The Stack de Benjamin Bratton, una reseña

Diagrama del Stack, con las 6 capas (layers) en que se organiza el sistema de computación planetario según Bratton, 2015, p. 66. Fuente:  http://www.desertunit.org/wp-content/uploads/2016/06/stack_diagram_final-01-113.jpg

José Pérez de Lama

Nota previa: en la segunda mita del post hay varios fragmentos traducidos del libro que igual puede ser más interesantes de leer que mi comentario…

¿Un gurú digital emergente?

Me interesé por The Stack, de subtítulo On Software and Sovereignty, en el bog de McKenzie Wark, donde hace un par de años escribió una serie de reseñas de autores y libros para él relevantes en la cultura crítica (digital) contemporánea. Wark suele dar excelentes pistas, por lo que tras mirar un poco por ahí me animé a encargarlo y a continuación a leerlo, lo cual supone una pequeña hazaña…

Bratton ha dado clases en SCI-Arc y ahora es profesor en la Universidad de California en San Diego, uno de los sitios en los EEUU que reúne a gente muy cool del mundo digital. Por lo que se ve en Internet es un personaje que está presente en muchos sitios. El Stack está editado por la MIT Press… En fin, además de por lo que contaba Wark, parecía apropiado estudiarlo para estar un poco al tanto de por donde va la intelligentsia teórico-crítica norteamericana, porque ese es el contexto que trataba de situar.

Mi opinión recién terminado el libro es que se un mal libro bueno, o quizás un buen libro malo – este es el tipo de retórica de Bratton aunque con palabras y conceptos más sofisticados y bastante más oscurillos, __ aunque sí que me llama la atención, la sugerente recursividad (cibernética) que incorpora en todo su discurso – que, sin embargo, como puede imaginarse, no ayuda demasiado a producir una prosa fluida ni nada parecido.

Pongo más abajo una selección de pasajes que ayudarán a aproximarse un poco al contenido del libro, pero hago algunos comentarios introductorios.

Una megaestructura emergente y planetaria

Lo bueno del libro, para mí, es el marco conceptual del propio Stack, como máquina deleuziano-guattariana o megaestructura emergente como dice el autor, organizada en 6 capas o niveles, análogas en varios sentidos a las capas o niveles con los que se concibió y construyó Internet (las capas OSI y el TCP/IP). Cada uno de estos niveles tiene una cierta autonomía y se relaciona con los inferiores y superiores mediante protocolos.  Los niveles de Bratton tienen la peculiaridad y el interés de que relacionan no sólo hardware, software y redes como en OSI o TCP/IP sino que incorporan también a la Tierra – los recursos materiales y energéticos y de la vida en general, los territorios geográficos en su sentido tradicional y la biosfera -, y en el otro extremo a los Users, nivel o categoría en la que propone incorporar no sólo a los humanos sino a todo tipo de bots, sensores, actuadores, máquinas varias, animales y entes susceptibles de conectarse o ser conectados a las redes para emitir y recibir información.  En la cita que reproduzco más abajo se describe la idea del Stack un poco mejor en palabras del propio autor. En este sentido de la composición de geografías, recursos, máquinas, lógica, información y cuerpos que produce nuevos mundos, un sentido para mí claramente deleuziano-guattariano, me parece que la propuesta de Bratton es de gran interés. En algún momento me recordó los textos zapatistas, de Manuel Castells y Saskia Sassen que a mediados de la década de 1990, y tal vez algo más tarde David Harvey, empezaron a explicar de manera mucho más clara la globalización capitalista que hasta entonces se percibía como una situación caótica con acontecimientos y tendencias que no se relacionaban entre sí de manera evidente. Desafortunadamente, al final del libro de Bratton esta sensación es mucho más débil, aunque, a mi juicio, el libro en su conjunto sí que ofrece materiales para pensar mejor el mundo digital contemporáneo.

No puedo dejar de mencionar las analogías que reconozco entre esta idea de los niveles con otros casos precedentes, – además de los de las arquitecturas OSI y TCP/IP -,  como son las (mil) mesetas de Deleuze y Guattari, las múltiples construcciones teóricas, de diseño y también interpretativas en torno a las capas en arquitectura y urbanismo de la década de 1990, o más recientemente el proyecto Hyperhábitat de Guallart y colaboradores.

Gobierno algorítmico

El segundo aspecto que me ha interesado mucho es el de la relación que propone el autor entre el Stack y la soberanía – y aunque se deja llevar extensamente por este término de la soberanía, me pregunto si sería más acertado centrar lo que describe en cuestiones próximas pero diferentes como serían la gobernanza o las nuevas formas de poder. Como explicó ya hace tiempo Foucault, y aunque la referencia que discute Bratton sea Schmitt, más que pensar en una nueva soberanía o un desplazamiento de la soberanía quizás fuera más fructífero analizar la emergencia de nuevas formas de poder, más en general. El Stack, la megaestructura, propone Bratton, y aquí me parece de mucha mayor lucidez, no es un instrumento de las corporaciones o los gobiernos para implementar proyectos políticos que de alguna manera lo precederían, sino que es una forma de gobierno en sí misma, con sus propias lógicas, que en su evolución participa del carácter emergente, no planificado, que la viene generando. Bratton enfatiza su visión de que el Stack sería una tercera instancia, a veces en competencia y otras en mayor sintonía, con los estados y los mercados. La orientación futura de las relaciones entre estas tres instancias de poder y gobierno es uno de los temas sobre lo que Bratton se propone pensar…

Otra cuestión de gran interés, siempre en mi opinión, es la recuperación que Bratton hace de Virilio: cada tecnología generaría su propia – nueva – tipología de accidentes. Esta prometedora línea, sin embargo, me parece que no la desarrolla, al menos de manera explícita, suficientemente. La cuestión subraya, no obstante, la indeterminación y contingencia del futuro digital. Los accidentes, lo imprevisto y quizás impredecible, parece sugerir Bratton, abren múltiples posibilidades.

Earth layer y Cloud layer

Superados los capítulos iniciales en los que se plantea el marco que he resumido algo burdamente, la cosa empieza a embrollarse bastante. Destacaría las discusiones del Earth layer que plantea los límites ecológicos del rizoma-Stack – una cita larga en la segunda parte – , y del Cloud Layer, y dentro de este último algunas de las mejores páginas del libro en la que analiza las cuatro principales plataformas de este layer, como son Facebook, Apple, Amazon y Google. Posiblemente la utopía-distopía principal que propone Bratton es lo que llama Google Gosplan, la hipotética convergencia de la vocación de gestionar la información global de la corporación californiana con la planificación centralizada de producción, distribución y consumo que intentara poner en práctica la Unión Soviética (el Gosplan). Bratton es mucho mejor cuando explica y analiza temas relativamente concretos – lo que desafortunadamente ocurre las menos de las veces – que cuando se pierde en meta-abstracciones teóricas – la mayor parte del libro…

El cuarto aspecto positivo del libro es la multiplicación, ¿explosión quizás?, de expresiones brillantes, que nos hacen imaginar nuevos conceptos, entre las metáforas que se generan desplazando palabras de un campo a otro y los neologismos a lo William Gibson.

Farragosidad posmo-académica

Aunque lo malo del libro también llega por ahí. Me atrevería a decir que Bratton escribe bastante mal. O por lo menos en un estilo que no me gusta nada. El estilo oscuro de cierta academia norteamericana que a algunos podría sugerir la obra traducida de Deleuze, Guattari o Foucault, aunque, me parece a mí, que sin su genio ni su intensidad. Uno no sabe decir si es jerga endogámica (abuso de la), simulación de erudición – para engañar a tantos -, apantallamiento u ocultación de lo que se pretende decir, – en plan undercover agent y que no se sepa bien de parte de quien funciona el agente -, o a veces hasta llega a pensar que es un montón de bullshit. El libro curiosamente pasa de fases ultrapesadas y de escasa inteligibilidad a otras de relativa claridad, y notable brillantez. No sería de extrañar que, dada la infatuación poshumanista del autor, hubiera secciones, muchas, escritas por un bot (todavía no demasiado bien afinado). Se ve que hasta a los correctores les pudo la cosa porque hay más de un error de conjugación y palabras repetidas…

En algunas partes del libro, la combinación de luminosos aciertos y tremendos rollos me hacía recordar la historia, tan querida de mi amigo Lolo Gutiérrez de Rueda, del mono escribiendo a máquina, según la cual, y en la línea quizás del pensamiento evolutivo, dado un número suficientemente elevado de repeticiones, en algún momento nuestro hermano primate acabaría escribiendo una obra maestra… Un poco de broma, que nunca viene mal.

Un libro de 150-200 páginas más depurado, en lugar de las 365, podría haber sido una obra maestra… Quizás…

Silicon Valley (daddy) knows better?

La segunda crítica la atribuyo a la posición desde la que escribe el autor, surfeando, bastante arriba, la cresta de la ola digital. En términos generales, lo que me ha parecido entender, es que el autor considera el Stack – la digitalización y conexión de toda la vida, de la escala planetaria a la bacteriana y molecular, como un destino necesario y deseable, en el que parecería que habría que confiar en el Google Gosplan – en la organización del mundo por parte de un descendiente de Google o similar – a pesar de que las evidencias a favor de una opción de ese tipo, hasta la fecha, sean bastante cuestionables. En el libro no  se habla nada de felicidad o de salud; tampoco de precariedad que posiblemente sea la declinación más común de la economía-gobernanza digital para la vida de las personas en el conjunto del planeta. Las aspiraciones a la autonomía, la transparencia o las libertades (del software por ejemplo) se tildan de narcicistas, melancólicas o ingenuas – aunque quizás eso suene un poco a provocación. Ecología y capitalismo se mencionan, pero desde perspectivas bastante singulares. Aceleracionista llaman a Bratton algunos de los autores cuyas reseñas  he leído. Supongo que hay grandes variaciones dentro del llamado Aceleracionismo, pero eso de proponer acelerar cuando no se está demasiado seguro de ir por un buen camino resulta cuando menos sorprendente.

Y aún así, considero que hay mucho que aprender de este libro. No se si quedará devorado por las modas y novedades académicas o si permanecerá como una referencia de interés. Veremos.

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Ps/ bonus track / propina

Una nota que tome en twitter mientras leía el libro:

Simplicity is a great virtue but it requires hard work to achieve and education to appreciate it. And to make it worse: complexity sells better. Edsger W. Dijkstra, vía @adafruit, vía @carologic 18/01/2018

La simplicidad es una gran virtud pero requiere de duro trabajo para alcanzarla y de educación para apreciarla. Y para hacerlo peor: la complejidad vende mejor.

Quizás incluso cabría preguntarse si complejidad es la palabra adecuada o si más bien debiera ser oscuridad o cripticismo. Cripticismo, cualidad de lo que es oscuro y enigmático.

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The Stack, algunos fragmentos traducidos

Dejo dos selecciones de citas que muy posiblemente os aclaren más que el comentario precedente.

La primera parte es una selección de citas del glosario final, que el autor recomienda leer al principio, y que es efectivamente de lo más interesante:

[pp. 367-376]

Megaestructura accidental
No era el plan que el Stack se convirtiera en el armazón geopolítica que es. El propio Stack es una megaestructura accidental. Considerado como una máquina masivamente distribuida, rodea (envelopes) el planeta, sobre la tierra, bajo el agua y en órbita. A diferencia de otras megaestructuras, no es el resultado de un master plan coordinado (aunque algunos de sus componentes claves lo fueran). En su lugar, las tecnologías de sus capas confluyen en un orden emergente que es gran medida el resultado de interacciones técnicas y sociales a diferentes escalas y en tanto que parte de diferentes historias; interacciones que no gestionadas, no premeditadas, no planificadas, ni previstas.

Geoscapes (Geopaisajes)
Mapas sobre otros mapas que crean un mapa de mapas. Los geoscapes se definen como un territorio de territorios, cada uno compitiendo sobre el derecho a describir la realidad de la localización, la distancia, las fronteras y la yuxtaposición de la totalidad del territorio mismo. Se compone y compone de múltiples y contradictorios gestos de mapeado compuestos en arreglos que se solapan y que son finalmente inconmensurables. Los geoscapes son sostenidos en tensión agonista por descripciones solapadas de los territorios tal como existen, así como por territorios idealizados, futuristas o atavistas. En tales utopías, las idealizaciones continúan operando por medio de imágenes geográficas, igual que las imágenes geográficas – en su fidelidad, afecto, comprehensividad – continúan implicando una imagen idealizada (y en ocasiones utópica) del mundo tal como es. La cualidad definitiva de los geoscapes se componen sólo de la acumulación de territorios que los llenan con sus dibujos; no tiene otra forma o presencia que por medio de esta acumulación.

El Stack (Pila, Apilamiento)
Se refiere a la transformación en la infraestructura técnica de los sistemas globales, por las que la computación a escala planetaria ha transformado, profunda y fundamentalmente la lógica de la geografía política a su propia imagen que ha producido nuevas geografías y nuevos territorios con la capacidad de imponerse a sí mismos. En contraste con la geografía política moderna, que dividía mapas horizontales, la geografía del Stack también apila espacios verticalmente uno encima de otros. En lugar de reconocer todos los tipos de computación a escala planetaria – computación en la nube, smart cities, computación ubicua, sistema masivo de direccionamiento (addressing), interfaces de próxima-generación, usuarios no-humanos y demás – como diferentes géneros o especies de computación, cada cual como algo independiente, este modelo las localiza en capas de una metaplataforma consolidada, una megaestructura accidental. Esto lo observamos de abajo arriba desde el Earth layer (capa tierra) hasta el User layer (capa usuario). La energía que se obtiene de los recursos planetarios en el Earth layer alimenta la computación en el Cloud layer, cuyas plataformas globales organizan nuevas topologías globales. El City layer es animado desde dentro por las plataformas del Cloud layer, organizando las cosas, eventos y relaciones en el Address layer y de este en regímenes del Interface layer que ofrecen una ventana a todo el sistema para los Users. Juntas todas estas capas constituyen el aparato de tamaño superior: el Stack. El Stack es a la vez sistema descriptivo y modelo de diseño que puede señalarnos un camino diferente al de la actual configuración. El Stack es un modelo para pensar sobre la organización técnica de la computación planetaria como un todo coherente, así como un modelo conceptual para pensar los espacios complejos y contradictorios que ha sido producidos a su imagen. Es a la vez esquema que refiere a un sistema técnico y un sistema técnico que nos demanda diferentes tipos de esquemas interpretativos. Es una obra de geodiseño parcialmente accidental que nos demanda más y geodiseños y más deliberación.

Gobierno algorítmico
Un ciclo reflexivo (como en pronombre reflexivo?) de intenciones, sensaciones, filtros y toma de decisiones que puede gobernar los ciclos sociales, económicos y computacionales a los que se refiere y que son referidos por aquellos. Los agentes de un sistema de este tipo envían y reciben información a/de una abstracción de orden superior: un enjambre medido en relación con la manera en que el gobierno algorítmico los retroalimenta, re-percibiendo sus reacciones, y así. Los Usuarios(¿as?) observan este ciclo por medio de interfaces, que a su vez gobiernan las acciones de los Usuarios delineando y filtrando sus acciones.

Plataforma
Todos los stacks son plataformas, pero no todas las plataformas son stacks. En última instancia las plataformas pueden verse no sólo como modelos técnicos sino también como modelos institucionales a la par de los estados y los mercados. Las plataformas son mecanismos generativos, motores que establecen los términos de la participación de acuerdo con protocolos fijos (por ejemplo, técnicos, discursivos, formales) pero que adquieren tamaño y fuerza a través de la mediación de interacciones no planificadas y quizás no planificables. Una plataforma puede ser definida como un sistema técnico-económico basado en estándares, que puede distribuir simultáneamente interfaces en el sistema a través de sus coordinación remota y que centraliza su control integrado por medio de la misma coordinación. La lógica de plataforma se refiere primero a la lógica abstracta de las plataformas y la tendencia por parte de los sistemas y procesos sociales a transformarse a sí mismos de acuerdo con las necesidades de las plataformas que les pueden servir y sostenerlos, antes de la participación en la plataforma en cuestión y como resultado de la participación.

Plusvalía de plataforma
Con frecuencia las plataformas ofrecen sus servicios principales a los Users sin coste directo de transacción. La economía de plataforma se basa en absorber valor en la prestación de cada transacción, que sea en última instancia mayor que el coste de facilitarlo. La plusvalía de plataforma es este diferencial. Por ejemplo, el valor que los Users generan a Google entrenando sus algoritmos para anticipar la interacciones futuras de los Users se ha demostrado superior a los costes de Google ofreciendo gratis sus algoritmos de búsqueda.

Valor de uso de plataforma
La economía de plataforma genera al menos dos formas de plusvalías: la plusvalía de plataforma y el valor del Usuario de plataforma. (juego de palabras entre use value y user value), que se caracteriza por cómo la información introducida se hace más valiosa para el User con escaso o ningún coste para el propio User. Como modelo ideal, los Users harán un uso táctico de los Interfaces de plataforma para conectar sistemas existentes (por ejemplo, sociales, técnicos, informacionales, biológicos) y al hacerlo así son incentivados a seguir incorporando más de sus propios intereses. Usuarios subsiguientes son incentivados a conectar sus propios sistemas para beneficiarse de los efectos de red impulsados por Usuarios anteriores, que por su lado disfrutan de beneficios de red crecientes a medida que nuevos sistemas de Usuarios son incorporados en el tiempo. En principio, la propia plataforma genera y recibe (realizes) plusvalía de plataforma de este ciclo.

2º fragmento: el mapa digital de Borges

Ahora una cosa que me llamó bastante la atención. Es un pasaje del Earth layer, en el que Bratton evoca diversas ideas sobre la monitorización de los recursos del planeta para una gestión ecológica tipo smart city pero de escala planetaria, el World Game de Fuller actualizado al siglo XXI – aunque sin mencionarlo. Lo curioso del asunto es que se parece muy mucho a la historia del mapa de Borges, que el autor mencionará más adelante. Dejo a los lectores las posibles reflexiones. Comienza la cita [p. 102]:

Hace unos años estuve en un encuentro con el científico de HP Stanley Williams, quien contó un encargo notable que había recibido una vez. Había formado parte de un grupo de científicos computacionales a los que el Departamento de Energía de los EEUU había encargado el desarrollo de una propuesta de arquitectura para un ordenador que fuera capaz de hacer una simulación predictiva de alta fidelidad del clima de todo el planeta, y de monitorizar y simular el clima del planeta en tiempo real. El grupo concluyó que una máquina tal necesitaría de computación zettaflop, esto es, un sistema capaz de llevar a cabo 10-elevado-a-21 operaciones floating-point por segundo. En aquel momento, los ordenadores más rápidos se medían en petaflops (10-elevado-a-15); estando los exaflops aún a años vista (10-elevado-a-18). Williams argumentó que podría ser que la computación zettaflop necesitara de una arquitectura de procesado muy diferente de la de transistores de silicio y que en su lugar podría ser una basada en fotónica y nano-interruptores hibridados con silicio para aumentar el rendimiento sin pérdida de volumen y potencia. Habló de capas y capas de nano-conductores tejidos en densos campos de computación sináptica. ¿Podría hacerse? De manera anticlimática, Williams también compartió la conclusión del informe del grupo: basándose en la tecnología actual, las especificaciones necesarias significarían no sólo que la computadora sería aproximadamente del tamaño de París, sino que consumiría tanta energía que ¡se convertiría en el principal evento climático de aquello que estaría modelizando! En ausencia de avances que cambien radicalmente el estado de cosas, su anécdota subraya la paradójica recursividad que obstaculiza el deseo de omnisciencia ecológica, especialmente para una megaestructura como el Stack.

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#referencias

Benjamin Bratton, 2015, The Stack. On Software and Sovereignty, The MIT Press. Software Studies Series, Cambridge

Algunas reseñas y comentarios a The Stack

McKenzie Wark, 2016, The Stack to Come. On Benjamin Bratton’s The Stack, disponible en: http://www.publicseminar.org/2016/12/stack/ | accedido 09/02/2018

Tiziana Terranova, 2014, Red Stack Attack! Algorithms, Capital and the Automation of the Common, disponible en: http://www.euronomade.info/?p=2268 | accedido 09/02/2018

Marc Tuters, 2016, Scenario Theory, review of Benjamin H. Bratton, The Stack: on Software and Sovereignty, disponible en: http://computationalculture.net/scenario-theory-review-of-benjamin-h-bratton-the-stack-on-software-and-sovereignty/ | accedido 09/02/2018

Mi colega Pablo DeSoto hizo una sugerente presentación recombinando Bifo y The Stack el pasado año en la presentación del malogrado laboratorio LaT en Barcelona e impartirá en la próximas semanas un seminario sobre el tema en la Universidad de Umea, en Suecia, por el cual tengo gran curiosidad.

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