmresilience.org/research/planetary-boundaries.html | visitado el 20/02/2022.

6. Sobre esta imagen del árbol del cerezo, que conocerán lxs arquitetcos bioclimáticos y similares, puede verse la entrada en este blog, #AllPowerToThePeople. Ciudad, energía, sostenibilidad, commons (2015):  https://arquitecturacontable.wordpress.com/2015/01/04/allpowertothepeople-ciudad-energia-sostenibilidad-commons/ además del libro original de donde procede: William McDonough, Michael Braungart, 2002, Cradle to Cradle. Remaking the Way We Make Things, North Point Press, Nueva York. Sobre arquitectura generativa una referencia que estimo de interés es Daniel Christian Wahl (2016, Designing Regenerative Cultures, Triarchy Press), también con una interesante presencia en la WWW.

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Referencias

Mike Berners-Lee, 2021 [primera edición de 2019], There Is No Planet B. A Handbook for the Make or Break Years. Updated Edition, Cambridge University Press, Cambridge

Kate Raworth, 2017, Doughnut Economics. 7 Ways to Think Like a 21st Century Economist, Chelsea Green Publishing, White River Junction

Kate Raworth, A Safe and Just Space for Humanity Oxfam Discussion Paper, February 2012, disponible en: https://www-cdn.oxfam.org/s3fs-public/file_attachments/dp-a-safe-and-just-space-for-humanity-130212-en_5.pdf accedido 20/02/2022 | en español-castellano: Un espacio seguro y justo para la humanidad ¿Podemos vivir dentro del dónut?, 2012, Documentos de debate de Oxfam, disponible en: https://www-cdn.oxfam.org/s3fs-public/file_attachments/dp-espacio-seguro-justo-humanidad-130212-es_3.pdf accedido 20/02/202

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