De vuelta a casa

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Ophelia, 1851-52; Sir John Everett Millais; Tate Britain, London.

Teresa Duarte

De vuelta después de una larga temporada ausente… os traigo un post sobre la presencia de la mujer en puestos de responsabilidad en la gestión empresarial durante la crisis, pero antes, me gustaría disculpar mi desaparición temporal, no se si podría o no justificarla. Últimamente, reflexiono sobre la frugalidad de la vida y cómo la vivimos; cómo dejamos a un lado aquello que más nos gusta y divierte, por otras que hacen replantearse el amor por tu profesión. Intento explicar un poco esta reflexión.

Como casi todxs sabéis (o no, y os lo cuento ahora) me dedico a la docencia, a la investigación y a la gestión en la universidad. Alguien ajeno a nuestra profesión podría pensar que es un trabajo cómodo y en el que el estrés no se deja ver… pues bien, siento (sobre todo por mí) deciros que no es así. Nosotrxs, lxs profes a lxs que nos gusta construir conocimiento en las aulas y fuera de ellas, dedicamos una parte importante de nuestro tiempo laboral a trabajar las clases de grados, de máster, cursos… también a dirigir los trabajos de fin de grados y máster que nos asignan… añadimos a esto, todo el trabajo administrativo que esta parcela docente genera, que no es poco… podríamos decir que en los últimos años este trabajo administrativo nos asfixia, provocando en la mayoría de nosotrxs esa sensación de… ¿por qué tengo que dedicarme a tareas que nada aportan a la sociedad y me deja sin ganas ni tiempo para realizar otras que generan, que construyen conocimiento útil para progresar como persona, colectivo, País… ?; pasamos a la faceta investigadora, la gran desconocida por la sociedad y sin embargo tan básica y crucial en la universidad. Podría errar un poco en el porcentaje medio del tiempo laboral que una/un profe dedica a la investigación –puede oscilar significativamente según la persona y el área de conocimiento en el que desarrolla su actividad en la universidad- pero me arriesgo a fijarlo en torno al 50%. Todxs lxs profes en la universidad, hay raras excepciones, dedican horas y horas a la investigación y producción científica que debe concluir, según nuestro sistema de promoción neoliberal (1), en su difusión en revistas indexadas y de alto impacto… y os preguntaréis ¿y eso es útil? Bueno, según en qué áreas… pero desde mi punto de vista, y en pocas palabras, una investigación es realmente útil cuando ese avance en el conocimiento mejora la calidad de vida de las personas. Esta parcela que suele ocupar la mayor parte de nuestras horas laborales y las que deberíamos dedicar al ocio, también incluye la transferencia del conocimiento, es decir, conferencias, ponencias, presentaciones de artículos en fase de trabajo (working papers) en congreso, workshop, así como elaborar proyectos de investigación para la UE, Ministerio y Junta de Andalucía (2)… a estas alturas, estoy segura de que estáis aburridos, pero no desesperéis que ya solo queda la gestión y aunque bajo el paraguas de la gestión existen multitud de actividades, a modo de ejemplo os cito: ocupar un cargo de director/ra de departamento, responsable de la gestión económica de un departamento, ser claustral en la universidad o rector/ra.

Pues bien, ahora os preguntaréis y ¿por qué nos ha relatado este rollo? porque quiero explicar con un ejemplo qué es la autoexplotación. No penséis que lxs profes somos las únicas víctimas de este sistema, no. Somos víctimas pero no las únicas…

Para que nos hagamos una idea, pongo un ejemplo de la mayoría de las actividades que realizamos en la práctica durante un curso académico: impartimos docencia en ambos cuatrimestres en distintos grados y másters, dirigimos trabajos fin de grado y máster, tesis doctorales,  presentamos trabajos de investigación en congresos nacionales e internacionales, enviamos artículos a revistas para ser evaluados, evaluamos artículos de otrxs compañerxs, participamos en proyectos del ministerio, de la Junta…, impartimos cursos, por ejemplo en polígono sur, asistimos a diferentes jornadas y eventos, elaboramos informes como por ejemplo, la memoria de Responsabilidad Social de la US, podemos asumir una responsabilidad en la gestión de la universidad como la de ser claustral y durante este curso el claustro ha elegido rector y ha debatido la norma de elección a rector/ra en la US. Al margen de la actividad estrictamente académica, además nos podemos dedicamos a organizar y poner en marcha debates sobre temas como universidad y sociedad, que supone un espacio de reflexión no solo para académicos sino que pretende ser inclusivo y abierto a otros agentes de la sociedad cuyas aportaciones son y serán valiosas para construir pensamiento y acción.

Todas las actividades laborales antes mencionadas y aquellas otras que no he citado -por no aburrir más-, deben ser compaginadas con la vida personal. El problema no es conciliar… si fuera realizable, porque conciliar tu vida, tu única vida, en la que existe el ámbito laboral y el personal se antoja inalcanzable. Si incluimos otro ingrediente a este cóctel que llamamos vida, como es la igualdad en los cuidados… la palabra imposible se queda corta. El cambio necesario para alcanzar la igualdad, en general, y en los cuidados, en particular, sea posible es tan profundo que parece irrealizable.

Por tanto, si eres mujer trabajadora y con familia lo tienes difícil, no imposible pero sí muy difícil. Estamos siempre en ese impasse en el que nunca es suficiente el tiempo que le dedicas a tu trabajo (que puede llegar a ser indecente y a deshoras) porque quieres demostrarte a ti misma y al mundo entero que eres buena y te sientes culpable porque tu familia te necesita y crees no atenderles adecuadamente.

En el trabajo, quizás me equivoque, pero según mi experiencia que es amplia no tanto en años como en intensidad, las mujeres tenemos que demostrar que somos muy buenas, mejores que nuestros compañeros… porque siempre lo que dice un hombre resulta más interesante que lo que pueda decir una mujer, salvo que haya demostrado a lo largo de su carrera que es la mejor de forma indiscutible. Además, cuando llegamos lejos, profesionalmente hablando, siempre somos cuestionadas a nivel profesional o a nivel personal… El techo de cristal existe y a veces parece que está blindado por esta estructura de sociedad que nos perjudica desde que nacemos y deciden o quieren decidir cómo tenemos que vivir nuestras vidas.

Esta autoexplotación hace que te pierdas aquellas cosas que realmente te interesan, para dedicarte a aquellas otras que el sistema de una forma u otra impone -imaginaros un hámster en una rueda de la que no es capaz de salir. A eso le añades ser mujer…

#NOTAS

(1) El asalto neoliberal que están sufriendo las universidades, como lo llama Noam Chomsky, es un tema que necesita un post y que lxs editorxs de este blog debemos y escribiremos próximamente.

(2) Los investigadores en la universidad debemos captar financiación para nuestras investigaciones y unas de las vías más utilizadas y valoradas (en el mundo académico y, por tanto, para la promoción) es la solicitud de proyectos en distintos ámbitos: europeos, nacional y regional.

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6 comentarios en “De vuelta a casa

  1. Verdaderamente es de agradecer que en el caminar de la vida se tenga tan presente todo lo que unx puede aportar a nuestra sociedad, es así la mejor manera de enriquecerse personalmente, y mucho más de admirar cuando eres mujer en esta sociedad. Chapó Teresa Duarte, no te rindas nunca nuestra sociedad necesita personas implicadas como tú.

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    1. Gracias Sofía,

      Creo sinceramente que todas las mujeres en su vida cotidiana, de una forma u otra, son unas luchadoras. Todas y todos somos necesarixs e importantes para generar el cambio preciso…

      Abrazos,
      Teresa.

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  2. Teresa, como yo siempre soy positiva te pido que examines de nuevo todos los dilemas que has planteado. Parecen irresolubles ¿verdad? Sin embargo son el resultado de un enorme triunfo: la gran mayoría de las mujeres de la generación de mi madre no los tenía sencillamente porque no tenían vida más allá de su familia. Así es que no tenían que conciliar, decidir como repartir su tiempo entre docencia e investigación, hasta donde querían llegar profesionalmente, como de impenetrable era el techo de cristal. Creo que tenemos mucho que celebrar: estamos en el medio de la vorágine profesional en la que hasta ahora solo han estado los hombres, nosotras nos hemos traído nuestros hijos, padres, parejas…. Una de las consecuencias de tener una vida propia son todos esos problemas; ir buscando las soluciones es la salsa de la vida. Se hace camino al andar.

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    1. Gracias por tus comentarios Adela. No cabe duda que hemos avanzado… y acceder al trabajo remunerado es un signo de progreso en igualdad. No obstante, y desde mi punto de vista, creo optimista-realista, aún queda mucho por hacer, por luchar y conseguir… en ello andamos, haciendo camino.

      Un abrazo,
      Teresa.

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