Anotaciones sobre abstracción – capitalismo, ciudad y arquitectura –


Chicago, vista aérea, 1857. Fuente: https://www.urbanremainschicago.com

Lo que sigue son unas anotaciones para un posible capítulo de un posible libro al que le vengo dando vueltas desde hace un tiempo. El posible capítulo tratará de la circulación de capital y la producción urbana y territorial, siguiendo sobre todo a Marx y Harvey. Esta nota sobre la abstracción seguiría a una introducción más general sobre producción y reproducción social. Veníamos hablando de esto en clase y se me ocurrió ponerlo aquí…

Abstracción

Por José Pérez de Lama

Chicago siglo XIX

Chicago. Nature Metropolis (Cronon, 1991) es un libro extraordinario sobre la ciudad. En concreto trata sobre la emergencia de esta metrópolis estadounidense durante el siglo XIX en tanto que nodo territorial a múltiples escalas, y su funcionamiento como máquina de transformación del entorno natural (pradera, bosque) para su incorporación al sistema-mundo capitalista. Un argumento del libro me llamó poderosamente la atención, y es el del uso de dispositivos o redes de dispositivos para convertir lo concreto en abstracto y que el objeto de la abstracción pueda así ser incorporado a la circulación a gran escala de mercancía y capital. En concreto, el argumento  trata de la comercialización del trigo a través del dispositivo “silo”. [1]

Explica Cronon cómo hasta entonces un agricultor debía llevar al mercado sus sacos de grano, – concretos, marcados con su nombre. El mercado era un lugar concreto que se situaba en los muelles de la ciudad. El viaje quizás por barco, su oferta en el espacio público, el tener, quizás, que llevarlo río abajo de Chicago hasta Saint Louis, o incluso Luisiana, si no encontraba un precio para su venta que le satisficiera; por otra parte, la incertidumbre de los posibles compradores que no conocieran al agricultor sobre la calidad de la mercancía, el consecuente precio… Estas circunstancias hacía de la puesta en el mercado y el intercambio algo complicado, lento, y de resultado incierto. Aquel saco con el sello del agricultor era una mercancía singular de difícil manejo en un mercado alejado del lugar en que el agricultor la había plantado, cuidado y cosechado.

En este contexto, hacia 1870, se inventa en Chicago el silo moderno (grain elevator): una arquitectura-máquina de grandes dimensiones, asociada a un sistema de medición y estandarización de la calidad del grano, así como a un sistema administrativo de emisión de vales por el grano entregado que permitían al agricultor depositarlo allí, certificar la calidad y comprar y vender usando este documento, que a su vez, él mismo u otra persona al que se lo hubiera vendido, podía usarlo para negociar, para revenderlo, etc. Poco después, la fórmula contribuyó al desarrollo de una bolsa en la que se negociaba con este tipo de vales, creándose a continuación documentos derivados de los anteriores, como por ejemplo los futuros (activos financieros tan de moda en los últimos años), con los que también se podían hacer transacciones, no ya solo de los productos existentes sino de los que participantes en las bolsas estimaban que existirían en fechas venideras. [2]

El resultado de este conjunto de operaciones, que creo que podemos calificar como abstracciones, combinadas con el desarrollo de otros sistemas socio-técnico-territoriales como el bancario-financiero, el transporte por ferrocarril y las comunicaciones telegráficas, fue el de estimular extraordinariamente la producción agrícola-cerealista del entorno de Chicago – todo el Medio Oeste norteamericano -, convirtiendo un mercado local en un mercado de escala continental, y a continuación global, con polos atractores principales en Nueva York y Liverpool-Londres. Este proceso junto con el de la industrialización de las producciones ganadera y maderera, contribuyeron decisivamente a hacer de Chicago una de las ciudades más ricas de su tiempo. La otra cara de todo este progreso fue la desterritorialización radical del Medio Oeste tal como había sido hasta entonces – concretamente, la destrucción implacable de los ecosistemas/ecologías preexistentes: la pradera, bisontes… y ¡los nativos americanos! – para su sustitución por campos agrícolas, maquinaria y granjeros blancos procedentes de Europa. Para algunos, esto era el progreso y la riqueza, para otros, supuso su literal arrasamiento.


Otro aspecto de este proceso de desterritorialización fue el de la tala sistemática de miles de hectáreas de bosques al norte de Chicago, – Illinois, Wisconsin, Canadá… -, primero las maderas blandas, que flotan, usando ríos y el gran lago Michigan para su transporte y más tarde las maderas duras con el ferrocarril. En esta imagen, ca. 1850, los bosques que habían crecido durante cientos de años transformados en formas abstractas estandarizadas. Fuente: https://www.urbanremainschicago.com

La idea de la propiedad del suelo, junto con la catastralización, podemos pensarla como otra abstracción que a los indígenas norteamericanos les era difícil comprender,  y que iba directamente contra su forma de vida (Brown, 1976). La famosa carta (parece que apócrifa) del jefe indio Noah Seatlh siempre me hace pensar en esto:

“¿Como se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Como podrán ustedes comprarlos? [...] Cada brillante aguja de pino, cada orilla arenosa, cada gota de rocío en los bosques, cada pradera y hasta el sonido de cada insecto, son sagrados a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas. […]  Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el gran águila; éstos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia…”

La abstracción como operación sobre el mundo


Josef Albers/Bauhaus, mesa nido, 1926-27; reproducción contemporánea. Fuente: https://www.franceandson.com/

La abstracción, la performance intelectual de representar una realidad concreta seleccionando y generalizando algunos de sus aspectos, operación intelectual que posibilita una interacción más eficaz con esa realidad, – siempre en función del punto de vista y objetivo que pretenda esta interacción -, es algo que se desarrolla extraordinariamente con la Modernidad, con la ciencia moderna, y que caracteriza el capitalismo que se desarrolla en este mismo tiempo.

El dinero podría decirse que es la principal abstracción del capitalismo: la representación de mercancías totalmente diversas mediante un equivalente que facilita y acelera su intercambio. La fuerza de trabajo y el suelo, como decía Karl Polanyi, también son objeto de esta abstracción, que no podría haberse producido sin un proceso activo, violento, – técnico, cultural y político. Veremos el caso de la fuerza de trabajo en el capítulo siguiente 4, pero el caso del suelo se ilustra bien con la – mencionada – actitud de los indígenas norteamericanos, que no podían concebir como lo que ellos consideraban “la madre tierra”, – el cambio de las estaciones, los olores de la tierra, el canto de los pájaros, su propia casa y la de sus hermanos animales y plantas, el soporte de la vida… podía ser poseído por alguien, podía comprarse y venderse… Esta incapacidad de etender el significado de concebir la tierra como una mercancía abstracta fue uno de los elementos que contribuyeron al progresivo arrinconamiento y posterior cuasi-aniquilamiento mediante los engaños, el robo y la violencia de estos pueblos y de sus formas de vida.

La abstracción también es una fuerza fundamental en el pensamiento de Marx, que fundamenta, sin duda, el carácter científico de su obra, y que Marx oponía – muy en la línea de su tiempo – al fetichismo del pensamiento político-económico precedente. Su análisis del dinero, del trabajo, del capital pasa por poderosas abstracciones que le permiten entre otras cosas hacer visibles las oposiciones radicales entre capitalistas y trabajadores en el proceso de producción y distribución de los beneficios, así como desarrollar análisis como los de la mercancía, el trabajo abstracto o el modelo de circulación y acumulación del capital tan relevantes para comprender el funcionamiento de las sociedades occidentales, y coloniales, de su tiempo.

Pensamiento abstracto y vida concreta

No cabe duda de que la abstracción es una capacidad extraordinaria que, entre otras cosas, hizo posible la ciencia moderna. Foucault, por ejemplo, señalaba el papel fundamental de la estadística como técnica clave de gobierno, – asunto del que hoy volvemos a hablar sin parar aunque ahora lo llamemos Big Data e IA. La dificultad o el problema radicaría, según planteaba John Dewey, en que las abstracciones y las construcciones mentales y estrategias de acción derivadas de éstas se confundan con la realidad misma. Dewey daba a este proceso el extraño nombre de hipostatización. El asunto es complejo, sin duda, porque para muchas escuelas de pensamiento, probablemente para casi todas, el conocimiento siempre, necesariamente, utilizará modelos, patrones, gestalten… que median entre “realidad-real” y “realidad-mental”.

Y, sin embargo, resulta claro que mientras que las técnicas y tecnologías – como la economía, la burocracia,  la arquitectura… el capitalismo… – participan en gran medida de lo abstracto, la vida, lo vivo, – los hombres y mujeres, los ecosistemas, los lugares… -, no son abstractos, sino que son muy concretos.

Abstracción, arquitectura y ciudad

La arquitectura moderna participó de manera entusiasta en la corriente abstraccionista. Por un lado, esto permitió producir ciudad, infraestructuras, viviendas de manera industrial para satisfacer los procesos de crecimiento exponencial de la metrópolis moderna y, también, por supuesto, contribuir a mejorar las condiciones de habitación de gran parte de la población. En este proceso, además, hombres y mujeres se hicieron también más abstractos… Por otro, complementariamente, la memoria, el paisaje y la textura de los territorios, y las formas de vida, se convirtieron en obstáculos o rémoras que con la mayor frecuencia se trataron con la técnica la tábula rasa para dar paso a esa sociedad mejor. Diversos autores, – mi amigo Joaquín Moral estudiando la destrucción del antiguo ruedo de huertas de Sevilla, por ejemplo -, describen estos procesos como urbicidios o ecocidios. El humanista Le Corbusier, como criticaron con acidez los situacionistas , imaginó la ciudad abstracta en la que las actividades humanas se reducían a trabajo, residencia, ocio y movilidad. El humanista Van der Rohe hacía el mismo edificio ideal de metal y vidrio y sistemas mecánicos de climatización en Berlín y el Caribe… para el hombre nuevo que aún no tenía una casa adecuada a esta novedad. Una historia bien conocida… Todo esto tendría que ser pensado junto con las técnicas de planeamiento y gestión del suelo y la ciudad, así como con los códigos y estándares. Hoy un estudio global, o un estudiante de Arquitectura cualquiera, puede hacer sus proyectos, – entre el ordenador y la nube con programas y librerías y cartografías digitales y bases de datos relativamente convencionales -, en lugares que quizá visitará sólo por Google Earth y en el mejor de los casos analizando cartografía y datos. Con su poético nombre, que casi nos hace recordar al jefe indio Noah Seathl, la nube podría imaginarse como la penúltima frontera de la abstracción. [4]

¿Percibir, pensar, hacer concretamente?

Como sugiere el concepto deweyano de hipostatización, quizás la cuestión sea la de ponderar más reflexivamente nuestras abstracciones, tratándolas de contrastar permanentemente con lo concreto, tratar de conocer sus límites, virtudes y deficiencias. Deleuze y Guattari (1987), amantes de los conceptos, proponían el de rizoma, que tal vez podríamos describir algo así como ¿proceso de conceptualización concreta? Uno de sus principios es el del mapa-y-el-calco: hacer mapa, esto es, seleccionar, conectar, representar, para permanentemente contrastar con el calco, que ahora imagino, a la vez, como lo concreto, y como las representaciones consolidadas y hegemónicas…

Como se desarrollará más adelante, tratar de poner la vida en el centro, aunque no sepamos del todo bien qué signifique ni cómo se hace. ¿Ir más lento? Pensar concretamente, decía también Dewey. Lefebvre (1992), entre los muchos que habrá abordado esta problemática, propuso pensar la ciudad usando el triángulo ciudad real, ciudad representada y ciudad vivida[5]

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Posdata: Esto del capitalismo me recuerda un poco a algo que se decía en mi casa cuando era pequeño: “siempre es bueno que haya niños en casa (para echarles la culpa de las cosas raras que pasen)”. Y aún, así creo que la relación entre abstracción y capitalismo / modernidad / digitalización es de interés. Quizás lo que haya que pensar más es qué abstracciones y qué relaciones entre abstracción y realidad. O igual pudiera ser que debiéramos usar otros nombres: ¿conceptos, teorías, modelos…? Hasta aquí llega esto por hoy. Como decía Laurence Sterne, escribir es plantear una conversación, y conviene dejar espacio al posible lector (o lectora) para que también imagine, piense, ofrezca sus propias ideas y respuestas… Vale.

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Saul Steinberg, 1954, Graph Paper Architecture, 1954. Ink and collage on paper, 14 ½ x 11 ½ in. Collection of Leon and Michaela Constantiner, New York. Fuente: http://saulsteinbergfoundation.org/essay/an-architect-on-paper/


#notas

[1] Curiosamente, o no tanto, el silo de Chicago era uno de los tipos de edificio objeto de admiración de uno de los arquitectos paradigmáticos de la Modernidad, Le Corbusier, según explicaba en su libro sobre las ciudades norteamericanas, Cuando las catedrales eran blancas (1937).

[2] Bruno Latour (2007) propone este caso del “silo”, – y recomienda el libro de Cronon -, como un ejemplo destacado de su teoría actor-red (Actor_Network Theory), según la cual el mundo se produce, entre otras cosas, mediante la performatividad de objetos-actores, esto es, mediante las cuales las cosas suceden de una manera nueva y diferente, que no ocurriría sin su mediación…

[3] Sobre hispostatización según Dewey puede verse en este mismo blog: https://arquitecturacontable.wordpress.com/2017/01/08/mas-dewey-indagacion-conocimiento-y-certezas/

[4] Sobre esta cuestión de las abstracciones en la producción de territorio en la actualidad global es de gran interés el trabajo reciente de la profesora Keller Easterling (2014), sobre estándares, códigos y patrones espaciales-procesuales. Autores como McKenzie Wark (2004), Benjamin Bratton (2015), Franco Berardi Bifo (2017) argumentan con gran interés el actual proceso de digitalización como un proceso de creciente abstracción en el que el código es elemento fundamental, y el cognitariado, aquellos que trabajan con información, datos y abstracciones la clase productiva equivalente a los trabjadores industriales de etapas precedentes.

[5] Esta manera de nombrar las tres instancias corresponde más exactamente a la interpretación que el geógrafo losangelino Edward Soja (Thirdspace, 1996) hace de la teoría lefebvriana. También Harvey (2012) hace una estupenda síntesis e interpretación de esta aproximación lefebvriana.

#referencias

Franco Berardi Bifo, 2017, Futurability. The Age of Impotence and the Horizon of Possibility, Verso, Londres Nueva York

Benjamin Bratton, 2015, The Stack. On Software and Sovereignty, The MIT Press, Cambridge

Dee Brown, 1976, Bury my Heart in Wounded Knee, Bantam, Nueva York

William Cronon, 1991, Nature’s Metropolis. Chicago and the Great West, Norton, New York

Gilles Deleuze, Félix Guattari [translation by Brian Massumi], 1987 [original French edition 1980], A thousand plateaus. Capitalism and schizophrenia, University of Minnesota Press, Minneapolis

Keller Easterling, 2014, Extrastatecraft. The Power of Infrastructure Space, Verso, Londres

Steven Fesmire, 2015, Dewey, Routledge, Nueva York, Abingdon

Michel Foucault, 2009 (orig. 2004), Nacimiento de la biopolítica. Curso del College de France (1978-1979), Akal, Madrid

David Harvey, 2014, Seventeen Contradictions and the End of Capitalism, Profile Books, London

____, 2012, Rebel Cities. From the Right to the City to the Urban Revolution, Verso, London New York

____, 2010, A Companion to Marx’s Capital, Verso, London

Bruno Latour, 2007 [primera edición en inglés de 2005], Reassembling the Social. An Introduction to the Actor-Network Theory, Ofxord University Press, Oxford – Nueva York

Maite Laurrauri, Max, 2012, La educación según John Dewey, Tándem Ediciones, Valencia

Henri Lefebvre, 1992 [edición original en francés de 1974], The Production of Space, Wiley-Blackwell, Londres

Karl Marx, 2007 [1847], El capital, Crítica de la economía política. Tomo I, Libro I, Akal, Madrid

Karl Polanyi, 2001 (edición original de 1944), The Great Transformation. The Political and Economic Origins of Our Time, Beacon Press, Boston

Noah Seatlh (atribuida, tal vez apócrifa), 1854, Chief Seatlh Letter to All, disponible en: http://www.csun.edu/~vcpsy00h/seattle.htm | accedido 01/05/2018

Edward Soja, 1996, Thirdspace. Journeys to Los Angeles and Other Real-and-Imagined Places, Basil Blackwell, Oxford

McKenzie Wark, 2004, A Hacker Manifesto, Harvard University Press, Cambridge

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