Sobre las supuestas tribulaciones de la clase ociosa

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Imagen: Diego López de Arenas, 1633, Breve compendio de la carpintería de lo blanco, p. 23, razimos amedinados, _ diferentes distribuciones de una decoración de mocárabes para cúpula ochavada

Por Jose Pérez de Lama

J.M. Keynes, en un texto que probablemente ya he comentando en estas páginas, Las posibilidades económicas de nuestros nietos (1930), afirmaba entonces que si la economía y la sociedad hubieran seguido la tendencia de los últimos siglos de desarrollo, sus nietos, – que seríamos nosotros -, habríamos podido gozar de una vida digna sin la necesidad de trabajar en el sentido tradicional, esto es, a cambio de un salario. Resulta curioso, que uno de las cosas que preocupaban a Keynes en la conferencia que da lugar al texto, era si la gente sabríamos vivir sin el trabajo, – que había constituido durante los siglos precedentes – la ética protestante, y luego la ética de la clase trabajadora – uno de los elementos principales para la construcción de la identidad de las personas. A Keynes el ejemplo alternativo de las clases ociosas inglesas de su tiempo, de las que no estaba muy alejado, no le parecía particularmente bueno – y quizás ahí se pueda notar una cierta influencia de Thorstein Veblen. La gente, pensaba Keynes, tendría que aprender a vivir de otra forma, inventar otra forma de vivir – y eso nunca parece ser fácil. Para abordar este problema Keynes planteaba que durante un período de transición se trabajasen 15 horas a la semana, lo que permitiría ir acostumbrándose poco a poco a las nuevas condiciones. Ésta parece ser una preocupación más general, y cuando se habla de la Renta Básica Universal, por ejemplo, una de las críticas que típicamente se plantean es que la gente no sabría qué hacer sin trabajar tener que trabajar por obligación, y que se dedicarían a ver la tele y emborracharse, cuando no a crear conflictos.

En vacaciones, entonces, podría decirse que me he dedicado – supongo que como buena parte de los que han podido tomárselas – a investigar conmigo mismo qué haría si no tuviera que ir a trabajar. Como principio, he intentado hacer cosas que normalmente se considerarían inútiles. Ya que dicen que el nuevo capitalismo aprovecha toda nuestra creatividad, he intentando que sean lo más inútiles que se me ha ocurrido. Por ejemplo, releer con parsimonia parte del Tristram Shandy de Laurne Sterne – cuyo título completo explica que se trata de las opiniones de un gentleman , del siglo XVIII, excelente ejemplo de clase ociosa.

Además, me he dedicado a leer sobre como se construyen los racimos amedinados, que eso era en realidad de lo que pensaba escribir  cuando me puse. Los razimos amedinados, ya se ve que me gustó el nombre, son un motivo decorativo típico del Islam andalusí y del mudejarismo – mocárabes por otro nombre seguramente más conocido. Bajo el aparente caos, éstos tienen un orden y se resuelven con una combinatoria geométrica bastante fascinantes. La principal fuente para su conocimiento, aparte de las obras que aún podemos ver, como por ejemplo en La Alhambra o el Alcázar de Sevilla, es un libro de 1633 escrito por el Alcalde Alarife, vecino de Sevilla y nacido en la villa de Marchena, Diego López de Arenas. Lo digo porque una de mis socias en el blog es precisamente de Marchena .

Además de esto, he hecho algunas otras cosas, espero que también sean inútiles, como pasar horas y horas probando una impresora 3D que me construí en julio, hacer algún ejercicio físico y comer cosas saludablemente y con tranquilidad. Y dormir la siesta.

En fin, como resumen, no tener que trabajar durante un mes me ha hecho sentirme mucho más feliz de lo que acostumbro. Y si sucediera como planteaba Keynes, para mí tener mucho tiempo libre para mí no sería un problema sino todo lo contrario. Y estoy seguro que para la mayoría de la gente sería igual. Y por supuesto, también podríamos dedicarnos a los cuidados, la recuperación ecológica del planeta, la sociabilidad y tantas otras cosas. Me gustaría ver algo así antes de morirme. ¿Para qué queremos los avances tecno-científicos si no es para algo así?

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Imagen: Este es el conjunto casi completo de mocárabes, que he imprimido en 3D durante el pasado mes de agosto  (2016).

Notas finales: Espero poder poner pronto un comentario más técnico y detallado en que explique lo que he llegado a aprender de los mocárabes, – para aquell*s a los que pueda interesar. El interés por los mocárabes me vino a través de mi amigo Antonio Sáseta, que como le gusta repetir se dedica a la geometría como una terapia contra la melancolía. La impresora 3D, una p-minifab, la construí en un curso que organizó Miguel Ángel López con el Fab Lab Sevilla. Os la recomiendo a los/las que queráis aprender sobre esto. El libro de Veblen ( La teoría de la clase ociosa / The Theory of the Leisure Class: An Economic Study of Institutions , 1899), a quien se atribuye la fundación de la escuela institucionalista en economía, es una excelente lectura, – por ejemplo, para comprender las relaciones de emulación que se establecen entre las clases sociales.

Nota 2: Me aclara Antonio Sáseta el tema del amedinado, que hasta ahora pare mí suponía una incógnita. Los amedinados o las medinas son los arcos de separación entre paños de mocárabes. Supongo, aunque sólo es una siposición, que tendrá que ver con la medina en cuanto ciudad, en tanto que un área delimitada por la muralla, o algo así.

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