¡Cuidados!

Una breve reseña del documento preparado por María Pazos y Bibiana Medialdea para Podemos sobre el tema de los cuidados, poniéndolo en relación con demandas feministas y de igualdad de género, el empleo y la economía, entre otras. Tras hablar con varias compañeras, que tienen percepciones muy críticas del documento, seguramente debería reescribirlo… De momento lo que he hecho es añadir las múltiples observaciones y diversos enlaces como comentarios… Seguramente serán lo más interesante del post…

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Imagen: Mona Hatoum, 1988, Over My Dead Body

 

José Pérez de Lama, aficionado a lecturas misceláneas

El término “cuidados” es un término polisémico que no está aún asentado de manera unívoca en el lenguaje habitual, incluso entre los movimientos sociales y políticos. Así lo he podido comprobar durante los últimos meses participando en los debates para la preparación de los programas de diversas iniciativas ciudadanas. En un polo, este término produce inmediata confluencia, mientras que otras personas, bien no lo entienden, bien manifiestan una cierta sospecha o incluso rechazo.

El texto presentado estos días por Podemos , Reorganizar el sistema de cuidados: Condición necesaria para la recuperación económica y el avance democrático [0], me parece de gran interés. He aprendido mucho leyéndolo, destacando en mi opinión, una eficaz traducción de conceptos de carácter político en una serie de medidas legislativas y económicas muy concretas. De la lectura de la argumentación que se recoge en el informe, se deduce además su posibilidad de implementación normativa y social, así como su viabilidad económica, – que implica costes presupuestarios que sin embargo parecen adecuados a los objetivos que se plantean. La lectura del informe, como digo, es muy recomendable.

El documento de las profesoras Pazos y Medialdea se presenta así:

Una reorganización del sistema de cuidados como la que se propone en las siguientes páginas implica una transformación económica de hondo calado. Partimos de la convicción de que nuestro país precisa de un urgente y profundo cambio económico, que priorice los derechos y condiciones de vida de la mayoría social […]

Desarrollando la definición de la llamada “crisis de cuidados”:

Con esta expresión se alude al crecimiento exponencial de la demanda de cuidados como resultado de dos factores: por un lado, el envejecimiento de la población registrado en los países desarrollados; por otro, el hecho de que la mayoría de las mujeres ya no están totalmente disponibles para seguir cubriendo estas necesidades en el ámbito familiar.

La medidas propuestas se organizan en los siguientes ámbitos:

  • Atención a la dependencia: servicios públicos para asegurar el derecho de todas las personas a la autonomía funcional, a la independencia económica y al empleo de calidad
  • Maternidad y paternidad: permisos iguales, intransferibles y pagados al 100% para cada persona progenitora
  • Educación infantil: servicios públicos para asegurar el derecho de todas las criaturas desde los 0 años
  • Acabar con la dualidad entre jornadas interminables y empleo a tiempo parcial: La jornada de 35 horas semanales con cómputo semanal
  • Atención especial a las necesidades familiares sin crear trampas de pobreza: prestaciones universales por criatura y por familia monoparental
  • Derechos laborales plenos para las actuales empleadas de hogar

Todas ellas se justifican con ejemplos aplicados con éxito en experiencias internacionales (especialmente en los países escandinavos), incluso comparándolas con medidas alternativas para demostrar su mejor adecuación a los objetivos que se plantean.

El documento denota un conocimiento profundo de la materia que trata, estando este conocimiento muy precisamente situado en el desarrollo y la aplicación de políticas públicas, y en particular de los ámbitos de la economía y la fiscalidad.

En conjunto, el que suscribe está convencido de que las medidas propuestas son buenas cuando no urgentes, y que su aplicación beneficiará a las mujeres, a las familias y muy probablemente también, según argumentan las autoras, a la economía.

Ahora vienen mis objeciones o comentarios. No los hago desde la perspectiva de un político, esto es, de alguien que debe diseñar unas políticas concretas y aplicarlas, sino desde la perspectiva de un ciudadano, y espero que no ser pretencioso, desde una perspectiva filosófica, o por lo menos de filosofía política.

La intención no es por supuesto, la de hacer crítica destructiva, sino la de contribuir al debate, tal como proponen sus autoras. Y quizás a una profundización futura en el desarrollo de algunos de los temas planteados.

El término cuidado asociado al de cuidadanía, – un descubrimiento sevillano, por cierto-, capturó la imaginación de much*s porque desvelaba una manera nueva de ver el mundo. Fue en ese sentido, generador de un nuevo acontecimiento de lo real, como dirían Deleuze y Guattari. Proponía la construcción de la ciudadanía, de la comunidad, no ya en torno a la figura de los derechos – que asociamos a individuos autónomos – y por esto habitualmente a la figura heteropatriarcal: el hombre blanco, con trabajo, con dinero, educación, etc. -, sino a la cuestión de la interdependencia: tod*s dependemos unos de otros en todos los momentos de nuestras vidas, de nuestros padres y madres, de los amigos y amores, no sólo cuando somos niños o ancianos, sino en todos los momentos de nuestra existencia; pero además, dependemos de las diferentes redes de las que formamos parte, de los flujos naturales de materia y energía, los ecosistemas, la ciudad y la cultura heredadas, incluso de “los mercados” [1].

Con la idea de cuidadanía aparece o se enfatiza una nueva relación con el mundo que se caracteriza por el cuidado [2]. En el ámbito de la arquitectura y la ciudad, algunas personas venimos proponiendo, sin éxito, la idea de cambiar los Planes Generales de Ordenación Urbana, por Planes de Cuidados Urbanos… El Atelier de’Architecture Autogeree, por su parte, define el objetivo de sus proyectos urbanos como el desarrollo de agenciamientos jardineros [3], esto es, composiciones de humanos y no humanos que crecen y se desarrollan, que deben ser cultivados y cuidados como si fuera un jardín, – por oposición a la idea más convencional de espacios-edificios-contenedores de actividades, o de máquinas técnicas – o infraestructuras – con funciones eficazmente resueltas para la satisfacción de las necesidades de sus usuarios.

Este mundo de los cuidados así definidos entiendo que no contradice lo presentado en el documento de Pazos y Medialdea. Sin embargo, el carácter en extremo objetivo (en el sentido de Sachlichkeit) del documento, tampoco, a mi juicio, lo llega a evocar. Posiblemente sea virtud su concreción casi quirúrgica, pero uno echa de menos algo más de “poesía”, por llamarlo de alguna manera. Quizás se pueda pensar que es pedir peras al olmo, además cuando precisamente “hace falta olmo” (medidas concretas, viables y asumibles por una mayoría social), pero también me parece legítimo y oportuno pensar que si no hay poesía, si no hay baile, la revolución se hace menos deseable (de nuevo en un sentido deleuziano del término)… [4]

Hay una segunda cuestión que me perturbaba mientras leía el informe. Por un lado estaba pensando “¡Qué bien está!” Acordándome especialmente de mis amigos con hijos jóvenes, y de mis familiares mayores… Pero a la vez había algo que no sabía bien identificar que me producía un rechazo inconsciente.

Después de pensar un poco, me di cuenta de que era la reivindicación incondicional del trabajo asalariado; y de camino una cierta asunción de la aspiración al pleno empleo.

La dudosa cuestión del empleo asalariado como emancipación

De joven leí El retrato de Dorian Gray, y quedó grabado en mí la idea de que la lectura de un libro puede “corromper” a alguien para siempre. Es de suponer que eso es una cierta variación del mito del Árbol del Bien y del Mal… Me ha ocurrido varias veces. Y una de ellas ha sido la lectura de El Capital donde se demuestra que el trabajo asalariado en un marco capitalista como el actual no es liberación o autonomía sino que es explotación y sumisión. Y no sólo es una convicción intelectual, también  lo confirma mi experiencia vital. Por esta razón, plantear la liberación de una explotación – la del actual sistema de cuidados – por otra posiblemente menor y quizás más igualitaria desde el punto de vista de género (la del trabajo asalariado), pero que sigue siendo explotación, no me acaba de seducir de una manera absoluta.

Por contra, una renta básica universal o de ciudadanía, suficiente en su importe, y que incluyera a dependientes y a niños, tal como se plantea en muchas de las propuestas, sí me hace afirmar un sí incondicional; fundamentalmente porque cambiaría el sentido del trabajo, transformaría la relación de fuerzas entre trabajo y capital, y reconocería la nuevas formas de producción de riqueza, difusa y distribuida de nuestra actual sociedad [5], cuestiones que a mi juicio sólo indirectamente aborda el documento objeto de este comentario.

A pesar de estos dos “peros” aquí resumidos, estoy convencido de que la propuesta es excelente, y considero que de llevarse a cabo, y esperemos que así sea, en primera instancia será muy beneficioso para tod*s, mujeres y hombres, dependientes y menos dependientes. Además, creo que desde un punto de vista keynesiano y de las sostenibilidad será bueno para la economía. Finalmente pienso que podrá ser un primer paso hacia el modelo de la renta básica universal, que es lo que de verdad me hace soñar…

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#notasyreferencias

[0] María Pazos, Bibiana Medialdea, 2015, Reorganizar el sistema de cuidados: Condición necesaria para la recuperación económica y el avance democrático, disponible para descarga aquí: http://www.eldiario.es/economia/Claves-propuesta-economia-feminista-Podemos_0_362214021.html

[1] Puede oírse por ejemplo: Marta Malo de Molina, 2015, La vida en el centro: cuidados, crisis y ciudad (audio), https://soundcloud.com/fundaciondeloscomunes/como-cono-se-sostiene-esto-sesion-1-la-vida-en-el-centro-cuidados-crisis-y-ciudad?in=fundaciondeloscomunes/sets/c-mo-co-o-se-sostiene-esto. El primer planteamiento escrito de estos temas lo leí a Carolina Junco, Amaia Pérez Orozco, y Sira del Río (2004): http://www.caesasociacion.org/feminismo/ficheros/derecho_universal_cuidadania.pdf

[2] Un texto intensamente usado por los arquitectos durante los años 90, Construir, habitar, pensar, de Martin Heidegger (1951), ya definía el habitar como una combinación de construir y cuidar, aunque este segundo aspecto fue poco tenido en cuenta en aquellos debates.  Disponible online en: http://www.heideggeriana.com.ar/textos/construir_habitar_pensar.htm ; en inglés: http://evans-experientialism.freewebspace.com/heidegger7a.html

[3] Constantin Petcou, Doina Petrescu, 2007, Acting space. Transversal notes, on-the-ground observations and questions for us all, manuscrito

[4] Maite Larrauri, Max, 2000, El deseo según Deleuze, Tándem Edicions, Valencia; una estupenda y accesible explicación sobre esta cuestión.

[5] Michael Hardt, Antonio Negri, 2009, Commonwealth, Belknap Harvard, Cambridge

 

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4 comentarios en “¡Cuidados!

  1. Enlaces con comentarios críticos al documento y visiones alternativas del asunto que me traslada Pepa Domínguez. Se ve que como en otros campos que he estudiado un poco y conozco mejor del programa y de los sucesivos documentos de Podemos, los planteamientos del partido-movimiento son desbordados ampliamente por los aspiraciones y por las formas de vida concretas que han ido desarrollando los sectores sociales más “avanzados” políticamente y más experimentales: autogestión, urbanismo/ciudad, economía y empleo/trabajo, educación universitaria, cultura… y que no acaba de entender o confiar en la gente que intenta aportar con experiencia más intensa y conocimientos más decantados en los diferentes campos… Podría decirse que es la multitud frente una vanguardia que pretende gestionar – consideremos de momento – la política con las encuestas del CIS y el EGOPA como guión… De momento propondría que nos lo tomásemos como un buen principio, y como la necesidad pedagógica de ir formando tanto a las élites como a la “mayoría social”… Mil campos de batalla… No se si el cuerpo da para un par de ellos… a pesar de lo que dijera Spinoza…

    Gracias Pepa por la reflexiones y los enlaces:

    Alicia Murillo:
    http://aliciamurillo.com/2015/03/05/6-razones-por-las-que-no-me-gusta-la-propuesta-feminista-de-podemos/

    Estudio sobre el útero:
    http://estudiosobreelutero.blogspot.com.es/2015/03/podemos-criar-nuestros-propios-hijos.html?m=1

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  2. Y más cosas que me dice Rocío Vdh García en fb, y que recojo aquí a modo de archivo. Gracias! Dice así:

    #

    Para mi el documento, lejos de ofrecerme derechos (y a nuestros hijos) nos los recorta: eliminar la reducción de jornada y la excedencia, que para muchas de nosotros ha sido la única posibilidad de conciliar vida laboral y familiar, eliminar la media jornada, eliminar el artículo 18 de la Ley de Dependencia y por tanto los cuidados en el entorno familiar,… y la escolarización de 0 a 3 años como única alternativa cuando está sobradamente mostrado que es contraproducente….

    Me parece que se denigran los cuidados en favor del trabajo asalariado como único espacio de realización y/o emancipación: “cuidar de los hijos de otra libera, cuidar de los propios aliena”

    #

    Me traslada también este enlace:
    http://motherkiller.com/maternidad-y-feminismos-un-reto-para-podemospodemos/

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