McKenzie Wark – A Hacker Manifesto – Education / traducción

McKenzie Wark es en mi opinión uno de los principales pensadores actuales sobre tecnlogías y política. He traducido aquí uno de los capítulos de A Hacker Manifesto (2004), el dedicado a la educación, _ que me ha llamado la atención por su mezcla de furia y teoría crítica. Wark describe en alguna ocasión la obra de Debord como criptomarxismo, un calificativo que también pienso que sería adecuado para su obra.

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Engineer3D, Busto de Lenin impreso en 3D. Fuente: http://www.shapeways.com/product/57KUTZJ6S/lenin

McKenzie Wark, 2004, A Hacker Manifesto, Harvard University Press, Cambridge

Traducción en proceso de J. Pérez de Lama / 29/07/2015

Notas del traductor: Como se trata del cuatro o quinto capítulo del texto, conviene introducir algunos de sus términos/conceptos: hackers y clase hacker serían aquellos que trabajan con información, y en particular, los/as que generan nuevas abstracciones, que actualizan nuevas virtualidades. En su nomenclatura, las ruling classes – que he traducido como clases dominantes – a lo largo de la historia las denomina: pastoral class, la vinculada al mundo agrícola-gandero; capitalist class, para el mundo moderno, y vectoral o vectoralist class, las nuevas clases dominantes que se basan en el poder sobre los medios para generar valor a partir de la información.

Educación

[048] La educación es esclavitud. La educación encadena la mente y la hace un recurso para el poder de clase. La naturaleza de la esclavitud reflejará, en el propio aparato educativo, el estado de la lucha de clases por el conocimiento..

[049] La clase pastoralista se resiste a la educación, salvo la consistente en la indoctrinación para la obediencia. Su interés en la educación se limita a los pastores que vigilan la moral ovejoide que instila en el rebaño humano que cuida sus cosechas – y ovejas.

[050] Cuando el capital necesita de “manos” para hacer su trabajo sucio, la educación meramente ejercita manos útiles para atender las máquinas, y cuerpos dóciles concebidos para aceptar como natural el orden social en el que se encuentran. Cuando el capital necesita de cerebros, para hacer funcionar sus operaciones crecientemente complejas y para dedicarse al trabajo de consumir sus productos, se necesita pasar más tiempo en la casa-prisión de la educación para poder ser admitido a las jerarquías de la clase trabajadora retribuida. Cuando el capital descubre que muchas tareas pueden ser llevadas a cabo por empleados eventuales con escasa formación, la educación se separa en un sistema mínimo pensado para enseñar servilismo a los trabajadores más pobres, y un sistema competitivo que ofrece a los trabajadores más brillantes un camino ascendente por la resbaladiza pendiente que lleva a la seguridad y el consumo. Cuando la clase dominante predica la necesidad de una educación, invariablemente quiere decir una educación en la necesidad.

[051] La llamada “clase media” logra su acceso privilegiado al consumo y la seguridad a través de la educación, en la que es obligada a invertir una parte sustancial de sus ingresos, para adquirir como su propiedad un título que representa el hecho lamentable de que “el candidato puede tolerar el aburrimiento y sabe cómo seguir las reglas” (Aronowitz). Pero la mayoría permanecen como trabajadores, a pesar de que trabajen con información, en lugar de coger algodón o plegar metal. Trabajan en fábricas aunque les enseñen a pensar que son oficinas. Se llevan a casa salarios de trabajadores-obreros, aunque les enseñen a pensar que son sueldos de profesionales. Llevan uniformes, aunque les enseñen a pensar que son trajes. La única diferencia es que la educación les ha enseñado a dar diferentes nombres a los instrumentos de explotación, y a menospreciar a aquellos de su misma clase que los llaman de manera diferente.

[052] La educación está organizada como un mercado de prestigio, en el que unas pocas, escasas, titulaciones dan acceso al trabajo mejor pagado, y todo lo demás se distribuye en una pirámide de prestigio y precio descendentes. La escasez infecta al sujeto con el deseo de educación, en tanto que cosa que confiere una mágica estabilidad para ganar un “salario” con el que adquirir aún más cosas. A través del instrumento de la escasez y el racionamiento jerárquico de la educación, los trabajadores son persuadidos para que vean la educación como a la clase dominante le conviene que la vean – como un privilegio.

[053] Los trabajadores tienen un interés genuino en una educación que asegurase el empleo. Desean una educación que contenga por lo menos algo de conocimiento, pero frecuentemente concebido en términos de oportunidad de trabajo. También se puede oír a los capitalistas demandando una educación orientada al trabajo. Pero mientras que los trabajadores tienen interés en una educación que les de algo de capacidad para moverse entre empleos y sectores laborales, preservando así alguna autonomía, los capitalistas demandan una adaptación de la educación a sus elementos más funcionales, a la más desnuda necesidad compatible con una función particular.

[054] El proletariado informacional – infoproles – se sitúa al margen de esta exigencia de una educación como esclavitud no retribuida que anticipa la vida del esclavo asalariado. Encarna una conciencia de clase residual y antagonista, y se resiste a la esclavitud de la educación. Sabe demasiado bien que el capital no tiene un papel para ellos, slavo el de los esclavos de sueldos más bajos. Saben demasiado bien que los investigadores y los medios los tratan como objetos de su curiosidad ociosa. Los infoproles reniegan de la educación y viven según el conocimiento de la calle. Muy pronto son conocidos por la policía.

[055] La clase hacker tiene una relación ambivalente con la educación. Los hackers desean conocimiento, no educación. El hacker surge como tal a través de la pura libertad del conocimiento por el conocimiento mismo. Esto sitúa al hacker en una posición antagonista en la lucha de la clase capitalista por hacer de la educación una inducción a la esclavitud asalariada.

[056] Los hackers pueden no entender las relaciones que los trabajadores tienen con la educación, y pueden caer en la cultura elitista y jerárquica de la educación, que meramente refuerza su escasez y su valor económico. El hacker puede ser seducido por las lisonjas del prestigio y poner la virtualidad al servicio de la conformidad, el elitismo profesional en lugar de la experiencia colectiva, y alejarse de la cultura emergente de la clase hacker. Esto ocurre cuando los hackers hacen un fetiche de lo que su educación representa, en lugar de expresarse a sí mismos a través del conocimiento.

[057] La educación no es conocimiento. Tampoco constituye el medio necesario para adquirirlo. El conocimiento puede surgir con la misma facilidad de la vida cotidiana. La educación es la organización de la educación dentro de las restricciones de la escasez, bajo el signo de la propiedad. La educación convierte a los sujetos que entran por sus portales en objetos del poder de clase. La educación convierte a aquellos que resisten su objetificación en objetos conocidos y vigilados por otros regímenes de objetificación – la policía y el control soft del estado disciplinario. La educación produce la subjetividad que se teje con la objetividad de la producción mercantilizada. Uno puede adquirir una educación, como si fuera una cosa, – pero llega a conocer a través de un proceso de transformación. El conocimiento, como tal, sólo ocasionalmente es capturado por la educación. El conocimiento como práctica siempre la elude y excede. “No hay propiedad en el pensamiento, no hay propiamente identidad, no hay posesión subjetiva.” (Readings)

[058] El hack expresa conocimiento en su virtualidad, mediante la producción de nuevas abstracciones que no encajan necesariamente en el régimen disciplinario que está gestionando y mercantilizando la educación. El conocimiento en sus manifestaciones más abstractas y productivas puede ser raro, pero esta rareza no tiene nada que ver con la escasez impuesta sobre el conocimiento por la mercantilización y la jerarquización de la educación. La rareza del conocimiento expresa la elusiva multiplicidad de la naturaleza misma, que se resiste a ser disciplinada. La naturaleza se despliega según su propio tiempo.

[059] En su lucha por el corazón y el alma del aparato de aprendizaje, los hackers necesitan aliados. Asumiendo las exigencias de clase de los trabajadores en relación con el conocimiento, que los equipe con la astucia y las habilidades para trabajar en este mundo, los hackers pueden romper el lazo entre las exigencias de la clase capitalista. de creación de herramientas para su propio uso, y las de los trabajadores, de conocimiento práctico útil para sus vidas. Esto puede ser combinado con un conocimiento basado en la propia comprensión del trabajador como miembro de una clase con intereses de clase.

[060] Las culturas de la clase trabajadora, incluso en su forma mercantilizada, aún contienen una sensibilidad de clase útil como base para un auto-conocimiento colectivo. El hacker trabajando en educación tiene el potencial de recoger y propagar esta experiencia, abstrayéndola como conocimiento. La virtualidad de la vida cotidiana es la alegría de las clases productoras. La virtualidad de la experiencia del conocimiento es la alegría que el hacker expresa a través del hack. La clase hacker sólo se enriquece con el descubrimiento del conocimiento latente en la experiencia de la vida de trabajo cotidiano, que puede ser abstraída de su forma mercantilizada y expresada en su virtualidad.

[061] Entender y asumir la cultura y los intereses de clase de la clase trabajadora puede beneficiar los intereses hacker de muchas maneras. Aportaría un cuerpo aliado muy numeroso, a un interés en el conocimiento mucho más minoritario. Crearía un punto de encuentro para potenciales aliados de clase. Crearía la posibilidad de descubrir las tácticas de hackeo cotidiano de las clases trabajadoras y campesinas.

[062] Trabajadores y hackers comparten el interés en una educación en la que los recursos sean distribuidos según el principio socializado – y socializante – identificado por Marx: “A cada cual de acuerdo con su necesidad, de cada cual de acuerdo con sus capacidades”. Por mucha diferencia que exista en el entendimiento del propósito del conocimiento, los trabajadores y los hackers tiene en común el interés en resistir frente el “contenido” educacional que se limita a entrenar esclavos para la producción de mercancías, pero también, en resistir los avances que la clase vectoralista promueve en el sentido de la educación como “industria”.

[063] Dentro de las instituciones educativas, algunos luchan como trabajadores en contra de la explotación de su trabajo. Otros luchan por democratizar el gobierno de las instituciones. Otros luchan para hacer que las instituciones educativas respondan a las necesidades de las clases productivas. Otros luchan por la autonomía del conocimiento. Todas estas demandas, a veces en competencia y conflicto, son elementos de una misma lucha por un conocimiento que sea producción libre en sí misma, y aún así no sólo producción libre para sí misma, sino más bien para las clases productivas.

[064] Prevenido vale por dos. En el mundo subdesarrollado, en el sur y el este, la clase pastoral aún transforma campesinos en jornaleros o asalariados, expropiando sus derechos tradicionales y reclamando la tierra como propiedad. Los campesinos siguen luchando por sobrevivir en el marco de la emancipación recién encontrada respecto de la pura supervivencia. El capital aún transforma a los campesinos en obreros y los explota hasta el máximo de los biológicamente posible. Producen los bienes materiales que la clase vectoral en el mundo sobredesarrollado estampa con sus logos, según los diseños que ésta protege con sus patentes y marcas registradas. Todo esto, reclama una nueva pedagogía del oprimido, una pedagogía que tenga por objetivo no sólo hacer que los subalternos se sientan mejor respecto de sí mismos como sujetos en el mundo vectoral emergente del espectáculo multicultural, sino una pedagogía que los dote de herramientas para luchar contra esta continua objetificación de las clases productoras mundiales.

[065] Las clases dominantes desean un aparato educacional en el que el prestigio de la educación pueda ser comprado incluso para los más estúpidos herederos de las fortunas privadas. Mientras que esto puede parecer atractivo para los trabajadores mejor pagados, al asegurar el futuro de sus hijos independientemente de su talento, al final, incluso éstos puede que terminen no pudiéndose permitir los beneficios de esta injusticia. El interés de las clases productoras como conjunto es el de un conocimiento democrático basado en el libre acceso a la información, y la distribución de recursos basado en el talento más que en la riqueza.

[066] Mientras que la clase capitalista ve la educación como un medio para un fin, la clase vectoralista la ve como un fin en sí mismo. Ve la oportunidad de hacer de la educación en sí misma una industria generadora de beneficios, basada en la protección de la propiedad intelectual como una forma de propiedad privada. Procura privatizar el conocimiento como recurso, como privatiza la ciencia y la cultura, en orden a garantizar su escasez y su valor. Para los vectoralistas la educación es, tan sólo, más “contenido” para mercantilizar en tanto que “comunicación”.

[067] La clase vectoralista trata de mercantilizar la educación a escala global. Los mejores y más brillantes son atraídos desde todas partes del mundo a sus factorías de educación superior de prestigio situadas en el mundo sobredesarrollado. El mundo subdesarrollado se queja con razón de un “drenaje de cerebros”, de la fuga de sus recursos intelectuales. El intelecto general es recolectado y remodelado a imagen de la mercantilización. Aquellos a los que se ofrece la libertad de buscar el conocimiento por si mismo, también sirven a la mercantilización de la educación, al convertirse en medio de promoción de las instituciones que les ofrecen esta libertad a cambio del aumento de su prestigio y su poder de marketing global.

[068] Muchos de los conflictos dentro de la educación superior son distracciones de la política de clase relativa al conocimiento. La educación “disciplina” el conocimiento, segregándolo en “campos” homogéneos presididos por guardianes adecuadamente “cualificados”, respnsabilizados de la vigilancia de sus representaciones. La producción de abstracciones dentro de estos campos y a través de sus fronteras es gestionada en beneficio de la preservación de la jerarquía y el prestigio. Los deseos que pudieran dar lugar a robustos testeos y cuestionamientos de nuevas abstracciones son canalizados hacia el anhelo de reconocimiento. El hacker acaba identificándose con su propia mercantilización. El reconocimiento se convierte en formal en lugar de sustantivo. Eleva el sentido subjetivo de valía a costa de la objetificación de los productos del hackeo en cuanto que abstracción. De esta contención del deseo de conocimiento surge la procesión circular de los falsos problemas de las disciplinas y las disciplinas de los falsos problemas.

[069] Sólo un conflicto intelectual tiene influencia real para los hackers en la cuestión de clase: el conflicto de la propiedad. ¿De quién es propiedad el conocimiento? ¿Es el rol del conocimiento legitimar a los sujetos para que sea reconocidos sólo por su función en la economía? ¿O es la función del conocimiento la de producir los fenómenos siempre diferentes del hack, en los que los sujetos aprenden a ser algo diferente de ellos mismos, y descubren que el mundo objetivo contiene otros potenciales más allá de los que parece? Esta es la lucha del conocimiento en nuestro tiempo. “En el momento mismo en el que los filósofos proclaman la propiedad de sus ideas, se alían con los poderes que están criticando”.

[070] Hackear es expresar conocimiento en cualquiera de sus formas. El conocimiento hacker implica, en su práctica, una política de información libre, aprendizaje libre, el don que resulta en una red peer-to-peer. El conocimiento hacker también implica una ética del conocimiento abierta a los deseos de las clases productivas y libre de la subordinación a la mercantilización de la producción. El conocimiento hacker es conocimiento que expresa la virtualidad de la naturaleza, transformándola, con plena consciencia de la recompensa y el peligro. Cuando el conocimiento se libera de la escasez, la libre producción de conocimiento deviene el conocimiento de los productores libres. Esto puede sonar como una utopía, pero las noticias sobre zonas temporales de libertad hacker realmente existentes son legión. Stallman: “Fue un poco como el Jardín del Edén. No se nos habría ocurrido no cooperar.”

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3 comentarios en “McKenzie Wark – A Hacker Manifesto – Education / traducción

  1. Me recuerda a la afirmación del Prof. Navarro de que el 1% de la población concentra más del 90% de la riqueza pero con ayuda de parte de la clase trabajadora. Si la clase trabajadora contribuye a esta desigualdad, no sólo es por los privilegios recibidos del sistema, sino también a la educación recibida en la servidumbre.
    Realmente es un texto muy interesante.
    Saludos.
    Teresa.

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