Puristas, utilitaristas y “otras malas hierbas”… notas sobre actualidad política (y éticas)

Imagen que parodia algunos de los acontecimientos políticos recientes que circula estos días por Tuiter. Fuente: @respetocanas

José Pérez de Lama

Como nos dediquemos a seguirla de cerca, – y no sepamos tomar algo de distancia -, la actualidad política de los últimos años nos (me) tiene en vilo y descentrados: ascenso y caída de Podemos, crisis en Grecia, guerra de Siria, crisis migratorias, Trumpo & Bolsonaro, Brexit, mociones de censura, resultados en elecciones andaluzas y aparición de Tox, y ahora la nueva escisión en la cúpula de Podemos… Es un no vivir. Estos días empezaba a leer las Meditaciones de Marco Aurelio, donde desde su perspectiva estoica propone tratar de separar nuestra felicidad – o al menos razonable bienestar – de lo que ocurre en el mundo, sin por ello dejar de estar implicado en “nuestros deberes públicos”… La ataraxia estoica/epicúrea: “Estado de ánimo que se caracteriza por la tranquilidad y la total ausencia de deseos o temores.” Pero no está nada fácil…

Centrándome en el tema más reciente, el affair Iglesias-Errejón (los llamaré X1 y X2 en adelante), escribía estos días en fb que me viene llamando la atención cómo según a quien leas , X2 es un traidor, tránsfuga, maniobrero, vengativo, oportunista y trepa __ o un mesías, inteligente, tremendo estratega, responsable, valiente, gran demócrata – injustamente tratado desde hace ya tiempo por su antiguo amigo… Se ve que no hay demasiados críticos “independientes,” y que en cualquier caso domina una visión resignadamente personalista de la política y de Podemos en particular… :-O _ Quizás lo más interesante, o por lo menos entretenido, es ver como unos y otras toman partido y justifican posicionamientos. También está interesante ver quiénes permanecen muy calladitos. Entre otras, Carmena.

Tres éticas

El asunto me ha hecho recordar una lectura interesante que traté de recomendar a algunos colegas, recomendación que fue recibido con la mayor indiferencia. Era un libro sobre ética para informáticos (¡Boh!), concretamente, Computers, Ethics and Society, editado por M. David Erman y Michele S. Shauf. (¡Mola, por cierto, que en la portada hay una imagen del kernel de Linux!). La ética aquí, como quizás comentaba en algún otro lugar, no se presenta como una colección de principios generales con los que podamos contrastar las cosas que hacemos o hacen otros y valorar si están bien o mal (o no sólo). Sino más bien como sistemas de pensamiento que nos ayudan a decidir ¿qué hacer? ¿qué es lo mejor entre las diferentes opciones que a veces tenemos para elegir qué hacer?

Me gustó, la simplificación que ofrecen, con lo que uno llamaría una cartografía (para estudiantes de ingeniería originalmente) de tres sistemas éticos que les parecen los más oportunos para su caso. (Podemos imaginar muchas otras éticas, claro). La primera que presentan sería la ética kantiana (de valores abstractos), la segunda la utilitarista (cuyos valores me aventuraría a llamar contextuales); finalmente la ética aristotélica (que calificaría, quizás, de más cualitativa) _ tengan en cuenta que soy aficionado, más “usuario” de ética que teórico del asunto.

Empiezo por la aristotélica, que tiene menos relación, pienso, con el affair X que pretendía comentar. Según Erman y Shauf, ésta plantea que las acciones que tienen que ver con el ejercicio de la razón y el intelecto son las mejores acciones, las más valiosas. En esto se basaría la vida de muchos (uno mismo, con sus dudas) que consideran que una vida de estudio, reflexión y “creación” (filosófica, científica, artística…) sería superior o más deseable que otra dedicada a las cuestiones más materiales, al trabajo manual, a los negocios, etc. Igual podríamos aplicar esta ética al affair X, diciendo, como lo hacen algunos, que el movimiento de X2 denota una mayor inteligencia, y por tanto es admirable.

La “ética kantiana,” que de partida se basa en el principio de no desear para otros lo que no deseamos para uno mismo, deriva al establecimiento de unos principios abstractos sobre lo que está bien (verdad, justicia, lealtad, ecuanimidad, etc.) y lo que está mal (matar, traicionar, robar, aprovecharse de los débiles o los ingenuos…) contra los que contrastamos nuestras acciones y las de otros. Se parece, diría uno, a la ética-moral cristiana, y seguro que a la de otras religiones tradicionales. Pienso que los “puristas” estarían en esta esfera ética. Una vez decidido qué es el bien y el mal, todo debe valorarse sin considerar contextos o circunstancias varias. Probablemente en este ámbito cabría incluir los planteamientos que dicen que el fin no justifica los medios; o que medios y fines deben ser armónicos. Aunque seguro que habrá muchos matices. Aquí estarían (estaríamos) los que vemos reprobables las políticas juego de tronos que desafortunadamente vienen caracterizando a X1, X2 y compañeros.

En tercer lugar estaría la “ética utilitarista,” (Mill, Bentham… en su formulación del XVIII-XIX) que en lugar de principios absolutos defendería un marco quizás más complejo de elementos contradictorios en los que no es tan fácil decidir lo bueno y lo malo, y que lo que está bien debe decidirse en función de los resultados previstos. En su formulación clásica entiendo, a grandes rasgos, que defiende que lo bueno será aquello que beneficie a más personas y en un plazo no necesariamente inmediato; – en este ámbito tendríamos cosas como el “bien común” (que puede perjudicar a algunos pero beneficiar a la mayoría) o la “razón de estado.” En este caso lo complicado es la evaluación de este bien de la mayoría, que se convierte en objeto de conflicto y disenso. Los que defienden la fuga de Errejón estarían, quizás, en este marco de la ética utilitarista.

Como conclusión de estas notas rápidas; constato que en las valoraciones que unas y otros hacen del affair X se pueden observar estos diferentes planteamientos éticos – y también, que unos y otras, los que se manifiestan con rotundidad en especial – tienden a considerar su propio planteamiento ético como el incuestionable.

Al final, todo esto no es más que una observación sobre la sociedad actual, y quizás la condición humana… Que cada cual haga su propio juicio. __ Otro día trataré de repasar los planteamientos de la ética pragmatista (según Dewey), que recuerdo que me sedujo especialmente. Planteaba los actos éticos, aquellos en los cuales tenemos que elegir, como actos creativos-artísticos: ninguna situación encaja perfectamente en los casos abstractos, por lo que en cada ocasión tenemos que hacernos una composición de lugar específica en la que dialoguen principios abstractos con otras cosas; qué y a quien incluimos en los contextos que construimos para nuestras valoraciones y cosas así. Haciendo equilibrios, también los pragmatistas proponían que muchas de estas cuestiones no eran personales, íntimas, sino que estas construcciones de verdad eran sociales o colectivas…

Me gustaría saber qué piensan algunos colegas que se dedican a la Filosofía del Derecho sobre todo esto. Sí que es muy interesante esta doble  (o tal vez múltiple) dimensión de lo ético: en un extremo personal e íntima, en el otro social, global, extendida en el tiempo, más allá de lo humano (more than human que dicen algunas).

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