¿Alguien tiene idea del tipo de futuro socio-tecno-político hacia el que deberíamos tratar de dirigirnos? Algunos escenarios


Figura: Panel de control de escenarios socio-técnicos y políticos de futuro. Pérez de Lama, 2018.

Juego de los escenarios de futuro. La tecnología parece ser la respuesta, pero… ¿cuál era la pregunta?

José Pérez de Lama _ extracto de capítulo del autor en el libro colectivo Economía colaborativa… ¿de verdad?, editado por Charo Gómez-Álvarez, David Patiño Rodríguez et al, 2018.

Comentario introductorio: El capítulo en cuestión trata de las prácticas colaborativas y la fabricación digital. En esta parte de final, trata de ir un poco más allá del habitual blablaba de la innovación, intentando pensar qué tipo de usos de la fabricación digital (robótica, automatización…) nos interesa en relación con los futuros socio-económicos que podrían contribuir a promover… Recurriendo a un cierto lugar común, algunos párrafos antes se plantaba: “La tecnología parece ser la respuesta, pero… ¿cuál era la pregunta?”

Siendo la pregunta que estimamos que nos interesa más la de qué papel podría tener la fabricación digital colaborativa en una sociedad futura, cerraremos el presente texto con un último diagrama en el que se dibujan algunos posibles escenarios, sobre la matriz de las “4 Ps” propuesta por Dunne y Raby (2013). Esta matriz clasifica los escenarios de futuro en tres categorías principales: probable, plausible y posible, que los ordenaría de mayor o menor grado de probabilidad, valga la redundancia, desde nuestra actual perspectiva. A estas tres categorías, Dunne y Raby proponen añadir una cuarta, la de preferible, que se superpone a las anteriores, y que en esta ocasión dejaremos que sea trazada por los posibles lectores.

Los escenarios propuestos, lógicamente, no agotan todas las posibilidades de futuros imaginables, existiendo muchas posiciones intermedias entre ellos, y seguramente otros muchos que no se enuncian. Los efectivamente mostrados tienen un cierto carácter hiperbólico, según recomendaba Brand (1994) en un ejercicio parecido, para subrayar las diferencias y las tendencias que se proponen para discutir.

Comentario posterior: Noto ahora que no hacía referencia demasiado específica, en la descripción de escenarios, a la cuestión crecimiento/decrecimiento, y que la tendrán que hacer lxs lectorxs, quizás jugando con el slider del panel de control y viendo qué pasa… 😉

[1] Business as usual… seguir por el camino que vamos…

El escenario de referencia, que se ha denominado business as usual, sería el de la continuación tal cual de las actuales tendencias hegemónicas, que según el consenso más convencional profundizarían en los problemas de cambio climático y polarización social, y en la que la fabricación digital tendería a ser dominada por una combinación del modelo de planta global distribuida, con la investigación y las funciones de command and control en entornos tipo Silicon Valley y la producción en países como China o sus sucesores, quizás combinado con modalidades secundarias tipo Google-Amazon con alguna dimensión colaborativa, pero poca distribución de la riqueza/ingresos generados. Para una recreación imaginativa de este modelo en cuanto a la fabricación digital puede verse la novela de ciencia ficción The Diamond Age de Neal Stephenson (1996).

[2 y 3] Totalitarismos a uno y otro lado

Otros dos escenarios que se sitúan en el área “probable” serían los de los totalitarismos, que hemos llamado post-trumpiano y post-estalinano, que no necesitan de demasiadas explicaciones, y que para la mayoría, (o al menos eso pensaba hace unos meses…), es de suponer, quedarían en principio fuera del área de lo preferible. Por seguir con los ejemplos de ciencia ficción, el escenario post-trumpiano se ilustraría bien con las serie de novelas cyberpunk de William Gibson del ciclo denominado The Sprawl (1984, 86, 88), aunque en éstas aún no aparezca explícitamente la fabricación digital.

[4] Mundo Feliz, despotismo algorítmico

Un cuarto escenario – que recibe el nombre de Mundo Feliz – sería el que parece ser promovido por ciertos sectores de Silicon Valley, y que podría ser descrito como un despotismo ilustrado apoyado en la Inteligencia Artificial y diferentes modalidades de control algorítmico. Se usa el término dictadura benevolente […], con el que se suele calificar el liderazgo de ciertos grandes proyectos Open Source. En este escenario la mayoría del trabajo productivo sería llevado a cabo por sistemas robotizados-automatizados. La mayoría de la población, con poca actividad productiva, sobreviviría gracias a un sistema de renta básica y, dependiendo del buen diseño del sistema, llevaría a cabo actividades más o menos enriquecedoras, que podrían pasar por esquemas colaborativos, pero poca participación real en la construcción del mundo en que habitan, salvo aquellos que formen parte de las élites tecnocráticas. Podemos imaginar que estas tecnocracias serían capaces de enfrentar los desafíos del cambio climático. Sería una vida similar a la descrita en los libros Brave New World, de Aldous Huxley (1932), o We, de Zamyatin (1921). Este escenario se sitúa en el diagrama entre la zona de lo probable y lo plausible.

[5] Keynesianismo de post-escasez

Un quinto escenario, próximo al anterior en algunos aspectos, es el que se ha denominado Keynesianismo de post-escasez. Este escenario se caracterizaría por la continuidad de la relevancia de los estados democráticos y la consecución de acuerdos globales para el establecimiento de estrategias comunes económicas, financieras, productivas y climáticas conducentes a un mayor equilibrio global y a la reorientación de los avances tecnológicos, tanto para la distribución y reducción del trabajo llevado a cabo por los humanos, como para detener los proceso de destrucción ambiental planetaria. En este escenario la fabricación digital distribuida y colaborativa podría tener un papel relevante, haciendo realidad algunas de sus líneas actuales de investigación como las de la generación de un conocimiento global combinado con la producción y gestión medioambiental locales. Este escenario es tan “aburrido” que es difícil encontrar obras de ciencia ficción que nos ayuden a visualizarlo. En el ámbito económico, Ann Pettifor (2017), actualizando el pensamiento del propio Keynes, presenta algunos de estos temas de manera convincente. Como también lo hace con una perspectiva más tecnológica el discutido Jeremy Rifkin (2011, 2014). Este escenario, dadas las obvias dificultades se sitúa en el territorio de lo “plausible” más que en el de lo “probable.”

[6] Comunalismo bookchiniano

Un sexto escenario, sería el de las comunidades autosuficientes y autónomas que proponía Bookchin en las décadas de 1960-70, y con las que se experimentó bastante durante aquellos años (Hayden, 1976; Turner, 2008). Sería en cierto modo un escenario no demasiado lejano del invocado por el actual movimiento municipalista que pone en valor la capacidad de autogobierno y de gestión de los recursos de las instancias locales. Este modelo subraya una vuelta a la autosuficiencia local, que en la actualidad, según proponen tanto el movimiento fab lab como el municipalista, podría ser una autosuficiencia conectada. Vicente Guallart argumenta de manera razonablemente consistente este modelo en su Ciudad autosuficiente. Habitar en la era la información (2012).1 Un escenario relacionado, tal vez más verosímil, es el de un mundo polar, en el que el business as usual ocupa los espacios hegemónicos, pero en el que los excluidos se autorganizan en comunidades autónomas. Cory Doctorow presenta algo así en su última novela, Walkaway (2017), en la que desarrolla una de las recreaciones más atractivas de cómo podría emplearse la fabricación digital colaborativa y distribuida hechas hasta la fecha. Blair Evans, uno de las figuras más interesantes dentro de la red fab lab plantea también escenarios muy sugerentes en este sentido, en concreto para la regeneración del Detroit post-industrial, en torno a la fabricación digital comunitaria, la permacultura y las energías renovables (Gershenfeld, 2017: 192-94). Y efectivamente, vemos cosas parecidas en la vida real, como la ZAD, la comunidad del bosque de Nantes (Francia),2 duramente atacada el pasado año por el gobierno de Macron, o Calafou, hasta ahora de un perfil más bajo que el francés, una eco-aldea hacker en Cataluña. Este escenario, se sitúa en el área de lo “posible”, no ya porque sea complejo construir una pequeña comunidad como éstas, que lo es, sino por la dificultad de que se constituyera en un modelo global generalizado.

[7] Commons of abundance

Finalmente, se plantea un séptimo escenario, –  que tendría los commons, – las instituciones del común para la producción y gestión de recursos -, en su centro. Podríamos imaginarlo como una federación de comunes de diferentes escalas, anidadas quizás, federados entre sí, y en los que cabría la multipertenencia: alguien podría participar de un commons de comunicaciones de escala continental, a la vez que de otro de producción agrícola o de producción de componentes electrónicos a escala local, y de otro para habitación o vivienda, a escala edificio o barrio. Este escenario, desarrollado por autores como David Bollier (2014), por ejemplo, resulta difícil de imaginar como una forma mayoritaria de vida, por lo que se sitúa en el más lejano confín del territorio de “lo posible”. Sin embargo, sí que podría resultar verosímil imaginarlo como parte de otros escenarios, para la protección de los océanos o de la biodiversidad, o como vemos sin necesidad de viajar al futuro, en el caso del software libre. Como con el software libre, podemos imaginar también que ciertas partes del ecosistema de la fabricación digital puedan configurarse como procomún, como ilustra bien el caso del proyecto RepRap, y tal vez en menor medida, el proyecto Arduino.

Franco Berardi Bifo (2017) aborda en su último libro la cuestión del futuro y las tecnologías. Para pensarlo, nos propone otra tripleta de “Ps,” en su caso, posibilidad, poder y potencia. Para Bifo, cada presente tiene inscritas múltiples posibilidades, esto es precisamente a lo que llama futurabilidad, el término que da título al libro. El poder sería aquello que hace que una posibilidad sea la que se imponga sobre otras, que se concretaría a través de la forma, el código, que hace que una determinada posibilidad nos aparezca como necesaria e ineluctable, a la vez que las otras son invisibilizadas. La potencia finalmente, sería aquella capacidad de un cierto cuerpo social de hacer que una cierta posibilidad entre las diversas existentes llegue a hacerse visible y a convertirse en actual. Llegar a hacer reales unos escenarios frente a otros, tendría que ver con la potencia y el poder, según el sistema de Bifo; por ejemplo el escenario de la post-escasez keynesiana, frente al Mundo feliz o el totalitarismo post-trumpiano.

Por su parte Deleuze-Guattari (1972) escribían que las máquinas, – máquinas en el sentido de la megamáquina de Mumford (véase nota 42) -, no pueden ser diseñadas; sólo, dicen los autores, nos es posible poblarlas. Poblarlas, según lo entiendo, sería habitarlas, enriquecer los ecosistemas, multiplicar las prácticas y conocimientos y dispositivos, generar narraciones, experimentar alianzas, producir subjetividades… incluso, posiblemente, desarrollar planes y hacer políticas públicas.#

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(*) El libro en que está publicado este fragmento está disponible online; ahí podrán verse las referencias mencionadas, entre otras cosas. Además de por supuesto los capítulos sobre economía colaborativa de otros autores:  https://idus.us.es/xmlui/handle/11441/82851

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