Can’t get no satisfaction: notas sobre el “burnout”

Imagen: Victor Vasarely, 1970, Kroa A. Fuente: https://www.masterworksfineart.com/artists/victor-vasarely/sculpture/kroa-a-1970/id/w-2053

Unas notas sobre el burnout

José Pérez de Lama

El texto que sigue se basa en varios artículos de Internet (gracias a los autores, ver referencias en el texto y al final), así como en algunas experiencias personales. Las citas largas (traducidas) aparecen en azul.

Aunque la memoria de aquel período de mi vida es muy borroso, recuerdo con claridad el momento en que supe que había algo que estaba profundamente mal – que no me quedaba motivación ninguna para el trabajo, y que todo estaba fuera de control.  https://kierantie.com/burnout/

¿Qué es el burnout?

De la Wikipedia (en: https://en.wikipedia.org/wiki/Occupational_burnout):

Se considera que el burnout ocupacional (profesional a veces en español-castellano) resulta del estrés laboral vivido a largo plazo y no resoluble. En 1974, Herbert Freudenberger se convirtió en el primer investigador en usar el término burnout en un artículo publicado en un revista relacionada con la Psicología. El artículo se basaba en su observación del equipo de trabajadores voluntarios (incluido él mismo) de una clínica de drogadicción. Freudenberger caracterizó el burnout con una serie de síntomas que incluían el agotamiento resultante de las demandas excesivas del trabajo así como síntomas físicos tales como dolor de cabeza e insomnio, irritabilidad y obsesión (closed thinking). Observó que el trabajador quemado (burned-out worker) “tiene aspecto de, actúa y parece deprimido.” […] la expresión ‘burn-out’ había sido parte del título de una novela de 1961 de Graham Greene, A Burn-Out Case, que trataba de un médico que trabajaba en el Congo Belga con pacientes leprosos […]

Con el fin de estudiar el burnout, diversos investigadores han ido desarrollando conceptualizaciones más precisas del fenómeno. En una de éstas, el burnout laboral se ha caracterizado como agotamiento emocional, despersonalización (tratar a los clientes o estudiantes y colegas de forma cínica) y percepción de que los logros personales relacionados con el trabajo son escasos. En otra conceptualización se considera que el burnout incluye agotamiento emocional, cansancio físico y hastío o tedio cognitivo (cognitive weariness). Una tercera conceptualización sostiene que el burnout consiste en agotamiento y desconexión o falta de compromiso. El núcleo de las tres conceptualizaciones, así como de la de Freudenberger, es el agotamiento. Limitado durante mucho tiempo a estas dimensiones, hoy se sabe que el burnout implica también la gama completa de los síntomas depresivos (por ejemplo, bajo estado de ánimo, alteraciones cognitivas, perturbación del sueño).

Más coloquialmente, la periodista de la revista New York, Jennifer Senior (2007),  lo describe como “el sentimiento tremendamente frustrante de luchar a brazo partido para lograr muy poco  a cambio o (peor) nada de nada.” Su artículo se titula como la canción de los Rolling: “Can’t get no satisfaction.”

El burnout describe la condición de estar muy quemado, – principalmente en el trabajo, aunque seguramente también en otros ámbitos -, hasta el punto de que se convierte en una patología de una cierta gravedad, para el bienestar del que lo padece y para su capacidad de desempeñar el trabajo de manera óptima. Estos días salía una noticia de varias personas a la que habían concedido bajas definitivas, en algún caso tras diversas reclamaciones judiciales, en el entorno sanitario de Valencia. Según leo también estos días se trata de un fenómeno relativamente común y razonablemente estudiado en países como Estados Unidos y Holanda. En Holanda, las encuestas muestran que aproximadamente un 10% de la fuerza de trabajo sufre de burnout en cualquier momento dado, con los profesores de secundaria y el personal de cuidados primarios en lo más alto del ranking (Senior, 2007).

Explica Kieran Tie en su artículo Recuperarse del burnout (https://kierantie.com/burnout/):

Los investigadores del burnout, Michael P. Leitner y Cristina Maslach, enumeran seis desequilibrios principales entre trabajadores y su trabajo que frecuentemente llevan al burnout:

* Falta de control: no tienes demasiado que decir sobre lo que pasa en tu trabajo, o tu sentido del control se ve minado o restringido.

* Conflicto de valores: Hay una desconexión entre tus propios valores principales y los de la organización.

* Recompensa insuficiente: Te sientes poco recompensado, poco apreciado o sientes que se te da por descontado.

* Exceso de trabajo: Tu carga de trabajo es excesiva, todo es demasiado urgente o demasiado complicado.

* Injusticia: La organización te trata pobremente, las autoridades actúan con favoritismos, los encargos y las promociones se llevan a cabo sin transparencia.

* La comunidad está rota: Tus colegas te tratan con condescendencia, no hay nadie con quien hablar sobre los conflictos y no existe feedback.

No es necesario que haya problemas en todas las seis áreas para estar en riesgo. De hecho, el conflicto en una sola de las áreas puede ponerte en el camino del burnout.

Sigue Kieran Tie contando su experiencia personal:

Cuando lees sobre la experiencia de otras personas con el burnout, casi siempre hablan que fue causado por la sobrecarga de trabajo […] Pero mi situación no podía ser más diferente […]

[Y sin embargo] estaba todo el tiempo agotado. No me podía concentrar en mi trabajo – incluso tareas sencillas como responder el correo electrónico las percibía como monumentales. Sólo podía trabajar una pequeña fracción de lo que sabía que era realmente capaz. Las cosas que solían ser fáciles se habían convertido en casi imposibles. Tenía insomnio […] Si casi no podía responder los correos electrónicos, por supuesto era incapaz de diseñar un producto.

Las actividades placenteras, como jugar con mi hija pequeña, de pronto se habían convertido en una obligación y un esfuerzo […] Me sentía incapaz, superado y atrapado […]

Sobre todo, me sentía débil. Y me sentía avergonzado de sentirme débil. Sentía que debía hacer un esfuerzo de voluntad y resolver las cosas por mí mismo. Y cuando no podía, me sentía incluso peor.

Durante meses seguí como pude, tratando de superar el estrés y la frustración, pero sólo se hacía peor. […] Y así el problema se hizo cada vez más grave […].

Otro síntoma, según explica Senior es el de sentir siempre prisa o sentir la ansiedad de que no da tiempo a hacer todo lo que uno debeiera o querría hacer, y que esa situación nunca se acabará. Algunos médicos y sociólogos lo llaman una “hurry sickness“, una enfermedad de sentir siempre prisa. (2007)

Una patología del entusiasmo…

Una buena amiga me regaló hace unos días el libro de Remedios Zafra que lleva El entusiasmo como título, y tal vez hable algo de esto; – aún no lo he podido leer. Pero parecer ser que las típicas personas afectadas por el burnout son “los idealistas que llegan a una profesión soñando, llenos de grandes esperanzas y se chocan a alta velocidad con un muro.” (Senior, 2007). Por esto típicamente es una patología que se da en personas que trabajan en los cuidados, en la cooperación o en la enseñanza; _ quizás también en el activismo político-social. Y también se da más entre los jóvenes que entre las personas más maduras, que según explican las fuentes que he leído se enfrentan al trabajo con más realismo o incluso al cabo del tiempo con más escepticismo.

Puede tener, y esto lo aporto yo, una dimensión de culpabilidad: alguien que trabaja en algo vocacional, que en algún momento le ha apasionado, y que entra en un especie de crisis depresiva; y piensa que hay tantas otras personas en trabajos mucho peores, que hacen a la fuerza y que aguantan y los sacan adelante… E igualmente, los compañeros de trabajo, algunos en condiciones personales más difíciles, que también lo soportan, o que incluso llevan a cabo su trabajo con buen ánimo.

También parece que afecta a aquellas personas para quienes su trabajo es lo más importante en sus vidas. Los que tienen familias, o intereses diversos, relativizan y compensan mejor las posibles frustraciones. Los solteros o personas que viven solas también suelen ser más susceptibles de ser afectados: “Es mucho más fácil invertir capital emocional y físico en el trabajo cuando no tienes ningún otro lugar en que ponerlo. Y el trabajo raramente te ama de vuelta.” _ “También hay ciertos tipos de personas – depresivos, gente con rabia o ansiedad – que están más predispuestos al burnout.” (Senior, 2007)

Bueno, con estas notas, creo que se hace uno a la idea de lo que es el burnout. Quizás podría añadirse algo que me enseño mi amigo Ramón Salido: que las enfermedades o patologías mentales al ser “invisibles” son difícilmente comprendidas por los que nos rodean – no son como el que se rompe una pierna o tiene la gripe cuyos efectos son patentes o bien conocidos, lo que hace más fácil que las personas se pongan en el lugar del otro. El año pasado, repetía a diferentes colegas, “mira es que ando deprimido,” pero aquello era como que entraba por una oreja y salía por la otra: “sí, sí, pero lo que quiero que hagas es…”

Recuperarse del burnout

Esta sección, salvo algún comentario, es de nuevo de Kieran Tie, que explica las conclusiones de su proceso personal recuperación del burnout y ofrece algunas recomendaciones.

1/ Reconocer que hay un problema

Lo primero es reconocer que existe un problema. En algunas situaciones el problema será muy obvio. En otra, puede llevar un cierto tiempo y una cierta introspección descubrir la causa.

2/ Parar (o por lo menos bajar el ritmo)

Intentar superarlo a base de voluntad sólo agrava la cosa. Es necesario dejar el trabajo, reducir la dedicación, pedir una excedencia… Y una vez que se hace usa el tiempo para dar un paso atrás y cortar realmente con el trabajo.

3/ Encuentra apoyo

Se sincero con lo que te ocurre.  No te avergüences de sentirte débil o incapaz de hacer las cosas. Trata de delegar tantas cosas como te sea posible, incluso si las personas en las que delegues puedan no hacer aquello que delegas como tu piensas que habría que hacerlo.

4/ Centrarse en lo básico

Incluso las tareas más sencillas se convierten en monumentales cuando estás quemado (burned out). Trata de centrarte en comer regularmente – comidas de verdad, no sólo tentempiés y alcohol. […] Sal de casa todos los días – haz ejercicio, ve a un museo o una galería de arte, o llévate la familia al parque. Reserva tiempo para aquello que te hace sentir bien.

5/ Reconsiderar valores y objetivos personales

Tómate el tiempo para pensar en lo que verdaderamente quieres en la vida – tus objetivos, prioridades, esperanzas […]. Piensa sobre lo que te aporta sentido en tu trabajo – no sólo lo que piensas que te debería importar. Piensa en lo podría haber estar faltando y que causó el burnout.

En otro lugar leo que es conveniente rebajar las expectativas que uno tiene de sí mismo y de la vida…

6/ Ser paciente

Recuperarse del burnout lleva bastante tiempo, y muchas veces necesita de cambios bastante drásticos. Incluso si te sientes bien en poco tiempo, hay probabilidad de que aún no estés listo para volver a la normalidad, o también de que volver a lo mismo de antes no sea tan  buena idea. Está preparado para acabar en un lugar completamente diferente del que habías estado hasta ahora – ya sea en un papel distinto, un departamento distinto o en una carrera completamente distinta.

*

¿La fábrica de la infelicidad?

Como conclusión, veo dos aproximaciones en las cosas que he leído. Una más bien desde el punto de vista de los empleadores, cuyo objetivo sería que no se le quemaran los trabajadores, aunque no tanto por éstos como por el buen funcionamiento de la empresa. El otro, como en el caso de la persona cuyos comentarios y recomendaciones reproduzco, sería un punto de vista más existencial, de tratar de encontrar un cierto arte de vivir, propio quizás, y como parte de éste una relación más sana con el trabajo.

Estos días leía en un interesante y entretenido libro que David Hume, el filósofo escocés de la Ilustración, padeció en su juventud algo que los médicos diagnosticaron como la enfermedad de los estudiosos, Disease of the Learned. En torno a los 18, tras un inicio fallido de sus estudios universitarios, Hume años se propuso pasar 10 años ininterrumpidos leyendo y escribiendo, pero resultó que aquello se precipitó muy pronto en una grave crisis personal – un mental breakdown __ un problema de introspección mórbida, leo por ahí -me hizo gracia la expresión. Hume se recuperó de aquella crisis saliendo más, paseando, comiendo mejor – se convirtió a partir de entonces en una persona corpulenta – y quizás viajando a Francia, y estando menos obsesionado con sus estudios y sus ambiciones filosóficas.  Según esta biografía  que comento (Rasmussen, 2017), aquello pasó, y de adulto fue una persona de talante alegre, sociable y bastante relajada.

A pesar de esta anécdota dieciochesca de Hume, que me gustó mucho, y no me he resistido a recordar, pienso que esto del burnout tiene más bien que ver con las formas de vida y trabajo actuales que Bifo, en su Fábrica de la infelicidad, caracterizaba como patológicas: precarización, velocidad, sobrestimulación, nuevas formas de alineación mental-intelectual, ultracompetición, toda la vida puesta a producir, la rueda del hamster, la carrera de ratas, impotencia, etc. Por otra parte Deleuze y Guattari elucubraban sobre el cuerpo rebelde, el que se resistía; y recomendaban hacerle caso en lugar de tratar de callarlo y disciplinarlo… _ ahora no sabría decir donde lo escribían, quizás en Mil Mesetas.

Se quiere otra vida como decía Battiato…

Y así este año tuve la suerte de poderme pedir una excedencia. Ojalá la aprovechase como Hume; _ ¡salvo en lo de ganar kilos!

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*      *

#referencias

Sobre el burnout:

Kieran Tie, sf,  Recovering from Burnout, disponible en: https://kierantie.com/burnout/ | accedido 14/11/2018

Jennifer Senior, 2007, Can’t Get No Satisfaction. In a culture where work can be a religion, burnout is its crisis of faith, disponible en: http://nymag.com/news/features/24757/ | accedido 14/11/2018

Wikipedia, sf, Occupational burnout, en: https://en.wikipedia.org/wiki/Occupational_burnout | accedido 14/11/2018

Otras:

Franco Berardi Bifo, 2003, La fábrica de la infelicidad. Nuevas formas de trabajo y movimiento global, Traficantes de Sueños, Madrid

Denis C. Rasmussen, 2017, The Infidel and the Professor. David Hume, Adam Smith, and the Friendship that Shaped Modern Thought, Princeton University Press, Princeton

Remedios Zafra, 2017, El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital, Anagrama, Barcelona

 

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