Un pasaje sobre Bogdanov, ingeniero filósofo y disidente bolchevique, __ de McKenzie Wark

Imagen: Bogdanov & Lenin jugando al ajedrez, en casa de Gorky, en Capri, en la primavera de 1908… La imagen se encuentra en muchos lugares. Aquí se ven otras complementarias que sugieren una situación bastante “romántica”: https://www.marxists.org/archive/lenin/photo/1908/index.htm

Un pasaje sobre Bogdanov, ingeniero, filósofo y disidente bolchevique, __ de McKenzie Wark  en Molecular Red

Traducción y comentario inicial de José Pérez de Lama | versión beta

McKenzie Wark es para mí uno de los pensadores más destacados de la actualidad sobre tecnologías y ecología desde el punto de vista que él mismo llama del trabajo, o de los trabajadores (labor point of view). Es una pena, en mi opinión, que aún no tenga ninguna obra traducida al español o – o eso creo. Una buena parte de su estupendo libro, Molecular Red. The Theory of the Anthropocene (2015), lo dedica a estudiar la figura y la obra de Alexander Bogdanov. Filósofo, ingeniero y autor de ciencia ficción (Estrella roja, 1908), fue inicialmente amigo de Lenin, dirigente bolchevique en los primeros tiempos, para caer más adelante en relativa desgracia política y más tarde en el olvido. Es más o menos célebre – entre cierto público, claro -, su foto pre-revolucionaria jugando al ajedrez con Lenin en presencia de Gorky. Según Wark, sus dos principales creaciones fueron una filosofía, la tektología, que yo calificaría de pragmatismo ruso de la técnica, la organización y la naturaleza, y un movimiento cultural, proletkult, que tenía por objetivo la formación de los trabajadores para la creación de nuevas formas de organización, en el encuentro difícil entre ciencia-cultura, sociedad y naturaleza. Wark propone a Bogdanov como referencia para pensar el presente, y en particular el problema de las tecnologías, las infraestructuras, la ingeniería… en el marco del Antropoceno…

El pasaje aquí reproducido (traducido del inglés) me gustó especialmente, aunque lógicamente es algo bastante parcial. Espero que pueda invitar a alguien a leer más sobre el asunto.

Wark usa el término proletariado, propio de la época de Bogdanov, y que lógicamente mantengo en la traducción. Aunque hoy quizás, y esa es también la tesis posterior de Wark, éste sujeto podría ser otro – la clase hacker propone él. Desarrollar eso será para otra ocasión, pero lo dejo aquí como anticipo. El debate del entorno retorno

Como suelo hacer, algunos términos cuya traducción me parece poco clara están acompañados de la expresión original en inglés. Señalar también que no se incluyen las múltiples notas que acompañan el texto original.

Decir que últimamente éste es uno de mis libros preferidos. Sigue a partir de aquí la traducción.

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El Hamlet Rojo: de Shakespeare a Marx

McKenzie Wark, 2015, Molecular Red. The Theory of the Anthropocene, Verso, Londres; pp. 30-34

Algo está podrido en la Revolución de Octubre. Bogdanov no era el único que tenía esta sospecha. Era compartida por muchos en la izquierda rusa y europea. Bogdanov trabajó a la vez dentro y en contra del nuevo estado soviético. Su crítica del desarrollo de los acontecimientos fue extrañamente certera, a pesar de que sus acciones resultaron, al final, fútiles. Su biógrafo lo llama el Hamlet Rojo, e igual que Hamlet, tuvo que deslizarse a través de superestructuras de un mundo nuevo con raíces podridas, hablando con acertijos, mientras que el viejo topo trabajaba por debajo, socavándolo.

Una de las piezas periodísticas más interesantes de Bogdanov es en efecto sobre el Hamlet de Shakespeare, en la que muestra cómo al proletariado puede serle útil la lectura de los clásicos del pasado para ayudarle a actuar en us condición presente. Esto es aún una buena proposición de la práctica bogdanovita del detournement (n.del t.: término más o menos técnico, propio de los situacionistas, que se suele traducir por des-re-contextualización). Tiene el encanto añadido de funcionar como una alegoría del destino del propio Bogdanov en la Unión Soviética. Como de intencionadamente pretendió el autor que así se leyera es algo que probablemente nunca sabremos. También sigue vigente como una alegoría de nuestros tiempos.

Hamlet es un alma dividida entre el amor y la lucha. Bogdanov: “¿Aquello que debe hacerse para restaurar la armonía del alma se quiebra (rent asunder) por el agudo conflicto entre las necesidades más profundas y sublimes y la imperiosa necesidad dictada por la hostilidad de su entorno?” El proletariado tiene también este problema: quiere armonía y unidad, pero tiene que luchar con la falla entre valor de cambio y valor de uso. “Reciben pequeñas alegrías, y grande es la sed de éstas; pero incluso este poco está constantemente amenazado con la destrucción o la deformación por los inevitables elementos del odio social y la anarquía.” (n. del t.: ya se que que a B no le gustaba el anarquismo…)

En contraste, la vida de Hamlet había sido una buena vida. Estudiar en el extranjero hizo de él una persona cultivada y además es amado por Ofelia. Pero al volver a su tierra nativa, el horror se apodera de él. Encuentra a su familia destrozada, a su país roto, a un traidor en el trono, las viejas y buenas costumbres violadas, no respetadas. Incluso se madre está en el lado del enemigo. Es necesario hacer algo, ¿pero qué? ¿Será él capaz de hacerlo? Tiene que ser no sólo un esteta, sino un activista.

Hamlet tiene que recurrir a tácticas hostiles a su naturaleza. Bogdanov: “Aquí está la esencia de la tragedia. La lucha exige a Hamlet recurrir al ardid, el engaño, la violencia y la crueldad; pero a su alma suave y refinada le repulsa todo esto. Y más aún, las tiene que dirigir contras sus más próximos y queridos.” Esto no lo puede hacer, por lo menos directamente:

“Su mano, que está levantada para el golpe; se detiene; la lucha interna paraliza su voluntad, la decisión momentánea da paso a la duda y a la inacción, el tiempo pasa en la meditación sin fruto – el resultado es una profunda dualidad y durante un tiempo incluso la ruina de su personalidad; todo es confuso en el caos de las contradicciones que no pueden ser evitadas, Hamlet se vuelve loco.”

Una persona normal habría sido aplastada en una situación así, y sin embargo Hamlet se convierte en el activista-esteta, el campeón de la “armonía de la vida.” Se convierte en el ejemplo en la vida cotidiana de que otra vida es posible. Representa la vida buena. “El problema organizativo ha sido resuelto, se ha vestido y dado forma a la idea artística.” Hamlet apuesta en contra del tiempo breve y violento de la intriga con los ciclos largos de la cultura cotidiana.

De lo más proféticamente, Bogdanov escribe como conclusión: “Hamlet, es cierto, pereció; y en esto el gran poeta es objetivamente correcto, como siempre. Los enemigos de Hamlet tenían esta ventaja: mientras que reunía fuerzas para su alma, ellos actuaban, y prepararon todo para su destrucción.” Bogdanov, también, morirá por una punta envenenada.

Lo que Bogdanov construye dentro del emergente espectáculo soviético fue el proletkult, una suerte de contra-espectáculo, que puede decir lo indecible mientras todavía puede ser dicho, tal como Hamlet hacía que hicieran sus actores. Rechaza lo que una vez amó. Rechaza unirse a un mundo que se ha dejado llevar por la intriga. Escribe los diálogos, pero corresponde al actor histórico, el proletariado, darse cuenta cómo representarlos. La obra es la cosa, con la que captar la conciencia, no del rey, sino del proletariado.

Lo expresó en diversos puntos clave: La lucha contra el capitalismo no es la misma que la lucha por el socialismo. La toma de poder bolchevique de 1917 fue prematura. La revolución puede ser tanto regresiva como progresista (regressive as well as progressive), conducente a una organización menos compleja en lugar de a otra más compleja. La política coercitiva del comunismo de guerra bolchevique no era diferente del oportunismo de otros estados en el tiempo de guerra y no era un paso hacia el socialismo. El comunismo de guerra transformó el partido de trabajadores en un partido de soldados. El trabajo no debe ser ni militarizado (Trotsky) ni taylorizado (Lenin). Aunque los campesinos tuvieran que ser pacificados, la alianza a largo plazo debería haber sido entre los trabajadores y el personal técnico. No es suficiente aprender dela cultura del capitalismo avanzado: las formas socialistas tienen que ser inventadas dentro y en contra de éste.

Bogdanov versiona el papel de Hamlet para un tiempo diferente no sólo creando un contra-espectáculo, sino también planteando las bases de una pedagogía de cómo la cultura proletaria puede convertirse en autónoma (auto-determining). La tarea del proletariado es el detournement (des-re-contextualización) del pasado más que su rechazo o admiración. La superación de los modos de organización burguesa requiere de una comprensión más amplia de las formas organizativas. El proletariado tiene que aprender por sí mismo la historia del diseño organizacional. Esto es el protocolo clave para saber cómo leer la cultura del pasado.

El Hamlet de Shakespeare pude ser leído con utilidad como un trabajo de los últimos días del mundo feudal. Tiene una doble forma: la forma molar presenta una lucha entre una jerarquía ilícita y otra legítima, contra un fondo de maniobras militares. En el nivel molar [1], el rey es a sus vasallos “una rueda gigantesca, fijada en la cima de la montaña más alta, a cuyas gigantescos radios diez mil cosas menores son unidas y ajustadas.” La forma molecular es la percepción de Hamlet, bastante diferente, de la organización de la materia: “Un hombre puede pescar con un gusano que ha comido de un rey, y comer un pescado que se alimentado de este gusano.” La locura de Hamlet está en ver a través de la confusión de las maldades de la corte esta otra escala de organización que no conoce de jerarquías ideales.

Incluso el aspecto feudal de Hamlet no destruye su legado para el proletariado. Lo que puede extraerse de una lectura bogdanoviana de su visión del mundo es algo como lo que Raymond Williams llama una estructura del sentimiento (structure of feeling) del modo feudal de organización. Eso es lo que se siente al organizar el mundo a través de relaciones autoritarias que se presentan como de inspiración divina. El mérito de la obra es más que el “mostrar como un rey puede provenir de las tripas de un mendigo.” O mostrar la vanidad de esta autoridad que “se esfuerza por ganar un pequeño trozo de tierra que no contiene beneficio alguno más que su nombre.” Lo que nos puede enseñar es que, da igual cual sea la forma del estado, “el estar dispuesto (readyness) es todo.”

No es como si las formas autoritarias pertenecieran sólo al pasado. Su estudio también puede hablar del presente de formas iluminadoras:

“Resulta claro también por qué la familia patriarcal pequeño-burguesa y campesina está tan apegada a la religión, a la “ley de Dios”: y al mismo tiempo podemos ver el gran peligro para el avance del progreso social que esta fecunda semilla del autoritarismo puede representar si es preservada. Una nueva luz se proyecta sobre el papel de los líderes de partido, las autoridades y el significado del control colectivo sobre éstas.”

Marx comienza el proceso de detournement del pasado desde el punto de vista de los trabajadores, empezando por la economía burguesa y sus críticos pequeño-burgueses de Feuerbach a Fourier. Bogdanov: “Todo esto recibió una nueva forma y fue redistribuido en nuevas combinaciones, fue convertido en una herramienta para la construcción de una organización proletaria.” Marx extrae flujos moleculares, de conceptos, de evidencia, del la vieja visión molar del mundo de las viejas clases gobernantes. No continúa tradición alguna. Justo al contrario. Se apropia materiales textuales de los discursos existentes de su tiempo para el punto de vista de los trabajadores.

Marx no es un filósofo o un economista, o un sociólogo, ni mucho menos un teólogo. Retoma y se apropia (detournes) de todo lo anterior, ignorando en el proceso propiedad y decoro y paternidad (property and propriety and paternity). Inicia una nueva práctica de conocimiento desde un punto de vista nuevo. Bogdanov continúa en aquella línea. No es fiel a la escritura marxista, sino que descontextualiza (detourns) a Marx y las modernas ciencias de la vida desde el punto de vista de los trabajadores, con la misma desconsideración de propiedad y decoro y paternidad.

Si el proletariado quiere modos de organización diferentes de los de la burguesía, entonces hay un montón que aprender de otras formas de organización que fueron tan diferentes de los modos burgueses como los proletarios aspiran a ser. “¿Y quién si no el gran y hábil artista, puede llevar a alguien a las profundidades reales de una organización extraña de la vida y el pensamiento?” Bogdanov no fue quizás un artista suficientemente hábil como para describir la organización marciana [2], pero fue un organizador suficientemente bueno como para crear el espacio en que pudiera llegar a ser por su propia cuenta – el movimiento Proletkult.

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[1] Molar y su complementario molecular serán familiares a los lectores de Deleuze y Guattari: molar (como en el mol de química) se refiere a lo institucional, macro, relativamente estable… mientras que molecular se refiere a lo menudo, fluido, cotidiano… que no llega a ser significante; – más o menos.

[2] Referencia a la novela de ciencia ficción de Bogdanov, Estrella roja, (1908), que sucede en el planeta Marte, por otra parte muy interesante.

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