La Desprotección Social Mata también en España*


Barbara Kruger, “You are the perfect crime”, 1980.

Teresa Duarte

Post publicado en eldiario.es 16/03/2015

Los suicidios representan un problema social que aunque ha sido históricamente invisibilizado a la opinión pública, es de gran importancia para la salud mundial. Su prevención es un tema prioritario para la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los sistemas de salud nacionales.

Los datos oficiales de España, publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), indican que el número de suicidios ha experimentado una tasa creciente en los tres últimos años y que en 2013 se alcanzó el mayor número de los últimos catorce años. Una evolución preocupante, sobre todo si se tiene presente que estos datos están subestimados debido a las limitaciones de las estadísticas nacionales e internacionales para registrar casos de suicidios consumados. Así, mientras que según el INE en 2010 se produjeron 2.485 suicidios, el Instituto de Medicina Legal eleva la cifra a 2.930.

En el año 2013 fallecieron 3.870 personas por suicidio (2.911 hombres y 959 mujeres), situándose de nuevo como la principal causa externa de muerte, por delante de los accidentes de tráfico. Eso representa una tasa de suicidio de 8,3 por cada 100.000 personas (12,7 en los hombres y 4,1 en las mujeres).

Es necesario visibilizar las cifras de suicidios y el aumento de enfermedades mentales y ponerlas en relación con la crisis económica y el cambio de modelo social.

Hasta que se agravó la crisis en 2008 creíamos que nuestro modelo social era el adecuado, con un nivel suficiente de protección. Sin embargo, los datos y análisis realizados indican todo lo contrario. Durante el pasado siglo se construyó un modelo de protección basado en dos pilares fundamentales: i) los seguros sociales y ii) la limitación legal del capitalismo a través del derecho del trabajo.

Este modelo se asentaba sobre la dualidad control-protección ejercida por el estado. Determinados sectores de la ciudadanía entraron en conflicto con ella, denunciando exceso de control estatal, lo que se tradujo irremediablemente en un perjuicio para la protección. Las políticas sociales se reorientaron entonces hacia una nueva sociedad fundada en la autonomía individual del ciudadano. Desde esta perspectiva, los individuos se convirtieron en responsables de su situación en la sociedad, por desgraciada que sea (desempleo, empleo esclavo, exclusión, marginación). Este proceso de responsabilización absoluta de los individuos, que en algunos casos llega a su criminalización, agrava la exclusión social que ya sufre, aumenta su frustración, desestabiliza su salud mental e incluso aumenta el número de suicidios.

España, como ha mostrado el Informe FOESSA, estaba muy marcada por la precariedad antes de la crisis, debido en buena parte a ese modelo social individualista. Y como indica el índice sintético de exclusión social (ISES) las medidas de austeridad llevadas a cabo durante la crisis que nos azota, ha intensificado la exclusión social (11,7 millones de personas en 2013) provocando en los casos severos la imposibilidad de cubrir las necesidades más básicas.

Que el modelo social español es un fracaso lo indican, por tanto, los niveles de desigualdad, pobreza y exclusión que ya existían antes de la crisis. Ésta no ha hecho más que agravarlos, haciendo de España uno de los países de la UE con mayor desigualdad en el reparto de la renta.

En efecto, la crisis económica nos ha golpeado con fuerza, siendo el aumento de la pobreza y su severidad una de las manifestaciones más crueles, no solo por el decrecimiento de la actividad económica (-1,2% para el año 2013) y del empleo, sino también por la insuficiencia de la protección social de las políticas públicas para los hogares más vulnerables. El crecimiento de las tasas de la pobreza alcanza incluso a los colectivos que están trabajando como consecuencia de los contratos precarios o cuasi-esclavitud.

Es tan preocupante la insuficiencia del compromiso público a este respecto que en 2013 la tasa de cobertura del desempleo apenas alcanzaba el 60%. Los últimos datos publicados recientemente por el Ministerio de Empleo muestran que existen 2.095.367 desempleados sin prestación alguna. Y no debe olvidarse que en 2013 el paro se mantuvo en torno al 26%, tasa que pasa a ser del 55% para los menores de 25 años.

Una consecuencia directa de la pérdida de empleo, o de mantener un empleo precario, es la imposibilidad de atender los pagos de la hipoteca. Según el informe de la Sección de Estadística del Consejo General del Poder Judicial, en 2013 hubo 67.189 desahucios. Y el pasado año, según los datos del INE, las ejecuciones hipotecarias ascendieron a 70.078, 34.680 sobre vivienda habitual, un 7,4% más que en 2013.

Este es el contexto en el que se ha agravado el problema de los suicidios y las enfermedades mentales. Como afirma el informe SESPA de 2014, los riesgos más importantes sobre la salud dependen de la evolución negativa de los determinantes sociales, entre los que destaca el paro y la pobreza. El estudio IMPACT, realizado en consultas de Atención Primaria en España, muestra un incremento significativo de los trastornos mentales más frecuentes entre los años 2006 y 2010. Por tanto, podemos afirmar que durante y como consecuencia de esta crisis, se ha producido un incremento significativo de las enfermedades mentales, directamente relacionadas a su vez con el número de suicidios, aunque en ellos también intervengan otros condicionantes psicosociales, ambientales y culturales, pues suele darse la siguiente concatenación: vulnerabilidad, trastornos mentales, acontecimientos vitales estresantes y suicidio.

Ya existen estudios que confirman este nexo. En España, Lopez Bernal y otros lo han hecho en su estudio publicado en la European Journal of Public Health, donde concluyen que la crisis financiera se asocia con un aumento relativo de los suicidios debido a un aumento del 8,0% en la tasa de suicidios. En concreto los hombres en edad de trabajar, presentan mayor riesgo de suicidio asociado a la crisis. Investigadores del Hospital Psiquiátrico de la Universidad de Zurich, analizaron los datos sobre el suicidio y la economía de 63 países para el período 2000-2011, utilizando los datos de mortalidad de la OMS, así como los del Fondo Monetario Internacional (FMI) para averiguar el número de suicidios que están vinculados con el desempleo. Su conclusión es que los suicidios relacionados con el desempleo aumentaron nueve veces por encima del crecimiento normal de la tasa de suicidios, dato que achacan a la más reciente crisis económica.

La ausencia de un modelo apropiado de protección social ha provocado que la crisis más virulenta de los últimos tiempos tenga efectos muy severos y de carácter crónico en la sociedad española, incluso incrementando la tasa de suicidios. Para enfrentar esta dramática situación hay que superar las que Robert Castel llamaba “políticas de individualización”, caracterizadas por sus exigencias de menos regulación y control de la economía, y sustituirlas por verdaderas políticas sociales que institucionalicen derechos irrenunciables como la salud, la vivienda, la renta básica o el empleo.

* Artículo publicado en Contrapoder – eldiario.es (http://www.eldiario.es/contrapoder/austeridad_criminal_6_367173324.html)

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2 comentarios en “La Desprotección Social Mata también en España*

  1. El suicido es un gran problema en nuestra sociedad y al mismo tiempo es algo de lo que casi nadie se atreve a mencionar (¿acaso porque deja en evidencia la psicopatía de nuestra propia estructura social?). Así que una vez más permítame agradecerle su valentía, Sra. Duarte.

    Dicho lo cual, hay que entender que el sistema capitalista es mucho más que un modelo económico. No sólo regula nuestras interactuaciones en el mundo económico sino que acaba dominando e influenciando todo nuestro comportamiento. No puede ser de otra forma ya que para que el capitalismo triunfase era preceptiva la implementación de una serie de políticas o pseudo valores sociales que cambiasen nuestra forma de relacionarnos tanto con nuestro medio ambiente, como con los demás.

    Uno de estos pseudo valores es el ensalzamiento de la individualidad en detrimento de lo colectivo, (Maltusianismo, neoliberalismo…). Sólo así se puede fomentar el egoísmo (y la idiotez), achacándolo a una característica intrínseca a nuestra naturaleza. Si la gente se ayuda entre ella formando comunidad no se puede vender la idea de buscar el beneficio personal por encima de todo y de todos. Ya que entonces, se produciría un choque frontal entre los objetivos o los intereses entre los individuos y la comunidad que acabaría creando conflictos.

    Permítame que me salga un poco, sólo un poco, del tema tratado. El objetivo del “sistema educativo” no es educar (ex ducere), sacar, extraer de dentro. Sino que su objeto real es insertar toda esta clase de pseudo valores y falacias que acompañan al modelo capitalista en nuestros niñxs. Todo el dogma, toda la fe. El sistema necesita de la creación ininterrumpida de nuevos creyentes.

    La realidad es que este sistema educativo no permite el desarrollo personal. No trata de formar, de guiar a los individuos a través de su desarrollo personal con el doble fin de que en primer lugar estos alcancen la felicidad y en segundo, que generen un retorno social. No. Eso no es lo que se pretende. El objetivo real es preparar, “educar” a buenos y eficientes trabajadores-creyentes.

    Desde muy pequeños, los normalizadores insertan en nuestros niñxs el único objetivo de ser un buen trabajador. Ese es su objeto vital, ser un buen, eficiente y cualificado trabajador que pueda obtener un salario pagado con papelitos de colores (dinero fiat) muy alto.

    Por lo que si tu objeto es ser un buen trabajador y el propio sistema te hace imposible cumplir este objetivo (> tecnología, aglutinación de capital, < energía neta…=paro) aparece la frustración, la insatisfacción, los problemas mentales.

    A esto hay que sumarle la miseria que conlleva la situación de desempleo en este país y las medidas draconianas de recorte en el ámbito sanitario como el encarecimiento de medicamentos, el cierre de instituciones encargadas de atender a personas con desequilibrios mentales… Si lo juntamos todo, es entendible que a día de hoy el suicidio sea la primera causa externa de muerte. Causa que muestra el fracaso de este sistema y de esta sociedad. Entiendo que es por esto último por lo que casi nadie se atreve con el tema.

    Otro genial artículo suyo Sr. Duarte. Mi más sincera enhorabuena. Creo que me estoy haciendo fan incondicional. Permítame que le diga que posee usted una estructura mental muy atractiva.

    Un saludo.

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  2. Estimado Sr. Erebus,

    Touché.

    Aunque el artículo versa sobre cómo la desprotección social tiene relación con los suicidios y con su aumento en los tres últimos años, coincido en que el gran problema de nuestra sociedad tiene su origen en el sistema educativo.

    Mi teoría consiste en que las grandes lacras que sufre esta sociedad comienzan con la educación. Con una educación basada en competencias, que fomenta la competitividad a niveles destructivos, dirigiendo irremediablemente al individualismo. Donde el sentimiento colectivo y el bien común no tienen cabida.

    El sistema educativo debería guiar en el propio aprendizaje, debe mostrar el camino de la reflexión y pensamiento que hace libre a las personas… pero, desgraciadamente, este no es el objetivo de nuestro sistema. Parece como si quisieran formar a dóciles ciudadanos capaces de aceptar la cuasi-esclavitud sin ni siquiera alzar la voz en contra.

    David Patiño, coautor de este blog, y yo estamos analizando datos sobre suicidios… intentaremos introducir variables cualitativas que nos permitan contrastar varias teorías. Esperamos que los resultados nos permitan su divulgación.

    Una vez más, se ha convertido en una costumbre, le agradezco sus acertados comentarios.
    Saludos,
    Teresa Duarte.

    PS. Abogo por la “Utopía Colectiva” como decían unas mujeres guatemaltecas.

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