¿Y la Ética, Sr. Casado?

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US photographer Dorothea Lange, The Road West, New Mexico, 1938 #womensart

Teresa Duarte

Desde hace semanas la prensa nos ha saturado con las ocurrencias e invenciones del nuevo, por recién estrenado no por joven que también, y flamante Presidente del Partido Popular sobre la política de inmigración en España y sobre todo con su Currículum Vitae. Debemos hacer memoria y remontarnos hasta marzo de 2018 cuando eldiario.es publicaba que la Sra. Cifuentes, Presidenta de la Comunidad de Madrid por el PP por aquel entonces, había obtenido el título del máster que aparecía en su currículum sin ir a clases (cuando la asistencia era obligatoria), sin presentarse a los exámenes (cuando así lo establecía es el sistema de evaluación de las asignaturas cursadas) y además, no había presentado ni defendido su TFM (absolutamente obligatorio). El nombre del Sr. Casado ya apareció en prensa relacionándolo con la obtención de títulos de máster que definitivamente no lo eran y otros, que es el que nos ocupa estos días, había sido obtenido bajo circunstancias similares a las de la Sra. Cifuentes. Lo único que ha cambiado es que la jueza instructora ha elevado el caso al Tribunal Supremo, es decir, que la condición de aforado no le permite a la jueza imputar al Sr. Casado como al resto de alumnos del máster que se encuentran bajo las mismas irregularidad. Será el Tribunal Supremo quien tendrá que imputarlo por cohecho y prevaricación por las irregularidades de su Máster en Derecho Autonómico y Local.

Al margen de si existen o no causas legales para imputarlo por obtener un título de máster en una Universidad Púbica, haciendo uso y abuso de su posición de poder como diputado del PP, se deben de abordar otros asuntos que tienen que ver con la ética ciudadana y los valores. En primer lugar, el valor de la meritocracia en nuestra sociedad. El sentido actual de la meritocracia está muy alejado del sistema meritocrático que existía en la antigua China y por los que abogaban Confucio o Platón, entre otros. En un sistema de gobierno meritocrático se asciende en función del mérito, es decir, en función de la inteligencia y el esfuerzo. Pero ¿cómo se mide el mérito? Aquí comienza el problema del sistema… Como decía Woolf “… no creo que las dotes, ya sea de la mente o del carácter, se puedan pesar como el azúcar y la mantequilla, ni siquiera en Cambridge, donde saben tanto de poner a la gente en categorías y de colocar birretes sobre su cabeza e iniciales detrás de su apellido. (…) el pasatiempo de medir es la más fútil de las ocupaciones y el someterse a lo decretos de los medidores la más servil de las actitudes.” Efectivamente, el sistema más deseable no es un sistema que mida de forma infalible la inteligencia de una persona a través de sus títulos (en muchas ocasiones vacíos de conocimiento) sino el que esté basado en un sistema que valores el esfuerzo y la inteligencia, así como los valores éticos como la honestidad y la honradez.

En Segundo lugar, la construcción de partidos políticos decentes, íntegros, leales… esa clase de partidos que nos ilusionarían. Si el PP que ha sido el único partido en España durante la democracia reciente condenado por corrupción, que desencadenó una moción de censura que salió adelante y el Expresidente de España dimitió como Presidente del PP porque entendió que era necesaria la regeneración del partido y nos encontramos que al nuevo Presidente se le acusa de cohecho y prevaricación, ¿qué clase de regeneración es esta?

El partido cierra filas y dice: “Existe toda la confianza en que de nuevo este tema se resolverá favorablemente, prevalecerá la justicia, y se quedará en nada, demostrando una vez más la honradez y honorabilidad del Presidente del PP”.

Creo que las y los ciudadanos deseamos que en política nos representen personas éticas y eso hará que los partidos también lo sean, por tanto, diga lo que diga la justifica sobre el caso del Sr. Casado, la honradez y honorabilidad del Presidente del PP sí están en entredicho y es un insulto a nuestra inteligencia que no reconozcan las irregularidades que existen a lo largo de todo el currículum de su Presidente y presuman de regeneración.

Es necesario abordar con seriedad qué sistema de gobierno deseamos y sobre todo en qué principios y valores debe basarse. Exigir que las personas que nos representan en política y promocionan dentro del sistema de gobierno cumplan con la ética ciudadana es necesario y urgente para lograr que la democracia en España sea de alta intensidad.

Referencias.

Woolf, V. (2017). Una habitación propia (1929). Editorial Planeta.

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