Explotación laboral socialmente aceptada

El intruso (1969). Equipo Crónica. Diputación Provincial de Valencia

El intruso (1969). Equipo Crónica. Diputación Provincial de Valencia. Fuente: http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef0167676a8c0e970b-pi

David Patiño Rodríguez

Hace unas semanas el PSOE denunciaba que las empresas obligan a realizar 10 millones de horas de trabajo gratis a sus empleados. Este partido denunciaba que por esta práctica se estaban perdiendo 300.000 empleos. La realidad que se estaba denunciando es muy grave y sus consecuencias realmente dramáticas. Sorprende que esta cuestión haya y sigue teniendo tan corto recorrido en la opinión pública. El presente post reflexiona sobre algunas de las implicaciones que tiene esta situación.

Es evidente que en un país con 5.5 millones de desempleados, que las empresas obliguen a sus trabajadores a realizar miles de horas extras gratis constituye una cuestión de primera magnitud. Desde luego, lo primero que llama la atención es la cantidad de miles de puestos de trabajo que se podrían crear si esas horas las realizara el personal adicional que haría falta para desarrollarlas. Pero, de forma inmediata, destaca una cuestión que incluso se asume en la denuncia, como es la explotación y el robo que las empresas realizan a sus trabajadores con esta práctica. Abusando de su posición dominante, amplificada a niveles sin precedentes con la crisis, las empresas explotan a sus trabajadores obligándoles a desarrollar muchas más horas de las que tienen contratadas, llegando a jornadas, que de modo frecuente, sobrepasan cualquier límite legal sin entregar ningún tipo de remuneración. Los trabajadores se ven forzados por la amenaza, muchas veces llevada a cabo para genera un efecto demostración, de ser despedidos. Además el fraude está muy extendido en todos los sectores e incluye a trabajadores cualificados.

Sin duda, esta práctica puede ser considerada como un auténtico robo con intimidación que además constituye una forma de economía sumergida. Como tal, supone un menoscabo de ingresos estatales por las cotizaciones que se dejan de realizar. Por esta misma razón constituye una forma de competencia desleal hacia las empresas que cumplen escrupulosamente con la legislación. Finalmente, se puede añadir que desde la perspectiva macroeconómica, reduce la masa salarial lo que se transforma en una caída de consumo, adicional a la que venimos sufriendo por la dinámica que ha generado la crisis y las políticas laborales que la han acompañado.

Al margen de estas cuestiones, esta práctica ilegal tiene una perspectiva humana especialmente grave. En un país en el que las familias son olvidadas por las políticas públicas, obligar a que un trabajador desarrolle jornadas de 10 o 12 horas a diario imposibilita cualquier plan de vida y en especial constituye un fuerte desincentivo a tener hijos. Pero además, en el caso de las familias ya constituidas, provocan verdaderos dramas al forzar a que los hijos no puedan estar con sus padres. Lo cual, si ya de por sí no fuera grave, tiene también diversas perspectivas sociales. Es indudable que para sostener el sistema de pensiones es mucho más inteligente (y humano) desarrollar políticas que protejan a las familias que optar por alargar las vidas laborales hasta los 67 años o más. Pero además, es probable que esta situación genere un desincentivo al trabajo femenino para el mercado en muchas familias.

Las causas que posibilitan esta práctica abusiva son complejas. En primera instancia pueden estar relacionadas con la tradicional escasa implantación de los sindicatos en las empresas, especialmente en algunos sectores, circunstancia que se ha recrudecido en los últimos tiempos por la ofensiva desarrollada contra ellos. Pero también por una inspección de trabajo mal dotada de recursos de todo tipo, que refleja una falta de voluntad política por luchar contra este fraude. De hecho, es probable que este modo de actuar esté bien visto por el actual gobierno que ha demostrado una nula conciencia de protección a las familias. En última instancia, esta práctica no sería posible sin una aceptación implícita por la sociedad, que asume de manera cómplice, jornadas de trabajo totalmente incompatibles con el desarrollo familiar como práctica habitual, en lugar de realizar una condena moral de las mismas. Del mismo modo que la sociedad cada vez es más intolerante a la misoginia, al maltrato a los animales o a las agresiones al medio ambiente, es preciso generar una consciencia social contraria a estos abusos para que los explotadores soporten un elevado coste si persisten en su comportamiento.

Anuncios

7 comentarios en “Explotación laboral socialmente aceptada

  1. La verdad es que nos acostumbramos a casi todo… Y estos análisis de cosas que parecen casi obvias – pero que no lo son – son bien necesarios. Gracias David!!

    Por otra parte, está la compleja relación entre los trabajos que hacemos como “vocacionales”, en los que como se decía antes, pensamos que”nos realizamos”, y las situaciones en que somos explotados… La cuestión típicamente neoliberal de la empresarialidad de uno mismo, del “capital humano” – unas de mis bestias negras conceptuales – a ver si escribo unas notas sobre eso…

    Pero en fin, seguramente el grueso de las horas extras que mencionas no serán tan “biopolíticas” y serán más estrictamente explotación de estilo “decimonónico”…

    Salud… aquí haciendo horas extras en vacaciones… jose**

    Le gusta a 2 personas

  2. Las empresas que imponen horarios de 12 horas todos los días y que te despiden si no lo cumples no creo que se preocupen mucho por la realización personal de sus empleados. Vivimos en una sociedad en la que las personas importan muy poco…o más bien nada y además lo tenemos tan asumido que, como indicas en el comentario, ni siquiera lo consideramos un problema y damos por hecho que eso es como tiene que ser. En realidad en otros países a las 5 todo el mundo deja el trabajo y se va para casa o Canadá hace unos años prohibiéndole la bb a los funcionarios fuera de la oficina. Eso aquí es impensable pero si esos países lo hacen, es que no es una utopía irrealizable, tan solo hay que se consciente del problema y luchar para que las cosas no sean así.

    Le gusta a 1 persona

  3. Este tema tiene infinitas ramificaciones pero una muy importante es la trampa del capitalismo para las mujeres trabajadoras. Las mujeres, fundamentalmente aunque los hombres cada vez más, se ven obligadas a sacrificar su carrera profesional o su vida personal. Esto es un hecho y el gobierno lo sabe pero qué hace? Qué han hecho hasta ahora? Ninguno ha hecho lo suficiente y para mí no es suficiente las buenas intenciones. Es necesario que las buenas intenciones vayan acompañadas de presupuesto y de un diseño impecable de las políticas de protección a las familias y a los ciudadanos. La otra pregunta que se hace necesaria es ¿Quieren los gobiernos proteger realmente al ciudadano o únicamente prometen protección a cambio de votos?

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s