Saber, poder, dispositivos… universidades

La lectura de un libro de Paul Veyne sobre la vida y el pensamiento de Foucault, aparte de entretenerme, me ha sugerido algunas reflexiones sobre la universidad, y lo mansamente que nos adaptamos a los cambios agresivos que, especialmente en los últimos años, se nos están intentando imponer…

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Saber, poder, dispositivos… y universidades

José Pérez de Lama  / 08.04.2015

Dedicado a mi viejo amigo J.M. Cabeza, catedrático de una Universidad que quizás ya no exista, salvo en nuestras mentes…

El envite de todo mi trabajo, declaraba Foucault en 1978, es “mostrar de qué modo el acoplamiento entre una serie de prácticas y un régimen de verdad forma un dispositivo de saber-poder”. Lo que es considerado como verdad se hace obedecer […] Paul Veyne, 2014, p. 104

Algunos comentarios, me temo que más deslavazados de lo que me gustaría, sobre la vida en la universidad estos días, al hilo de la lectura del libro de Paul Veyne Foucault, Pensamiento y vida. [0]

El libro de Veyne, historiador y amigo de Michel Foucault desde la juventud, es una estupenda lectura para los amantes y aficionados al pensamiento de Focault. Una aproximación personal a su pensamiento, en la que aparecen también cuestiones biográficas de ambos personajes, para mejor situar la obra y la figura histórica.

Foucault, junto a Deleuze y Guattari, – Foucault y Deleuze fueron amigos y compañeros durante décadas –, trazan, de manera diferente – aunque en mi opinión paralelas -, panoramas del mundo que intentan cuestionar las abstracciones, generalizaciones y totalizaciones que habían caracterizado el pensamiento moderno y racionalista hasta entonces; considerando estas abstracciones y generalizaciones, en la línea de la crítica de la posmodernidad, como una forma de violencia frente a la riqueza de la vida y de nuestras formas de construir interpretaciones de ésta y de desarrollar estrategias para actuar en el mundo. Diría que insisten en las singularidades, en la inmanencia (materialismo) y en la contingencia y complejidad de las relaciones que generan las condiciones concretas de la vida.

Una anécdota personal, como siempre… Habiendo leído a Deleuze y Guattari en mi segunda juventud – sobre todo Mil Mesetas, de ilustrativo subtítulo Capitalismo y esquizofrenia II – me ocurrió como a Obélix – que se había caído en la marmita de poción mágica de niño: a partir de aquellas lecturas ya nunca he sido capaz de pensar “ordenadamente”, tengo enormes dificultades para hacer abstracciones que me resulten verosímiles, no he podido dejar de relacionar casi infinitamente… Foucault habla de esta condición al principio de Las palabras y las cosas, utilizando la metáfora de la afasia… [1]

En fin, volviendo a Veyne; a mi parecer hace una buena exposición sobre las relaciones entre saber, poder y dispositivos, que como sabrán los que se hayan aproximado aunque sea un poco a la obra de Foucault son algunos de sus temas destacados. Deleuze también los explica en el libro que le dedicó a Foucault después de su muerte y en algunos de los cursos que impartió [2], – pero la exposición de Veyne me parece algo más accesible y clara.

La constitución de sujetos productivos

Es más o menos bien conocido que el tema del poder es uno de los más destacados en Foucault [3]. Parte nuestro autor de que el poder no es algo que se ostente como una propiedad, sino que es una relación. Aquí nos recuerda a Marx pensando el capital como una relación social. El poder en este sentido sería la capacidad de hacer que otros tengan unos comportamientos, lleven a cabo determinadas acciones, sostengan ciertas maneras de pensar. Para Foucault, especialmente en la modernidad, el poder se ejerce, no mediante prohibiciones o castigos (que corresponderían a las formas de poder de etapas precedentes), sino mediante procedimientos tales como inducir, estimular, incentivar, disuadir… Los diferentes tipos de poder para Foucault se ejercen mediante técnicas concretas que él estudia. El objetivo principal de este poder moderno (y habrá que ver si también posmoderno) que Foucault llamó biopoder, es la constitución de poblaciones y sujetos productivos – para serlo, los sujetos tenían que ser obedientes o sumisos, al menos en cierto grado, pero curiosamente también tenían que ser libres – Marx también había elaborado muy críticamente este asunto. En algún lugar, Foucault hace la paradójica afirmación de que la libertad individual fue una creación del poder en cuanto que necesidad del liberalismo. Sin llegar a hilar tan fino, resulta claro que para la modernidad (industrial) éste era un problema de interés: poner en marcha una población productiva que hasta entonces no había existido. Sujeto aquí, por cierto, tiene una doble dimensión, sujeto-indentidad y sujeto-sujeción.

El poder produce lo real

Foucault dice además que el poder produce lo real. Es importante en mi opinión fijarse bien en esta afirmación. Volviendo a las anécdotas, – no lo puedo remediar -, esto no lo aprendí como estudiante en la universidad. La primera vez que alguien me lo contó, así de claramente enunciado, fue algunos años después, paseando por el Ring de Viena, y fue una joven artista y pensadora, Anna A., – como estaba haciendo su tesis doctoral sobre el asunto, hoy la llamaríamos “joven investigadora”… Comprendo ahora que en aquel contexto el concepto de que el poder produjera lo real me supusiera un especial impacto… el romanticismo de la juventud…

Y en cierto modo, esta idea creo se ha convertido ya en sentido común. Una cita relativamente frecuente que he vuelto a leer hace pocas semanas en Varoufakis, lo atestigua; – atribuida a Karl Rove uno de los asesores del presidente Bush Jr:

Ahora somos un imperio y, cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras ustedes estudian esa realidad – juiciosamente, si quieren -, actuaremos de nuevo, creando otras realidades nuevas, que ustedes también pueden estudiar y así es como serán las cosas. Somos los actores de la historia… y ustedes, todos ustedes, se limitarán a estudiar lo que nosotros hagamos. [4]

Veyne resulta especialmente claro al comparar los conceptos de dispositivo y enunciado en Foucault, con el más conocido y seguramente más claramente definido de paradigma científico, propuesto por Thomas S. Kuhn. Dice Veyne, o quizás sea Deleuze, que enunciado no le parece una palabra excesivamente bien elegida por parte de Foucault. Me atrevo a avanzar una definición propia, así a la ligera. Enunciado correspondería a ciertos aspectos del discurso, más bien implícitos que explícitos, que una cierta época o entorno social, considera verdaderos; y los llega a considerar verdaderos no tanto por el procedimiento de una construcción racional o cuestionamiento reflexivo de la realidad, sino por procedimientos mucho más contingentes, que ocurren históricamente, vinculados a las relaciones de poder en un cierto lugar y época, y en los que las relaciones entre saber y poder tienen una especial relevancia.

En versión de Veyne, algo más al grano:

[…] una vez constituido por la concantenatio causarum, por la causalidad del devenir histórico, el discurso [enunciado] se impone como un a priori histórico; y a los ojos de los contemporáneos, sólo se considerará que están diciendo la verdad, solamente serán recibidos “dentro del juego de lo verdadero y de lo falso”, quienes hablan conforme al discurso del momento; mientras que, por otro lado, las prácticas discursivas serán utilizadas como algo obvio. Esto es una civilización […] [p. 104]

Veyne insiste, en que Foucault siguiendo a Nietsche, no se preocupa por La Verdad en sí misma, sino que su objeto de estudio son las condiciones o el funcionamiento del decir verdad, el estudio de los enunciados que se consideran verdaderos – que son específicos a situaciones singulares, en tal momento histórico, en esta o en aquella disciplina, en esta o en aquella práctica social: la sexualidad en la Grecia Antigua, el cuidado de sí en los estoicos, la locura en la época clásica, la emergencia del liberalismo en el siglo XIX…

En mi interpretación de Foucault, los dispositivos, estrechamente conectados con los enunciados, serían aquel conjunto de relaciones, de regularidades dirá Deleuze, entre componentes heterogéneos – discursos, tecnologías, organizaciones institucionales, burocracias, prácticas, espacios… – a través de los que circula el poder y se producen los objetos y los sujetos. Ejemplos bien conocidos de dispositivos en la obra de Foucault serían la prisión o la fábrica. Como es también conocido, Foucault también habla de diagrama, y de nuevo aquí se trataría de relaciones: siendo el panóptico su diagrama más conocido, relacionado con la sociedad moderna.

Veyne subraya la idea de Foucault de que no es posible conocer los enunciados que definen o acotan nuestro propio mundo – constituyen aquello que damos por supuesto – y que sólo por comparación con otras épocas históricas podemos llegar a intuirlos. Foucault en su obra filosófica habla poco del presente o del futuro. Es Deleuze quien toma algunas de sus ideas sobre el biopoder en la modernidad, y las proyecta al presente proponiendo como nuevo diagrama el de la sociedades de control, en las que la gestión masiva de datos digitales, los medios de comunicación de masas, la empresarialización y cosas como la evaluación continua – siempre me hace gracia esta cuestión – caracterizarían los nuevos procesos de producción de subjetividad y de circulación del poder. [5]

La verdad se hace obedecer

Finalmente, llego adonde quería, tras este tour seguramente bastante superficial. Los que hemos venido intentando resistir los cambios impulsados por el neoliberalismo rajoyano en las universidades públicas españolas no dejamos de sorprendernos por lo que se percibe como sumisión o pasividad entre los universitarios ante todos los cambios (agresiones) que viene padeciendo la universidad.

Es un hecho que, sin que previamente se ejerza violencia sobre ella, la gente se ajusta a las reglas, sigue unas costumbres que le parecen evidentes […] ¿Qué es entonces el poder? […] Consiste en la capacidad de conducir […] las conductas del prójimo, de poner en marcha a la gente […] hay libertad en todas partes, puesto que hay poder en todas partes: y constatamos que algunos protestan mientras otros se dejan dominar. [105]

La universidad, como el resto de entornos en que se despliegan nuestras vidas, no es un medio neutro en el que se pueda debatir de manera distanciada la bondad objetiva de unas u otras medidas que se pretendieran aplicar, sino que estamos envueltos o más bien insertos en un dispositivo que va definiendo el decir verdadero – quien es un buen investigador, cual es el objetivo de la educación, como de rentable debe ser una universidad, que tipo de profesionales y personas formamos… – y unas técnicas de poder – burocracias físicas y digitales, méritos, acreditaciones, controles de calidad, modulaciones de las dedicaciones, jerarquías y fragmentación, competencia, patentes… – que por su carácter ambivalente e inmersivo han logrado ya construir otra realidad que la mayoría da por supuesta. Siendo aspecto fundamental e intrínseco del proceso la modelización, la constitución de determinados sujetos como partes o componentes del propio dispositivo.

Haciendo énfasis en la ciencia Veyne-Foucault dicen:

Este dispositivo forma a la vez el objeto “ciencia” y a los individuos que no reconocerán otra verdad que la que se dice conforme a las reglas… Estos individuos encarnan lo que algunos sociólogos llamarían un tipo especial, la función de sabios. Interiorizan dicha función, se amoldan a ella, se convierten en los sujetos correlativos al objeto “ciencia”. Objetivación y subjetivación no son independientes una de otra; de su desarrollo mutuo y de su vínculo recíproco nacen los “juegos de verdad”… [p. 98]

Veyne utiliza la metáfora de la pecera. Cada situación histórica – y hasta cierto punto singular, como serían hoy las universidades españolas – tiene este carácter de pecera – enunciados, discursos, dispositivos -, dentro de la cual nosotros seríamos los pececillos. Los enunciados no son fronteras infranqueables, pero si definen los límites y obstáculos a los que tiene que enfrentarse la resistencia, aquello que hay que superar o derrocar. Porque decir en contra de las verdades del momento tiende a resultar marginal, irrelevante o ridículo. Por poner un ejemplo de esta dificultad de pensar fuera de las verdades y de los enunciados, me llama la atención la dificultad que tenemos actualmente para imaginarnos sistemas alternativos de evaluación del profesorado o de las universidades, cuando éstos no existían como tales hace tan sólo diez o quince años. En este sentido, como parece demostrar la resignación de la mayor parte del profesorado, al menos desde el punto de la acción, parece que la eficacia de los discursos boloñeses, europeos, neoliberales ha sido alta. “La verdad se hace obedecer.” En el esquema de Foucault la cuestión de la concienciación o incluso el compromiso aparecen muy diferentes y algo fuera de lugar… Siempre me fastidio eso de que podamos estar concienciados y que a pesar de eso sigamos sin hacer nada…

Paul Veyne concluye su bello libro llamando a su amigo Foucault “pez rojo y samurái”. Pez rojo como habitante ineluctable, entre exótico y quizás anecdótico, de la pecera en que le tocó vivir. Pero también samurái, porque siempre estuvo dispuesto a luchar, – y dada la elección de la figura -, es de suponer que con la honorabilidad y el escepticismo del bushido

#notas y referencias

[0] Paul Veyne, 2014 [edición original en francés de 2008], Foucault. Pensamiento y vida, Paidós, Barcelona.

[1] Hacia 2001 hice un vídeo sobre este tema en Foucault que mostré en varios museos; a ver si lo puedo subir a la red próximamente.

[2] Gilles Deleuze, 1987 [edición original en francés 1986], Foucault, Paidós Studio, Barcelona; también: –. 2014 [edición original en francés de 1986], Michel Focault y el poder. Viajes iniciáticos I, Errata Naturae editores, Madrid.

[3] Una excelente resumen sobre el asunto de Miguel Morey, siguiendo de cerca a Deleuze, 1987, en la introducción a M. Foucault, 2001, Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones, Alianza, Madrid.

[4] Varoufakis, El Minotauro global…, 2012,  p. 318. Cita atribuida a Karl Rove, asistente de confianza del presidente George W. Bush, en 2004. Sobre los procesos de producción de verdad neoliberal y los dispositivos asociados pueden leerse también: David Harvey, 2005, A Brief History of Neoliberalism, y Naomi Klein, 2007, The Shock Doctrine, y sin duda algunas obras más. 

[5] Gilles Deleuze, 1990, Post-scriptum sur les sociétés de controle, en: Gilles Deleuze, 1990, Pourparlers, Le Éditions du Minuit, París; pp. 240-247. Diversas traducciones en castellano accesibles online.

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7 comentarios en “Saber, poder, dispositivos… universidades

  1. Querido Jose,

    Esta reflexión, para mí, ha sido de las mejores que has escrito en este blog. Aquellxs lectores no iniciados en Foucault, Deleuze y/o Veyre (por cierto, no he leído nada de él) pueden llegar a entender sin grades dificultades la relación entre poder-verdad-realidad. A través del pensamiento de Foucault expones la realidad de la Universidad española y cómo ha llegado a su estado actual través de la relación poder – verdad neocon-libertario. Esta reflexión se puede aplicar a todos los niveles (tema muy analizado por Schopenhauer, Nietzsche, Foucault, Marx…) pero hoy la has aplicado al dispositivo en el que trabajamos: la Universidad; dispositivo del que forman parte investigadores, pensadores… intelectuales… y a pesar de ello, casi todxs conocemos una única verdad, la impuesta por el poder y aquellxs de pensamiento crítico no creo que vivamos pasivamente si no más bien neutralizados, desoídos, anulados por la verdad neocon-libertaria.

    Debemos tomar consciencia colectivamente… no hay otra forma de cambiar la verdad.

    Gracias por deleitarnos.
    Abrazos,
    Teresa Duarte.

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    1. Teresa:

      creo que si en tu frase “la Universidad; dispositivo del que forman parte investigadores, pensadores… intelectuales…”. Si hacemos un pequeño cambio y decimos:
      la Universidad; dispositivo que “produce” investigadores, pensadores… intelectuales…

      La idea que quiero subrayar es que los investigadores e intelectuales no son previos y ajenos a la universidad sino un producto de ella, en el sentido de que son posiciones de enunciación en un dispositivo de poder-saber ayuda a entender el planteamiento de Foucault. También explica porque no basta con conocer la verdad o ser consciente de que la verdad no es tal verdad sino una cuestión de ideología. La cuestión radica en todo el dispositivo de poder-saber, no en partes aisladas del mismo. Negri-Hardt dicen en Imperio que la verdad no nos hará libres sino tener el control de la producción de verdad. Y la producción de verdad no sería la libre opinión ni la libertad de expresión ni un relativismo, porque estas cosas están dentro del dispositivo y son contempladas por el poder-saber. Ahora bien ¿cómo tener ese control? ¿Tomar el poder es también poder producir verdad?

      Bueno, perdona este juego de palabras con tu frase. No es exactamente una opinión contraria a la tuya, más bien tu frase puso a funcionar mi cabeza 🙂

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      1. Buenas noches Menoccchio,

        Gracias por tus comentarios y me alegra que los míos hagan funcionar tu cabeza… aunque creo que no te hacen falta para que reflexiones 😉
        De acuerdo con Negri y contigo… la verdad no nos hará libre pero nos permite tomar conciencia de que debemos asaltar el poder… ¿para tomar el control de la producción de la verdad? te devuelvo la pregunta…

        Gracias un placer leerte.
        Teresa.

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    1. Hola @Menoccchio, se me había pasado el comentario… Muy preciso… Gracias por seguir leyendo y comentar!!! Los pinches dispositivos!! Jejeje… Como dices, según entiendo últimamente a F, no hay propiamente una verdad que saber, escondida tras la verdad vigente…? Hay un “decir verdad”, y no se si cabría construir otro decir verdad, que se haga percibir como más verdadero… (en el ámbito de los discursos). En nuestro caso con qué tendría que ver… con ¿la excelencia?, ¿lo que es importante aprender/enseñar? ¿en qué consiste la investigación o el propio saber?
      Quizás al estar en un proceso de cambio?? somos más sensibles a los decires verdad – enunciados – en conflicto?? ¿Y cuales serían los enunciados que ni siquiera somos capaces de cuestionar, porque no nos damos cuenta de que están, de que nos viven/hacen de alguna manera? Y claro, luego están los propios aspectos materiales, organizativos, compositivos de los dispositivos… las normas, los procedimientos, las aulas, los horarios, los programas, las promociones, los corporativismos… los órganos de gobierno y toma de decisiones, los presupuestos y sus distribuciones, las propias disciplinas, el software que usamos… Los discursos no bastan, bastante insuficientes quizás…

      En toda esta parte de Foucault echo de menos los cuerpos – las convicciones de cada cual cada vez las veo más “corporales” y menos racionales-discursivas… Al final, somos animalitos… La reproducción de la especie, la seguridad, el metabolismo, el territorio… animalitos intentando construir algo más con esos ingredientes tan… básicos…?

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  2. @Teresa

    “la verdad (…) nos permite tomar conciencia de que debemos asaltar el poder… ¿para tomar el control de la producción de la verdad? te devuelvo la pregunta…”

    La idea que quería subrayar es que la verdad no se puede decir desde cualquier sitio, sólo hay unas determinadas posiciones desde las que se puede “decir verdad”. Creo que ese es el punto en Foucault. Creo que era en El orden del discurso donde menciona, casi de pasada, la idea de los conocimientos subsumidos como aquellos saberes que no son dichos desde esas posiciones y no llegan a ser verdad. Esa idea está luego en Said, en la Spivak de ¿Pueden los subalternos hablar? y cierta línea del pensamiento poscolonial. Creo que la frase de Negri/Hardt va en esa línea. Tomar el poder y ocupar esas posiciones desde las que lo que se enuncia es verdad son la misma cosa.

    (cuidado con las referencias porque estoy hablando de memoria y seguro que he metido la pata).

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    1. @Menoccchio

      Gracias por hacerme pensar… “determinadas posiciones desde las que se puede decir verdad”… saberes que permiten alcanzar determinadas posiciones (tomar el poder) para producir la verdad…

      Gracias, un placer.
      Teresa.

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